*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La unión hace la diferencia

Empiezo voley1

¿Quién podría imaginar que un deporte pudiese enfrentar -en distintos aspectos- a tres mujeres?

Una cancha de vóley es el escenario en el cual se desarrolla la obra. Una obra en la que la red separa clases sociales, puntos de vista e histerias femeninas.

Si tuviéramos que establecer coincidencias entre el vóley -como ejemplo de deporte grupal- y los códigos humanos, estos serían: puntualidad, espíritu de equipo y entrenamiento a fondo. Claro que se trata de códigos establecidos por un sector de personas que desean compartir una disciplina.

Estos tres ítems son nombrados por Marisa (Silvina Buzzetti) -entrenadora-, a viva voz y, tratando de convencerse al mismo tiempo que intenta tener dominio sobre su equipo. Lo cierto es que a las clases acuden solamente dos personas: Dolores (María Laura Cáccamo) y Julia (Julieta Condró), quienes pertenecen a estratos socioeconómicos opuestos, con caracteres diferentes y niveles de entrenamiento, por supuesto, distintos.

Empiezo voley2Dolores conoce a Marisa desde niñas y, así, es como sabe cada detalle de su personalidad y modo de proceder. Lo que no comprende es por qué suele tratarla mal y despectivamente.

Julia, en cambio, toma su primera clase de vóley y demasiado no entiende -ni del vestuario a utilizar ni del deporte en sí mismo-.

Estas son las bases sobre las cuales se va narrando una experiencia única, concisa y peculiar, donde aparece un conflicto gremial, por parte de un sector del club, y, a partir del cual, cada una podrá demostrar que adentro de su ser tiene convicciones y garra.

Existe un cuarto personaje: Marcelo (Mauricio Heredia) que es jugador de fútbol de la misma institución y uno de los encargados de llevar a cabo la protesta sindical.

Este hombre, también, provocará tensiones entre las chicas y reflejará la mirada popular de la sociedad -al igual que Marisa-.

Ademas, podrán sentir las diferencias de la otra persona –convertida en rival-, solo por el hecho de ser mujer, depositándole una característica muy fuerte que es la de la incertidumbre. Las tres tendrán mucho que aprender, unas de otras; solo deberán poner un poco de atención y quitarse los prejuicios que cargan desde hace tiempo.

Empiezo voley

Los resentimientos afloran continuamente y el cemento del club, es el receptor de dichos sentimientos tan negativos. De ese modo, la cancha les devuelve con la misma moneda: la de la deserción.

Empiezo vóley (escrita y dirigida por Paola Peimer) es el claro ejemplo de que para avanzar en un proyecto es necesario el consenso grupal y la vocación. Quien no lo entienda de esta forma, quedará afuera de una experiencia que podría ser maravillosa.

La poesía, el amor y la solidaridad, logran imponerse a tantas rupturas deportivas y del corazón.

La obra debería llamarse ¿Empiezo vóley?

Si la respuesta es afirmativa tendrían que empezar a sentir la camiseta y el dominio que tiene la pelota en el campo de juego.

Mariela Verónica Gagliardi

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La muerte le sienta bien

Delicioso paraíso1

De repente ingresamos a una casa, inmersa en un pueblo alejado de la Capital Federal. En ella podemos ver sogas y más sogas con ropa colgando sobre ellas. La luz bastante tenue sobre la cocina -el ambiente donde se desarrolla toda la obra-; nos presenta de antemano una historia de humor negro: Delicioso paraíso.

Esta puesta en escena, dirigida por Alejandra Rubio, tiene varios condimentos: una historia familiar simple, distintos diálogos gracioso, una dosis de cruda verdad hacia la muerte y la ridiculización de los vaivenes entorno a un fallecido.

El Difunto Padre (Alejandro Álvarez), con su camisa tropical, sus tragos al tono y la cumbia bien fuerte, nos pinta de entrada una obra muy peculiar. Este viejito que nada tiene anciano, salvo los años, es el típico degeneradito (y lo digo en diminutivo porque no se ven demasiadas situaciones en las que se propase con alguna de sus hijas), que desea vivir la vida al máximo sin privarse de ningún placer.

Este padre tiene cuatro hijas: Ana (Meme Mateo), Mirna (Victoria Carambat), Marta (Paula Lemme) y Magdalena (Goly Turilli). Ellas coinciden en algo -además de en su vínculo familiar- y deciden tomar cartas en el asunto.Delicioso paraíso3

Un día como cualquier otro, sucede la tragedia o el nuevo aire de libertad: muere. Esta situación, lejos de provocarles dolor, las hace unir más fraternalmente. Pero primero tendrán que sacar varios trapitos al sol. Una vez que lo logren, recién ahí, sanarán heridas de antaño y se concederán una nueva oportunidad.

Pero, ¿cómo es el desarrollo de esta tragicomedia?

Podemos disfrutar de las conversaciones cotidianas entre Mirta y Marta, mientras Ana con cara de susto –durante toda la obra-, no hace más que escaparse físicamente, como para tapar tanto dolor ante la muerte de su papá. Pero se ha quedado sin habla, probablemente por el shock del difunto o por sentir libertad en su alma y aún no poder creerlo.

¿Y de qué charlan tanto?

Mirna de su dieta, que aún no puede cumplir por la supuesta angustia que le provocó la muerte de su progenitor. La famosa dieta de la manzana, que se basa en comer solamente esa fruta. Pero ella, consume esa fruta, pan con dulce y mate; provocando la risa de los espectadores -al ver cómo lleva a su boca cada bocado-.

Marta, por otro lado, vestida como Doña Florinda (Chavo del 8), representa a una mujer avejentada, maestra de colegio sin paciencia y que pretende que los alumnos sepan por arte de magia.

Las conversaciones desatadas entre ellas dos, nos irán sumergiendo en la historia negra para que conozcamos los pormenores de la misma. Marta intenta encaminar a su hermana Mirna, sin darse cuenta de que ella tampoco tiene los pies sobre la tierra.

Pero, cuando llega Magdalena de la ciudad, todo parece cambiar el rumbo. Delicioso paraíso2Ella, vestida con un rojo descampanante, feliz de ser
diseñadora y de viajar a distintos países; termina siendo una farsante. Aunque, de a poco, se le irá cayendo la máscara.

