*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un bosquejo de lo que podría llamarse identidad perdida

Gris de ausencia - Radioteatro

Ficha radioteatro ElencoEn 1981 Roberto “Tito” Cossa estrena la obra de teatro titulada Gris de ausencia, situada en una época pos peronista, alrededor de la década del 60´ y con una carga emotiva muy relevante. Es así como Víctor Agú decide adaptarla al formato de radioteatro para revivir la esencia fundamental del desarraigo.

Como la canzonetta que se escucha en varios momentos de la historia que va hilvanando los retazos del pasado, de un continente y otro, de las tierras natales y las convertidas en propias aunque siempre desoladas. Así es como transcurre el relato de cada uno de los personajes de esta historia que consigue expresarse como un conjunto de evocaciones atemporales, sin años, sin presente ni futuro, solo con un pasado que conmueve al más añejo y permite desplegar las alas al más joven.

Un gris que empaña lo que podrían ser colores vivos pero que conmueve hasta al más inquieto.

Los recuerdos, esa caja fuerte o ese baúl que cuesta vislumbrar desde lejos pero que está integrado por anécdotas, por sueños tan fuertes que son imposibles de notar despiertos. Como esa fragancia al puerto de La Boca, de las reuniones familiares, de una partida de tute y las melodías de un acordeón desafinado que se oyen más representativas que lo que podría ser perfecto.

Sebastián Pozzi es el encargado de darle vida sonora a cada escena del radioteatro y que como espectadores podamos sentir los pasos, el correr de una página del diario que llega tarde al barrio, las voces gastadas de tanto sufrir, el idioma que confunde personalidades y sentires, dolores del alma imposibles de subsanar.

Mientras Nora Cárpena ý Víctor Agú nos introducen a esta melancólica escucha, cada interpretación se irá encargando de decir algo picaresco, inolvidable y tan profundo como lo no sucedido como se deseaba.

Un abuelo interpretado por el talentoso actor Roly Serrano, al cual podemos observar con toda la gestualidad al pie de un hombre anciano y, a su vez, darnos el lujo de cerrar los ojos y sentir la fascinación de su gran composición interpretativa.

Gris, como lo intermedio entre una tonalidad y otra, como lo que no se puede definir exactamente, como lo desteñido del negro u opacado del blanco. Como un pie dejando huella en Italia y Argentina, como la confusión de un Coliseo y la cancha boquense. Como el mareo que no permite saber a ciencia cierta para qué permanecer donde se permanece ni por qué.

Ficha Gris de ausencia - radioteatro

Mariela Verónica Gagliardi

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La sabiduría del arte

Camarines1

Ficha CamarinesMuchas cosas le puede enseñar un padre a un hijo y también son varias las cosas que puede aprender un hijo de un padre. Pero, cuando no se está presente, suele quedar un vacío tan profundo, tan difícil de volcar con las palabras justas como de comprender certeramente. Las sensaciones no siempre pueden verbalizarse.

Es así como Víctor Laplace y Sergio Surraco, interpretan a dos seres que creen ser quienes quieren hasta que se dan cuenta de lo mucho que se están perdiendo por la terquedad de sus personalidades.

Uno actor y el otro ingeniero, realmente dos carreraras completamente opuestas que no conseguirían unirse de ningún modo. Sin embargo, estos hombres tan desconocidos entre sí y con genes tan similares encuentran la manera, espontánea, de retroalimentarse.

Si bien existen muchísimos momentos en que el humor hace estallar varias carcajadas en ellos y el público, es la nostalgia la encargada de lograr quitarle tanto polvillo a dicha relación.

Dos actores que se lucen de principio a fin, que convocan y llena la sala del teatro Tornavía (en San Martín), que tienen muchísimos cambios de vestuario (los cuales consiguen hacer lucir aún más a estas estrellas del teatro) y un sin fin escenografías que alcanzan la fluidez necesaria para que cada una de las escenas consiga la hilación con la siguiente.

Así, Camarines (escrita y dirigida por Rafael Bruza) se convierte en el espacio ideal para que los personajes se desnuden por completo y decidan su futuro sin culpas o morales innecesarias. Entonces, la vida misma les va mostrando cuán interesante resulta el desafío de imaginarse estar en otro lugar, cambiar rotundamente, maquillarse con los colores que desean para encarnar a quienes sueñan y entenderse, mutuamente, sin la necesidad imperiosa de pretender convencerse para modificar algo.

