*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Thriller’

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Vuelve «El pacto», de Stephen Dolginoff

elpacto

VUELVE EL CASO QUE CONMMOCIONÓ A LOS AÑOS ´20.

“EL PACTO”

UN CRIMEN MUSICAL

¿HASTA DONDE SOMOS CAPACES DE LLEGAR POR AMOR?

 Teatro BORDER, Godoy Cruz 1838 (Palermo)

 Con LEANDRO BASSANO y PEDRO VELÁZQUEZ

 PIANO: GASPAR SCABUZZO

LIBRO: STEPHEN DOLGINOFF

DIRECCIÓN: DIEGO ÁVALOS

https://saborateatro.com/2016/10/11/pistas-que-vengan-la-frustracion/

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La increíble historia de la divinidad

Parrandera´s9

Ficha Parrandera´sY, como si el destino lo quisiera pero el clima no, una noche de tormenta ingresé al Teatro Polonia para presenciar una obra que me recordó a las películas de Tarantino. Respiré hondo de felicidad y agotamiento a la vez, por esquivar los baches de las veredas y, al mismo tiempo, encontrar una propuesta increíblemente atrapante que me cautivó en todo momento. Quise que durara más, no porque la trama lo requiriese sino por el afán de pretender una segunda parte, como si siguiera inmersa en un film norteamericano.

Laura Correa, la creadora de Parrandera´s, Epifanía de un rapto escribe y dirige de una manera impecable, excelente, con un vuelo más alto que el de cualquier Dios. A partir de este drama subraya lo que desea resaltar y mantiene el suspenso para sorprender con ocurrencias súper creativas.

Sentada en primera fila, contra la pared de costado, de repente tuve a uno de los actores ahí nomás. A unos centímetros. No había modo de escapar a la historia, a sus personajes. Fui partícipe al igual que el resto de los espectadores. Fuimos el público de la obra pero, por sobre todas las cosas, de lo que sucedía a cada rato. De un secuestro que en nada se parecía a los convencionales, de las cumbias famosas en inglés, de las metáforas y simbolismos que flotaban en el aire de esa habitación, de ese bar, de cada situación planteada y acontecida.

Qué decir de los actores que traspasan la ficción, que se inmiscuyen en sus personajes de principio a fin y que es posible deleitarse hasta con el más mínimo detalle.

Por momentos me detenía a observar a uno, mientras escuchaba al resto e iba cambiando mi foco como si estuviera mirando a través de un lente. El cine está presente con toda su magia, con los prototipos e identificaciones, con cada una de sus singularidades en que ocurren las escenas.

Cuando se menciona la parranda podemos imaginar fiesta, color, risas, alegría. Sin embargo, esta parranda es diferente. En ésta se puede ver a una estrella de la cumbia cual tal virgen que desea elevarse por lo alto y cumplir los deseos de todos sus seguidores.

Lydia Stevens, vestida de country, de brillos, de lo que se inspire para cada recital y pretendiendo ser lo que sus fans quieren. Su personaje (Raquel) nos enseña que el egoísmo no tiene por qué existir, que se puede brillar como respuesta al amor pretendido, que el glamour y las balas pueden combinarse a la perfección. Que una mordaza puede significar un antes y un después, que el deseo de unos pobres hombres que viven porque el aire es gratis, pueden ser felices adorando a una mujer de carne y hueso a la cual imaginan como divinidad.

Total, ¿qué importa la realidad real?

Pareciera que viven encerrados en un submundo creado a su antojo. En el que beben los tragos que quieren, pidiendo las canciones que desean, sorprendiéndose a cada paso y creyendo en los milagros cuando todo está perdido.

Porque un día cualquiera aparece el hermano de Raquel, para rescatarla. Para sacarla del lugar en el que permanece prófuga. Pero, todo cambia cuando descubre que, sin pensarlo, es capaz de dar singularmente.

Pareciera ser que su libertad, cuando la tenía, no le servía absolutamente para nada. En cambio, sus secuestradores le indicaron su camino en la vida y la satisfacción para ambas partes fue factible. Porque eso es tan difícil de hallar y, por lo visto, no es tan imposible de lograr cuando se tiene al descubierto el goce.

La tragedia está presente, el conflicto entre lo que se debe hacer, también. La sangre será consecuencia de ese choque de intereses y lo único que permanecerá en el éter será ese universo de sensaciones, de momentos, de instantes en que solo importaba la pulsión y nada más.

