*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Luchando por un sueño

Tick tick boom8

Invierno del 90’, Soho-Nueva York (Estados Unidos).

¿De qué se trata el mundo de los adultos? ¿Qué decisiones hay que tomar a determinada edad? ¿Existe una manera de proceder y etapas que cumplir? ¿No son los sueños los que nos mantienen vivos y con ganas de seguir adelante?

Una escenografía simple pero perfecta nos invita a conocer una historia llena de cuestionamientos, deberes, culpas, obligaciones, deseos, pasiones y amores.

Lo simple de la puesta en escena, se complejiza al escuchar las letras de cada una de las canciones que nos van dejando entrever las dudas de los tres personajes. Ellos son humanos de carne y hueso, adultos en principio por sus edades pero no por sus «procederes».

A su vez, el vestuario bien caracterizado en los distintos papeles que se interpretan a lo largo de la obra (tanto de los tres principales como de los pequeñosTick tick boom3 roles desenvueltos también por ellos), nos hacen sentir plenos y conectados con cada trama del musical de Jonathan Larson.

Jon (Paul Jeannot) tiene varios conflictos personales: cumplir su meta, ser feliz junto a su novia y tener dinero. Claro que son cosas que podría conseguir, pero por diversos motivos, fracasa intento tras intento.

Por otro lado, Michael (Andrés Espinel) -su mejor amigo y conviviente-  es quien demuestra felicidad a través de lo material: su Bmw, un sueldo que le sirve para comprar más cosas y una vida sin rumbo.

Y por último, Susan (Natalia Cesari) -la novia de nuestro protagonista- que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

Tick tick, resuenan continuamente en la cabeza de Jon, como impedimentos, como trabas, como voces… Sus otras voces, sus otros pensamientos.

Él necesita concentrarse, necesita paz en su cerebro pero agilidad en su creatividad. Como quien se fija una meta, anhela alcanzarla -concretandola-. Él siente que al cumplir 30 años tendrá un antes y un después.

Tick tick boom2

Quizás Susane -su novia- no siga a su lado o, tal vez, pueda acompañar su crecimiento.

Su nueva década abriga una esperanza enorme pero también una decepción gigante. ¿Le servirá arriesgar todo por su vocación como comediante? ¿Tendrá sentido que su statu-quo siga vigente? ¿Será que la felicidad tiene que ver con momentos y no con personas?

El musical sigue su curso mostrándonos una historia entretenida, bien lograda y llena de tres talentos actorales.

A través de la voz, como principal instrumento de destaque, nos deslizamos -gratamente- en Soho, una de las cunas de la comedia musical.

Es muy interesante e impactante cómo las tres historias de los personajes cuentan la aventura y desventura desde distintos ángulos. Como la vida misma, cuando tiene un camino que seguir y, de repente, sin aviso previo, debe asumir otro rumbo. En ese preciso instante en que tu cabeza siente explotar… junto a tu cuerpo.

Tick tick, se escuchan como voces internas en los comportamientos de Jon. Cuando compone, cuando canta, cuando duda, cuando decide. Siempre. Tal vez esas inquietudes con sonidos, le ayuden a definir mejor su futuro. El futuro próximo y el lejano.

«Tick tick boom», es una pieza musical digna de destacar y presenciar. Quizás te sientas representado o tal vez sea un aprendizaje a futuro.

Mariela Verónica Gagliardi

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Cómo exterminar a tu ex

Había algo en el aire

“Siempre hay un roto para un desesperado”, relata en cierto momento de la pieza teatral…

Hace tres años que no están juntos y como una especie de contra aniversario, decide hacerle un regalo.

A partir de una performance deliciosa, podemos conocer a nuestra heroína. Ella no quiere vengarse de su amado poniéndole solo una bomba que destruya su casa, sino el hogar que tiene junto a su actual mujer.

Es prehistórica la temática sobre el desamor, la bronca y el odio que surge cuando tu pareja decide abandonarte. Automáticamente nuestros peores sentimientos afloran, desde lo más profundo, y comenzamos a elaborar un plan macabro.

Todas las mujeres no somos iguales, todas las experiencias no son iguales, todos los planes son diferentes.