Como quien quisiera ser feliz y no conformarse con lo conseguido hasta el momento, ellos buscan, indagan, se sorprenden sin imaginarlo, sueñan con los ojos abiertos y se ayudan como nunca lo hicieron antes. Por eso, Camarines, es un búsqueda hacia lo más profundo y sensible de un ser humano, sobre todo sobre aquellos que no tuvieron un padre presente, sobre la oportunidad de cambiar y no estancarse en un pasado doloroso, dejando a un lado el rencor, asumiendo que toda persona se equivoca y que la única condena que debería existir es la de ser preso de las propias palabras.

Al observar a los espectadores pude notar como todos teníamos la misma sensación: la de estar dentro de un verdadero camarín, escuchando las conversaciones privadas detrás de una puerta, intentando capturar la esencia de cada charla y asombrándonos por cada uno de los sucesos de la presente trama.

Como la frase: nunca digas de ese agua no he de beber, así se manifiesta esta entretenida y sensible historia que nos lleva de la mano por un camino conmovedor y lleno de esperanza en el que siempre se está a tiempo.

¡Qué lindo resulta saber que una persona puede arrepentirse y que no tiene que seguir un modelo para no evitar decepcionar a alguien!

Una comedia dramática que sutilmente consigue enaltecer al amor y demostrar cómo lo esencial es la ternura que le imparte uno a otro, el cuidado y la enseñanza de transmitir lo que más se sabe.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Es fuerte quien pelea?

La que nunca estuvo12
Ficha La que nunca estuvoPara defenderse hay que estar presente y resulta ser muy cobarde la actitud de atacar en ausencia de la víctima.

Por múltiples factores y sin ser mi objetivo el justificar a los agresores verbales, psicológicos o físicos; deseo plasmar en palabras un análisis al respecto.

Muchos títulos de obras de teatro hacen referencia a su argumento, a una idea o son el simple capricho de quien desea atraer al público sin más.

La que nunca estuvo (escrita y dirigida por Mauro Yakimiuk) sintetiza una problemática muy profunda que puede tener varias interpretaciones. Quien ha sufrido el ataque de compañeros en periodo escolar podrá comprender un poco mejor de qué se trata, a dónde apunta. Quienes hayan sido los agresores quizás aún no asuman su responsabilidad al respecto y quienes no se encuentren en ninguno de estos dos grupos, podrán debatir una infinidad de premisas y teorías como meros investigadores externos.

El sufrimiento puede ser muy provechoso si se aprende cómo evolucionar y correrse de los factores de riesgo: de seres incapaces de hacer su propio camino sin evitar denigrar a un “otro” más débil.

En la presente historia puede disfrutarse de una comedia dramática que nos invita al goce y reflexión. Permitiendo aunar estos dos aspectos que, en ciertas piezas artísticas, parecen irreconciliables.

Así es como un grupo de amigas (ex compañeras de colegio) se juntan a celebrar. Pero, la llegada de otra persona será lo que producirá la rispidez necesaria como para que la reunión vaya desarrollándose de una manera poco feliz -por momentos-. Es que estas jóvenes tomaron diferentes rumbos en sus vidas, ya no son las niñas de aquel entonces y no dejará de aparecer el factor discriminativo que despierte la ira de unas por sobre otras.

El hilo conductor de la obra nos hace preguntar a cada momento: ¿a qué hace referencia el título? Una enunciación que destila ausencia, soledad, un sin nombre, un anonimato, alguien que no tuvo la oportunidad y posibilidad de hacerse presente. Quizás ahora, tal vez antes. Lo interesante es el fluir de la dramaturgia que nos va permitiendo (como público) distendernos en ciertos instantes, sentir el suspenso en otras escenas y no sacar conclusiones apresuradas antes de tiempo.

La que nunca estuvo8

Entre risas, llantos, ebriedad y enjuiciamientos, un juego se va abriendo y no solo sobre la mesa sino en las breves historias de vida de cada una de las chicas que tienen la necesidad de hablar, de mostrar quiénes son ahora, quiénes fueron antes y cuestionar ciertas actitudes.

