*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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No existe manera de silenciar un cuerpo

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Y todavía sigo repitiendo en mi mente aquella secuencia que duró alrededor de diez minutos. Una y otra vez se repetía. Sin palabras, sin olvidos, sin sentido al parecer. Todavía recuerdo esas piernas cansadas de moverse, esos pies callosos y cada traslado, al parecer, inútil.

Pero, una breve interrupción en la sala provocó un giro inesperado en “Permiso… ¿puedo hablar?” (de Lucho Cejas). Una de las actrices, haciéndose pasar por público, nos dejó boquiabiertos al expresarse como quiso: pidiendo la devolución del dinero de su entrada. Esta ocurrencia nos relajó un poco ya que, vale aclarar, se estaba volviendo un tanto monótona la danza.

Está bien pedir la palabra, levantar la mano… lo que no está bien es ser silenciado, reprimido, callado, matado en vida. ¿Qué es la libertad de expresión?

El ritmo, el cansancio, la inercia y las ganas -antes que nada- de ser. De ser libre como un ave, de desplegar los brazos Permiso12como si fueran alas, de sentir cada partícula de aire y respirar y oxigenarse. Pero nada de eso es posible, porque hay seres más fuertes que tienen intereses, que no viven ni dejan vivir, que odian y detestan al que ama.

La danza contemporánea es bella de por sí, porque cada cuerpo puede elegir su movimiento y por más que realicen una secuencia o canon, jamás será igual al de otro. Es maravilloso que cada uno pueda moverse a su modo, hablar según su conciencia y sonreír según sus ganas.

Durante toda la obra de teatro-danza puede notarse esto justamente. Mientras unos se expresan otros intentarán frenarlos, atarlos y exterminarlos cual bichos.

¿Estamos en presencia de una dictadura lingüística o corporal?

¿Por qué molesta tanto que otro sea como es, que diga lo que siente y que quiera ser libre?

¿Cómo se puede vivir sin tener una ideología, sea cual fuere ésta?

¿Son, acaso, tan débiles los que digitan el poder que tienen miedo de ser relegados a un costado, a no ser tenidos en cuenta?

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Sufrí, me emocioné y quise gritar. A todos nos pasó algo similar y la angustia nos invadió por completo al verlos de más cerca, al notar que los artistas son personas que interpretan sentimientos y que, a su vez, sienten como ellos mismos, que hagan el rol que hagan no dejarán de expresar con cada una de sus partes un sentir grupal.

Es muy difícil comunicar una performance tan deliciosa y amarga a la vez, con tintes de miedo, tensión, alegría y, finalmente, paz.

En cuanto notaron que sus posturas y su caminar no era lo que más querían, optaron por destrezas más grandes como trepar paredes, hacer determinadas figuras de a pares o en conjunto, buscando -una y otra vez- la manera de decir con los sentidos, sin la palabra. Silenciando las letras, el abecedario y dándole protagonismo a los ojos, al rostro, a las Permiso2manos, a las piernas, glúteos, pies, pelo, frente…

Desvanecieron de golpe, se trasladaron de a poco, continuaron como empezaron, intentaron ejemplificar sus dolores y los entendimos.

“Permiso… ¿puedo hablar?”

Quién dijo que se habla solo con vocablos, con las cuerdas vocales, con sonidos?

La música habla, los genitales hablan, el corazón habla, las lágrimas hablan, los pasos hablan, la represión habla, el miedo se transmite, invade, recorre lentamente hasta apoderarse.

“Permiso… ¿puedo hablar?”, iba de a poco escribiéndose en la pizarra que conformaba la escenografía.

El Teatro El Cubo, con la sala llenísima, escuchó a cada artista. Los abrazamos con el alma. Entendimos su padecimiento y aplaudimos estar en democracia.