“Había algo en el aire… Fernando”, nos demuestra qué es lo más importante, cómo descargarse y cómo -hagamos lo que hagamos-, él, no volverá.

Había algo en el aire2

Existen algunos fragmentos en la puesta en escena, llenos de energía desbordante, en conjunto con obsesiones. También, surgen varios sentimientos y sentires como: alucinaciones, melancolía, angustia y desesperación.

Pero la sed de venganza no se hace esperar y, ella, vestida de negro -al igual que su corazón- va narrando su historia y presente, haciendo un paralelismo entre el delirio -muy bien ficcionado- y la realidad.

Si de pronto Fernando apareciera en escena, lograríamos satisfacer algunas dudas; pero como se trata de un unipersonal cómico -en varias de sus vertientes- no tendría sentido alguno su presencia.

En cuanto a la escenografía, es sumamente atractiva y los diversos colores y formas utilizados, nos hacen más llevadera la trama.

Ella compite en su imaginario con la mujer de su ex (una bailarina del Colón, romántica). De lo que no se da cuenta es que tal competencia es irrisoria e imposible de llevar adelante: él ya no la ama y por lo visto tiene motivos.

Había algo en el aire1

Ella intenta seguir luchando hasta que ocurre algo que la hará cambiar de parecer. Quizás no estaba en sus planes tan detallados hacerlo, y es que en cuestiones del corazón no hay cometido que salga a la perfección.

Había algo en el aire, hace referencia a un desenlace que ocurre en los medios de comunicación y, a partir del cual, ella toma real conciencia de dónde está parada.

Había algo en el aire, es una paradoja, es un deseo de terminar con la agonía, es eso feo que se respira en combinación con los recuerdos que imaginamos lindos y que realmente ya no lo son.

Había algo en el aire nos describe cómo cada partícula de oxígeno no es necesaria para vivir feliz y cómo cada sensación con la que ella se quede la irá convirtiendo en un ser que seguramente no le interese demasiado.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un gigante en escena

Criatura de dios3Y de repente despertó… miró a su alrededor, observó por encima de su cuerpo y notó que el mismo estaba vendado con cintas de embalar. Él no sabía lo que le estaba ocurriendo ni quién era, así que se entregó al azar.

Sus ojos se detuvieron en unas lámparas de luces blancas y toda la sala parecía un quirófano. Claro que él era el observado, el investigado, la pieza fundamental para descubrir seguramente algo importante.

Pero a él no le importó y bruscamente comenzó a quitarse las cintas que le impedían cualquier movimiento natural en el cuerpo. Una vez hecho esto, se encontró con un impedimento en el habla que pudo ir resolviendo.

Sus palabras fueron para él un hallazgo, al igual que sus saltos, sus piruetas, su caminar, sus estados de ánimo. Pero su lenguaje no fue muy claro desde el inicio y no supo cómo hacerse entender con el mismo. Le resultaba más agradable y fácil transmitir con su cuerpo. Era un anti-humano en ese aspecto.

Criatura de dios4

Simulaba ser un ser primitivo o alguien que vendría de otro planeta. Él se comunicaba con otros lugares, también con distintos objetos y su viaje por el escenario fue un paso en el tiempo para nosotros (los espectadores).

Este pequeño grande, investiga, siente, confía, busca. Lo hace como alguien que recién despierta de verdad y a quien le importa hallar su lugar, su espacio, su todo. Sus zapatos con plataformas le permiten mojarse, embarrarse, tener equilibrio y destreza. Su divismo surge cuando está en plenitud y allí las carcajadas se escuchan en las distintas escalas de sonidos. Él se “burla”, sin burlarse. Él copia, repite, aprende, aprehende. Él asimila, reinventa, construye y sigue adelante. Él está en un lugar que no es -evidentemente- el suyo original. Pero, ¿cuál es el espacio de cada uno? ¿El que le toca, el que encuentra o el que descubre?

Criatura de dios1

“Criatura de Dios”, es una pieza delicada, cuidada, en la cual Darío Levín protagoniza, se desenvuelve, emociona y no tiene intención de finalizar su narración. Este unipersonal clownesco es para observar y entregarse por completo sin prejuicios, sin fruncir el ceño. Debemos sentirnos libres al mirar a un actor que todo lo da, que no tiene miedos en sus venas, que es puro talento y vocación.

