*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para noviembre, 2014

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Una charla con Augusto Rocca

Arquitectura de azul3

No es habitual que Sabor A Teatro toque temas no referidos a las artes escénicas o visuales, pero me pareció importante acudir a una Conferencia que brindó el arquitecto Augusto Rocca, en la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco.

Durante la exposición, el licenciado explicó a su público presente, sobre diferentes puntos de su libro llamado Historia de la arquitectura de Azul -presentado en julio pasado-.

Es interesante cómo un hombre joven decide escribir acerca de patrimonios edilicios en una ciudad donde no es lo que más llama la atención. El patrimonio lo hacemos todos los días porque la arquitectura es parte de la cultura. La arquitectura de hoy, habla de los valores y de la estética de nuestros días así como la arquitectura de los años veinte o de cualquier otro período .Al menos, cuando uno ingresa en Azul, puede notar la enorme cantidad de vegetación, unos parques sumamente cuidados y muy pocas casas antiguas sobre las que Rocca hace referencia en su libro.

Algunas de estilo gótico, otras Luis XIII, Luis XVI, estilo Románico, entre algunas de las citadas.

También tuvimos la posibilidad de ver fotos tomadas por el propio arquitecto y, otras, originales de la época. Inclusive, vimos algunas imágenes de interiores, en blanco y negro, que detallaron los relatos de Agusto Rocca.

Poderosamente me enamoré de una casa italiana de la que tomé una foto durante la proyección ya que no suelo cruzarme con mansiones de este estilo, pero sí con las otras mencionadas.

La preservación del patrimonio, generalmente, tiene una pequeña economía atrás de artesanos que, muchas veces, se va perdiendo porque, justamente, hay épocas en que no son útiles. Acá, en Azul, el oficio de los frentistas se va perdiendo. Hay un frentista muy bueno, no hay personas que hagan molduras. Por ahí los chicos de bellas artes pueden dar una mano (..) Creo que el hecho de fomentar la restauración de arquitectura y el hecho de que los alumnos de bellas artes, tengan una formación orientada a la preservación de las obras de arte, también, sería muy útil. (…) No hay ebanistas…

Una vez que Carlos, el entrevistador presente, terminó con su cuestionario; la charla tomó otro rumbo más realista: el de los reclamos vecinales.

Primero uno, después otro y luego algún otro; tomaron la palabra para preguntarle su opinión sobre los edificios que se están construyendo ilegalmente en Azul, sin considerar los problemas climáticos y de estética que le provocarían a la ciudad.

No hubieron respuestas demasiado certeras, sino más bien lo contrario. Es que este arquitecto no se dedica a dicha cuestión y parece que también está preocupado por lo que está aconteciendo a su alrededor.

Los intereses económicos parecen ser el camino a seguir por los que tienen el poder. ¿Entonces, no sería posible la construcción de un nuevo teatro, de una nueva sala o de algún centro cultural estatal?

Disculpen mi irreverencia es que no puedo asumir que el arte no tenga un espacio y que las inversiones sí.

Por suerte, Azul, tiene una enorme cantidad de personas que luchan por sus derechos, que se unen y que no pierden las esperanzas.

Mariela Verónica Gagliardi

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Los deseos, a veces, se cumplen

Un tren llamado deseo16

Todos recordarán el clásico de Tennessee Williams titulado «Un tranvía llamado deseo», en que Blanche Du Bois interpreta a una mujer de la alta sociedad. Sin embargo, esta obra dirigida por Gabriela Izcovich, solamente toma a la protagonista para comenzar a narrar una historia sumamente diferente a la original.

No suele ocurrir que la escenografía de una obra sea perfecta e ideal, sin tener que recurrir al armado de la misma. Una estación de tren, que aún funciona como tal, con un servicio por día y varias formaciones cargueras; hacen activar sus vapores con el sonido tradicional que da llegada o partida de un ferrocarril.

Blanche, simplemente, empieza a actuar con su personaje original. Sin embargo, a medida que pasan los minutos, los pasajeros comienzan a llegar al andén del que llegaría en algún momento la formación.

