*** Junio 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Teatro Picadilly’

El dúo Tiempo de sol, todos los días en el Picadilly

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Desde el 16 hasta el 31 de julio

De lunes a domingos, 15.30 hs

Los autores mas exitosos de las canciones de la granja, con mas vistas y reproducciones en todo el mundo.

¡Un show musical participativo y didáctico, con todos los ingredientes que atrapan la atención de los más chicos!
Y muchas de esas canciones que querés volver a escuchar, como:
– BARTOLITO
– EL AUTO BOCHINCHERO
– LA BRUJITA TAPITA

¡¡¡Vení a disfrutar, a bailar, a cantar, a reír…y a jugar!!!

Teatro Picadilly

(Av. Corrientes 1524 – C.A.B.A.)

Todos los niños abonan

Localidades: $250

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Identidad compartida

Casa Valentina

Ficha Casa ValentinaSin lugar a dudas que José María Muscari sabe hacer reír reflexionando a la vez, refiriéndose a temáticas vigentes y realizando una bajada de línea interesante para llevar a cabo su arte.

De repente, van ingresando, solemnemente, cada una de las figuras que compondrán el elenco de Casa Valentina (de Harvey Fierstein, con versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino) y, como público, nos podemos dar una idea de cómo será la obra de teatro. Y un subtitulado que aparece en dos pantallas, nos ubican en tiempo y espacio. Estamos allá por la década del 70´ en que se consideraba a la homosexualidad como una enfermedad. Y, actualmente, si bien se sabe que no es una enfermedad, sino que la homosexualidad depende de muchísimos factores -entre los que ingresa la elección-, cierto sector conservador continúa aseverando que ser gay es sinónimo de tener problemas de desviación sexual.

A la casa de Valentina ingresarán sus amigos desde hace años y un nuevo integrante un tanto inseguro de la decisión que tendrá que tomar. Y es que lo que comenzó para varios como un juego, después de un tiempo se convirtió en una elección personal y espiritual.

¿Por qué deben dar explicaciones sobre su aspecto físico, sobre el color de la peluca que deciden ponerse en la cabeza, los tacos o el vestido a tono que más les guste lucir?

Seguimos teniendo una sociedad bastante retrógrada y enfermiza que, en gran parte, está convencida de que el travestismo es un show para pasarla bien, hombres disfrazados de mujeres. ¿Acaso un heterosexual justifica cada uno de sus pasos?

Esta comedia contiene comicidad y drama, momentos para entretenerse con la música y diálogos -establecidos en esta especie de asociación que dará una lección de vida a quienes estén abiertos y dispuestos a escucharla-; y, el plus de tener la dirección de Muscari -quien tiene un don para hacer comedias entretenidas-.

Cada personaje está muy bien caracterizado, desde su atuendo hasta maquillaje y expresividad; pero quien resalta notablemente es Fabián Vena. Después de haber visto sus trabajos, a lo largo de los años, éste es, verdaderamente, increíble. Consiguió inmiscuirse en la piel de una mujer, sentir como mujer, moverse como tal e incluso tener la histeria necesaria para simular femineidad.

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Sorprenden, erotizan y cautivan estos artistas que decidieron escribir una historia en tiempo real, conmoviendo con la profundidad de sus palabras, la valentía para afrontar la realidad y sobrepasarla cuando sea necesario. Así será como sus roles diversos irán impregnándose en toda la sala del Teatro Picadilly para que nos sintamos parte de esta gran propuesta, en la que solo es preciso abrir los ojos y demás sentidos para observar la enamorada del muro y los banderines de colores que decoran la mansión que hospedará a sus huéspedes por un intenso fin de semana.

Existen varios puntos para reflexionar y concientizar, pero lo más certero es que cada espectador se lleve el mensaje que quiera, que pueda optar por divertirse un rato o sentir el código establecido por estas paredes que hablan, que se quejan, que ruegan, que se desbordan, que piden auxilio y piedad. La libertad es la verdad más grande de la Casa Valentina que está integrada, además, por María Leal y Mariela Asensio, con dos papeles muy controversiales y dentro de los que consiguen lucirse y dejar una impronta muy fuerte en el escenario y la historia.

