*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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El diccionario, dirigida por Oscar Barney Finn

El diccionario

 

Luego de su estreno en España y Chile, llega a la Argentina

Desde el 13 de mayo

 

El Tinglado Teatro

Presenta la obra del español Manuel Calzada Pérez

Con
Marta Lubos
Daniel Miglioranza
Roberto Mosca

Funciones: viernes a las 20 hs. y domingos a las 18 hs.

Localidades: $280.-

El Tinglado Teatro – Mario Bravo 948 – 4863.1188

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El poder del recuerdo

Dadyman

Es el Midachi más recordado, el que siempre siguió en actividad y supo cómo proyectar su gran risa y anécdotas, compartiéndolas con el público. Sin pretender ser admirado, su característica más notable es su empatía, su sensibilidad y verlo en escena resulta algo maravilloso.

Rubén Enrique Brieva (más conocido como Dady) hace cuatro años que lleva a cabo su unipersonal titulado Dadyman y es imposible no sonreír al leer este nombre. Como una especie de superhéroe que con una capa imaginaria nos llevará al mejor estilo de sabelotodo por los tejados, defendiéndonos de todo mal.

Su nobleza es característica de todo superhéroe y su deseo de que no exista un rico sino que el pueblo tenga qué comer, también es uno de los deseos de todo hombre con poderes mágicos.

Bien podría ser la mentalidad de un presidente populista y el corazón de quien sabe de la existencia de seres que tienen más necesidades que otros.

El espectáculo realmente cumplió con mis expectativas. No por subestimarlo sino porque cuando imaginé un unipersonal no supuse más que una hora de Dady contando chistes y su travesía desde niño hasta la actualidad. Sin embargo, el condimento que le otorga el artista a su show es la sensibilidad desmedida con que escoge determinadas festividades, momentos familiares, aparatos tecnológicos de aquel entonces, la diversión con “nada” y todas las proyecciones que se vuelven notables al emitirlas su voz.

Dady es un grande por su grandeza, no solo por su altura. Es conmovedor porque se conmueve interpretando y durante sus casi dos horas de historias -transformadas en sketchs– puede dar infinitamente.

Seguramente a muchos espectadores les pueda interesar la intimidad y vida de este actor, pero me atrevo a afirmar que lo que uno busca al asistir a una de sus funciones no es expresar fanatismo sino sentir algo diferente. En definitiva, quienes tenemos pasión por el teatro queremos que nuestros sentidos se despierten y vuelen sin ser coartados.

Es posible reír de las desgracias y no como burla a las mismas sino como superación, como logro y como necesidad de desdramatizar aquel sufrimiento. Entonces, un público promedio de 45 años en adelante expresa su alegría al encontrar a un famoso que pasó por las mismas peripecias. Que está en las tablas, íntegro, y emitiendo cada uno de sus pesares, de sus no traumas y de darle a la vida lo que la vida la dio y da: movimiento. Esa creación con “nada” del todo. Esa posibilidad de ser feliz sin tener que comprar o adquirir un determinado bien para lograrlo.

La necesidad por volver a las raíces, a sentir que la niñez de antes era mejor que la de ahora, realmente es un hecho. Actualmente los infantes podrán divertirse con todo el avance tecnológico pero ante un corte de luz, su anhelo se verá sumergido en las tinieblas. Y ahí es cuando Dady nos recuerda que 40 años atrás era menester entretenerse con la naturaleza misma, con el deseo de compartir con semejantes y librarse de toda atadura.

Como una canción que dice: tengo, un mundo de sensaciones. Ojalá todo humano y ser viviente pudiera convertir sus días en la mejor historia a contar. La ficción tiene su parte de realismo aunque la semejanza con el pasado de estos espectadores es una identidad conjunta y compartida por los códigos, valores y vivencias que los hacen formar parte de una misma cultura.

Quienes tenemos menos edad que la promedio, también disfrutamos y pudimos enlazar nuestro pasado maravilloso. Y, en verdad, por más sufrimiento que pudiera tener una persona, el abanico de posibilidades que nos otorga Dady es funcional a todo ser. Solo hay que saber mirar con ojos optimistas y no traumarse ante todo.

Dadyman es nuestro salvador, es aquel de los ojos grandes y brillantes que pretende tocarnos con su poder más grande: el de hacernos reír y recordar siempre con una sonrisa.

Mariela Verónica Gagliardi

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Vuelve «Prueba de amor», dirigida por Rita Terranova

Prueba de amor

-Lo trágico del amor, es que siendo un sentimiento abstracto, se mide en las relaciones sociales con la vara de los hechos concretos, ¿me entendés?

-Perfectísimamente.

PRUEBA DE AMOR de Roberto Arlt
SEGUNDA TEMPORADA

Con:  Renata Marrone y Santiago Stieben.