Estos actores, realizaron la obra a partir de una improvisación llevada a cabo durante el seminario tomado con Izcovich. Justamente, se huele ese aroma a historia construida según lineamientos establecidos por el grupo y el típico aire relajado de improvisación.

Fue increíble ver cómo la estación de Azul se iba llenando de espectadores, teniendo que agregarse sillas por doquier e inclusive ciertas personas más audaces se sentaron en los andenes de enfrente para ver la dramaturgia cual escenario.

La historia no es una historia con principio y fin. Es una sucesión de historias que se van entrelazando, inteligentemente, entre sí; convirtiendo «Un tren llamado deseo» en una de las obras más aplaudidas en lo que va del Festival Cervantino de Azul.

Se pudo ver cómo una señora que había sido abandonada por su marido, lo esperaba. También, el reencuentro entre un padre y su hija; una historia de amor que parecía no tener un desenlace feliz; una mujer ebria que dice verdades a todos; una gitana que adivina la suerte de los que se atreven a preguntarle; entre algunas de las acontecidas.

Ni siquiera la música le falta a esta gran historia, la cual toma al tango como género preferido y le permite a uno de los actores lucirse con la guitarra.

No solo los diálogos son interesantes, sino que provocan la risa constante del público hasta terminar en carcajadas. También, cabe resaltar el modo en que se construyen conversaciones hilando letras de tangos para decir lo justo y preciso.

Como si fuera poco, una espectacular luna llena está allí arriba, generando un clima más romántico aún.

Cada intérprete tiene su momento para lucirse y es genial que un grupo tan heterogéneo en cuanto a edades, pueda conseguir armar un producto artístico de este nivel, siendo que la directora no estuvo durante unos meses en Azul como para guiarlos en persona. De esta manera, se demuestra cómo cuando hay ganas, talento y vocación; es posible lograr hasta la concreción de un sueño.

El tren nunca llega pero le trae suerte a la pareja de enamorados que nunca se imaginó poder terminar así. Todo dependía de ellos, sin embargo, no siempre ocurre lo que es obvio que ocurra.

Quizás hubiera sido más sencillo que hagan una versión basada fielmente en la pieza artística de Williams, sin embargo, estos artistas tomaron su seminario y crearon su propia dramaturgia, la cual merece ser vista por los amantes del teatro, a la vez que por toda la familia.

Se me viene a la cabeza Woody Allen, en cuanto al modo de narrar una historia. En cuanto a la manera en que se van entrelazando los personajes -que en un comienzo están totalmente desvinculados y, luego, tienen un trasfondo en común o inclusive se conocen del pasado-. La originalidad, despierta al público y los aplausos se convierten en canción.

La melancolía está flotando, constantemente, para que alguien o varios se la apropien. Ese dejo de tristeza los acompaña a todos como base, pero, de alguna manera una espectadora que termina siendo actriz, convierte el desenlace en algo totalmente inesperado.

¿Una realidad ficticia montada como obra para luego ser boicoteada?

Si bien sabemos que estamos en presencia de una ficción, las historias, supuestamente, eran reales. Aunque, todo se disuelve para demostrar cómo ser buen actor es manipular verdades o mentiras y cuando el público las compra, tergiversarlas para su propio antojo.

Un tren llamado deseo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Cuando se pierde la esperanza

Despojos3

En el Teatro Español de Azul, dentro del marco del Festival Cervantino, se presentó una obra de creación colectiva llamada Despojos (dirigida por Juan Etcheverry). La misma cuenta varios temas interesantes, ubicados en cierta época que nos marcó a todos los argentinos: la pos dictadura militar y principios de la democracia.

Si bien no es la intención del argumento, hablar de los gobiernos de facto, resulta imposible no citar algunos de sus aspectos como ser el contexto, que permita entender y reflexionar sobre la historia que se plantea en el escenario.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), despojar significa: Privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerle de ello con violencia.

