*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Una charla con Augusto Rocca

Arquitectura de azul3

No es habitual que Sabor A Teatro toque temas no referidos a las artes escénicas o visuales, pero me pareció importante acudir a una Conferencia que brindó el arquitecto Augusto Rocca, en la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco.

Durante la exposición, el licenciado explicó a su público presente, sobre diferentes puntos de su libro llamado Historia de la arquitectura de Azul -presentado en julio pasado-.

Es interesante cómo un hombre joven decide escribir acerca de patrimonios edilicios en una ciudad donde no es lo que más llama la atención. El patrimonio lo hacemos todos los días porque la arquitectura es parte de la cultura. La arquitectura de hoy, habla de los valores y de la estética de nuestros días así como la arquitectura de los años veinte o de cualquier otro período .Al menos, cuando uno ingresa en Azul, puede notar la enorme cantidad de vegetación, unos parques sumamente cuidados y muy pocas casas antiguas sobre las que Rocca hace referencia en su libro.

Algunas de estilo gótico, otras Luis XIII, Luis XVI, estilo Románico, entre algunas de las citadas.

También tuvimos la posibilidad de ver fotos tomadas por el propio arquitecto y, otras, originales de la época. Inclusive, vimos algunas imágenes de interiores, en blanco y negro, que detallaron los relatos de Agusto Rocca.

Poderosamente me enamoré de una casa italiana de la que tomé una foto durante la proyección ya que no suelo cruzarme con mansiones de este estilo, pero sí con las otras mencionadas.

La preservación del patrimonio, generalmente, tiene una pequeña economía atrás de artesanos que, muchas veces, se va perdiendo porque, justamente, hay épocas en que no son útiles. Acá, en Azul, el oficio de los frentistas se va perdiendo. Hay un frentista muy bueno, no hay personas que hagan molduras. Por ahí los chicos de bellas artes pueden dar una mano (..) Creo que el hecho de fomentar la restauración de arquitectura y el hecho de que los alumnos de bellas artes, tengan una formación orientada a la preservación de las obras de arte, también, sería muy útil. (…) No hay ebanistas…

Una vez que Carlos, el entrevistador presente, terminó con su cuestionario; la charla tomó otro rumbo más realista: el de los reclamos vecinales.

Primero uno, después otro y luego algún otro; tomaron la palabra para preguntarle su opinión sobre los edificios que se están construyendo ilegalmente en Azul, sin considerar los problemas climáticos y de estética que le provocarían a la ciudad.

No hubieron respuestas demasiado certeras, sino más bien lo contrario. Es que este arquitecto no se dedica a dicha cuestión y parece que también está preocupado por lo que está aconteciendo a su alrededor.

Los intereses económicos parecen ser el camino a seguir por los que tienen el poder. ¿Entonces, no sería posible la construcción de un nuevo teatro, de una nueva sala o de algún centro cultural estatal?

Disculpen mi irreverencia es que no puedo asumir que el arte no tenga un espacio y que las inversiones sí.

Por suerte, Azul, tiene una enorme cantidad de personas que luchan por sus derechos, que se unen y que no pierden las esperanzas.

Mariela Verónica Gagliardi

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Los deseos, a veces, se cumplen

Un tren llamado deseo16

Todos recordarán el clásico de Tennessee Williams titulado «Un tranvía llamado deseo», en que Blanche Du Bois interpreta a una mujer de la alta sociedad. Sin embargo, esta obra dirigida por Gabriela Izcovich, solamente toma a la protagonista para comenzar a narrar una historia sumamente diferente a la original.

No suele ocurrir que la escenografía de una obra sea perfecta e ideal, sin tener que recurrir al armado de la misma. Una estación de tren, que aún funciona como tal, con un servicio por día y varias formaciones cargueras; hacen activar sus vapores con el sonido tradicional que da llegada o partida de un ferrocarril.

Blanche, simplemente, empieza a actuar con su personaje original. Sin embargo, a medida que pasan los minutos, los pasajeros comienzan a llegar al andén del que llegaría en algún momento la formación.

Estos actores, realizaron la obra a partir de una improvisación llevada a cabo durante el seminario tomado con Izcovich. Justamente, se huele ese aroma a historia construida según lineamientos establecidos por el grupo y el típico aire relajado de improvisación.

Fue increíble ver cómo la estación de Azul se iba llenando de espectadores, teniendo que agregarse sillas por doquier e inclusive ciertas personas más audaces se sentaron en los andenes de enfrente para ver la dramaturgia cual escenario.

La historia no es una historia con principio y fin. Es una sucesión de historias que se van entrelazando, inteligentemente, entre sí; convirtiendo «Un tren llamado deseo» en una de las obras más aplaudidas en lo que va del Festival Cervantino de Azul.

Se pudo ver cómo una señora que había sido abandonada por su marido, lo esperaba. También, el reencuentro entre un padre y su hija; una historia de amor que parecía no tener un desenlace feliz; una mujer ebria que dice verdades a todos; una gitana que adivina la suerte de los que se atreven a preguntarle; entre algunas de las acontecidas.

Ni siquiera la música le falta a esta gran historia, la cual toma al tango como género preferido y le permite a uno de los actores lucirse con la guitarra.

No solo los diálogos son interesantes, sino que provocan la risa constante del público hasta terminar en carcajadas. También, cabe resaltar el modo en que se construyen conversaciones hilando letras de tangos para decir lo justo y preciso.

Como si fuera poco, una espectacular luna llena está allí arriba, generando un clima más romántico aún.