A partir del
Sábado 7 de mayo a las 21 hs
En Kyò
Psje. Santa Rosa 5164
Palermo

Reservas: 1168440222
pruebadeamorkyo@gmail.com

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La Señorita Julia, dirigida por Cristina Banegas

La señorita Julia

Adaptación de Alberto Ure y José Tcherkaski
sobre el original de August Strindberg

Dirección: Cristina Banegas

Con Belén Blanco, Gustavo Suárez y Susana Brussa

Producción General: Fernando Madedo & Nacho Fumero
Co-producción argentino-uruguaya con el apoyo de Iberescena

Sociedad, sexo y poder a través de salvajes actuaciones de Belén Blanco, Gustavo Suárez y Susana Brussa bajo la dirección de Cristina Banegas en una co-producción sin precedentes entre Argentina y Uruguay.

Estreno en el Río de la Plata de la adaptación de Alberto Ure y José Tcherkaski de la célebre obra de August Strindberg. La señorita Julia reflexiona sobre las relaciones de poder, las políticas sobre la sexualidad, los vínculos sociales, como así también sobre las condiciones y las posiciones de clase.

La prestigiosa actriz y directora  Cristina Banegas vuelve a poner en escena un texto de Ure luego del gran éxito de La familia argentina y que reencuentra en los escenarios rioplatenses a Strindberg y al trío Banegas – Ure – Belén Blanco a más de 20 años de las recordadas El Padre (1989) y Los invertidos (1995).

Alberto Ure y José Tcherkaski realizan esta adaptación al Río de la Plata de una de las obras más emblemáticas del teatro moderno en el año 1978 mientras en Argentina y Uruguay gobiernan de facto Videla y Aparicio Méndez. En este contexto dictatorial Ure y Tcherkaski se apoyan en la ruina del drama strindberiano profundizando el desgarrado y destructivo universo del autor.

Esta obra, coproducción argentino-uruguaya que cuenta con el apoyo de Iberescena, fue estrenada en Uruguay, en el Teatro Solís de Montevideo, desde el 5 al 21 de febrero de este año. Once funciones con localidades agotadas y elogiosas críticas de la prensa uruguaya y argentina.

Asimismo,  formará parte del Festival Santiago a Mil de Chile, y realizará giras al interior de Argentina y Uruguay.

Belén Blanco (Julia)
Gustavo Suárez (Juan)
Susana Brussa (Cristina)

Dirección: Cristina Banegas
Producción general: Fernando Madedo & Nacho Fumero

Iluminación: Sebastián Marrero
Escenografía y vestuario: Magda Banach
Diseño y composición musical: Carmen Baliero

Producción ejecutiva: Ivana Nebuloni

Asistencia de dirección: Betty Couceiro

Asistencia de producción: Agustina Márquez Merlin

Asesoramiento coreográfico: Virginia Leanza

Realización de vestuario: Camila Orsi

Diseño gráfico: Ivanna Locmanidis

Fotografías de escena: Juan Pablo Viera

Prensa: Valeria Piana (Uruguay) Carolina Alfonso (Argentina)

 

Funciones: sábados y domingos 20 hs.

Duración:   70  minutos.

Centro Cultural de la Cooperación

Sala Solidaridad, Corrientes 1543.

Informes: (011) 5077-8000 – Boletería: (011) 5077-8077

Compra telefónica: http://www.centrocultural.coop/boleteria.html

Entradas: $ 200 y $ 160 (descuentos a estudiantes y jubilados).

http://www.centrocultural.coop/

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La esperanza de ser libre

La casa canta1

Ficha La casa cantaPuede suceder que nos crucemos en la vida con personas que dialogan con todo. Y cuando digo todo, me refiero absolutamente a todo. Como podría ser otra persona, un animal, una planta y todo aquello sin vida aparente. Porque se supone que una roca no tiene voz y, sin embargo, expresan demasiado por sus colores, brillos u opacidades. ¿Y qué se podría pensar (al instante) de una persona que hable con una casa? ¿Las paredes tendrían participación durante una reunión, será cierto que oyen que podrían meter en problemas?

Para quienes no gustan, por lo general, de la poesía y poemas convencionales que solo se dignan en adornar relatos con infinidad de palabras; Luis Luchi resulta óptimo. Un poeta que se vale de lo cotidiano, de lo concreto, de lo básico y elemental para un ser humano. Para que sea ser y humano.

Y al escogerlo, al exponer sus versos indefectiblemente se lo admira y entreteje con el acontecer de la historia presente. Una historia que en verdad es la historia de la humanidad (no en cuanto a evolución) que nos conecta el suelo, con la tierra, con el aroma a naturaleza, con el verde más verde de una hoja con rocío, con lo elemental y el juego de la danza que se oscila de un lado a otro -demostrando no solo excelencia sino el arte de las formas, de lo que las extremidades pueden lograr-.