Entre el público pudimos ver cómo algunas personas se rehusaban a participar cuando la obra lo requería y es que “Criatura de Dios” no conoce la energía negativa, solamente aquello que brilla lo toma. Quien no desee colaborar con algún sentir que proponga el actor, se perderá la posibilidad de formar parte de algo importante llamado: reciprocidad.

Muchas veces el ser humano se cree omnipotente y al comprar su entrada para una obra de teatro siente que va a ocupar una butaca y durante un tiempo determinado verá con sus ojos dicho espectáculo. Hace falta un poco de compromiso desde el corazón para sentir que es mucho más que eso. Que el esfuerzo de un intérprete que todo lo da en una hora, merece ser aplaudido con todas las partes del Criatura de dios2cuerpo, con todos los músculos, con una aprobación llena de un contagio que invada absolutamente toda la sala de la función. Así como un público elige qué ir a ver, el actor también debería ser libre de -aunque sea- desear a sus observadores.

Ambos son un todo que cuando se complementan, surge -con naturalidad- una magia llena de brillos.

“Criatura… es enorme en su entrega y el adjetivo le queda pequeño hasta para su personaje. Quizás sea la típica frase, el nombre de la dramaturgia, pero su despliegue de saberes -incluyendo al acordeón- nos trasmiten profesionalismo, amor por el arte, convicción en su personaje y una firmeza en cada uno de sus movimientos.

ficha artíscto-técnica Criatura de dios

Mariela Verónica Gagliardi

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65 años de historia y recuerdos

El 27 de marzo de cada año, se celebra el «Día Mundial del Teatro». En esta oportunidad el homenaje a este arte tan bello y completo se llevó a cabo en el Teatro Cervantes, el 3 de abril a las 20 hs. La escenografía a cargo de Carlos Di Pasquo y la dirección general de la mano de Román Caracciolo, hicieron posible este evento tan importante.Día mundial del teatro

La palabra estuvo a cargo de Francisco Javier, quien muy inteligentemente nos acompañó durante toda la velada y, a través del cual, pudimos conocer varios datos, información, anécdotas y extractos de importantes obras argentinas, que marcaron la historia de la dramaturgia.

Día mundial del teatro2Agustín Alezzo, nos hizo emocionar con su discurso sobre el teatro nacional y su andar lento sobre el escenario, nos llenaron de lágrimas pasionales. Él es un claro ejemplo de que artista se es en todo momento y ante cualquier adversidad.

Pepino el 88 (Guión y actor: José Juan «Pepe» Podestá), por Claudio Da Passano, rememorándonos a un personaje lleno de gracia, alegría y chistes tan distintos a los narrados contemporáneamente por los cómicos.

Luego, tuvimos la oportunidad de ver un fragmento de Las de Barranco (de Gregorio de Laferrère), por Lidia Catalano y Rita Terranova. Una primera escena entre la madre y su hija, durante la cual surgen rencores y la tan ansiada caída del poder de su difunto marido, representado en un cuadro que termina derrumbándose a lo largo de la historia.

Y, de repente, finalizó la actuación, para dar lugar a Los dientes del perro (un sainete escrito por Alberto Weisbach y José González Castillo, personificado por Manolita Poli). Fue así como escuchamos «Mi noche triste», cantada por Alejandra Radano y sus músicos, quienes nos transmitieron mucha energía y una versión excelente.

Foto mixta Día mundial del teatro

Después del tango, continuó Juan, el zorro (basado en el libro de Serafín García), interpretado por Julián Howard y Roberto Saiz. Estos dos actores, nos brindaron unos momentos inolvidables, mostrándonos las aventuras y comicidad, en forma de fábula, entre los dos artistas.

También tuvimos el lujo de presenciar a Florencio Parravicini, por Víctor Laplace. Las sonrisas y empatías lograron su mayor afinidad por parte de la recreación de tan afamado personaje, en la piel de nuestro actor en escena.

La noche fue muy especial y ansiamos que día a día se le pueda seguir dando tanto valor a los intérpretes y actores del país.