¡¿Qué interesa un rouge o una máscara de pestañas cuando ellos desean ser ellas?! ¿O, acaso la vida debe ser una infinidad de argumentaciones interminables que desencadenen solo cuando el silencio acapare por completo la inmensidad del espacio?

En tan solo un fin de semana, algunos aprovecharán el tiempo para decidir si prolongar su libertad o volver al seno familiar en el que deberán ocupar el lugar que, supuestamente, deben ocupar.

Quizás lo más interesante de la dramaturgia sea que no existe un blanco o un negro sino un blanco y un negro, la posibilidad de elegir ser un día mujer y otro día hombre, por un momento reina y luego marido. Desde esta arista es que el autor focaliza y se posiciona para que el debate pueda existir en las mentes de los espectadores durante la función y una vez finalizada ésta. Tal vez sea este el punto de equilibrio que muchos estén buscando hace tiempo y, hoy, comience su verdadero camino.

Mariela Verónica Gagliardi

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La vida se va

Tiempos relativos

Como el agua que se escurre entre los dedos o aquello imposible de definir, de algún modo certero -que escape a la física o ponga de protagonista a quien se estime-.

¿Qué es el tiempo?

Cada quien podrá precisarlo como más cómodo o afín le quede, sin importar la definición prolija, enciclopédica, aquella escrita por eruditos o por quienes se desesperan en el correr de las horas sin que nada trascendental ocurra.

De una u otra manera, Ricky Pashkus es quien se encarga de recrear un ambiente en que los seres humanos y divinidades se vinculan de diferentes formas.

Tiempos relativos es el nombre de esta comedia musical, que tiene como protagonista a Pepe Cibrián y que utiliza la palabra como unión y como canal de comunicación para conseguir el bien.

En este ambiente romano, que tiene un sauna como escenografía, sumerge a distintos tipos de personas en el agua –purificando sus esencias e implantando la sabiduría para tal propósito-.

Darío Barassi es el hilo conductor en esta noble historia y cada una de sus intervenciones harán reír al público, permitiendo tener la esperanza de que existe un mañana.

El vestuario, tanto de los actores como de los tres músicos que integran la dramaturgia, es de color blanco -lo cual no condiciona sus personalidades-.

Pepe Cibrián, a su vez, es Dios. Una divinidad que no juzga, que hablar pausadamente, que instruye, enseña y tiene la paciencia necesaria para ser “superior”.

“El sonido de la música”, menciona en un momento, refiriéndose a las melodías y a los tiempos. Y continúa adentrándose en la temática: “Dura más la llovizna continua (…) Me hice débil para ser eterno”.

Cada uno de los personajes tiene su particularidad y brillantez, pero existen algunos que sobresalen más por el rol que les toca interpretar: la novia virgen, la académica y el bufón son quienes hacen descostillar de la risa y emoción con su carisma. Y allá, en el fondo, con un vestuario diferente al resto está él: Dennis Smith. Un artista que con solo pisar el escenario lo hace vibrar, que con su humildad transmite pasión por el teatro y que encarna su personaje deleitosamente -a  quien le cuestiona si tiene un sentido de ser-.

Estos artistas son los que más interactúan con Cibrián y, por ende, le otorgan a la puesta en escena una calidez y templanza inigualables.

Así es como el humor, el romanticismo y el erotismo consiguen inmiscuirse por todo rincón que deseen explorar.

Nos hizo falta tiempo, mucho tiempo por vivir, evocan en una frase correspondiente a la canción “Nos hizo falta tiempo” (Armando Manzanero). Y el aire en la sala del Picadilly se transforma, se repara, se pacifica por completo.

La introspección es el mecanismo que más utiliza Dios para evaluar si, luego, lo que plantea puede llegar o no a ser coherente.

