*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para 2014

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«El otro», de Gustavo Friedenberg

El otro

A partir de la novela Cuando digo Magdalena, de Alicia Steimberg

¿Quién es el otro? ¿Quién soy yo para ese otro que me mira mientras lo estoy mirando? ¿Será posible escapar de su mirada, ser sin su mirada? ¿Será posible escapar a cualquier mirada, la mirada absoluta, la mirada constante de algo así como un Dios?

 

Actúan: Debora Longobardi, Marian Moretti, Lucía Lacabana, Paula Botana, Mariana Ferreiro y Paula Lena

Funciones: jueves a las 21 hs. Duración: 50 minutos

TEATRO DEL ABASTO (Humahuaca 3549 – C.A.B.A.). Entradas: $90/$60. Estudiantes y jubilados $50.

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«Amarillo», de Carlos Somigliana

Amarillo

El Complejo Teatral de  Buenos Aires y el Teatro del Pueblo presentan: AMARILLO,  de Carlos Somigliana, en versión de Andrés Bazzalo.

 

JUEVES, VIERNES Y SÁBADOS A LAS 20 HS Y DOMINGOS A LAS 18 HS.

Sergio Surraco interpreta la debilidad, la arrogancia, la contradicción de Cayo Graco, que es pura acción que arremete con urgencia a cumplir con su destino: favorecer a los desposeídos.

Una obra que posee cualidades poéticas, ideológicas y épicas que conmueven.

Elenco: Sergio Surraco (Cayo Graco),  Joaquín Berthold (Livio Druso),  Luis Campos (Fulvio), Adriana Dicaprio (Cornelia),  Heidi Fauth (Licinia),  Daniel Dibiase (Lucio Opimio), Rafael Bruza (Claudio Valerio), Miguel Terni (Marcio Pomponio), Daniel Zaballa (Septimuleio), Hernán Pérez (Marcus), Sergio Lobo (Decimus) y Guillermo Berthold (Gaius).

Funciones: jueves, viernes y sábados 20 hs. y domingo 18 hs. Duración: 75 minutos.

TEATRO DEL PUEBLO. Av. Roque Sáenz Peña 943, CABA, 4326-3606. Entradas: $ 100 (viernes, sábado y domingo) y $ 50 (jueves día popular).

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«Flechas del ángel del olvido», de José Sanchís Sinisterra

Flechas del ángel del olvido

ESTRENO 2 DE JUNIO

LUNES 20.30 HS

FLECHAS DEL ÁNGEL DEL OLVIDO

de José Sanchís Sinisterra con dirección de Ana Alvarado

El autor José Sanchís Siniterra estará en Buenos Aires del 31 de mayo hasta mediados de junio para presenciar el estreno.

Una joven de poco más de veinte años ingresa a una clínica con todos los síntomas de una grave amnesia retroactiva.

Las circunstancias de su ingreso son inciertas. No hay ningún indicio sobre su identidad. Entonces, ¿Cómo restaurársela, para devolverla al mundo?

Actúan: Mara Bestelli (Selma), Carolina Calema (X), Pablo Cura (Efrén), Lucrecia Gelardi (Dora), Juan Mako (Erasmo) y Montse Ruano (enfermera).

Estreno: lunes 2 de junio 20.30 hs. Funciones: lunes 20.30 hs. Duración: 90 minutos

TEATRO TIMBRE 4 (México 3554 – C.A.B.A.). Entradas: $100 y  $ 80 (descuentos a estudiantes y jubilados).

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«Siguiente, por favor», de Ana Maugeri y Belén Wedeltoft

Siguiente por favor

Compañía teatral Vamos que Venimos

Presenta:

SIGUIENTE, POR FAVOR de Ana Maugeri y Belén Wedeltoft.

SINTESIS ARGUMENTAL

Sofía y Leonardo se encuentran haciendo la fila, en una oficina pública, a la espera de ser atendidos para realizar un trámite. Los personajes se encuentran “casualmente” pero se hacen confesiones que los involucran en lo más fuerte de la historia de cada uno. Ambos serán otros después de ese encuentro.

