*** Junio 2017 ***

Flyer Cronopios FamasCortázar, para nosotros, representa la libertad de crear. Él no quería hacer literatura, él quería darle un material al lector para trabajar juntos. Él no está luchando con las formas sino que las utiliza. Muchos de los cuentos los soñaba, se levantaba, los anotaba y seguía durmiendo. Después, hacer un cuento le llevaba cinco, seis meses de escritura.

Empezamos haciendo ese episodio (Inconvenientes en los servicios públicos), con Patricio Bonta y nos vino muy bien para armar todo el equipo y después, fundamentalmente, a través de esa pequeña obrita ya terminada ir haciendo el recorrido con todos los otros grandes maestros que eran paso fundamental para poder armar la producción. (Luis Ludueña).

¿Cómo fue la selección de los artistas?

Tenía un primo pintor, Jorge Ludueña, que ya no vive; a través de él (que éramos primos hermanos), tuve mucha relación con la pintura y a mí me gusta mucho la pintura pero a muchos no los conocía y les fui a golpear las puertas.

¿Y enseguida les gustó la propuesta?

Enseguida les gustó la propuesta. Con Noé, conseguí el teléfono, lo llamé y me dijo: bueno, venite a tomar un vino y charlamos y ya no paramos de trabajar. La verdad es que son tipos muy muy lindos, muy abiertos. Creo que el mismo arte plástico lleva, tal vez, a esa facilidad de comunicación con los sentimientos o con las emociones porque, evidentemente, ellos se guían mucho -llamémosle por su sexto sentido o dejan salir su inconciente- y no se preguntan mucho los por qué.

A mí me interesa la música. ¿Cómo fue la selección para fusionar milonga, tango y en partes cumbia? ¿Es como reflejar las dos caras de la sociedad?

La música tenía que reflejar a los Famas y a los Cronopios y ahí después el músico -que es hijo mío-, que venimos trabajando mucho tiempo juntos, y nos toleramos bien, confiamos uno en el otro y él fue encontrando después estos géneros –desde la balada tipo Broadway, digamos de los Famas a la milonga de los Cronopios, pasando por unas construcciones que él va haciendo con las melodías-.

Logró musicalizar, perfectamente, desde los estilos de los artistas plásticos hasta cada escena. En un momento cerré los ojos y fue increíble.

Fue escribiendo digamos… El dibujo animado necesita tener sonido antes, porque el sonido da la duración, así que esto obliga a hacer una banda de sonido y si es música, tener la música antes.

O sea, un doble desafío.

Es un doble desafío. En este caso, él, volvió a regrabar todo.

Habría que poner una foto de cómo quedó después de tantas horas de grabación (Ludueña mencionó unas 100 horas)…

Yo le llevaba unas empanadas que le gustan (risas) y no me acercaba demasiado porque no le gusta que -en general a ningún músico le gusta- el director esté al lado hinchándolo. Entonces él terminó armando esta obra que es como una sola que se llama Cronofamas y tiene siete movimientos en los que están incluidos la balada, la milonga… Pero, todos parten de la misma estructura melódica-musical que se van cambiando después en estilos y en ritmos. Es como una Opereta.

Forma como otra película paralela.

Forma como una ópera.

Es lo que iba a decir. Me hizo acordar a la Opereta de Dolina. Tantos estilos de música…

Hizo ese trabajo, con mucha precisión de instrumentos. Teníamos que ir de Cole Porter a Canaro, ese era el camino que íbamos a hacer (risas) y lo hizo.

Quedó como con un equilibrio (no soy música), como que en un momento la cumbia no parece tan cumbia, y la milonga hasta puede llegar a parecer un pop y, después, se apacigua…

Sí, yo cuando me dijo una cumbia me callé (risas), pero hacía falta. Además, a él, le gusta mucho un conjunto santafesino de cumbia…

(Interrumpo) La cumbia verdadera es linda.

Es linda. Pero sí, hacía falta la cumbia.

Una gran opereta musical integra diez capítulos que pretenden ser un libro, en homenaje a los 100 años del nacimiento de Julio Cortázar. “Historias de Cronopios y de Famas” es el guión escogido para hablar del autor argentino, destacando fragmentos de su obra y utilizando a las artes plásticas para narrarlo.