Puede afirmarse que a lo largo de la obra que tiene dos horas de duración, aproximadamente, se confirma que la violencia (psicológica sobre todo) es utilizada como herramienta para quitarle a unos pobres seres humanos, lo poco que tienen, haciéndolos sentir menos que la miseria. Algo tan desolador como el sentirse nada y que, encima, los que manejan el poder, les saquen el alma.

Todas las escenas tienen lugar en un pisquiátrico, dentro del cual conviven personas de diferentes sexos, edades y estratos sociales. Entre ellos, cabe resaltar, que no existen inconvenientes sino que prevalece la solidaridad. Aunque, la dueña del lugar y el médico, son quienes manejan toda la medicación de los internos y sus tratamientos. Como si fuera poco, utilizan la esperanza de estos enfermos para aprovecharse y robarles. Claro que estos robos no se manejan como hurtos sino quitándoles, previamente, la vida.

Nada más tenebroso que recordar la masacre provocada por la dictadura de Videla y verla plasmada en el aire de la dramaturgia, en ciertos diálogos y en la manipulación que hacen los que tienen el poder. Éstos no debieran considerarse poseedores de tal, sin embargo, en vez de cuidar a los enfermos, los van empeorando día a día.

Un lugar donde la calidez humana se esfumó para hacer prevalecer la rigidez, el formar fila, el obedecer y no tener derecho a que opinen nada. Absolutamente nada. Por suerte, entre los propios internos, sí van conversando sobre sus preocupaciones y uno se convierte en sostén del otro.

Al ser una creación colectiva, existen muchas escenas donde todos los actores logran lucirse y demostrar su amor por el teatro, un arte que permite expresar hasta lo más “prohibido”, usando diferentes lenguajes para transmitir.

Despojados de su fe, caminan como zombies, hablando pero sin saber qué decir. No tienen escapatoria ya que sueñan con que algún familiar los venga a buscar, cosa que nunca ocurrirá. Es totalmente triste el panorama y la relación con un centro clandestino se pone de manifiesto sin siquiera mencionarlo. Ellos, ahí presos, involucionando, quedándose despojados de todo y sintiendo que sus vidas no valen nada.

En cuanto a la historia, puntualmente, se puede conocer una antigua historia de amor, una actual historia de amor, lucha de intereses constantes, egoísmo, manipulación y la vida que transita entre todos muy rutinariamente. Resulta ser que el más subestimado y considerado un objeto sexual, termina siendo el portavoz de la verdad y, el único, que se anima a revelarle a la policía sobre el último asesinato llevado a cabo en la institución.

¿Por qué estas personas deben ser vigiladas y castigadas?

¿Qué hicieron como para que sus vidas tomen ese rumbo?

Como si estuvieran presos de su libertad y de todo lo demás, cada uno respirará porque es algo inconciente de hacer. El resto lo harán para no ser castigados. Lo más humillante de todo es que se trata de un lugar privado por el que pagan mucho dinero para estar allí. Pagan para ser sancionados o alguien lo hace por ellos. No tienen ya la certeza de por qué están en este lugar. Solo desfilan por las diferentes habitaciones, consumen lo que les dan e inclusive sienten que los tratan bien.

El dinero no es lo único que buscan estos manipuladores del poder, sino, justamente, la sensación de hacer con los demás lo que quieren. Ellos deberían estar en tratamiento pisquiátrico o presos. Tanta maldad junta resulta angustiante, pero, los tintes de humor están presentes en Despojos, lo cual pone la historia en un lugar un poco más relajado. Las situaciones graciosas se vinculan a un humor ácido que intenta rozar el humor negro.

Solo la risa surge y se torna agradable cuando la tensión está a punto de llegar a su máxima expresión. De esta manera, Despojos se convierte en una tragicomedia que se puede disfrutar en familia, aunque no la considero apta para niños.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a José Bendersky

Hace 8 años que la Ciudad de Azul viene llevando a cabo un Festival. El mismo, incluye a diferentes disciplinas artísticas y, el despliegue, pinta de alegría cervantina a todos los vecinos presentes.

Para adentrarnos un poco más en los detalles del Festival Cervantino de Azul, estuve conversando con su Coordinador, José Bendersky, quien detalló varios puntos importantes a tener en cuenta y conocer.

