*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Entrevista a María Eugenia Meyer

m eugenia meyer

María Eugenia Meyer,  es actriz y secretaria del Centro Cultural La Máscara (Rafaela – Santa Fe), Profesora de lengua, literatura y comunicación social, Licenciada en enseñanza de la lengua y la literatura y Magister en didácticas específicas. También realizó el Posgrado en Lectura, Escritura y Educación; y la Especialización en Ciencias Sociales con orientación en Lectura y Escritura.

Después de ver Las arcanas, localicé a esta talentosa directora para conocer un poco más acerca de esta obra, de su creación y de los detalles esotéricos.

¿Crees que el destino pueda modificarse si se conoce?

No lo sé. El tarot me encanta por las imágenes, los simbolismos que guarda y cómo las interpretaciones muchas veces te hacen ver mejor lo que sucede. No creo que te dictamine el destino. Pienso en el tarot como en una pintura que hay que interpretar.

¿Por qué fue la decisión de elegir a cuatro amigas?

Cuatro amigas porque quería mostrar cuatro mundos diferentes, disímiles y en algunos casos irreconciliables. Justamente, a veces estos mundos diferentes se encuentran y se necesitan, como es el caso de las amigas.

¿Te gustaría adaptar Las arcanas a una versión masculina?

Tal vez. Tal vez sí me gustaría explorar en el mundo masculino cuando está solo. Creo que también se debería desmitificar esa idea del hombre solo libre, descomprometido. Puede ser.

¿Cómo surgió la idea de contar esta historia utilizando estas disciplinas?

Es lo que percibo en la realidad. Hoy hay mucha gente que encuentra en esas disciplinas, respuestas, formas de expresarse y también ve en ellas un proceso de mejoramiento personal, espiritual.

¿Existen personas no supersticiosas?

Sí, creo que sí, creo que hay gente que puede desprenderse de los discursos y los mitos que nos rodean

¿La incertidumbre se apacigua con una tirada de cartas?

Sí, se apacigua con una tirada de carta, con lo que te dice un amigo, se aliviana.

¿Estas cuatro amigas existen en la vida real?

No tan así. Existen, estas cuatro amigas que me contienen. Existen, pero no con esas características. Puedo decir que he construido en las cuatro arcanas características de todas mis amigas, mezcladas, fundidas.

¿Cómo es hacer funciones durante el año, fuera del Festival?

Rafaela es una ciudad pequeña y hacer tantas funciones para nosotros es maravilloso. No hay tantas ofertas culturales y tampoco hay una variada oferta teatral. Para nosotros, para nuestro grupo, la producción propia siempre ha sido muy enriquecedora, multiplicadora, provechosa.

¿Cuáles fueron los primeros comentarios que te hicieron sobre Las arcanas?

Los primeros comentarios y los últimos también hablan acerca de la gran identificación que se da. Es esto de verse reflejados más allá de lo disímiles de las propuestas. la identificación. Se ven a sí mismos

¿Qué significa que las noches no sean eternas?

Las noches de estas amigas son eternas, interminables, repetitivas, rutinarias y en muchas ocasiones, vacías. La sentencia de las noches no son eternas creo yo que tiene que ver con los cambios, las transformaciones, lo nuevo que va apareciendo en la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rafaela en escena

Un lazo rojo y Las arcanas

Como Bonaerense, deseo ver producciones teatrales de otros lugares que no sean de sitios locales o aledaños. En esta ocasión el 11° Festival de Teatro de Rafaela, expuso dos obras con temáticas diferentes, bien interpretadas y que tuvieron su espacio para dejar bien parada a su ciudad.

Un lazo rojo (de Ramiro Rodríguez) y Las Arcanas, las noches no son eternas (de María Eugenia Meyer), son los nombres de estas dramaturgias que se caracterizaron por la obsesión y que, luego hicieron recorridos totalmente distintos.