Sofía y Leonardo son dos seres que a pesar de las diferencias irreconciliables que los separa, no pueden soslayar lo inevitable, que se gustan, se desean, se enamoran.

FICHA TECNICA:

Autoras | Ana Maugeri y Belén Wedeltoft

Elenco | Iván Steinhardt (Leonardo) y Romina Pinto(Sofía)

Voz en off | Gina Said

Diseño de luces | Sonia García

Vestuario | Julia Camejo

Diseño Gráfico | Romina Pinto

Fotografía | Evann Violeta

Asistente de dirección | Yamila Carminati

Dirección y puesta | Ana Maugeri

Prensa | U ke Flash!Ukeflashprensa@gmail.com

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«Venganza a la carta», de Raúl Garavaglia

Venganza a la carta

Del autor de La última rebelión

Korinthio Teatro presenta

VENGANZA A LA CARTA

Una residencia de adultos mayores se convierte de pronto en el espacio ideal para una venganza.

Seis ancianos deciden terminar con la dominación y el maltrato. Dos enfermeros indiferentes.

¿Quiénes son las víctimas? ¿Quiénes los victimarios?

Un final que te sorprenderá. Si la viste no lo cuentes…

TODOS LOS VIERNES, a las 21 hs

en Korinthio Teatro-Mario Bravo 437 – CABA

Elenco:

Alejandra Bozzini, Ariel Ragusa, Carlos Gambini, Guadalupe Iñiguez, Julieta Mangone, Luciana Conde, Patricia Carro, Rafael Montañez, Marcos Fernández (actor reemplazante).

Dramaturgia, puesta y dirección: Raúl Garavaglia.

Asistencia de dirección: Silvina Quintanilla.

Dirección de arte: Rahie Rched.

Asesoramiento audio/musical: Leo Garavaglia.

Diseño gráfico: Mariela Betania Padín.

Entrada general: $80.

Estudiantes y jubilados: $60.

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El dinero no es de nadie

El puente7

Esta es la primera obra escrita por Carlos Gorostiza que nos sitúa en el año 1947, época en que la clase alta estaba a punto de perder su categoría y la clase baja, intentaba organizarse para pelear por sus derechos como trabajadores.

En plena crisis socio-económica, «El puente», toca situaciones de la vida cotidiana, enfrentando a ricos y pobres, exacerbando y estereotipando lo más significativo de cada uno.

Casualmente, la construcción es una actividad que agrupa a ambas clases sociales, de diferente manera, permitiéndoles a unos trabajar y a otros dirigir.

Gorostiza fue un ilustre al tomar una realidad, llevándola al teatro y ejemplificando lo más relevante y digno de conocer.

Durante esa época los jóvenes tenían otras inquietudes. En “El puente”, notamos cómo un grupo de amigos juega a la pelota, tiene charlas sanas y se divierte, además, yendo a bailar a la milonga. A la vez que los ricos, debaten sobre cuestiones banales e intentan separarse cada vez más de la miseria económica.

Me pareció muy atractiva la manera de narrar esta historia, separándola en diversos actos que, justamente, describen escenas de los más desfavorecidos y, luego, otras de los más poderosos.

La división entre un acto y otro se logró oscureciendo la sala, hasta continuar iluminando lo que vendrá.

En cuanto a la escenografía de la clase alta, se constituye por una casa con muebles y objetos de época y, la clase baja, está mientras inmersa en una calle, de la que tenemos referencia gracias a la puerta de calle de dicha mansión.

Por otro lado, y siendo lo más significativo, toda la narración gira en torno a la construcción del puente y a dos personas que no vuelven de su rutina de trabajo.

Las conversaciones y diálogos son extractos del día a día, de ese entonces. A su vez, el vocabulario utilizado es, también, propio de los 50′ en que el respeto era otro pero la falta del mismo entonces era otra.