Azul tiene el orgullo de ser considerada ciudad cervantina en Buenos Aires. ¿Qué sentís al formar parte?

Desde luego que es altamente gratificante formar parte de un proyecto en el cual gran parte de la sociedad está involucrada. Más allá de las distinciones que la ciudad o el proyecto cervantino en particular pudieran obtener, creo que lo más importante es su capacidad para aunar voluntades en torno a un proyecto común, cosa nada habitual en nuestros días.

Pocos festivales duran tantos días. ¿Cómo fueron uniéndose hasta organizarse?

Ningún festival con las características del nuestro puede sostenerse sin la participación activa de los vecinos, instituciones y colectivos culturales de la ciudad. La cobertura de las más de 100 actividades que propone el evento hace imprescindible el compromiso de todos y ese es otro de los puntos fuertes que tenemos, ya que la gente se apropia del festival, se siente parte y eso permite que podamos brindar un buen soporte desde la organización, aunque esto no implica, desde luego, que en algunos casos puntuales se produzcan errores que debemos corregir.

¿La diversidad de disciplinas que integran al Festival Cervantino, permiten captar un mayor caudal de público?

En realidad el festival se pensó primero desde la inclusión de los vecinos y no tanto desde la captación de público. Es decir, proponemos tantas disciplinas como una forma de que todos puedan participar como protagonistas. Con el tiempo vamos viendo que esa propuesta también se va traduciendo en una mayor afluencia de público a los distintos eventos, por lo que la ecuación tiende a cerrar de la mejor manera.

¿Cuántos meses les lleva preparar cada edición?

La planificación es anual. Ya en enero empezamos a pensar en el lema para el siguiente festival, la identidad visual, a convocar a los distintos curadores… También es momento de analizar las críticas que recibió la edición anterior y a planificar la mejor manera de mejorar en esos aspectos.

¿Cuáles considerás que son los valores fundamentales que colaboran a que el festival siga existiendo después de tantos años?

Creo que se resume en el lema del festival: Soy Quijote. Me parece que es una frase muy potente que invita a involucrarse, a ser parte de algo colectivo, y que desafía nuestras propias limitaciones, además de apelar a los valores quijotescos que todos de alguna manera u otra tenemos en gran consideración.

¿Existen voluntarios o colaboradores durante cada festival?

Hay que considerar que de las más de 100 propuestas que se presentaron en esta edición, aproximadamente 70 correspondieron a instituciones o artistas locales. Esto implica que cerca de 1000 vecinos de la ciudad estuvieron trabajando en torno del festival durante todo el año de manera desinteresada y apasionada.

Además de esta cifra impresionante de colaboradores, cada año el festival convoca a un grupo de voluntarios para colaborar en la asistencia de los espectadores, oficiar de guías, repartir programas o información turística. Este año contamos con un grupo de 20 entusiastas que realizaron una labor estupenda durante todo el evento.

¿Piensan agregar algo novedoso a la próxima edición?

Tenemos pensado realizar alguna acción fuerte en Buenos Aires a modo de promoción y seguir investigando las posibilidades de intervenciones urbanas en la ciudad.

¿Cada año se fijan objetivos diferentes? ¿Cuáles fueron los de esta vez?

Este año trabajamos en pos de una mayor difusión regional y de la integración con grupos y artistas de la región. También apuntamos a lograr un mayor protagonismo de los adolescentes de nuestra ciudad, que participan activamente como espectadores pero queremos que también se animen a estar del otro lado.

Teniendo en cuenta el lugar que ocupa el teatro dentro del Festival Cervantino, ¿considerás oportuno que participen más obras de lugares aledaños a Azul?

Por supuesto. En cada convocatoria abierta que hacemos intentamos integrar lo más posible a la región. Algunas veces los distintos curadores eligen propuestas de otras latitudes, pero la intención siempre está presente.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un cuerpo que canta

Abi Gonzalez13

Como azuleño no cabe más que orgullo por el festival.

Se refiere al Festival Cervantino, que se está llevando a cabo desde el 31 de octubre y hasta el 9 de noviembre, por octavo año consecutivo.

El folklore brota de nuestras raíces como el tango. Se inmiscuye por cada uno de nuestros huesos, músculos, arterias y venas; hasta llegar al corazón. Ahí late, quedando ciertas melodías más recordadas que otras.

Abi González es un joven de Azul que va recorriendo, hace años, un camino diferente. No alternativo, sino complementario, basándose en el folklore tradicional pero, utilizando, nuevos aportes musicales que dotan a este género de una forma muy particular, permitiendo que no solo los seguidores de este ritmo se sientan identificados, sino los más jóvenes.

Con una buena voz, aunque haciendo primar lo instrumental, él y su grupo atraviesan letras de amor, donde éste provoca distintas sensaciones según el autor e inclusive el arreglo realizado por el músico y guitarrista Alejandro Starosielski.

Una cosa que llama poderosamente la atención es Abi. Él no canta solamente sino que se va transformando en la aventura propuesta por cada canción. Su cuerpo, evidentemente, le dice a su voz lo que debe emitir y cómo hacerlo. No existe la magia en esto: es talento y vocación por algo… amor.

Manuel Tejón fue uno de los compositores elegidos para abrir el recital, con Remolinos , una canción que hace referencia al viento. También se pudieron escuchar: Agüita demorada (Pepe Nuñez), la cual hace mención a su amada diciendo Segurito que llegues de madrugada, despeinada y gritona, mujer amada; Pasado mañana, es una chacarera trunca que habla de lo sentimental: Siempre llevaré mis recuerdos.

Pero, sin lugar a dudas, Milonga triste (Homero Manzi, Sebastián Piana) produjo un antes y un después en el espectáculo. La realidad es que toda la puesta en escena iba hacia un horizonte donde la percusión, el viento y las cuerdas se aliaban para pintar paisajes y sentimientos tan profundos como reales: Volví por caminos blancos, volví sin poder llegar. Grité con mi grito largo, canté sin saber cantar. La composición actoral que desenvolvió Abi, se pudo vibrar. No eran solo palabras y frases reiteradas sino un hombre desgarrado, transmitiendo cada uno de sus pesares.

El resto del repertorio fue muy agradable y el patio de   se llenó de gente que recordaba y sentía, durante una tarde fresquita, en la que la buena energía y sonrisas permanecieron.

Chayita del vidalero (Ramón Navarro), Zamba del arribeño (Néstor Soria, Juan Falú) -con arreglos de Alejandro Starosielski-, Chacarera de un triste (Los Chalchaleros) -cantada por Abi con acompañamiento de percusión-, Me lo ha dicho (bailecito) y Milonga en tiempo; entre otras de las que sonaron.

Resulta interesante y conmovedor, ver que siguen existiendo jóvenes artistas amantes del cancionero popular, que no solo repiten lo ya hecho sino que toman prestadas canciones para hacerlas suyas, con su propio estilo e interpretación.

Como si fuera un viajero del tiempo, Abi transita y vive. Sus experiencias son volcadas en la música y dice que, ya pronto, comenzarán a grabar su primer disco. Están felices por este gran paso en sus carrera, pero, me atrevo a afirmar que la unión colectiva los condujo a este premio.

Mientras tocan una canción, sus miradas se cruzan, se conectan y, de allí, surge una nueva propuesta. Sería como una libre interpretación de un guión ya establecido. Ellos tienen pautas, las respetan pero se rebelan para fomentar un quiebre. Lo inventado, inventado está. Lo innovador o experimental es una nueva veta que no pretende desvalorizar sino llamar la atención para que los espectadores se sientan parte e incluidos en una travesía por donde lo rígido ya no tiene sentido de ser.

Yo me hago con tus misterio, hacete con mi cantar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Eternamente viva

Electric mamma3

Perder a una madre debe ser terrible, pero, en esta obra se apela a la ciencia ficción para no llorarla tanto. Para sentir su compañía, inclusive, ya muerta.

