*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Marionetas del poder

Marionetas del poderAsí de repente, el hombre que recibió a los espectadores en la puerta del teatro, vestido de traje de presentador y maquillado, se sube al escenario; él es quien representa a Ecce Homo y se planta ahí mismo para despertar en nosotros conciencia.

Conciencia por las cosas que pasan en el mundo, de las que estamos completamente empapados, tan es así, que las naturalizamos y atravesamos la vida desparramando los mensajes que nos incrustan en las cabecitas a fuerza de propaganda y mentira.

En escenario, el personaje decide prender un televisor y lo deja en lluvia. Mientras, tira papeles y basura a una picadora de carne. Cuando escuchamos música, todos volteamos las cabezas hacia el tele que desde adentro de un carrito de supermercado, pasa un compilado de imágenes de políticos nacionales e internacionales de las últimas décadas hasta acá. Políticos con la mano en la lata, con el dedo en la nariz y con los ojos cerrados.

Marionestas del poder1

Y es que todo es política, todo es sexo, todo es cuerpo e imagen, vamos, lo sabemos, pero no estamos acostumbrados a que nos lo dejen tan claro. Aparecen en escena los resabios de un discurso hegemónico que ha permanecido intacto en el tiempo. Hacía falta que nos tiren con un espejo  para que veamos reflejado eso que somos. Aplausos, aplausos directores, actores, creativos del texto y de la puesta en escena!

La obra toma conceptos de pensadores que han marcado un nuevo paradigma y que se pueden aplicar sus teorías en el día de la fecha, filósofos como Nietzche y el Marques de Sade. En medio del monólogo, el “asesor” nos propone la lectura de un cuento. Una salidera bancaria, complicidad de los motochorros con los canas y con la víctima. El final? Tiros y dos pibes presos por culpa de un sistema corrupto.

Marionetas del poder2

He aquí el hombre es un unipersonal de humor gris, que nos golpea con una verdad en la cara, asi, medio sonriente, bastante en serio, donde se desnudan a los dueños del poder, una obra que tiene su correlato con lo que vivimos actualmente con respecto al debate sobre los medios de comunicación.

Dramaturgia: Pablo Tambella / Dirección General: Monica Marchini / Elenco: Mario González, Ecce Homo / Producción: Grupo de Teatro Búsquedas / La función fue el sábado 8 de diciembre a las 21 hs en Sala La Bancaria (San Luis 2069 – Mar del Plata) / La obra se realizará todos los lunes de enero y febrero a las 23 hs.

Melisa Morini

 

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Una batalla interna contra el paso del tiempo en el cuerpo de una mujer

Comienza la función, una rubia mujer organiza el espacio, su espacio, en donde se desarrollará toda la obra. «Exorcismo de mujer» es un unipersonal que intenta, como la palabra “exorcismo”  significa, abandonar las mentiras y acceder plenamente a los beneficios y libertades de la vida.

Exorcismo de mujer

El planteo argumental de la obra es justamente el de enfrentar los conflictos existenciales de una mujer, que a determinada edad, recorre su pasado lejano y no tan lejano, para entender de la forma más cabal posible, sus propios actos, sus logros, sus desaciertos, los amores, desamores, familia e hijos.

La actriz, Ángeles Marcet, logra componer un personaje multifacético, sensible, reflexivo, por momentos cómico y sobre todo sensible. Sensible a ese mundo exterior que atravesó y que  la marcó tajantemente en muchos aspectos de su camino recorrido.

El guión, a cargo de Nora Fernández, autora y directora de esta obra, es al entender de esta cronista -tal vez trivial-, pasea por lo ya conocido, como por ejemplo, la vida “sufrida” de la mujer, que se banca a un marido que no era el que quería, que tiene hijos para hacer sus propias personas y que quiere triunfar en el trabajo y en el boliche, hasta que se le vienen los años y se encuentra sirviendo para nada.