Como una sucesión de sketchs al mejor estilo de sitcome, es sorprendente el giro que va tomando la historia con el correr de los minutos. Valiéndose del talento de cada una de las actrices, habrá quien recuerde (posiblemente) a alguna compañera de la infancia y quiera decirle sus verdades.

Con respecto a los personajes, cada uno de ellos está muy bien caracterizado y diferenciado del otro. Así es como se obtiene un abanico de personalidades que dan la posibilidad de estigmatizar a quien no es como se desea.

El colegio entonces retorna al presente de estas adultas mujeres para darles una lección de vida y una fuerte sensibilización.

A su vez, el humor será el recurso imprescindible para que los diálogos tensionantes puedan ir y venir sin desesperarlas demasiado. Sin éste, las bebidas se enfriarían más rápido que la quietud de todas las palabras que pudieran agregarse.

Por último, cada una de las actrices tiene su momento para destacarse y brillar, pero merecen ser destacadas como muy buenas comediantes: Daniella Mastricchio y Natalia Álvarez. Y, en cuanto a composición dramática, sin lugar a dudas es Julieta Fazzari una revelación en la obra y la que se encarga de definir cómo continuará la juntada amistosa-. ¿Amistosa?

Mariela Verónica Gagliardi

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El deseo de ser

Tu madre no sabe1

Ficha Tu madre no sabeTu madre no sabe, es una tragicomedia con muchos tintes de comedia negra (escrita y dirigida por Gastón Cerana). Al tratarse de este género humorístico se supone que el público reirá incansablemente de las desgracias sufridas por los personajes de la historia. Pero no es así. Existen muchísimos momentos para el goce y la risa, aunque el dramaturgo indaga por las profundidades más reveladoras en la vida de un ser humano. Aquello que se supone no es correcto, sino todo lo contrario.

Un elenco de lujo (Luis Contreras, Dalia Elnecavé, Anita Gutiérrez, Martín Lavini y Teresa Murías) compone esta obra y hace posible que talento y placer vayan unidos de la mano. Se trata de la segunda obra que presenta el teatro Border y continúa dejando boquiabiertos a los espectadores que se acercan a la sala sustentable para conocerla.

Imposible no destacar la excelencia de Anita Gutiérrez que irradia luz cada vez que interviene en la presente propuesta, demostrando su pasión por el teatro y la actuación.

Con respecto al argumento de la pieza artística, existen algunas cuestiones intrincadas que datan de la realidad real: el vínculo entre una niñera y su víctima. Una madre presente pero ausente que no consigue hacerse cargo de su propio hijo. Y es así es como una criatura es citada a través de sonidos de llantos y congoja para darle notoriedad en el relato. Un pequeño que no se ve en persona pero que, sin embargo, sirve de protagonista y es a través de él que gira la historia.

Chusmeríos de barrio, palabras puestas en boca de la persona “equivocada”, la información que viaja como a través de un teléfono no descompuesto y los hechos que se van reconstruyendo a medida que avanzan los diálogos.

A su vez, cabe destacar el gran dinamismo que se lleva a cabo durante toda la obra, el modo de narrar que permite conocer cada detalle de la acción y su correspondiente relato paralelo, un gran aporte cineasta que permite retroceder y avanzar activamente sin proyección de película fílmica y unos personajes que están perfectamente compuestos para que todo lo establecido corporalmente y con palabras sea realmente creíble y provoque el efecto deseado por su director.

Existe un gran trabajo de creación e interpretación que deja lucir a todos los actores en cada escena, dando lugar a varias sensaciones que permiten replantearnos por qué es tan común y notorio juzgar a quien se supone comete un error (sea este voluntario o no) sin realizar un mea culpa que muestre alguna señal de evolución personal y de sabiduría.

Lo conmovedor aparece en la presente historia y consigue significar más de lo que se supone a simple vista. Una hija que es deslucida públicamente y que puede plasmar incluso algo de sensibilidad por su madre a quien resguarda de toda crítica despectiva.

