*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para noviembre, 2015

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La vida se va

Tiempos relativos

Como el agua que se escurre entre los dedos o aquello imposible de definir, de algún modo certero -que escape a la física o ponga de protagonista a quien se estime-.

¿Qué es el tiempo?

Cada quien podrá precisarlo como más cómodo o afín le quede, sin importar la definición prolija, enciclopédica, aquella escrita por eruditos o por quienes se desesperan en el correr de las horas sin que nada trascendental ocurra.

De una u otra manera, Ricky Pashkus es quien se encarga de recrear un ambiente en que los seres humanos y divinidades se vinculan de diferentes formas.

Tiempos relativos es el nombre de esta comedia musical, que tiene como protagonista a Pepe Cibrián y que utiliza la palabra como unión y como canal de comunicación para conseguir el bien.

En este ambiente romano, que tiene un sauna como escenografía, sumerge a distintos tipos de personas en el agua –purificando sus esencias e implantando la sabiduría para tal propósito-.

Darío Barassi es el hilo conductor en esta noble historia y cada una de sus intervenciones harán reír al público, permitiendo tener la esperanza de que existe un mañana.

El vestuario, tanto de los actores como de los tres músicos que integran la dramaturgia, es de color blanco -lo cual no condiciona sus personalidades-.

Pepe Cibrián, a su vez, es Dios. Una divinidad que no juzga, que hablar pausadamente, que instruye, enseña y tiene la paciencia necesaria para ser “superior”.

“El sonido de la música”, menciona en un momento, refiriéndose a las melodías y a los tiempos. Y continúa adentrándose en la temática: “Dura más la llovizna continua (…) Me hice débil para ser eterno”.

Cada uno de los personajes tiene su particularidad y brillantez, pero existen algunos que sobresalen más por el rol que les toca interpretar: la novia virgen, la académica y el bufón son quienes hacen descostillar de la risa y emoción con su carisma. Y allá, en el fondo, con un vestuario diferente al resto está él: Dennis Smith. Un artista que con solo pisar el escenario lo hace vibrar, que con su humildad transmite pasión por el teatro y que encarna su personaje deleitosamente -a  quien le cuestiona si tiene un sentido de ser-.

Estos artistas son los que más interactúan con Cibrián y, por ende, le otorgan a la puesta en escena una calidez y templanza inigualables.

Así es como el humor, el romanticismo y el erotismo consiguen inmiscuirse por todo rincón que deseen explorar.

Nos hizo falta tiempo, mucho tiempo por vivir, evocan en una frase correspondiente a la canción “Nos hizo falta tiempo” (Armando Manzanero). Y el aire en la sala del Picadilly se transforma, se repara, se pacifica por completo.

La introspección es el mecanismo que más utiliza Dios para evaluar si, luego, lo que plantea puede llegar o no a ser coherente.

“A lo mejor soy la eternidad misma”, dice. Y la canción “Cambia, todo cambia” (Mercedes Sosa) cautiva a todos los espectadores, sin por ello vincularla a ideologías políticas destructivas. Se trata de otra cosa.

Cabe aclarar y resaltar que todas las canciones escogidas narran por sí solas una historia paralela y que ésta y la convencional se retroalimentan en una misma. Dichos temas son casi todos en castellano y aquellos que no, tuvieron a Marcelo Kothlian para adaptarlos, deleitosamente. Sumado al equipo músical, el talentoso de Damián Mahler se encargó de hacer sonar cada partitura. De ese modo, el universo melódico creado es bien nuestro, próximo, cercano y suspicaz.

Luego, Cibrián prosigue con el significado de adulación. Lo explora, lo cuestiona y hace su propia adaptación: “El que no acepte que lo adulen, será eterno”. Como si se tratara de aquellas profundidades infinitas, cada palabra se encauza en otra, se une, se separa, se complementa… como la humanidad.

A la vez que la mujer académica cita a Nietzsche, afirmando que “El ignorante perecerá”; el grupo continúa fusionándose, descubriéndose y asumiendo las diferencias que distinguen a un individuo de otro.

Rock, folklore, boleros y ópera que se adaptan a nuestro país, a una patria interrogada, descreída, obsoleta y plástica.

El salvajismo de un bebé, el grotesco entremezclado con diversos estilos como la parodia, ilustran a este fenómeno del tiempo, a lo que no es y, sin embargo, podría ser.

La madre, aquella mujer sabia, menciona: “El reloj no se detiene ni un instante”.

¿Hay futuro?

Mientras existan voces cautivantes y profundas como las de Deborah Turza, Dennis Smith e Ignacio Mintz; sí.

