Archivo para 2014
Mañana El Hilo cumple 5 años
Es una productora audiovisual que logró, con mucho trabajo y experimentación, desarrollar una narrativa y una estética propia.
Realizó diversos formatos, por los cuales obtuvo amplio reconocimiento, como el premio Martín Fierro en 2013 por «Mundo Bayer».
Actualmente se encuentra desarrollando, entre otros proyectos, un largo documental y otro de ficción.
Entre sus socios fundadores la productora cuenta con Pablo Camaití, que además de llevar ocho temporadas trabajando como periodista en el prime time de la TV, dirige distintos proyectos en El Hilo.
En este sentido, los primeros meses de 2015 se dedicará a escribir y dirigir una nueva serie de ficción para la productora.
Como broche de oro, el mismo día la productora estrena «Recorridos» en la pantalla de UN3TV, con las participaciones de Nazareno Casero, Carlos Belloso, Calu Rivero, Sofía Gala, Violeta Urtizberea, entre otros.
Neciamente abrumado
La trágica historia de Othelo (escrita por William Shakespeare) nos invita a reflexionar acerca de la discriminación racial, los celos, el poder, la venganza, el resentimiento y la maldad.
En cualquier familia conservadora, el rol de un padre entra en conflicto cuando aparece el prometido de su hija. Esa persona que se robará, de cierto modo, a la nena y la convertirá en mujer, que le meterá nuevas ideas en la cabeza y que, quizás, la enfrente con su progenitor. En el año 1600 y ahora, hemos ido evolucionando al respecto aunque en nuestros tiempos es un tanto más difícil asumir que muchas familias cuestionan el amor de sus hijas, intentando convencerlas acerca de lo que les conviene elegir. En este caso, Bravancio -el padre de Desdémona- juzga y manifiesta su descontento sobre Othelo y le hace el vacío a su pobre hija, quien solo desea ser feliz y complacer a estos dos hombres.
Nos encontraremos entonces con un prototipo diferente para esos años, un hombre moro, guerrero y que se enamora de Desdémona,
seduciéndola con su oratoria. La joven, totalmente ingenua, enredada en conflictos de celos a los que no estaba habituada. Una relación que se estrella ante la primera duda plantada por Yago -el teniente de Othelo-, logrando que la incertidumbre y la deslealtad se apoderen de los enamorados.
Pero, el drama shakesperiano no se siente como tal gracias a la adaptación realizada por Gabriel Chamé Buendía, introduciendo el lenguaje clownesco como aspecto principal, permitiendo que el argumento y toda la historia se torne más entretenida, cómica y apasionada.
La lucha por el poder, por pretender la mano derecha de Othelo, el enfrentamiento entre Rodrigo, Yago y Michael Cassio; la desesperación por pertenecer a un puesto que consideran el mejor -aún sin sentir aprecio por su Jefe, sino todo lo contrario-.
Un negro con un rango superior, poco visto en esa época, planteando a grandes rasgos el desprecio que sentía la sociedad por esta raza y la envidia que le provocaba que el elegido tuviese ciertas habilidades.
También, es interesante, el juego que plantea el director con
respecto a sus personajes, quienes interpretan a más de uno, de su sexo y del opuesto, otorgándole a la dramaturgia un aire más relajado y divertido. Claro que para esta versión es indispensable conocer la historia tradicional ya que los cambios de escenas, de personajes y de escenografías son muy rápidos y audaces.
El cuerpo es el que le permite a cada actor expresar cada relato, convenciendo sobre lo planteado en escena, junto al vestuario e iluminación.
No podría esbozar que una performance es mejor que otra pero sí destacar el trabajo de Martín López Carzolio que hizo muchos personajes a la vez, manteniendo el lenguaje, la corporalidad, la destreza y esencia de cada uno. Es imperdible su Michael Cassio, trayendo a escena al cantante Michael Jackson -bailando como él y rescatando sus expresiones más famosas.
Los artilugios que se van desatollando a partir del pañuelo de Desdémona, como prueba supuesta de infidelidad, será uno de los principales hilos conductores que atravesará la historia. A partir del cual la voz de la víctima será silenciada con la muerte para darle pie a la ignorancia impartida por quienes más dudas tienen en sus vidas.