Mariela Verónica Gagliardi

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Olor a vino de Ciruela

La edad de la ciruela

Los textos de Arístides Vargas acarrean ese sabor a memoria, a desarraigo y hasta podría decir, a marginalidad… en el tiempo que llevo viendo, con ojos de observador, teatro, no había visto, casualmente, ninguna representación de una obra de este autor.

Me saqué el gusto y fui a ver La Edad de la Ciruela, interpretada por Hilda Marcó, Silvina Souto y Hernán Nuñez, con dirección de Roberto Moss y me encontré con que los temas que mencioné al principio se repetían.

La obra es un continuo devenir en el tiempo. Tiempo. Palabra que significa tanto y tan poco, pasa, nos regala alas y a veces las corta, nos tajea la piel y se burla de nosotros. Esta tragicomedia nos pasea por los borrosos límites de la memoria – del tiempo – del pasado que se elige recordar, ese que se prefiere vivo.

La obra narra un tiempo en donde se respiraba olor a ciruelas, a vino de ciruelas que nunca faltaba en la mesa. Las mesas, punto de reunión de la familia que habita la casa, la casa, habitada como hechizo, únicamente por mujeres.

Poéticamente la prosa de Arístides nos habla de mujeres como pájaros, pero que no pueden volar, nos habla de mujeres que criarán otras mujeres, que luego se pudrirán, como las ciruelas maduras que caen del único testigo del correr de los años, de los relojes que no paran, del tiempo como daga. El árbol, justo en el medio del patio y el devenir.

El ejercicio de la memoria comienza con una carta que Eleonora le escribe a su hermana Celina porque la madre de ambas esta por morir. Son entonces estas cartas de lazos blancos, los disparadores para traer a escena un viejo recuerdo, de infancia tal vez, de adolescencia, de ellas mismas y de las otras también.

Todos los recuerdos se dasatan en la casa que las une, en esa casa desde donde salen, detrás de bambalinas, la tía, la abuela, la madre, las hermanas, la criada. Voces, voces, voces que son el tiempo que me corre después de ponerle el punto final a este escrito.

Grupo Teatral Mar de Fondo / Dirección: Roberto Moss / Actúan: Hilda Marcó, Silvina Souto y Hernán Nuñez / Asistencia de dirección: Martín Pironi / Asistencia técnica: María Marta Follis / Sala Teatral Mar de Fondo – 25 de Mayo 2957.

Melisa Morini

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¡Radioteatro!

Los hermanos Iberra

Corría el año 1949 en Argentina, Juan Domingo Perón sancionaba una nueva Reforma Constitucional, se igualaban los derechos del hombre y la mujer ante la ley. En los cafetines de Buenos Aires se escuchaba siempre tango, la voz de Gardel se hacía eco en todas las esquinas, el lunfardo era moneda corriente.

Y en las casas, las familias argentinas desde la década del 30 hasta la del 70, se reunían frente a la radio para escuchar ese fantástico manojo de voces seductoras que contaban historias. Este es el contexto en que Los hermanos Iberra, una historia de amor y de guerra se sitúa.

El argumento de la obra cuenta la historia de dos hermanos abandonados por su madre al nacer, crecen al cuidado de unas monjas y luego son dados en adopción a dos familias antagónicas. El Zorzalito acabará en el seno de una familia aristocrática y el destino del Pardo es con una mujer de arrabales.

De adultos, el amor los enredará. La Luciana los engrupe con su belleza cuando lo cierto es que sólo quiere dinero y que su amor se lo llevará quien mejor cante en el concurso de cantores del Salón El Monserrat.

Estaban en eso cuando llegue la madre arrepentida desde Europa para reencontrarse con sus hijos, pero la tragedia ya se habría desatado. Los hermanos Iberra han llegado a las finales del concurso, en un acto de duelo final.

En escena vemos a los doce actores continuamente. Están en los estudios de Radio Nacional, los músicos en vivo son el sonido de laLos hermanos Iberra2 emisora, los locutores abriendo y cerrando bloques con las publicidades de aquel entonces y la frutilla del postre, los efectos de sonido que sirven para ayudar a imaginar la historia.