De todas formas, la protagonista consigue capturar la atención del público, de manera inteligente,  llevándose buenas críticas y la ovación de muchas mujeres maduras que sienten una identificación con lo que esta actriz atraviesa.

Exorcismo de mujer2

El juego de luces y la escenografía, que no es mucha pero esta bien repartida por el espacio, cumplen la función de darle a la actriz la chance de componer su personaje, fuerte, con convicción y carácter, y mantenerlo hasta el final. Pasando por partes coreográficas, por las diferentes edades que tuvo esta mujer, por sus horas de terapia y sus conversaciones con seres imaginarios, para averiguar si tienen en la cabeza lo mismo que nosotras.

Esta función entró en el marco del 8vo Festival Iberoamericano de Teatro, el día sábado 1 de diciembre a las 21.30 hs, en el Centro Cultural Osvaldo Soriano (25 de Mayo 3108 esquina Catamarca) y volverá a repetirse durante la temporada de verano en la ciudad de Mar del Plata.

 Melisa Morini

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El egoísmo a flor de piel

Después de tanta contaminación, del efecto invernadero, del agrandamiento del agujero de ozono y del egoísmo del ser humano; “2070, Un mundo sin agua”, nos presenta una puesta en escena en la cual predomina la concientización sobre la temática.

2070

Esta obra de teatro, es un musical diferente porque sus canciones cuentan una historia donde hay héroes, anti-héroes, buenos, malos; pero, además, una dosis muy alta de realidad.

¿Se imaginan qué ocurriría dentro de 58 años si el hombre sigue –genéricamente hablando- en su postura de no compromiso, de no aportar siquiera su granito de arena?

En nuestra sociedad, es muy común encontrar a los ecologistas, a los que intentan colaborar reciclando algo y a los que cierran los 20701ojos para no darse cuenta que día a día el recalentamiento global es una realidad.

En esta obra podemos conocer cómo un grupo de hombres con poder, abducen a determinadas personas a un espacio lleno de maquinarias en desuso, de tecnología obsoleta y de maltrato.

Allí no hay amor, no hay contención, solamente una necesidad imperiosa de robotizar al humano. Uno podría preguntar, ¿para qué? Como en muchas películas que tratan sobre experimentos, “2070…” no se queda atrás. A partir de la fórmula AO 2070, intenta investigar sobre cómo deshumanizar al humano. Pero esta deshumanización no es solo algo estético sino interno.

Muchos de los abducidos llegan a desear, justamente, convertirse en hojalata para no sufrir más con las inyecciones, con la falta de alimento y bebida, con la crueldad reinante.

¿Pueden sentir qué sería de sus vidas sin lo fundamental que es el agua?

¿Pueden llegar a experimentar la sensación de sequedad en todo el cuerpo, deseando tener al menos unas gotitas de líquido?

Estos seres tan perversos, creen que tienen la verdad sobre el universo y que su experimentación es lo que corresponde. Uno de ellos, para no ver sufrir a sus capturados, los llena de drogas alucinógenas, para que vivan en una realidad paralela.

La misión, encarada por un grupo de médicos, decide investigar y experimentar -cueste lo que cueste- con humanos seleccionados por ellos mismos. 20702Lo asombroso es que entre los científicos, se encuentra un doctor que es el cerebro de todo y, a partir de él, se da lugar a una parte más conmovedora que es reencontrarse con su hermano después de una década. Este médico, tan automatizado, perdió su sensibilidad, sus recuerdos y el sentido de la realidad.

El relato de “2070…” es atrapante ya que logra conjugar lo técnico, la parte educativa, el baile y la novela.

Para quien haya visto la película “El cubo”, podrá encontrar similitudes con esta obra. Para quien no sepa de qué trata el film, les cuento que, un día como cualquier otro, un grupo de personas aparecen adentro de dicho cubo y su objetivo será entender por qué les tocó estar allí y quién será el único capaz de encontrar la salida.

En Un mundo sin agua, hallamos ingredientes de realidad y de ficción. Por un lado, está la cuestión de por qué han seleccionado a cada uno de estos humanos -tan diferentes entre sí- y, por otro lado, sabemos que no es posible una realidad planteada en esos términos.