El virtuosismo de los actores y su director pueden transformar este clásico en una pieza teatral única, conmovedora y tan real en nuestros tiempos. El ser humano está lleno de dudas que debe revelar con el tiempo, aunque las almas oportunistas tropiezan con estos rumbos, destituyendo incluso al más noble, a quien no cuenta con un saber distinguido.
Las olas del mar marcadas con una tela gigante tornasolada es uno de los detalles escénicos tan simples de hacer, demostrando que la genialidad pasa por una historia convincente, original y bien interpretada.
Este Othelo es un gran desafío que seguirá teniendo el éxito que tuvo hasta ahora. Un éxito rodeado de talentosos artistas que se cuestionan y responden cada interrogante. Personajes que interpretan roles imposibles de imaginar y que, sin embargo, lo logran. Ser hija y padre a la vez, criada y teniente. El héroe de esta historia es el único que hace de sí mismo, consiguiendo impregnar en cada uno de sus poros la necedad con que se mueve en el terreno afectivo. Un héroe que gana batallas bélicas y que pierde la peor guerra de su vida.
No quiero ver aviones de guerra
Una historia sencilla y desgarradora, nos traslada a un pueblo pequeño en que sus habitantes son felices.
Como si fueran una gran familia, cosa poco habitual en una sociedad común, desarrollan la misma actividad, tienen un solo colegio, un solo televisor en que mirar las noticias y la posibilidad de cantar, tan naturalmente.
Hasta que la guerra irrumpe en sus vidas, con tanta ligereza como para romper la serenidad de este bello pueblo y que sus vidas se encuentren muy desorientadas, sin saber qué ocurre.
Quizás no sea concebible la idea de no comprender el significado de una guerra, de asesinatos sin piedad, de luchas sin sentido. Pero, ¡es tan lindo vivir en un lugar donde reine la paz!
La escenografía que consta de una arquitectura -en miniatura- de la ciudad, de cada casita, árbol y nieve que embellece y enfría a sus habitantes. La leña, difícil de juntar y la vida casi imposible de reconstruir después de una tragedia bélica de esa dimensión.
Un niño que queda sepultado entre escombros y que sobrevive gracias a la magia de los relatos de su amigo Don José. Una amistad que seguirá con el correr del tiempo, aún separados físicamente.
La verdadera esencia del ser humano se ve plasmada en esta obra musical en que las canciones le otorgan a la dramaturgia una visión diferente y encantadora.
En cuanto a lo que es, específicamente, una cantata la misma se refiere a una pieza musical escrita para una o más voces, con acompañamiento musical. Con respecto a este punto, un guitarrista va entrelazando las melodías, en vivo, que le otorgan a la pieza artística un vuelo más alto e intenso. Otro de los aspectos atractivos de la obra se refiere a los videos en que se proyectan imágenes vinculadas con la historia.
Existen varias situaciones para analizar que giran en torno al desarrollo. Por un lado, la excelente interpretación de los personajes, su compromiso al momento de vincularse y conformar una escena. Las narraciones se van fusionando con actuaciones, la música con lo que acontece y los silencios con pausas. Las mismas pausas que sirven para meditar y tomar conclusiones. También llama la atención la serenidad con que se va relatando el cuento para que hasta el más pequeño pueda llevarse una enseñanza.
Las lágrimas no se pueden frenar ni la nostalgia dejar de conmover. ¿Con qué intencionalidad los chicos deben perder su inocencia? Nadie piensa en ellos, nadie toma conciencia que quienes hacen explotar bombas y expandir su odio irracionalmente, fueron niños que seguramente jugaban y reían.
¿Cómo se pueden salvar dentro de un universo tan complejo, habitado por personas que disputan sus intereses políticos y económicos a cualquier precio?
Los más chicos no tienen por qué comprender ciertas cosas. Ellos tienen que ser y sorprenderse con lo más bello, formar su mundo idílico que no sea derrumbado por nadie ni nada. Cuando sean grandes tendrán de qué preocuparse.
(…) “No quiero que me dejen sin amigos no quiero que se rompa el pizarrón. No quiero tener miedo cuando juego ni que el agua de mi río se vuelva marrón. No quiero perder la oportunidad de crecer. No quiero… no, por favor, cuídennos” (…).
Función de desconocimiento a Silvina Reinaudi
Así fue presentada la velada por parte de los revoltosos títeres que no entendieron correctamente la palabra reconocimiento y la desdibujaron según su propia fonética.