“A lo mejor soy la eternidad misma”, dice. Y la canción “Cambia, todo cambia” (Mercedes Sosa) cautiva a todos los espectadores, sin por ello vincularla a ideologías políticas destructivas. Se trata de otra cosa.

Cabe aclarar y resaltar que todas las canciones escogidas narran por sí solas una historia paralela y que ésta y la convencional se retroalimentan en una misma. Dichos temas son casi todos en castellano y aquellos que no, tuvieron a Marcelo Kothlian para adaptarlos, deleitosamente. Sumado al equipo músical, el talentoso de Damián Mahler se encargó de hacer sonar cada partitura. De ese modo, el universo melódico creado es bien nuestro, próximo, cercano y suspicaz.

Luego, Cibrián prosigue con el significado de adulación. Lo explora, lo cuestiona y hace su propia adaptación: “El que no acepte que lo adulen, será eterno”. Como si se tratara de aquellas profundidades infinitas, cada palabra se encauza en otra, se une, se separa, se complementa… como la humanidad.

A la vez que la mujer académica cita a Nietzsche, afirmando que “El ignorante perecerá”; el grupo continúa fusionándose, descubriéndose y asumiendo las diferencias que distinguen a un individuo de otro.

Rock, folklore, boleros y ópera que se adaptan a nuestro país, a una patria interrogada, descreída, obsoleta y plástica.

El salvajismo de un bebé, el grotesco entremezclado con diversos estilos como la parodia, ilustran a este fenómeno del tiempo, a lo que no es y, sin embargo, podría ser.

La madre, aquella mujer sabia, menciona: “El reloj no se detiene ni un instante”.

¿Hay futuro?

Mientras existan voces cautivantes y profundas como las de Deborah Turza, Dennis Smith e Ignacio Mintz; sí.

Mientras la unión no destruya y la belleza no sea solo física, sí hay futuro. Un futuro colmado de placeres, no solo eróticos y promiscuos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Compartiendo, todo se vuelve menos duro

Melodías de diván1

Bárbara y Verónica: ¿quién soy yo?

Elena: qué curiosidades tiene la vida, ¿no?

Verónica: a veces hacemos cosas imperdonables para seguir viviendo…

Elena: yo hice algo imperdonable.

Quién no habrá pasado por el consultorio de un psicoanalista para entender o ser ayudado durante algún proceso difícil de la vida o por el simple placer de saber cómo seguir en pie en este conflictivo mundo moderno.

Melodías de diván (escrita y dirigida por Gastón Marioni) sube a la cartelera porteña haciéndole frente a Rolón quien se encuentra a tan solo unas cuadras. Pero, esta historia interpretada solo por mujeres es pura ficción y no precisa exponer la intimidad de ningún paciente. Entre canciones románticas, melancólicas y nostálgicas es como los boletos más reconocidos vox populi llegan a un espacio colmado de una atmósfera cálida y con aroma a fresa.

La dulzura de cinco artistas que muestran el interior de cinco personajes encantadores que, si bien están estancadas, logran descubrirse unas a otras hasta hallar una verdad que las modificará para siempre.

Melodías de diván es, sin lugar a dudas, la privacidad sin velo que se erige como provocación a quienes no se animan a sentir.

Cada una tiene un trauma o algo que resolver y, evocando fragmentos de canciones es la manera que encuentran para canalizar sus angustias.

Lejos de ser un musical frívolo y que pretenda sorprender y envolver en pura adrenalina, Gastón Marioni deslumbra con los diálogos creados junto a su compañero, el talentoso Hernán Matorra en el piano -ubicándose en un espacio también íntimo-.

Con Arráncame la vida (interpretada por Graciela Pal) se abre esta velada realmente sutil, que tiene una estética y vestuario preciosos, una iluminación que intimida a quien tiene la palabra y evita a quien debe silenciarse. Así, los temas surgen como un volcán en erupción hasta que la lava corre más rápido que la luz.