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Llevar al extremo la temática del medio ambiente, es sumamente interesante ya que dicho extremismo, actualmente, puede ser tomado como tal, ya que la puesta en escena es futurista.

Cabe destacar las coreografías, los efectos sonoros y cada una de las canciones escritas especialmente para la obra de teatro.

¿Será capaz el hombre de pensar en unidad en vez de en sí mismo como ente aislado?

ficha tecnica 2070

Mariela Verónica Gagliardi

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Si de cantar y conmover se trata

En septiembre pudimos conocer el nuevo material de Sol Mihanovich y hasta su video “Una hora más”, su hit del primer LP llamado “El juego”. El show fue maravilloso, pero como siempre, nos quedamos con ganas de más. Hoy, la cantante se volvió a presentar junto a “La selección invisible”, en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A), para deleitarnos con temas de su primer EP “Cuadernos nuevos” y para hacer oficial su disco.

Durante el recital pudimos sentir una cálida velada, con su dulce voz, y los músicos que la acompañan: Martín Canosa -teclados y programaciones-, Mu Sánchez -guitarras-, Matías Onzari -bajo-, Rodrigo Genni -batería- y Natalia Pellegrinet -coros-.

El escenario, en esta oportunidad, se vistió con luces redondas de colores, como anticipando las fiestas. Un hermoso sillón de color petróleo la esperó para cuando sus tacos rosados, super elegantes y altos, comenzaran a cansarla.

Algunos de los temas que tocaron fueron: «Este vals», «Canción de amor», «Hoy me acordé de vos», «Uh uh uh», «Mis personas favoritas», «Cuando manejás», «El juego» y «Una hora más».

Mientras su pequeña hija, era tomada en brazos de su abuelo, Vane Mihanovich, -ya que intentaba correr hacia el escenario-, el recital continuaba con un calor especial. Ante esa situación de la niña, siempre me pregunto qué sentirá al ver a sus papás actuando. Debe ser muy fuerte para ella -a pesar de su corta edad- saber que son conocidos, que la gente los aplaude y que ella no puede participar correteando por las tablas como seguramente le gustaría.

Sol, con su simpatía y empatía de siempre, no solamente nos cantó sus canciones, sino que nos sorprendió con algunos covers, con una impronta distinta. Ellos fueron: “Tumbas de la gloria” (Fito Páez), “Chasing cars” (Snow Patrol), “Aviéntame” (Café Tacuba), “Whatever” (Oasis) y “Fix you” (Coldplay).

La inocencia que tiene en su rostro, ese respeto por cada una de las personas que la va a ver, hacen que cada una de sus presentaciones sea única.

Es un clima tan familiar y unido, el que se vive, que las estrofas que emite ella y su corista, permiten conformar un espejo en el que nos vemos reflejados como humanos.

Los amigos de Sol, sus abuelos y tíos estuvieron alentando a esta estrella que cada día promete más.

En un momento de la noche, su tía, Sandra Mihanovich cantó junto a su sobrina, “Mis personas favoritas”. No la pudo mirar mucho a Sol a la cara, ya que su voz estuvo a punto de quebrarse de la emoción.

Todo artista, todo profesional, no puede manejar 100% sus emociones. Es un escenario, un pedacito de madera. Pero arriba hay una mujer que no necesita demostrar su talento y vocación por lo que hace. Nació entre artistas y se fue nutriendo de ellos, de la mejor manera. Con humildad, respeto y amor.

“(…) Siempre me parece

que tú solo ves lo que la gente quiere que veas.

¿Cuánto más va a pasar?

Antes de que te subas al bus y no causes alboroto

busca apoyo en ti, no cuesta mucho (…)”

(“Lo que sea – Oasis)

Mariela Verónica Gagliardi

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No todo lo que brilla es oro

Muerte, dolor, pasión, amor, odio, talento, temor, maldad, dulzura… si esto no es un drama… el drama no existe.