Seguramente, para muchos, este último día sea el más esperado. Por un lado, se junta la emoción de haber atravesado junto a organizadores y elencos unas funciones maravillosas y, también, la sensación -mezcla adrenalina y mezcla melancolía- de que todo llega a su desenlace.
Como un gran libro de aventuras, esta edición del Festival de títeres para adultos nos ofreció una amplia y diversa programación, dentro de la cual fue posible que aparecieran niños, como en esta última. Es que los Chikuchis, para quienes los siguen a diario por la tele o internet, son unos chicos encantadores. Y me atrevo a hacer esta afirmación porque si bien tienen notables diferencias estéticas con los humanos infantes, todas sus actitudes, conductas y dichos son propias de los más pequeños.
Hace años que llegaron a Paka-Paka para quedarse, para transmitir sus genialidad y para que su creadora -o madre como la llaman ellos mismos- Silvina Reinaudi tenga la posibilidad de envejecer en edad pero no en personalidad ni actitud frente a la vida. Esta gran autora, dramaturga, docente y tantas otras cosas más; merece tener un reconocimiento por parte de este festival, del cual está orgullosa y eso se nota en sus ojos y sonrisa constante.
Claro que todos los adultos presentes nos sentimos pequeños y disfrutamos de una función -adaptada especialmente para nosotros-. Un capítulo relacionado con un ensayo general, dentro del que ocurren algunas peripecias como la de no encontrar el guión sobre el cual basarse. Es que “los Chikuchis somos así” (reafirman momento tras momento para justificar sus olvidos, malos comportamientos y chistes).
Si bien las escenas, conformadas como sketchs tuvieron su contenido infantil, los titiriteros se dieron el gusto de agregar algunos modismos y palabras del mundo de los grandes, dentro del que estuvo ausente el maltrato y violencia de estos tiempos. Estos encantadores títeres son fenomenales y podrían recordarnos a tantos de nuestra infancia -por su ingenuidad- como Carozo y Narizota, y, por que no a 31 minutos (procedente de Chile).
Recuerdo que durante la primera función del festival, estaba en la fila y adelante la tenía a Silvina. Me sorprendió, al instante, su rostro que expresaba alegría, festividad. Creyó conocerme pero le dije mi nombre y resultó que no. Allí le comenté que era fanática de sus personajes y me respondió que es un camino de ida.
Es tan noble esta frase aplicada a unos títeres que expresan energía, vitalidad y simpleza en cada acción.
Pasaron rápido los días y cada uno de ellos se convirtió en una experiencia diferente. No siempre se puede decir esto de un evento de esta magnitud ni de su elenco. En este caso se conjugan buenas personas con bellos espectáculos. ¿Qué más pedir?
Para la décima edición habrá que esperar al próximo año aunque, seguramente, Carolina Erlich y su equipo en breve pongan manos a la obra.
En lo que respecta a los Chikuchis, fue una función interesante y ágil, dentro de la que pudimos apreciar la actuación de los titiriteros -en escena-, además del detrás de retablo. Vestidos de negro, para dejar lucir a estos muñecos de diferentes colores y nombres; en pocos minutos se ganaron los corazones de todos los presentes. De quienes los vemos a menudo y de quienes apenas conocían algunas cualidades.
Las canciones se hicieron presentes durante las distintas secuencias y, cada número, se llevó sus respectivos aplausos. Este espectáculo tiene fines educativos y es un fiel ejemplo de cómo entretener enseñando. La educación formal está siendo cuestionada, por suerte, por muchas familias que deciden emprender otro camino, en el que sus hijos sean considerados. Existiendo programas, obras, canales y, sobre todo, personas que se unan con propósitos similares, tendremos un futuro muy luminoso en el que los niños serán creadores de intereses y no repetidores de lecciones.
¿Bañarse? Uno de los Chikuchis no tiene ganas y, sin embargo, sus amigos le hablan para convencerlo de que tiene que hacerlo. Pero, este rebelde no quiere ingresar en la ducha hasta que se da cuenta de lo linda que es el agua calentita en su cuerpo, acompañado por un patito amarillo.
Esas son las lecciones que los niños, a su ritmo, van comprendiendo y asimilando según sus gustos y preferencias. No se trata de ser tildado de hippie ni de utilizar adjetivos descalificativos por parte de quienes no comprenden otro modo de vida diferente al suyo.