Refiriéndome a las interpretaciones, las vi muy sentidas y bien llevadas a cabo. Cada actor pudo diferenciarse de los demás gracias a la caracterización de cada personaje. Esto ayudó a que cada uno tuviera su espacio de intercambio y que desde el público podamos apreciarlo.

Considero que la pobreza siempre va a ser un factor que realzará la discriminación por parte de los que ya la utilizan como parte de su vida.

Un niño, desde su ingenuidad se sorprende, divierte y ocupa de lo que cree necesario. Un adulto, desde su retorcimiento, se deprime, aburre y preocupa. Estas notorias diferencias se pueden apreciar en grandes y chicos a lo largo de la obra.

Se suele decir y afirmar que de lo único que podemos estar seguros es que todos moriremos en algún momento.

Entonces, ¿qué diferencia tendrá un cadáver con otro? ¿Unas cenizas con las otras?

Nadie podrá sentir a flor de piel lo que le pase a otro hasta que no lo viva realmente.

En esta dramaturgia se da, perfectamente, la situación en que dos familias tendrán que atravesar lo mismo, a pesar de que intentarán hacer hasta lo imposible para distanciarse. Son excelentes los momentos en que se convergen los personajes, pudiendo entretejer el argumento a medida que avanza la historia.

Así como en un comienzo unos jóvenes charlan sobre temas de su edad, llega el momento en que sienten que deben entender al país, su debacle, la crisis y la desigualdad explicando lo que llega a sus oídos, conformándose ya como futuros adultos.

El dinero, por otro lado, es uno de los temas que predominan en la pieza teatral, puesto en casi todos los diálogos que se producen. Tal es así que en cierto momento uno de los actores confirma que el mismo «no es de nadie».

Pensándolo, por unos instantes, nos daremos cuenta que están en lo cierto. Solamente sirve para cambiar pero por productos o servicios aunque cuando escasea, ni siquiera tiene ese valor agregado.

No llega a las manos de quienes más lo merecen o necesitan, sino que se destina a enriquecer cada vez más a los que ya todo tienen.

Bajo este panorama, igualmente, los pobres no son seres resentidos ni vengativos, queriendo, simplemente, tener lo mínimo.

Este fragmento de la historia argentina detalla un panorama realista, desde un ángulo social. No faltará aquel que disienta con esta mirada y argumente lo contrario.

Siempre el dinero ha enfrentado a un bando con otro. Sin él no habría guerras ni discusiones ni luchas ni poder.

Es ilusorio pensar que sin billetes tendría sentido matar o morir.

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 Mariela Verónica Gagliardi

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El jardín de los cerezos

El jardin de los cerezos2

La nueva versión de “El jardín de los cerezos” (adaptada y dirigida por Helena Tritek), tiene una visión diferente sobre el clásico de Ánton Chéjov.

Es conocida ya la historia así que no me centraré en ella específicamente, sino que tomaré diferentes citas para analizar esta puesta en escena.

Existen varios hilos conductores que son: la lucha de clases, la sabiduría y la venganza.

En la primera notamos cómo Liuba y Gáiev se aferran a una mansión que nada les importa, que quedó en su pasado, pero su capricho de ver florecer los cerezos es más notable.

Por otro lado está el recorrido marcado por Trofímov, en el que justifica cada una de sus palabras, demostrando cuán banales son los otros.

Y, como último punto, se encuentra la venganza.

Me pareció sumamente interesante el personaje de Alejandro Viola interpretando al comerciante Lopajin.

Este hombre no odia, no se odia, no le teme a nada ni a nadie. Él solo desea realizar una estrategia que le permita honrar a sus padres.

Ellos ya no están para celebrar su logro pero el resto de la servidumbre sí.

Y continuando con el remate del jardín de los cerezos, la clase trabajadora y esclava de los ricos más poderosos, se pueden dividir en dos: los que desean rebelarse y obtener un cambio, y los que están acostumbrados a ese sometimiento sintiéndose parte, de alguna manera, de los hogares para los cuales trabajan.