Hasta ahora contamos con los actores del radioteatro, pero tenemos por otro a los personajes de la historia ficcional que son el eje de la obra y son ellos quienes representarán la novela en vivo y en directo para el placer de los espectadores.

Las caracterizaciones epocales son claves a la hora de distinguir un período de tiempo, por eso, la investigación que han hecho los platenses para delinear los 50, es profunda y bien seleccionada. Los instrumentos antiguos encontrados para hacer los efectos sonoros le dan a la obra la sensación de que si cerramos los ojos, realmente podemos volar a la cocina de una casa de barrio por aquellos años.

Una excelente puesta en escena que capturará sin dudas a quienes vayan a ver la próxima función de Los hermanos.. los niños aprenderán historia, los adultos recordarán viejos radioteatros que seguramente hayan escuchado y los jóvenes se reirán muchísimo durante todo el espectáculo que terminará en un jocoso final donde todo es lo que no era.

Ficha técnica

Dramaturgia: Andrés Bailot, Claudio Rodrigo / Actúan: Juan Aguilera, Felix Aloe, Mane Carreira, Lilen Cheruse, Hugo Cordal, Sergio Cornicello, Edgardo Desimone, Gonzalo Frontera, Ana María Haramboure, Martin Lavernhe, Pablo Mansilla, Marisol Tur / Vestuario: Magali Salvatore / Escenografía: Laura Poletti / Peinados: Florencia Gangoiti / Maquillaje: Florencia Gangoiti / Diseño de luces: Claudio Rodrigo / Operación de luces: Fabricio Bacilotta / Fotografía: Fabricio Bacilotta, Hernan VargasVargas / Asistencia de vestuario: Florencia Gangoiti / Dirección general: Claudio Rodrigo / Esta obra se realizó los días 28 y 29 de marzo en el Teatro Auditorium de Mar del Plata.

Melisa Morini

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Sobreviviendo

Alma1Victoria era una adolescente de quince años que amaba la vida. Jugaba, como cualquier nena de su edad, a la rayuela y saltaba la soga.

Pero como toda joven, tenía inquietudes. Una de ellas era mudarse de su pueblo -en Córdoba- para Capital Federal. Había conseguido un empleo de mucama y era feliz por ello.

Lo que comenzó como una aventura -desde el momento en que se despidió de su mamá y hermana-, hasta el viaje en tren; fue lo que marcó su vida para siempre.

El tema de la trata de blanca, por lo general, es tomado desde un ángulo donde se recurre a la angustia, al resentimiento, al odio, a la bronca y no se muestra el otro costado de la víctima. En “Alma” (dirigida por Leonardo Odierna y Armando Saire) se puede disfrutar de una puesta en escena con pocos recursos a nivel objetos, pero llena de metáforas, enseñanzas, iluminación, una excelente actuación de su protagonista, la música y efectos -cuidadosamente escogidos para la trama-.

Esta obra no es festiva, por la narración en sí, pero lo más importante es el mensaje que nos deja a nosotros como sociedad. Sabemos que el daño provocado a una mujer abusada es cuasi irreparable. Sin embargo, también notamos cómo Alma (bautizada así por ella misma cuando tuvo que, a la fuerza, escogerse un nuevo nombre) logra sobrevivir gracias a su etapa como Victoria. Ambas son la misma persona y, a pesar de los maltratos sufridos, en todo sentido, su ingenuidad y amor por las cosas no mueren.Alma3

Hay varios simbolismos representados por una planta de hojas verdes, una soga, una silla y la vestimenta que usa. La planta nos muestra cómo su energía positiva le permite crecer como persona sin guardar rencor hacia nada ni nadie. Sin marchitarse. La soga, que a simple vista puede recrear en nuestro inconsciente a la muerte o a algo trágico, significa su infancia y juegos. Con respecto a una silla que hay en el espacio,  es el objeto que, durante el transcurso de la historia, significa: apoyo, contención, seguridad, confianza. En cuanto a su ropa, usa un vestido blanco que simboliza la pureza como mujer y, seguramente, su virginidad. Dicha pureza, la conserva en algún sitio de su corazón, a pesar de haber sido corrompida.