“Electric mamma” (escrita y dirigida por Mónica Cabrera), es una historia tan real como ficticia a la vez. Por un lado, el recuerdo de una persona querida y detestada,  sumado a la necesidad de hacer todo tipo de rituales para sentir su aroma y presencia.

Durante el transcurso de la obra puede notarse el importante papel que tiene la música. Lejos de adornar, simplemente, cumple la función de marcar momentos relevantes, el paso de una escena a otra y, la posibilidad, de distinguir la realidad real de la ficción.

En un living con un cómodo sofá, con varios teléfonos, un tocadiscos y demás objetos -que se utilizarán en su momento- dos hermanos traerán al mundo de los vivos la esencia de quien los tuvo y crió. No vamos a tener la posibilidad, como espectadores, de conocerla por su discurso sino por lo que sus hijos deciden contar sobre ella.

Como el aroma del café, dice en un momento la hija. Es algo que no se puede explicar.

El lado más oscura de esta madre la convertirá en una persona odiada a la que, mínimamente, bronca se le podrá tener. Pero, a no olvidar, que su pérdida también provoca todo tipo de sensaciones, hasta irracionales. Ella era la que comandaba todo, la que tenía el consejo justo, la palabra cruda y la certeza de que todo lo que decía era correcto. Su vanidad y egocentrismo la ubicaron en un lugar difícil de olvidar.

Durante los paseos por el túnel del pasado, ella aparecerá. Su presencia permitirá recrear momentos graciosos, adorables y, otros no tanto. Igualmente, todos, conformarán el imaginario de esta familia que está destrozada por no tenerla consigo.

Los relatos con máscaras le darán a la historia una impronta diferente que los dotará con una varita. Al existir un vaivén, constante, entre el tiempo pasado y el presente, jamás podrá caer el ritmo de la dramaturgia sino todo lo contrario.

Estos juegos con accesorios -no vistos a menudo en el teatro-, permitirán que todos nos riamos para, luego, emocionarnos hasta las lágrimas. Considero que este es, justamente, el principal rasgo que resalta en Electric mamma: la excelente composición de atmósferas que crean climax muy bien distinguidos unos de otros.

Dicha obra puede ser vista por un público erudito y por uno no entendido. Así, la apertura del guión, da la posibilidad de llegar a todos, brindando la oportunidad de que cada quien tome el mensaje o moraleja que más se adecue a su persona.

Otro punto a resaltar es la fusión interesante lograda entre ellos, como personas, y las sombras en las paredes, creando figuras e inclusive diálogos entre la madre y su hijo, representados por la hermana.

Las historias con conflictos familiares son recurrentes hace décadas y es por eso que esta madre no parece ser un drama tradicional sino la consecuencia de dos hermanos que no fueron ni son felices y que, por ende, le echan la culpa a la pobre mujer.

Juzgarla no me parece lo más atinado ya que ha sido abandonada por su marido. Aunque, justificar sus actos -si es que realmente fueron tal como se narran-, tampoco lo considero atinado.

Nadie nace madre sino que cada una se va haciendo camino al andar. Esta madre tana, con un corazón gigante, tuvo la humildad de no preocupar a sus hijos demasiado; así como el egoísmo de inventar para llamar la atención.

Como el yin y yang, la mamma fue buena y mala. Alegre y triste. Dedicada y desconsiderada. Cariñosa y desalmada. Divertida y grandiosa.

Mientras la abogada se mantiene fiel a su estructura rígida, el hermano inventa su nueva vida y esconde lo que no le sirve. Las luces cambian sus colores, según el momento descripto, y, cada monólogo, tiene una tesitura diferente. En cuanto la realidad los aclama, ellos hablan en serio. Pero, en cuanto su corazón late más fuerte, vuelven al pasado. Hasta que encuentran la manera feliz de sobrevivir, que es al lado de cada una de sus vivencias ocurrentes. Así, esta familia continúa transitando y dando las mínimas explicaciones a una sociedad que siempre pide y pide más. Que se entromete en temas delicados y en la intimidad más profunda.

Electric mamma ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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