No citaré todos los detalles de cada segmento o breve relato, pero sí algunos de ellos, que considero atractivos y cautivadores. Luis Ludueña (director de la película que se titula igual que el libro de Cortázar) fanático, inteligente y con una impronta diferente; tuvo la singularidad de unir a diferentes artistas, con estilos diversos para conformar un film único.

Siempre la política caracterizó a nuestro país y el capítulo que trata sobre Inconvenientes en los servicios públicos, describen a la perfección la ironía de estos segmentos sociales: vea lo que pasa cuando se confía en los Cronopios. Apenas lo habían nombrado Director General de Radiodifusión, este Cronopio llamó a unos traductores de la calle San Martín y les hizo traducir los textos, avisos y canciones al rumano, lengua no muy popular en la Argentina. Esta cita podría adecuarse a la época actual, perfectamente. Quien toma el mando del poder se cree con intención, la mayoría de las veces, de modificar todo a su antojo, haciendo primar su egoísmo y descuidando lo que le convendría a los ciudadanos. La ridiculez del rumano podría ser, hoy en día, el lugar preferencial que se le da al inglés, dentro de un capitalismo consumista que no hace más que hundir al país. Pero, en cuanto un gobierno encuentra la manera de revertir la situación es vapuleado, utilizando todos los medios de coerción para convencer -mediante los medios masivos de comunicación- que, en verdad, se intenta perjudicar.

Vale aclarar, brevemente, a quiénes se denomina Cronopios y a quiénes Famas. Los primero son descriptos como seres desordenados, que derrochan, viven sin planificar pero no son malas personas. En cambio, los famas tienen todo ordenado, son muy estructurados y suelen ser muy egoístas en todo sentido. No existen seres equilibrados en este libro de Julio Cortázar, siendo ambos bandos extremistas.

Durante un homenaje a un vecino, ocurre una gran tragedia: un Cronopio utiliza más pasta de dientes que la que corresponde, produciendo que la misma caiga por su ventana, ensuciando a varios Famas. Éstos le responden: Cronopio, no deberías derrochar así la pasta dentífrica. Dicha acotación no es más que un ejemplo sobre lo que unos piensan de otros. Derrochar no está bien ya que perjudica al medio ambiente, en términos generales; pero, se puede observar la crueldad de los Famas durante otro apartado, intentando talar un árbol para llegar a los eucaliptos de la copa. Qué situación podría considerarse peor, tendrá que ser evaluada por cada persona.

Lo increíble del film es el logro obtenido al combinar diversas técnicas de dibujo y pintura, con los textos adaptados de Cortázar y la banda sonora realizada por Ezequiel Ludueña, hijo del director.

Algunos cuentos, se plasman en la película, más explícitos que otros, permitiendo que cada espectador pueda elegir el que más le llame la atención.

Si bien, existen programas de video para armar una película en cuestión de horas; la excelente combinación, permitió mostrar un gran abanico de posibilidades -a color y blanco y negro, croquis, dibujos, pinturas, historietas, entre otros-, consiguiendo un productor artístico impresionante y llamativo.

Otorgarle una voz a cada relato, logrando diálogos o monólogos, poniendo en movimiento un libro tan famoso y popular; realmente emociona, así como la oportunidad para Ludueña de apropiarse por una hora de esos Cronopios y Famas tan queridos como detestados, tan amados como odiados, tan reales como ficticios.

Y, de pronto, unas viñetas son plasmadas en la pantalla grande, describiendo Las líneas de la mano, junto a una ópera que manifiesta melancolía, despedida, abandono y una línea que recorre diferentes caminos, una ciudad entera, acompañando a la mujer que sufre por la carta sobre la mesa. La belleza y quietud se pueden observar en los dibujos animados, con una arquitectura preciosa y cada trazo determinante para el final. Este es uno de los relatos que no precisan de la palabra, sino de los gráficos y su evolución.

Las mangueras de colores rodando (pintadas por Daniel Santoro), provocan un enfrentamiento, nuevamente, entre Cronopios y Famas, a la vez que los juegos desarrollados y la presencia de una constitución que marcó la penalidad de la situación, con todo los disturbios ocasionados por los primeros.

¿Existe persona en este mundo que no se vería tentada por tomar virtud? La cucharada estrecha, demuestra cómo una poción de virtud cambiaría todo para siempre. ¿Y algo para evitar la muerte no habrá, además de un sillón que hospede al futuro difunto? Los cuervos invitan a la parca, la llaman, la anuncian y preparan.

CronopiosyFamas

Mariela Verónica Gagliardi

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