Estos geniales Chikuchis son portadores de mensajes, de estilos, de frases y de canciones que incluyen bajadas de línea. Cada quien se quedará con una filosofía u otra. Lo más importante es ser coherente y dar el ejemplo como tal.
Un brindis cerró esta preciosa noche en que la vida de Reinaudi fue recreada por un video basado en los momentos más importantes de su carrera. Entre emoción y una copa, la foto no se hizo esperar. Hasta el 2015 prometieron sus organizadoras. Así será entonces. ¡Salud!
De lo naif a lo artificial
La Familia Ingalls siempre fue tomada como una imagen a seguir de modelo perfecto. Los que no cumplimos con dicha tradición -por más que suene exagerado-, aún en la actualidad y en nuestra sociedad, somos menospreciados. Quizás no tanto como antes, pero sí lo suficiente como para que el machismo siga reinando.
Quienes tenemos alrededor de treinta, somos parte de aquellos años noventa en que se resaltaba un estilo de hacer televisión muy característico -y a veces banal-. Tiempo después, supimos que lo realmente artificial estaba por llegar.
Un viernes a la medianoche pude disfrutar agradablemente de «Varieté brutal» (escrita por Julián Sierra y Marina García, dirigida por Julián Sierra) una propuesta súper divertida en que la risa se apodera de todo y todos.
Si el humor negro o ácido no es de tu agrado, entonces no te la recomiendo. En cambio, si te gusta, no solo es aconsejable ir a verla.
Se utilizan proyecciones visuales que constan de fragmentos televisivos, publicidades reales y otras realizadas especialmente por el elenco; para impulsar las genialidades de estos artistas -quienes replicarán y enfrentarán lo pasado como puesta en escena actual. De esta manera, se irán entremezclando guiones de la pantalla chica con noticias trágicas -esbozadas ridículamente-.
Para hacer reír de esa manera y lograr una gran repercusión en el público solo es posible contando con un grupo artístico de primera línea. Ideas pueden sobrar, pero el modo en que se conjugan durante la Varieté, demuestran la calidad de cada cuadro, una historia con principio y fin; a la vez que una gran profundidad para analizar -por más que a primera instancia solo se disfrute del género cómico y satírico-.
La caracterización de los personajes es desorbitadamente graciosa, permitiendo observar la realidad globalizada y cada sutileza conformada en torno suyo.
Aquellos superhéroes vestidos como tales, con máscaras y disfraces de distintos colores abren con una performance en que tendrán que mostrar sus destrezas. Desde este primer cuadro se puede notar cómo la antítesis de las pequeñas dramaturgias son las precursoras de lo posterior. Cómo los diálogos se tornan muy entretenidos, siendo imposible que la tensión afloje. Y no me refiero a la tensión como sinónimo de nervio sino en el sentido que no existen altibajos durante la pieza teatral.
¿Recuerdan el caso de la fan de Axl Rose que se suicidó por no haber podido ir a su recital?
Esta noticia al igual que los testimonios fueron recreados, consiguiendo que las carcajadas continúen como ecos en el aire difíciles de disuadir con otros relatos. Claro que la personificación de la seguidora no estuvo encarnada por una mujer y eso es, justamente, lo irrisorio: verla vestida con jumper, los pelos revoltosos al viento, zapatos y una actitud de loca que arrasa con todo obstáculo puesto en su camino.
Años más tarde, llegaría de la mano de Cris Morena el programa Chiquititas y una de sus escenas, también, tenemos el agrado de disfrutar. Por supuesto que tomando una dimensión diferente a la original y usando al grotesco como contrapartida.
Otra de las situaciones llevada a cabo fue la constituida por la famosa Barby en su mundo estético, mostrando las diferencias con Tammy, y lo superior que se siente respecto a ésta. Una muñeca cobrando vida y siendo la protagonista de tantas vidas adolescentes, llevándolas a la ruina alimenticia y permitiendo que sus interiores sean tan vacíos como la cabeza de Barbie. Su superioridad camina por sobre cualquier intelecto supuestamente especial.
Me es imposible no hilvanar cada sketch con algún suceso o información de la actualidad -más próxima o lejana-. Lo extraño se vuelve conocido y ya no por salir en las noticias de los medios sino por ocurrirle a nuestros conocidos.
Y cómo olvidar la escena de amor durante Ghost en que ocurren momentos delirantes, al igual que en El clon -mostrando cómo durante una cena se ve acompañada por movimientos árabes hasta para comer-.
