*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Convertido en su dolor

Un clásico de Kafka como la Metamorfosis, permite tener fanáticos de su literatura, leer una y otra vez el libro a lo largo del tiempo, releer citas, recordar situaciones, diálogos y, conseguir, proyectarnos a través de las páginas. Por eso, el desafío que emprendió Mariano Taccagni en el año 2007 (lamentablemente no vi la versión de aquel entonces), fue un hito para el teatro musical. Podía triunfar o fracasar. Evidentemente, ya tenía el aura que sigue manteniendo, incluyendo en sus elencos a los artistas idóneos para cada uno de los personajes.

Esta vez, diez años más tarde, sí tuve el placer de estar allí. En primera fila. Y quiero decir, que fue una experiencia única, inigualable. Porque Kafka forma parte de mi vida, porque sigo a Mariano en cada uno de sus trabajos artísticos y porque ver su emoción a lo largo del musical, ya de por sí me satisface por completo.

Pero, La metamorfosis convertida en música y en canciones, no es para cualquiera. Él supo conseguir ese equilibrio perfecto para no angustiar del todo ni que nos ahoguemos en pena a cada rato. En cuanto al slogan ¿quién serás al despertar?, éste nos invita a la reflexión, a tomar conciencia sobre los tiempos que corren, a asumir que cada uno es responsable de las decisiones y rumbos que tome para su vida y, por sobre todas las cosas, a no ser sumiso -porque eso trae aparejadas demasiadas consecuencias negativas-. Mientras uno le sirve a otros, esos otros se nutren de su vida, de su sangre, de sus tripas. Absolutamente de todo. Es, por cierto, su desvalorización lo que lo lleva a ser preso, a ponerse los barrotes y hacer que sus días estén en cuenta regresiva.

¿Su familia es culpable? ¿Su rutina laboral lo es también?

Posiblemente. Pero me atrevo a afirmar que él no supo aceptarse, conocerse y hacer su vida lejos de quienes lo estaban asfixiando y condenando a la muerte.

Una versión exquisita para acercarse a la literatura kafkiana y tomarle el gustito de a poco.

Me resulta imposible no sumergirme en una obra y escribir desde allí por más que haya quienes determinen que eso se llama fanatismo. Considero que ser fan es un tanto diferente a ser periodista pero si la pasión debe ser subrayada como fanatismo, bienvenida sea.

Una familia tipo que un día empieza a vivir diferente. A colorear el univereso de oscuridad, a conocer a un nuevo Gregorio Samsa, a impedir que el tiempo transcurra de ese modo y fracasando de golpe.

Un hombre que llego al hastío de su rutina, que se convierte en un insecto, en algo espantoso para sí mismo. Que no se tolera más y solo consigue tener voz a través del canto. Que desea ser otro pero no sabe cómo. Que todo muere a su alrededor, metafórica y humanamente hablando. Que no logra impedir la tortura que le ocasiona estar vivo, a pesar de que está seguro que el amor es su único aliado.

La perversión, el deseo, la pasión, la rigidez de su padre, las normas que no puede respetar más porque su cuerpo no le responde, unas extremidades que se quedan tiesas, perpetuas por siempre, que se mueven de a poco o nada, que vuelven a colocar su cuerpo en posición fetal. Y acá la angustia como espectadora me consume por completo. Sufro por su incapacidad de modificar-se.

Se ha quedado encerrado en una cárcel que construyó de a poco, que lo tortura pero que no consigue aniquilar. Sin embargo, este Samsa es más positivo que el del libro. Es más audaz, más humano y sensible. De hecho, es como si las hojas del libro cobraran un vuelo oportuno y consiguieran resaltar lo mejor de cada personaje. La relación con su hermana está lograda deleitosamente al igual que la de su padre.

Brillo en la oscuridad, templanza ante la tragedia y un equipo de actores que va unido de principio a fin. A esto se suma la música de Damián Mahler (que a sus diecisiete años ya tenía el don consigo), una dirección precisa a cargo de Ricardo Bangueses, la iluminación impecable, efectos, vestuario, producción y demás roles que se encargan de que este musical trascienda fronteras, concientice sobre el valor de la vida, nuestra vida, la única que nos toca al menos por ahora.

Ficha La metamorfosis

Mariela Verónica Gagliardi

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Amor en tiempos de Guerra

Felice5

20 de septiembre de 1912

Señorita: Ante el caso muy probable de que no pudiera usted acordarse de mí lo más mínimo, me presento de nuevo: me llamo Franz Kafka, y soy el que la saludó a usted por primera vez una tarde en casa del señor director Brod, en Praga, luego le estuvo pasando por encima de la mesa, una tras otra, fotografías de un viaje al país de Talía, y cuya mano, que en estos momentos está pulsando las teclas, acabó por coger la suya. (Franz Kafka)

La Primera Guerra Mundial, comenzada el 28 de julio de 1914 y finalizada el 11 de noviembre de 1918; comprende practicamente los mismos años que duró la relación conflictiva y amorosa entre Franz Kafka y Felice Bauer. Salvando las diferencias entre ambos sucesos, puede respirarse ese aire turbio, brumoso y desesperanzador.