Cada intérprete tiene su momento para lucirse y es genial que un grupo tan heterogéneo en cuanto a edades, pueda conseguir armar un producto artístico de este nivel, siendo que la directora no estuvo durante unos meses en Azul como para guiarlos en persona. De esta manera, se demuestra cómo cuando hay ganas, talento y vocación; es posible lograr hasta la concreción de un sueño.

El tren nunca llega pero le trae suerte a la pareja de enamorados que nunca se imaginó poder terminar así. Todo dependía de ellos, sin embargo, no siempre ocurre lo que es obvio que ocurra.

Quizás hubiera sido más sencillo que hagan una versión basada fielmente en la pieza artística de Williams, sin embargo, estos artistas tomaron su seminario y crearon su propia dramaturgia, la cual merece ser vista por los amantes del teatro, a la vez que por toda la familia.

Se me viene a la cabeza Woody Allen, en cuanto al modo de narrar una historia. En cuanto a la manera en que se van entrelazando los personajes -que en un comienzo están totalmente desvinculados y, luego, tienen un trasfondo en común o inclusive se conocen del pasado-. La originalidad, despierta al público y los aplausos se convierten en canción.

La melancolía está flotando, constantemente, para que alguien o varios se la apropien. Ese dejo de tristeza los acompaña a todos como base, pero, de alguna manera una espectadora que termina siendo actriz, convierte el desenlace en algo totalmente inesperado.

¿Una realidad ficticia montada como obra para luego ser boicoteada?

Si bien sabemos que estamos en presencia de una ficción, las historias, supuestamente, eran reales. Aunque, todo se disuelve para demostrar cómo ser buen actor es manipular verdades o mentiras y cuando el público las compra, tergiversarlas para su propio antojo.

Un tren llamado deseo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando se pierde la esperanza

Despojos3

En el Teatro Español de Azul, dentro del marco del Festival Cervantino, se presentó una obra de creación colectiva llamada Despojos (dirigida por Juan Etcheverry). La misma cuenta varios temas interesantes, ubicados en cierta época que nos marcó a todos los argentinos: la pos dictadura militar y principios de la democracia.

Si bien no es la intención del argumento, hablar de los gobiernos de facto, resulta imposible no citar algunos de sus aspectos como ser el contexto, que permita entender y reflexionar sobre la historia que se plantea en el escenario.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), despojar significa: Privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerle de ello con violencia.

Puede afirmarse que a lo largo de la obra que tiene dos horas de duración, aproximadamente, se confirma que la violencia (psicológica sobre todo) es utilizada como herramienta para quitarle a unos pobres seres humanos, lo poco que tienen, haciéndolos sentir menos que la miseria. Algo tan desolador como el sentirse nada y que, encima, los que manejan el poder, les saquen el alma.

Todas las escenas tienen lugar en un pisquiátrico, dentro del cual conviven personas de diferentes sexos, edades y estratos sociales. Entre ellos, cabe resaltar, que no existen inconvenientes sino que prevalece la solidaridad. Aunque, la dueña del lugar y el médico, son quienes manejan toda la medicación de los internos y sus tratamientos. Como si fuera poco, utilizan la esperanza de estos enfermos para aprovecharse y robarles. Claro que estos robos no se manejan como hurtos sino quitándoles, previamente, la vida.

Nada más tenebroso que recordar la masacre provocada por la dictadura de Videla y verla plasmada en el aire de la dramaturgia, en ciertos diálogos y en la manipulación que hacen los que tienen el poder. Éstos no debieran considerarse poseedores de tal, sin embargo, en vez de cuidar a los enfermos, los van empeorando día a día.

Un lugar donde la calidez humana se esfumó para hacer prevalecer la rigidez, el formar fila, el obedecer y no tener derecho a que opinen nada. Absolutamente nada. Por suerte, entre los propios internos, sí van conversando sobre sus preocupaciones y uno se convierte en sostén del otro.

Al ser una creación colectiva, existen muchas escenas donde todos los actores logran lucirse y demostrar su amor por el teatro, un arte que permite expresar hasta lo más “prohibido”, usando diferentes lenguajes para transmitir.

Despojados de su fe, caminan como zombies, hablando pero sin saber qué decir. No tienen escapatoria ya que sueñan con que algún familiar los venga a buscar, cosa que nunca ocurrirá. Es totalmente triste el panorama y la relación con un centro clandestino se pone de manifiesto sin siquiera mencionarlo. Ellos, ahí presos, involucionando, quedándose despojados de todo y sintiendo que sus vidas no valen nada.

En cuanto a la historia, puntualmente, se puede conocer una antigua historia de amor, una actual historia de amor, lucha de intereses constantes, egoísmo, manipulación y la vida que transita entre todos muy rutinariamente. Resulta ser que el más subestimado y considerado un objeto sexual, termina siendo el portavoz de la verdad y, el único, que se anima a revelarle a la policía sobre el último asesinato llevado a cabo en la institución.

¿Por qué estas personas deben ser vigiladas y castigadas?

¿Qué hicieron como para que sus vidas tomen ese rumbo?

Como si estuvieran presos de su libertad y de todo lo demás, cada uno respirará porque es algo inconciente de hacer. El resto lo harán para no ser castigados. Lo más humillante de todo es que se trata de un lugar privado por el que pagan mucho dinero para estar allí. Pagan para ser sancionados o alguien lo hace por ellos. No tienen ya la certeza de por qué están en este lugar. Solo desfilan por las diferentes habitaciones, consumen lo que les dan e inclusive sienten que los tratan bien.

El dinero no es lo único que buscan estos manipuladores del poder, sino, justamente, la sensación de hacer con los demás lo que quieren. Ellos deberían estar en tratamiento pisquiátrico o presos. Tanta maldad junta resulta angustiante, pero, los tintes de humor están presentes en Despojos, lo cual pone la historia en un lugar un poco más relajado. Las situaciones graciosas se vinculan a un humor ácido que intenta rozar el humor negro.

Solo la risa surge y se torna agradable cuando la tensión está a punto de llegar a su máxima expresión. De esta manera, Despojos se convierte en una tragicomedia que se puede disfrutar en familia, aunque no la considero apta para niños.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a José Bendersky

Hace 8 años que la Ciudad de Azul viene llevando a cabo un Festival. El mismo, incluye a diferentes disciplinas artísticas y, el despliegue, pinta de alegría cervantina a todos los vecinos presentes.

Para adentrarnos un poco más en los detalles del Festival Cervantino de Azul, estuve conversando con su Coordinador, José Bendersky, quien detalló varios puntos importantes a tener en cuenta y conocer.

Azul tiene el orgullo de ser considerada ciudad cervantina en Buenos Aires. ¿Qué sentís al formar parte?

Desde luego que es altamente gratificante formar parte de un proyecto en el cual gran parte de la sociedad está involucrada. Más allá de las distinciones que la ciudad o el proyecto cervantino en particular pudieran obtener, creo que lo más importante es su capacidad para aunar voluntades en torno a un proyecto común, cosa nada habitual en nuestros días.

Pocos festivales duran tantos días. ¿Cómo fueron uniéndose hasta organizarse?

Ningún festival con las características del nuestro puede sostenerse sin la participación activa de los vecinos, instituciones y colectivos culturales de la ciudad. La cobertura de las más de 100 actividades que propone el evento hace imprescindible el compromiso de todos y ese es otro de los puntos fuertes que tenemos, ya que la gente se apropia del festival, se siente parte y eso permite que podamos brindar un buen soporte desde la organización, aunque esto no implica, desde luego, que en algunos casos puntuales se produzcan errores que debemos corregir.

¿La diversidad de disciplinas que integran al Festival Cervantino, permiten captar un mayor caudal de público?

En realidad el festival se pensó primero desde la inclusión de los vecinos y no tanto desde la captación de público. Es decir, proponemos tantas disciplinas como una forma de que todos puedan participar como protagonistas. Con el tiempo vamos viendo que esa propuesta también se va traduciendo en una mayor afluencia de público a los distintos eventos, por lo que la ecuación tiende a cerrar de la mejor manera.

¿Cuántos meses les lleva preparar cada edición?

La planificación es anual. Ya en enero empezamos a pensar en el lema para el siguiente festival, la identidad visual, a convocar a los distintos curadores… También es momento de analizar las críticas que recibió la edición anterior y a planificar la mejor manera de mejorar en esos aspectos.

¿Cuáles considerás que son los valores fundamentales que colaboran a que el festival siga existiendo después de tantos años?

Creo que se resume en el lema del festival: Soy Quijote. Me parece que es una frase muy potente que invita a involucrarse, a ser parte de algo colectivo, y que desafía nuestras propias limitaciones, además de apelar a los valores quijotescos que todos de alguna manera u otra tenemos en gran consideración.

¿Existen voluntarios o colaboradores durante cada festival?

Hay que considerar que de las más de 100 propuestas que se presentaron en esta edición, aproximadamente 70 correspondieron a instituciones o artistas locales. Esto implica que cerca de 1000 vecinos de la ciudad estuvieron trabajando en torno del festival durante todo el año de manera desinteresada y apasionada.

Además de esta cifra impresionante de colaboradores, cada año el festival convoca a un grupo de voluntarios para colaborar en la asistencia de los espectadores, oficiar de guías, repartir programas o información turística. Este año contamos con un grupo de 20 entusiastas que realizaron una labor estupenda durante todo el evento.

¿Piensan agregar algo novedoso a la próxima edición?

Tenemos pensado realizar alguna acción fuerte en Buenos Aires a modo de promoción y seguir investigando las posibilidades de intervenciones urbanas en la ciudad.

¿Cada año se fijan objetivos diferentes? ¿Cuáles fueron los de esta vez?

Este año trabajamos en pos de una mayor difusión regional y de la integración con grupos y artistas de la región. También apuntamos a lograr un mayor protagonismo de los adolescentes de nuestra ciudad, que participan activamente como espectadores pero queremos que también se animen a estar del otro lado.

Teniendo en cuenta el lugar que ocupa el teatro dentro del Festival Cervantino, ¿considerás oportuno que participen más obras de lugares aledaños a Azul?

Por supuesto. En cada convocatoria abierta que hacemos intentamos integrar lo más posible a la región. Algunas veces los distintos curadores eligen propuestas de otras latitudes, pero la intención siempre está presente.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un cuerpo que canta

Abi Gonzalez13

Como azuleño no cabe más que orgullo por el festival.

Se refiere al Festival Cervantino, que se está llevando a cabo desde el 31 de octubre y hasta el 9 de noviembre, por octavo año consecutivo.

El folklore brota de nuestras raíces como el tango. Se inmiscuye por cada uno de nuestros huesos, músculos, arterias y venas; hasta llegar al corazón. Ahí late, quedando ciertas melodías más recordadas que otras.

Abi González es un joven de Azul que va recorriendo, hace años, un camino diferente. No alternativo, sino complementario, basándose en el folklore tradicional pero, utilizando, nuevos aportes musicales que dotan a este género de una forma muy particular, permitiendo que no solo los seguidores de este ritmo se sientan identificados, sino los más jóvenes.

Con una buena voz, aunque haciendo primar lo instrumental, él y su grupo atraviesan letras de amor, donde éste provoca distintas sensaciones según el autor e inclusive el arreglo realizado por el músico y guitarrista Alejandro Starosielski.

Una cosa que llama poderosamente la atención es Abi. Él no canta solamente sino que se va transformando en la aventura propuesta por cada canción. Su cuerpo, evidentemente, le dice a su voz lo que debe emitir y cómo hacerlo. No existe la magia en esto: es talento y vocación por algo… amor.

Manuel Tejón fue uno de los compositores elegidos para abrir el recital, con Remolinos , una canción que hace referencia al viento. También se pudieron escuchar: Agüita demorada (Pepe Nuñez), la cual hace mención a su amada diciendo Segurito que llegues de madrugada, despeinada y gritona, mujer amada; Pasado mañana, es una chacarera trunca que habla de lo sentimental: Siempre llevaré mis recuerdos.

Pero, sin lugar a dudas, Milonga triste (Homero Manzi, Sebastián Piana) produjo un antes y un después en el espectáculo. La realidad es que toda la puesta en escena iba hacia un horizonte donde la percusión, el viento y las cuerdas se aliaban para pintar paisajes y sentimientos tan profundos como reales: Volví por caminos blancos, volví sin poder llegar. Grité con mi grito largo, canté sin saber cantar. La composición actoral que desenvolvió Abi, se pudo vibrar. No eran solo palabras y frases reiteradas sino un hombre desgarrado, transmitiendo cada uno de sus pesares.

El resto del repertorio fue muy agradable y el patio de   se llenó de gente que recordaba y sentía, durante una tarde fresquita, en la que la buena energía y sonrisas permanecieron.

Chayita del vidalero (Ramón Navarro), Zamba del arribeño (Néstor Soria, Juan Falú) -con arreglos de Alejandro Starosielski-, Chacarera de un triste (Los Chalchaleros) -cantada por Abi con acompañamiento de percusión-, Me lo ha dicho (bailecito) y Milonga en tiempo; entre otras de las que sonaron.

Resulta interesante y conmovedor, ver que siguen existiendo jóvenes artistas amantes del cancionero popular, que no solo repiten lo ya hecho sino que toman prestadas canciones para hacerlas suyas, con su propio estilo e interpretación.

Como si fuera un viajero del tiempo, Abi transita y vive. Sus experiencias son volcadas en la música y dice que, ya pronto, comenzarán a grabar su primer disco. Están felices por este gran paso en sus carrera, pero, me atrevo a afirmar que la unión colectiva los condujo a este premio.

Mientras tocan una canción, sus miradas se cruzan, se conectan y, de allí, surge una nueva propuesta. Sería como una libre interpretación de un guión ya establecido. Ellos tienen pautas, las respetan pero se rebelan para fomentar un quiebre. Lo inventado, inventado está. Lo innovador o experimental es una nueva veta que no pretende desvalorizar sino llamar la atención para que los espectadores se sientan parte e incluidos en una travesía por donde lo rígido ya no tiene sentido de ser.

Yo me hago con tus misterio, hacete con mi cantar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Eternamente viva

Electric mamma3

Perder a una madre debe ser terrible, pero, en esta obra se apela a la ciencia ficción para no llorarla tanto. Para sentir su compañía, inclusive, ya muerta.

“Electric mamma” (escrita y dirigida por Mónica Cabrera), es una historia tan real como ficticia a la vez. Por un lado, el recuerdo de una persona querida y detestada,  sumado a la necesidad de hacer todo tipo de rituales para sentir su aroma y presencia.

Durante el transcurso de la obra puede notarse el importante papel que tiene la música. Lejos de adornar, simplemente, cumple la función de marcar momentos relevantes, el paso de una escena a otra y, la posibilidad, de distinguir la realidad real de la ficción.

En un living con un cómodo sofá, con varios teléfonos, un tocadiscos y demás objetos -que se utilizarán en su momento- dos hermanos traerán al mundo de los vivos la esencia de quien los tuvo y crió. No vamos a tener la posibilidad, como espectadores, de conocerla por su discurso sino por lo que sus hijos deciden contar sobre ella.

Como el aroma del café, dice en un momento la hija. Es algo que no se puede explicar.

El lado más oscura de esta madre la convertirá en una persona odiada a la que, mínimamente, bronca se le podrá tener. Pero, a no olvidar, que su pérdida también provoca todo tipo de sensaciones, hasta irracionales. Ella era la que comandaba todo, la que tenía el consejo justo, la palabra cruda y la certeza de que todo lo que decía era correcto. Su vanidad y egocentrismo la ubicaron en un lugar difícil de olvidar.

Durante los paseos por el túnel del pasado, ella aparecerá. Su presencia permitirá recrear momentos graciosos, adorables y, otros no tanto. Igualmente, todos, conformarán el imaginario de esta familia que está destrozada por no tenerla consigo.

Los relatos con máscaras le darán a la historia una impronta diferente que los dotará con una varita. Al existir un vaivén, constante, entre el tiempo pasado y el presente, jamás podrá caer el ritmo de la dramaturgia sino todo lo contrario.

Estos juegos con accesorios -no vistos a menudo en el teatro-, permitirán que todos nos riamos para, luego, emocionarnos hasta las lágrimas. Considero que este es, justamente, el principal rasgo que resalta en Electric mamma: la excelente composición de atmósferas que crean climax muy bien distinguidos unos de otros.

Dicha obra puede ser vista por un público erudito y por uno no entendido. Así, la apertura del guión, da la posibilidad de llegar a todos, brindando la oportunidad de que cada quien tome el mensaje o moraleja que más se adecue a su persona.