Dos horas fueron suficientes para renovarnos por completo, para justificar la dramaturgia, para conmover con las destrezas y actuaciones de los artistas al igual que para emitir un mensaje positivo. Siempre hay algo bueno que nos permite sonreír. Ojalá la vida fuera como la Varieté brutal. Ojalá nuestras vidas puedan contener momentos similares, sin importar que los más conservadores critiquen dicha actitud.
Varieté brutal es una caricia y una cachetada. Una mirada al pasado y al presente. Un modo de recordar y comprometerse con el futuro, divirtiéndose y haciendo felices a los demás.
Una vida perdida por fanatismo es la prueba de que aún queda un largo camino por recorrer. Hoy en día se quitan la vida por problemas más pequeños, como símbolo de cobardía. Como símbolo de que dan lo único que tienen en pos de algo que jamás podrán saber.
El triunfo como identidad
El deporte no podía estar ausente dentro de las diferentes secciones del 9no Festival de títeres para adultos. En general, el mismo, es menospreciado hasta el punto de ser considerado algo de menos nivel que la literatura, el arte, la danza, entre algunos de los más vistos.
Pero, el deporte -y más específicamente, el fútbol- forma parte del espectáculo. No es simplemente una pelota blanca y negra perseguida por veintidós jugadores. El fútbol es un evento que permite compartir sensaciones, pasiones, idolatrías, amor y odio, placer y un modo de canalizar energías.
Óscar (de y dirigida por Miguel ángel Vigna) es una obra de títeres de mesa -con música en vivo- en la que un arquero es la figura principal. La sala del Celcit, nuevamente, fue el escenario para que este personaje deportivo pueda lucirse. Él formó parte de uno esos equipos que marcaron historia. Es reconocido, pero su vida actual se encuentra en decaimiento. Como todo ídolo, tuvo su momento de popularidad para, luego, caer en una adicción que lo ayude a sentir que el tiempo no pasó.
La bebida alcohólica pasar a ser su aliada en este camino y la única que lo acompaña en sus momentos de soledad. Es así como, en un principio, podemos ver los momentos de gloria de Óscar y, con el paso del tiempo, la noche que lo embriaga hasta quitarle el control de su propia vida.
Esas charlas tan reales, a pesar de ser representadas por títeres, dotan a la obra de una profundidad inmensa. De la cima al subsulo, pasando desapercibido por todos menos por el dueño de un bar que lo sigue admirando e inclusive le pide poder patear un penal, mientras un borracho se duerme sobre la mesa olvidándose donde está.
Polémicas, recuerdos, añorando épocas pasadas en que se supone todo era mejor. Y, en verdad, siempre, en el presente suponemos que lo anterior fue mejor por el simple hecho de que ya olvidamos lo más importante y quedó la esencia. Por eso, este arquero tan carismático nos invita a replantearnos muchas cosas.
Mientras la bandera gigante en la tribuna reaviva al ídolo olvidado, una bandera es movida en escena por uno de los titiriteros y la sensación de estadio se recrea a la perfección. Estamos vivenciando un partido hasta que lo peor ocurre, una noticia inesperada o que, al menos, nadie quisiera asumir. La medalla, los triunfos, su sonrisa y cada anécdota lo imprimirán en pósters.
Como si se tratara de un documental autobiográfico, el artista está vivo aunque sus mejores momentos ya no. Narra y se emborracha, como queriendo no avanzar hacia un futuro tan poco prometedor. Así es la vida, con sus ciclos, con sus momentos buenos y malos, solo que quienes conocieron la gloria no podrán asumirlo. Solo la música podrá ir componiendo aquellas melodías que él indicaba en sus instantes de lucidez, intentando dirigir la canción que lo represente. Nada de eso fue posible. Las botellas vacías se lo impidieron y su cuerpo sin camiseta fue como un alma perdida.
Detalles de grandeza
Transmitir y llegar al corazón de una persona no es sencillo. Conmover, de una u otra manera, es lo que todo artista busca y pretende; pero lograr que unos muñequitos de pocos centímetros, puedan crear ilusionismo es mágico.
En lo que va del Festival de títeres para adultos, pudimos disfrutar de un gran abanico de estilos, para todos los gustos. Desde títeres convencionales, de mesa, de guante, con sombras, entre algunos de los más utilizados por los artistas.