Andrea Marina Villamayor, interpreta el unipersonal en el que Felice (escrita por Araceli Mariel Arreche y dirigida por Hugo A. Ramos) vuelve a la vida para rememorar las cartas que le llegaban de su prometido.

En 1912, Kafka conoce a Felice en la casa de la familia de Max Brod, momento en el que ella estaba de visita en Praga ya que seguiría viaje hacia Budapest para asistir al casamiento de su hermana Elsa.

Ingresar en el código establecido por la autora de esta obra es pedir permiso para conocer los detalles íntimos de una pareja que tuvo muchísimas idas y venidas, distancias prolongadas y pocos encuentros físicos, pensando en la únión del matrimonio y no consiguiendo establecerlo.

Me provoca diferentes sensaciones el ver la dramatización de Felice, quien sin necesidad de exagerar sus angustias, dolores, romance y pulsión; recuerda de memoria cada una de las más de quinientas cartas. Que toma una de la valija gigante para recorrer en un viaje imaginario, quiénes eran, qué eran, por qué no se dio y por qué del sufrimiento tan profundo.

Praga y Berlín, entonces, se unen durante una hora para darnos a conocer esta historia de amor que no fue bendecida con el color rosa sino con la oscuridad y claridad que tiene todo vínculo afectivo, dejando en evidencia el realismo que tenía la escritura de Kafka, tantos en sus obras literarias como en esta relación más epistolar que verdadera. Sin ánimos de juzgar, los encuentros que tuvo la pareja fueron alrededor de veinte en cinco años y durante dichas jornadas vivía intensamente cada momento.

Franz, oriundo de Praga. Felice, oriunda de Berlín. Una catástrofe mundial que, igualmente, permitía mantener este romance en pie. La ilusión de un mañana juntos, de un despertar mágico y de dos personalidades tan distintas como complementarias.

El escritor, con cambios abruptos en su conducta, con deseos insatisfechos en su vida, la tenebrosidad de sus infortunios y fantasmas creados en un momento en que era bastante difícil hallar la paz y serenidad. Mientras, ella tipeaba en su máquina de escribir, incansablemente, rompiendo una y otra vez los relatos, los sinsabores. A su vez, el trabajo que tenía en Carl Lindström como responsable de la venta y distribución del parlógrafo, también tenía a dos taquimecanógrafas a su cargo.

La vida de Felice no era la convencional de una joven de familia bien posicionada. Ella en vez de quedarse bordando en su casa, se empleaba, buscaba su independencia. Aquella libertad que no pudo hallar en el amor, que la ató durante tantos miles de días en un profundo y doloroso amor. Fue como una condena. Al menos eso percibo de sus cartas, de las cartas de ambos. Las promesas que él le hacía, las palabras esbozadas y una fidelidad que cambiaba de acuerdo al sentido del viento.

Kafka tenía una tormentosa vida, la misma que pude deducirse de diferentes textos escritos por él a lo largo de su bibliografía publicada.

Su amor fue sincero por momentos, pero el de ella aún más puro y noble.

Desde la puesta en escena, el fonógrafo, la máquina de escribir antigua, el mobiliario en tonos celeste verdosos, el vestuario que va luciendo la actriz a lo largo de la historia, su peinado épico y su aire distinguido y tierno; convierten a Felice en una mujer real.

Quizás, a veces, uno espera una actuación más exagerada, pero en cuanto se comprende que es otra vida (y real) la que se intenta transmitir, la sutileza de movimientos y expresiones por parte de Andrea, resultan más que suficientes. Existe un quiebre que se da a medida que va in crescendo el paso del tiempo, su entereza que se derrumba y el llanto que la viste aún más hermosa.

Los cambios abruptos por parte de Kafka, de otro modo, convertirían a la actriz en una bipolar que se extenuaría al tener que transitar tantas sensaciones opuestas y diferentes.

En 1917 se vieron por última vez los enamorados. Él ya muy enfermo de tuberculosis, aunque recién muere en 1924. Ella, se casa en 1919 con un banquero (quince años mayor que ella) llamado Moritz Marasse e intenta rehacer su vida. Quizás, de no haber existido dicha enfermedad, los amantes hayan continuado atados sin lograr resolver sus caminos por separados.

30 de septiembre de 1917

Que en mi interior hay dos seres que combaten, es cosa que ya sabes. Que el mejor de ambos combatientes te pertenece, es algo que en estos últimos días he dudado menos que nunca. Sobre las vicisitudes de la lucha has sido informada a lo largo de cinco años mediante la palabra y el silencio y mediante sus entremezcladuras, por lo general para tu tormento. Caso de que me preguntes si ha habido siempre veracidad, solo te puedo decir que jamás hacia ninguna otra persona me he abstenido tan enérgicamnte de decir mentiras conscientes, o para ser aún más exacto, más enérgicamente, que hacia tí. Disimulos ha habido algunos, mentiras muy pocas, suponiendo que, de por sí, sea posible eso de que haya ‘muy pocas’ mentiras. Soy un ser mentiroso, de otra manera no sé conservar el equilibrio, mi barca es muy frágil. Franz Kafka.