Otro punto a resaltar es la fusión interesante lograda entre ellos, como personas, y las sombras en las paredes, creando figuras e inclusive diálogos entre la madre y su hijo, representados por la hermana.

Las historias con conflictos familiares son recurrentes hace décadas y es por eso que esta madre no parece ser un drama tradicional sino la consecuencia de dos hermanos que no fueron ni son felices y que, por ende, le echan la culpa a la pobre mujer.

Juzgarla no me parece lo más atinado ya que ha sido abandonada por su marido. Aunque, justificar sus actos -si es que realmente fueron tal como se narran-, tampoco lo considero atinado.

Nadie nace madre sino que cada una se va haciendo camino al andar. Esta madre tana, con un corazón gigante, tuvo la humildad de no preocupar a sus hijos demasiado; así como el egoísmo de inventar para llamar la atención.

Como el yin y yang, la mamma fue buena y mala. Alegre y triste. Dedicada y desconsiderada. Cariñosa y desalmada. Divertida y grandiosa.

Mientras la abogada se mantiene fiel a su estructura rígida, el hermano inventa su nueva vida y esconde lo que no le sirve. Las luces cambian sus colores, según el momento descripto, y, cada monólogo, tiene una tesitura diferente. En cuanto la realidad los aclama, ellos hablan en serio. Pero, en cuanto su corazón late más fuerte, vuelven al pasado. Hasta que encuentran la manera feliz de sobrevivir, que es al lado de cada una de sus vivencias ocurrentes. Así, esta familia continúa transitando y dando las mínimas explicaciones a una sociedad que siempre pide y pide más. Que se entromete en temas delicados y en la intimidad más profunda.

Electric mamma ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Lo más absurdo del poder

La nueva autoridad1

Mario Segade, escribe y dirige “La nueva autoridad”, una historia diferente, eligiendo la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín para escenificar, íntimamente, un conflicto que trae a colación una de las peores etapas ocurridas en nuestro país.

Francisco (Marcos Montes), Graciela (Celina Font) y Betty (Vivian El Jaber); son tres personas que intentan dominar el poder. Un poder que no les otorgaría más que la administración de un edificio. Sin embargo, sienten que quieren llegar lejos con su mandato, imponiendo sus ideales y haciendo primar cada uno de sus caprichos, sin medir las consecuencias.

Todas las actuaciones sobresalen por igual, personificando a los tres con rasgos muy diferentes.

Graciela vive ahí desde los cinco años y toda su familia fue enterrada en los alrededores. Ella, vestida como mujer de un poder adquisitivo alto, contrarresta con la vestimenta de Francisco y de Betty. Él, con ropa de aborigen y ella, con uniforme en tonos verdes.

Desde el comienzo de la dramaturgia puede admirarse el gran trabajo sonoro que nos van metiendo -de a poco- en la primera escena. Es cierto que la sala no permite una total visualización desde todas las butacas, pero, lo indispensable es observar lo que podamos o pararnos para conocer más de lo que nuestro ángulo nos permita.

Segade traza un paralelo entre la televisión y el teatro; dándonos la posibilidad de hacer foco en una situación que sobresale, o en otra que está en segundo plano.

Francisco, por otro lado, fue aprendiendo a domar fieras gracias al marido de Betty (su difunto marido y administrador del edificio), quien le impartió enseñanzas al respecto. Él habla una lengua, podría decirse aborigen, además del castellano.

Betty, supuestamente, sería la sucesora de su marido, el Sr. Saldivar; pero no se imagina que tendrá que disputar el puesto que le corresponde según la ley.

Cada uno tiene una concepción diferente de lo que es llevar adelante una administración, mejorar el jardín común, y, por qué no, la relación entre todos los vecinos.

Este espacio está colmado de chatarras, un hueco lleno de agua y jaulas con fieras adentro.

Francisco llegó junto a la gestión del fallecido y siente una “melancolía” por su desaparición física. Él no toma partido por la ideología de una u otra de las mujeres, sino que está en su propio lugar, hablando lo que le conviene en el momento oportuno para ganar su tajada.

La muerte de la familia de Graciela, abre una puerta al pensamiento. Tantos interrogantes que quedan abiertos para evaluar si sus vidas se perdieron por enfermedad o por captura de los más desalmados.

“Yo me ofrezco, Graciela, para cobrar casa por casa” – dice en un momento el actual cuidador del jardín.

Este hombre es una mezcla entre groncho y romántico, haciendo despertar a uno u otro según la ocasión.

Pero, cuando Betty aparece en escena, todos los planes entre Graciela y Francisco se desvanecen como espuma en el agua.

“La angustia es enemiga de la razón”, dice él en un momento. Y esta frase puede resumir gran parte del argumento de la obra. La angustia no se piensa, se siente y, la razón, contradice muchas veces un sentir.

Aunque, la viuda, dice: “de las fieras que se ocupe Dios. Me refiero al gobierno”.

La futura pileta, actualmente un pozo con agua, representa lo que está y debe ser transformado, tapado. Tapar las ideas y mentiras de un gobierno que está al poder.

Con respecto, puntualmente, al contrato firmado por el marido de Betty y el consorcio, tuvo lugar en el año 1979. No es casual ni azaroso que se escoja una fecha anterior a la democracia.

Sabemos que esa etapa fue una de las más duras, sanguinarias y feroces en Argentina. Pleno gobierno de facto, con Rafael Videla a la cabeza, la tortura física, masacre, dolor y censura, se sucedían infinitamente.

En 1979, ocurre un hecho tensionante entre Chile y Argentina, conocido mundialmente como conflicto de Beagle. Territorios disputados entre ambos países, parecían seguir hundiendo a nuestra patria en la sangre. Intervino el Papa, haciendo firmar a los dos países el Acta de Montevideo, acuerdo que los hacía comprometer en no usar la fuerza y retomar la paz.

