*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Bien arrabalero

Las luces disminuyeron su esplendor, el telón se abrió y las melodías de tango comenzaron a sonar.

Al instante ella hizo su aparición…

La cantante, Zully Goldfarb, comenzó entonando «Mano a mano», «Esta noche me emborracho», «La vitrina» y «Los pájaros perdidos». Los aplausos no pararon de sonar y sentí esas cosquillas en las palmas, al borde del dolor gustoso.
El clima de Velma Café iba haciéndonos entrar en calor y el pecho de cada uno estallaba, de alegría y potencia, al escuchar «Por una cabeza». Tuvimos la suerte de cantar, junto a ella, dicho tema al igual que «Nostalgias» ya que nos dieron, impresas, ambas letras. Luego, la milonga «Se dice de mí», el tango «Loca» y «El motivo», produjeron un atmósfera donde el entusiasmo reinaba por completo.

Realmente, es sorprendente, cómo todos estos temas tan conocidos en el mundo del tango por ser clásicos, no cansan, no pasan de moda y en la voz de Goldfarb cobraron vida, nuevamente. Ella, con sus rizos rubios y su sonrisa de niña feliz, nos presentó TangoBA, su nuevo espectáculo que estará hasta fines de septiembre.

Pero, ¿qué tiene ella que no tenga otra? Sin ánimos de comparar, puedo dar fe que, Zully, es especial porque no necesita demostrar lo que sabe, ya que lo transmite. No necesita decir quién es ni cuántos años lleva de trayectoria, porque es un ícono en el ambiente y quienes aún no la escucharon les doy la orden de que lo hagan, porque es increíble su puesta en escena.

A mitad del recital, ella fue a cambiar su vestuario, para deslumbrarnos con otro de sus impresionantes vestidos brillantes y, mientras, tuvimos el placer de ser acompañados por la orquesta, la cual tocó «Verano porteño» y «Libertango». Pablo Saclis, tuvo la habilidad de acariciar cada una de las notas de su piano, al son de estos tangos tradicionales, mientras dirigía a sus compañeros: Carolina Cajal (Contrabajista) y Rubén Slonimsky (Bandoneonista). Ambos músicos, también tuvieron una actuación muy destacable.

Así fue como el bandoneón marcó las canciones, el piano las llevó de la mano y el contrabajo les dijo a los dos dónde remarcar. Y como si esto fuera poco, también se hizo presente una pareja de bailarines para desplegar sus destrezas de tango-escenario.

Cuando Zully volvió a las tablas, nos deleitó con uno de sus tangos en idish («In der fintzter»). Nos contó, brevemente, la historia de cómo las personas que migraron a la Argentina, huyendo de la Guerra, compusieron estos poemas. Pablo, se dedicó a ultimar detalles y a hacer los arreglos correspondientes, como para incluir al Bandoneón y que suene más autóctono.

También pudimos escuchar » Qué buena fe», «Amurado», «Besos brujos», «Siempre se vuelve a Buenos Aires» y una yapa de dos temas más.

El espectáculo fue muy entretenido porque ella, no solo es cantante sino intérprete, lo cual es una fórmula perfecta, para el sentir de ella y nuestro, como público.

Esta Artista con mayúscula, lleva en su corazón el ritmo, desde pequeña: «No vengo de una casa de artistas, no vengo de una casa de cantantes, de músicos. Pero vengo de una casa donde se escuchaba mucho, música. Y, se trabajaba al lado de una radiecita y allá estaban esos tangos, esas novelas y todo lo que se escuchaba en esa época».

Las localidades cuestan $80.

El show es el domingo a las 20.30 hs.

Prensa: Ayni Comunicación.

Mariela Verónica Gagliardi

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SENTIR LA VIDA

Cada obra de teatro es como un nuevo descubrimiento. Estamos acostumbrados a que se guionen los diálogos, a que los actores nos conduzcan por un camino, a que la música nos ambiente las escenas… pero, ¿se imaginan cómo sería una historia no narrada con palabras ni en silencio? ¿Se imaginan como público no subestimado? ¿Les gustaría zambullirse en una aventura donde no puedan saber qué va a pasar hasta no terminar de transitar, junto a los artistas, la obra?

Al llegar al Salón Siranush, empecé a observar al público. Siempre tiendo a llevarme alguna que otra sorpresa al respecto. En esta ocasión, como era el día del niño, asistieron varios infantes junto a sus padres. Varios mayores, no sabían que no era una puesta en escena para chicos, sino apta todo público. Una madre, me pidió explicaciones al respecto y muy enojada me citó una crítica de un diario muy conocido en el país, donde recomendaban Bambolenat para niños. Traté de explicarle que no formaba parte de la producción, como ella creía. A los minutos, se apagaron las luces por completo, y comenzó el show.

Me llegaron a caer hasta lágrimas de la emoción, al presenciar junto al escenario, cada dibujo ilustrado con arena, por Ale Bustos. No sé si alguna vez tuvieron la oportunidad de ver gráficos de paisajes hechos en el momento. Pero les aseguro que cada trazo, cada árbol, cada sol y cada recorrido tenían un don. ¿Cómo se pueden dibujar tremendas obras de arte, en vivo, y coordinarlas con la actuación de un excelente actor, detrás del escenario, al estilo de sombras?

Ale Bustos, a partir de muy pocos elementos, diseñó todo lo que necesitó para que Bambolenat, sea  – hace años – un éxito y nos deje con ganas de más. En cuanto a la técnica que utiliza el ilustrador, se llama Sand animation (o arte con arena). Esta técnica es milenaria y se basa en crear imágenes sobre una superficie translúcida retroiluminada, la cual se cubre con arena. Sus bolígrafos son sus propias manos que definen cada figura y objeto. A su vez, dichos dibujos son proyectados en una pantalla mediante una cámara de video. Es así como la historia se narra a partir de secuencias, que son ambientadas, musicalmente y con efectos, como para marcar el paso de una hacia otra.

¿Cuánto puede tardar un artista en pintar un paisaje y que quede perfecto? Ale, puso en marcha su reloj y tardó pocos segundos, entre una escena y otra. Se puede practicar una canción y que quede afinada o una coreografía y que quede sincronizada, pero ¿cómo puede un dibujo ser logrado en tan poco tiempo y en el momento preciso. No fue una imagen de fondo, fue el lugar por donde el actor – que hacía de sombra -, caminaba, se desplazaba, perseguía su sueño, buscaba a su amor, moría…

¿Cómo se puede ser tan preciso como para no escapar al mínimo detalle?

Todo ocurría en el momento, pero mostrado a partir de una pantalla central, a través de la cual fueron ocurriendo las acciones, peripecias, logros y fracasos del personaje principal (Matías Haberfeld). El relato nos muestra el nacimiento de un hombre, quien se enfrenta a la naturaleza, al amor, a la desolación y a sí mismo.

A su vez, los paisajes, que en su mayoría remitieron a muy bonitos bosques, desiertos asiáticos, entre otras cosas; fueron acompañados por música étnica (árabe e hindú, por ejemplo), tocada y cantada en vivo, al igual que los títeres proyectados en la pantalla por Natalia Gregorio.

Los sonidos provenientes de diferentes instrumentos como: didjeridoo, mrindangam, berimbao, cuencos tibetanos, platillos, laúd, y percusión oriental, nos invitaronn a transportarnos, por una hora, a una magia indiscutible.

Pero, esta idea espectacular, fue acompañada por un actor en el escenario (Juan Pablo Sierra), vestido de hindú, sin pronunciar vocablos, pero danzando e interviniendo con la sombra de Matías. Este hindú sabía lo que iba a ocurrir, porque lo leía en su gran libro de aventuras.

Por otro lado, el Sand art es muy poco utilizado en nuestro país, pero sería excelente que este grupo y otros puedan seguir adelante con la difusión y proyectos porque, realmente, nos hacen sentir como experiencia: que estamos humanamente vivos.

Por último, quisiera responderle a la señora del principio, que la felicito por haber llevado a sus niños, ya que en ningún momento pudieron aburrirse ni dejar de asombrarse con lo que observaban. Quizás, sea momento de dejar de lado el temor por lo desconocido y dejarse llevar de la mano de los artistas.

Un espectáculo de esta categoría no merece solamente aplausos de pie sino un click para que todo el mundo del arte siga evolucionando.

Elenco:

Actor: Matías Haberfeld.

Títeres: Natalia Gregorio.

Dibujos de arena: Ale Bustos.

Música: Germán Cantero, Gabi Landolfi, Douglas Felis.

Puesta en escena: Juan Pablo Sierra.

Voz Diosa: Naymi García.

Vestuario: Lidia Benítez.

Bambolenat pertenece a la Compañía Sombras de arena.

Se presentan por última vez, los viernes 19 y 26 de agosto a las 21 hs.

Localidades a partir de $80.

Salón Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi

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ES POSIBLE CONSEGUIR LO QUE BUSCAMOS

A partir de una idea, que surge en sus cabecitas, dos grupos de amigos desean recorrer un mundo de fantasía y habitarlo.

Lili (Mercedes Torre) es una joven que, dulcemente, intenta lograr su sueño junto a su amiga, Marinette (Victoria Baldomir).

Ellas, con una valija enorme le preguntan a un joven llamado Moc (Andrés Caminos), cómo llegar a la Calle 16. Él les da unas indicaciones totalmente rebuscadas para encontrar el lugar y, su amigo, Poc (Gadiel Sztryk) es el que le informa que también soñaron con dicho espacio, y se encaminan para el maravilloso sitio. Ellos, tienen exactamente la misma valija que sus contrincantes (hasta ese momento) pero de otro color.

¿Quieren saber que hay dentro de ambas valijas? Simplemente dos objetos iguales que les servirán para comunicarse entre sí.

¿A dónde los conducirán tantas coincidencias?

El conflicto aparece cuando ambos pares empiezan a hacer un reconocimiento de su mundo ideal y se dan cuenta que, por egoísmo, no pueden estar todos allí. ¿Cuál es la solución que encuentran? Justamente hacerle una trampa al bando contrario y lograr que se vaya. Primero se intentan asustar con máscaras que simulan ser monstruos, pero la cuestión es que se les ocurren las mismas ideas.

¿Ficción o realidad?

Hasta que a una de las chicas se le prende la lamparita y decide contratar a un vendedor para que ponga a su nombre el terreno. El tema es que como es un lugar imaginario es imposible lograr el cometido y la escritura.

¿Cómo conseguirán «adueñarse» de lo que quieren?

Los actores van acompañando toda la trama de esta historia con repertorios musicales especialmente dedicados a los caprichos, al egoísmo y, finalmente, al amor.

La inocencia del relato, la magia en la música y las actuaciones – al estilo teatro 100% – nos llevan de la mano por este paraíso, llamado «El mundo es mío».

¿Será posible adueñarse de un lugar imaginario? ¿Cómo conseguirán disfrutar los cuatro protagonistas, sin pelearse?

El mensaje que nos da esta obra de teatro es que, ser solidario con los demás nos aporta cosas positivas y, aprender a compartir, es lo más lindo que hay. Sobre todo cuando surge el enamoramiento.

Los textos son de Luis María Pescetti.

Se recomienda asistir a partir de los 4 años de edad.

Podés ver la obra los domingos a las 16 hs.

Teatro El Tinglado – Mario Bravo 948.

Duración: una hora.

Precio de las localidades: $50.

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BAILAR SIN MALTRATO

Si sos niño o adulto, alguna vez, posiblemente, hayas asistido a una función de circo. Pero ¿te preguntaste qué es lo que más te gustó? ¿Los animales, los payasos, los equilibristas o los magos? Si querés ver una propuesta totalmente diferente, donde no haya animales maltratados ni peligros, te recomiendo: «Un circo danzado» en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549 – C.A.B.A). Este teatro cumple 80 años y en ese marco, te acerca esta espectacular puesta en escena.

¿Por qué algo distinto? Porque si pensás en divertirte, pasarla bien, admirar al Ballet del Mercosur y los diversos ritmos de música, es una excelente posibilidad.

Maximiliano Guerra dirige la obra y eso, ya es garantía de calidad y excelencia. La idea es de Gabriela Pucci. Y la música, realizada especialmente para la puesta, por Miguel Gómiz.

Los que gusten de ver animales porque son estructurados y no se imaginan un circo sin ellos, no se preocupen que los bailarines se disfrazan de leones totalmente caracterizados. Y si quieren a un domador, también conseguimos satisfacerte. ¡Él los someterá a un grandioso baile!

¿Quieren payasos? Hay varios, mostrando sus destrezas, gracias y animaciones.