Al llegar al Teatro El Cubo, me acomodé en la butaca que me correspondía, pero decidí preguntar si podía presenciar la función desde la primera fila. Menos mal que me dijeron que sí y menos mal que se me ocurrió preguntar.

Estar ahí, tan cerca del escenario me transportó a una novela –bien hecha- de la televisión. “Las relaciones peligrosas”, cuando comienza su relato, no se sabe a ciencia cierta, por qué camino nos va a conducir. Es pura intriga y eso es lo que atrapa al espectador.

Esta obra de teatro y musical, basada en una novela homónima de Pierre Choderlos De Laclos, nos demuestra cómo es posible hacer teatro de verdad, con todos los condimentos necesarios para lograr un éxito y, las ganas de recomendar y volver, cuando sea jueves, a la sala.

La historia, ambientada en Francia, durante el Siglo XVIII, nos presenta a Romina Groppo (Isabelle de Merteuil) y a Christian Alladio (Sebastian de Valmont), quienes deciden hacer una apuesta malévola y perversa: Sebastian de Valmont tendrá que seducir a Gabriela Bevacqua (Marie de Tourvel) –engañando ella a su marido- y a cambio de esto, Isabelle de Merteuil, deberá acceder a los caprichos carnales de Valmont.

Este trato, celebrado de palabra, sin papel mediante y con la oscuridad, transmite miedo y desconcierto.

Marie de Tourvel es una mujer fiel, buena y decente. Al menos trata de aparentarlo. Por otro lado, Isabelle de Merteuil vendría a ser la malvada de la historia, manipulando a la gente a su antojo, sin piedad ni escarmiento.

No podía faltar una dulce adolescente de 15 años, Ayelén Varela (Cecil Volanges), enamorada de su profesor de piano, Carlos Pérez Banega (Raphael Danceny). Pero, a pesar de que su amor es correspondido, inocentemente se escriben cartas románticas que nunca alcanzan a demostrarse, con actos, en la realidad. Dichas cartas son llevadas y traídas por Renzo Morelli (Azolan), el mensajero, quien parece un simple caballero, sin voz ni voto.

Raphael, daría todo por Cecil, pero ella está a punto de comprometerse con un hombre rico de la sociedad, para salvar de la pobreza a su madre, Karina Sáez (Madame de Volanges). Claro que Cecil, no desea contraer matrimonio sino fugarse con su amado.

Toda la utopía y enamoramiento entre Raphael y Cecil, comienza a disolverse cuando su madrina, Isabelle de Merteuil, descubre las correspondencias. A partir de ese momento decide llegar a un acuerdo con su sobrina, prometiéndole no develar el secreto a su madre.

Cecil, confía, como una niña en la palabra de su madrina, pero no conoce su lado macabro y especulativo. Isabelle, un día, le cuenta a su madre toda la verdad, recomendándole que pase una temporada en casa de Tiki Lovera (Madame de Rosemonde), amiga de ella. Madame, las recibe a madre e hija, muy cálidamente y las hospeda durante unas semanas.

Esas semanas serán claves para el conflicto de la obra. Durante esos días se conocerá todo lo que, hasta el momento, se desconocía.

Pero, ¿quién es Sebastian de Valmont? ¿Cuál es el poder que tiene y qué es lo que oculta tras su rostro desafiante y pasional? ¿Logrará alcanzar su objetivo y romper un matrimonio?

Cecil, ¿qué relación y parentesco tiene con Sebastian? ¿Lo descubrirá en algún momento, lo sospechará? Su madre, ¿qué secreto pasado guarda?

¿Ganarán los buenos o los malos de la historia? ¿Los que parecen buenos, realmente lo son? Y, los malos, ¿podrán volverse aún más perversos, sin límite alguno?

Como todo relato, siempre hay un conflicto reinante, pero “Las relaciones peligrosas” honran su título, existiendo más de uno. Las tragedias que se acontecen, te dejan con la boca abierta. No podés creer lo que ocurre hasta que te convencés e hilás diálogo con diálogo.