Los esclavos no tienen identidad, ni nombres, pueden ser reemplazados u olvidados como el caso de Firzi.

Mientras la dramaturgia rusa se sucede, el amor circula, intenta surgir, pero las parejas no lo son del todo.

Sí se afirma el vínculo entre Vania y Trofímov, pero no se hace demasiado hincapié en éste.

Lo más importante de esta versión es la mirada social y la semejanza con cualquier sociedad capitalista contemporánea.

Los cerezos son las riquezas acumuladas, los sinsentidos, la pantomima alrededor de una sala de gala y la no inteligencia de ahorrar cuando ya no existe moneda para despilfarrar.

La justicia llega, los que más tienen pierden algo y los que no tenían saben conseguirlo.

¿Justicia divina?

No. Terrenal.

Las escenografías, estéticamente bellas, glamorosas y, en tonos marrones, decoran la obra.

¿Qué decir de los grandes talentosos actores que no se haya dicho?

Todos se lucen, desplazan, bailan, los músicos acompañan y cada escena se desarrolla deliciosamente.

Las dos horas de duración son muy amenas y podríamos continuar junto a ellos, conociéndolos más, sabiendo los por menores de sus vidas u opinando qué les conviene definir.

Como el comienzo de «El jardín de los cerezos», los cuerpos se mezclan, unen, disocian y separan. El baile es la única actividad que los amalgama sin importar quiénes son, qué quieren o a dónde van.

El jardín de los cerezos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Volver al futuro trueque

Señorita Lucobein13

Nacho Ciatti apuesta su creatividad a una original puesta en escena, la cual escribe y dirige, demostrando cómo dos épocas tan distantes se asemejan en ciertos puntos.

Una empresa de alimentos será el sitio en el cual se desarrollará una comedia con ingredientes del grotesco.

Todos los empleados serán hombres y el machismo reinará por doquier.

Mientras tanto la «Señorita Lucobein» (Gaby Pastor) se dejará someter a todo tipo de chantaje emocional, no pudiendo encontrar una salida más saludable para ella.

La compañía del futuro -que más bien parece del pasado lejano-, en la cual no se cobra con dinero y la explotación es como en nuestra actualidad capitalista.

El Señor M (Iván Moschner) es un jefe tirano, sin escrúpulos y capaz de hacer avergonzar hasta al más inocente.

Haciendo una pausa podemos entender que hay una gran dosis de pesimismo en los diálogos, ya que las cuestiones negativas no evolucionaron, se avivaron y se hicieron más fuertes hasta terminar destrozando cualquier corazón.

Claro que para quien recién lo conoce pueden parecer duras estas apreciaciones.

Así será el caso de Lazio, un campesino entrerriano que con el afán de tener algún rédito económico le venderá su alma al diablo, aunque tendrá una recompensa que ni él se la imaginará.

El amor rondará las oficinas, los rumores de pasillo se exacerbarán y, ante cualquier eventualidad, se le dará rienda suelta al baile.

Si bien la obra es en mayor medida humorística, no hay que dejar de lado la violencia verbal y la coacción  reinante en cada escena.

Señorita Lucobein es una metáfora de cuantas agresiones o desvalorizaciones existan en la realidad.

Un hombre loro que durante gran parte de su vida trabaja en ese sitio tan despreciable, intentando serle útil al lugar y a su jefe, pero que no es absolutamente nada, sino un ave sucia y vieja a punto de morir.

Lo que sucede es que sus alas se fueron marchitando y desea salir cuanto antes del encierro para respirar su último aliento.

Justamente, el fragmento en que ocurre el pedido da escalofríos. Lo interesante es que habrá quien se tome con gracia este acontecimiento y quien intente vincularlo con la inequidad social y la desdicha de un ser que es humillado -provocando un paréntesis para sentir que la solidaridad no tiene que ver con una u otra época sino que debería ser inherente al hombre-.