Si tomamos como referencia a la dictadura de Videla, “La nueva autoridad”, cobra un vuelo increíble. Desde ya que son temáticas que siguen doliendo en el alma, cavando bien profundo, pero, creando más conciencia a medida que pasa el tiempo.

Francisco podría erigirse como militar, escogiendo un dialecto inentendible, con el cual él solo sabe lo que dice y piensa. Por otro lado, Betty, también habla en lenguas inventadas; mientras que Graciela es la única que utiliza el castellano como principal idioma.

Betty, sería la sucesora del poder dictatorial, acompañada por él -quien la traicionará, sin piedad-. Mientras que las jaulas son las que atrapan, infunden miedo y alojan a los muertos para siempre.

De hecho, guión hace referencia a las fieras como sinónimo de gobierno, un gobierno que no es fácil de reemplazar ya que se vale de la violencia como primer instrumento, de abolición de ideales como segunda opción, y de imposición como principal arma de tortura física e ideológica.

Francisco esboza casi al final de la dramaturgia que “los papeles no gobiernan, gobiernan las personas”. Nada más cierto: golpe de estado como solución a los poderes más débiles que quieren suprimir toda bondad y pensamiento diferente que evoque razonamientos y evolución.

Para digerir tantas frases ciertas, dichas y repetidas, el humor invade varias escenas de la historia. Queda bien en claro dónde está la ideología, la razón de ser de la pieza teatral y la posibilidad de entretenerse con la ridiculez de ciertos mandatos eternos a lo largo del tiempo.

Los que están vivos no siempre son los honorables ni los que tienen la “razón”. De por sí, por querer tenerla, se perdieron tantas almas inocentes en medio de la angustia imposible de canalizar con buenas acciones.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El mundo fue y será miserable

La ópera de los 3 centavos15

La talentosa directora Tatiana Santana, fue contratada para hacerse cargo de la dramaturgia de Bertolt Brecht, llamada Die Dreigroschenoper -conocida como La ópera de los tres centavos o La ópera de dos centavos, entre algunos de los títulos más famosos- (con música de Kurt Weill); que conforma el trabajo final de residencia de los estudiantes de teatro de la Escuela Municipal de Formación Actoral Pedro Escudero (Morón – Gran Bs.As).

Esta propuesta es muy interesante, con un guión tan actual, a pesar de haber sido escrito antes de 1930 en Alemania. Su contemporaneidad, eriza la piel y da escalofríos.

Un argumento centrado en la economía de ese entonces y de ahora. El capitalismo enfrentando al comunismo, desde una mirada marxista que muestra al mendigo como delincuente y a los ladrones de pequeñeces como responsables principales de todo lo malo que sucede.

Llama poderosamente la atención cuando al inicio de la obra uno de los personajes dice que solo un mendigo pagaría para verla. Y, cuanta razón tiene con esa introducción ya que es difícil que los verdaderos responsables pueda asumir sus culpas y quitarse los guantes blancos para demostrar su delincuencia.

Los estereotipos se van confinando cada vez más y, es increíble lo innovador que resulta John Gay al escribir “The beggar’s opera” -La ópera del mendigo o La ópera del vagabundo- (con música de Johann Christoph Pepush), pieza artística sobre la que se basó Brecht para hacer una remake más moderna y conflictiva.

Polly Peachum, hija del comerciante de los mendigos; comienza una relación con un rufián que, al fin de cuentas, no es tan malo como parece.

Navaja es un delincuente que está metido en negocios turbios y su entorno es, básicamente, de alcohólicos, reos y ladrones.

Pero, cuando todo parece marchar “entre rieles”, Jenny, una prostituta -ex amante del Capitán-, con su cara de inocente y enamorada le tiende una redada al hombre.

Por un lado, puede notarse cómo los uniformados son resaltados, irónicamente, como los prolijos, poseedores del poder y portadores de la última palabra. A la vez que, del otro bando, se encuentran los mendigos, pidiendo una mísera moneda, vestidos con ropas que ni siquieran son de sus tallas.

El comisario Brown y el policía Smith, son dos personas que no solo abusan de su puesto de seguridad sino que maltratan a todos los que no son como ellos. Lucy, hija de Brown, también jugará con esto, utilizando la manipulación en mayor medida.

No puede entenderse cómo entre prostitutas y niña bien se lo disputan al Capitán. Es cierto que tiene carisma pero su principal aliada es la mentira, permiténdose ver a cuanta mujer quiera, inclusive estando tras las rejas.

Para la época en que Gay escribió este texto, las óperas solían tener cinco actos, mostrándose él como rebelde, haciendo que tan solo tres actos fueran suficientes para narrar lo más trascendente. Valiendo y apoyándose en el teatro italiano, John Gay, utiliza lo grotesco y la satirización para emitir los mensajes más crudos y reales que pretendía evocar.

La sátira es el género literario más recurrente durante la historia y, puede notarse, cómo Polly -prometida de Mackie- habla con un tono muy similar al de un dibujo animado, mostrándose superada, enamorada de su hombre del que ignora todo. Ella cree en cada una de sus promesas sin tomarse siquiera un momento para darse cuenta que está siendo ferozmente engañada.

No es el propósito de la obra -de ninguno de los dos autores- juzgar la inocencia femenina sino plantear la desigualdad presente en las clases sociales más notorias, dentro de las que siempre se estereotipó como moneda corriente que poco vale. Por eso, el título de Gay y, luego el de Brecht. Este último mantuvo casi fielmente el guión de su creador.