Esta es una obra para no distraerse en ningún momento. Si lo hacés, puede ser que después no encuentres al culpable, puede ser que no encuentres la esencia ni los valores.

Justamente éstos últimos, los valores, son las piezas fundamentales de la puesta en escena. Por más que pertenezcas a una clase alta, el dinero no compra tu decencia y los ojos de la sociedad, pueden taparse y ocultar el verdadero odio y perversidad cometidos por algunos protagonistas de la historia.

¿Qué está bien y qué está mal en una sociedad del año 1.700? Una sociedad dominada por el hombre y, donde la mujer, está obligada a sentir en silencio, callando todo lo que le sucede.

Los colores en la vestimenta de los personajes, no solo son estéticos sino simbólicos. El blanco en Cecil y Marie, marcan la pureza y transparencia. En cambio, el negro, en el resto de los personajes connotan oscuridad, turbiedad en sus personalidades, manchas de maldad en algún punto.

Esta novela se denomina epistolar ya que su trama gira en torno a cartas escritas entre algunos de los personajes: entre Cecil y su profesor, entre Marie y su marido a quien no se conoce en la obra, entre Isabelle de Merteuil y Sebastian de Valmont. Si bien cada redacción es importante -para el nudo de la historia-; recién en el desenlace se sabe el papel fundamental que cumplen las cartas entre los dos protagonistas perversos de “Las relaciones peligrosas”.

Entonces cabe preguntarse, qué es lo peligroso. ¿Cuáles son los vínculos que corren peligro? ¿Existe realmente el peligro en esta intrigante historia francesa? ¿El peligro será un hecho puntual llevado a la acción o la palabra misma?

De lo que podemos estar seguros es que una relación por la fuerza -física- no perdura en el tiempo.

En tiempos donde la tecnología e internet suplantan un manuscrito -redactado con pluma y tinta-, es increíble poder permanecer expectantes casi dos horas, atrapados por palabras, intenciones, sensaciones, miradas y actos. Todo lo sutil y cada huella, quieren decir algo. Pero no es un “algo” pasajero, sino una pista que unida a la siguiente, nos permitirán saber el significado de cada texto, de cada diálogo y de cada relación, justamente.

Los ocho actores, tienen un desempeño excepcional. Como en una novela, existen los actores principales que son marcados por el relato, pero a mi parecer todos son imprescindibles en la obra. El que puede tener menos libreto para hablar, lo compensa con actuación en silencio. Esto también es un arte en el escenario, el notar cómo cuando uno se está destacando con la voz, el resto permanece en uno de los ambientes de la casa en que se divide la puesta en escena. Serían necesarios más ojos para captar cada movimiento de cada uno de estos artistas.

También es un placer escuchar sonar un piano, en vivo, de las manos de Cecil y Raphael.

En cuanto a la escenografía, ésta es perfecta para la época en que acontece la obra, de un estilo muy fino y distinguido. Si bien en el Siglo XVIII se hablaba de otra manera mucho más formal que en la actualidad, el guión está muy bien adaptado ya que consigue un equilibrio entre la época pasada y la vigente.

La iluminación va ambientando cada parte del escenario en que sucede aquello a lo que debemos prestar atención. Actúa exactamente paralela a como lo haría una cámara filmadora en la televisión. Las luces son las encargadas de decirnos qué es lo importante y en qué momento.

Retomando, por último, al escritor Pierre Choderlos De Laclos, es relevante conocer algo acerca de su vida para comprender el por qué de su novela. Él comenzó como militar, creyendo que era su verdadera vocación, cuando al pasar unos años empezó a redactar «Las amistades peligrosas» (muchas veces traducida como el título de la obra). Con el correr del tiempo, se volcó más a la escritura y en ella pudo plasmar sus frustraciones militares, la humillación por parte de la aristocracia y el rechazo de las mujeres que anhelaba en su momento.