Y Magdalena, será la que también destape una verdad mucho más importante que la oculta en su ser: la muerte de su padre, tan repentina.

La historia recreada que le contarán sus hermanas, no es la que ella esperaba pero no hay culpa que valga ni rencor que sobreviva en Delicioso paraíso.

Una bebida con granadina y vodka es la encargada de endulzar y tranquilizar -por momentos- a estas mujeres tan alteradas. La misma bebida que tomaba su padre y que lo elevaba a un mundo ideal.

Y un último personaje que se suma es el de la Tía Dina (Maitina De Marco), con unas características extravegantes -tanto en su forma de vestir como de desenvolverse ante los demás-. La mayor parte del tiempo la tienen encerrada en la habitación, no incluyéndola en lo cotidiano. Pero ella, además de ser mayor, está un poco ida. Cada intervención que realice en la obra, hará que el público estalle en carcajadas.

Vale destacar que cada actor tiene su momento de lucirse en el escenario, permitiendo esto un equilibrio. Dicho equilibrio solo pasará por este punto ya que esta familia dará mucho que hablar.Delicioso paraíso

Pero, ¿qué pasó con el Difunto?

“Murió en su salsa” – acota Magdalena al conocer que su padre falleció mientras comía los ravioles de todos los domingos.

¿La muerte provocada, sería deliciosa?

¿El paraíso o edén, lo amparará al Ñato -tal como lo llamaban cariñosamente-, a pesar de no haber sido una buena persona?

Claro que esta obra no es para planteos profundos ni sentimentales, sino para entender que cuando llega la parca lo único que hay que hacer no es llorar sino actuar, decidir, innovar, no lamentarse.

Para eso tendrán que conseguir un cajón, para poder darle una digna sepultura. Aunque se trata de un pueblo pequeño en el que han muerto muchas personas últimamente. Entonces los cajones de frutas serán la salvación para poder improvisar un reposo al Ñato.

Pero cuando la muerte es provocada, ¿qué camino hay que tomar?

Ficha técnica Delicioso paraíso

Mariela Verónica Gagliardi

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Los fantasmas creen ayudarte a vivir

La noche del ángel1

La noche del ángel es una obra de teatro que nos abre una ventana a la verdad. Federico Luppi interpreta a un padre-actor o mejor dicho a un actor-padre, que en su momento fue exitoso artísticamente y el tiempo se paró para él en aquel entonces.

El papel que lo llevó a la fama, fue el de Ricardo III y para marcar su orgullo, durante toda la historia, mantiene una corona en su cabeza.

“Todo actor tiene que estudiar a Freud”, esboza en un momento del relato y esto da pie a que conozcamos a Ana, su hija (Susana Hornos).

Así como él vive inmerso en su personaje ficticio, ella también reacciona de un modo similar, demostrando toda su trayectoria como psicóloga, pero no abriendo el corazón ante su padre. La relación entre ellos es fría y distante -sentimentalmente hablando-, no logran entenderse el uno al otro y tampoco hacen el intento como para lograrlo.

Durante la mitad de la obra, podemos ver cómo transcurre la relación familiar, qué cosas se reprochan y por qué. Hay varios temores, vergüenzas y resentimientos entre ellos que no saben cómo abordar.

Ana dice: “En la vida lo que cuenta es la vulgar realidad”. Y esta frase se refiere específicamente a lo que le sucedió en su pasado.

En un momento crucial del relato, conocemos uno de los hechos más importantes: ella fue abusada por su padre. Sí, ese padre que actúa en ficción y realidad de superado, de que nada lo influye. Ese padre que nunca se hizo cargo de darle amor a su hija, de pequeña, y que lo único que hace es obstruirle su camino sin ser leal con ella.La noche del ángel2

Sin embargo, Ana, tampoco se aleja de su progenitor, a pesar de lo ocurrido tiempo atrás y, así, podemos entender por qué ella eligió su profesión. Su talento estaba vinculado al teatro, pero su rumbo cambió la dirección al realizar unos talleres dentro de un manicomio. Es asombroso conocer su herida a flor de piel y cómo le transmite a su papá lo dolida que está.

Ella, le reprocha a su padre el abandono y la ausencia que sintió luego de enamorarse de él. Esta relación tan difícil y estresante hace que ella diga que: “va a ser como el recuerdo de una vieja enfermedad infantil”. Esa enfermedad llamada abuso y que por más estudios que alcance en su materia, no podrá sanar jamás.

Pero este padre, que tan “claras” tiene las ideas, está tildado en el tiempo y duro con sus emociones. Ni amigos ha podido tener en la etapa que actuaba ya que consideraba y considera que las personas eran más mediocres que él.

Esa mediocridad que tanto le molesta es la que lo distingue como humano. La proyección que hace en los demás, es la que lo refleja como ser.

Ana, en cambio, pretendía ser actriz porque se sentía contagiada por su padre, pero después se dio cuenta de la irrealidad en la que él vivía. Claro que él, por otro lado, se autoproclama coherente y cabría preguntarle qué es la coherencia para él. Quizás sienta que ser serio y degenerado se unen como dos rectas en el tiempo y espacio.

Ella, ya no sabe qué hacer para que su papá sienta lo que ella siente y la respete -ya no solamente como hija sino como persona-. Decide contarle cómo se dio cuenta que quería ser psicóloga. Comenzó diciéndole sobre los ensayos que llevaban a cabo dentro de un manicomio y la interaccion con los internos. Pero las interrupciones del «gran hombre» se hacían notar minuto a minuto. No había frase que pudiese terminar, sin una pausa puesta por su progenitor.

Aunque hubo un quiebre muy grande en la vida de Ana y esto se debió a la sonrisa de Paulina –una chica que estaba en la institución donde ella trabajaba-. Esa sonrisa, le bastó -a ciencia cierta- para verse reflejada y para tomar las riendas; las cuales la convertirían en una profesional de la salud mental.

Y ya que mencionamos a la psicología, llegó el momento de presentar a un paciente muy especial que tiene (Nehuen Zapata), el cual pretende ser el único atendido por ella. Pero una noche, desaparece de su casa, provocando un dolor enorme en el corazón de Ana. Este chico, tiene una única compañía real, que va con él a todos lados y protege: su marioneta -llamada Pierrot-, la cual construyó con sus propias manos y de la cual está orgulloso.