Más allá del grato momento que se siente durante la función, es posible analizar factores sociales que puestos de una manera u otra pueden convertir la dramaturgia en dos: por un lado puede vislumbrarse cómo los “defectos” son exaltados para conseguir fines humorísticos; pero, también, existe un relato simultáneo en el que se puede observar el significado de cada uno de esos “defectos”. Si bien no hay demasiado tiempo para evaluar instantáneamente y a lo largo de las escenas, sí quedan plasmadas en como fotografías todas aquellas acciones que Cerana quiso realzar por diversas cuestiones. Y, se vuelve todo mucho más interesante y llamativo cuando se descubre que cada personaje (por sí solo) también es una historia diferente en sí misma.

Entonces, un drogadicto puede ser gracioso por el puesto que ocupa y una mujer desequilibrada puede ser vista con ojos lacrimosos o victimaria de su propia vida. El desfile de interpretaciones cobra vigor de una u otra manera, según los ojos de cada espectador y de lo que quiera aportarse en la argumentación.

Tu madre no sabe es un pedido de justicia para los niños que, muchas veces, son tratados como objetos, a quienes no se comprende y a quienes se maltrata por diferentes motivos. A los secretos que se guardan en una familia, a quienes tienen el poder y la potestad de someter a los más indefensos y a burlarse de sus traumas en vez de ayudarlos.

Como una pieza que va íntimamente unida a la siguiente y se juntan entre sí por recursos originales (tanto escenográficos como lumínicos) para dar lugar lazos humanos que son manipulados por el más maniático.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un juego donde solo triunfa el valiente

Taquicardia

Ficha TaquicardiaLa primera sala de teatro sustentable en Argentina estrenó su escenario con una obra titulada Taquicardia (con idea y dirección de Valeria Ambrosio).

Sin lugar a dudas que al tratarse de esta figura tan talentosa del mundo artístico, el éxito estará asegurado en todo sentido.

Así pudo sentirse la magia, esa vibración tan especial al hablar con una persona y otra del lugar y notar cómo las sonrisas se proyectaban hasta el momento en que se dio sala.

Un telón violeta dejaba traslucir unas lucecitas multicolores que nos remitían, indudablemente, a una época del año en que se arma y diseña todo en torno a la navidad.

¿Qué decir del momento preciso en que comenzó la función?

Una actriz, cantante y bailarina que con su excelencia consiguió reflejarse en cada uno de los corazones de quienes espectaban la obra. Una obra que no puede sintetizarse con breves relatos sino con los detalles que se merece aparezcan incluidos en dicho texto literario.

Cuando se ve pasión, el cuerpo se encarga de agradecerlo -como una una infinita adrenalina que plasma goce sin nerviosismo-. Así fue lo primero que sentí desde la primera fila del teatro. Una fila diseñada perfectamente, desde la que se puede observar todo el escenario con la comodidad que por lo general no se consigue en la mayoría de los espacios artísticos.

Flor Benítez es el nombre de la agraciada intérprete que representa a una mujer joven en busca de muchísimas cuestiones esenciales de la vida. Entonces puede notarse, a simple vista, cómo surge del interior de un piano de cola y empieza a mover, tan sutilmente, cada uno de los músculos hasta convertirse en quien desea ser.

Provoca, conmueve, alegra y emociona constantemente sin que se pueda dejar de prestar atención a tan magnífica historia. Una historia que parece ser tan real como el espectador suponga. Y de eso se trata este juego de ficción que está inmerso en la ficción, como un cubo dentro de otro que puede ser descubierto a medida que se desarma. A su vez, el músico que acompaña el relato (Matías Chapiro) no es un mero intérprete de melodías sino una pieza fundamental y activa a lo largo de Taquicardia.

Como un videojuego o un dibujo animado que pretende pasar de nivel hasta alcanzar la gloria, ese trofeo que convertirá al participante en el ganador. Un ganador empedernido y apasionado en atravesar desafíos y pruebas que lo hagan sentir vivo. Esta es una de las respuestas de la historia, una historia que no merece ser juzgada sino sentida, recorrida junto a su protagonista quien es la jugadora principal del juego de su vida. Al igual que una cajita de música pero sin la bailarina tradicional que viene incluida con la misma… porque dicha figura es ella misma -quien se traslada, salta, danza, corre, se asusta, cae, rebota, se esconde y aguarda a la propuesta del músico.