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ficha artístico-técnica Permiso...puedo hablar

Mariela Verónica Gagliardi

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Dolores pasados, verdades reveladas

Un bebé en camino, una suegra malvada y un marido ausente son la combinación perfecta para que una mujer embarazada sienta fervientes deseos de desaparecer del mundo.

Es sabido que la dulce espera no tiene demasiada dulzura, sino todo lo contrario. La fealdad se apodera por completo del ser y la pobre femeneidad se oculta detrás de un hombro, asomando solo en sueños.

El cuerpo cambia y el hombre que acompaña deja de hacerlo. Éste siente que su esposa es futura madre y no ya mujer.

Marcelo Iglesias (Director de la pieza teatral) supo escoger a los actores precisos para que la trama pueda desenvolverse de la manera más real y absurda posible.

Zoe (Rosana Boneto) tendrá que soportar hasta las peores humillaciones por parte de su suegra (Graciela Levaggi), sin contar con el apoyo de su compañero de vida Sasha (Ignacio D’ Olivo). Pero, a no desesperar que se trata de un melodrama, con muchos códigos de humor negro y estallaremos de risa hasta al ver caer la panza redonda en la cama sommier.

Hay que aceptar, digerir y disfrutar una buena comedia. Apartar por unos minutos esas rígidas estructuras que nos dicen qué está bien y qué está mal.

Teniendo en cuenta estas condiciones, quien no ría será por falta de comprensión. Nada de decir uy pobre! Sobre tal personaje porque estaremos saliéndonos de la pista humorística.

No existe una gran elaboración en los diálogos y es que la obra «De mi madre» no apunta a eso, sino a las sensaciones surgidas en una familia durante un embarazo y a la crueldad desencadenada por ese periodo.

Todo es producto de la naturaleza pero lo cierto es que Zoe estará viviendo en un cuento de terror hasta que sea dormida para siempre. Blancanieves, La bella durmiente y tantas otras princesas casi pasan por eso.

Pero, el detonante de la pieza teatral, es la aparición de una mujer negra (Claudia Schanzenbach) dentro de una caja. Ella será una especie de cantante que amenizará las situaciones conflictivas de la casa haciendo estallar en ira a la pobre mujer.

Lo más ocurrente será la cantidad de justificaciones que dirá su ama y tanto tortura física como psicológica que parecerá sin desearlo en absoluto.

El final será como la gota que rebalsó el vaso y no hay que buscar similitudes con hechos reales porque cambiaría totalmente la carátula de la historia.

En cuanto a los temas que se abordan no son todos en torno a un bebé y embarazo sino a la miseria humano y su egoísmo. El humor negro es una buena herramienta para evocar y transmitir sin herir, pudiendo elegir una narración como pretexto para, luego, argumentar sobre la vida, la venta ilegal de niños, la desvalorización del otro, la infidelidad, el desamor, el statu-quo y la cobardía que lleva a una persona a decidir por otras -ocultando verdades demasiado desgarradoras-.

De mi madre, de su madre, de cada una de las madres que eligen parir sin saber para qué ni por qué.

De mi madre, puesta en boca de su hijo quien tiene más interrogantes que respuestas y que cualquier.situación le será útil para escapar de la responsabilidad que le corresponde.

Y, de la madre de la negrita privada de su libertad, ocultada en cuatro maderas que no pueden ni saben hablar pero sí recordar el triste pasado.

Mientras el tiempo pasa, el monoambiente albergará risueños momentos y descabellantes situaciones que nos harán reír relajadamente. Hasta que nuestra mente tenga que analizar y para ese entonces la función habrá terminado.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Percepción o realidad?

El estadio de arena4

La muerte, más que el nacimiento, suele unir a las personas que estaban distanciadas. Este es un misterio que, al día de hoy, no logro entender del todo. Como si la melancolía fuese la encargada de juntar por un momento a seres que se odian pero que los recuerdos logran superar cualquier sentimiento negativo.

«El estadio de arena» (de Patricio Abadi) logra captar la esencia de una situación muy dolorosa como es la muerte de un padre y, en pocas horas, rememorar aquellos conflictos sin resolver.