La noche del ángel

Los padres lo miraban al adolescente pero no lo veían. Le pegaban y lo humillaban psicológicamente. Él sintiéndose tan solo, decide ir a visitar a sus padres biológicos, pero lo que luego sucede cambiará la historia para siempre.

Este angelito que se pierde durante la noche, una noche que transcurre lentamente, que no tiene sonidos más que los del suspenso, el dolor y la compasión ajena.

Ninguno de los protagonistas se hace cargo de sus culpas, sino que optan por depositarlas en un “otro”. Quizás de esa manera puedan evitar el sufrimiento, al nivel más alto. Es inevitable que sientan pena por sí mismos, pero es más simple demostrar que su ego es enorme y que lo que le pasa al de al lado es peor aún.

Lo más atrapante de la obra es el juego de escenas conjugadas entre padre e hija, sumado al rol del niño-fantasma. Los diálogos entre ellos, en diferentes situaciones y tiempos espaciales, nos hacen descubrir una forma de narrar muy interesante y sobre la cual no se puede quitar la atención.

Las actuaciones son muy seguras por parte de los artistas y logran comunicarle a su público lo que van viviendo sobre el escenario y todas las emociones que van fluyendo desde su interior.

La dirección de Federico Luppi ya es garantía de un éxito, como lo fue la función de prensa a sala llena. Como un libro que recién comenzamos a leer, no sabemos cuál es el nudo de la narración hasta contemplar cada detalle hasta practicamente el desenlace de la misma.

La noche del ángel, te hace plantear que la vida no es eterna y que las cosas por resolver no hay que dejarlas para mañana. Quien lo hace, puede terminar muerto.

Los fantasmas son meras expresiones o siluetas que significan aquello a lo que le tememos, o nuestras cuentas pendientes. Quien se hace portador de uno de ellos y cree poder deambular sin consecuencias, nada pierde… ya que no pertenece más al mundo de los terrestres.

Pero quien se comunica con fantasmas, podría estar a punto de perderse a sí mismo. Tal vez muriéndose su alma, lo cual conllevaría a la inexistencia de su psiquis.

¿Qué podrías aprender de un fantasma? ¿Qué podría enseñarte él?

¿Existen reproches después de la muerte? ¿Existe manera de sanar una herida?

Ficha técnica la noche del ángel

Mariela Verónica Gagliardi

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Este es el tiempo, es el lugar

Javier Calamaro4

El living de la Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A) se amplió más que de costumbre y el público femenino también.

Javier Calamaro se hizo desear como todo artista. Las mujeres tomaban sus celulares, se ponían al día con él y charlaban, entre ellas, como en sus casas seguramente lo harían.

El telón de terciopelo, pesado y original, no tenía intención de abrirse.

Hasta que se hicieron las 22 hs y el músico, junto a su banda -conformada por: Indio Márquez (guitarra),  Misael Hilal (batería), Gustavo Giles (bajo), Leandro Chiappe (teclados) y el líder de la agrupación en voz y guitarra-, comenzaron tocando “Navegar” (Iluminado, 2001). Javier, impecablemente lookeado, despertó la pasión en las mujeres que no paraban de sacarles fotos y filmarlo.

Como en los años 90’, se sintió que sus canciones invadían a cada uno de sus seguidores, con una caricia templada. Fue como volver el tiempo atrás pero al mismo tiempo como si el mismo no hubiera transcurrido.

Javier Calamaro1

“No me nombres” (Kimika, 2003), mostró el lado guarro de Calamaro, de hombre que pisa fuerte. Aunque su costado rudo, se desvaneció mágicamente al entonar una canción titulada “Stand by me” (Ben E. King, Jerry Leiber, Mike Stoller), contándonos que gracias a su madre (la cual estuvo presente en el recital) -tanto él como su hermano Andrés-, la conocieron y fue así como decidieron dedicarse a la música.

Y cerrando una especie de segmento en vivo, prosiguió el tema “Corralero” (Iluminado, 2001), que trata sobre la difícil decisión que debe tomar justamente un hombre con esa profesión, de matar a un caballo para que no sufra más.

Los aplausos iban en aumento a medida que continuaba el show y de repente, un nuevo bloque se hizo presente, durante el cual Javier Calamarointerpretaron clásicos del folklore y tango argentinos. Por un lado “Camino y piedra” (Atahualpa Yupanqui), cantada y sentida desde lo más profundo y con acompañamiento de la batería. Y luego continuó una tanda arrabalera durante la cual, Calamaro y el pianista, se apoderaron del escenario, dejando todo lo mejor de sus talentos y amor por la música. Todos los temas -menos Sur- están incluidos en el disco Villavicio (2006): “Garúa” (Enrique Cadícamo – Aníbal Troilo), “Yuyo verde” (Homero Expósito – Domingo Federico), “Malevaje” (Enrique Santos Discépolo – Juan de Dios Filiberto), “Sordidez y sordera” (Javier Calamaro), “Desencuentro” (Cátulo Castillo – Aníbal Troilo), “Sur” (Homero Manzi – Aníbal Troilo) y “Los mareados” (Enrique Cadícamo – Juan Carlos Cobián).

Una vez concluido el segmento tanguero, lleno de nostalgia, amor, desamor y tristezas; volvió la energía del principio del espectáculo con “Sweet home Buenos Aires” (Charly García), “Mi religión” (Kimika, 2003), “Sin ser valiente” (10 de corazones, 1999) y “Quitapenas” (Quitapenas, 2000).

Javier Calamaro5

Estos últimos temas provocaron una energía avasallante en el público. Pero se trataba del final del recital. De una hora que finalizaba pero no terminaba para siempre.

“Este minuto” (Este minuto, 2010), se encargó de cerrar:

(…) “Aferrado a cosas que no tienen sentido 
Me puedo equivocar
La prosperidad en un envase vacío
No olvides de dónde sos y a dónde vas

Este es el tiempo y es el lugar
Nada puede ser mejor
Ya no voy a vivir quemando el tiempo
Ahora que el sueño se acabó” (…)

Pero, como pasa a menudo, las palmas se hicieron escuchar y los pedidos del bis, también.Javier Calamaro2

El pianista, salió de bambalinas y con mirada cómplice nos pidió que aplaudamos más. Hicimos caso y lo logramos.

