*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Bretón envuelto en la tormenta de Santa Rosa

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ficha-traslasierraEn un pueblo perdido, en la provincia de Córdoba, es que se encuentran dos hermanas a la espera, mientras su madre viene y va, deambulando por doquier. Ellas aguardan que el viento tome otra dirección más conveniente para sus vidas, se toman el tiempo para imaginar qué pudo haber sido de la vida de su padre y, mientras tanto, quisieran casarse y huir de la casa que habitan en pos de algo mejor y progresar.

No solo que el progreso que buscan no llegará sino que se irán sucediendo una serie de atrocidades que (acompañadas por efectos sonoros en vivo) nos irán llevando por un recorrido poco visto en el teatro contemporáneo.

Y, de repente, podemos observar una excelente escenografía que nos da cuenta del lugar que el autor/director pretende recrear: una cómoda que sostiene el portarretrato de un hombre, posiblemente del padre que ha dejado todo. Un rostro que bien podría ser -por el carácter de la dramaturgia- André Bretón. Sumado a este detalle, se une una cama con sábanas añejas y diferentes vestuarios que lucen las actrices y otros colgados en el patio de la casa, intentando secarse antes de que ocurra lo peor.

Entonces, retomando el hilo conductor de la historia, Bretón podría ser el progenitor de estas dos jóvenes ya que sus historias coinciden a la perfección: la ubicación geográfica (Francia) y la tinte surrealista que lo caracterizó. Es así como Traslasierra (escrita y dirigida por Gabriel Cosoy) se abre a dos lecturas: la tradicional que nos invita a seguir, cronológicamente, el relato; y la surrealista que nos lleva de la mano por un universo colmado de historia, de guerras, de literatura, de simbolismos y de, al parecer, un discurso que podría (incluso al terminar) volver a reciclarse.

Esta obra es una maravilla y así nos deja a los espectadores. No hay quien no salga de Silencio de Negras con una sonrisa de satisfacción porque se trata de un producto artístico muy bien logrado, con eximias sobre actuaciones, con un espacio escénico que parece ser el ideal y todo el aspecto sonoro que acompaña, deleitosamente, a la narración. No nos tenemos que imaginar que se desata la tormenta de Santa Rosa porque la sentimos, la escuchamos, la tememos y añoramos que no se cobre víctimas.

Por momentos las hermanas, con su aspecto campestre, se animan a contar sus desgracias, sus penas, sus esperanzas y a creer que lo que vendrá será mejor. Es tanto el delirio que se vive a lo largo de esta historia, pero tan bien interpretado, que no podríamos cuestionar absolutamente nada de lo que ocurre. Todo lo improbable se vuelve real y no existe momento para negar que una novia de su padre pudiera aparecer de la nada, pretendiendo y orando por su vida.

En lo personal considero que tener en cuenta sabores, aromas, fragancias, sonidos y silencios ayudan a que tanto los artistas como el público puedan/podamos meternos de lleno en la obra, ser parte, trasladarnos a un espacio en que bebíamos esta infusión o recordar tal o cual cosa por el cesar de una ráfaga de viento. La memoria emotiva es fundamental para que sellemos en nuestro cuerpo un momento determinado. Este es el caso y quizás por ello pueda ser tan complejo escribir sin que una frase quede redundante o demasiado pegajosa.

Cada partecita de Traslasierra es un recorte de los escritos de Bretón. Por esto y mucho más, se puede disfrutar y rememorar “En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo”. Pareciera ser que la imaginación cumple con todos los requisitos para que el surrealismo llegue al objetivo de plagarnos de herramientas y deseos, sin límite, soñando despiertos: “Amada imaginación, lo que más amo en vos es que jamás perdonás”.

La razón se hace a un lado para que lo más puro e innato del ser humano cobre protagonismo. Es momento de dejar relucir aquello que asombra, que sorprende. Es el instante en que podremos tomar con las manos a nuestra niñez y abrigarla de tal modo que no se escurra jamás.

Cada una de las ocurrencias de esta magnífica dramaturgia sorprende, llena y otorga una luz que solo será interrumpida por esos rayos que anuncian la tormenta del año o, por qué no, del siglo. Toda preocupación podrá ser soslayada y las plegarias reunidas para que tengan su momento de lucidez.

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Quiero panza, quiero panza!

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Una reunión de ex compañeras de colegio es el punto de partida para que la disparatada comedia Tres (escrita por Juan Carlos Rubio y dirigida por Corina Fiorillo) llegue a los corazones de todos los románticos. Es entonces cuando las personalidades de las amigas chocarán hasta hacerlas estallar en ira, llanto, dolor, pero -sobre todo- carcajadas. Sí, porque Tres es una comedia como pocas que te hará reír durante toda la historia.

Podríamos decir que existen muchísimos espectáculos para hacer reír, pero aquí sucede algo distinto: se fusiona la excelente dramaturgia con las eximias interpretaciones y el plus de ser dirigidos por Corina que pareciera convertir una obra en arte puro con su varita mágica.

Con un espacio escénico bien moderno y minimalista, en el que el blanco luce como la propia pureza, los artistas irán conformando las escenas a su gusto y acomodando el mobiliario a disposición de las mismas.

¿Cuántas veces hemos escuchado (sobre todo siendo mujeres) acerca del reloj biológico? Como si el útero y aparato reproductor fuera en sí un objeto que al llegar determinada hora/edad, dejara de funcionar para siempre, relegando a muchas deseosas de ser madres, justamente del placer de concretarlo.

Todos los clichés estarán presentes pero distribuidos de tal manera que cada diálogo será recordado, cada intervención aplaudida y cada acierto un deseo compartido.