Durante esta versión adaptada de Tatiana Santana, lógicamente, no estuvieron presentes los caballos ni cierta escenografía inglesa o alemana. Bastó con un espacio que tenía a un lado al pianista y pocos elementos para contextualizar las escenas. El foco estuvo puesto, durante toda la historia, en las interpretaciones; debiendo los actores lucirse sin tener la opción de apoyarse en recursos secundarios.

En la obra de Gay, se respeta el canto lírico como pieza fundamental de la ópera. Mientras que en la versión de Brecht, el jazz se apodera de todo estilo anterior. Por último, en la puesta en escena de Santana directamente se quita lo lírico y todo vestuario y representación aristocrática, para narrar las vicisitudes de los más desposeídos, quienes se ponen encima lo que tienen sin poder escoger colores o texturas. El jazz es el que predomina a lo largo de los actos y todas las canciones son interpretadas en castellano.

Resulta toltamente gratificante saber que las prostitutas -representando otro de los lugares más relegados, siempre- en esta oportunidad, tienen la última palabra y la oportunidad de vengarse de este mal bicho que termina corriendo mejor suerte de la esperada.

Ni siquiera merece morir. Se lo deja suelto, resumiendo que un reo más en libertad…

Las voces suenan al unísono diciendo: “que el que vive sin problemas, venga a vernos, padecer”.

“El mundo no va a ser más inmoral si un reo se escapa del montón”.

La ópera de los 3 centavos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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«Los elegidos», una película de Rodolfo Mórtola

Los elegidos filmEn un pueblo de la provincia de San Luis, vive un matrimonio de ancianos con sus dos nietos. Ellos, a diferencia del prototipo de jóvenes, quieren ser cantantes líricos. Para esto, reciben una propuesta para estudiar en la Capital Federal.

Lejos de lo que pueda creerse, este polo céntrico, alberga muchas controversias, disturbios, perversión y caos. Allí estarán estos hermanos, soñando cambiar sus vidas para siempre.

“Los elegidos” (de Rodolfo Mórtola) es una película argentina protagonizada por: Pablo Heredia (Martín), Florencia Otero (Estela) y Rodrigo Gosende (Román).

La misma comienza de una manera un tanto frívola y creemos estar transitando por un mundo musical en medio del suburbio de la ciudad. Pero, más adentrada la historia, nos conmovemos por la inmensidad que manifiesta. Esto se logra gracias a los tres personajes -totalmente opuestos uno de otro- que se inmiscuyen en terrenos diferentes y nos hacen vivir la profundidad de cada vida.

Dentro de la intimidad, surgen hilos tan delgados que están a punto de quebrarse con tan solo mirarlos. Las rivalidades existirán en este trío que en un principio es unido, fuerte y divertido; hasta que se abre para darle lugar a la individualidad de cada ser.

Considero que la gran diferencia entre un ambiente y otro, permiten y logran empatizar con un tipo de espectador u otro. Por un lado, Estela, con una voz increíble cantando en sitios no muy distinguidos, impidiéndole llevar a cabo una carrera artística de verdad. Y, por el otro, los dos jóvenes que llegan con mucha energía a Buenos Aires para cumplir sus metas, las cuales no solo no podrán lograr sino que se tropezarán con demasiados obstáculos. Con respecto a las trabas, serán las que le muestren la luz a Martín para que conozca un mundo espiritual que nunca había tenido en cuenta. Sin embargo, su hermano no correrá con la misma suerte ya que sus debilidades lo harán flaquear antes de lo previsto.

Las cámaras recorren la ciudad con paneos y se centran, sobre todo, en los primeros planos. Como congelándose, durante segundos, podemos observar sus alegrías, tristezas, melancolías y cada lágrima que recorre sus mejillas sin piedad. En cuanto a la fotografía, utiliza los tonos más oscuros -como negros, grises, marrones- para pintar una realidad conmovedora y triste, contrastando con pocos momentos de la película en que las tonalidades más rojas se apoderan de la pantalla gracias a la presencia de la diva del espectáculo.

Existe un gran trabajo de dirección ubicado en el detalle. Cada objeto, accesorio o palabra dicha no deben ser pasados por alto ya que, entre todos, construyen un universo futuro -sin el cual no tiene sentido contemplar el guión-.

Se puede disfrutar, plenamente, el personaje de Martín por su delicadeza, precisión y actuación. Lejos de ser mostrado como el galán que ya es, en esta oportunidad le permite su rol, lucirse como intérprete y demostrar que una cara bonita es mucho más que eso. Resulta imposible no identificarse con él, quien sueña con algo que no puede ser y, sin embargo, encuentra otra vocación que se basa en ayudar al prójimo. Allí radica su servicio, su humanidad y el amor con el que intenta curar hasta lo imposible.

Como le dice, en cierto momento de la película, el Padre Anselmo (gracias a quien se conoce por completo): la fe no produce milagros. Es a la inversa. Y, justamente, en torno a esta temática girará la historia. Una historia profunda, sentimental y bien lograda. No existen exageraciones sino un rumbo adecuado que oscila entre el excelente argumento y las actuaciones naturales.

Si bien todas las escenas tienen rasgos interesantes a analizar, las que se establecen entre Daniel Tedeschi y Pablo Heredia me lograron atravesar hasta las vena, notando cómo el Padre le imparte enseñanzas a Martín, abrigándolo no solo como párroco sino como abuelo, amigo y humano.

¿Los elegidos? ¿De quién, para qué?

Tienen el don de la voz, del canto y la posibilidad de hacer lo que aman. Por debilidades personales no cumplirán con lo que sus corazones quieren. Ellos serán tres más del montón, habiendo sido escogidos por una divinidad para que marquen la diferencia.