“La última curda” (Cátulo Castillo – Aníbal Troilo) y “Yira yira” (Enrique Santos Discépolo), nos dijeron hasta luego. El show no fue muy extenso, pero lo bueno viene en frasco chico.

La frutilla del postre hubiera sido Andrés Calamaro… ¿será la próxima?

Mariela Verónica Gagliardi

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Próxima parada: fidelidad

Noches romanas3

Una escenografía muy fina y delicada, en tonos blancos, con un ventanal enorme -a través del cual se divisa Roma-; nos invitan a presenciar una historia contada por Virginia Innocenti y Osmar Nuñez -quienes representan a Anna Magnani y Tennessee Williams- respectivamente.

De un modo progresivo y atrapante, «Noches romanas» (escrita por Franco D´Alessandro y dirigida por Oscar Barney Finn), logra mostrarnos que lo más importante en la vida del ser humano es el amor. El amor por sí mismo, por lo que hace, por lo que elige y por lo que sueña.

Podemos contemplar las actuaciones de estos dos personajes, que nos llegan al alma, que nos convencen de sus agobios, depresiones, tristezas, alegrías y es imposible no sentirse parte del relato. Desde la iluminación, el vestuario hasta el sonido, son perfectos y esto hace que no se pierda el hilo en ningún momento, cuestión que si sucediera nos demandaría un esfuerzo grande el volver a conectarnos -por el tipo de  diálogos y citas dichos-.

Noches romanas2Tennessee, le explica a su amiga Anna, que al verla actuar en cine, nunca se pudo olvidar de ella. A partir de entonces, escribió una obra de teatro. Pasado un tiempo, se hicieron amigos íntimos, muy unidos, conformando una relación preciosa.

Él, progresista, luchador, con un espíritu avasallante -pero en el fondo depresivo-, está tan enamorado de Frankie -su pareja-, como de la escritura. Ambos lo ayudan a vivir plenamente, llegando a sentir un éxtasis que podemos ver en su rostro a simple vista.

Ella, temerosa y a la vez pasional, llena de una energía desbordante pero poco equilibrada, que le hace depositar todo su potencial en la actuación, luego en un amor y más tarde en su hijo.

Como los escritos de T. Williams, llenos de frases que nos hacen vibrar y pensar con la mente y el corazón en conjunto, nuestro personaje esboza en un momento de la obra: «digo mentiras para revelar lo que es verdadero». Analizando detenidamente sus palabras podemos saber que es tan real su significado como la misma realidad. Cuántas veces una persona intenta transmitir un mensaje poniéndole un tono cómico, quizás por vergüenza o temor al qué dirán. En este caso, se trata de algo similar. Una mentira que, en parte, contiene códigos verdaderos, le permite demostrar lo que siente.

La historia sigue y Tom se muda a Key West para rodar una película de su autoría. Pretende convencer a Anna de que lo acompañe y actúe en el film; pero ella, por momentos, no se muestra convencida y rechaza la propuesta. Él, siente a flor de piel la negativa de su amiga, pero no la acepta. Decide corregir el libreto y después de tanto insistirle, ella da el brazo a torcer y lo acompaña.Noches romanas

Hasta ese momento de la obra, conocemos a una Anna-actriz, pero no sabemos bien cuál es su espíritu, hasta que dice «hay veces que creo que la gente va por la vida sin mirar a los que aman». Esta faceta misteriosa, resentida y rencorosa con su pasado amoroso y como madre también, nos invitan a tener más información sobre su presente y pasado.

Y al mencionar a su hijo Luca, debemos contarles que es paralítico, lo cual no es un detalle menor en la historia, ya que ella como su progenitora siente una culpa inmensa; más que la que pudiera sentir cualquier madre ya solo por el hecho de serlo.

Al viajar a Estados Unidos, el va a visitarla y pasan un tiempo juntos y, con el correr del tiempo, Luca ingresa a la universidad -un logro tan grande para Anna que por el momento la deja en paz consigo misma-.

Como el teatro, con sus tragedias, conflictos, alegrías, encuentros y desencuentros, los personajes de Tom y Anna reflejan la realidad de dos amigos que existieron… que amaron, odiaron, temieron, sufrieron y que, por suerte, se tuvieron el uno al otro.

Las vidas de estos artistas, con mayúsculas, comienzan a entrar en decadencia por perder la autoestima y el valor en sí mismos. Ella, por no conseguir trabajo como actriz y él por estar pendiente de las repercusiones en los diarios sobre todo lo que va guionando. Aunque, un error que comete, es el de ganar difusión sobre sus obras, defenestrando a su amiga y hablando mal de ella. Esto, con el tiempo, es perdonado -en parte- por Anna, aunque quedarán secuelas en su corazón.

Después de tantas críticas negativas a los trabajos realizados por Tennessee, él pierde las riendas y control sobre su vida, cayendo en manos del alcohol –como lo venía hacienda hace años- y ahora, también, de los fármacos.

El retrato y biografía se ve plasmado en todo el transcurso de Noches romanas y quien piensa en Roma, inevitablemente, recrea en su mente al romanticismo, conjuntamente con sus sutilezas. Los años los habían envejecido por fuera, sus incentivos estaban casi ausentes, sus intentos por luchar, desgastados. Sin embargo, sus mitades se volvieron a unir, después de un largo tiempo sin verse, sin saberse vivos.

Noches romanas1

Tom, ahogando sus miedos en la bebida, intentando ser fuerte -luego de haberse marchado su compañero de toda la vida-, descubre una gran verdad llamada acostumbramiento. Su supuesto amor, antes de morir le confiesa su parecer y la tristeza invade al personaje, provocando una certeza, en el momento que justamente la necesitaba.
Como tomando el control remoto de un aparato tecnológico, Tom resurge como el Ave Fénix, recobrando esa chispa que lo distinguió desde un principio de los demás escritores contemporáneos. Anna, junto a su compañero de aventuras, contemplan la ciudad romana, vuelven a sentir ese palpitar en sus corazones y Tom retoma su pasión: las letras.