Se trata de dos hermanos (Santiago Gobernori y Pablo Seijo) que, infantilmente, se han disputado el amor de una mujer. Pero, después de muchos años sin hablarse ni verse, ese tema no había salido realmente a la luz.

Ellos han encarado sus vidas de manera tan diferente que por más que intentaron diferenciarse el uno del otro, la El estadio de arena1vida se ha encargado de demostrarles que son dos caras de una misma moneda.

Además de esto, uno intenta mostrarse más frío y estructurado, mientras el otro hace renacer su costado más cursi y romántico.

Ninguno se ve demasiado realizado con el camino escogido, pero hay algo que los abrazará para trasladarlos a su infancia, una infancia en que su padre estaba vivo y les enseñaba fútbol.

La aparición de una pelota les permitirá jugar, brevemente, intentando que el poco tiempo que permanezcan en la playa sea inolvidable.

Una mirada al pasado será esta obra -cargada de emociones- y, al finalizar, era imposible que no nos conectemos con parte de nuestra historia.

Abadi logró lo que suele costar tanto: el famoso cuento con principio, nudo y desenlace; sumado al plus de explorar la intimidad más dolorosa al punto de desgarrarse.

La arena, una rambla y el rememorar momentos y lugares de Uruguay, nos sitúan exactamente donde el autor desea El estadio de arena6pararse. Debo asumir que disfruto y admiro el teatro autobiográfico, por más ficción que sea en una parte o en su totalidad. Me voy plagada del sabor a chivito, a mar, a niñez, a la sensación de los pies  cuando rozan la playa, a antes, a tiempos que podremos traer a la fuerza y que, sin embargo, no podremos obligar a anclarlos.

Un profundo dolor se siente y observa en esos rostros inclusive antes de que lloren y la presencia de Jazmín (Marina Glezer) podrá develar el sufrimiento que sienten estos hermanos. De a poco las gargantas se van cerrando hasta que escuchamos el comienzo del dolor. Ese dolor que, desde las entrañas, es imposible tapar u ocultar.

El potrerito, en este caso, es un espacio natural que evoca recuerdos, pases, balones y la simpleza de la niñez.

«El estadio de arena» vendría a ser un pasado revelador, muy similar al común de la gente y, justamente, este aspecto es el que logra empatizar con el público.

Escribir e interpretar roles complicados y retorcidos no siempre tiene sentido. Esta obra justifica lo simple sin desvalorizar el guión. Al contrario, realzando la vida cotidiana, los roces familiares, las palabras nunca dichas y los amores frustrados.

Un estadio, un corazón roto como una ola cuando está llegando a la orilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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Ácidamente real

Agridulce8

La guerra y el amor nunca triunfan, dice uno de los actores en cierto momento de Agridulce (escrita por Laura Jozami y dirigida por Sebastián Pajoni).

Esta dramaturgia se erige como comedia dramática, utilizando muchos recursos televisivos. La frescura de Isabel (Silvia De Luca) va marcando la línea de la historia, sin ser el personaje principal. Dicha elección me parece muy interesante ya que el público no debe estar solo pendiente del hilo conductor de la pequeña Teresa (Nicole Grinberg) sino que puede elegir a una segunda narradora.

Los diálogos, a su vez, utilizan lenguaje cotidiano, simple y con gran carga emocional.

Cuántas veces hemos escuchado el dicho agria como el vinagre.

Pero Teresa es una joven sufrida, que no encuentra un hombro siquiera para consolarse. No tiene maldad ni rencor, sino la verdad de cada miembro de la familia y ésta no está preparada para asumirla.

Ser la más joven en un hogar suele relacionarse con la inexperiencia, la falta de madurez, «poca calle» como suele denominarse.

Ella tiene en claro a qué quiere dedicarse, quién es quién, dónde están las flaquezas y debilidades de sus parientes, entre otras cosas.

