*** Julio 2017 ***

El hombre lobo11

Con un disparo en la pierna es juzgado, aborrecido, temido y maldecido. Él, que solo pretende encontrar a su gato, es invitado a pasar y, de ahí en adelante, podrá conocerse la verdad del feroz hombre. Ese hombre que en las noches de luna llena logra burlarse del resto, mostrando colmillos y posturas grotescas, totalmente diferentes a las de un humano.

Esta historia, basada en la leyenda del lobison, seguramente, tiene la rigurosidad que muy pocos dramaturgos logran. Ese virtuosismo en las frases como para centrar al espectador en un tema y, luego, cambiar rotundamente, el desenlace.

Eduardo Rovner consigue que tres amigos se junten una noche en la casa de uno de ellos para explorar varios universos posibles e imposibles. Si bien la temática es la que hace referencia al título de la obra, en ésta se consiguen analizar otros subtemas mucho más profundos que la metamorfosis de un hombre mordido por la bestia.

Se cuestiona si un cazador puede no sentir culpa al matar y es que lo que se intenta es concientizar sobre un asesinato. Quien quita la vida para comer posiblemente no tenga cargo de conciencia, pero quien sienta placer al aniquilar un ser vivo, seguramente sí sienta que llevó a cabo un crimen.

Son sumamente interesantes los diálogos que giran en torno a esto y vale la pena ir más allá con el corazón y con la mente para iniciar un camino personal más coherente y real.

Y si no existiera la culpa, estos cazadores ni siquiera hablarían de dejar la caza. Posiblemente, siguieran con su rutina que tanto los fervoriza y llena de adrenalina. Por datos que nos van proporcionando, se trata de un conjunto de sensaciones diferentes que los impulsan a apretar ese gatillo disparando sin parar; no pensando en los latidos puestos en pausa para siempre.

El universo Rovner sí o sí entretiene, relaja y, más tarde, clava el anzuelo en el punto débil que tenemos como sociedad.

Entre anécdotas, historias y chistes de distinta índole; los amigos reciben a una mujer que los seduce con sus bailes como un ritual de luna llena. Y aquí surge otro punto importante que se refiere a ella. A simple vista solo es una mujer de la noche, aunque todo lo que compartirá con sus amantes será la puerta a lo que ellos intentan descubrir.

Aniquilar vidas ajenas por cobardía, por necedad o, peor aún, por temor a no revelar la propia identidad. El miedo a ser juzgado como poco valiente por otros hombres es lo que acobarda mayormente a estos mortales que frenan solo para apropiarse de dichas vidas ajenas.

Ladrones de verdades tapadas con cualquier manto encontrado, balas de plata que pretenden atravesar de un solo tiro, voces y pasos sospechados. Todo pasa esa noche y solo nosotros como público podremos conocer la verdad absoluta. Este es el principal hallazgo a lo largo de la dramaturgia: el conocimiento que se escatima a los demás personajes y que se comparte con los espectadores por no quedar otra alternativa posible.

Cada planta que va creciendo oculta más espacios vacíos en que podría esconderse el hombre lobo. Este “monstruo” que intentará vengarse de quien le disparó un mes atrás.

Este thriller considero que es más psicológico que convencional, permitiendo que la pieza teatral sea lleva adelante con un ritmo firme pero pausado, el cual da la oportunidad de que puedan elaborarse tantas teorías como se quieran hasta encontrar la preferida, aquella que encaje a la perfección con el desenlace de la historia.

Los simbolismos son imprescindibles en El hombre lobo -que necesita disfrazarse con un pelaje más grueso y, así, ocultar su fragilidad- utilizando diversos recursos para justificar el aniquilamiento.

Por último, la figura femenina es usada como objeto sexual, pretendiendo que su esencia sea dejada de lado en cada movimiento de su cuerpo. Ella es quien marca el recorrido del relato a pesar de hacerse énfasis en el género masculino.

Cada detalle visual y sonoro serán los protagonistas, más allá del texto que pretende llevarnos por un camino caprichoso e inteligente.

Cuántos hombres lobos andarán merodeando por ahí, pretendiendo ser confundidos con arbustos o animales voraces, intentando ser absorbidos por bosques inmensos para evitar asumir dolores impostergables.

El hombre lobo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Comentarios en: "Fragildad en estado de inmersión" (1)

  1. Gracias Mariela por tu nota y tus bellas fotos!

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