Mientras la unión no destruya y la belleza no sea solo física, sí hay futuro. Un futuro colmado de placeres, no solo eróticos y promiscuos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Buscando extinguirse del sistema

El patio de atrás1

La obra de teatro El patio de atrás (escrita por Carlos Gorostiza y dirigida por Natacha Delgado) explota comportamientos y situaciones ocurridas durante una época trascendental en nuestro país: el menemismo.

Tal como lo describe su título, la puesta en escena tiene lugar en un patio. Allí pasan sus días y noches pretendiendo que las cosas cambien sin hacer algo para que eso ocurra.

Sin tener casi conexión con la naturaleza, esta familia -integrada por hermanos adultos- gira en un círculo vicioso.

Pareciera ser que existe un secreto que les atormenta la existencia. Un hermano que se fue o que desapareció o que, por algún motivo, está ausente. Ellos pretenden saber de él, encontrarlo, que vuelva al hogar, que de señales de vida.

Mientras tanto, un pajarito (su única “mascota”) es dejada de lado, ya no llama la atención, muere sin ser percibido o, tal vez, los ruidos lo matan.

Así es como el egoísmo, las continuas quejas y reproches se apoderan de los corazones de estas personas que no encuentran una salida conveniente. El relato dinámico permite que nos metamos en la historia desde el comienzo y disfrutemos de Gorostiza sus universos tangibles. También la dialéctica construye diálogos rebuscados, provechosos, complejos, simples, como un laberinto sin fin.

“Siempre hay que tener una pila de repuesto”, dice Máximo (el hermano mayor). Pero esta frase no la evoca de un momento a otro sino que todo gira en torno a la necesidad que tiene por escuchar su radio y la dificultad que posee al estar postrado en una silla de ruedas sin que nadie le haga el favor. Luego, esto es reflejo de cuestiones más profundas como podría ser la perdurabilidad de las cosas, la cultura de aquel entonces de lo obsoleto y del no reciclaje.

A la vez que las dos hermanas (Nena y Clemen) suelen conversar sobre chismes y cosas banales, las horas pasan y a es practicamente a lo único que le prestan atención: cada media hora unas campanas de la Iglesia suenan y se combinan con los ruidos del videoclub que está en el local de al lado de su casa (un local que la familia le alquila).

La música está ausente, salvo cuando las luces verdes titilan y aturden con melodías techno que matan todo lo construido hasta el momento. Era la época de la cadena yanqui, Blockbuster, que se encargó de aniquilar a todo pequeño comerciante, de implantar el sistema capitalista más que nunca vendiendo la misma chatarra que el resto de las empresas que incluso hoy siguen de pie en territorios nuestros.

Clemen, mientras observa las plantas resecas, dice: “Un día de estos habría que regarlas”. Pero ya es tarde. Como todo lo que ocurre sin poder imponerse con palabras que permitan frenar semejante derrota intelectual.

Los sonidos de pájaritos intentan ser superiores a los ruidos, pero perecen…

Como una pelea generacional, los más jóvenes necesitan unirse para avanzar y no lamentar lo que no puede ser; al tiempo que los mayores siguen encerrados en ese patio de atrás, entre paredes descoloridas y una sensación de agobio.

Por más vigilancia que pretenda hacer uno sobre otro, lo que tenga que ocurrir ocurrirá y lo que no, no.

Y Pancho afirma que “El tiempo no solo pasa sino que desafina”. Como un instrumento que suena lastimosamente y sin motivo de existencia alguna.

La iluminación ambienta tenuemente cada escena, crea más intimidad y cercanía entre y para con ellos. Las tonalidad en sepia construyen una época lejano que, sin embargo, no es. Unos años que destruyeron y que pretenden volver.

Todo lo que se rompe o gasta queda a un lado, acumulando objetos que jamás serán reutilizados, dándole sentido de ser al liberalismo que poco tiene que ver con la libertad que se necesita a gritos.

ficha El patio de atrás

Mariela Verónica Gagliardi

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TEATROXLAIDENTIDAD 15 años

Durante todo Noviembre

Festejamos juntos los 15 años de TEATROXLAIDENTIDAD

TxI presenta el Festival de teatro por la memoria, la verdad y la justicia con

actividades gratuitas en Centro Cultural Kirchner, Cultural San Martín,

Teatro Nacional Cervantes y Ciudad Cultural Konex.