Nada, Quizás, quizás, quizás y A mi manera; son algunas de las canciones que entre bolero y tango se turnan para llenar el espacio de sus propios sentires, aquellos que se identificarán, seguramente, con nosotros y nos veremos reflejados en autores tan reconocidos por el ambiente musical.

Pero, ¿qué es lo innovador y suspicaz de esta propuesta artística?

El modo de construir historias independientes y, luego, unirlas de tal forma que nunca parecieran haber sido muchas sino una sola. Como Woody Allen con sus guiones, Marioni tiene esa misma destreza para presentar a un personaje como por ejemplo el de la periodista Raquel Antolínez, (Ana Padilla), al instante a las divas Elena Da Ruggiero (Graciela Pal) y Sara Fingerman (Roxana Randón); y el de dos profesionales de la salud mental: Verónica Schultz (Julia Zenko) y Bárbara Urquiza (Magalí Sánchez Alleno), sin que podamos comprender qué vínculo o relación las une, qué es lo que las hace tan particulares o esenciales en esta dramaturgia. Pero, en breves momentos, se entiende el hilo conductor y la finura con que se van contextualizando los discursos de cada una.

Existen muchísimas obras, vigentes, que encaran la temática de psicólogo-paciente o de terapia grupal sin profesional -por diferentes motivos-. Lo cautivante aquí es que la figura del licenciado no es la de un mero erudito perfecto que tiene que dar cátedra de sus conocimientos académicos sino la de una psicóloga que, además, es persona y como tal sufre, ama, odia y se desespera cuando no puede resolver aquello que tanto la aqueja.

El universo de Melodías de diván es claro y confuso, como cualquier vida que ingresa a un sitio para salir modificada. Como las palabras dichas en voz alta para lograr cambios en los demás y no un mero descargo. Así, una ex diva sufre y deambula, literalmente hablando, otra cantante sin voz no quiere asumir que hace play back, la periodista toma nota de todo -encauzando lo que tanto la aqueja- y dos contenedoras sociales rebalsan cuando asumen lo que les toca.

Cinco vidas únicas que se conocen, que comparten un día de terapia grupal y, a partir de allí, salen siendo otras. Intentando ayudarse unas a otras y sintiendo pena de lo que le toca vivir a cada una.

Mientras un show es preparado, los ensayos de La Gaviota se suceden en el aire y todo lo proyectado se posterga por el presente, aquel presente que determina un antes y un después en el camino de estas valientes que triunfan en la mejor empresa: la personal.

Si no se quién sos, ¿cómo voy a saber quién soy yo?

Elenco: Magalí Sánchez Alleno, Roxana Randón, Graciela Pal, Ana Padilla, Julia Zenko. Libro: Gastón Marioni. Arreglos musicales: Hernán Matorra. Dirección musical: Hernán Matorra. Puesta en escena y dirección general: Gastón Marioni. Las funciones son los martes 20.45 hs. Teatro Picadilly.

Mariela Verónica Gagliardi

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El amor es tiempo y el tiempo no existe

Tuya es mi vida

Carolina Papaleo y Rubén Stella protagonizan “Tuya es mi vida” (escrita por Guillermo Camblor y dirigida por Julio Baccaro), también conocida como Yo adivino el parpadeo, dentro de la que se puede vivenciar una comedia dramática con el formato de sitcom.

Este formato que en las últimas décadas ha captado a un gran público televisivo, por suerte, también, tuvo su oportunidad en el teatro.

Ambos títulos rescatan frases de la canción Volver (Carlos Gardel), sobre la que se mantiene el espíritu de lo que fue, de lo que es y de lo que quizás podría ser.

La sala de teatro del Picadilly, fue testigo del debut de esta dramaturgia durante una noche muy especial en que la actriz cumplió años desarrollando su vocación, esa vocación que desde chica llevó en sus venas.