Tres será entonces una invitación, a puertas abiertas, a una de las temáticas más controversiales de los últimos tiempos, en la que una decisión desacertada podría entristecer por siempre.

Viviana Saccone, Silvina Bosco, Patricia Echegoyen y Santiago Caamaño; consiguen traspasar el escenario, fundiendo sus talentos con algo tan sensible como la maternidad.

Mientras muchos avances de la ciencia permiten hasta elegir los rasgos físicos de una criatura, estas mujeres, junto al “valiente” hombre, demostrarán que un capricho incipiente nacido de una borrachera las convertirá en las mejores madres que podrían haber sido sin siquiera imaginarlo. Este es el típico caso en que las consecuencias se apoderan del presente y no se podrá hacer marcha atrás bajo ningún punto de vista.

Tres personalidades opuestas y controversiales, los estereotipos bien marcados y las pisadas más débiles o fortalecidas; permitirán que se saquen el cuero a más no poder. Eso sí, a veces con mucho glamour y otras no tanto.

En cuanto a los relatos, consiguen inmiscuirse en los espectadores -de inmediato- porque utilizan el recurso de contar anécdotas y, así, la eficacia es lograda a la perfección.

Nunca es tarde entonces para soñar, para desear y para convertir el futuro en presente, lleno de mamaderas, antojos y alegrías. Aunque para eso tengan que existir algunas mentiritas que podrían dejar boquiabierta a más de una.

La conciencia estará puesta en primera fila o por mucha ironía y sarcasmo en el aire, el objetivo será que pensemos con el corazón en lo que una familia o mujer desea, teniendo en cuenta todas las alternativas posibles: desde una inseminación hasta una adopción. Y, refiriéndose a ésta última, demostrar lo casi imposible que resulta llevarla adelante en nuestro país y, mientras tanto, dejando a las criaturas en la mayor soledad posible.

Nuestra sociedad: ¿por qué piensa así, por qué actúa así, por qué no piensa desde el alma de los niños? Podrá decirse que la justicia es la responsable pero, dentro de ella, hay personas que toman decisiones y muy malas decisiones.

¿Un hijo sola?, se pregunta una de las protagonistas. Como si se tratara de algo descabellado o como si la figura de un hombre pudiera ser convertida en padre.

Ni los miedos, ni las locuras, ni las peleas podrán quitarles de la cabeza el tener un descendiente. Y para eso Caamaño deberá escucharlas, atenderlas, calmarlas, y darles el remate final que nadie espera.

Desgastes evitables y ojos llenos de lágrimas en pos de que esto cambie de una vez por todas, para que los que no tienen voz puedan tenerla y abrazar a alguien en los momentos que más lo necesite.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Pellizcando a los conservadores?

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ficha-sadeSade, una velada incómoda (escrita por Nicolás Pérez Costa y Matías Puricelli, dirigida por éste último) es una invitación a lo más carnal del ser humano -representado en este caso por el conocido Marqués de Sade-.

Al escuchar o leer el nombre de fantasía que utilizaba Donatien Alphonse Francois, resulta imposible no asociarlo con el sexo salvaje, erótico y en el que el placer por el placer mismo llega a, tal vez, flagelar un cuerpo más de la cuenta. El sadomasoquismo pareciera seguir siendo, en algunas ocasiones, un tema tabú, mientras el ser humano continúa reprimiendo, tantas veces, su instinto animal.

¿Por qué ver esta versión de Sade?

Justamente porque está interpretada por un actor que brilla en todo lo que hace, desde danza, hasta acrobacia, hasta personajes tan intrincados como este. Porque verlo correr, desesperadamente, en su celda provoca nervios y sucede algo poco común: que el espectador se sienta completamente incómodo ya que en la sala más pequeña del Teatro Kairós no hay escenario, motivo por el cual está este penoso hombre rodando por doquier, encima del público, con sus ataques de ira, desesperado por recuperar esos instantes en que era feliz a su manera. Porque de eso se trata la felicidad y, sinceramente, resulta imposible juzgar aquello que a otro lo puede complacer.

Con un vestuario bien conservador y típico de su clase social (nobleza) sus pelos revueltos, sus gritos desesperados y su vida escandalosa es que él, en la función, pretenderá mostrarnos que no fue solo eso sino un hombre con deseos carnales que escribió muchísimas verdades que fueron volcadas en aquellos libros que saldrán volando en algún momento de la historia.

Lo acompaña Juan Pablo Guazzardi con una eximia interpretación que se complementa muy bien con la de Nicolás Pérez Costa. Así, ambos, componen la atmósfera necesaria para demostrarnos que ellos son el reflejo de muchos que aún no se animan a salir a la superficie.

Claro que la vida del Marqués no fue común, pero ¿por qué debería haberla sido?
Su extremismo lo llevó a la cárcel en varias oportunidades y falleció en el manicomio de Charenton en 1814. Preso de sus propias palabras, de sus poemas que lo apasionaban a cada rato y de su mujer que lo había abandonado al parecer.

Quizás muchos no recuerden que tuvo un papel muy importante durante la Revolución Francesa y que fue en esos momentos cuando se opuso a la pena de muerte, habiendo -de ese modo- interesado como sujeto de estudio a Simone de Beauvoir y Sartre.

Las escenas se repiten una y otra vez para quedarse fijadas, tenzmente en nuestras mentes y corazones. Sus obras relucen como arte puro y es que así se llega a tener muchísima pena por el desenlace de este hombre que fue lo que quiso y, tal vez, lo que pudo. Tal vez su valentía no le permitió tener su mente un poco más ordenada y, así, desafiar al cruel mundo que se le venía encima como un huracán de venganza.
En la actualidad, seguramente, Sade sería juzgado como violento y puesto en el banquito de los acusados. Pero, en la intimidad, ¿quién tiene derecho a definir lo que está bien o mal? ¿quién pone las reglas del «juego»?