Un universo idiomático en que la mayor parte de las palabras se conjugan en cantos de diferentes estilos rítmicos que posibilitan comprender la lengua corporal que principalmente permite el entendimiento de toda la trama. Mientras tanto, el lírico, el pop, el melódico, entre otros; se apoderan de una historia sin igual que parte de un trágico invierno hasta el florecer de la primavera en que todo se transforma notablemente, en que el amor traspasa fronteras para que pueda encontrarse consigo misma. Con una mujer que deja sus tacones altos para lucir de cualquier forma y descubrir quién es en verdad, a quién llegan sus cantos, dónde está y a dónde pretende no volver jamás.

Componen esta alucinante propuesta unos videos íntimamente relacionados con las canciones y acontecer inmediatos, diversidad de instrumentos que expresan un mundo de sensaciones junto a una iluminación que hace posible sentir mayor o menor tensión.

El humor, siempre presente, acompaña la desgracia que logra convertirse en un apacible dinamismo corporal en que la artista encuentra el oasis perfecto para decir lo que quizás nunca pudo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Amar en tiempos difíciles

Edipo y Yocasta17

Ficha Edipo y YocastaMejores tragedias que las griegas, no hay. Y qué mejor que escuchar una historia a cargo de excelentes voces que le otorgan al arte un sin fin de matices.

Edipo y Yocasta, un grito en la inmensidad (musical escrito y dirigido por Mariano Taccagni, basado en el mito de Edipo) nos introduce en un relato cargado de tensión que solo afloja en un pequeño momento de la obra. Con un elenco integrado por artistas muy conocidos del género musical, se disfruta a lo largo de la historia que utiliza la poesía como principal arma de deleite y el acompañamiento de una gran orquesta de músicos (dirigida por Gaby Goldman). Así es como podemos conmovernos y sentir cada situación interpretada por los actores en las tablas.

Si no fuésemos seres racionales e inmersos en una sociedad con tantos tabúes, dicha historia de Edipo no tendría fin ni sentido alguno. Pero, como el vínculo madre-hijo es algo muy fuerte, consigue trasladarse a todo tipo de generación e impactar de una manera tajante.

Freud podría realizar todo tipo de análisis al respecto pretendiendo explicar los traumas de una y otra parte. Aunque, la desgracia presente se da no por la voluntad de ambos sino por el desconocimiento de una información que -de haberse tenido- no se habría originado dicho caos y sufrimiento.

Una madre, la Reina de Tebas, que tiene que optar por perder a su hijo recién nacido o a su marido, el Rey Layo, y que, finalmente, entrega a su bebé para que su esposo permanezca a su lado. Y, tal vez, acá haya que realizar una pausa para comprender que si Yocasta hubiera priorizado la vida de su pequeño, jamás se habría enamorado de él en el futuro. Hijos que vinieron más adelante que no logran comprender si son sus nietos o parte de sí. Un amor que es más fuerte que todo lo que ambos pudieran sentir en la vida y que, sin embargo, no logran encauzar sanamente.

Un paso que avanzan y la desdicha que se apodera de sus lágrimas, de sus angustias y del dolor más profundo que tienen en el alma. Como unas arenas movedizas que no producen placer sino una desesperación enorme, eso es la esencia de la presente historia.

En cuanto a la música, Goldman consiguió fusionar distintos ritmos para que el relato y su devenir puedan desfilar por distintas sensaciones que oscilan entre el pop y el clásico, dando la oportunidad de respirar unos instantes y recobrar el aliento.

Mientras las predicciones cobran más fuerza que el raciocinio, lo peor está por venir y la vida humana se vuelve más significativa que su argumentación.

En cuanto a los protagonistas de la historia, tanto Marisol Otero como Gonzalo Almada proyectan sus dolores y pasiones con el talento que los caracteriza, al mismo tiempo que la dulzura y ductilidad de Marisol envuelve al musical en una historia de amor inigualable. Madre, esposa y amante, que no se explica por qué es tan inmenso su sentir.

También existen otros personajes que se destacan como el de la esfinge (interpretado por Judith Cabral) y el de Macaría (representado por Carla Liguori). El resto del elenco se luce con mucho esplendor y conforma una grata pieza artística, demostrando que siempre exista amor por lo que se hace será posible estar en un teatro tan conocido como el Apolo, con una platea colmada y un éxito rotundo.