A medida que avanza la historia se van descubriendo secretos. Unos más tristes y reveladores que otros.

Agridulce1

Pero, lo interesante, es que nosotros como espectadores conocemos toda la información, mientras que ellos no. Algunos tendrán ciertos datos que los otros no y, el desenlace, de Agridulce no es el esperado ni ansiado.

Si bien no somos norteamericanos fuimos creciendo en una sociedad de consumo bastante yanqui, por lo cual los finales felices son los que más anhelamos.

El tema es que para esta historia no se sabría qué desenlace sería el mejor o más alegre.

Los personajes conviven en un mismo hogar pero, todos, son demasiado diferentes y opuestos entre sí.

Solamente el breve regreso de uno de ellos desde la ciudad será el detonador de todos los conflictos que eran aceptados como moneda corriente.

Una familia compuesta de modo no tradicional demuestra que alberga los mismos problemas que una común.

Agridulce3Por otro lado, cada objeto, decoración y detalle de la casa; demostrarán que las penumbras presentes no podrán ser realzadas con velas ni luz artificial. Los problemas llegaron para quedarse y desentrañarlos causará dolor pasado, al igual que una profunda angustia presente.

Un limón es comparado con lo agridulce, ocultando que esta fruta no tiene nada de dulce.

Así es la vida de cada uno de ellos: una total hipocresía, en un pueblo del interior.

Mariela Verónica Gagliardi

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Breves historias musicales

Muy pronto la nota!!

 

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Mariela Verónica Gagliardi

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Amando a Lorca

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» (escrita por Alberto Wainer y dirigida por Jorge Azurmendi) es una obra poética en prosa, en la cual se recopilan fragmentos de las obras más reconocidas de Federico García Lorca -intercalando las diferentes escenas con poemas y canciones del autor -.

Francisco Pesqueira, pone en su voz  las letras de Lorca, convirtiendo su rostro en la máxima expresión de amor.

Entre ellas estarán presentes Yerma, Doña Rosita, Bernarda Alba y Anda Jaleo.

Una joven y una anciana interpretarán una escena llena de angustia, dolor y tristeza.

YERMA. Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA. Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

Acá se pone en evidencia el lugar que ocupaba el hombre en aquella época y la debilidad que era depositada en la mayoría de las mujeres de aquel entonces.

Las cinco actrices, vestidas de negro, con ropas holgadas, continúan narrando sus vicisitudes.

Ese niño no tiene cuna… Se escucha de boca de una de ellas y la canción Nana de Sevilla hace su aparición, con toda la dulzura que la caracteriza.

Este galagaguito no tiene mare. Lo parió una serrana, lo echó a la calle. No tiene mare, sí; no tiene mare, no; no tiene mare, lo echó a la calle. Este niño chiquito no tiene cuna. Su padre es carpintero y le hará una.

Los acordes de la guitarra marcan el rumbo de la obra, una obra cubierta de melancolía que suena al compás de la música.

Y en cierto momento, se escucha hablar sobre la esperanza, esa sensación plagada de vacío y un poquito de fe.

Rosita: Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacia…, ¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad.? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.

No podía faltar una teatralización sobre Bernada alba, enfrentando a dos de las hermanas por el amor de Pepe El romano.

Y tampoco era posible dejar afuera una canción gitana que es para que las palmas suenen de principio a fin: Anda jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. En la calle de los Muros mataron a un paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. No salgas paloma al campo mira que soy cazador y si te tiro y te mato para mí será el dolor,para mí será el quebranto.

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» el rostro de cualquier muchacha afligida, con sueños, enamoramientos y flaquezas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Pruebas de amor

As you like it4

«As you like it» (Como les guste), de William Shakespeare (con versión y dirección de Jorge Azurmendi) es sorprendente, conjugando melodías y canciones con una excelente puesta en escena.