Además de narrar sus propias vivencias, encarnadas en personajes, también se puede mencionar el contexto del país francés de esa época, la frialdad de la clase más alta y la necesidad de aparentar situaciones para «no hacer algo mal».

Quizás, de lo que no se dieron cuenta, los que tienen el poder -y dinero-, es que el pecar de inocente es peor que mostrar la verdadera faceta.

Mariela Verónica Gagliardi

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Julia Zenko, una artista nuestra

Quizás les pase que al escuchar música nacional, se sientan identificados con un músico u otro. A veces, ni siquiera saber por qué se siente atraído por ciertas melodías o por qué unas estrofas nos rememoran a una época determinada de nuestras vidas.

Me atrevo a decir que es imposible no sentir felicidad al escucharla a Julia Zenko entonar distintos poemas, al mostrarnos su sonrisa gigante y sus ojos que desean ir aún más allá de lo que dice.

Es puro arte lo que ella hace y no porque yo lo diga, sino porque se siente, porque se ve, porque el público se estremece y porque si pudiéramos pedirle que se quede durante horas cantándonos, los haríamos.

Hace unas horas se presentó en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A) y nos brindó un recital muy diferente a los anteriores. En esta oportunidad, compartió el espacio con sus hijas, Laura González y Elis García, bajo la consigna del show: «Juntas somos más».

Una morocha y de pelo lacio, la otra rubia y con pelo enrulado. Son dos estilos muy diferentes, estéticamente, y a nivel vocal, si bien tienen matices distintos, apuntan a un mismo objetivo: conmover y endulzar, al igual que lo hace su madre.

Fue mágico lo que pudieron lograr, deslizándose por las tablas, cambiando su vestuario, mirándose entre ellas, compartiendo gestos, pareceres, diálogos y una inmensa aprobación de que su idea fue la indicada.

Estas dos mujeres, también son cantantes así que se puede denominar un trío lo que vivenciamos durante el recital. La primera canción de la noche fue: “Me enseñaron todo mal” (Cambios, 1986). Este tema, trata justamente de los contenidos que los adultos enseñan a los pequeños, de memoria, sin siquiera razonar. Si bien esta canción es de casi 30 años atrás, podemos darnos cuenta cómo siempre existió el mismo conflicto entre lo homogéneo y lo diferente. «Me enseñaron todo mal», también, es la introducción en la obra de teatro «Cómo te explico» de Gustavo Salgado -la cual trata sobre las falencias de la enseñanza en los colegios, desde hace tiempo atrás-.                                                                 Luego continuaron otros éxitos como: “No quiero arrepentirme” (En tiempo real, 1991) y “Crecer con todo” (Crecer con todo, 1987). De la mano de Laura, comenzó “Encuentros y despedidas” (Los elegidos, 2009), pero antes nos contó una anécdota de su viaje a La Habana (Cuba), en el cual conoció a mucha gente y le agarró melancolía al no saber si la volvería a ver alguna vez. Pero al finalizar esta canción, apareció su hermana Elis -vestida de vaquera- con “Viento del sur” (En tiempo real, 1991). Ella, con su chispa, no se detuvo a hacernos una introducción. Simplemente amenizó con su coreografía, la cual tuvo que hacer también Laura. Lo interesante del show fue ver cómo una de ellas comenzaba a cantar y luego las demás se acoplaban con coreos u otra parte del tema. Pero, como era esperado, Julia Zenko, nos cantó, sola: “Todos los días un poco” (20 grandes éxitos, 1997).

Otro punto importantísimo es que, el recital, en ningún momento tuvo altibajos. Los dos pisos del Velma se llenaron y no había lugar ni para una persona más. Debemos admitir que fuimos privilegiados al estar allí, ante tal esplendor artístico. Después, continuó, Julia con “Canto versos”, canción que canta junto a Luis Gurevich y que formará parte de su próximo disco.