¿Les interesa la idea de presenciar ballet? Se van a deleitar y quedar boquiabiertos cuando vibren cada paso clásico junto a él.

Una bailarina, como figura principal, tímidamente nos invita a introducirnos en este espacio. Ella, deseará formar parte del show y, de a poco, intervendrá hasta lograrlo.

Pero hay mucho más para vivenciar: un bailarín que se trepa en las telas y logra unas admirables figuras. Dos contorsionistas que, sin esfuerzo alguno, esbozan sus mejores poses y lo consiguen.

Lo interesante, es cómo se nota el trabajo en equipo y también el individual. Suele ocurrir, que lo clásico es meramente difícil y, estricto, por sobre todas las cosas. Pero de la forma en que ellos presentan a la danza, todo parece sencillo y dan ganas de aprender este maravilloso arte.

¿Soñaste alguna vez con deslizarte sobre tus puntas de pie y volar por segundos sintiendo cada una de las melodías? Vas a quedar maravillado con el desenvolvimiento de esta obra y cada número que se vaya haciendo sobre el escenario, será un desafío.

Cada bailarín tiene su lugar, su participación y hay para todos los gustos en cuanto a actuaciones.

Y si creen que no hay mago, se equivocan. También estará presente e intentará hacer la famosa prueba de partir en dos a una mujer.

Luego, recorreremos el medio oriente al compás de la música árabe y se culminará con un rock and roll.

Pero, hay más sorpresas y números que tenés que acercarte para conocer.

Entradas desde $70 

Se adquieren por www.alternativateatral.com
o en la boletería del teatro:Boulogne Sur Mer 549

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UNA NOCHE FRÍA Y MUSICAL

El miércoles 4 de julio, estuvimos observando a un actor, cantante y cómico llamado Dan Breitman. Sí un gaucho judío que se ríe de las costumbres de la colectividad y sus comidas, así como también de sus ritmos.

La cita fue junto a “Ciclotimia musical” que se presentó en los escenarios de Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A).

Este personaje nos hizo viajar junto a él, desde su infancia hasta la actualidad, con un guión excelente en el cual la trama estaba integrada por canciones (muchas de ellas cambiadas) y algunos monólogos que sirvieron de enlace entre tema y tema.

La banda de música, que forma parte del elenco de la obra está integrada por: Daniel Pragier ( Piano y dirección musical), Rodrigo Genni (Batería), Juan Huici (Bajo y contrabajo) y Martín Rur (Saxo y clarinete). Este equipo de talentosos fue el responsable de transitar junto al cómico, todos sus pormenores, sensibilidades, alegrías y enojos.

Dan, es ciclotímico, ansioso, pasional y muy querendón. Busca explayar todo su arte y simpatía a través de su actuación, sacándose las ganas de interactuar con la gente, creando complicidad. Dice que le gusta el fútbol, pero solamente se viste como jugador y es el encargado de llevar los sandwichitos y ropa para sus compañeros del plantel.

¿Pero cómo es la ciclotimia de nuestro actor? Más que ciclotimia se la podría llamar bipolaridad pero a un nivel gracioso, ya que sus cambios de temperamento se notan minuto a minuto. ¿Cómo lo notamos? Justamente a través de las canciones: pasa de una cumbia a un bolero, luego de un tema infantil a uno de Bárbara Streisand, para luego interpretar a Charly García.

Sus cambios bruscos de ánimo, les aclaramos que los está tratando con su psicólogo hace 25 años. O sea, desde una edad muy temprana, – ya que tiene 29 – su madre se encargó de llevarlo a un profesional que lo “ayudara”…

Pudimos conocer uno de los sueños de Dan, desde pequeño, que era disfrazarse de la famosa negra que vende mazamorra en la época colonial. Y esta vez, adelante de todos nosotros, consiguió la vestimenta adecuada. Feliz, radiante y lleno de luz bailó incesantemente.

Las risas, carcajadas y aplausos, cada vez que terminaba un sketch, nos hicieron entrar en calor.

Producción general: Dan Breitman y Daniel Pragier.

Vestuario y utilería: Paula Kipen y Paz Poulastrou.

Colaboración en guión: Alejandra Bavera.

Asistencia general: Javier Schvindlerman.