En cuanto a lo que conforma el espacio escénico, desde los primeros minutos de la dramaturgia ya es posible ingresar en el código planteado por su autora y, una vez que eso ocurre, solo se podrá disfrutar de la originalidad y la adrenalina.

Mientras tanto, la iluminación y los efectos desarrollados durante la trama nos permitirán estar también raptados por un rato. Porque si eso puede llegar a sentir cada espectador, considero que el éxito está asegurado.

Parrandera´s es una obra diferente, con un texto que va y viene a su antojo, en el que no es posible saber lo que sucederá y por eso es que la música nos invitará a desviar la atención para dar la bocanada final.

Cuando las promesas ya no sirven y el dinero ya no todo lo compra, el castillo de arena se derrumbará por completo para demostrar lo incierta que puede resultar la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando la corrupción está de moda

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Una historia intricada, dura, con todos los ingredientes necesarios para que todo lo que tenga que explotar explote por los aires cual volcán en erupción. Esa es la síntesis de la obra de teatro Dignidad (de Ignasi Vidal, con versión de Elio Marchi y dirección de Corina Fiorillo).

Es tan real, absolutamente real y contemporánea la temática que cualquier similitud podría producir picazón constante en la piel de aquellas almas susceptibles de verdades.

Un despacho de oficina tradicional con un escritorio y silla giratoria, a otro extremo una mesa ratona y dos sillones y algunas bebidas alcohólicas para intentar salir de tantas malas decisiones. En verdad la corrupción es un mal camino para los decentes y honrados pero en este thriller dos amigos demuestran que sin ella no siempre es posible seguir en pie.

Como una medicina que al no ser bebida puede provocar graves consecuencias, los diálogos de estos hombres indagan por la absoluta realidad del poder, la política, la candidatura, la salud, la familia y todos los actores presentes y protagonistas de forma omnisciente.

Por momentos sentí esa sed irremediable de querer ver a quienes estaban ausentes físicamente y conocer sus opiniones al respecto. Y es que desespera saber que solo uno tendrá en sus manos la conducción del país, siendo lo que es y pretendiendo lo que pretende. No se podrá poner las manos en el fuego por ninguno de los dos y solo en el desenlace podremos sacar nuestras conclusiones que podrían ser unas u otras sin tener la completa verdad.

Mientras Francisco (Roberto Vallejos) se prepara para tomar el mando, muy pronto, del sillón presidencial, quiere que su amigo de toda la vida, Alejandro (Gustavo Pardi), lo secunde. Hasta aquí todo podría constituirse como una amistad que atraviesa incluso el poder y lo reparte, pero nada de eso será así. Durante una hora sentiremos adrenalina, nervios y odio hacia la política. Desde ya que no hacia la política en su sentido genérico sino en lo que respecta a quienes la ejecutan. Uno y otro serán detestados y aborrecidos por el público. Uno podrá temerle a uno y mientras compadecerse del otro, pero lo cierto es que los dos son la misma cara de una moneda y quien sea más ágil podrá correr con mayor suerte. No una suerte azarosa sino completamente premeditada y planificada.

Según la Real Academia Española: Excelencia y realce son acepciones de dignidad.

Pareciera ser absurdo el camino que toma Francisco quien “olvida” todas las cabezas que tendrá que pisar para conseguir su objetivo. O el rumbo de Alejandro que por callar en su momento va elaborando su plan paralelo y macabro.

Sin embargo, poder significa: tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.

Palabras, términos y definiciones que se retroalimentan al igual que la telaraña que se va tejiendo en esa oficina.

Alguien digno es quien merece algo. Pero, ¿quién lo decide y quién lo define? Una vara se inclina a favor de un candidato u otro respecto de su amabilidad, de su simpatía, de su dinero, de sus transacciones o,  simplemente, de su don para ocultar lo que jamás debería salir a la luz?

Corina Fiorillo, una vez más, demuestra su inteligencia y perfección para profundizar en una temática, haciéndose cargo y escogiendo a dos artistas muy talentosos para los roles que deben interpretar.

¡Es digno quien decide morir en silencio y retirarse a tiempo y quien decide jugar por detrás no lo es?

Son muchos los interrogantes que se tienen durante la función en que es posible olvidar que nos encontramos en un teatro y creeremos presenciar un acto político privado.

En cuanto las luces se funden con la oscuridad, el vacío se apodera de la sala y el final nos deja helados en una cálida noche de verano.