DEL 5 AL 8 DE NOVIEMBRE

CENTRO CULTURAL KIRCHNER

Sarmiento 151, CABA

FESTIVAL DE TEATRO

20 hs. – LA CÚPULA

Dramaturgia y Dirección: María Marull

19 hs. – SALA FEDERAL

Autora y Dirección: Paula Fanelli

20 hs. – LA CÚPULA

Padre Carlos, rey pescador

Dramaturgia: Cristina Escofet

Dirección: José María Paolantonio

19 hs. – SALA FEDERAL

Eva Perón en la hoguera

Autor: Leónidas Lamborghini

Dirección: Cristina Banegas

20 hs. – LA CÚPULA

Autora y Dirección: Verónica Schneck

19 hs. – SALA FEDERAL

Seré tu madre tranquila

Autor y Dirección: Ariel Gurevich

20 hs. – LA CÚPULA

Laika y el hombre actuante

Dramaturgia: Raquel Albéniz

Dirección: Alejo Sambán

19 hs. – SALA FEDERAL

Parte de este mundo

Dramaturgia y Dirección: Adrián Canale

DEL 10 AL 15 DE NOVIEMBRE

EN EL CULTURAL SAN MARTIN

Sarmiento 1551, CABA

FESTIVAL DE TEATRO

19 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

19 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

20 hs. – SALA MUIÑO

Los hombres vuelven al monte

Autor y Director: Fabián Díaz

19 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

20 hs. – SALA MUIÑO

Autores: Blatt – Tarrío – García

Dirección: Gustavo Tarrío

19 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

20 hs. – SALA MUIÑO

Dramaturgia y Dirección: Manuel Santos Iñurrieta

18 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

20 hs. – SALA MUIÑO

Dramaturgia y Dirección: Manuel Santos Iñurrieta

18 hs. – SALA ALBERDI

Autora: Patricia Liguori

Dirección: Javier Margulis

21 hs. – SALA ALBERDI

Intentá no pensar en osos polares

Autor: Fernando Casado

Dirección: Paula Etchebehere

Autores: Máximo D ́Elía Leyton – Bettina Villar – German Beloso

Dirección: Yoska Lázaro

20 hs. – SALA MUIÑO

Autora: Gilda Bona

Dirección: Francisco Civit

DEL 16 AL 22 DE NOVIEMBRE

TEATRO NACIONAL CERVANTES

Libertad 815, CABA

FESTIVAL DE TEATRO

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Selección de textos: Mauricio Kartún

Dirección: Daniel Veronese

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Selección de textos: Mauricio Kartún

Dirección: Daniel Veronese

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Autor y Director: Claudio Tolcachir

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Patricio Contreras dice Nicanor Parra

Dirección: Alejandro Tantanián

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Idea y Dirección: Gerardo Hochman

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Selección de textos: Mauricio Kartún

Dirección: Daniel Veronese

21 hs. – SALA MARÍA GUERRERO

Selección de textos: Mauricio Kartún

Dirección: Daniel Veronese

28 Y 29 DE NOVIEMBRE

CIUDAD CULTURAL KONEX

Sarmiento 3131, CABA

FERIA MAGICA DE TEATRO

En todo el predio de 13 a 23 hs.

13 hs. – ESPECTÁCULOS INFANTILES

Objetos maravillosos

Bigolates de chocote

Galielo y Azucena

17 hs. – CIERRE INFANTIL

La Asombrosa Banda de Zamba

19 y 22 hs. – ESPECTÁCULOS PARA ADULTOS

Dirección: Julio Panno

Orquesta Atípica de Catalinas Sur

StandUp x la Identidad

Con grandes figuras del StandUp.

de Gerardo Hochman

Dirección: Osqui Guzmán

Con Vicky Grigera

The victory to la madrecita

De Mónica Cabrera

DIVERSOS x la identidad

SÁBADO 28 – 21 hs. – CIERRE MUSICAL

La Bruja Salguero

DOMINGO 29 – 21 hs. – CIERRE MUSICAL

Bersuit Vergarabat

20 y 22 hs. – FERIA MÁGICA Y MISTERIOSA

Dirección: Sergio D’Angelo y Paco Redondo

Decenas de atracciones: Mujer Barbuda, Pinocho, La familia araña, La flor

azteca, El abrazo mágico, presentadores, shows musicales y atracciones

ambulantes para asombrarse y hacer temblar los cimientos de nuestra

PATIO DEL KONEX

Como recepción al público, podrán observarse Estatuas Vivientes, Circos

asombrosos, Una Abuela de 6 metros buscando a su nieto, y muchas de las

figuras más importantes de nuestro medio.

Comisión de TxI: Raquel Albéniz, Mathias Carnaghi, Susana Cart, Amancay

Espíndola, Cristina Fridman, Patricia Ianigro, Eugenia Levín, Julieta Rivera

López, Luis Rivera López, Claudio Santibañez, Mónica Scandizzo, Mauro

Simone y Andrea Marina Villamayor.