La puesta en escena y el repertorio escogido, formó una historia que se podría seguir contando con palabras pero que es más bonito y placentero dejarse llevar personalmente. El show no tuvo ningún descanso, ni para los músicos ni para las tres vocalistas. Solo se detuvieron a tomar un poquito de agua y sus voces siguieron proyectándose en el espacio. Los músicos que estuvieron presentes son: Horacio Montesano (Guitarra), Pablo Barbieri (Batería), Agustín Roy (Piano) y Pablo Giménez (Bajo); quienes no solamente le dieron ritmo y trascendencia al recital sino un profesionalismo  y talento enormes.

En cuanto a la historia que se contó, la podríamos dividir en dos: una primera parte llena de sentimentalismo, heridas, emoción, amor y búsquedas internas. En cambio, la segunda parte, fue un optimismo al presente vivido por cada uno, unas ganas de seguir adelante sin mirar atrás.

Esto lo demuestran: “Si pudiera elegir” (20 grandes éxitos, 1997), “Samba del Río de la Plata” (Crecer con todo, 1987), “Con las alas del alma” (Los elegidos, 2009), “Juntos es más fácil” (Los esenciales, 2003) y “Dale alegría a mi corazón” (20 grandes éxitos, 1997).

No se hicieron desear para el bis compuesto por Fito Páez. No les hizo ni les face falta sentirse más grandes, porque son Grandes.

El próximo viernes 23 a las 21 hs, tenés la última oportunidad de vivir este espectáculo, con el corazón y los cinco sentidos.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Qué quieren las mujeres?

Cuando salí de la función, la noche estaba linda y me invitó a caminar un poco, me propuse prestarle precisa atención a quienes anduvieran de a dos, en situación de “cita” o en una salida de alguna pareja, para reconocer en la realidad lo que me dejó la obra ¿Qué quieren las mujeres?, para ver cómo son las relaciones hoy en día.                                               Increíblemente, los primeros dos que me cruzo, estaban sentados en un banquito en una plaza, tomando un helado. El pelado le decía a la morocha “y porque la mina es así el chabón se comportó de esa manera”. Bien, me llevo la frase, queda rebotando en mi cabeza. La segunda pareja, ya entrada en edad, pareja de hace años. La señora lo tenía agarrado del brazo y hablaba sin parar, él, callado, miraba fijo el camino. Bien, cotidianeidad aburrida, maldita rutina, me quedo con esa imagen. La tercera, hombre perro guardián, preocupado por la estética, camina en musculosa dejando ver sus tubos trabajados, literalmente llevando a su hembra por la cintura, y en vez de mirar a la hermosa mujer que tiene al lado, mira preocupado que nadie se la mire. Está bien, me quedo con estos tres ejemplos donde no vi felicidad, y reflexiono:  ¿porqué no podemos ponernos de acuerdo hombres y mujeres?

Estas mismas preguntas se hace el actor, José Minuchin, durante la obra, cayendo siempre de nuevo en la no respuesta, en el interrogante eterno, en el sabor insípido que tiene la lechuga cuando la comemos solos. Esta pregunta sin respuesta que ya se hizo Sigmund Freud y que se la preguntó el resto de la humanidad, de ambos sexos, es el disparador hacia una interpretación, un esbozo de posibles réplicas, un desencadenante de historias y ejemplos de momentos claves entre hombres y mujeres, que le pasaron a los amigos del actor, que se reduce en todos los hombres, en el hombre.

¿Por qué siempre nos piden otra cosa?, se pregunta este hombre que -de traje en el escenario- va de un costado al otro y al medio, representando distintos tipos de hombre y, dándonos a los espectadores, sobrados ejemplos que nos hacen caer en la risa, en la identificación y en la reflexión. ¿Por qué nos piden que seamos distintos a lo que somos? A hombres, a mujeres, que cambiemos, que así no seamos, que no hagamos esto o aquello, que no nos pongamos esa ropa, que no elijamos, que mejor elijo yo, vos nada, que por qué sos así, y cómo voy a ser, soy como soy, y así se supone que me quisiste una vez, ¿por qué lo que ayer era futuro hoy ya no sirve?