Mientras los cuerpos femeninos son envueltos por la alfombra y arrojados quién sabe dónde, el relato desesperado continúa y los rostros de horror son vistos de un lado y otro. Puricelli lo ha conseguido: el aire apesadumbrado está presente, el maltrato está más vivo que nunca y el diablo en esta ocasión no habrá cumplido del todo con su poder.

Pero, ¿cuál fue el peor defecto de este francés?

Haber desafiado al poder de la nobleza, haber sido ateo y no haberse puesto el traje de hipócrita. Estos condimentos nunca tuvieron éxito y, menos aún, todos juntos.
Su estilo voraz, inteligente y pasional lo convirtieron en uno de los escritores más famosos del mundo y a partir del Siglo XX (en que sus textos pudieron, por fin, ser publicados) todos pudieron empezar a saber quién era en verdad hombre que desafió todo el statu quo para salirse con la suya. Si la palabra nobleza pudiera ser partida, diría que Sade tuvo más de noble que cualquier hombre distinguido de la alta sociedad.

Mariela Verónica Gagliardi

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El tiro por la culata

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ficha-caso-de-exitoUna comedia musical súper original, creativa, en la que el humor prima por sobre todas las cosas y que encima está interpretada por artistas de muy buen nivel, no es fácil de encontrar. Ya desde el año pasado estuvo en el boca en boca de la gente, y sigue rodando por los escenarios y presentándose a sala llena, despertando sonrisas y colmando de alegría los sábados por la tarde.

Caso de éxito (con libro de Ignacio Olivera, letras de Juan Pablo Schapira y dirección general de Marcelo Albamonte) nos hace replantear el universo publicitario, sus mensajes manipuladores y el papel que terminan ocupando los comerciantes -en pos de hallar la mejor salida a sus negocios-. Es entonces cuando un emprendimiento familiar del rubro sanitario demuestra que es posible atraer a su público con diferentes modelos y accesorios que darán una nueva visión a los inodoros.

Chistes, bromas, una gran utilización del género humorístico en el que la ironía y el absurdo se apoderan de los relatos, diálogos y canciones -las cuales se complementan mágicamente-.

Como si fuera poco, el amor tendrá su momento de protagonismo haciendo relucir las tablas con besos fugaces.

Pero, podrán preguntarse a qué debe el honor su título y es que, justamente, un grupo de jóvenes interactuará de tal manera para que su objetivo sea uno determinado, que le saldrá todo de manera impensada. Es un caso en el que lo obscuro terminará haciendo brillar a lo supuestamente perdido y olvidado en el tiempo.

Con respecto a la puesta en escena, realmente es atractiva y muy práctica como para que los propios actores vayan desplazando cada parte en función del relato que se esté llevando a cabo. Por parte de la iluminación, sonido y vestuario; las tres artes se complementan perfectamente y todo lo escatológico será tenido en cuenta hasta en el más mínimo detalle -motivo por el cual no hay lugar para horrorizarse sino para asumir que todos tenemos nuestro lado «ordinario»-.

Coreografías surgidas absurdamente, pautas publicitarias que cobran vuelo de un instante a otro, una familia que se agranda y el abuelo que tendrá el voto mayor para con los demás. Sinceramente nos traslada a esos clanes del Siglo pasado, a esos inmigrantes venidos de Italia con un corazón más grande que los bienes materiales.

Canciones y melodías que ilustran esos días en que todo cambiará para siempre, en que las segundas oportunidades serán materia frecuente y que será oportuno mirar con los ojos ajenos para construir un mundo mejor.

Un elenco que utiliza absolutamente todos los espacios y recovecos del Método Kairós, dando lección en la materia, luciéndose de principio a fin y saliendo adelante cuando pudiera ocurrir algún inconveniente técnico.

El avance es lo que demuestra cuán fuerte puede pisar un artista cuando se tiene a sí mismo como herramienta fundamental, contando con un equipo integrado y reluciendo lo que mejor se sabe hacer: actuar, cantar y bailar.

Soñar no cuesta dinero, solo imaginación y Caso de éxito indaga, profundiza y se reconforta de ello. El poder jugará sus malas pasadas pero esta comedia no dejará que ocurra por mucho tiempo. En definitiva, siempre se trata de aprender, de ser mejor y de lograr (unidos) un producto mejor.

Resulta excelente la actuación de Analía Riamonde, luciendo como una madre y esposa bien tradicional, aunque con ganas de divertirse. La acompaña un elenco muy despierto, audaz y con ganas de llevarse el mundo por delante.

Mariela Verónica Gagliardi

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La falsa ilusión del peligro

Debe ser el humo

Ficha Debe ser el humoSiempre el hombre intenta y pretende justificar y argumentar todo, aunque se convierta en un inútil pedante. Por suerte, existe el género absurdo -que en clave de comedia humorística- consigue convertir todo lo supuestamente inverosímil en concreta realidad.

Debe ser el humo (escrita por Teo Ibarzábal, Ana Iglesias, Eva Leanza y Romina Oslé; dirigida por ésta última) es la perfecta sincronía entre tres personajes que celebran un cumpleaños de una forma un tanto atípica, tan atípica como casi todo lo que ocurre a lo largo de toda la historia. Entonces, se parte de una celebración y los resentimientos, ira, violencia, paranoia, obsesión y esquizofrenia consiguen participar de la misma sacando todos los trapitos al sol.

¿Por qué se vuelve atractiva esta dramaturgia?

