*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Mariela Verónica Gagliardi’

Minientrada

Nunca es tarde para aprender

Ningún tren llega a las trece3

Una estación de tren y un contingente que está por arribar al Expreso Oriente. Los vagones al estilo inglés, alojarán a estos pasajeros, dispuestos a compartir historias y vivencias -sumamente nostálgicas y profundas-.

El eje central será marcado por Ricardo (Max Acuña) -un hombre que sube a la formación raudamente y que tendrá la atención de los demás pasajeros a lo largo de las horas-. Su vida guarda un recuerdo presente en una mujer soltera (Juliana Yaconis) y un resentimiento hacia Beatriz (Gabriela Logiudice). Dos mujeres, de esta forma, harán que se martirice, sin encontrar una solución inteligente. Mientras tanto, una pareja de recién casados deberá sortear varios obstáculos para descubrir lo verdaderamente importante.

Ningún tren llega a las trece5A su vez, dos niños (Lautaro Farías Aloy y Sofía Gelber) se unirán en diversas aventuras, al mismo tiempo que un matrimonio continuará con sus pleitos y diferencias; encontrándonos con una señora mayor que les demostrará qué conviene tener en cuenta para ser feliz.

También tendremos la oportunidad de conocer al guarda (Hermes Molaro), quien dejará la simpleza de su trabajo para convertirse en consejero y mediador -logrando amenizar lo más posible hasta llegar a destino-.

“Ningún tren llega a las trece” es una obra de teatro escrita por Juan Pérez Carmona, en los años 60. Esta es la primera vez que se lleva a las tablas pero modificando cierta estética en cuanto a la época en que quiere ser narrada. En este caso el director Nacho Steinberg, escogió los años 30, para cautivar a los espectadores con los atuendos y peinados de tal momento.

“Ningún tren llega a las trece” nos hace descubrir que el paso del tiempo no debería utilizar nuestras vidas ni marcar el fin de una etapa. El tiempo es un indicador del cual tenemos que hacernos amigos -como los niños de la obra, con total ingenuidad y alegría-.

Ningún tren llega a las trece2

Esta dramaturgia demuestra que cuando no existe un rumbo, se puede desbarrancar fácilmente.

Pero, el mensaje de la obra, es alentador, iluminando las vidas de cada uno de los personajes -al igual que su interpretación-.

Juliana Yaconis es la actriz que logra, una vez más, lucirse durante toda la historia. No solo su personaje es atractivo sino sus dotes como intérprete y esa magia que tiene en su mirar. Todo su cuerpo y rostro, al igual que sus gestos, le permiten ser una artista talentosa y que convence en el escenario.

Ella, junto al guarda, quien en un principio parece ser un personaje secundario, termina convirtiéndose en el aliado de quien lo precisara. Su interpretación es, también, muy buena, logrando una dupla interesantísima. En ciertos momentos pareciera estar en los años treinta y, por otros, en la actualidad. Ningún tren llega a las trece6Hay cuestiones, valores y sentimientos que con el correr del tiempo no se modifican…

Entre los pasajeros, se encuentra una señora mayor (Silvia Castellano) que tiene la alegría de vivir en su rostro y la sabiduría de los años -que no siempre se condice con la madurez biológica- y será quien aconseje con breves frases a los padres de Sofía, a los niños mismos y, además; encontrará su rumbo que no era simplemente la estación de destino sino éste el comienzo -quizás- de otro aprendizaje.

Por otra parte, cabe destacar la labor de los pequeños que tuvieron bastante letra para aprender y, la dulzura con que actuaron, emocionó al público. Ellos estuvieron jugando, creando y siendo ellos mismos, sin olvidar que nosotros estábamos allí, observándolos.

Ningún tren llega a las trece8

“Ningún tren llega a las trece”, demuestra cómo juzgar sin pruebas, solo conduce a una miseria humana tan inmensa que lo único que provoca es vacío y tristeza.

ficha artístico-técnica Ningún tren

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

El rock popular convertido en tango

Mariano Montes4

Mariano Montes es un artista que merece -por su dimensión- estar en el espacio que elija, mostrando lo que mejor sabe hacer: cantar tangos. Esas melodías de tiempos remotos que, gracias a intérpretes como él, se pueden mantener vivas.

A su espectáculo Tango Dosis -en esta oportunidad- le agregó un plus: canciones de Charly García y Fito Páez.

Realmente fue una grata sorpresa, y muy bien recibida por el público tan diverso.

La sala, casi toda completa, vibró cada tema, cada coreografía bailada por la Compañía Dni Tango, cada video proyectado y cada palabra dicha por nuestro artista.

Mariano Montes2

Da orgullo afirmar que Montes es tan nuestro como el tango. El abanico de canciones que componen Tango Dosis ya es conocido, aunque sus recitales son todos diferentes. Los ingredientes que se modifican son los aportados por los espectadores. Un show sin personas sería estático, amorfo, sin espíritu.

Pero él tiene la oportunidad de contar con seguidores fieles que intentan mantener en sus vidas a este género musical -el cual debería ser parte de las raíces de todos los argentinos.

Las letras ya de por sí mencionan las vivencias en los suburbios de las clases populares, solo que en la edad contemporánea eso se deja de lado Mariano Montes3para incluir al resto de las clases -quienes en muchos casos desconocen la historia y surgimiento de tan bellas melodías-.

Historias de amor, tragedias, añoranzas, recuerdos, tristezas, dolores, esperanzas, enamoramientos, romances, despertares, revoluciones y todos aquellos sentimientos que una persona se anime a contar, están presentes en las letras interpretadas en el escenario. Un conjunto de situaciones -a veces contradictorias y otras gratas-, como el mismo humano.

Entre los temas tocados durante la noche, escuchamos: “Cuando tallan los recuerdos” (Enrique Cadícamo – Rafael Rossi, 1943), “La canción de Buenos Aires” (Manuel Romero – Orestes Cúfaro y Azucena Maizani, 1933), “El último café” (Cátulo Castillo – Héctor Stamponi, 1963), “Íntimas” (Ricardo Luis Brignolo – Alfonso Lacueva, 1926), “Alma de loca” (Jacinto Font – Guillermo Cavazza, 1927), “Tinta roja” (Cátulo Castillo – Sebastián Piana, 1941), “Perfume de mujer” (Armando Tagini – Juan José Guichandut, 1927),  “Lejana tierra mía” (Alfredo Le Pera – Carlos Gardel, 1932), “Berretín” (Enrique Cadícamo – Pedro Laurenz, 1928), “Bien criolla y bien porteña” (Homero Expósito – Armando Pontier, 1945), Mariano Montes1“Habláme de tu risa Buenos Aires” (Norberto Aroldi – Lucio Demare, 1974), “Cadáver exquisito” (Fito Páez, 1996), “Mi loco bandoneón” (Horacio Ferrer – Astor Piazzolla, 1981), “Bien de abajo” (Héctor Negro – Arturo Penón, 1967), “No soy un extraño” (Charly García, 1983), “Cerca de la revolución” (Charly García, 1984), “Rezo por vos” (Charly García, 1985) y “Ciudad de pobres corazones” (Fito Páez, 1996).

De este modo, el abanico de canciones fue realmente variado y podríamos preguntarle a los rockeros y estarían dispuestos a sumarse a los recitales de Montes, los cuales parecieran abrirse un poco más al público.

Melodías tangueras y rockeras, adaptadas al estilo de Mariano Montes, con su voz firme y conmovedora. Video clips, acompañando a las letras y melodías, y divirtiendo más a sus seguidores. Una noche única, como siempre resulta.

En una hora disfrutamos, aplaudimos, cantamos junto a él, pedimos más y más; hasta que los telones se cerraron hasta la próxima velada.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

«Quizás quiso decir», en el Festival de Clown de San Pedro

Quizás quiso decir5

Dos hombres simulan pescar y a partir de tal acción, comienzan a imaginar diferentes historias -las cuales se entrelazan, se cortan, continúan y dan vuelcos inesperados-.

“Quizás quiso decir”, nos adentra en un mundo enredado de palabras, en el cual es necesario prestar atención para no perderse. Cada palabra tiene un significado determinado, que para el otro hombre es diferente. Ellos son amigos y enemigos a la vez. Compiten por lograr el pescado más grande – comparándolo con una parte del cuerpo-; por tener la mirada de la misma mujer;  por lograr la atención del público -haciendo diferentes mímicas-.

“Quizás quiso decir” es un juego de palabras un metalenguaje que intenta hacernos saber cómo un conjunto de letras es mucho más que eso. Noemí – dice en cierto momento uno de ellos. “Noemí, no es para mí, es para ti”.

Esta obra de teatro, tiene la posibilidad de lograr su objetivo gracias a la actuación de Nacho Albani y Pablo Algañaraz. Ellos, pasan de un Quizás quiso decir4personaje a otro, al instante. No hace falta que cambien sus vestuarios ya que su talento traspasa las telas y los colores. Uno podría cerrar los ojos y sentir cada una de sus palabras, de sus sonidos y hasta de sus gestos (me atrevo a decir), sin siquiera parpadear.

En un comienzo, los dos amigos no pronuncian palabras. Solo juegan con sus cuerpos, haciendo diferentes movimientos -los cuales van a caracterizar sus interpretaciones y roles-. Tal como suele ocurrir con los dúos cómicos, uno es alto y flaco. El otro más bajo y de pelo oscuro. Uno realiza movimientos de danza, mientras su contrincante se desenvuelve toscamente.

De esta manera, las dos caras de una misma moneda, se llevan adelante para contarnos una historia central, con pequeños fragmentos de otras anécdotas. Basta con que muevan sus manos de afuera hacia adentro para que entendamos que hay un corte de la narración y la continuación de otra. Una vez que entendimos sus códigos, éstos se repiten y nos hacen transitar gratamente toda la obra.

Los relatos me recuerdan a las mamushkas y, realmente, es muy inteligente el tipo de humor que caracteriza a la pieza teatral. Los silencios son representativos pero, sin embargo, cuando hablan; también tienen sentido sus palabras. Así, como por momentos utilizan el recurso de decir sin decir Quizás quiso decir3como para hacernos perder… que no dura más que segundos. Los mismos que tardamos en aceptar por qué nos llevaron por ese camino.

Esta obra, para grandes y chicos, para aficionados al estilo clown y para los que no tanto; tiene bastante profundidad en sus argumentos y moralejas.