¡Encontrate HOY!

¡No te pierdas el abrazo!

Marcos Mutuverría

Prensa / Duche&Zárate

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Un enfrentamiento de amor

Andrócles y el león

El último espectáculo cubierto por Sabor a teatro para el Festival Cervantino es uno de la Ciudad de Buenos Aires llamado: Andrócles y el león (Androcles and the lion). Esta mágica historia no solo es una fábula sino, además, una enseñanza con moraleja como toda narrativa de antaño, de esos libros infantiles que uno esperaba el final para saber lo más importante.

Títeres marionetas, títeres de máscaras, títeres de varilla y títeres bunraku; todos ejecutados de manera excelente, permitiendo que ingresemos en los códigos establecidos por este mundo que interpreta a humanos, a animales y a todo aquello que le quiera dar vida, movimiento y voz.

Allá por el año I, los romanos estaban en plena guerra y deseaban exterminar a todo aquel considerado enemigo. Andrócles, entonces, fue esclavizado y maltratado; pero su suerte cambió al conocer a un león. Este animal salvaje tan temido por tantos que despertó la alegría del hombre cuando asumió que no estaba en peligro. El león precisaba de la ayuda de alguien que le quitara una espina gigante que le estaba impidiendo pisar y lo mantenía dolorido.

Una escenografía que recrea los primeros comienzos después de Cristo, con un relator que guía los pasos de estos mortales en busca de diferentes intereses que los conducirán de escena en escena hasta el Coliseo Romano. También se suma a esta aventura una selección de canciones que otorgan mayor dinamismo a la obra y un modo de recordar más fácilmente aquellos sucesos que podrían olvidarse solo apoyados en diálogos.

Andrócles, este particular sastre que fue relegado por los humanos, tuvo la compasión de su nuevo amigo el león. Así, pasaron un tiempo sin volver a verse hasta que los romanos quisieron que él se enfrentara al animal -estando seguros del miedo que sentiría al exponerse y la desdicha que sentiría-.

Un tono burlesco e irónico permite transitar situaciones tragicómicas que despiertan el interés de todos los espectadores, convirtiendo una mañana primaveral en alegría plena.

Claro que la vida demuestra que siempre se cosecha lo que se siembra y al mirarse ambos seres vivos a la cara no hacen más que estallar de felicidad. Qué enfrentamiento de honestidad tuvieron y qué lección más armoniosa supieron darle a los sanguinarios romanos y al presente público de niños.

Así resulta ser una magnífica función en que colegios públicos y privados pudieron disfrutar, reír, aplaudir, intervenir y emocionarse junto a adultos del público que también aprovechamos para mimetizarnos con las criaturas. Es que la historia escrita por George Bernard Shaw, adaptada para títeres por Galo Ontivero y dirigida por Ariadna Bufano; demuestra la pasión del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín. Un semillero de talentosos artistas que, año tras año, crece y se expande.

“Les ordeno a todos que se marchen en paz” – dice César, el emperador.

ficha Andrócles y el león

Mariela Verónica Gagliardi

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San Martín y Miguel Cervantes

Pigna y Rep Quijote1

Así como Miguel de Cervantes Saavedra tuvo a su amigo imaginario en Don Quijote de Avellaneda, José de San Martín también ideaba al suyo.

El historiador Felipe Pigna brindó una charla acerca del Don Quijote, junto al dibujante Miguel Rep –quien, en tiempo real, fue graficando todos los sucesos descriptos por Pigna-.

Esta interesante mirada nos ofreció un recorrido muy interesante y digno de ser transitado, a la vez que acercó de manera más palpable, este clásico de la literatura española.

“En ese Gobierno de Cuyo, que fue un Gobierno realmente ejemplar, San Martín hace cosas extraordinarias. La preocupación, permanente, por la educación, por la salud popular, es el que organiza la primera campaña de vacunación masiva en nuestro país (…) el que establece la primera ley de protección de un producto argentino: el vino (…) Se ocupa de los niños, de las mujeres, del sistema carcelario. Es un modelo interesantísimo de un gobierno popular que usa, humildemente, el calificativo de ínsula –homenajeando a Sancho Panza-”.

Las ilustraciones de Rep acompañan el relato de Pigna y resulta posible observar cada trazo del dibujante medianta una pantalla grande a la vez que oír y mirar al historiador. Una sala completamente llena, del Teatro Español, de un público feliz de tener tanto talento junto, tantas anécdotas cervantinas con el prócer más grande de todos los tiempos, uno de los pocos que podría ser objetado ni culpado de masacres sino enaltecido por sus buenas acciones a lo largo de su vida.