Un lazo rojo1

En la primera, perteneciente al género dramático, se puede observar cómo un matrimonio de toda al vida se va de campamento a un lugar precioso. Toda la cuestión de paisajes es ambientada a partir de proyecciones visuales que transitan desde flores hasta árboles, con sonidos de pajaritos y diversas gamas de colores que se modifican según la acción que se esté desenvolviendo en ese momento.

Un lazo es una unión, genéricamente hablando, aunque en este caso se trata de algo más fuerte. De ese sentimiento o trastorno -mejor dicho- en que la obsesión se apodera de un cuerpo para obnubilarlo y hacer con él lo que se le antoje. Así le ocurre a Francis (Marcelo Gieco), un hombre que es machista, violento y que no sabe tratar a su mujer, Helena. Quizás porque la única mujer en su vida fue su madre, a quien extraña y rememora en todo momento. La pobre esposa (Marcela Bailetti), que bien podría separarse de él, lo apaña, lo justifica de algún modo -porque de otra forma no seguiría en ese círculo vicioso- y, si bien pide ayuda externa; no logra despegar del lugar en el que está.

Así, la violencia de género se hace presente y cobra el protagonismo de la obra, consiguiendo un silencio absoluto. Dicho silencio es la reflexión de todos y todas sobre un tema que hace tiempo nos viene preocupando y sobre el que las mujeres, más que nadie, debemos unirnos y ayudarnos.

Habrá algunas más débiles que otras pero nunca debemos permitir ser tratadas agresivamente ni maltratadas -en cualquiera de sus sus vertientes-.

El sonido del mar, con sus olas que están cercanas a la orilla, empieza la función. Una tras otra, durante minutos. Luego, este personaje masculino que está convencido de que con solo esbozar una orden todo será dispuesto a su merced. Así ocurre en esta historia y en muchísimos hogares con lo que se denomina violencia doméstica y, es tan burda esa titulación, que me referiré a ésta como violencia.

Esa sonrisa que él demuestra, a la vez que afila sus cuchillas para un asado o para sus últimos minutos de vida. Una vida que no soporta más así como el aire denso que respira sin encontrarle una salida a lo que él mismo creó.

Como un monstruo que lo exorciza, Francis le echa la culpa a todo menos a sí mismo. Los gritos y malos pensamientos son sus únicos aliados, así como todo lo que pertenezca a su entorno. Helena, de hecho, es otro de sus bienes que no tiene intención de abandonar ni pasada la delgada línea. Ella, perfecta, con un vestido y zapatos a composé, con un corazón noble y predispuesta a dar su vida a alguien cruel y dañino.

Ahora estoy en la etapa de la adolescencia – menciona, refiriéndose a su terapia psicológica. Y comienza a detallar los gratos momentos que pasaba junto a su marido -en ese momento novio-, cómo iban tomados de la mano, sintiendo… esa pequeña sonrisa se le dibuja hasta extinguirse por completo.

Cada uno, estancado y frenado en el momento que fue más feliz, no pudiendo comprender que la vida es movimiento. Comiendo, cocinando y temiendo sin darse el lugar para llorar de verdad.

Francis, citando a su madre, pretendiendo que Helena sea como ella, deseando que se parezcan -incluso cuando no lo hacen en absoluto- deja en evidencia su locura que aniquila todo sonido de la naturaleza para hacer sufrir esa sensación de escalofríos infinitos. Como cuando uno ingresa al mar una mañana de invierno para ver cómo está el agua.

Pero, en cuanto se comprueba su temperatura, ya el lazo hizo su nudo, uniendo a seres que merecían vivir libremente.

El mar es como la vida – repite Francis al comienzo y al final.

Las arcanas

Con respecto a la segunda obra, que es una comedia realmente muy entretenida; tiene a cuatro actrices geniales que se complementan muy bien entre sí: Mayra Armando (Corina), Marilú De la Riva (Marina), María Cecilia Tonón (Sonia) y Silvit Yori (Alicia).