Una obra que principalmente es comedia, que el público se ríe, sintiendo afinidad con lo que el personaje representa, porque seguramente le pasó algo parecido o  ya ha escuchado comentarios similares, porque el teatro, al fin y al cabo, es eso. Es un espejo exagerado y burlón de lo que somos. Pero también podemos encontrar en la obra, poesía y mucha reflexión, incluso las mujeres pensar en qué no quieren los hombres de nosotras, y es, al mismo tiempo, una tragedia, porque ese personaje que vemos, sufre, sufre porque no puede dar con ese amor real.

La función del sábado 17 de noviembre en El Club del Teatro (Mar del Plata), fue la última presentación de ¿Qué quieren las mujeres? Esta que pasó fue la sexta temporada de este trabajo, con textos y actuación de José Minuchin y dirección de Mariano Moro, también dio una gira internacional y salió premiada al Mejor espectáculo de Humor en el IV Festival Iberoamericano de Teatro 2008. Actualmente José trabaja en otra obra, que se presentará en febrero del año que viene.

Melisa Morini

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Bettinotti-Fernández presenta «Esquifuzos»

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David Bisbal recibió el Grammy al Mejor Álbum Vocal Pop Tradicional

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Quebremos los barrotes de lo cotidiano

La humanidad es tendiente a admirar lo ajeno y a bastardear lo propio. Las prisiones mentales son tal vez la peor “patología”, porque es la psicológica y es la que uno mismo se construye, cañito a cañito, hasta formar la celda de la que se hace imposible salir.

Miraflores es una nueva forma de pensar y hacer teatro. Escapándole a las barreras de la tradición, es una escena constante de 45 minutos, que se hace repetidas preguntas, reflexionando sobre el camino que transitamos, obligados o no, las personas por esta tierra. Y es, quizás, lo más interesante, no hay respuestas. Es producto del director, José Munich, definir la no necesidad a resolver conflictos en escena y es una realidad, no hace falta.

Los 30 espectadores que se permiten entrar por función, se van con sus bolsillos llenos de estos interrogantes y de vuelta a casa, siguen pensando en ellos, porque lo que estos dos hermanos reflexionan durante toda la obra, es lo que nos pasa a todos. Es casi inevitable no sentirse identificado, tanto en los diálogos de uno y otro hermano. Cuando se plantean si la felicidad es real o una confluencia de pequeños hechos que hacen a la misma, o cuando se preguntan  hacia donde irá el tiempo cuando se va, como ahora, que esto que se lee, ya pasó.

La escenografía nos envuelve en una situación irreal, casi onírica, donde se beben piedritas, se amasan masas y se pescan llaves. Las llaves abren puertas, las celdas tienen llave, la llave es gigante y la cerradura también. ¿Podrán salir de acá estos personajes? Esa es la cuestión.

Un muy buen producto, logrado por Marcelo Marastoni y Marcelo Cañete, que integran el Grupo Búsquedas y llevan largo tiempo trabajando juntos, hecho que hace que se entiendan en escena, rápidamente, y que se consiga lo que se busca. Y se forma, con la dirección, guión y puesta en escena de José Minuchín, un trío implacable, un confluir de artes sobre tablas que vale la pena ir a ver.

La primera función de esta obra fue el sábado 10 de noviembre en Sala La Bancaria, en San Luis 2069 (Mar del Plata), a las 21.30 hs.

MIRAFLORES, UNA NUEVA FORMA DE CONSTRUIR TEATRO, DESTRUYENDO LAS BARRERAS DE LA TRADICION QUE OBLIGA A CERRAR LOS CONFLICTOS EMERGENTES EN ESCENA, COMO LA VIDA MISMA Y LA BRUTALIDAD DE LOS CEMENTERIOS, LLENO DE PREGUNTAS SIN NECESIDAD DE RESPUESTA . . . ¡¡¡EXCELENTE INTENCION !!!

Melisa Morini