Y, por último, un Botón (Nicolás Barsoff) que podría ser menospreciado por su rol pero, sin embargo, es el único que está al tanto de todo y el único capaz de conocer a todos los empleados.

Su papel será el que revele determinada información y a su vez toque el piso indicado para elegir uno u otro destino.

Es interesantísima la trama de la pieza teatral, la cual no se torna monótona en ningún momento, logrando tener matices dramáticos, humorísticos y musicales; compartiendo con los espectadores esta mirada al estilo cómic donde habrá antihéroes que tendrán la oportunidad de rebelarse y ser importantes al menos para sí mismos.

¿Qué podría suceder si quisieran salir del encierro de un momento para otro?

¿El Señor M los dejaría, los entendería y podría arremeter contra ellos?

Son tiempos de cambio y deberán ser muy cuidadosos si no quieren levantar sospechas.

Señorita Lucobein ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Para recordarte me basta la memoria

Ficcionario10

En un espacio íntimo, como lo es la sala 3 del Teatro La Comedia, se presenta una talentosa artista llamada Stella Maris Faggiano.

Ella es cantante, actriz y bailarina. Intérprete, oradora y cuentista. Ella es todo lo que uno quisiera ser, si tan solo se animara a soñarlo.

“Ficcionario”, bagaje de la creación (Lautaro Metral) es su unipersonal que comenzó la segunda temporada y son tantas las asociaciones que hay para hacer que, con perderse un minuto de la trama, ya te quedás afuera de ese realismo mágico tan notable.

Ella tiene la ductilidad como para convertirse en niña, disfrazarse como tal, hablar como tal y pensar como tal. Ficcionario9Esta pequeña reclama lo que añora y da su frescura en cada paso y palabra.

Hago hincapié en el ambiente elegido para desarrollar esta obra de teatro -con formato de comedia musical- ya que alberga al público de una manera cálida, lo cual no siempre ocurre por diversos motivos.

Como en forma de círculo, ella se trasladará bailando y narrando partecitas importantes de su vida interior, hasta detenerse en algún objeto que le sirva para desarrollar una nueva performance.

Es, realmente, natural su manera de moverse, sus pasos nacidos desde su piel y corazón. Sus palpitaciones que le recuerdan su pasado, sus angustias, sus alegrías y melancolías. Cada frase da placer escucharla y todos, de alguna manera, nos sentimos partícipes de esta pieza teatral. Todos nos sentimos inmersos en las prosas y letras que narran sus vicisitudes y las nuestras. Sus dolores y los nuestros.

Ella es la portavoz de una historia, pero todos los humanos mortales presentes pueden absorberla y sentirla propia.

Como las raíces que marcan a cada persona, ella las tiene perfectamente pintadas en sus piernas. Imposible no mirarlas una y otra vez. Teniendo estos dibujos en cuenta, ya desde un comienzo, podemos afirmar que la dramaturgia tocará temas profundos.

Ficcionario6

Me pareció muy interesante la adaptación de las propias canciones a las melodías de milongas, como al estilo de Tita Merello. Durante todo el unipersonal sentí viajar por los años cuarenta, danzando el tango y oliendo esos aromas de antaño.

“Ficcionario” no tiene desperdicio, es como escuchar un gran diccionario comprendido por: experiencias amorosas, sentimentales, familiares y propias. “Ficcionario” es un conjunto de vivencias recopiladas por el camino de la vida y esparcidas en una maravillosa puesta en escena, llena de colores, globos y demás objetos -estéticamente llamativos-.

Así es como sus días transcurren hasta anclarse por completo. En esa pausa ella logra digerir los momentos que más Ficcionario2la marcaron, eligiendo escribir unas páginas vacías con sus memorias.

La poesía la abraza, dotándola de exageración, brindándole un antídoto a su enfermedad de soledad. Ella asume que puede disgregarse por completo. No dice que vaya a hacerlo, pero sí que es capaz. Es increíble cómo se observa un antes y un después en el desarrollo de «Ficcionario».

Este mundo no realista, pero con varios puntos relacionados a la realidad de cualquier ser, logran marearla, desconcertarla, hacerla sentir miedo por su existencia e intentar doblegar a la muerte.

Como un manto de piedad, ella aclama, canta, se emborracha e intenta ahogar sus penas. Pero no es una cualquiera ni una alcohólica. Es una mujer sufrida e inteligente que estará donde decida.

Si su elección es abandonar la pelea, habrá que respetarla. Quizás se canso de pelear y su corazón dijo basta.

De todas maneras, su casa va quedándose sin nada, como ahorcándola de a poco, como obligándola a decidir, urgentemente, qué camino tomar. Su lapicera continúa escribiendo oraciones, frases dichas y un alma rota que no podrá reparar.

ficha artístico-técnica Ficcionario

Mariela Verónica Gagliardi

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Rejuvenecer a través de otro

Todos mis miedos9

Todos, absolutamente todos, tenemos algún temor, alguna fobia o algo que no podemos atravesar tan a la ligera. Algunos exponen, fácilmente, lo que les pasa y, otros tantos, lo evitan.

“Todos mis miedos” (de Esteban Bieda y Nahuel Cano, dirigida por éste último), se basa en un profesor de literatura (Pablo Seijo) que tiene conflictos existenciales y de amor. Él perdió su rumbo entre tantos libros acumulados y juntando polvo por doquier.

Sus saberes le son transmitidos a una alumna (María Abadi) que se enreda con sus pantalones y, también, pierde el foco de sus objetivos. Ella es joven, intenta crear una historia, aunque, va a parar a manos de este docente tan retorcido y paranoico.

Lo interesante de la narración y sus diálogos no es el contenido de Todos mis miedos, sino la exploración que hacen en cada personaje, en cómo ubicar el texto en escena y cada uno de los recursos que permiten entretejer tan interesante pieza teatral.

Una historia no tiene que ser extraordinaria en sí misma sino en el cómo. Este grupo de artistas, en su conjunto, lo logra. Nos mantienen en vilo, no pierden su concentración y nos deleitan con sus interpretaciones. Ellos encarnan a personas no a personajes. Son auténticos con sus movimientos y sentimientos. No sobre exageran ninguna situación, solo las que a drede pretenden subrayar.

De repente vemos cómo un único espacio escénico aloja a estos cuatro actores, que deberán relacionarse en un extremo u otro, sin cambiar sus vestuarios y sin desorientar al público. Como si fuera un cuadrado, con espectadores a su alrededor, tendremos que observar, como a veces ocurre, lo que nuestra vista pretenda. Una situación en primer plano -por establecer una conversación- es destacada y, llevada a segundo plano, otra actuación.

Como si se sucediera un diálogo con el siguiente, integrando uno con el otro o, simplemente, dando pie una escena a la próxima, presenciaremos una comedia dramática sin altibajos y con un sello diferente, no convencional.

Por otro lado, la esposa sufrida y depresiva (Anabella Bacigalupo) de este profesor no tendrá sentido como mujer de él sino como persona que tropieza, constantemente, con la misma piedra sin ayudarse a sí misma ni a darse una oportunidad de desvincularse del mal conocido.

Un aspecto interesante es el escogido para describir las voces interiores de este tan contradictorio y abrumado hombre. De esta manera, Diego Echegoyen, emite reflexiones y planteamientos que cualquier humano se haría o, al menos, tendría en cuenta.

Podría hacer una comparación entre lo viejo y lo nuevo. Él escoge a su alumna, como símbolo de crecimiento, de superación de sus traumas y de su ex matrimonio; pero no se da cuenta ni asume que las historias de los libros que lee, frecuentemente, pueden repetirse en la suya realmente. En su caso no existe un director que le diga que dé un giro y continúe por otro sendero más próspero.

Él es el árbitro de su propia vida y decadencia. Su motor sin combustible para la evolución.

Sus trabas emocionales lo desplazaron de su rutina, de su familia y, la locura, lo invadió por completo.

Todos mis miedos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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