Mientras Román muestra su cuchillo, se pueden tramar las peores conclusiones, quizás erradas o ciertas. A la vez que Estela dará a conocer su vida, su piedad por el más débil y su entrega, inocente, que la hará pagar por algo que no merece. El que sale más ileso de todo es Martín, por su gran conexión con Dios. A pesar de haber perdido a dos de las personas más importantes en su vida, su integridad como persona lo mantienen a salvo.

La solidaridad, el egoísmo, la competencia y el amor; son los sentimientos que más se marcan a lo largo de Los elegidos. Un interesante trabajo que enlaza situaciones quizás olvidadas por muchos y recordadas por algunos: los que tienen esa luz para marcar la diferencia sin necesidad de derribar a nadie.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Bohemia y popular

Bohemia noche19

“Agua del río viejo, llevate pronto este canto lejos, que está aclarando y vamos pescando para vivir”.

Cuando alguien es tan famoso, resulta imposible desvincularlo de su lazo sanguíneo sin decir: la hija de… Pero, en esta oportunidad, ella también se hizo su propio camino, trayectoria y un nombre que no debe ser asociado -en primera instancia- con la la cercanía a su madre.

Ligia Piro es un sello que integra varias sensaciones, además de profesionalismo y vocación por el canto. Ligia es una artista que convierte una sala de teatro como la del Picadero en un living de casa. Tiene un don especial como para hacernos sentir un público con identidad y no uno que compró un ticket.

Recuerdo a la cantante de años atrás, avocada al jazz y, ahora, ella misma abrió sus alas para disfrutar y hacernos aliados de una aventura más popular. Teniendo en cuenta a los que partieron hace poco, van resurgiendo con sus melodías en escena y los arreglos musicales que convierten a las canciones tan conocidas en versiones diferentes. La no imitación, da satisfacción.

Un espectro musical muy amplio, recorrió Ligia junto a sus músicos (). Desde folklore hasta pop, invadieron las tablas en una gran noche de tormenta. Y, ultimamente, diría que la lluvia viene dejando huellas tan especiales que ya no atemorizan a nadie. Ningún noticiero que muestre rayos asesinos, logran desplezar al arte de escena.

“Te juro por los dos que me cuesta la vida” (Verdad amarga – Consuelo Velázquez), afirma en un momento, el bolero, tan tenazmente; y, momentos más tarde, El monigote (canción tradicional venezolana) aparece para quedarse: “Vendo este monigote, se lo vendo por dos reales. Y si no tiene dinero, me lo paga con un baile”.

Esta letra marca un quiebre en el recital ya que se trata de su infancia, de cuando con tan solo ocho años escuchaba dicha canción y soñaba con cantar. Veía a su madre y pretendía, algún día, estar en su lugar. Este sueño se convirtió en su estilo de vida del que añora -por momentos- a la Ligia bohemia. Ser bohemio es no prestarle atención a la hora, nos dice. Actualmente, quizás, se mezcle un poco este término con el hippismo, autonombrándose -quienes no tienen una meta clara- con alguno de ellos como para sentirse parte.

Ser bohemio es estar descontracturado, también nos cuenta. Y sí. Para eso creo este ciclo de conciertos semanales que nos permiten viajar a un lugar especial, en el cual nos sumergimos sin pensar, dejando que nuestros oídos escuchen esas notas que, seguramente, nos remitirán a un momento del pasado.

“No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas, sabiamente, quiero que me trates suavemente” (Tratame Suavemente – Gustavo Ceratti). Imposible no llorar de alegría y tristeza a la vez, cuando esta letra se incrusta tan profundamente en el alma que pidió para que el artista despierte. No pudo ser, como tantas cosas que se tornan imposibles. “Tan solo un pañuelo, al cielo se me olvidó, se te olvidó” (Canción de lejos – Chaqueño Palavecino).

Bohemia noche19

Casi veinte canciones suenan a lo largo de esta velada, en la que se pide un bis y otro bis y otro más. Los argentinos somos pedigüeños y, siempre, queremos más. Pero Ligia, ahora es madre y, su hijo, a un lateral la observa con una mirada de amor eterno. “Ya lo estoy queriendo. Ya me estoy volviendo, canción” (Barro tal vez – Luis Alberto Spinetta).

Y en cuanto el recital avanza, se produce otro hito importante: la llegada al escenario, del músico y compositor, Nahuel Pennisi. Mis párpados se convirtieron, en ese momento, en una especie de limpiaparabrizas ineficientes para secar o quitar tantas lágrimas. Existen muy buenas voces en el país, pero, tal como lo presentó la propia Ligia, es un ángel. Su caudal de voz, unido al de ella; se fusionaron tan deleitosamente al oír “Oración del remanso” (Jorge Fandermole). Anterior a este momento tan especial, Nahuel interpretó una canción de su propia autoría sobre la cantante tucumana: “Mercedes, como un ángel perseguido por los asesinos de la paz”

Un desfile de estilos rítmicos tuvo lugar en una noche mágica en que las gotas limpiaron el cielo, mientras Ligia quiso retornar al Café concert, contando anécdotas, sentimientos, sensaciones, placeres y una enorme calidez humana. Canciones en portugués, castellano e inglés; conformaron una nostalgia que no solo está impregnada en el tango arrabalero sino en cada poeta y narrador.

Ella, ahí parada -con su peinado recogido y una bonita vestimenta-, mirándonos sin ver una masa, saludando a sus amigos en la platea y agradeciendo.

Bohemia noche1

Mariela Verónica Gagliardi

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