“Estuvo en diferentes ejércitos, recorriendo la Península, con una situación de cierta rancia. Estuvo en la Mancha, por supuesto, por esa cuestión de andar por esos caminos, de vivirlos (…) San Martín ingresa al Ejército a los 11 años y ya a los 13 está combatiendo en el Norte de África contra los Moros –en batallas realmente complicadas donde él se ofrece como voluntario en el cuerpo de granaderos-”.

Luego continúa mencionando los paisajes descriptos por San Martín, su conocimiento real sobre el territorio, el gusto por la escritura y cómo fueron sus primeros reconocimientos. En Argel (Orán) San Martín es ascendido a su corta edad y es un hito realmente.

También se suma una anécdota muy importante e íntima relacionada con la posible madre del héroe. Resulta ser que su niñera, Rosa Gaurú, podría haber sido su progenitora ya que él hablaba guaraní como ella y su padre verdadero, el español Diego de Alvear. De hecho, la nieta de Alvear había escrito en algunas oportunidades sobre San Martín, mencionándolo como su tío. No existen demasiadas certezas pero sí algunos documentos históricos que lo justificarían.

“Volviendo al Quijote, en idioma guaraní, las lenguas originarias no son –como se dice habitualmente-dialectos sino que son idiomas y no existe ni el tuyo ni el mío, no existe el concepto de propiedad (…) En el discurso de Quijote, de añorar el pasado pero, también, hay una referencia simbólica a América donde habla de la naturaleza, donde el hombre se valía por sí mismo, donde no tenía que hacer más esfuerzo que estirar la mano para obtener un fruto (…) El idioma es lo que genera y forma una cultura y llamarlo idioma como tiene que ser (…) en nuestros manuales de texto seguimos asistiendo a una desvalorización de lo que son las culturas originarias, donde el arte es artesanía, las lenguas son dialectos, las religiones son creencias y así podríamos continuar”.

Ambos, San Martín y Cervantes, tenían una fuerte convicción respecto del sentido de la justicia y lo que debía ser, con valores muy arraigados. También se unen aquellas decisiones que tomó Cervantes como cuando menciona la quema de libros durante la Inquisición, situación a la que se suma San Martín –quien estaba totalmente en desacuerdo con ese período-. De hecho, San Martín funda tres bibliotecas en diferentes ciudades, con sus propios libros, y consideraba que las inauguraciones eran “momentos felices para quienes las fundan y tristes para los tiranos”.

Por otro lado, el papel de la mujer siempre fue valorizado por San Martín pero consideraba que no se podían sumar a las milicias ya que el cruce de los Andes sería una tarea muy ardua, pero sí creía que podían dedicarse al espionaje donde había “una gran cantidad de mujeres”.

María Remedios del Valle (de raza negra) fue considerada la madre de la Patria ya que se incorporó al “ejército, junto con sus hijos y su marido”. Ella era enfermera, espía y termina pidiendo limosna después de un tiempo. Originaria de África, fue distinguida como la Madre aunque “cuando el General Mitre comienza a escribir la historia argentina a fin del Siglo XIX pensando en la inmigración blanca, la hacen desaparecer a María Remedios del Valle. Nos quedamos sin Madre de la Patria por su condición de afro-argentina”.

Puntualmente, en referencia al Quijote, Cervantes realiza una segunda parte del mismo totalmente apócrifa llamada Quijote de Avellaneda; y, San Martín también tuvo su versión falsa titulada Carlos María de Alvear (el cual era como su amigo imaginario).

Una charla interesantísima, dinámica y en la que se logró tener más detalles de estos dos íconos de la historia.

Mariela Verónica Gagliardi

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La sangre no se compra

Títeres donación de sangre3

Sabemos que donar sangre es imprescindible y, sin embargo, no hay demasiada conciencia al respecto.

A veces con la palabra convencional no se puede lograr que las personas entiendan y asuman la importancia de ciertos temas. Quien no está enfermo o quien no tiene a familiares o amigos con necesidades, no siempre comprenden lo importante que es donar sangre. Si bien es cierto que la ciencia cada vez consigue más avances, hasta el momento la sangre es un recurso que no se puede conseguir más que del cuerpo de un humano.

Por eso, el 9° Festival Cervantino tuvo la suerte de contar con una obra de títeres (de varilla) a cargo del grupo “No me olvides” de PAMI (desarrollada en el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Derecho UNICEN), montó una puesta en escena para empezar a educar a los niños que son, sin lugar a dudas, el futuro.

Así, entre atractivos personajes de cuentos como el famoso lobo feroz, se consigue desmitificar a quien es considerado el malo la historia como para que se revierta el concepto y demuestre que puede ayudar cuando se precisa de él.