Esas bellas obras que fabricaban personajes, ideados y creados por él, a su antojo, con lo mejor de sí mismo, inspirado por la bella Italia y su mujer, la que siempre lo mantuvo vivo.

ficha noches romanas

Mariela Verónica Gagliardi

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Los inmortales

Durante el Siglo XII, los reinados de Inglaterra y Francia se ven enfrentados. Una navidad intenta reunir a la familia con un motivo El león en inviernoespecial: elegir al sucesor del Rey. El amor, en este caso, en vez de aunar fuerzas, las enfrenta hasta el punto de desearse la muerte.

Con las garras de un león -salvaje y voraz-, Enrique II (Daniel Fanego), intenta quedarse con todas las riquezas y territorios. Solo tiene instintos, como un animal, pero ningún sentimiento de compasión o cariño para con su familia y personas cercanas.

De esta forma, “El león en invierno” -guión original de James Goldman-, nos presenta una puesta en escena adaptada para la obra especialmente. Con un lenguaje vulgar y cotidiano, se acerca más al público, con quien establece una empatía a partir de frases cómicas que intentan descontracturar a la época de reinas y reyes, a la ambición y a la lucha de poder.

Esta obra tiene varios puntos a resaltar: por un lado, la innovación en cuanto al vocabulario que utilizan los personajes (por momentos refinado, estético y protocolar; y, en otras ocasiones, ordinario, cotidiano y contemporáneo). Otra cuestión a resaltar es la manera en que se va narrando la historia: los personajes no son presentados uno por uno al comienzo, sino de forma anacrónica e inesperada.

Ingresando de lleno en la historia, conocemos por un lado al típico matrimonio por conveniencia -conformado por Enrique II y Leonor de Aquitania-, quienes tienen tres hijos: Ricardo «Corazón de León» (Sergio Surraco), Godofredo (Fabio Di Tomaso) y Juan,El león en invierno4 conocido como «Juan Sin Tierra» (Manuel Fanego)-, cada uno con rasgos físicos y temperamentales totalmente opuestos y diferentes entre sí.

Como todo relato en que existe una familia real -la cual, a pesar de poseer tierras y riquezas por doquier-, siempre encontramos conflictos. En este caso, dichosenfrentamientos son amorosos y, además, de ambición. Sucede que Enrique está embelesado con Alix (María Alché) –una mujer joven y hermosa, hermana de Felipe II -el Rey de Francia- (Ignacio Rogers). Dicha relación entre ellos puede existir gracias a que hay una sometida que, en un comienzo parece ser ingenua, pero luego demuestra lo contrario. Además, este hombre tan “poderoso” tiene encerrada hace 10 años a su esposa, en un castillo. Ésta, totalmente desalineada, llena de odio, bronca, rencor y resentimiento; intenta hacerle frente a la Alix para que deje a su marido. El triángulo conformado no hace más que fracasar en todo momento ya que no existe amor de ninguno hacia ninguno de los miembros. El único sentimiento que reflota es el de aniquilación.

Por otro lado, nos encontramos con tres hermanos que solo desean ser coronados. Por momentos, Godofredo, es quien demuestra que quiere parte de las riquezas pero no tenerlo todo, aunando sus fuerzas junto a sus pares para lograr vencer a su padre. Aquí vemos reflejado nuevamente al poder. De una forma más sutil, o de simulación o de falsedad, cada uno pretende ser el sucesor de su padre. Pero su padre no tiene demasiadas intenciones de tener un heredero ya que siente que vivirá para siempre. Como dice aquella frase tan conocida: “yerba mala nunca muere”.

El león en invierno1

Y, por último, otro personaje importante es el del Rey de Francia, quien fue y es el amante de Enrique -el preferido de Leonor, hasta que descubre el romance entre ambos-.

Hasta aquí todo parece un enredo, en el cual no se encuentra la punta del ovillo. Pero dicha punta es Alix ya que -a modo de objeto- pretende ser la Reina de Inglaterra y esposa de su amor. Aunque Enrique solo juega con sus sentimientos y pretende casarla con alguno de sus hijos, dándole por momentos lo mismo con uno que con otro.

Podríamos interrogar, ¿cómo lograría esta joven muchacha su propósito?

Durante el desarrollo de la historia, Alix dice “no tengo nada que perder y eso me convierte en un ser peligroso”. Es ella quien duerme en el lecho con Enrique pero aún no son más que amantes con sed de pasión. Intentando demostrar que su vínculo es más de lo que verdaderamente es. El objetivo de él es muy claro como les mencionaba anteriormente y el de ella también lo es. La única diferencia es que Enrique cree que podrá manejar a su antojo a Alix, sin cruzársele por la cabeza que es una mujer inteligente en cierto punto.

La estrategia que ella piensa usar es la de, a partir del romance, El león en invierno5manipular a su amado; pidiéndole que deje todo por ella. Claro que no será tarea fácil si lo lograra, porque los hijos jamás aprobarían su amor. Pero un anzuelo es ser la hermana de Felipe. Quizás Enrique por ese lado pueda pretender avanzar hasta llegar a su meta.

También, es importante tener en cuenta, que Enrique -de manera débil- imagina que su esposa firmará un tratado, a partir del cual poseería Quitania y, a cambio, casaría a Alix con su hijo Ricardo. Sí, con él le conviene más que con Juan –a quien podría manejar más a su antojo pero que por alguna razón no le convendría totalmente-.

Y, se cuestionarán el papel de la Reina, quien está encerrada hace tanto tiempo, privada de su libertad. Una posible solución para recuperar dicha libertad sería divorciarse de su marido, pero, ¿realmente lo desearía? Sería libre físicamente pero tal vez no a nivel sentimental, aunque dice no amarlo sino todo lo contrario.

Los personajes tienen un punto en común que es la ambición de poder. No son felices ni pretenden serlo, por lo visto. No tienen un mínimo gesto de bondad o grandeza, salvo Felipe quien demuestra en todo momento que es un hombre bueno, que no le desea la muerte a sus semejantes y que tiene el reinado de su país -no solo por haberlo heredado sino por haber estudiado todo lo pertinente al trono-. Igualmente, rodeado de tanta miseria humana, todo lo bello que él podría tener se ve opacado por sus compañías y vínculos que lo intentan contaminar de a poco.

Un león en invierno nos demuestra cómo una familia no tiene códigos entre sus El león en invierno3vínculos y cómo se traicionan unos a otros sin importarles en lo más mínimo. Esta obra nos presenta diálogos entretenidos y una manera no lineal de narración. El principio puede ser el final, aunque el desenlace también podría ser el comienzo. Todo depende de cuán atento se esté a cada detalle mostrado.