Cabe resaltar que el ritmo del musical es más pausado, lo cual permite que disfrutemos de cada personaje, de la inmensidad de cada escena y de cada canción que conforma un paralelismo (complementario) junto a cada diálogo esbozado a nivel vocal y corporal. Solo así Edipo consigue ser aquel hombre que no siente despecho por su pasado y Yocasta sí asume cierta culpa por la ceguera que tuvo y que ni siquiera el más ciego, Tiresias (Rodolfo Valss) es impedido de observar con sus ojos la realidad presente y que se avecina. La participación de este último es el detalle que colma de alegría y euforia a los espectadores, quienes no se resisten en aplaudir incansablemente cuando finaliza la trama.

El papel de Layo lo interpretó, en esta función, Mariano Taccagni ya que Martín Repetto está recuperándose de salud.

Mariela Verónica Gagliardi

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Con su alma desnuda, sola como vino al mundo

Ph: Christian Inglize

Ph: Christian Inglize

Ficha Sola no eres nadieCuando se la ve en escena, es ella sola con su alma, luciendo un hermoso vestido -súper femenino- que le otorga más emotividad a todo su monólogo. Con sus ademanes de mujer, sentadita o acostada, recuerda varios momentos de su pasado, su historia y cada detalle que la vuelven única e irrepetible.

Porque Sola no eres nadie es un retrato íntimo, muy bien dramatizado por Mariano Mazzei, con la dirección impecable de Ana Alvarado y la pluma de Natalia Villamil. Un retrato que se vuelve acción, emoción y pura vida en una vida que no siente demasiado aire puro.

Con respecto al argumento, es simple pero verdaderamente preciso y con la grandeza que trae toda historia que pretende hacer sobresalir a quien la narra, sorprender a quien la observa y conseguir realzar cuestiones de antes y de ahora que tanto duelen. Sí, porque el juzgar de la clase alta respecto de la clase baja es intolerable. Porque una empleada doméstica no tiene por que ser estigmatizada y toda elección sexual debe ser respetada. Entonces, estos tres puntos son los encargados de hacer brillar a Mazzei en escena, sin necesitar más que un objeto en el cual sentarse o recostarse a dormir por un ratito. El teatro de principio a fin puede sentirse y vibrarse en este unipersonal, en el cual cada personaje citado es imaginado en nuestras mentes y corazones. Amamos y odiamos a lo largo de la dramaturgia. Una narración que desearíamos se extienda para saber más de ella y sus peripecias, de sus aciertos y desaciertos, de su vida inmiscuida en otros hogares que tanto les faltaba para ser considerados como tales.

Ella es simplemente una princesa sin su castillo, una mujer sin su príncipe, una persona increíble que dotó de alegría la existencia de otros y que desearía haber sido el centro de alguien.

Sedienta de amor, cuenta cada detalle para compartir sus penas con nosotros -como si estuviera en un cuarto abierto-, sus confidentes sin voz. Porque ella no precisa comentarios sino un hombre en el que llorar, unos brazos que la abracen y una caricia que la disipe de tanto dolor.

¿Cómo soportó tanto, durante tanto tiempo?

Como el pesar que se lleva cual mochila al hombro, o cartera amplia, deseando encontrar el próximo paraje en el que descansar por un largo rato. Deambulando, haciendo que los días transcurran y permitiéndose sentir al lado de quien se lo permita.

Mientras sus ojos espejados lagrimean y se llenan de melancolía, ella sueña despierta y es puro corazón lo que revive.

Con un título realmente fuerte, conciso y atrevido, Natalia Villamil demuestra cómo se construye un drama, cómo se lleva adelante y cómo se transita junto al acontecer evocado por su protagonista.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una niña milagrosa

Ph: Sebastián Arpesella

Ph: Sebastián Arpesella

A veces uno quiere mucho ver una obra de teatro porque sabe que le va a encantar pero, también, corre el riesgo de ir con demasiadas expectativas a la función y no salir del todo satisfecho.

En esta ocasión, no me pasó ninguna de esas dos opciones ya que hace meses deseaba acudir a La Pilarcita (escrita y dirigida por María Marull) y mi pluma no logra volcar en palabras la infinidad de sensaciones que capturaron mis cinco o seis sentidos durante la historia.