La trata de blanca… provoca tantos sentimientos encontrados y tanta intriga. La trata de mujeres, abusadas por su género, por tener menos fuerza, por anular sus derechos y deseos. Por intentar demostrar un machismo llamado crimen. A esos “hombres” que violan y manejan prostíbulos habría que preguntarles qué sentirían si les pasara algo a las mujeres de su entorno. ¿Cambiarían así su mentalidad y se harían pasar por desequilibrados mentales para no ser encerrados?

Alma, fue un alma en pena desde su mudanza a Buenos Aires. Alma, fue dominada por una fuerza omnipresente que la obligó -de cierta manera- a convertirse en una pieza del engranaje principal. Ella, no pudo nunca separar su conciencia de su sentir, porque si lo hubiera hecho se habría desvanecido inmediatamente. Habría querido escapar y regresar con su familia. Sin embargo, ella no fue privada de su libertad abiertamente, sino que las barreras imaginarias la fueron condicionando de tal forma que se sintió parte del engaño que vivió desde sus quince años.

Alma2

Quizás, si le preguntáramos qué hubiera pensado su mamá al descubrir la verdad, la historia habría sido totalmente diferente. Pero esta alma noble, prefirió mentir para proteger con su amor a sus seres queridos. Prefirió pasarles dinero a costa de su sufrimiento. De un sufrimiento que nunca tendrían la oportunidad de conocer.

Tantos nombres merodeando en su cabeza, confundiéndola, hombres transformados en objetos sexuales que intentan satisfacer sus deseos carnales a costa de contribuir en un negocio que necesita de ellos como clientes; una vida, como ejemplo de la tortura psicológica y física. Un caso que intenta concientizarnos sobre la gravedad de la situación.

Lorena Székely, es la actriz que interpreta a la perfección a esta joven (y, además, una de las escritoras de la obra, junto con Armando Saire), la cual lucha por su vida. Se acostumbra a todo tipo de golpe y aprende a remar a favor de la corriente. Aprende lo que se le enseña y recuerda su infancia, lo cual la ayuda, a pasar los momentos más terribles.

Otro de los recursos lingüísticos que utiliza Lorena es el de ser el hilo conductor entre la trama y los dos personajes -recreados por ella- (Victoria y Alma). La actriz modifica Alma4sus emociones y sentires al instante, de una forma mágica. Ella relata, une, separa. De repente es una niña que a los minutos se convierte en mujer. Tres personajes encarnados por una mujer muy talentosa que transmite cada vivencia en su rostro, en su cuerpo, en sus miradas, en sus pasos, en sus saltos… y eso la convierten en lo que es: una dramaturga excepcional.

Victoria significa vencedora y Alma, de buen corazón. Ella intentó hacer un cambio en su vida y progresar. Pero no hay que caer en la bajeza de creer que porque no pertenecía a una clase acomodada le pasó esa desgracia. Su ingenuidad y la de su familia, en todo caso, la hicieron confiar -tal como lo haría en su pueblo- en los humanos, sin ningún tipo de distinción. Claro que la maldad no existía para ella y esperaba rodearse de bichitos de luz. Tal vez la luz fue su hijo, tal vez la luz fue ella misma.

ficha artíscto-técnica Alma

Mariela Verónica Gagliardi

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Mi corazón puede verte

Un espacio oscuro, como en penumbras, con una luz reflejando el comienzo de algo. Podría ser de una historia, pero es mucho más que eso: un conjunto de recuerdos, de un pasado feliz y elegido.Córnea3

De repente, unos zapatos de señora son los protagonistas. Éstos comienzan a desplazarse cautelosamente, intentando recorrer un camino -por lo visto conocido-.

Ana Padilla es ciega, pero no de nacimiento. Su memoria aloja fragancias, aromas, colores, texturas y a un hombre.

Ella está enamorada de una etapa de su vida en la que -junto a su familia- tenía una posada. Dicha empresa familiar no era meramente un negocio, sino el lugar donde conoció a su amor: Carlos. Un amor que no pudo ser porque ella estaba casada y porque el destino, evidentemente, no lo quiso. Aunque pasaron bellos momentos como amantes. Esos momentos que parecen ser los más importantes en su memoria emotiva y del corazón.