Otro de los aspectos que marcan la diferencia -entre esta pieza teatral y otras épicas- es la conjugación entre ficción y realidad. Por momentos sabemos que estamos presenciando una obra de teatro pero, de repente, el relato lineal es interrumpido por frases que nos demuestran lo contrario.

Los actores intentan jugar con esas dos herramientas, muy interesantes y complejas a la vez de llevar a cabo, para que no creamos en ningún final palpable, para que no saquemos conclusiones apresuradas ni hipótesis inconclusas. Es la Reina Leonor quien en un momento esboza “mi vida es una sucesión de escenas, solo me puedo encontrar con ellos (sus hijos) teatralmente”.

Todos los integrantes le tienen bronca a Enrique por un motivo específico, hasta el pobre Felipe que recuerda con dolor la estafa que le hizo a su padre cuando éste vivía.

El Rey Enrique no es ninguna víctima y, para consagrase como malvado, termina encerrando a sus hijos en la bodega para que no pudieran intervenir en nada. Su madre tendrá la posibilidad de salvarlos pero, ¿lo hará?

¿Vivirán sin ver la luz del día por el resto de sus días o podrán imponerse al ser que los trajo al mundo?

¿Triunfará el odio o el amor?

¿Existirá alguna unión entre los dos?

Muchas veces se dice: “dime con quién andas y te diré quién eres”. ¿Se aplicará esta frase a esa época de la historia?

¿Enrique intentará regresar a los brazos de Leonor, a quien alguna vez “amó”?

La ironía, la complicidad, el humor, la fatalidad y la tragedia están presentes durante toda la trama de El león en invierno. Lo más lógico no siempre es lo que ocurre y lo más descabellado es lo que podría suceder.

ficha técnica el león en invierno

 

Las fotografías pertenecen a la autoría de Martín Wullich.

Mariela Verónica Gagliardi

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Pandolfo, de visitante a multifacetico

Palo Pandolfo4“¡Palo, palo, palo, palo bonito, palo es… eh eh eh… Palo Pandolfo otra vez!” Este cántico se escuchaba una y otra vez, sonaba y resonaba. Inmediatamente se puede deducir cuál es la franja etárea del público seguidor.

Un regreso al pasado pintó las caras de los fanáticos, los adolesció, los hizo saltar sin sentir cansancio alguno.

Palo Pandolfo brindó un recital a su estilo. Por un lado, junto a la banda La Hermandad, tocó varios temas. Luego, como solista, también leyó tres poemas escritos por él mismo y pudimos conocer cómo es su vida actualmente.

Palo Pandolfo1

El show comenzó con “Pi pa pu” (Los Visitantes, Salud universal, 1993) y esta entrada inspiró a los músicos a un in crescendo, minuto a minuto.

El cantante y compositor, irradió luz durante toda la noche. Su talento al escribir -al transmitir con su cuerpo, con los instrumentos que fue cambiando según la canción-, colmó de energías a la Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A), la cual no está acostumbrada a este tipo de espectáculo. Quizás, se espera, que los músicos más jóvenes sean los que dejen todo en el escenario, por ese gustito a principiantes y a querer ser famosos. Pero Pandolfo, además de llevar consigo 34 años de experiencia en el ambiente, sigue siendo un espíritu alegre, lleno de magia. Un verdadero profesional que no se cansa ni de cantar ni de tocar ni de moverse ni de alentar al público.

Palo Pandolfo3

Este recital lo que tuvo en particular fue el recorrido por las distintas épocas de Palo, desde la agrupación «Los Visitantes» hasta «Don Cornelio y la zona».

Tuvimos el agrado de recordar a «Don Cornelio y la zona» (disco Don Cornelio y la zona, 1987), y movernos al son de “Cenizas y diamantes” y “Ella vendrá”. Llegando al año 1992, de la mano de «Los Visitantes», escuchamos “Tanta Trampa” (disco Salud universal), “Paloma” (disco En caliente – 1995) y del LP “Maderita” (1996): “Estaré” y “Tapa de los sesos”.

El ritmo creado en el teatro no cesó ni decayó en ningún momento. Hasta los mozos mantenían sus sonrisas y, seguramente, ganas de Palo Pandolfobailar junto a la banda.

Se veían fanáticos, seguidores, personas que probablemente conocían a Pandolfo recién hoy y la felicidad plasmada en cada uno de los livings de la calle Armenia.

De una manera cálida, pudimos apreciar un abanico de temas y de momentos que quedarán en nuestro corazón y en nuestra vida. Que serán transmitidos con palabras, con gestos; quizás en una reunión de amigos o familiar.

Y para los que gustan del material que el músico realiza contemporáneamente, pudimos escuchar del disco «A través de los sueños» (2001), la canción “Te quiero llevar”, del LP «Antojo» (2004) “Antojo” y “Playas oscuras”. Yendo más a lo actual, sonó “A través de los sueños” (disco re-editado A través de los sueños – 2007) y del disco “Ritual criollo” (2008): “Las nenas” y “Canción cántaro”.

Sin lugar a dudas, el fragmento más interesante del show fue la lectura de los poemas de su autoría, a partir de los cuales sentimos su Palo Pandolfo2sentir, su forma de ver las cosas y al amor. Nada más importante en la vida de un artista -y famoso- que el poder compartir su intimidad con el público que lo acompaña a lo largo de toda su carrera.

Si bien aún no se conoce la fecha de lanzamiento del nuevo disco, sí tuvimos el placer de vibrar junto a: “El leñador”, “Milonguita”, “Ando adelante” y “Soy el sol”.

Mariela Verónica Gagliardi

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Conectarse con la naturaleza nos ayuda a definir

Un escenario vacío, sin objetos, sin escenografia. La música ausente, salvo al inicio de la obra.

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Llanto de sauce -escrita y dirigida por Horacio Nin Uría- es una historia que no podés deducir ni saber a qué apunta hasta que no la vivenciás. Si intentamos imaginarnos a qué remite su nombre podríamos decir que esta especie de árbol suele desprender lágrimas. A veces, los humanos solemos olvidar que la naturaleza siente de la misma manera que nosotros -los terrestres- e inclusive más sinceramente ya que no tienen que racionalizar lo que les sucede interiormente.