Desde ese día hasta ahora cuando hace excesivo calor, cuando se menciona a una divinidad, a un milagro, al amor en todas sus facetas, al verano, a una pelopincho, a una muñequita de trapo preciosa y al deseo: pienso en esta dramaturgia.

Y como las palabras no son más que letras que describen y ayudan a contextualizar, me veré obligada a hacerlo.

En un pueblito de la provincia de Corrientes una joven tiene un a su cargo un hospedaje para turistas muy precario. Pero, a pesar de contar con los servicios básicos es un lugar lleno de magia, nobleza y un aire agobiante que produce placer de estar allí.

Cuando una pareja se aloja en el hotel, todo parece tomar un rumbo diferente e impensado.

Dos generaciones se encuentran, se traslucen y retroalimentan sin casi ser consciente de ello. La dueña del hospedaje y su amiga son las encargadas de otorgarle muchísima suspicacia a la trama, permitiéndonos a ser partícipes de sus vivencias cotidianas, de sus sueños y de las ocurrencias que se encargan de marcar el camino de los huéspedes en medio de una ola de calor.

La transpiración se hace presente de una manera visible y mientras unos están acostumbrados y resignados a la falta de aire, otros vienen en busca de una solución a sus problemas, padeciendo las altas temperaturas.

Modos de vida diferentes, rutinas completamente distintas, deseos insatisfechos y el recurso narrativo utilizado por las hermanas Marull de hallar el modo de capturar la esencia de la juventud. Esos aromas que por más que no se huelan con el olfato, se perciben, quedan en el cerebro, son trasladados al resto del cuerpo y sellados en el corazón.

Un elenco formidable que interpreta desde la sutileza al personaje que le corresponde, sin exagerar absolutamente nada. Esta es la clave, justamente, para que podamos inmiscuirnos en la atmósfera y los códigos planteados por la autora. Hasta con el más mínimo detalle, es posible que imaginemos estar situados en dicha provincia, en ese instante, en esa noche en la que todo se convertirá.

Cuando unas melodías suenan desde una guitarra criolla, la música envuelve la sala, el abrigo sin pieles se descubre y los rumbos aparecen solos sin ser buscados en lo más mínimo.

De hecho, la desesperación es el motor que mueve al resto del engranaje de la presente historia que desborda melancolía, que permite una conexión inmediata entre el espacio escénico y los espectádores, que abre su patio al aire libre para plagarnos de fragancias inolvidables y pinta de colores un carnaval irrepetible para la vida de estos seres humanos tan pasionales.

¿Es posible vivir sin pasión?

Seguramente estos personajes no podrían ser quienes son sin esa llama que encienden a diario, que mueven de un extremo a otro, que envuelven de alegría hasta con una refrescada en la pileta, que saben combatir lo malo y transformarlo en amor y en esperanza.

Una interesante manera de narrar lo esencial y lo recurrente, permitiendo cuestionar -en todo momento- qué se busca. Los límites surgen solos y estas tres mujeres interactuarán como les nazca, desde la espontaneidad que las caracteriza. Sin preparar un speech ni establecer una formalidad de trato. Siendo quienes son, no temiéndole al qué dirán y llegando a homenajear año tras año a una niña (Pilar Zaracho) que murió por salvar a su muñequita. Este hecho ocurrió en 1917 y desde ahí en más el pueblo de Concepción de Yaguareté Corá (Corrientes) marcha hasta donde está el santuario -llenísimo de más muñecas que la gente le dona en símbolo de agradecimiento por cumplirle los deseos y milagros-.

Cada paso cargado de una energía enriquecedora, de esa fe inalterable, va fortaleciendo cada 8 de enero aún más la creencia sobre la niña de cuatro años. Por eso, una puntada con hilo durante toda la velada le otorgará a quien más lo precisa, un tesoro.

Y mientras los deseos se cumplen, el carnaval da rienda suelta a una fiesta paralela en la que el alcohol hará olvidar los malos momentos y las penas.

Mariela Verónica Gagliardi

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Distintas maneras de soltar

Bordes

Ficha BordesSin lugar a dudas que ver una obra con un texto semejante nos hace replantear, como público, muchísimas cosas. En primer lugar por la temática que hace referencia al duelo y, en segundo, lugar por necesitar decir de diferentes formas que ellas no están solas.