Simplemente porque es un género no demasiado abordado en la actualidad, porque existen muchas herramientas súper interesantes para analizar desde el plano psicológico y porque, mientras tanto, podés reírte un rato de las desgracias ajenas. Total sabemos, a ciencia cierta, que en este caso se trata de una ficción al borde de convertirse en realidad.

Resulta imposible no crear lazos entre alguno de los personajes y determinada persona de nuestro entorno. Esta empatía permite que nosotros, como espectadores, también nos convirtamos en un poco bipolares al menos durante una hora. Así es como lo nostálgico es recreado, exagerado; consiguiendo una dimensión tan improbable como real.

Cada una de las escenas tiene un ritmo interesante, dándonos la posibilidad de conocer los detalles que hicieron estallar a uno, a los dos o a los tres al mismo tiempo.

Otro punto relevante y cautivante es que no existe un personaje más bonachón que el otro ni mejor uno respecto a otro. Los tres tienen rasgos que les permiten ser únicos e interactuar en escena hasta el hartazgo.

Con respecto a la puesta en escena, hay pocos objetos mobiliarios como ser una mesa, tres sillas y una puerta, para que podamos situarnos. El resto (la vajilla, por ejemplo) deberá ser imaginada y los actores lucirse con la interpretación. De este modo nuestras pupilas tendrán la obligación de estar atentas, persiguiendo cada uno de los movimientos y sin distraerse para nada. Sumado a este punto, existe una función musical (imprescindible) que hace de Debe ser el humo, una verdadera historia. Ya sea con sinfonías clásicas o con sonidos guturales, la parte rítmica está presente a toda hora, haciendo que el espectador pueda sentir más o menos tensión, perdiendo los estribos o anhelando un instante de silencio en el que meditar lo absurdo de esta dramaturgia.

Quizás, tomando distancia, podríamos juzgar si existen o no personas que vivan tan encerradas como estos protagonistas. Posiblemente no conozcamos a seres tan ermitaños, o sí. De lo que podemos estar seguros es que el teatro se nutre de algo de realidad y muchas veces (por no decir siempre) es el puntapié original.

Nada tan absurdo como llamar a un delivery y temer por la propia vida, por la integridad y seguridad; uniendo todo lo «anormal» y haciéndolo explotar de un solo soplido. Como la erupción de un volcán que se intente apagar con un balde de agua, así resulta esta pieza artística, de la mano de una joven directora que le da a cada actor su momento para que represente lo idóneo a su personaje y contagie de locura a un telefonista, a sus compañeros e incluso al mismísimo público.

Muchas veces aguardamos a que una expresión signifique algo, que una frase determine una acción o que un relato aguarde semejanzas con otra cosa. Debe ser el humo es la fórmula para comprender y aceptar que a veces las cosas son como son, que cumplen una determinada funcionalidad en ese microsistema hogareño y que las paredes serán las únicas testigos de vivenciar lo cotidiano.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Ser libre:¡libre!

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ficha-the-rockyParece la salida de un recital, le comentó una espectadora a su novio al salir del Teatro Maipo.

Ninguna otra frase podría resumir mejor la sensación, el estallido de felicidad, la alegría, la diversión, el entretenimiento, la pasión, la adrenalina y el talento que se contagió desde el escenario hacia nosotros como público partícipe.

Como amante del género de terror y suspenso, puedo subrayar fehacientemente que es una excelente comedia musical que homanajea a la clase B pero no como categoría inferior sino con sus determinados atributos que lo hacen enaltecer de una manera distinta.

En cuanto a los orígenes del musical, se estrena en el año 1973 en Inglaterra (Roya Court Theatre) y tiempo después en Estados Unidos (Roxy – Los Ángeles). En 1975 se lleva al cine la película basada en The Rocky y fue literalmente un fracaso según se puede recordar; aunque años más tarde la historia logró cautivar a los espectadores y función tras función se veía a fanáticos vestidos como sus personajes favoritos, sabiendo los diálogos de memoria y gritando determinadas frases (espontáneamente) durante el film.

Para quienes no saben acerca de la trama, les cuento que todo gira en torno a una pareja que está por casarse, se aman y su mundo en cuasi color de rosa. Pero, una noche que van andando en el auto se desata una fuerte tormenta, se pincha una rueda y todo su destino cambia para siempre. Buscan dónde pedir auxilio y una gran mansión los aloja por un tiempo, aunque no será Drácula quien los reciba sino un anfitrión de lujo, junto a su séquito zombie, un científico y demás personajes que los enloquecerán, los harán dudar de sus sentimientos y, finalmente, les harán ver un mundo más allá de lo tradicional.

Con respecto a la participación del público, la misma será guiada por un criminólogo (que función tras función será un famoso diferente, externo a la obra) y cada espectador podrá optar si quedarse como un mero espectador o sumarse a esta movida de terror grotesco con algunas indicaciones y propuestas que conocerán al acudir a la función o que si son fanáticos ya habrán descubierto por anticipado.

Podrá notarse cómo dos de ellas fueron modificadas en Argentina para conseguir un feedback inmediato y la participación casi total. Originariamente, al largarse la tormenta, Janet se cubre la cabeza con un diario y un hombre del público la insulta, recomendándole que se compre un paraguas. Esto es lo que logra la historia de “terror”: una gran masa heterogénea de seguidores que desean modificar el guión por cuestiones más convenientes e inteligentes. Sin embargo, esta historia de culto seguirá arrasando por las salas de teatro y cine que se presente.

¿Qué acotar sobre los artistas que vemos en escena que no se sepa?