Existen momentos en que los personajes se sienten solos y deciden juntarse con el solo propósito de no sentir miedo. Mientras uno dice saber lo que es la muerte, el otro le pide que se la describa. Y aquí surge uno de los chistes más ocurrentes de la noche: “tiene piernas largas” – dice Pablo Algañaraz. A lo que Nacho Albani responde: “entonces la muerte es lo contrario de la mentira. La muerte es la verdad”. Y si nos ponemos muy filosóficos, sería un tema como para profundizar y debatir.

Qué es la muerte sino aquella verdad. Como se dice: es de lo único que podemos estar seguros.

Pero la trama de la obra no es la muerte como eje central sino la competencia. Mejor dicho, la ridiculez de competir por sentirse inferior al otro, por no tener confianza en sí mismo. Esta obra es como una ventana a la vida de ciertas personas, que focalizan en el error del otro, en vez de progresar.

La iluminación cumple una función relevante ya que sus colores y posiciones marcan las transiciones de la obra y ciertos momentos claves.

Uno continúa la historia del otro. Como perfectos conocidos o como perfectos desconocidos ya que los relatos no coinciden con lo que el otro quiere narrar o acordarse. La inventiva de la obra permite enseñarnos cómo con unos pequeños movimientos se puede contar algo interesante. Cómo se interrumpe y luego prosigue.

Quizás quiso decir2

La historia lineal no es compatible con “Quizás quiso decir”. Ellos tienen el talento como para decir diferentes cosas, enredarse, desenredarse, utilizar diferentes recursos, hacernos reír, pensar, emocionarnos y hacernos saber que ser solidarios es una de las cosas más importantes.

Otra de las frases que usan es: “siempre se llega al final”, lo cual es cierto. En una parte de la historia vemos cómo Pablo Algañaraz le avisa que va a tocarle el hombro con la mano. Claro que la mano tarda minutos en llegar al hombro de su compañero. Esta acción y la correspondiente reacción, es sumamente graciosa ya que Nacho Albani comienza a tener diversas reacciones en su cuerpo como si hubiese sido tocado por su amigo, cuando eso en verdad no ocurre hasta bastante tiempo después.

“Quizás quiso decir”, es algo tan real que a diario utilizamos. En la televisión, en un diario, en la radio, en nuestro propio círculo afectivo. Quizás quiso decir1Siempre estamos tratando de interpretar las frases de otra persona, cuando, a veces, simplemente se trata de escuchar y asimilar.

Esta gran obra de teatro nos lleva por un recorrido digno de transitar, abiertos con todos los sentidos y libres.

No sé si soy de aquí o de allí, esboza hacia el final Pablo Algañaraz. Va de un lado hacia el otro, buscando su sitio. Aquél que le permita sentirse cómodo. Pero, su amigo, está junto a él para ayudarlo a despedirse del lugar que ya no le corresponde. Si bien parece una cursilería este detalle, cuán difícil es elegir un territorio, físico o psicológico, para que nos acompañe y nosotros poder acompañar plácidamente.

Los verdaderos valores, se ven plasmados en el escenario y emociona saber que los payasos puedan seguir encarnándose en esas personitas sensibles para ayudarnos a solucionar temas complicados, llevando una sonrisa.

Minientrada

«Señor trompeta», en el Festival de Clown de San Pedro

Señor Trompeta3

El día soleado nos dio la oportunidad de llegar hasta el Colegio Normal de San Pedro y conocer al grupo de teatro Tri Tri (tandilense), representando “Señor trompeta”.

Una de las cuestiones más bonitas fue compartir la función con los chicos de la escuela, quienes homenajearon con risas y aplausos a los tres payasos de la obra.

En esta representación existen dos personajes bueno y uno malo. El malo no lo es del todo, pero sí es considerado un rufián por los otros. Su maldad no llega a ser tal, pero sí su conveniencia y oportunismo.

Resulta que el Teatro de la Sorpresa, está por cerrar sus puertas ante la imposibilidad de conseguir un trompetista que amenice las funciones. Justamente, la tarea de Beto y Saramito será encontrar al músico indicado. Caso contrario, el payaso Coca Cola abrirá un puesto de panchos.Señor Trompeta4

Esta obra tiene un guión muy interesante y entretenido para los más pequeños, y no tantos. Aclaro esto último porque hubieron adultos que se “infiltraron” en la función.

Beto, le cuenta a su amigo la historia de un trompetista y éste queda totalmente fascinado. El tema, es que el único objeto que tienen consigo es un telescopio, el cual utilizan para ver diferentes planetas. Estos planetas no son los reales y esto es lo interesante. El modo que encuentran para caracterizarlos es con globos de colores para cumplir la ilusión del otro.

Después de charlar un largo rato sobre el teatro, su futuro y el trompetista que no hallan, Saramito se postula como músico. Pero existe un pequeño detalle: nunca tocó este instrumento y no tiene noción alguna como para ejecutarlo. No importa. Todo tiene solución para Señor Trompeta1estos dos clowns. Beto, le enseñará las cuestiones básicas sobre la trompeta y otras cosas que considera relevantes.

Los engaños entre los dos amigos se suceden uno a otro, simpáticamente, y Saramito le hace creer que su propio padre era el Señor Trompeta. Pero nunca se imaginó que Beto sería el gran músico ejecutor de la trompeta.