En un principio conocemos a un fotográfo aficionado (Alfredo Staffolani) quien intenta, a partir de un recorrido turístico, ir capturando imágenes. Llanto de sauce9Pero no son imágenes cualquiera sino sus experiencias de viaje, durante el cual se queda con los recuerdos más significativos para él.

Llanto de sauce nos introduce en paisajes, recreados a partir de proyecciones -que simple pero magníficamente nos dan a conocer el lugar donde ocurre cada escena- y que con un barril, tierra, una pala y un disfraz de animal, van contándonos. Dicha historia incluye varios relatos cotidianos, en los cuales se incluye a Alfredo Staffolani -en varios de ellos- convirtiéndose en el personaje principal, no por ser el protagonista en todo momento, sino por ser el eje central para un cambio rotundo en la vida de los demás personajes.

¿Cuál sería el mensaje de esta obra?

Por un lado se conoce la quietud -literalmente hablando- del pueblo rural durante el Llanto de sauce2cual transcurre toda la narración, con sus árboles preciosos, sus colores agrestes y cálidos, y cada personaje congelado en el tiempo.

Quizás el pensar en un lugar con estas características, instantáneamente no haya nada más que decir al respecto, pero un matrimonio y su empleado necesitan algún giro en sus vidas. Tal vez no imaginaron que un ciudadano decidido les pudiera dar la solución,  de una manera tan simple, sin quisiera ordenándoselo.

El progreso se va apoderando, a pasos agigantados, de cada una de las personas, haciendolas sentir que no tienen que esperar un nuevo amanecer ni atardecer, que no tienen que aguardar ir al mercado a abastecerse ni cavar un pozo que saben que no conducirá a ningún lado.

Al igual que la figura de un psicólogo que funciona como guía de su paciente, Staffolani es la brújula de la mujer, de su marido y del peón. Él les ayuda a resolver sus conflictos, sin proponérselo fehacientemente, ya que su objetivo era descubrirse a sí mismo,  sacándose la mochila que lo acompaña en cada aventura.

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Ella (Mariana Estensoro), una mujer que está aburrida de la monotonía reinante, de su esposo (Román Tanoni) -postrado en una silla de ruedas y sin ganas de nada- y el empleado del campo (Juan Manuel Zuluaga) que obedece órdenes, pero que jamás las discute ni piensa; van componiendo un retrato cuasi familiar -el único, probablemente-, que los mantuvo vivos pero sin vida durante tanto tiempo.

Cada uno de los actores interpreta correctamente su papel, deslumbrándonos con cada diálogo inesperado, transmitiendo emociones en sus miradas y gestos.

La iluminación va acompañando cada imagen y secuencia de la obra, dándole un enfoque muy interesante.

Llanto de sauce es una mirada profunda e intensa a nosotros mismos. Es una sabiduria que se obtiene solamente arriesgando lo que Llanto de sauce4nos mantiene aferrados, quizás, sin ninguna razón fructífera.

Llanto de sauce no necesita de efectos especiales ni de un vestuario que se modifique a lo largo del relato, porque la conjunción hombre – naturaleza van de la mano, acercándonos a nuestras propias raíces. Aquellas raíces, que al cortarlas, nos desangrarían sin retorno posible.

Esta historia, nos tiende una mano, para que descubramos cuál es nuestra felicidad y cómo alcanzarla.

ficha técnica llanto de sauce

Mariela Verónica Gagliardi

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Ser feliz depende de uno mismo

Las luces se encienden de repente y con ellas podemos ver a “Una”, quien cae de golpe en el suelo. Ella lleva puesta una vestimenta oriunda de Povnia –un lugar cercano a Opa y U.R.Povnia5

Con unas antiparras, un gorro de piel y muy abrigada, nos sorprende por completo.

Pero, ¿cómo llega a la Argentina?

Dulcemente, intenta comunicarle al público, que a raíz de un tsunami en su país natal, fue la única sobreviviente. Sus dos mejores amigos: Vladimir Kochievic y Piotr Popov, probablemente fallecieron al intentar huir, junto a ella, de la catástrofe.

Povnia

Una, a partir de su amor a la vida y del milagro de no haberla perdido, logra salir adelante luchando en todo momento para no sumergirse en la tristeza.

Este personaje clownesco, por momentos se detiene en una pose llena de alegría, de goce por lo más sutil y, en otras ocasiones, nos Povnia4despierta angustia por lo acontecido con sus afectos.

De una forma no lineal, vamos conociendo cada retacito de su historia y de ella misma -dentro de una narración perteneciente al teatro absurdo-. Verla tomar de una petaca al estilo borracha nos hace estallar de carcajadas y, salir con dolor de mandíbulas de la función, es un hecho.

La sala totalmente llena del Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556 – C.A.B.A), va iluminando el escenario con sonrisas. En ningún momento se escuchan murmullos ni el mínimo sonido más que el de la propia satisfacción y aprobación.

Por su condición de inmigrante está y se siente sola, ha perdido sus raíces y solo carga con una mochila en la cual tiene desde utensilios de cocina hasta una agenda. Es increíble notar cómo a medida que avanza el unipersonal, ella logra interactuar con los espectadores. Tenerla tan cerca es como una caricia al alma, es como volver a ser niño por unos minutos. Es acordarse qué puede sentir un ser indefenso al perderlo todo pero conservarse a sí mismo intacto.

Povnia es señalado por ella en un mapa, pero como su lengua (mezcla de rusa, francesa y palabras sueltas del inglés y castellano) no es comprendida por nosotros, no le queda otra alternativa que inventar juegos y señas para darse a entender. Una vez logrado su cometido, podemos adentrarnos en la aventura por la que nos lleva.

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¿Se imaginan caer, de repente, en un territorio desconocido y tener que crear lazos con personas que no son como ustedes?

Ella, con su ternura, conmueve, inspira y cuando estamos por llorar junto a sus relatos, nos cambia el estado anímico con alguna broma o gesticulización.

El dominio que tiene de su cuerpo, de lo que quiere transmitir y cómo, es admirable. La puesta en escena es una propuesta novedosa, a través de la cual entendemos que una historia sencilla pero bien desarrollada, es más original que un relato retorcido.