Un clásico puede representar una época antigua o adecuarse al presente y, en esta oportunidad,  autor y director optan por jugarse, convirtiendo el vestuario y diálogos de antaño con la frescura contemporánea. De esta manera, los diálogos son más que amenos y cada uno de los personajes -muy bien estereotipados- logran una puesta increíble digna de destaque.

As you like it33Este texto no es uno de los más famosos de Shakespeare pero, no por ello se encuentra en un segundo lugar.

La cantidad de personajes, el romanticismo, la traición y la lucha de poder y clases están presentes como siempre, aunque desde otro ángulo.

Un Duque que fue desterrado por su propio hermano, escogiendo su egoísmo y sed de poder, ignorando la sangre, para esconder su fragilidad. A esto se suma la elección de su hija y sobrina -esta última también desterrada- de fugarse para estar lejos de la maldad, sumergiéndose en un bosque donde la aventura y el amor reinarán. 

Rosalina: Entonces, ¿cuál será nuestro juego?

Celia: Sentarnos y reírnos de doña fortuna hasta echarla de su rueda, para que en adelante reparta sus dones con más equidad.

Las primas tienen el don de la justicia y de ciertos valores que no abundaban ni abundan en nuestros tiempos. Ellas As you like it6filosofan, se sientan a recitar poemas y a entablar diálogos profundos que las mantendrán unidas y a salvo de cualquier mal.

Por otro lado, el amor como fruto puro se deleita en sus bocas en presencia de sus amados y, también, con tan sólo recordarlos.

Rosalina, desesperada por lo que pudiera pasarle a su amado, Orlando, le da una cadenita, para que lo proteja.

Señor, lleva esto por mí, esta huérfana de la fortuna, qué más daría si en la mano más tuviera.

Estos enamorados, seguramente, nunca han tenido la intimidad que otras parejas sí han experimentado y es esto lo que les hace brillar tanto los ojos como para jurarse amor eterno.

Claro que antes de llevarse a cabo dicha unión, Orlando tendrá que pasar algunas pruebas de rigor, ideadas por Rosalina, quien decide disfrazarse de hombre haciéndose llamar Ganímedes cuando su propio tío -quien anteriormente desterró a su propio hermano- la echa de su lado por entablar relación con un hombre que considera despreciable al igual que a su progenitor Don Roldán de Boys.

As you like it23

Celia: Extended a mí también vuestra sentencia, señor, pues no sé vivir sin su compañía.

El Bosque de Arden será testigo de todas las promesas de amor y celebrará cuatro casamientos, convirtiendo el paisaje en una revolución de danza y festejos.

Para que queden realmente claros los fundamentos de poder y dinero, existe una frase que lo resume todo «más mueve al ladrón la belleza que el oro» (Rosalina). Pero, como decía anteriormente, la traición existe aunque por parte de quienes tienen el poder económico, que no es el caso de estas jóvenes que luchan por sus ideales -tema que existió en todas las épocas-.

Ganímedes (Rosalina) y Aliena (Celia) harán un trabajo increíble, adoptando posturas, dichos y expresiones masculinas para demostrarle al mundo qué fácil es engañar cuando se posee inteligencia, rapidez y un objetivo bien claro.

Los versos de amor escritos por Orlando y colgados en los árboles no serán suficientes como declaración y el As you like it21muchacho sudará, luchará e intentará convencer a su mujer de que todo lo que siente por ella no son sólo frases bonitas.

Considero que le faltarían cuadros de baile para convertirse en comedia musical y marco este punto no como crítica sino como deseo a considerar. Tiene todo lo que una comedia Shakespeariana debe tener en escena. Por eso no es casual ver una sala llena, feliz y convirtiendo los aplausos en verdadero reconocimiento.

Los personajes son indeseables, entretenidos, amorosos… son personas. No existen los buenos y los malos como grupos antagónicos sino como suplementarios de verdades y rivalidades incoherentes.