En cierto momento de la obra como les mencionaba, anteriormente, Saramito, recibe por parte de su compañero, detalles -cantados por Beto, muy graciosamente- como que tiene que hacer café, saber untar las tostadas, caminar y correr -para luego volar-, amasar y lograr fuerza en la digitación y fluidez al hacer sonar el instrumento. Saramito no entiende nada y cree que todo es una burla, pero más tarde entiende la profundidad de la situación.

Por ejemplo, Saramito, justifica su elección: “Beto, yo quiero ser como el Señor Trompeta, que me reconozcan por lo que hago”. Es entonces como este último le relata otra parte de la historia, narrándole cómo aprendió desde pequeño a tocar el instrumento. “Supe que el teatro sería mi casa, mi hogar”. Y nada más auténtico y real a como siente un verdadero artista. Su propio espacio era parte de su vida, hasta que Carlos decidió quemarlo.

Cabe resaltar que la música escogida a lo largo de la obra está muy bien seleccionada y forma un todo junto a sus actores, escenografía e iluminación. El auditorio de la escuela es enorme y hay lugar de sobra como para elegir dónde sentarnos.

Señor Trompeta5

Retomando el hilo de “Señor Trompeta”, ya se habrán dado cuenta de que la escenografía que conserva Beto es muy precaria, debido al incendio provocado por esa malvada persona. Igualmente, sus pequeñas tablas y telón rojo, le alcanzan como para hacer el show que quiera, el cual solamente necesita de su inventiva.

Los niños avivan durante toda la función y están exaltados. No es para menos. Nosotros, los grandes, también. Solo que no queda muy bien que gritemos como ellos. Es que el buen humor, es imposible no contagiarlo.

“Panchos gratarola”, no podrá cumplir su cometido y el teatro triunfará en todos sus aspectos. El rufián es expulsado por los dos amigos y el arte resurge de sus cenizas, las cuales siempre se conservaron para cuando llegara el momento indicado.

Ahora, ¿Beto realmente sabía tocar la trompeta?

Quizás era una más de sus fantasías o engaños…

Pequeño detalle a tener en cuenta. Tal vez, el mensaje que se quiera transmitir es que un instrumento de esa categoría es considerado importante y fiel salvador de un espacio teatral. Una guitarra, ¿lo habría conseguido de igual manera?

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

«Criatura de Dios» en el Primer Festival de Clown – San Pedro

Criatura de Dios4

Ya había visto su obra meses atrás, pero tenía la intuición de que el público iba a modificar algo de su espectáculo. Fue así como opté porque presenciar por segunda vez la obra “Criatura de Dios”, protagonizada por Darío Levín. La cita fue en la Sala de teatro Cuarta Pared (Almafuerte e Independencia – San pedro).

Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocer esta pieza teatral clownesca, les cuento que el argumento se centra en una persona que despierta en un laboratorio sin saber quién es ni cómo manejarse en la vida. Su autodescubrimiento es de a poquito y, junto a él, logramos reír y enternecernos con sus gestos, sus breves palabras y su actuación en escena.Criatura de Dios3

Él está totalmente atado con cinta transparente, la cual no le permite realizar algún movimiento naturalmente. Pero, como es de imaginar, no se queda de brazos cruzados y -como puede- salta, se tira al piso, rebota y se encuentra ante todos nosotros; quienes lo miramos atentamente.

La complicidad que logra con el público es el factor principal a lo largo del unitario, ya que sin ello no sería amena la transición del guión escrito y dirigido por Guillermo Angelelli.

Lo que me llamó mucho la atención fue la heterogeneidad de los espectadores, los cuales iban desde los diez hasta los ochenta años, estimativamente. Todas las generaciones disfrutaban de cada chiste, de cada gag y de cada ocurrencia interpretada por el gran actor.

A veces, en el “mundo de los artistas” se desvaloriza a los payasos. No se los entiende o, peor aún, se los subestima, creyendo que los actores “de verdad” son quienes tienen la última palabra sobre dramatización. Un artista es Darío Levín. Un personaje que pasa por Criatura de Dios1diferentes estados emocionales, que en Capital Federal o el interior logra transmitir lo que quiere. Que haya buena onda o no, él sigue, avanza, no se detiene ni se frustra.

San Pedro, lo recibió con los brazos más que abiertos. Tal vez, porque la oferta tan amplia que existe en el centro de Buenos Aires produce una desvalorización de los actores y, los que menos oportunidades tienen, las saben aprovechar.

Este último punto es el que supuse que iba a generarse. El goce de un talento que da todo por lo que ama en el escenario. Él indaga con diferentes objetos su “nueva vida”, su posibilidad de saber que puede hablar o callar cuando lo desee. Que si quiere sacarse una fotografía lo puede hacer sin tapujos, que no le da vergüenza mostrarse como una Rafaela Carrá y que su lei motive es entretener sanamente, demostrando que un clown es un niño interior que intenta salir al mundo, al universo tan grande. A ese universo que en cuanto conoce, lo asusta, lo atemoriza; pero que en cuanto lo atraviesa, se lo guarda en el bolsillo para cuando tenga ganas de pasear nuevamente por él.

Criatura de Dios2

(Para leer la crítica completa de la obra, ingresar a https://saborateatro.com/2013/04/06/un-gigante-en-escena/)

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Envejecer como ciruela

La edad de la ciruela3

Una casa aloja a mujeres muy diferentes entre sí, pero con un mismo objeto: huir de esas paredes que las tienen como presas de sus pensamientos y ataduras mentales.