Quieren disfrutar, dejarse llevar por un mundo fantástico y alegre? Entonces, pueden ir a ver este show los miércoles a las 21.30 hs.

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CASI NORMALES

El domingo 1° de julio estuvimos en el Teatro Apolo (Av. Corrientes 1372 – C.A.B.A), con «Casi Normales».

¿Como se logra ser casi normal? ¿Alguien es normal?

Una familia compuesta por un matrimonio joven y dos hijos adolescentes (uno de ellos fallecido desde pequeño), llevan adelante sus vidas llenas de trabas, alegrías, mal humor, ambición y la idea de parecerse un poco a cualquier otro clan.

Diana (Laura Conforte), es ama de casa, sufre de bipolaridad, diganosticada hace como 20 años como consecuencia de un shock emocional, y por momentos sus días son comunes… pero por otros, el terror se apodera de ella y cree ver y escuchar a su hijo fallecido Gabriel (Matías Mayer). No puede desligarse de esa relación tan fuerte que tiene con él y es esto lo que le impide de ser feliz con el resto de su familia. Sus horas transcurren junto con la toma de diversas pastillas, que no le sirven para solución alguna.

Su marido, Dan, (Alejandro Paker), intenta obviar el problema psiquiátrico de su mujer, no haciéndole ningún favor a ella, y tiene una excelente relación con su hija pianista, Natalie, (Manuela del Campo).

Esta pequeña sueña, como toda joven, con ganar un concurso de música pero tiene ciertos altibajos por convivir con su progenitora tan desequilibrada. Algo que la «salva» es conocer a un chico que la adora y admira. Juntos, de novios, van colmándose de alegrías y se apoyan mutuamente.

Pero, ¿se imaginan todos estos conflictos, sinsabores, desequilibros, amores y desencuentros, contados con canciones? El hecho de ser una comedia musical es lo que hace que los dramas que se avecinan, no sean tan trágicos.

Al mejor estilo Broadway, un escenario iluminado en tonos azules y que cambian según la historia, nos invitan a conocer una estructura de dos pisos en la cual cada ambiente es un escenario diferente donde transcurre la obra. No hay que imaginarse, como suele ocurrir, dónde están los actores, sino que cada espacio está perfectamente decorado, iluminado y caracterizado.

Volviendo al tema central de Casi normales, la inexperiencia del hombre de la casa y su caracter débil, provocan una situación no grata: el médico de ella (Mariano Chiesa), aconseja hacerle un tratamiento por poco tiempo, basado en electro shock. Su pareja, acepta, sin reparar en los daños que le podría causar la misma.

Una vez que es internada en la clínica, se sumerge en un túnel lleno frialdad y, después del cual, nunca volverá a ser la misma.

Su salud pasa a estar más equilibrada pero sus recuerdos son olvidados casi por completo, pasando a tener una vida en la cual no sufre pero tampoco vive plenamente.  Su mente está en blanco y su fiel esposo, hasta ese momento, abandona la casa.

A mi parecer, esta puesta en escena no es recomendable para niños. Los repertorios, si bien son compañados por una banda excelente y cantados por estos actores super acostumbrados al terreno musical, contienen información que no debería volcarse a los menores por ser muy fuerte.

Esta obra, es un fiel reflejo de lo que ocurren en muchas sociedades cosmopolitas en las cuales se decide «ayudar» al «enfermo», como aconsejan los médicos, en vez de fijarse qué es lo que necesita de verdad la persona.

Es muy conmovedora la trama, el guión y cada una de las canciones que nos pasean por un mundo conocido y palpable en estos tiempos contemporáneos.

Música: Tom Kitt.

Libro y letras: Brian Yorkey.

Dirección general: Luis Romero.

Dirección musical: Gaby Goldman.

Director asociado/creativo: Diego Jaraz.

Director creativo: Marcelo Kotliar.

Dirección vocal: Ana Carfi.

Escenografía: Marcelo Valiente.

Dieseño de iluminación: Marco Pastorino.

Diseño de sonido: Rodrigo Lavecchia.

Vestuario: Pablo Bataglia.

Asistente de dirección: Cristian Aguilera.

Prensa: Furgang Comunicaciones.

Producción ejecutiva: Pablo Tubío y Nazarena Bredeston.

Producción general: Javier Faroni.

Duración: 2 hs 40′.

Mariela Verónica Gagliardi