Tampoco falta el humor, el cual permite entrelazar las angustias más grandes con las penas sepultadas. Se trata de Parragón, el bufón, quien no se hace problema por nada y aprovecha a realzar más aún su sonrisa cuando lo valoran y enaltecen. Más vale que me case este (refiriéndose a un Cura rural) que otro, pues es fácil que no me case bien y, no estando bien casado, tendré una buena excusa para después separarme.

Este emblemático ser, escurridizo por cierto, le dará un tinte mágico a la obra, provocando hasta alegría en el oscuro Duque: la bufonería es el caballo que le oculta mientras dispara su ingenio.

«Como les guste» es una exclamación a la vida, una posibilidad de mirar, aunque sea por un instante, con los ojos de otro.

«Como les guste», como le guste a cada uno, como elección, como camino, como rumbo a seguir. 

«No es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más inapropiado que ver al hombre en el prólogo. Si es verdad que al buen vino le sobra el reclamo, también es verdad que a la buena comedia le sobra epílogo. Y, sin embargo, el buen vino se anuncia y la buena comedia mejora con un buen epílogo» (Rosalina). 

Mariela Verónica Gagliardi

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La música nos distrae del dolor

Mau mau4

Mau Mau fue una organización guerrillera africana que intentó vencer a la colonia británica. Esto ocurrió durante los años 50 y recién en 1963 consiguieron ser independientes.

Con respecto al nombre no hay una sola versión. Una podría ser el sonido que hacían los integrantes de la tribu kenyana y, otro, el nombre de la cordillera que bordea el Rift Valley por su vertiente occidental, al noroeste del Lago Naivash.

Como si estas argumentaciones no fueran suficientes, para esa misma época estuvo muy de moda una disco súper glamorosa, a la cual acudían importantes figuras. Bajo esa denominación surgió la boite que albergó a una clase social con sus caprichos e incoherencias.

En esta ocasión, dos mujeres -mejores amigas- recordarán sus mejores momentos en las pistas, los hombres en los que se fijarían y, lo más interesante de todo, los conflictos y etapas políticas más trascendentes.

Los presidentes se sucederán, las guerras acabarán y, junto con los muertos, heridos y víctimas; estarán ellas muy producidas como en aquel entonces. Decorando y evadiendo la tragedia reinante.

Pero, claro, la música será su mejor trago para elegir lo mejor de lo ocurrido, olvidando el dolor soportado por quienes tuvieron que sufrir, sin poder escoger otra historia.

Así, Mecha (Gaby Ferrero) y Rita (Eugenia Alonso), trazarán una línea entre la diversión exclusiva y una pequeña toma de conciencia. Cabe aclarar la ironía de los diálogos escritos por Loza.

Estas amigas no olvidan en verdad la oscuridad sino que aún no habían madurado ni estaban en condiciones de digerir una dictadura militar, una guerra de Malvinas, la llegada por fin de la democracia y una verdadera toma de conciencia y compasión por quienes ya no están.

Me pasó algo muy especial durante la función y es que deseaba seguir engolosinándome con la música disco tan finamente escogida pero, a su vez, sentía una gran angustia. Esta lucha entre el jolgorio y la realidad, seguro, les pasó y sigue pasando a las personas no comprometidas que desean, fervientemente, abrazar ideales infantiles y solo sufrir si se les engancha una media o rompe un taco aguja.

¿Quién podría tener el corazón tan congelado como para no derramar una lágrima por los inocentes y enfurecerse por los depredadores?

No puedo evitar juzgar y cayéndome encima tantas décadas, mi memoria emotiva tiembla y desarrolla una serie de insultos que no sirven para reparar pero sí son útiles para no volver a equivocarnos.

Somos responsables..siempre. Ayer, hoy y mañana.

Las melodías distraen, acompañan y permiten que regresen cambiadas. Los años y la vida les pidió que por favor cuando vuelvan a acercarse a la barra, lo hagan con otra actitud.