Roberto Peloni y Melania Lenoir sabemos que son los protagonistas pero de una de las historias, ya que existe una sub-historia dentro de la que se destacan Sobresale notablemente Sofía Rangone y Walter Bruno, con interpretaciones cautivantes, dulces, pasionales y llenas de picardía. Realmente, un gran elenco integra a The Rocky y habrá actuaciones para todos los gustos. Eso sí, no habrá ocasión de sentir vergüenza o timidez porque este musical tan desopilante trae consigo un mensaje totalmente real que gira entorno al amor y la libertad.

Diferentes formas de amar podemos conocer a lo largo de nuestras vidas, pero tantas veces no nos animamos a ser como queremos por miedo al qué dirán. Entonces, Richard O´ Brien´s viene a recordarnos que el placer no es solo un postre sino que se puede ir deleitando en el momento que queramos y como desemos, ya que nosotros somos los único en elegir el propio destino.

Diversas metáforas y mensajes se podrán ir descifrando según la necesidad que se tenga y los cuerpos de los intérpretes irán moviéndose desafiantemente, con coreografías sencillas pero pegadizas que se podrán aprender en cuestión de segundos. Este es el desafío: convertirse en un zombie más pero ir despertando de a poco, sintiendo cada extremidad, jugándose por lo que se quiere y aprender diversos modos de estar con los “otros”.

The Rocky Horror Story es una excelente propuesta y adaptación de Marcelo Kotliar, con unos talentosos que cada vez se lucen más en escena, con una estética que acompaña fielmente lo que se quiere mostrar y cómo hacerlo. Canciones que sonarán un tanto diferentes a las del idioma original pero que, sin embargo, nos dan la oportunidad de sentirlas y acomodarlas a nuestras cuerdas vocales para memorizar sin reparo.

Protagonistas, personajes secundarios y un ensamble de bailarines que se vuelven también protagonistas según el momento de la historia que se esté narrando. Todo sucede en el caos y descontrol y pronto ese desorden será el más anhelado por todos. ¡A disfrutar!

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Y si empezara la vida de nuevo?

mis tres hermanas

PH: Cristian Holzmann

Ficha Mis tres hermanasLos clásicos pueden seguir siendo clásicos, o cambiar ciertas cuestiones para adaptarse a una época y situación determinadas. Los conservadores podrán escandalizarse y quienes sean algo más abiertos, tendrán la posibilidad de sorprenderse ante dicha eventualidad.

Mis 3 hermanas. Sombra y reflejo (escrita por Marcelo Savignone e inspirada en Tres hermanas de Chéjov) se siente como si transcurriera ahora, no en la actualidad sino ya mismo y, sin embargo, está ubicada temporariamente en la década del 70´. Es entonces cuando la propuesta de Savignone se vuelve más estremecedora y provocadora, permitiendo tomar conciencia sobre la dictadura militar y sus vestigios aún presentes en estos tiempos.

Existen varios factores que enaltecen a esta obra de teatro. Una de ellas, la que más me interesó fue el conseguir poner en escena a dos grupos de mujeres (las adolescentes y las adultas) para poder jugar con los tiempos muy fluidamente. Se sabe que los cambios de vestuario, por más rápidos que sean, no siempre consiguen continuar con el timing exigido por un relato. Entonces, en esta ocasión, las seis actrices tienen la soltura necesaria como para ir y venir las veces que la historia lo requiera, unirse ambas generaciones, abrazarse para compartir el sufrimiento, el olvido y aquella añoranza que aún no pudieron alcanzar de abandonar el pueblo en que vivían para irse a la ciudad en busca de algo más.

Y haciendo referencia al timing, se suman la música y escenografía a esta puesta maravillosa y conmovedora en que dicha escenografía está a disposición de los actores, quienes se encargan de conforar una ambientación u otra.
Respecto a la historia original, ésta es respetada en su esencia, así como el antagonismo en las personalidades de estas mujeres que, en un punto, pueden convergir y mostrarse idénticas. Es entonces cuando lo opuesto se vuelve parte del todo y se construye desde ahí.

Una podrá ser más seria y estructurada (Olga), más risueña y feliz (Irina) o más soñadora (María). De lo que se puede estar seguro es que los tiempos pasados para ellas no fueron ni serán mejores que los actuales y, probablemente, jamás alcancen otra dimensión distinta a las que conocieron y vivieron hasta el momento. Ellas son las mismas, por ende, no existirá un panorama demasiado transformado en dicho aspecto.

La escena del pasado es la misma que la del presente y esto es lo que justifica y desde donde se argumenta que no han evolucionado más que en los años cumplidos… como reflejo y metáfora de ello es que se celebra el cumpleaños de Irina (antes y ahora), se baila una coreografía en la que se avanza y retroce, se cuentan anécdotas y se produce la llega de Andrés (el único hermano). El personaje de Andrés es el único que representado por un mismo actor, (que es nada más ni nada menos que por Marcelo Savignone) y esto podría ser justificado desde el punto de vista dramatúrgico: es el que menos ha cambiado con el tiempo. Sus equivocaciones y aciertos son exactamente iguales cuando vivían juntos que ahora.

Todo el dispositivo lumínico cumple un papel muy importante a lo largo de toda la obra ya que la tonalidad roja será para marcar el pasado (en que se narran anécdotas, por ejemplo), un pasado que pretendía ser dejado atrás, realmente, para alcanzar la meta de mudarse.

Si bien todos los actores se lucen, cabe resaltar a Sofía González Gil que desde observarla tendida en su cama cucheta, hasta oírla cantar e interpretar a María produce tanto que consigue suspirar el aire abrumador de su niñez y convertirlo en melodías. También es excelente la labor de Belén Santos, quien realiza una performance increíble con Irina, llena de nostalgia, alegría y exprimiendo al máximo su talento.