Como si se tratara del Club de las divorciadas, estas amigas se juntan a comer cosas ricas, a compartir vivencias, a intercambiar consejos -aunque no los pidan- y a pasar el tiempo que se les hace eterno.

Muy feministas, convencidas de que están bien así y con propósitos vinculados al esoterismo; este clan dará que hablar.

El tarot repartirá sus cartas sobre la mesa, o sobre el piso. Unas piedras calientes servirán para relajar todo cuerpo agotado. La comida macrobiótica para mantenerlas supuestamente sanas y cada idea para superar un nuevo trauma.

Teniendo cada amiga su momento para darse a conocer -a partir de monólogos- y lograr empatía con el público; será el principio de enlace entre su intimidad y el grupo femenino.

Corina, la más chica de las cuatro, pasará por una situación sentimental muy conocida y por la que, seguramente más de una, ha tenido que pasar en su momento. Así es como es alertada por estas suspicaces mujeres que solo desean su bien.

Muchas veces, el bien es visto como envidia y así lo siente ella, hasta que -por sus propios medios- comprueba que tenían razón. Y es que está bien prestar atención a las opiniones pero vivir su camino.

Sonia es la anfitriona y en su casa decorada al extremo, con plantas y todo tipo de objetos ornamentales, desfilarán sahumerios, galletas de arroz y deseos de ver el más allá.

Vinculando el argumento con el título de la obra, cuando se menciona que las noches no son eternas está íntimamente ligado con todas las veladas compartidas y la necesidad de descubrir un mundo nuevo. De este ya están cansadas y aburridas. De hecho rememoran el pasado pero son mujeres activas y con una impronta muy avasallante.

Cada una vestida con un look diferente, con una peluca de distinto largo y color; podría decirse que tanto sus personalidades se ven plasmadas interior y exteriormente.

Con respecto a la dramaturgia, provoca la risa inmediata, la tensión en diversos momentos de la historia y la empatía con el público. Esto me parece fundamental al momento de hacer teatro.

Ver una obra y que no sea una mera exposición de recursos escénicos sino la necesidad de narrar algo con un fin determinado, y no la vanidad de demostrar cuán bien se hace algo para ser admirado.

Las arcanas es una comedia muy divertida, bien escrita y dirigida, con cuatro artistas encantadoras que componen sus personajes de pies a cabeza. Esta unión se trasluce en cada escena, en las voces del más allá, en el reiki y en tantas disciplinas vinculadas con las energías. Porque, en definitiva, todo gira alrededor de vibras que se pretenden entender como señales para hacer o no algo determinado.

Eso es lo que ellas precisan, aunque la música las evada y la memoria las traiga de vuelta a la realidad real. Una realidad que no desea ser vista por ninguna.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una confesión como justicia social

Boy Scout

El psicólogo noruego, Dan Olweus, a principios de los años setenta, comenzó a investigar acerca del acoso y violencia en los colegios. Fue el primero en utilizar el término bullying, ya famoso en nuestros tiempos. El significado está relacionado con pasar por encima a una persona sin tratarla como tal, despojándola de todo tipo de derechos. Bull (toro en inglés) hace alusión a dicha conducta que afecta a un gran porcentaje de adolescentes dentro del ámbito escolar.

Dennis Smith, un talentoso artista, utiliza tres palabras escogidas específicamente: aceptación, concreción y rechazo; para definirlas individual y grupalmente. Así, se produce la apertura al mundo de los sueños y de la realidad cruda que estalla de golpe sin pedir permiso.

Una ambientación, realizada con sogas y nudos, nos traslada a un bosque en que este personaje podrá defender su postura, conocer lo supuestamente correcto y elegir lo que más desea sin que nada le importe. O al menos, intentando que no le importe demasiado.

«BoyScout» es el nombre de esta comedia musical que tiene varios aspectos dramáticos y cómicos en su relato. Es que, desde ya, no causa gracia lo que dice sino el cómo. Dejando demostrada su ductilidad para componer a quien desee, desde la escritura hasta la acción del personaje; este pobre joven oscilará entre la vida y la muerte de manera constante.

