*** Septiembre 2017 ***

Un clásico de Kafka como la Metamorfosis, permite tener fanáticos de su literatura, leer una y otra vez el libro a lo largo del tiempo, releer citas, recordar situaciones, diálogos y, conseguir, proyectarnos a través de las páginas. Por eso, el desafío que emprendió Mariano Taccagni en el año 2007 (lamentablemente no vi la versión de aquel entonces), fue un hito para el teatro musical. Podía triunfar o fracasar. Evidentemente, ya tenía el aura que sigue manteniendo, incluyendo en sus elencos a los artistas idóneos para cada uno de los personajes.

Esta vez, diez años más tarde, sí tuve el placer de estar allí. En primera fila. Y quiero decir, que fue una experiencia única, inigualable. Porque Kafka forma parte de mi vida, porque sigo a Mariano en cada uno de sus trabajos artísticos y porque ver su emoción a lo largo del musical, ya de por sí me satisface por completo.

Pero, La metamorfosis convertida en música y en canciones, no es para cualquiera. Él supo conseguir ese equilibrio perfecto para no angustiar del todo ni que nos ahoguemos en pena a cada rato. En cuanto al slogan ¿quién serás al despertar?, éste nos invita a la reflexión, a tomar conciencia sobre los tiempos que corren, a asumir que cada uno es responsable de las decisiones y rumbos que tome para su vida y, por sobre todas las cosas, a no ser sumiso -porque eso trae aparejadas demasiadas consecuencias negativas-. Mientras uno le sirve a otros, esos otros se nutren de su vida, de su sangre, de sus tripas. Absolutamente de todo. Es, por cierto, su desvalorización lo que lo lleva a ser preso, a ponerse los barrotes y hacer que sus días estén en cuenta regresiva.

¿Su familia es culpable? ¿Su rutina laboral lo es también?

Posiblemente. Pero me atrevo a afirmar que él no supo aceptarse, conocerse y hacer su vida lejos de quienes lo estaban asfixiando y condenando a la muerte.

Una versión exquisita para acercarse a la literatura kafkiana y tomarle el gustito de a poco.

Me resulta imposible no sumergirme en una obra y escribir desde allí por más que haya quienes determinen que eso se llama fanatismo. Considero que ser fan es un tanto diferente a ser periodista pero si la pasión debe ser subrayada como fanatismo, bienvenida sea.

Una familia tipo que un día empieza a vivir diferente. A colorear el univereso de oscuridad, a conocer a un nuevo Gregorio Samsa, a impedir que el tiempo transcurra de ese modo y fracasando de golpe.

Un hombre que llego al hastío de su rutina, que se convierte en un insecto, en algo espantoso para sí mismo. Que no se tolera más y solo consigue tener voz a través del canto. Que desea ser otro pero no sabe cómo. Que todo muere a su alrededor, metafórica y humanamente hablando. Que no logra impedir la tortura que le ocasiona estar vivo, a pesar de que está seguro que el amor es su único aliado.

La perversión, el deseo, la pasión, la rigidez de su padre, las normas que no puede respetar más porque su cuerpo no le responde, unas extremidades que se quedan tiesas, perpetuas por siempre, que se mueven de a poco o nada, que vuelven a colocar su cuerpo en posición fetal. Y acá la angustia como espectadora me consume por completo. Sufro por su incapacidad de modificar-se.

Se ha quedado encerrado en una cárcel que construyó de a poco, que lo tortura pero que no consigue aniquilar. Sin embargo, este Samsa es más positivo que el del libro. Es más audaz, más humano y sensible. De hecho, es como si las hojas del libro cobraran un vuelo oportuno y consiguieran resaltar lo mejor de cada personaje. La relación con su hermana está lograda deleitosamente al igual que la de su padre.

Brillo en la oscuridad, templanza ante la tragedia y un equipo de actores que va unido de principio a fin. A esto se suma la música de Damián Mahler (que a sus diecisiete años ya tenía el don consigo), una dirección precisa a cargo de Ricardo Bangueses, la iluminación impecable, efectos, vestuario, producción y demás roles que se encargan de que este musical trascienda fronteras, concientice sobre el valor de la vida, nuestra vida, la única que nos toca al menos por ahora.

Ficha La metamorfosis

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: