*** Septiembre 2019 ***

La obra de teatro La playita (escrita y dirigida por Gonzalo Villanueva), transcurre en un balneario de la Costa Atlántica Argentina, super tranquilo. Una tarde soleada de domingo se puede ver a tres familias, disfrutando de unos mates, sandwichitos, charlas, reflexiones y discusiones, entre otras cosas.

Por un lado nos encontramos con Clemente (José Luis De Giano) y Teresita (Adriana de Miguel), casados hace décadas y con una vida muy rutinaria, aburridos y sin nada por descubrir uno en el otro.

Luli (Paula Cancela) y Fernando (Juan Moretti), una pareja de novios muy joven, acompañados por Clara (Alicia Godoy) que es la mamá de él; se ríen, disfrutan y exprimen al máximo su estadía en la arena.

Y, por último, se puede observar a Valeria (Patrizia Camponovo) y Antonio (Matías Leiva), una pareja despareja, que nada tienen que ver sus vidas entre sí. Ella, tiene un hijo de unos ocho años, Bernardo (Santiago Miguel), quien tiene una mirada triste y no es aceptado por su padrastro. Se siente tan solo que crea una relación con un amigo imaginario, Azul (Franco Cucchiara). A partir de la aparición de este referente, que solamente puede ver el niño, la historia cambia completamente el rumbo. Así como al principio, el relato iba transcurriendo linealmente, presentándose cada uno de los grupos por vez y, de esa manera, dejándonos conocer cómo es cada personaje y parte de su historia; la figura de Azul es el hilo conductor a partir del cual podremos sumergirnos en un mar turbulento.

¿Cómo será posible pasar de la quietud al torbellino? Justamente con el surgimiento de un mamífero “mutante” (Fabiana Miguel) en las orillas de las aguas. Una vez que todos lo conocen, pueden adquirir una postura frente a la situación.

¿Es un animal? ¿Es una simbología? ¿Es real? Podría tomarse como irreal ya que ninguno había visto en su vida a un animal tan raro. Pero, ¿todo lo desconocido por el hombre significa que no existe? Y si fuera real el mamífero, ¿por qué sería tan importante?

Los discursos tan apegados con la personalidad de cada uno, son dejados de lado cuando tienen que hacerse cargo de la vida encontrada en las olas. Sobre todo, cuando dicha vida lleva otra adentro. La unión que se produce entre todos los veraneantes es increíble y pueden abandonar sus trivialidades y conflictos para ayudar. Cada uno como pueda y con lo que sepa.

¿Se estarán preguntando por qué el eclipse? Porque esa tarde habían anunciado uno y seguramente ocurrió cuando el sol comenzó a opacarse y el cielo se vio, de repente, anaranjado. Pero, ¿qué significa un eclipse y la aparición del “mutante”? ¿Tienen alguna conexión o son dos hechos aislados? ¿Puede el ser humano, en algún momento, dejar el raciocinio de lado y apretar un botón llamado emoción?

¿Por qué preguntarse todo? ¿Será posible que todos descubran en su corazón por qué estuvieron reunidos en un mismo espacio, a la misma hora y ante un conflicto desconocido?

La frivolidad de cada ser, se abandona, al igual que el propio egoísmo y miseria, para dejarle lugar a lo importante. Quizás, de esa manera, puedan sentir cuál es el rumbo a seguir y qué cosas valorar de ahí en más.

Mariela Verónica Gagliardi

Las funciones son los domingos a las 20 hs.

Las localidades tienen un valor de $60.

Teatro del Abasto – Humahuaca 3549.

Puesta en escena, escenografía y dramaturgia: Gonzalo Villanueva.

Iluminación: Sergio Cucchiara.

Prensa: Duchezarate.

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