*** Agosto 2017 ***

¿Qué representa una “Suegra”, quién es tu suegra, por qué son tan difamadas, existirá alguna nuera contenta de tener una, por qué un yerno no pasa por lo mismo?
Pablo Ángeli, sin ningún tipo de pudor se anima a poner en su cuerpo y voz a este ser tan abominable, narrándonos desde distintos personajes, alternativas y padecimientos tan crudos como reales.
Rodete para llevar peso sobre la cabeza es una de las acepciones que figuran en el diccionario de la RAE (Real Academia Española), una definición que contiene la palabra clave: peso.

Desde los antepasados, siempre escuchamos historias referidas a las suegras, de toda índole. Están quienes gozan de una buena relación hasta que se casan y la cuestión cambia.
Pablo logra identificar esas particularidades de las suegras -que llevándolas a su máxima expresión- nos hacen estallar de la risna.

En un principio conocemos la vida de una nuera que desde su embarazo tendrá que soportar a su “segunda mamá”. Pero esta pobre joven al igual que tantas suele verse indefensa ante la desaparición en vida de su marido. O sea, el hijo de dicho espécimen.
Pero entonces el unipersonal nos muestra a la madre de esta chica hasta centrarnos en su consuegra, la malvada y entrometida mujer que siempre será odiada por todas.
Sin lugar a dudas, uno de los mejores momentos de la obra es cuando la suegra se viste de muerte e intenta elegir a una víctima -claramente femenina-.

Les puedo confirmar que nunca escuché a un hombre hablar mal de la madre de su novia, lo cual nos hace quedar como quisquillosas -por no decir otra cosa-. ¿Seremos tan “jodidas” como para no poder darnos cuenta de que ellas siempre quieren colaborar, que son las únicas que conocen a sus hijos y que tienen derecho de entrar y salir como más les plazca?
Me sorprendió la cantidad de hombres presentes. ¿Será que fueron en defensa de sus progenitoras?

En cierto momento del relato el actor esboza un fragmento sobre la tradición dominguera de comer las pastas caseras, esos ravioles que le revientan mínimamente el hígado y su lenta recuperación -durante la semana- para poder disfrutar, otra vez, de esa saludable comida.
La dialéctica que utiliza Pablo, su timming en escena y ese don llamado carisma; permiten que la sala permanezca totalmente llena y que los espectadores no paren de reír.

Y si no es con humor, ¿de qué modo se podrían tolerar aquellas circunstancias tan tensas y, a la vez, ridículas? Cuando nos burlamos de nosotros mismos es cuando podemos contagiar esa alegría. De la misma forma, teatralizando segmentos de nuestras vidas podremos sobrellevar esos pesos que mencionaba al principio de la nota.

Es un acierto que un tema tan femenino sea interpretado por un hombre. Él realiza cambios de vestuarios, usa peluca, accesorios, anima su propio show, nos divierte y deja un mensaje importante: que no hay que temerle a ningún monstruo.


Mariela Verónica Gagliardi

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