Mau mau ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La inocencia perdida

El título indica «Juegos de fábrica, con escenas de rock». Se sabe, entonces, que habrá entretenimiento. Lo que nunca imaginé fue la profundidad con que se narraría y la inmensa cantidad de enseñanzas que quedarían en el aire para que -de a poco- las vayamos asimilando.

La obra se ubica, por la escenografía y vestuario, en los años cincuenta aproximadamente, pero el vocabulario es contemporáneo, no por eso incoherente. Jamás un grupo de niños va a adecuarse perfectamente al vocabulario utilizado en un momento determinado, como los adultos.

Un pequeño cuarto, descubierto por uno de ellos, permitirá que crezcan de golpe, que tomen conciencia, abruptamente, sobre temas políticos y sociales y que, además, salgan a la luz problemas graves de sus intimidades.

Durante las diferentes situaciones planteadas podremos conocer el lugar que ocupa cada uno en cuanto al poder y cómo el factor económico -antes y ahora- continúa dividiendo en vez de unir.

Cabe resaltar la complejidad de las actuaciones femeninas que varias de ellas interpretaron a hombres y todo el look -inclusive las voces y movimientos- nos permitieron disfrutar de un buen teatro.

Sumado a esto la banda en vivo y las canciones especialmente escritas por.  Crearon un clímax agradable y perfecto para vivenciar danza contemporánea, una historia bien contada y letras con mucha garra.

Imposible no sentir ternura por Fausto (Nacho Medina) quien es de origen italiano pero para que lo acepten se ve obligado a hablar en castellano y su ingenuidad como persona lo meterán en problemas con el resto de los pequeños que copiarán mecanismos tiranos y agresivos para incluirlo en el grupo.

Y en esto deseo hacer foco: en el ejemplo que, de algún modo, deben dar los padres a sus hijos, intentando transmitir valores saludables y mucho amor.

Lo importante que es la comunicación durante todas las etapas de crecimiento y lo inoportuna e incómoda que puede resultar una situación cuando hay confusión.

Me sorprende que no exista ni un solo personaje mayor en escena, lo cual deja en evidencia el desafío del autor al montar Juegos de fábrica. No es una obra de niños para niños. Es una obra de niños para adultos y jóvenes que quieran y necesiten seguir soñando con el amor.

En cuanto al canto, las voces suenan tan bien que no parece haber cortes entre una escena y otra, sino que parecen amalgamarse hasta bajar la luz y convertir la fábrica en penumbras.

Quienes somos grandes pudimos viajar junto a ellos, acordarnos de nuestro primer beso, las primeras travesuras, el primer amor y las decepciones sufridas por la inexperiencia de la edad.

Considero acertada la decisión de crear perfiles de personas diversos para que el espectador pueda identificar con alguno y tener empatía, así como dejar en claro qué es correcto de algún modo y qué no.

¿Los pobres algún día conseguirán otro puesto o permanecerán fijos en esa injusta condición social?

¿Hay igualdad de oportunidades para los ricos y los más desposeídos?

¿Los pobres merecen serlo, cuántos grupos de los mismos existen? ¿Podemos generalizar para desligarnos de la responsabilidad que nos toca tan sólo por el hecho de ser ciudadanos?

Por qué un niño humilde -monetariamente hablando- debe ser ubicado en un casillero decadente del cual jamás podrá salir?

En esta comedia musical dramática se conoce una arista contada por ambas clases sociales y se subraya cuándo es necesario cambiar el rumbo para seguir creciendo.

No existe una asociación real entre la edad y el poder. Claro que acá sí, por el simple hecho de partir desde ahí y demostrar cuán equivocado puede estar una persona y cuán acertado alguien más chico.

Y esto me recuerda a la obediencia que exigen los mayores, a la desigualdad de decisiones tomadas por grandes y chicos y a la arbitrariedad reiterada entre los primeros.

¿Por qué hay que crecer para ser escuchado? Si es así no habría que nacer con bastantes años para ser alguien?

¿Un niño es una marioneta?