Utilizando como técnica al teatro de objetos, El teatro de ilusiones animadas (dirigido por Carlos Piñero), procedente de la Ciudad de Córdoba; trajo a dos actores-titiriteros (Sofía Piñero y Santiago San Paulo) sorprendentes.
Esta noche, la literatura hizo su aparición en la sala del Celcit para unir a dos escritores famosos: Kafka y Cortázar, los cuales formaron parte de “El procedimiento. Microanimación de relatos literarios”. Esta combinación, entre títeres y proyecciones en una pantalla gigante, permitió que veamos los detalles del minimalismo presentado en el espacio escénico. Quien prefirieron sentarse adelante pudieron apreciar ambos recursos, aunque quienes optaron por las últimas filas, seguramente han tenido una realidad diferente para contemplar.
El primero en salir a la luz fue un relato que supo entrelazar dos libros: El Proceso y La Metamorfosis. Si bien tienen bastantes temas en común, es muy buena la unión lograda entre ambos, sin que se note el salto de uno a otro. Parecen formar parte de lo mismo y darnos, como público, esa realidad tan concreta y cruda.
Un mueble con pequeños cajones le permitirá al intérprete poder ir moviéndose con soltura entre una escena y otra. Presentando a un Guido Samsa que despierta el día de su cumpleaños con cambios en su cuerpo, tan difíciles de asimilar como la rutina misma. Verlo allí, recostado en una cama, tapado con una manta; hasta que dicho mueble se convierte en puerta para recrear momentos de opresión, de violencia física y psicológica en la intimidad de Josef K. Dentro de lo que sería un relato íntimo, estos personajes se irán convirtiendo en uno solo, como si se tratara de dos versiones que confluyen en un mismo fin.
Dos hombres inocentes que al despertar deben pasar por situaciones totalmente escalofriantes a lo que eran sus vidas pasadas. Dos vidas comunes que, a partir de entonces, se ven invadidas de interrogantes, de auto-cuestionamientos y de que la única certeza es estar convencido de quien se es. No existirá entonces modo de ser atrapado por fantasmas que pretenden hacer ver una realidad inexistente. No correrán esta suerte ninguno de los personajes representados ya que tendrán que aprender y meditar sobre sus personalidades.
Después de esta gran puesta en escena, siguió Casa tomada, de Julio Cortázar, con locuciones en off -las cuales le dieron un tinte más estremecedor y, la oportunidad, de que observemos solamente lo acontecido en ese lugar recreado con todas sus habitaciones e inclusive el matrimonio en miniatura-.
Considero que el tema de la última dictadura militar será imposible de olvidar y que, siempre, existirá algún relato, obra, texto o expresión artística que lo traiga al presente para seguir creando conciencia de una época tan trágica y desgarradora.
Como les decía anteriormente, la voz del narrador y cada desplazamiento en la casa fue empapándonos de una realidad sobre la que ya sabíamos su desenlace. Sin embargo, esperamos con cautela lo siguiente: la toma por parte de los militares. Un matrimonio que vivía tranquilamente en su hogar, realizando tareas normales hasta que, de repente, se vio invadida de fuerzas extrañas y opresoras. Cómo olvidarían estos días, estos momentos tan impregnados en el aire con una energía oscura y asfixiante.
Esta pequeña obra es una pieza radiofónica, con efectos sonoros muy bien seleccionados, excelentemente compuesta y que coordina los movimientos de la intérprete con cada fragmento musical y narrativo. Es una historia que, perfectamente, se puede apreciar con los ojos cerrados y, también, abrirlos cuando se quiera para disfrutar de las miniaturas en escena. Cuando la tela blanca acapara toda la casa, es momento de finalizar.
Como si no hubiéramos tenido suficiente, Sofía y Santiago se unen para atravesar el último relato: Lejana. Durante esta exposición literaria, las palabras, el diario de Alina Reyes, su doble personalidad -quien es y quien desea ser- nos van envolviendo, a la vez que el cuerpo de Sofía logra introducirse en una caja rosa convertirse en la otra, utilizando diferentes texturas como collares de perlas, nieve de fantasía y ropa de invierno que datan de su estadía ansiada en Budapest. Mientras su marido brinda con ella, el sueño de ser felices se desvanece, aunque en nosotros quedará una aventura hilvanada en versos, diálogos y conversas que seguirán conmoviendo a futuros espectadores.
















Escrito
en diciembre 11, 2014