Celina (Elina Catini) – la hermana mayor- y Eleonora (Sofía Balda) son hermanas y, juntas, recrean los recuerdos de su infancia, las anécdotas de tías, abuelas y la muerte –posterior- de su amada madre.

La primera soñaba con ser hombre de más grande y la otra se resguardaba en los brazos de su hermana, haciéndose la “tonta” para no sufrir ni crecer.

Al comenzar la obra “La edad de la ciruela” (de Arístides Vargas y dirigida por Mercedes Fraile), Eleonora le escribe a Celina, contándole, dolorosamente, que la madre (Victoria Ruscio) ha fallecido. Este hecho que parece ser un trauma, en las dos mujeres se transmite como una melancolía constructiva. Ellas logran crear desde el dolor, anhelando –de algún modo- volver a ese tiempo pasado en que jugaban con ratas, escondiéndolas en armarios, sin tenerles miedo ni asco, riéndose, conservando esa ingenuidad de la infancia.

La edad de la ciruela2

El autor de la pieza teatral, realiza un guión basado en la época de la dictadura, durante la cual su hermano fue detenido en Santa Fe. Para ese entonces, el modo que encontraron de sobrevivir fue, justamente, la escritura como conexión entre ellos. Arístides, siempre, encuentra el modo de darle un tinte humorístico a las tragedias sobre las que crea y ficciona.

Las escrituras van y vienen, las respuestas a interrogantes son las encargadas de unir cada parte de “La edad de la ciruela”, convirtiéndola en un todo con varios mensajes claros y concisos.

Esta obra es un aroma a vino, representado por esta fruta tan bella –comparada con la vejez humana, con ese deterioro físico del cuerpo y ese olor asqueroso a putrefacción-.

“La edad de la ciruela” es un cuerpo que desea sobrevivir, siendo siempre joven, sin arrugas, sin calvarios, sin nada malo y, por supuesto, con una inmensa alegría.

Estas dos hermanas recuerdan a sus abuelas, a su madre, a su tía, a su criada y a todo el entorno que las vio crecer en edad.

La importancia de saber cuándo esta fruta esta apta para ser bebida o para utilizar como vinagre, parece haber sido tema de conversación, trascendente, en la abuela María y su hermana Gumersinda. También, una preocupación, el no quedarse solas para vestir santos y encontrar un hombre que las acompañe en sus vidas, sin importar quién.

Por otro lado, la muerte, es una preocupación central en esta historia. La muerte vista como un lugar lleno de preguntas, de intrigas, de no sufrimiento. Celina, afirma, que su madre logró morirse, que no se murió –de casualidad- como les pasa a otras personas. Este logro, parece ser deseado también por sus hijas, de algún modo.

Eleonora, en cambio, siente cierta preocupación, al sentir la casa vacía, ya sin ninguna persona mayor que ella.

La metáfora es fundamental en esta obra, ya que sin ella sería cuasi imposible entender cada uno de los fragmentos relatados. Cuando Eleonora, en un momento menciona que todas las mujeres de la familia intentaron irse, como fugándose y cada una intentó que sea de un modo particular. Como el caso de la tía Adriática que lo hizo literalmente, pero que nunca se murió del todo. Siempre vuelve al hogar y entabla alguna conversación con Blanquita -la sirvienta-.La edad de la ciruela1

Otro de los puntos a resaltar en la obra es el que se refiere a la detención del tiempo. Ese tiempo que se suele denominar como veloz, es frenado por las dos hermanas -quienes jugando- logran su cometido. A partir de entonces se suceden varias situaciones cómicas como el hecho de que Blanquita no puede quitarse un vaso que se le quedó atorado en la mano, ya que las horas no pasan y el día es siempre el mismo.

¿Pueden imaginar, por unos minutos, cómo se daría una situación de estas características en  la vida real?

¿Cómo se podrían resolver conflictos, conversaciones, cotidianeidades, si el tiempo no se sucediera?

Muchas veces pudimos tener la necesidad de retroceder o de avanzar pero, ¿cómo sería suspender las agujas del reloj?

El tiempo se burla, pasa, transcurre, hace envejecer a la gente.

Retomando el eje del principio de la obra, en que Francisca – la madre de las chicas- muere, también tenemos la oportunidad de conocer momentos de su vida de joven, junto a sus dos hermanas, sus charlas, consejos y situaciones picarescas que hacen reír y emocionar.

Las apariencias se pueden notar de la mano de Victoria –hija de María-, cuando sin saber tocar el violín, hace “como si” supiera, teniendo de fondo a un músico que hace sonar el instrumento.

Blanquita (Pilar Calvo) es la que tiene más noción de la realidad, que sin parafrasear, dice: “La vida es una sola y si no la vivimos estamos jodidos”. Ella es quien estuvo al lado e inmersa en cada uno de los momentos de esas mujeres, tan diferentes a ella. Nunca tuvo su dinero ni su posición social pero, sin embargo, logró ver más allá de las miserias humanas y del “qué dirán”. Ella era así como se la veía, sin máscaras, simple. Callaba sus decires pero los gritaba por momentos.