La música ambientó, en varias ocasiones la obra, permitiendo distraernos de la constante bajada de línea. Sería algo así como tragar de golpe y luego recibir una caricia.

¿Cuándo reaccionarán esas almas dormidas que no quieren despertar?

Mariela Verónica Gagliardi

 LAS FOTOS EN BREVE SERÁN SUBIDAS…

 

 

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Mimar nuestra tierra

Pegamundos15

Una vez vi un cortometraje francés que se basaba en las guerras y conflictos que estaban enfermando al mundo. Hay una imagen que la sigo conservando el mi mente y es, justamente, la del planisferio con curitas a modo de parches.

Estas dos chicas (María José Colonna y Valeria Zlachevsky) se harán amigas entre sí para juntas tomar conciencia sobre lo que le hace falta universo.

Para esto, entre juegos, canto y baile, ingenua y casualmente, encontrarán diversos sitios para ir investigando la cura.

Un mundo de juguete simbolizará la muestra de que es posible tenerlo cerca, conocerlo, cuidarlo y amarlo.

El planeta tierra sufre pero, lo más relevante, es que no todos son responsables de esto… Eso creen los humanos, que la culpa es de unos y no de otros. No hay conciencia, entonces no hay prácticamente solidaridad social.

¿Para qué hacerse cargo de lo que no nos toca, de lo que no nos perjudica directamente?

«Pegamundos» (de la Compañía Ligeros de Equipaje) es una mirada a la realidad, a observar por la ventana el exterior, Pegamundos27sorprendiéndonos de lo bello, contemplándolo y uniendo fuerzas para corregir y cambiar lo negativo.

Un mundo que se activa, que se moja y que sufre cambios, cambios como la contaminación ambiental y el desprecio humano.

Tenemos el poder de revalorizarlo, destacarlo, abrazarlo y Pegamundos nos servirá a los adultos y más pequeños para sentir que no todo está perdido y que, con inventiva, podemos lograr sacarlo adelante.

Esas dulces voces entonarán canciones especialmente escritas para la obra de teatro musical de la que serán testigos hasta bebés de corta edad.

Mientras un niño de menos de dos años observa sin pestañear, las catástrofes más grandes siguen ocurriendo. Quizás, esta generación, de una vez por todas, logren ese cambio gigante que cure todo.

Actualmente, la deforestación es uno de los principales conflictos que traen como consecuencia desgracias climáticas, muchas veces mortales. América Latina, África Occidental y algunos sectores de Asia son los principales focos de tala de bosques. Tal vez, aún, no se ha tomado la dimensión que merece el tema pero se trata de aproximadamente 4 mil millones de hectáreas. La falta de oxígeno produce contaminación ambiental, un aumento del efecto invernadero, calentamiento global y descongelamiento de los glaciares.

Teniendo en cuenta estos datos, posiblemente, estén preguntándose cómo puede colaborar.

Es más sencillo de lo que puedan creer.

No siendo egoístas: tirando los desechos en bolsas, reutilizando determinados objetos, utilizando el agua de manera
Pegamundos29medida, clasificando los residuos entre orgánicos e inorgánicos.

Sabemos que hacen falta políticas que acompañen, campañas que sirvan para concientizar a los ciudadanos y a quienes las implementan… pero siempre falta.

Esta pieza teatral no se queda en los bellos colores de su escenografía y el espectacular diseño del vestuario. Se proyecta, enseña, avanza, tiene sueños y ganas de dar lo mejor de sí.

Los niños son su principal foco, porque la educación comienza desde la infancia y no siempre los más cercanos les inculcan los mejores valores.

Pegamundos, pegar el mundo, unirlo, mimarlo, cuidarlo, como si cada uno de nosotros tuviese que hacerse cargo del suyo, de uno propio. Si fuese de esta manera, el resultado, ¿sería el vigente?

ficha artístico-técnica Pegamundos

Mariela Verónica Gagliardi

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