*** Noviembre 2017 ***

Vaudeville

Un espectáculo se compone de la función, de la previa y, también, del final en que los artistas son saludados por todos. No siempre sucede lo mismo ni se siente lo mismo, lógicamente.

Si utilizara un término, éste sería: alegría. Durante los minutos anteriores a que abrieran las puertas de la Sala 1 del Teatro La Comedia se podían ver sonrisas. Para un lado y para el otro, felicidad, unos hablando con otros y ansiando que comience la obra.

Así, el clamor se hizo presente, deseamos que nunca terminara la noche para seguir teniendo presente a este elenco, realmente, impecable de Zapping Vaudeville.

Muchísimas figuras del mundo artístico estuvieron, ovacionaron y fue una verdadera fiesta en que todo adulto mantuvo vivo su corazón.

¿Por qué se produce este fenómeno tan bestial?

Se trata de un elenco, conformado por siete artistas, que demuestran su talento en escena, su vocación, su gracia y su empatía con el espectador.

Qué importante resulta que, por momentos, la línea que divide al escenario de la plata se esfume para dar lugar a esa fusión en que todos somos uno, en que la alegría se apodera para hacerla estallar una y otra vez.

Cómo un género que no siempre es valorizado, puede volverse un estallido mágico de atracciones imposibles de ignorar.

Vaudeville es una palabra de origen francés, a su vez un lugar geográfico en Francia llamado Vau de Vire (Valle de Vire) que es un valle situado en la frontera de Normandía. A raíz del surgimiento de canciones populares en dicho sitio es que se las conoce como Voix de Vire (voz de Vire).

Tanto en este país europeo como en Estados Unidos, existió el teatro de variedad, solo que de diferente modo.

En lo que respecta a este espectáculo, puede considerarse de la rama surgida en Francia ya que se hace mención al idioma, canto y demás sutilezas a lo largo de los números presentados. En el Siglo XVIII se hace conocido este gran fenómeno, con varias coincidencias respecto al circo y a su estilo de vida. Un género en el que se pueden observar segmentos de música, danza, teatro cómico y una vestimenta que acompaña, perfectamente, lo acontecido.

Dos excéntricos presentadores y artistas, Carlos Guedes y Christian Barbieri (autores de esta magnífica obra) deslumbran, constantemente, a lo largo del espectáculo en que los números serán para todo público. Para un público sagaz y con ganas de pasar gratos momentos en que la realidad será mostrada de modo absurdo, irónico y con códigos de humor negro.

Así, desfilarán por el escenario hasta aquel personaje nefasto y repudiado de la historia mundial, un títere de mano que dirá lo que otros no se animen, una bailarina que, grotescamente, pretenderá llamar la atención, otra que se disfrazará de oso para defender sus derechos; y un sinfín de cuadros realmente asombrosos y dignos de ser vistos y aplaudidos.

El slogan de la obra es: 50 artistas en escena, en la gira murieron 43 y los que quedan tienen que reemplazarlos. Desde aquí parten y, así, es como termina resultando efectiva la propuesta y el fortato de comedia que se le pretende dar al vaudeville. Cómo reemplazar a tantos, siendo tan pocos, no pareciéndose físicamente a quienes ya no están ni teniendo las destrezas que los otros tenían. Acá reside el trampolín para recorrer ese camino lleno de aventuras en que la ridiculización, ajena y propia, se convierte en un verdadero paraíso de risas.

Los mariachis mexicanos hacen también su paso, caracterizados con todo el vestuario tradicional y con unos bigotes realmente gigantes que tapan la mitad de sus caras. Música, en vivo, con instrumentos tradicionales y reciclados -los cuales otorgan melodías distintas-. Plumas decorando a la femme fatal y ensalzándola como si se tratara de una diva. Humor por doquier y una plata que deja de existir y nos traslada a un ambiente al aire libre en el que todos estamos al mismo nivel, en el que no existen las diferencias y en el que podemos ovacionar por la calidad que brindan en cada sketch, fabricado tan artesanalmente como con amor.

Como si se tratara de una formación, cada uno de ellos es un vagón y, juntos, desfilan por todos lados, ansiando no parar nunca y llevando alegría cantada a toda persona que se atreva a sumarse a este tren que siempre viaja con butacas libres.

Idea y libro: Carlos Guedes y Christian Barbieri. Elenco: Carlos Guedes, Christian Barbieri, Giuliana Nieto, Lula Rosenthal, Clara Quarneti, Zulma Zucca, Melina Saavedra. Orquestaciones originales: Joseph Chaparro. Letras canciones originales: Matías Canony. Coreografía y dirección general: Carlos Guedes y Christian Barbieri. Funciones: lunes 21 hs. Teatro La Comedia.

Mariela Verónica Gagliardi

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