Mientras los rituales se repiten, incansablemente, el encierro, la locura, el engaño y la desesperación se van apoderando de estos seres que no alcanzan otra dimensión más que la que les «toca». Como reflejo de una sociedad que no aprende, de un país (Argentina) que no asimila los errores para convertirlos en sabiduría y amor. Para eso es que surge, a mi modo de sentir, Mis 3 hermanas. Como una sombra oscura que confunde a los más ignorantes, no permitiendo construir desde la bondad y el corazón.

Mariela Verónica Gagliardi

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Es posible morir de amor

Un charco inútil1

Ficha Un charco inútilA veces pienso acerca del mundo de la subjetividad y me encuentro en la gran disyuntiva de si es posible separar un sentimiento de una valoración, o si está bien juzgar sin determinarlo.

Cuando se ve por primera vez un trabajo a cargo de un director, esta tarea se vuelve -a mi entender- más objetiva porque no existen demasiados parámetros para criticar su arte. En cambio, cuando un director está comprometido con el teatro hace mucho tiempo, tiene pasión por lo que hace, tiene una calidad humana increíble e incluso consigue volcar todo eso en una puesta en escena; todo se torna fascinante.

Matías Puricelli estrenó hace pocas semanas Un charco inútil (de David Desola) una historia realmente conmovedora que está atravesada por varios conflictos, siendo el existencial el más importante. Es así como tres personajes, venidos de mundos distintos, por momentos opuestos y por instantes, verdaderamente, idénticos; pretenden vivir a su manera sin ser juzgados.

La locura es entonces la principal herramienta que se erige dentro de la problemática acerca de la existencia humana. Y no significa que estos tres seres debatan o filosofen sobre toda la especie sino que, egoístamente, están ubicados en un lugar desde el que les es imposible correrse sin tener que hacer un giro casi rotundo con el que se verían afectados.

Si tuviésemos la oportunidad de juntar a estos tres personajes y preguntarles varias cosas, posiblemente se nos venga al instante cuestionarles si no prefieren atravesar la angustia que los tiene capturados hace tiempo en vez de padecer tristemente sus días.

Con una esceonografía muy minuciosa, útil y precisa; es como desde el comienzo de la dramaturgia se puede comenzar este oscuro viaje. Y me refiero a oscuro no como algo negativo sino necesario de hacer para conocer la luz o, al menos, unos rayitos de sol.

Mediante dos espacios escénicos que por momentos dividen las situaciones, para luego aunarlas, es como un profesor se reúne con alguien muy importante para él, quien le otorgará una información reveladora. Dicha información será acerca de un nuevo alumno y todo cambiará para siempre. En cuanto corra el tiempo, los días parecerán transcurrir como meses, incluso años, y lo oculto saldrá de la peor forma, tomará sentido desde un lugar e irá reacomodando cada percepción futura.

Uno de los aspectos más notorios de la dramaturgia es el timing utilizado en los diálogos, en cada pausa, en cada instante en que es posible observar un universo plagado de nostalgia, un rostro estupefacto, y la metáfora del charco inútil que será simplemente la piedra angular para continuar transitando la vida de otro modo.

Como escribir en la arena los nombres con un corazón, será posible que esperen la llegada de los patos que alguna vez estuvieron en su hábitat, sabiendo que jamás ocurrirá tal hecho. Sin embargo, la esperanza o, mejor dicho, la ilusión es lo que hará que la depresión encuentro un recoveco no total en un cuerpo.

Existen otros aspectos interesantes de la historia como el suspenso, la duda que queda al final de la historia y un triángulo que podría conformar otra figura geométrica sin necesidad de explicarse en el tiempo.

La imperiosa necesidad de creer en algo, sea un dios o un milagro le permitirán a Irene (Marisa Provenzano) atravesar su soledad, su penosa vida, su largo e infinito luto y la captura de aquello que nunca muere.

Diversos simbolismos surgen y ya nada podrá volver a ser como antes sin angustiar demasiado. En definitiva, podría volverse al planteamiento inicial sobre la locura y el existencialismo. ¿Qué humano en este mundo no llegó a desesperarse por lo desconocido, lo que viene después de la vida propia y aquello que convierte (en algo) a los seres queridos cuando fallecen orgánicamente?

Un muelle será testigo de las largas charlas entre estos dos hombres y un trencito detenido denotará y fragmentará el mundo real del ficcionado.

Resulta imposible no salir emocionado luego de presenciar esta obra en que Marisa Provenzano, Manuel Feito y Gustavo Bonfigli brillan, consiguiendo posicionarse en escena, exprimiendo sus potenciales, para más tarde, delinear sus propios valores.

La inutilidad en esta oportunidad se vuelve pieza intrínseca para resolver los problemas más profundos y pasados en su interior, un interior que no podrá vislumbrarse tan fácilmente sino que precisará del compromiso de cada espectador para inmiscuirse, de verdad, de principio a fin.

Mariela Verónica Gagliardi

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Todos los problemas de las mujeres son problemas de hombres

Ser ellas1

Ficha Ser ellasLo interesante de una dramaturga tan versátil como Érika Halvorsen es que nunca para de sorprenderte.

Es muy interesante prestar atención a los comentarios, que a veces por lo bajo, dicen los espectadores antes o después de una función. Y, sin lugar a dudas, que uno de ellos (mujer) comentó a su pareja que creía que iba a abordarse más la historia de las tres protagonistas en cuestión. Suele ocurrir que los propios deseos pretenden cumplirse, hacerse realidad.

Ser ellas es un trabajo extraordinario en el que puede sentirse la esencia (captada por su escritora) de Simón de Beauvoir, Frida Kahlo y Evita Perón. Claro que es una esencia puramente feminista, íntima, plagada de anécdotas (muy al estilo Halvorsen) y que atrapa al público desde el vamos.