Durante toda la obra, esta mujer tan dulce y cálida, lo busca, lo persigue, le hace planteos, reproches, promesas; y desea que el tiempo vuelva quince años atrás. Lo imposible es lo que predomina en Córnea (escrita y dirigida por Pehuén Gutiérrez y Neri Mucci), al igual que las emociones que se pueden sentir como si nosotros, también las viviéramos.

Córnea1

El sufrimiento de ella, pasa a ser nuestro como espectadores. Sus ojos lacrimosos, se proyectan en nuestra mirada que de por sí, ya no será la misma después de toda la narración.

Al igual que una foto que congela una situación, Córnea, es lo más puro y noble en el interior de una mujer. De una mujer que ya no ve como cuando transitó su amorío con Carlos, pero que su visión alcanza solo lo lindo y desecha lo perverso o negativo.

Ella elige con qué quedarse. Ella opta por sufrir pero en voz alta. Ella decide salir a la calle y llamarlo hasta el cansancio. No de su cuerpo, sino de su corazón. “Usted, con su silencio, puede ocultarme pero ese mismo silencio no puede ocultar su pasado”. Estas palabras esbozadas desde lo más profundo de su ser, nos dan a conocer que realmente lo necesita, que lo extraña y que está sola. Sin sus hijas, sin su marido, sin él, sin sus córneas… desposeída de futuro y pasión.

Sabemos poco acerca de Carlos. En verdad, solo lo que ella relata. Fue empleado de la posada durante varios años, hasta que consiguió un trabajo con mejores condiciones laborales y desapareció. Claro que se esfumó de la vida de su jefa, pero cada recuerdo está latente.

Con su bastón, y algunos objetos guardados en su cartera, está atenta a cada Córnea2uno de los sonidos que percibe. Dichos sonidos no hacen más que confundirla en tiempo y espacio.

Por otro lado, podemos observar cómo Carlos, si bien no aparece con su cuerpo en la obra, sí lo hace con una transición de oscuridad. Esto es muy interesante a nivel escenográfico ya que se entiende perfectamente el monólogo dicho por Ana y la supuesta respuesta esbozada por el ausente pero no anónimo ex empleado.

El trabajo representado por la actriz es exquisito y cada uno de sus movimientos nos hace sentir que tiene dicha discapacidad visual. Su concentración es impecable y ver a través de sus ojos es una experiencia única.

ficha técnica córnea

Mariela Verónica Gagliardi

Un enamorado del amor

Nada te turbe3

Poemas, canto, baile, coreografías, títeres, cambios de vestuarios y canciones.

Cómo describir a un artista si no es con este adjetivo.

Francisco Pesqueira es uno de esos grandes actores que se lleva al público en su bolsillo. Pero que no lo compran, sino que se lo ganan.

«Los poemas suelen ser papel mojado» (Mario Benedetti). «Cuando estoy triste lijo mi cajita de música» (José Pedroni). «Risa siempre nunca llanto» (Nicolás Guillén). «Herido, muerto de amor» (Federico García Lorca). «Mi amor, yo quiero vivir en vos» (María Elena Walsh). «Quisiera morir, quisiera de amor, para que supieras cómo y cuánto te quería» (Idea Vilariño).

¿Qué dirían estos poetas al presenciar el espectáculo?

Posiblemente se enamorarían, de la misma manera que Francisco lo hace de cada una de sus frases.

Nada te turbeLos poemas cobran vida, al igual que los títeres. Todo lo que parecía muerto o dormido, recibe una caricia -como al mejor estilo de una varita mágica-.

Interpretar, sentir y comunicar con el cuerpo y con el alma todo lo que pretendemos; no es tan simple. No es cuestión de plantarse en un escenario y hablar exageradamente, creyendo que eso es la dramatización. Interpretar es ponerse un traje -que lleva un nombre- y hacerlo valer como tal.

Eso es exactamente lo que hace Pesqueira: mantener un equilibrio entre todos sus dones y dotes.

Al contemplar la escenografía, vemos una valija y otros objetos que serán utilizados a lo largo de la obra. Todos y cada uno, nos sorprenderán gratamente.

¡Qué dominio hay que tener para desarrollar un unipersonal!