Dramaturgia: Araceli Mariel Arreche. Elenco: Andrea Marina Villamayor. Dirección y puesta en escena: Hugo A. Ramos. Viernes 20:30 hs. Teatro El Crisol.

Mariela Verónica Gagliardi

“La razón blindada”, de Arístides Vargas

La razón blindada

La razón blindada, escrita por Arístides Vargas y dirigida por -la directora teatral, actriz y docente- Florencia Suárez Bignoli, está basada en El Quijote de Cervantes, La verdadera historia de Sancho Panza de Franz Kafka, y en las narraciones que hicieran Chicho Vargas (hermano del autor) y otros presos políticos de la dictadura argentina de los años 70´ en las inmediaciones de la cárcel de Rawson. La razón blindada se presenta los sábados, a las 22.30 horas, en el prestigioso teatro Andamio ´90 (Paraná 660 – C.A.B.A).

Sobre la obra

Dos presos políticos, presionados por las circunstancias emocionales y físicas, se juntan todos los domingos al atardecer para contarse la historia de Don Quijote y Sancho Panza. Lo hacen desde las limitaciones más extremas que supone el estar preso en una cárcel de alta seguridad, pero también con la necesidad vital de contarse una historia que los salve, que los transporte a una aventura humana situada en la imaginación -ese lugar al que la realidad más extrema no puede llegar, lugar donde el dolor más extremo pueda ser mitigado por el acto de imaginar otra realidad-. Así, reinventan continuamente a Don Quijote, ese caballero que confunde molinos con gigantes, mujeres grises con doncellas, cárceles con paraísos y que se exilia en la sinrazón, en ese extraño desorden que no hace mal a nadie pero que ayuda profundamente a vivir.

Sobre la puesta, por Florencia Suárez Bignoli: “La ficción no nace en la ficción

Es por eso que realizar La Razón Blindada fue una excusa para hablar de Arístides Vargas. Como el artista, el poeta, el trabajador incansable, el carpintero del teatro que conocí. También, para contar la historia de su hermano, esa que él necesitó narrar, describiendo tan simple y profundamente la realidad de uno y de miles, todo “el dolor de una época”.
La obra no es un cuento más. Habla de hechos reales sucedidos en la vida del autor y su familia. Por este motivo, nace mi necesidad de serle fiel a la puesta original, que por supuesto está atravesada por mi visión artística y mis vivencias, pero permitiendo así, utilizar las herramientas que nos brinda el teatro, para contar las necesidades de Arístides, que rápidamente se convirtieron en las mías.

Sobre el autor

Arístides Vargas ha dirigido importantes grupos y compañías latinoamericanas de teatro. Es fundador de uno de los grupos más prestigiosos de América Latina: Grupo Malayerba de Ecuador, que dirige en la actualidad. Entre otras, es autor de las siguientes obras: Jardín de Pulpos, Pluma, La edad de la ciruela, Donde el viento hace buñuelos y Nuestra señora de las nubes. La temática de su dramaturgia gira en torno a la memoria, al desarraigo y la marginalidad. La suya es una escritura poética no carente de humor pero también de cierta amargura y, pese a esta última, de la inocencia suficiente para creer que el mundo puede ser cambiado. Asimismo, su escritura tiene la crueldad de negarse esa esperanza y caer, por momentos, en la desesperación total.

Sobre la directora

Fue integrante y coordinadora de “Andabarrios”, Área de Extensión Cultural de Andamio 90` y coordinadora del Club de Artes El Gran Crespo.  También formó parte del Laboratorio Internacional del Grupo Yuyachkani en Lima, Perú.

Como actriz realizó las obras: Una luna para la luna de Pedro Merlo, Dirección Pedro Merlo, De antes de un final (historias), de y dirigida por Claudio Tolcachir, Hasta que cae la lluvia de Claudio Tolcachir con dirección de Melisa Hermida. Bajo el rol de directora realizó los siguientes espectáculos: Las criadas de Jean Genet, Estrella Negra de Adriana Genta, Feliz, adaptación propia sobre textos seleccionados de Samuel Beckett, Cuando se está perdido… adaptación sobre La mutilada de T. Williams, Como el aire invisible adaptación de El Horla de Guy de Maupassant, La terrible opresión de los gestos magnánimos de Daniel Veronesse, Despierta y canta de Cliford Odetts.

Ficha artístico-técnica

Actores: Daniel Begino, Roberto Monzo / Dirección: Florencia Suárez Bignoli / Asistente de Dirección: Martina Cuadrado Campañá / Diseño de Iluminación: Esteban G. Lahuerta / Ilustración: Dalmiro Zantleifer Ojeda / Arte: Cecilia Catalina Quesada / Diseño General de Puesta: Arístides Vargas  | Grupo Malayerba / Producción: GMG Producciones / Prensa y comunicación: Marisol Cambre / Las funciones son los sábados 22.30 hs / Teatro Andamio ´90 (Paraná 660 – C.A.B.A) / Localidades $60. Estudiantes y jubilados $50 / Desde el sábado 9 de marzo al sábado 25 de mayo.