Bordes (escrita por Natalia Villamil y Cintia Miraglia, dirigida por ésta última) tuve la oportunidad de verla por primera vez el año pasado, dentro del marco del 2° Festival contra la violencia de género y, luego, en este teatro tan emblemático como lo es El Extranjero. Ambas experiencias fueron realmente únicas y diferentes, porque la dramaturgia tuvo una maduración, porque las actrices se sintieron más cómodas aún con sus monólogos y porque todo tuvo una convergencia grandiosa que las hizo explotar de ira, resentimiento y melancolía.

Porque el amor, en todas sus vertientes, es amor y nadie puede juzgar lo que una mujer siente al lado de un hombre cuando la relación no se da de la manera pretendida.

Porque los humanos somos caprichosos y estas talentosas actrices saben de ello, pueden explicar con palabras y gestos lo que sintieron, lo que padecieron y lo que jamás volverán a atravesar.

Es así como puede notarse un espacio escénico en el que hay tres actrices y algunos objetos con los que se relacionan. Pero, lo más sorprendente, es que esa tridimensión espacial no es fija sino que va adoptando las características necesarias para que sintamos la fusión de los tres jugosos relatos. Y sí, porque son tres mujeres bien pasionales que fueron abandonadas o abandonaron de distinto modo. Mujeres que no desean seguir sufriendo y que se animan a decirle ¡basta! al pasado.

Finalmente, todo duelo lleva un tiempo determinado, ¿no?

Porque un vaso de whisky no puede quitar del vacío existencial a nadie, sino sumergirla más. Porque los constantes reproches a alguien que no está, ni volverá, es angustia en estado puro; y porque nadie merece estar en segundo lugar jamás. Entonces ellas se encargarán de hacerse notar, de definirse con palabras y delinearse -no los ojos- sino las miradas, proyectadas hacia un horizonte que solo ellas saben trazar a la perfección. Que nosotros como espectadores no vemos pero sí sentimos y podemos vibrar con cada representación e interacción a lo largo de la triple historia.

Desde la primera vez que vi esta obra la amé en completamente y resulta imposible no hacerlo, ya que son tres voces que crearán diversas sensaciones en quien las escuche y observe. Imposible no sentirse proyectada y defendida. Antes, en un universo en el que se defiende a las víctimas de violencia y ahora, rasguñando sus derechos para no caer en la trampa de nadie. Pero, quizás, lo que deban asumir es que ellas se auto engañaron para no asumir la culpa de algo en el asunto.

Las tres actrices brillan en las tinieblas, en la luz tenue y en el olvido de sus seres queridos. Esos por los que sintieron tantas cosas bonitas y ahora se vuelven pantanosas. Tres personajes que son completamente diferentes, excelentemente bien interpretados y que consiguen hacer reír y llorar de un instante a otro.

Se puede sentir cómo el espacio se traslada suavemente para recrear lo que vendrá, es posible lagrimear cuando el luto llega a su fin y ellas salen airosas del mismo. En definitiva, el enojo solo es un sentimiento vacío

Con un vestuario a tono con la personalidad de cada una, es que Bordes será esa línea finita que divido el bien del mal, la felicidad del precipicio y ese juego súper interesante que proponen las autoras con el fin de que el letargo se convierta en vértigo y después en la posibilidad de cambio. ¿Quién dijo que todo debe permanecer quieto por siempre?

Las tres nos darán una lección de cómo tomas las riendas sin que éstas las vuelvan a tomar por sorpresa, acompañadas por las cuerdas de un violinista que será el único hombre presente físicamente.

Mariela Verónica Gagliardi

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Varieté en Santos Lugares, gratis

Varieté Santos Lugares

EL SÁBADO PRÓXIMO A LAS 20 hs En el OCEAN
VarieTref es la nueva varieté del Cine-Teatro Ocean

Sábado 12 a las 20 presentaremos un show musical y mágico para toda la familia.

Entrada libre y gratuita.

Av. La Plata 3530, Santos Lugares

Pablo Rodríguez, Patricia Martínez, Quique Ojeda, Rene Luna y la nueva banda santiagueña, Nelly Soria, Graciela Carabajal, Insomne fase 2 y Elvira Vasil.