El feedback que consigue es excelente y la música que suena de fondo es la misma que interpreta su corazón. Cada parte de la obra está conjugada funcionalmente y es así como al finalizar el espectáculo, se puede escuchar que sus seguidores susurran, comentan…

Otra cuestión fundamental en Povnia es el carisma de su protagonista, sin el cual sería imposible llevar a cabo esta disciplina circense. Dicho carisma lo utiliza para hacerse de amigos en el público y para enamorarse de un espectador, a quien le dice cosas bonitas.

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Una es adulta pero su interior aún de pequeña. Así como su personalidad tiene dos vertientes, su relato también. La unión de ambas cosas le da la seguridad para confiar en nosotros y cerrar un duelo.

Povnia nos habla de aquellos sentimientos a flor de piel que como humanos nos cuesta expresar, aceptar y entender. Povnia nos demuestra que los únicos obstáculos que pueden existir en la vida de una persona son creados por ella misma.

Cuando la historia parece finalizar, la misma toma un rumbo diferente, convirtiéndose, de esta manera, en dos narraciones vinculadas pero con su propio eje. Una, que ya salió de su personaje, toma conciencia de la realidad, de que está en un escenario donde hay luces, música y público.

Esta obra endulza y enseña sobre los valores más importantes, que deberíamos tener como terrestres. Siempre se dijo que los payasos sonríen como personajes pero son seres tristes por dentro. Povnia1Este no es el caso. En esta oportunidad convive la alegría y el dolor, como sucede en lo cotidiano. Quien lo ignora, tiene mucho camino por andar.

ficha técnica Povnia

Mariela Verónica Gagliardi

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Los éxitos siempre vuelven

Por los años 90, cuando el rock y pop argentinos llegaron a una cima muy interesante, sonaban en la radio melodías llenas de alegría y celebridad.Hilda Lizarazu5

Uno de los grupos que más éxito tuvo fue Man Ray, con Hilda Lizarazu a la cabeza. El estilo tanto de ella como de su música, se encargó de traer felicidad a los hogares, a cada una de las fiestas y cumpleaños que se hiciera.

Como solista, apuntó más al rock, alcanzando también muchos Hilda Lizarazu3reconocimientos. Jamás perdió su impronta, su soltura, su sello tan particular y que logra distinguirla de las demás cantantes de aquella época y de esta, por supuesto, que también.

¿Quién no bailó con el disco Perro de playa (1991), al son de “Caribe sur”, “Olvídate de mí” y “Extraño ser” (Man Ray, 1988)?

En el Caribe Sur, soñando en el Caribe Sur
en el Caribe Sur, con vos en el Caribe Sur

¡Olvídate de mí! No me busques más
¡Olvídate de mí! No me encontraras
¡Olvídate de mí! Llévate a tu mamá
y no vuelvas más…

Extraño ser
No puedo hablarte
Adorable ser

Es increíble cómo tres estribillos, basadas en el amor, reflejan momentos tan diferentes uno de otro. El sentimiento de la protagonista cambia de acuerdo a la situación que le toca y elige vivir.

Hilda Lizarazu4

Cada canción tenía una magia muy especial. Por eso es que tuvimos la suerte de estar en el recital que terminó hace un rato en Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A), durante el cual interpretó -junto a su banda- estos temas pertenecientes a Man Ray y otros más actuales.

Desde lo lejos se veía su vestido negro con tonos plateados, muy lindo. Al acercarme de a poco al escenario, noté que las aplicaciones de color grises, al igual que otras de colores, correspondían a la tan conocida virulana. Hilda LizarazuCreo que cualquier mujer que lo vio, seguramente querrá tener uno para ella. Aunque a Hilda, le queda bien esa vestimenta y la que desee ponerse. Porque ella no se anda fijando qué está a la moda… ella dirige su propia moda, de la mano de su amiga quien le diseñó esta ropa.

Durante la previa al show, pudimos notar cómo el público era totalmente heterogéneo. Había niños y adultos, todos disfrutando a la par y homenajeando a esta estrella nacional.

En estos tiempos en que al mirar un noticiero solo se conocen tristes acontecimientos, es un lujo asistir a un recital con músicos tan concentrados en lograr un buen espectáculo, en mantener la unión como agrupación y celebrar, por qué no, la vida.

La artista, junto a su banda -conformada por: Federico Melioli (bajo y coros), Amilcar Vázquez (guitarra y coros), Lito Castro (teclados) y Claudio Salas (batería)-, nos hicieron un recorrido desde el año 1988 hasta el 2010. Entre el potpurrí de temas, tuvimos el placer de escuchar “Amapola” (Gabinete de curiosidades, 2004). También, del LP Hormonal (2007), tocaron “La lluvia”, “La calma”, “D1os”, “Hace frío ya” y “Buscando un símbolo de paz (de Charly García). Las restantes canciones, pertenecen a su último disco Futuro perfecto (2010): “Futuro perfecto”, “Contradicción”, “Caracoles”, “Entre la gente” y “Compromiso”. Como yapa y en los últimos minutos del show, interpretaron el tema de Spinetta, “Cheques”.

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El escenario parecía moverse, por la energía presente en toda la Sala. El espíritu de la adolescencia invadió a grades y chicos, a hombres y mujeres; por igual. Todos fuimos uno y esto es, simplemente, un fiel reflejo de que como sociedad no somos diferentes ni opuestos. Somos humanos con ganas de estar bien y pasarla bien, aunque sea unas horas por día.

Por eso es tan importante, un lugar de encuentro, de reunión, donde convocarse o auto convocarse.

Los colores, los brillos, los distintos sonidos y melodías, se apoderaron de su público seguidor. Hilda Lizarazu2Y digo esto porque no todos los presentes eran fanáticos. Por eso resalto que los que apenas conocían algo del material de Hilda Lizarazu, se contagiaron la sonrisa de su entorno, saltaron, bailaron y cuando terminó el show aplaudieron pidiendo que siga el show. Si hubiera habido una pista, les confirmo que se habría armado el típico trencito. Eso es lo único que le faltó a esta noche donde predominó el talento, la buena onda, la simpatía y felicidad.

Cuál fue la sorpresa que nos dio Hilda?

Que muy pronto volverá Man Ray…

 

Mariela Verónica Gagliardi