Pero la obrita no fue solo una dramaturgia sino que la función tuvo una segunda parte en que las preguntas requirieron la participación de los entusiastas pequeños de colegios. Regalando libros referidos al tema de donaciones, los ganadores del juego sonrieron felices.

No faltaron las acotaciones singulares de los niños que despertaron en nosotros, los adultos, una alegría y satisfacción al respecto. “¿Y si no tengo sangre”, preguntó una niña. Es que, claro, no todo lo que no se ve puede asumirse tan a la ligera.

Desprovistos de intereses y de maldad, estos estudiantes podrán instruir a los mayores que no siempre asumen la relevancia de donar sangre y, posiblemente, al llegar a sus hogares en el día de hoy podrán hacerles sentir cierta incomodidad en caso de que no participen en esta causa tan noble e importante.

Nadie quiere enfermar pero está al alcance de la mayoría el poder ayudar y colaborar con un poco de sangre, sin mortificar a quien la brinde.

La sangre no se compra, la salud tampoco pero la sanación es una luz que todo padeciente quiere alcanzar lo más pronto posible.

Mariela Verónica Gagliardi

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Es posible convertir una ilusión en dramaturgia

Lo que no fue

¿Cómo describir una obra de teatro cuando es más lo que se ve y siente de lo que se podría describir con simples palabras?

Si existiera un infinito la presente crítica tendría sentido de ser y, quizás, exista. En algún lado, en otra dimensión aún no descubierta por el hombre o en el interior de cada soñador que anhele convertir un instante en ficción pura.

Lo que no fue surge como resultado de un seminario dirigido por la artista, en mayúsculas, Gabriela Izcovich -quien el año pasado sorprendió gratamente con una puesta en escena creada colectivamente-.

Ocurre que quienes a menudo asistimos al teatro, no encontramos en cada obra un mundo nuevo o algo que llevarnos en el corazón. Y si bien la presente historia fue concebida de forma grupal, Gabriela tiene un don inigualable para poner en escena a personas sin experiencia integrándolas con quienes tienen quizás más trayectoria. Así son sus seminarios: espacios de exploración, de conexión personal e íntima. Y me atrevo a hacer este tipo de afirmaciones sin jamás haber asistido a sus clases porque se percibe desde la butaca. Se notan esas caritas ilusionadas con pisar un escenario tal vez por primera vez, tal vez no. Esos rostros que se unen para innovar, para dar a conocer una partecita de sí mismos y compartirlo.

¿Qué podría ser más valioso que el trabajar en equipo?

Existen obras de teatro que pueden analizarse, explicarse, justificarse y compararse con otras. En esta oportunidad si lo hiciera, perdería completamente la magia que la caracteriza y el factor sorpresa que no es una nimiedad.

La fusión de material fílmico, del recurso de radioteatro y de las actuaciones en vivo fue una manera cautivante de decir cuál es el camino que siempre se debe tomar.

Desde noviembre del pasado año estuve esperando con ansias la llegada del 9° Festival Cervantino para saber qué harían. Porque los espectáculos conocidos y famosos dan alegría y placer, pero estas experiencias comunitarias imparten una emoción, tanto para los integrantes como para los que somos espectadores, que se traduce en lágrimas, en risas y en tantas sensaciones…

Al finalizar Lo que no fue, quedé enmudecida y perpleja. Mi corazón latía de felicidad pero una felicidad inagotable. Sentí cómo la perplejidad de varias historias podían ser una emoción restringida.

Llorando mientras escribo estas líneas considero que este festival debe y tiene que seguir existiendo por siempre, que no puede haber políticas en contra de estas acciones culturales y que cada quien tendrá que dar lo suyo para que este engranaje pueda seguir rodando como una bola de fuego que quema por su pasión.

La cultura de una ciudad es parte de su identidad y Azul tiene mucho de eso. Una ciudad pequeña (y lo digo desde el lado positivo) en que todos se conocen, se saludan y que quien no es de aquí no es observado como extraño.

Mientras los actores y su profesora-directora, eligen en qué año centrar la dramaturgia, si un siglo es mejor que otro, sin mencionar a un intendente de antaño o dispersarse por otros asuntos… la obra sigue. Como un tren con miles de vagones y dentro de cada uno una ventana a un mundo diferente (que se retroalimenta con los demás). Una maravilla que no debe ser esperada como tradición sino como un recorrido hacia distintos universos.

¿Qué ocurre cuando los actores interpretan desde la naturalidad, desde sus propias vivencias, desde un principio para un fin, desde cada punto que les interese inspeccionar y trabajar?