Las protagonistas desarrollan con muchísimo talento los personajes presentes y pasados, cambiando de uno a otro en cuestión de segundos. Los demás roles están bien caracterizados por los artistas, en cuestión de vestuarios y voces. Esto ayuda a sumergirnos en esta bella y cuidada pieza teatral, la cual se convierte con el pasar del tiempo, en algo mágico. No llega a ser un objeto, aunque quisiéramos que lo fuera para poder conservarlo y quedarnos calmos.

Claro que la verdad que cierra dicha historia, la tiene Celina en cuanto le dice a su hermana que la nada está en los pensamientos.

Uno puede imaginar lo que desee y ser protagonista de lo que quiera. Quizás, de esta manera, pueda convertir las fantasías en hechos reales.

Tal vez, sin imaginación, el tiempo siga su curso –monótonamente- como el de estas mujeres que nunca se sintieron importantes ni fundamentales ni para ellas ni para su entorno. Ellas sobrevivieron recordando lo que fue.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

La Odisea de Kavafis

Kavafis1

«Me liberé de todo y me fui» 

Año 1882 – Egipto estaba siendo afectado por el levantamiento de los Bárbaros, hasta que Gran Bretaña termina teniendo el poder de la situación y del país. En ese escenario político se desarrolla la vida y obra de Konstantinos Kavafis quien nació en Alejandría, pero también vivió -por diferentes circunstancias políticas y familiares- en Inglaterra, Grecia, entre otros.

Sus palabras se centran en el amor, la soledad, con mucha carga de sensibilidad. También, giran en torno a la situación política reinante en los distintos países que habita el escritor. De hecho, él se consideraba un poeta histórico y esto se ve plasmado en varios de sus poemas.

Los vestuarios y trajes utilizados por los actores son muy llamativos y cargados de glamour. Las prostitutas están bien Kavafis2caracterizadas, tanto en sus indumentarias como en los maquillajes. Esto, sumado a la excelente elección de la sala antigua del Teatro La Comedia, permiten que los espectadores podamos sentir que estamos en aquella época, en esos prostíbulos en que los hombres encontraban diversión y un cable a tierra, en la ciudad egipcia, en sus calles.

La perfecta combinación de cada uno de los detalles, encuentra un buen eco en el público, quien desde que ingresa a la función hasta que la misma culmina, no quita sus sentidos de la pieza teatral.

Kavafis4

Mientras transcurre la obra pudimos ver diferentes escenas que compondrían una unidad, la cual cierra perfectamente. No es una historia con principio y fin como se suele contemplar; sino un relato central que es la vida de Kavafis, sumado a pequeñas situaciones vividas en su entorno y estrechamente vinculadas con él.

Cleopatra es una de las figuras más emblemáticas y destacadas de la narrativa, y a quien intentan ayudar ante la pérdida de poder.

Kavafis5La tragedia de su propia existencia del no poder mostrar su verdadera sexualidad y el caos de la sociedad, lo van agotando lentamente… hasta envejecer y enfermarse.

La escritura era lo suyo y cada día era rutinario. Él exageraba con cantos y expresiones, su pesar, su tristeza, su pasión, sus sentimientos y es un deleite haber podido estar presente en la recreación de su biografía. Allí, se llevó a la máxima expresión, lo necesario como para convencernos, aún más, del significado de su larga trayectoria.

Cada fragmento con su correspondiente poema, se puede ver con los ojos cerrados, imaginar y al abrirlos, sentir que nuestras ideas son similares a las expuestas por los actores.

Su literatura se hizo famosa tras su muerte, como suele ocurrir con los grandes. No es de sorprender, ya que él no escribía para un público masivo sino selecto. Él sabía con quién compartir y a quién hacer partícipe.

Kavafis3Aún cuando su voz se enfermaba e ingresaba en ese letargo, sus canciones se esbozaban gratamente e intentando conservar algo de energía en su corazón.

Otra cuestión a resaltar es el paralelismo logrado entre La Odisea de Homero y el relato escogido para la obra. Uno de los fragmentos del poema Ítaca dice: (…) Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca. Llegar hasta allí es tu destino. Pero no apures tu viaje en absoluto. Mejor que muchos años dure (…). Lo que él quiere transmitirnos es que es importante alcanzar nuestro objetivo pero, sobre todo, aprovechar y disfrutar el camino hacia éste.

Las temáticas desarrolladas durante la función son: amor entre una pareja, anécdotas entre un Maestro y su discípulo, charlas en los prostíbulos, cantos en griego -teniendo como protagonista a Alejandro Viola-, diálogos sobre el escritor acerca de sus riquezas y las penurias del pueblo, el amor evocado por parte de una madama, bailes típicos griegos (similares a las artes marciales), canciones en diferentes idiomas, entre otras.

Kavafis6

En cierto momento del relato, el actor principal pronuncia una frase emblemática, afirmando: todas las personas, en algún momento, tendrían que “decir el gran sí o el gran no”. Kavafis fue un hombre firme, de palabra, convincente en su postura, sin oscilaciones, heroico.

Esta original e inteligente puesta en escena nos permite conocer más en profundidad al artista. Además, percibir con todos los sentidos, cada cuadro teatralizado e interpretado -y en algunos casos también cantado-, donde no es necesario seguir el hilo de principio a fin, sino estar distendido y poner mayor énfasis en el poema que sea de nuestro agrado o interés.

ficha artístico-técnica kavafis

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Diferentes estilos musicales, unidos por el buen gusto

Damián Rovner1

Damián Rovner y Los Fundamentales, es el nombre de la agrupación que reúne a estos artistas. Damián es cantautor y sus melodías y letras reflejan la mirada que tiene sobre el amor, la vida, la dulzura y la diversión. Sus valores son como esos que ya no suelen abundar pero que, por suerte, siguen existiendo.