Por eso cuando se apagan las luces e ilumina la escena, está cada una de ellas donde debe estar. En el lugar que las mantuvo presas o esclavas de algún padecimiento, o sufrimiento, o letargo. Claro que no se trata de una historia dramática en que predomina la tensión, sino un agradable encuentro entre tres generaciones y entre tres heroínas que no tuvieron el placer de conocerse. Esto es lo que se lamentan desde el más allá o más acá: la no oportunidad de poder entablado una amistad y de haberse nutrido (aún más) una de la otra.

Quizás algunos, desde la platea, puedan observar que las tres actrices no presentan rasgos muy similares a las protagonistas reales, pero no se pretenden convencer desde la imagen sino desde el discurso, desde la palabra, desde la evocación de determinadas temáticas que revolucionaron en el pasado y siguen latiendo en el presente.

Cuando las pelucas son quitadas, aparecen las verdaderas Anabel Cherubito, Ana Celentano y Julieta Cayetina: tres talentosas que encarnan a la perfección a quien le toca, que lucen los principal y destacan lo más significativo, aquello que no debe olvidarse.

Simón esboza en un momento lo grato que habría sido que Evita y Frida pudieran haber hablado de comunismo. Y de aquí en adelante es que la dialética e ironía se apoderan de cada uno de los diálogos de esta preciosa obra.

«La derecha me está jugando una mala pasada» – menciona Kahlo, refiriéndose a su pierna y a su vez a la política.

Detalles acerca de sus deseos como mujeres, como esposas y como madres o futuras madres se ponen sobre la mesa. Así consiguen debatir, extraordinariamente, para que se desenvuelva la idea principal que Anabel Cherubito le planteó a la autora: la de unir a estas tres feministas que no solo fueron feministas, sino íconos importantísimos en sus países y no solo por los hombres a quienes acompañaban. Ser ellas trata, justamente, de centrarse en sus intrincadas y cortas vidas (salvo en el caso de Beauvoir que por ser europea, quizás, consiguió unos años más en la tierra), en la sensibilidad que las marcaba, en sus ideales y en cada pincelada de amor y conocimiento que le otorgaron al mundo.

Sin ellas, desde luego que la historia sería otra. Seguramente más triste y no tendríamos de qué sentir orgullo (sobre todo las mujeres).

Frida y Evita, dialogan sobre sus vidas y llegan al punto en que «nos sobra todo, menos tiempo». Ese tirano que se lleva a quienes deberían continuar.

Y, retomando la línea de esta dramaturgia, se preguntarán cómo se consiguió la unión entre las tres. Particularmente, hubo una cuarta mujer (no presente en escena) que sí tuvo la posibilidad de conocerlas a todas: Aurora Venturini es su nombre y ella sí pudo vivir hasta más de los noventa años, habiendo conseguido la fama desde grande como novelista argentina.

De un modo filosófico, consiguen detener el tiempo -el cual ya no corre como en la vida- y no sienten que éste las apremia. Es entonces el momento para que se autocuestionen quiénes fueron, por qué deberían haber sido madres y cuáles fueron las razones verdaderas de sus vidas. En ninguna de sus voces la respuesta alcanza el nombre de un hombre sino cuestiones realmente conmovedoras y como pueden conocerse a partir de libros, enciclopedias, documentales, entrevistas y demás archivos históricos.

En cuanto a la dirección de Adrián Blanco, es impecable, permitiendo que las artistas se luzcan en escena, brillen, puedan estar relajadas cuando la historia se los permite y luchadoras cuando recuerdan quiénes fueron.

Ser ellas es una historia fragmentada en dos, la ilusión de soñar durante la muerte y de dejarnos la esperanza de que todo lo que viene después quizás no sea tan incierto u oscuro como puede pensarse.

Siempre que el más allá permitan una reunión de este estilo, será un verdadero encanto esperar el fin de los tiempos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Prueba de honor

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Ficha ErnaniSi bien cada función de ópera y cada obra son muy especiales, con sus atributos, partituras y voces; Ernani se erige como algo diferente. Así fue como sus personajes entendieron el desafío y encarnaron a seres cautivantes que iban a ayudar o impedir el amor de Elvira -la mujer más tierna que se pudo haber visto en el universo lírico-.

Desde la platea, su aparición significó un hallazgo, una voz tocada por la varita mágica, un sufrimiento que podía ser paliado desde otro lugar. Su modo de cantar, de otorgarle a la historia un vuelo distinto y de amar como toda mujer desearía se ame, la convirtieron en la heroína de Víctor Hugo y Giuseppe Verdi sin que pudieran tal vez imaginarlo.

Con más de una década en su haber, el compositor Verdi estrena en 1844 esta ópera titulada Ernani -la cual está basada en el drama homónimo de Víctor Hugo, Hernani- en el Teatro La Fenice de Venezia (Italia). Lo peculiar de su nombre pareciera ser una ironía. ¿Cómo podría un hombre llamarse Honor cuando la mujer de la que se enamoró también es deseada por otros dos? Claro que la joven lo elige y ahí podría estar destinado su reto heroico, aunque no vivirá para contarlo. En esa época de romanticismo (primer periodo), luchas políticas por la Corona, antagonismos y sangre derramada; la figura de Elvira (Doña Sol en el libreto original de Hugo) vendría a ser una bandera de tregua aunque terminará ocurriendo lo mismo que en el mundo político con cada uno de sus intereses debatidos.

Víctor Hugo se inspiró, al escribir esta historia, en la figura del Rey Carlos X de Francia quien era considerado un mal gobernante. A su vez, resulta controversial el momento en que se estrena esta obra (1830), porque unos meses después estallaría la Revolución que sacó del poder a Carlos X y colocó en su lugar a Felipe de Orleans (un Rey más liberal y Constitucional).