Funciones: de miércoles a domingos, 21 hs. Teatro: Maipo Kabaret.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

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Fragildad en estado de inmersión

El hombre lobo11

Con un disparo en la pierna es juzgado, aborrecido, temido y maldecido. Él, que solo pretende encontrar a su gato, es invitado a pasar y, de ahí en adelante, podrá conocerse la verdad del feroz hombre. Ese hombre que en las noches de luna llena logra burlarse del resto, mostrando colmillos y posturas grotescas, totalmente diferentes a las de un humano.

Esta historia, basada en la leyenda del lobison, seguramente, tiene la rigurosidad que muy pocos dramaturgos logran. Ese virtuosismo en las frases como para centrar al espectador en un tema y, luego, cambiar rotundamente, el desenlace.

Eduardo Rovner consigue que tres amigos se junten una noche en la casa de uno de ellos para explorar varios universos posibles e imposibles. Si bien la temática es la que hace referencia al título de la obra, en ésta se consiguen analizar otros subtemas mucho más profundos que la metamorfosis de un hombre mordido por la bestia.

Se cuestiona si un cazador puede no sentir culpa al matar y es que lo que se intenta es concientizar sobre un asesinato. Quien quita la vida para comer posiblemente no tenga cargo de conciencia, pero quien sienta placer al aniquilar un ser vivo, seguramente sí sienta que llevó a cabo un crimen.

Son sumamente interesantes los diálogos que giran en torno a esto y vale la pena ir más allá con el corazón y con la mente para iniciar un camino personal más coherente y real.

Y si no existiera la culpa, estos cazadores ni siquiera hablarían de dejar la caza. Posiblemente, siguieran con su rutina que tanto los fervoriza y llena de adrenalina. Por datos que nos van proporcionando, se trata de un conjunto de sensaciones diferentes que los impulsan a apretar ese gatillo disparando sin parar; no pensando en los latidos puestos en pausa para siempre.

El universo Rovner sí o sí entretiene, relaja y, más tarde, clava el anzuelo en el punto débil que tenemos como sociedad.

Entre anécdotas, historias y chistes de distinta índole; los amigos reciben a una mujer que los seduce con sus bailes como un ritual de luna llena. Y aquí surge otro punto importante que se refiere a ella. A simple vista solo es una mujer de la noche, aunque todo lo que compartirá con sus amantes será la puerta a lo que ellos intentan descubrir.

Aniquilar vidas ajenas por cobardía, por necedad o, peor aún, por temor a no revelar la propia identidad. El miedo a ser juzgado como poco valiente por otros hombres es lo que acobarda mayormente a estos mortales que frenan solo para apropiarse de dichas vidas ajenas.

Ladrones de verdades tapadas con cualquier manto encontrado, balas de plata que pretenden atravesar de un solo tiro, voces y pasos sospechados. Todo pasa esa noche y solo nosotros como público podremos conocer la verdad absoluta. Este es el principal hallazgo a lo largo de la dramaturgia: el conocimiento que se escatima a los demás personajes y que se comparte con los espectadores por no quedar otra alternativa posible.

Cada planta que va creciendo oculta más espacios vacíos en que podría esconderse el hombre lobo. Este “monstruo” que intentará vengarse de quien le disparó un mes atrás.

Este thriller considero que es más psicológico que convencional, permitiendo que la pieza teatral sea lleva adelante con un ritmo firme pero pausado, el cual da la oportunidad de que puedan elaborarse tantas teorías como se quieran hasta encontrar la preferida, aquella que encaje a la perfección con el desenlace de la historia.

Los simbolismos son imprescindibles en El hombre lobo -que necesita disfrazarse con un pelaje más grueso y, así, ocultar su fragilidad- utilizando diversos recursos para justificar el aniquilamiento.

Por último, la figura femenina es usada como objeto sexual, pretendiendo que su esencia sea dejada de lado en cada movimiento de su cuerpo. Ella es quien marca el recorrido del relato a pesar de hacerse énfasis en el género masculino.

Cada detalle visual y sonoro serán los protagonistas, más allá del texto que pretende llevarnos por un camino caprichoso e inteligente.

Cuántos hombres lobos andarán merodeando por ahí, pretendiendo ser confundidos con arbustos o animales voraces, intentando ser absorbidos por bosques inmensos para evitar asumir dolores impostergables.

El hombre lobo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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