Una pieza artística de esta categoría es el resultado, una historia pequeña que sirve de disparador para otras tantas que se conjugan en tiempos y espacios iguales, sin necesidad de aprender libretos dificilísimos para demostrar de qué se trata, sino de buscar en lo que cada uno es mejor y brindarlo.

Como esos frasquitos de vidrio que incluyen paisajes norteños con tizas de colores: a eso me hizo acordar Lo que no fue. A una foto panorámica que no deja a nadie afuera, que incluye a todo aquel que desee sumarse y dar lo mejor de sí.

Autores y Actores: Natalia Schonaker, Agustina Guzman, Pablo Vilela, Ismael José Andrada, Mayra Grezch, Virginia Couat, Josefina Andres, Martín Canalicchio, Mingo Sarno, Marcos Galipo, Mirta Acosta, Beatriz Cerritelli, Claudia Rodriguez, Adriana Hernández, Hilda Esther Jaureguiberri, Mora García de la Vega, Vanina Félix,Majo Ferreyra,Mirta Alonso, Pedro Bigalli. Dirección: Gabriela Izcovich. Teatro Español.

Mariela Verónica Gagliardi

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Presentación de “Como tu vida, como la mía”

Previa a la noche que tanto esperaban los actores que participan del seminario brindado por Gabriela Izcovich, durante una tarde preciosa se presentó en el Salón Cultural (sito al lado del Teatro Español) el libro que recopila historias escritas por los propios artistas.

De esta manera, Como tu vida como la mía, pretende ser la unión de narraciones verídicas o ficticias que cada actor volcó en palabras para transformar una realidad en arte. Así, los alumnos principiantes tuvieron la posibilidad de interpretar, en vivo, lo escrito mientras los avanzados prefirieron guardar el secreto para la función de la noche.

Las propuestas brindadas por Gabriela durante sus clases fueron transmitidas al público como consignas y, notablemente, se pudo percibir cómo cada alumno ideó un personaje e historia distinta.

Entre poemas, relatos breves, otros más profundos y conmovedores, pude observar a una actriz que construía su personaje desde lo corporal hasta la palabra de una manera excelente. Sin desmerecer al resto de los participantes, ella consiguió transmitir no solamente una historia en la que fue posible conectarse con su mirada entristecida, su dolor de música y la enfermedad que no menguaba:

(…) “Te preguntarás por qué te escribo. Volver no fue fácil. Mi enfermedad ha avanzado y ya no quiero seguir con los tratamientos. Sólo tengo un gran deseo: poder volver a tocar con vos. Si mis manos me lo permiten, aunque sea por última vez, desearía interpretar juntas esa música del alma que dio luz y sentido a mi vida. Tu eterna alumna. Verona”.

Carolina Fittipaldi es la autora de esta carta que conmueve de principio a fin, que hace sentir cómo un corazón se desgarra a cada momento y la tristeza que puede sentir una pianista al no contar con su propio instrumento para ejecutar el otro.

Testimonios sobre violencia de género, violación, traumas de la niñez, deseos de superación personal y recuerdos que hilan aquellos recuerdos con el presente para que todo actor observe quién es y hacia dónde va.

Mariela Verónica Gagliardi

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Al compás del tamboril y la chacarera

Candombe48

Una tarde de sonidos africanos, traídos a Azul, con músicos de diferentes lugares que fueron expandiendo su música y baile a lo largo de varias calles del centro. Esta actividad cargada de entusiasmo y amor estuvo organizada por Orún Aiye -una comparsa compuesta exclusivamente por mujeres de Azul-.

Acompañaron a estas talentosas los grupos: Kilumbo-aña (Tandil), Tambores del Callvú (Azul), Ashanti (Olavarría), Cuna de tamborileros (Bahía Blanca) y Umira Candombe (Bahía Blanca).

Si bien los días de primavera se hicieron desear, finalmente, aquí están. Rodeándonos de arte, de magia, de colores que caracterizan a una u otra comparsa, a banderas que flamean por la libertad y la inclusión, de niños y adultos que pisan fuerte en el asfalto y sonríen entre ellos miradas complacientes. Miradas que luego se esparcen hacia el público donde estamos absortos solo disfrutando de una maravillosa tarde de sol.

Caminamos todos como una procesión pero de fanatismo cultural, de percusión, de sonidos cargados de templanza, de precisión, de manos que se combinan para lograr melodías tradicionales y otras inventadas. De tacos femeninos que desfilan como si estuvieran en un verano deseado, de hombres que admiran, dirigen y se pasan la batuta con mujeres. De un sentimiento compartido que se renueva en cada número y continúa hacia la costanera.