Cual desenlace shakesperiano, los amantes se unirán recién en la eternidad sin que ningún Rey o vagabundo se entromezca.
Si hay algo sobre lo que podemos estar seguros es acerca de la temática real (de reyes) que pretendía escribir Verdi. Así fue como osciló entre Rey Lear (Shakesperare), Enrique VIII y su esposa y algunos otros deseos no cumplidos por el autor. Pero, su objetivo pudo cumplirlo al hallar las páginas del gran Víctor Hugo y ponerle su música desde ese momento. Por ello, probablemente, puede vibrarse el presente drama con matices bien tanos y otros al estilo inglés. El contraste logrado entre lo pasional y lo estructurado se fusionan y estallan como un volcan en erupción.

En cuanto al aspecto teatral, considero que la elección de quienes encarnan a los personajes principales (Elvira, Ernani, Don Carlos, Silva, Giovanna, Don Riccardo y Iago) fue esencial para que la historia dramática tenga el vigor que tiene, comprometiendo a sus artistas también en actores que deben comprometerse más que en otras óperas en las que solo contar con su excelentes matices vocales puede hacerlos brillar en escena. Seguramente por esto, entre otros puntos a destacar, es que la ópera Ernani fue aplaudida de pie, felicitada tanto y provocando en nuestras manos un dolor en las palmas de las manos hasta el final.

Silva (un hombre de avanzada edad) está a punto de contraer matrimonio con una mujer que es deseada por otro (Ernani) y a su vez también disputada por el Rey, es lo que conforma este cuarteto no amoroso y convertido en vendetta a lo largo de toda la obra musical. Un Siglo rígido en que la opinión femenina no cuenta y menos aún sus sentimientos.

Mientras Ernani pretende derrocar al Rey cual Macbeth, establece junto a Silva un pacto sobre el que irá avanzando la historia de amor y desamor intrincada. Lo que Silva quizás jamás imaginó es que el propio Rey le quitaría a su prometida para darle la bendición a Ernani. Podríamos juzgar si valía la pena que Ernani cumpla a rajatabla con su palabra, si debía darle el cuerno o si era mejor que hiciera realidad su amor junto a Elvira y se olvide del sonido del cuerno para siempre. Otros tiempos corrían y otros tiempos corren. Deberemos respetar su decisión y llorar el angustioso desenlace en el lecho de amor.

Como siempre, la orquesta de músicos y el coro de Buenos Aires Lírica (dirigidos por Juan Casasbellas), la escenografía (Noelia González Svoboda), el vestuario (María Noelia Tambutti), la iluminación que marca los tiempos y estilos narrativos (Rubén Conde) y la puesta (a cargo de Crystal Manich) hacen de cada pieza artística escogida un universo de placer para disfrutar y sentir.

Para abrir un poquito más este universo romántico, Monserrat Maldonado nos dedicó su tiempo y experiencia. La protagonista femenina de Ernani que tiene una gran trayectoria artística. Nacida en Paraguay, actualmente es integrante del Coro Estable del Teatro Colón, fue solista de coro en Suor Angelica (Puccini), en el estreno mundial de Requiem (Oscar Strasnoy). También llevó adelante varios concierto junto a la Orquesta Académica del Teatro Colón, destacándose en Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonck (Wagner), así como el rol de Maddalenna di Coigny el pasado año a cargo de la Juventus Lyrica.

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Irradiás un ángel en escena y gracias a eso es posible adentrarse desde el comienzo en el drama. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de este personaje?

Cuando empezamos a hablar acerca de los personajes de esta historia partimos de que las pasiones son las mismas más allá de la época en que pueda estar situado el drama. La impotencia de poder decidir su destino, desata en Elvira lo que puede desatar en cualquier mujer de este tiempo: rabia, desprecio y la más grande repugnancia hacia el hombre que la intenta desposar, y que es encima su familiar, cuando menos un tío lejano y mucho mayor que ella. Ernani representa la oportunidad de cambiar esta suerte y ante su propuesta de huir juntos ella encuentra su motivo, su razón para desatar de una vez sus cadenas. Sin duda, esta temeridad nos pareció con Crystal Manich, un razgo masculino interesante de explorar, por ello Elvira es una dama atribulada y temeraria. Una chica en un mundo de hombres que no dará paso al costado.

Ernani fue la ópera que le dio la fama a Verdi. ¿Considerás que existe un antes y un después en la carrera del compositor?

Es un Verdi joven que en Ernani va empezar a trazar, de a poco, el lenguaje que más tarde nos convertirá en adictos totales de su genio. No van a escuchar una Traviata, van a escuchar la génesis de esta música tan única y universal de Verdi. Y tal invitación, por lo menos a mí, me seduce totalmente.

¿Qué sentís como protagonista? ¿Elvira tiene características tuyas?

Soy muy fiel a mis instintos y una vez que me decido me juego por la mía, en eso creo que nos parecemos. Pero sin dudas, su candor juvenil y su éxito con los hombres no sería mi target… El co-protagonizar este drama es una felicidad total ya que es un rol trabajado como alumna del ISA del Teatro Colón y está estudiado con total convicción y conocimiento de la música. Es una fiesta desde que arranca la obertura.

Hacia el desenlace: ¿Elvira se convierte en una Julieta?

Para mí el desenlace propuesto por la Reggie es un acto de piedad hacia Elvira, quien al ver a su convaleciente Ernani le confirma su decisión primera: sólo seguirte deseo… (como bien se lo canta en el Aria) por tierras inhóspitas te seguiré. Siendo así, la muerte le da la chance de buscar en el más allá la concreción de su amor.

Mariela Verónica Gagliardi