*** Julio 2017 ***

Boy Scout

El psicólogo noruego, Dan Olweus, a principios de los años setenta, comenzó a investigar acerca del acoso y violencia en los colegios. Fue el primero en utilizar el término bullying, ya famoso en nuestros tiempos. El significado está relacionado con pasar por encima a una persona sin tratarla como tal, despojándola de todo tipo de derechos. Bull (toro en inglés) hace alusión a dicha conducta que afecta a un gran porcentaje de adolescentes dentro del ámbito escolar.

Dennis Smith, un talentoso artista, utiliza tres palabras escogidas específicamente: aceptación, concreción y rechazo; para definirlas individual y grupalmente. Así, se produce la apertura al mundo de los sueños y de la realidad cruda que estalla de golpe sin pedir permiso.

Una ambientación, realizada con sogas y nudos, nos traslada a un bosque en que este personaje podrá defender su postura, conocer lo supuestamente correcto y elegir lo que más desea sin que nada le importe. O al menos, intentando que no le importe demasiado.

“BoyScout” es el nombre de esta comedia musical que tiene varios aspectos dramáticos y cómicos en su relato. Es que, desde ya, no causa gracia lo que dice sino el cómo. Dejando demostrada su ductilidad para componer a quien desee, desde la escritura hasta la acción del personaje; este pobre joven oscilará entre la vida y la muerte de manera constante.

Valiéndose de dos fuertes discursos anacrónicos, en los que se conoce su pasado en dos momentos totalmente diferentes; es él quien debe tener la fortaleza para decidir si quiere aprender a armar el tradicional nudo de ahorque o si pretende usarlo para un fin determinado.

Como si se tratara de una clase, los conceptos teóricos acompañan las escenas, una y otra vez; pretendiendo contar con nuestro apoyo por más que ahora es un adulto y ya no lo necesite.

El diferente es aislado, adoctrinado, utilizado. Su alma es violada, por más que no se la toque físicamente. Así, la personalidad de un niño es enajenada, sintiéndose vacía, sin sentido.

“BoyScout” es un trabajo brillante en el que las canciones forman parte del argumento y cada letra oficia de hilo conductor entre sus pesares más antiguos y los más llevaderos.

Un joven que fue invitado a formar parte de lo que se veía como perfecto, aquel campamento en que muchos niños conviven en carpas, en comunidad, aprendiendo cosas “útiles” y siguiendo a un líder que los conduce y enseña.

Bajo ese panorama, él creció, sufrió y, cuando no pudo más, decidió. Porque no estaba acostumbrado a decidir, sino a aceptar lo que otros decidían y eso no significa que el que calla otorga. Él no hablaba por temor, por vergüenza, por no saber cómo hacerse escuchar ni para qué gritarle al mundo -o al menos a sus familiares- lo que sentía.

Este niño es el autor, actor y director. Este niño es cada uno de los incomprendidos, de los que sienten otra sexualidad o despertar, aquellos que no quieren tener la necesidad de justificar lo que desean porque un grupo es ignorante y morboso.

Un carisma envolvente que estruja mi corazón cuando siento su dolor, cuando siento que su relato es el de muchos más que no se animan, cuando tantos adormecidos son silenciados y abusados, cuando las palabras sobran y empiezan a vibrar las melodías.

Cuando el pensamiento queda en reposo para que corra, desesperado, a un lugar aislado del campamento y encuentre el modo de no sentir pudor por lo que le pasa, por no sufrir la miseria ajena.

Consiguiendo emocionar y estremecer a todo espectador, invitándonos a conocer una historia íntima, sencilla y atrapante, con muchos matices que permiten transitar los climas y ambientes descriptos, puntillosamente, por el siempre listo de vestimenta camuflada.

Ese camuflaje que le permitió esconderse y esconder cada uno de sus secretos que en verdad eran sus pesares. Dicho pesares que se convirtieron en conflictos por no ser aceptado. Y sí, creo que un adulto puede luchar, realmente, contra viento y marea; pero un chico precisa de apoyo.

Oscureciendo los momentos que son más privados y llenando de blancos los que merecen más exposición; es que transita esta pieza artística arbolada sin árboles, en que los simbolismos tienen un peso fundamental y en que cada detalle sirve para componer BoyScout. Esta historia es un ejemplo de cómo no hay que vivir o, mínimamente, qué cosas hay tener en cuenta para elegir con el corazón sin sentir que éste se equivoca.

Esta obra se presentó el miércoles 15 de julio, dentro del marco del 11° Festival de Teatro de Rafaela.

Mariela Verónica Gagliardi

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