Durante la velada, los espectadores disfrutamos de una puesta en escena en que se recreó la casa de Delia -una mujer que, de un momento a otro, recibió a Pacha, su amor del pasado-. De esta manera, la temática de la obra se centra en el amor, en el resentimiento, en aquellas heridas no cicatrizadas, en el desarraigo y en las oportunidades no vistas con los ojos abiertos por predominar el egoísmo.

No hace falta aclarar que los dos artistas se lucieron ya que es una obviedad y los personajes les calzaron a la perfección. Ella, una profesora y bailarina de tango, débil pero que, actualmente, valora a cada persona. Él, un bailarín de tango que viene con una propuesta de trabajo, supuestamente, inquietante. Se suman al elenco dos personajes secundarios que deleitarán con pasos arrabaleros y el sabor de esta danza tan porteña.

Así, la lucha de intereses ocupará un espacio central y cada uno argumentará lo que sienta, por más que la razón sea dejada de lado.

El tango, como eje social y de comunicación, le permitirá a Pacha rememorar su tierra natal deseando, de cierta forma, no haberla dejado nunca.

Secretos ocultados, tapados y tratados de mantener en la clandestinidad, también tendrán oportunidad de ser dichos, así como aquellas respuestas o planteos irrisorios, ridículos e inclusive no atractivos.

El argumento de la historia tiene la posibilidad de ser visto de dos maneras: por un lado, nos encontramos con una trama tradicional de novela en que surgen situaciones graciosas, románticas e inverosímiles; pero, por otro lado, la profundidad de temas que no son juzgados ni por ellos ni por la dramaturgia -simplemente se plantean superficialmente-.

Considerando estas cuestiones, la ex pareja narra vicisitudes de la vida cotidiana, conflictos que posiblemente a mucha personas le han ocurrido, tragedias inevitables, sinsabores de un romance y alegrías cautivantes.

“Tuya es mi vida” no es otra cosa que el reflejo de una persona en otra, la posibilidad de cambiar y la oportunidad de lograrlo.

Aquellos días en que todo se vuelve oscuro, siempre existirá la luz de la luna que abrace al más débil, otorgándole una confianza absoluta en sí mismo.

Lo que debo resaltar, sin lugar a dudas, es que se puede disfrutar de dos grandes actores, interpretando diálogos interesantes, con muchísimos gags y evitándonos el dolor profundo de un drama tradicional.

El verano en Buenos Aires es desolador en cuestiones artísticas ya que casi todas las obras retoman las tablas en marzo. Por eso, Tuya es mi vida marca la diferencia, junto a otras propuestas vigentes.

Tuyo es lo que quiero y me atrevo a dártelo, tuya es la nobleza que se abre durante la adolescencia dejándola al desnudo. Tuyo es lo que me queda cómodo, lo que me sobra y lo que no sé cómo sobrellevar.

Pero, al transcurrir la historia, sucede un acontecimiento, un quiebre inesperado que entristece y nos hace repensar nuestra vida, la vida de ellos y esas señales emitidas suponiendo que el otro las entendería.

Cuando el mal se avecina, el humano suele cambiar su perspectiva, disculparse e intentar buscar protección. No es momento para cursilerías. El tiempo es otro, la gente cambió, se transformó obligada y ya no podrá borrar el pasado para cambiar el presente.

Una pareja que por momentos parece vivir en el aquí y ahora, atosigada por malas elecciones. Una pareja que intenta confiar en aquello que, sabe, no podrá.

Cada beso y abrazo tienen sus significados, esos que podrían conmover o sanar aquellas heridas en carne viva.

¿Tienen sentido las segundas oportunidades?

¿Qué decisión deberá tomar cada uno?

¿Existe manera de remediar el dolor, esa angustia que te atraviesa de punta a punta?

Tuya es mi vida nos invita a la reflexión sin llegar a deprimirnos, solamente dándonos esa oportunidad de abrir los corazones para conocernos más y hacer el bien.

Tuya es mi vida ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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