Todas las butacas rodean al escenario, a modo de semicírculo; de forma tal que nuestro actor tiene que bailar, cantar y hablar hacia ambas direcciones.

En un momento de la obra escuchamos:

«Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda.

La paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
sólo Dios basta (…)»

Si bien no es una puesta religiosa, las palabras que esboza Francisco, son tan sutiles y acordes con la trama, que no sobra ni falta ningún ingrediente.

Uno de los recursos que usa, además, es el de lograr una empatía con los espectadores, al contarles algunas anécdotas -como autobiografías- sobre distintas etapas de su vida.

La claridad de sus ojos, como el mar, reflejan -no solo transparencia- sino amor por su profesión, agradecimiento y humildad. Verlo, es como observar a un niño que juega y que, de adulto sigue haciendo lo mismo. Quien crea que no se aprende jugando, está equivocado. El juego -bien entendido- es lo que nos permite alcanzar esa estrella para que brille junto a nosotros.

Nada te turbe2

Francisco Pesqueira, un apasionado que despliega todas sus virtudes.

Mariela Verónica Gagliardi

La imaginación nos hace ser felices

Un jardín en el desierto5

¿Qué posibilidades hay de encontrar Un jardín en el desierto?

¿Cuántas veces quisimos algo y al cerrar los ojos pudimos visualizarlo?

¿Será cierto que cuanto más persistimos en algo, más chances tenemos de obtenerlo?

Nina (Lucia Loydi) y Gloria (Victoria Baldomir), son dos amigas que tienen muchas ganas de divertirse y pasarla bien. Pero la aventura que tienen planeada no es una cualquiera, sino la aventura. Nina, intenta dirigir la batuta, convenciendo a Gloria de conocer un sitio diferente. Está tan convencida de ello que su compañera la sigue.

Un jardín en el desierto1Al llegar al lugar, comienzan a investigarlo, a sentir los sonidos, las vibraciones y, desgraciadamente, asumen que no pasa nada. Nada de nada. No hay vegetación, no hay animales…

La espera las desespera, aunque Gloria le dice a su amiga: – ¿qué hacemos cuando esperamos?. Dormimos.

Pero, el poder de la mente se pone en marcha para las dos compinches y cuando creían que todo estaba perdido, sucede algo maravilloso. Sus sonrisas empiezan a florecer al igual que su entorno y la súplica de lluvia empieza a ser aclamada.

Es que las chicas llevaron consigo unos bellos paraguas que desean, obviamente,
utilizar. Mientras rezan por la caída de agua en medio del clima desértico, nos Un jardín en el desiertoencantan con un baile en el que despliegan su simpatía y calidez como artistas. No se conformaran con este entretenimiento y es, recién, cuando sus cerebros se conectan impresionantemente para vibrar en la misma sintonía. Esta sintonía las traslada a distintos escenarios en los que consiguen todo lo que se proponen.

Pueden sentir la lluvia en sus cuerpos, la suavidad de las nubes, la presión de la altura y todo lo que creían cuasi imposible.

Claro que estas cosas muchas veces ocurren en los sueños… pero es más o menos lo mismo para el caso.

Esta obra de teatro dirigida por las dos protagonistas, es el claro ejemplo de que para concretar un sueño es indispensable desearlo con todas nuestras fuerzas y, que cuando estamos convencidos de esto, debemos perseverar. Los frutos a veces son inmediatos y otras tantas, tardan en aparecer. La magia no existe pero el amor por lo que hacemos sí.

Un jardín en el desierto3

Esta puesta en escena con proyecciones de video, acompañan ágilmente el relato de las actrices. Si bien no hay en casi ningún momento la presencia de música o sonidos, los diálogos fluyen entretenidamente, para grandes y chicos. Las risas surgen espontáneamente y son el fiel reflejo de que esta propuesta tiene aceptación del público.

Un jardín en el desierto, es una metáfora sobre nuestros deseos aún no concretados. Un por qué debemos activar para conseguir. Quien crea que no es posible conseguir florecer en un pozo desértico, puede ir a ver la obra. Seguramente, se llevarán una sonrisa y las ganas de hacer realidad aquello con lo que siempre soñaron.

ficha técnica un jardín en el desierto

Mariela Verónica Gagliardi

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