Una vez que todo termina, los gritos de felicidad se escuchan, nuestros aplausos acompañan y el sol se mantiene brillante en el cielo.

Peteco y Anabella

Cuando pasan unas pocas horas, el show de Peteco Carabajal y Anabella Zoch comienza. Se hace esperar y desear, hasta que el telón de terciopelo bordó se despliega para dar pie a un recital bien nuestro, con tanta historia que viene bien de abajo, de unas raíces que cada vez se vuelven más profundas para recorrernos de principio a fin.

Estos dos músicos fueron acompañados por: Jorge Giuliano, Lucas Omer, Homero Carabajal, Silvana Albano, Martina Ulrich Cárpena Carabajal y una invitada especial que llegó al terminar la noche.

Como homenaje a Carabajal y a su música tan profunda y conmovedora opté por realizar un recorrido literario que conforme un mural integrado por pequeñas piezas (fragmentos de canciones). Todos ya conocen sus nombres, sus melodías, sus chacareras, escondidos, zambas y demás estilos.

Es así como su arte unido a una pluma conforman lo siguiente:

Qué sucederá en la hora crucial, que me hace sentir. Como Un tren que dice adiós.

Todo puede cambiar. Caminando hacia el sol, con los rostros en paz.

Los viajeros de la vida como estrellas fugaces. Como sueño de mi vida. Así es la luz de mirar.

Arde la vida a cada ser viviente una utopía.

Pareciera conformarse por sí solo un poema, escogiéndose algunos versos que impresionen más que otros, por gustos meramente personales. Como una elección caprichosa de mi parte para esbozar un parecer brillante como lo fue realmente en el Teatro Español.

Homero Carabajal, su hijo, ilustró con la percusión y su voz al igual que el resto de los artistas en escena.

Se trató de un recital que tuvo el motivo de presentar el disco de Anabella Zoch en homenaje a Carabajal y su trayectoria. De paso, nosotros disfrutamos de sus cantares, provistos de un recorrido único y audaz.

Peteco es un músico brillante, lleno de belleza, de amor por el arte, de sensibilidad a flor de piel, de humildad, de conexión al instante con el público, de placer por la palabra y amor a la vida. Él desde que ingresa al escenario en compañía de sus músicos, hasta cuando queda solo con su guitarra, violín y demás instrumentos, es él. Un ser impresionante que da fe y esperanza, que tiene una mirada de quietud que transmite calma, que otorga esas ganas por incursionar en la música sin siquiera saber lo que es una escala o un pentagrama.

No es ninguna novedad lo que describo pero sí la precisión de un show que quisimos que dure mil horas para seguir disfrutando cada vez más.

Entre anécdotas y frases, tanto Peteco como Anabella diagramaron una velada digna de ser destacada. A su vez, ella como una luz que brilla, con una sonrisa pintada y la felicidad que irradia, contagió su pasión también por el folklore argentino.

Horno de barro, pan de esperanza…

Crepúsculo de domingo. Rayito de luna..

Nadie se animó a danzar pero todos, absolutamente todos nos movimos en nuestras butacas con ganas de que alguien sea el precursor. Por timidez, seguramente, ninguno rompió el hielo. Una verdadera peña se podría haber armado y los asientos volar por los aires en busca de más espacio. Como la casa de los padres de Peteco, allá en Santiago del Estero que es tan grande que él mismo la considera un sitio para danzar chacareras y demás bailes.

Otro de los lujos que tuvo la noche fue el estreno de la canción Alas del sol, un tema dedicado a una mujer de La Boca que hace gorritos con los colores del cuadro de fútbol y los vende. Esta zamba fue realmente conmovedora y también un llamado al amor y al recorrido elegido en la canción de Espejo de amor (título que da nombre al álbum).

Tengo un espejo que me desnuda la soledad (con autoría de Homero Carabajal) y no quiero partir sin felicidad, al despertar (Mercedes Sosa).

Dónde estará la estrella, ya no podré con mi dolor. No quiero que el dolor se adueñe de tu mirada. Yo te ahuyentaré el dolor cantando la chacarera.

Voy de a poco por la vida sintiendo el amor. No quisiera despertarme de este sueño enamorado.

Conciencia de luz, cuerpo de vino y pan, es la canción que apela a una conexión con el ser y religión como un camino hacia la paz y unión.

Una lágrima he guardado, una gota de esperanza y esta es la frase que resume la sintonía del recital, esa necesidad que cada vez sentimos más los humanos por querer frenar la violencia, por conectarnos más entre nosotros y seguir andando entre paisajes bellísimos en los que anclar cuando lo precisemos.

Mariela Verónica Gagliardi