“Quiero creer” que mis ojos te juraron… es una ranchera, súper pegadiza que es pura seducción. Y así comienza el show de estos grandes músicos que no se agrandan, que no aparentan y que hacen lo que saben hacer: música y canciones propias, tocando distintos instrumentos -los cuales varían según el tema-.

Y enseguida, le toca el turno a una murga -al estilo uruguayo-, llamada “Cintura del tambor”; la cual dice: enciendo los olores que plantaste y salimos a la calle invitados por el sol. Si hubiera habido una pista, lo más probable es que la gente se habría parado para danzar o al menos moverse.

La energía se iba contagiando del escenario al público y, entre todos, aplaudimos, gritamos, aprendimos los estribillos de las canciones y sonreímos de principio a fin.

Al terminar la murga, pudimos escuchar la zamba “Abuela”, un tema que refleja lo que significa y el valor que ésta cumple y representa para la familia. Con su bondad sobre mi hombro, verdades del mundo me reveló.Damián Rovner2

Siguiendo los aromas de un lugar, las sensaciones que nos provocan, el imaginario social y los recuerdos, sonó “Luz de barrio” -canción inspirada en una pintura de Ignacio Sosa-.

Uno de los momentos más emotivos del recital fue el que se dio con “Giraba”, la cual cuenta con participación en bajo de su hijo Juan Pablo. Él no se había venido preparado para tocar junto a su padre, pero la sonrisa de éste duro toda la canción. Las frases, totalmente graciosas como: giraba, como un trompo,  me mareaba (…) aunque te dibujara, vos no estabas. E igual yo te abrazaba y vos no estabas.

Pero, de repente, lo festivo se vio interrumpido por aquellas letras que son como puñaladas al corazón.

El tango “Yo no quiero”, luego el turno del bolero “¡Qué bajón!” –que me cuentes sobre tu primera cita-; incursionaron en lo sentimental pero siempre desde un ángulo irónico.

Aunque el clima depre duró unos minutos hasta la llegada de la cumbia “No” –esa niña me tocó y me enamoró-, la cual le dejó el paso a la milonga “Impotencia” –la injusticia está en la sangre y te esconde la palabra (…) Y vivo (…), con el alma hecha pedazos, impotente y desgarrado -.

“Nunca más” pude oler el agua salada sobre tu piel ni pude escapar de la soledad, esperándote. Intercalada con “Ronda de fueguito” y un fueguito que te envuelve y una ronda de sazón. Ambas canciones demuestran, una vez más, el sello sentimental de las melodías y sus letras, las cuales con el equilibrio justo se despliegan por el público.

Y una sorpresa, muy grata, para una noche ventosa y fría; fue la copa de malbec que, gentilmente, nos dieron para brindar durante “Los amigos” –todos los amigos son como el vino, cuanto más añejo más abocado-.

Damián Rovner

Los temas siguieron, los bises también, la buena onda y el compañerismo entre ellos. Nos dieron a conocer algunas canciones que no están en su disco y hubiéramos deseado que siga la fiesta hasta el amanecer.

Damian Rovner y Los Fundamentales o Los Fundamentales, directamente. Todos los son y, aunque pueden haber reemplazos, las piezas musicales continúan sonando de la mano del indicado.

Ficha técnica Damián Rovner

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Enamorándonos en diferentes idiomas

Natalia Po3

Natalia Po, presentó en Boris, su show “Amor en la ciudad”, una noche fría pero que nos abrigó con su música de estilo de pop, rock y soul; una noche diferente en la que pudimos conocer sus talentos como cantante y actriz en el escenario -junto a su banda-.

“Y ahora estoy mejor sin ti”, resuena en el ambiente de la sala (“Mejor sin ti”) y, de este modo, supimos con qué panorama nos íbamos a encontrar a lo largo de la velada.

Ella, pisando fuerte, feliz, radiante e intentando cautivarnos con su bella voz, sin decepcionarnos. Y claro que no nos decepcionó ni dejo de cautivar. Nos atrapó de comienzo a fin y nos hubiera encantado que durara horas el recital.

El repertorio fue diverso, pero siempre girando en torno al amor. Nos encontramos con temas compuestos especialmente para ella (por 3musica.com) y covers de diversos músicos como Julieta Natalia Po2Venegas (“Lento”), Pink (“Who knew”), Beyonce (“Knowles”). Al cantar este tema, quedó en la atmósfera, como haciendo eco: “ser delicado y esperar, dame tiempo para darte todo lo que tengo”. Causalmente este poema fue escrito por Julieta Venegas, junto a Coti Sorokin y, Natalia, nos ayuda a descubrir cada una de las frases masculinas. Por ejemplo la paciencia, más característica en un hombre que en nosotras -las mujeres-.

De repente, en su segunda canción, entona la frase “pronto me amarás” y, evidentemente, lo consiguió como les decía anteriormente.

Tiene una frescura y un encanto que pudo hacer lo que ama a lo largo de la noche: cantar. Natalia Po1Es su sueño hecho realidad y de lo que pretende vivir siempre. Por eso, su staff tiene su mismo sello, ese sello llamado calidez; acompañado de un ambiente escenográfico -decorado con detalles significativos, con una silla antigua, velitas y su vestuario de intérprete, a la moda-.