Valiéndose de dos fuertes discursos anacrónicos, en los que se conoce su pasado en dos momentos totalmente diferentes; es él quien debe tener la fortaleza para decidir si quiere aprender a armar el tradicional nudo de ahorque o si pretende usarlo para un fin determinado.

Como si se tratara de una clase, los conceptos teóricos acompañan las escenas, una y otra vez; pretendiendo contar con nuestro apoyo por más que ahora es un adulto y ya no lo necesite.

El diferente es aislado, adoctrinado, utilizado. Su alma es violada, por más que no se la toque físicamente. Así, la personalidad de un niño es enajenada, sintiéndose vacía, sin sentido.

«BoyScout» es un trabajo brillante en el que las canciones forman parte del argumento y cada letra oficia de hilo conductor entre sus pesares más antiguos y los más llevaderos.

Un joven que fue invitado a formar parte de lo que se veía como perfecto, aquel campamento en que muchos niños conviven en carpas, en comunidad, aprendiendo cosas “útiles” y siguiendo a un líder que los conduce y enseña.

Bajo ese panorama, él creció, sufrió y, cuando no pudo más, decidió. Porque no estaba acostumbrado a decidir, sino a aceptar lo que otros decidían y eso no significa que el que calla otorga. Él no hablaba por temor, por vergüenza, por no saber cómo hacerse escuchar ni para qué gritarle al mundo -o al menos a sus familiares- lo que sentía.

Este niño es el autor, actor y director. Este niño es cada uno de los incomprendidos, de los que sienten otra sexualidad o despertar, aquellos que no quieren tener la necesidad de justificar lo que desean porque un grupo es ignorante y morboso.

Un carisma envolvente que estruja mi corazón cuando siento su dolor, cuando siento que su relato es el de muchos más que no se animan, cuando tantos adormecidos son silenciados y abusados, cuando las palabras sobran y empiezan a vibrar las melodías.

Cuando el pensamiento queda en reposo para que corra, desesperado, a un lugar aislado del campamento y encuentre el modo de no sentir pudor por lo que le pasa, por no sufrir la miseria ajena.

Consiguiendo emocionar y estremecer a todo espectador, invitándonos a conocer una historia íntima, sencilla y atrapante, con muchos matices que permiten transitar los climas y ambientes descriptos, puntillosamente, por el siempre listo de vestimenta camuflada.

Ese camuflaje que le permitió esconderse y esconder cada uno de sus secretos que en verdad eran sus pesares. Dicho pesares que se convirtieron en conflictos por no ser aceptado. Y sí, creo que un adulto puede luchar, realmente, contra viento y marea; pero un chico precisa de apoyo.

Oscureciendo los momentos que son más privados y llenando de blancos los que merecen más exposición; es que transita esta pieza artística arbolada sin árboles, en que los simbolismos tienen un peso fundamental y en que cada detalle sirve para componer BoyScout. Esta historia es un ejemplo de cómo no hay que vivir o, mínimamente, qué cosas hay tener en cuenta para elegir con el corazón sin sentir que éste se equivoca.

Esta obra se presentó el miércoles 15 de julio, dentro del marco del 11° Festival de Teatro de Rafaela.

Mariela Verónica Gagliardi

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«Vuelve», incorpora a Rodrigo Noya y a Valeria Correa

Segunda temporada de éxito en nuevo horario, ahora los viernes a las 21hs.

A partir de este viernes 28 junio, Rodrigo Noya (debut teatral) y Valeria Correa se incorporan al elenco.

María Marull y Juan Grandinetti nominados en el rubro Revelación para los Premios Trinidad Guevara.

Esta obra fue seleccionada para formar parte de la cartelera de Panorama Sur 2012, como suplente en el programa de Formación de Espectadores 2012,

participó de la Fiesta CABA 2013  y participará del Festival de Rafaela 2013

Ver info de la obra