*** Junio 2019 ***

Empiezo voley1

¿Quién podría imaginar que un deporte pudiese enfrentar -en distintos aspectos- a tres mujeres?

Una cancha de vóley es el escenario en el cual se desarrolla la obra. Una obra en la que la red separa clases sociales, puntos de vista e histerias femeninas.

Si tuviéramos que establecer coincidencias entre el vóley -como ejemplo de deporte grupal- y los códigos humanos, estos serían: puntualidad, espíritu de equipo y entrenamiento a fondo. Claro que se trata de códigos establecidos por un sector de personas que desean compartir una disciplina.

Estos tres ítems son nombrados por Marisa (Silvina Buzzetti) -entrenadora-, a viva voz y, tratando de convencerse al mismo tiempo que intenta tener dominio sobre su equipo. Lo cierto es que a las clases acuden solamente dos personas: Dolores (María Laura Cáccamo) y Julia (Julieta Condró), quienes pertenecen a estratos socioeconómicos opuestos, con caracteres diferentes y niveles de entrenamiento, por supuesto, distintos.

Empiezo voley2Dolores conoce a Marisa desde niñas y, así, es como sabe cada detalle de su personalidad y modo de proceder. Lo que no comprende es por qué suele tratarla mal y despectivamente.

Julia, en cambio, toma su primera clase de vóley y demasiado no entiende -ni del vestuario a utilizar ni del deporte en sí mismo-.

Estas son las bases sobre las cuales se va narrando una experiencia única, concisa y peculiar, donde aparece un conflicto gremial, por parte de un sector del club, y, a partir del cual, cada una podrá demostrar que adentro de su ser tiene convicciones y garra.

Existe un cuarto personaje: Marcelo (Mauricio Heredia) que es jugador de fútbol de la misma institución y uno de los encargados de llevar a cabo la protesta sindical.

Este hombre, también, provocará tensiones entre las chicas y reflejará la mirada popular de la sociedad -al igual que Marisa-.

Ademas, podrán sentir las diferencias de la otra persona –convertida en rival-, solo por el hecho de ser mujer, depositándole una característica muy fuerte que es la de la incertidumbre. Las tres tendrán mucho que aprender, unas de otras; solo deberán poner un poco de atención y quitarse los prejuicios que cargan desde hace tiempo.

Empiezo voley

Los resentimientos afloran continuamente y el cemento del club, es el receptor de dichos sentimientos tan negativos. De ese modo, la cancha les devuelve con la misma moneda: la de la deserción.

Empiezo vóley (escrita y dirigida por Paola Peimer) es el claro ejemplo de que para avanzar en un proyecto es necesario el consenso grupal y la vocación. Quien no lo entienda de esta forma, quedará afuera de una experiencia que podría ser maravillosa.

La poesía, el amor y la solidaridad, logran imponerse a tantas rupturas deportivas y del corazón.

La obra debería llamarse ¿Empiezo vóley?

Si la respuesta es afirmativa tendrían que empezar a sentir la camiseta y el dominio que tiene la pelota en el campo de juego.

Mariela Verónica Gagliardi

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