Cada segmento del show va conformando el universo Po, muy cool, llamativo y -por supuesto- sonoramente exquisito.

En un momento comienza a sonar “Para tu amor” (Juanes): “para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies (…) Un corazón que late por vos”.

Y, también, conocemos una historia de oficina, en la cual ella se enamoró de un compañero de trabajo y dice: “Y no habrá nadie que nos separe, amor, nadie”. Lo canta enérgicamente y mencionando que se trató de una pasión desenfrenada.

La parte anecdótica que pueda ser real o ficticia, es lo que colabora en que un show sea eso o decaiga en un conjunto de canciones que se suceden unas tras otras. Natalia Po, es una mujer llena de garra y con ganas de superarse, por ello es que se nota que elige cuidadosamente cada partecita que compondrá el recital.

Natalia Po4

Una vez que el romanticismo pasó y lo pasional también; entraron en escena canciones como “Love on top” (Beyonce), “Man in the mirror” (Michael Jackson), “California girls” (Katy Perry), entre otras de las melodías que transcurrieron a lo largo de la noche. Una noche mágica, especial, llena de luz y energía.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

El universo Kahlo logrado a la perfección

Frida2

Todos conocemos el nombre Frida Kahlo (Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón), sus obras, su vida, sus dolores y sus ganas de vivir.

Quienes no tuvimos la oportunidad de conocerla en persona, intentamos buscarla en diversos formatos como el cine, la televisión, sus cuadros y por qué no, el teatro.

FridaCarla Liguori representa a la artista que es un ejemplo de vida y de dedicación a lo que ama.

Interpretar una pieza teatral es difícil, pero hacer de una persona como Frida es sumamente complicado.

Carla Liguori, es la creadora de las letras y la directora de su propio protagónico. Ella logró captar la esencia, la magia y no exagerar ninguno de los aspectos de la personalidad y vida de la pintora.

México – año 1922. Épocas de revolución, persiguiendo la libertad soñada.

Frida es adolescente y, junto a otros jóvenes, cantan y expresa sus deseos y convicciones. Ella, asume que “todo no se encuentra en los libros. La pobreza no está”.

Su sensibilidad es un atributo a destacar ya que, gracias a ella, logra vivir -a pesar de todas las enfermedades que le toca atravesar-.

La familia de Frida, compuesta por su madre (Marisa Provenzano) y hermanas (Candela Cibrián, Diana Amarilla y Carolina Díaz Codeso) es fundamental en su recuperación y, además, ésta la ve como una mujer fuerte, decidida y que lucha por cumplir sus sueños.

Su padre (Manuel Feito), un día le dice: “a veces el dolor nos lleva a lugares inesperados”. Y, ciertamente, su dolor físico, se transforma en felicidad para su alma.

Frida1

El teatro lleno, un día lunes, demuestra el éxito de la comedia musical “Frida, entre lo absurdo y lo fugaz”.

Antes de empezar la función, un grupo de bailarinas -vestidas de negro-, son las encargadas de introducirnos en el mundo Kahlo.

Aunque, una vez que los actores van apareciendo en escena, se desata un despliegue formidable. Uno de los aspectos que merece ser resaltado es el de la interacción entre un tema del relato y la Frida3canción interpretada por los artistas -y el cuerpo de baile-, referida al mismo.

Los días transcurren, hasta que llega aquél que marcara los latidos de su corazón. Una amiga (Sabrina Artaza) le presenta al pintor Diego Rivera (Ariel Leyra) -con quien se casará y divorciará años después-, el único que estará al lado de su amada incondicionalmente.

Rivero, también, militaba en el partido comunista mexicano (como secretario), pero en un momento se le presentó la oportunidad de mudarse a Norteamérica con su esposa. Este cambio, si bien favorable para él -a nivel profesional-; para Frida no es más que una agonía.

La historia se desarrolla muy sutilmente y cada escena coreográfica está muy bien caracterizada en cuanto a estilo de música, vestuario y fondo decorativo -en modo de proyección-.

A lo largo de los años, ella pierde un embarazo, pero su voluntad es tan grande que no se deprime. Al regresar a su tierra natal, se reencuentra con su padre y hermanas (ya que su madre falleció tiempo atrás).

“Esta vida me ha arrastrado de una manera tan absurda, tan fugaz” – esboza a viva voz, tan carnalmente.

Mientras, continúa la persecusión al movimiento comunista y León Trotsky (Eduardo M. Blanco), junto a su esposa (Pato Chaneton), son alojados en la casa de Frida. De ese modo, una relación nace entre ellos, pero solo dura un tiempo. El mismo tiempo que permanece alejada de Diego.Frida4

Si bien hay muchos detalles para contar, con lo dicho hasta aquí sobra contenido como para aplaudir de pie a todo el elenco de la obra.

Frida y Carla, estremecen, emocionan. Son hasta similares físicamente y esa belleza las convierte en personas poderosas. Argentina y México, dos países que siempre han estado tan cerca, a pesar de la distancia. La cultura une, acerca y hace sentir que los artistas se pueden compartir. Que forman parte de un mismo universo, de la vida misma.

ficha técnica Frida

Mariela Verónica Gagliardi