El espacio escénico se compone de diferentes lugares que se comparten o disocian, según el momento. Música que esboza lo que las palabras no alcanzan a dilucidar, a proyectar. Porque a veces es tan complejo el mundo que no es posible encontrar un oasis. Pero, La casa canta (de y La casa canta2dirigida por Isabelle Paez) es un sitio confeccionado para evadirse, al menos por un rato, del afuera.

No es teatro-danza, no es teatro, no es danza, es una pieza artística que se vale de los recursos necesarios para comunicar lo que desean. Un elenco que, evidentemente, no quiere estructurarse con un formato determinado sino dejar que las alas se desplieguen para alcanzar un vuelo sin fronteras.

Observando todo el espacio es posible ver acciones aisladas, otras fragmentadas y pretender unir todo con un simple parpadeo. Pero esta obra, atrevida, puede tener múltiples miradas. Se puede entornar los ojos y solo oír, o abrirlos y girar hacia la izquierda, o hacia la derecha, o hacia arriba. Se trata de una casa en la que pasan muchas cosas: principalmente energía, mucha energía. Entonces no es preciso querer recorrer la sensación de un personaje y otro y todos a la vez. Se puede escoger, caprichosa o espontáneamente, hacia dónde posicionar la mirada y los sentidos.

Poemas de otros autores se van sucediendo con el correr del tiempo y la sencillez se convierte en abundancia, al igual que una ratita en compañía eterna. Una caricia en lo más preciado y el amor en el universo, sentenciado.

Mientras, el verde, se ve por doquier, se siente. Como los pasos de baile perfectos, sombríos, luminosos, firmes y suaves, con un recorrido hacia lo más noble y creativo, hacia la admiración propia y ajena. Como un folklore unido, separado, con un crecimiento hacia diversos horizontes, sin fronteras, mágico.

La casa canta es una búsqueda inagotable, en compañía, en grupo, en continuo crecimiento como las ramas de un árbol.

Así es como la autora plantea la propuesta, la ofrece, la brinda y cada espectador deberá hacer su propio recorrido. Sin esto, nada tendrá sentido.

(…) “tengo un poema

completo preparado

sobre lo que somos nosotros

en esta época

del capitalismo

agonizante

decrépito

agonizante” (…)

Luis Luchi

Mariela Verónica Gagliardi

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Un bosquejo de lo que podría llamarse identidad perdida

Gris de ausencia - Radioteatro

Ficha radioteatro ElencoEn 1981 Roberto “Tito” Cossa estrena la obra de teatro titulada Gris de ausencia, situada en una época pos peronista, alrededor de la década del 60´ y con una carga emotiva muy relevante. Es así como Víctor Agú decide adaptarla al formato de radioteatro para revivir la esencia fundamental del desarraigo.

Como la canzonetta que se escucha en varios momentos de la historia que va hilvanando los retazos del pasado, de un continente y otro, de las tierras natales y las convertidas en propias aunque siempre desoladas. Así es como transcurre el relato de cada uno de los personajes de esta historia que consigue expresarse como un conjunto de evocaciones atemporales, sin años, sin presente ni futuro, solo con un pasado que conmueve al más añejo y permite desplegar las alas al más joven.

Un gris que empaña lo que podrían ser colores vivos pero que conmueve hasta al más inquieto.

Los recuerdos, esa caja fuerte o ese baúl que cuesta vislumbrar desde lejos pero que está integrado por anécdotas, por sueños tan fuertes que son imposibles de notar despiertos. Como esa fragancia al puerto de La Boca, de las reuniones familiares, de una partida de tute y las melodías de un acordeón desafinado que se oyen más representativas que lo que podría ser perfecto.

Sebastián Pozzi es el encargado de darle vida sonora a cada escena del radioteatro y que como espectadores podamos sentir los pasos, el correr de una página del diario que llega tarde al barrio, las voces gastadas de tanto sufrir, el idioma que confunde personalidades y sentires, dolores del alma imposibles de subsanar.

Mientras Nora Cárpena ý Víctor Agú nos introducen a esta melancólica escucha, cada interpretación se irá encargando de decir algo picaresco, inolvidable y tan profundo como lo no sucedido como se deseaba.

Un abuelo interpretado por el talentoso actor Roly Serrano, al cual podemos observar con toda la gestualidad al pie de un hombre anciano y, a su vez, darnos el lujo de cerrar los ojos y sentir la fascinación de su gran composición interpretativa.

Gris, como lo intermedio entre una tonalidad y otra, como lo que no se puede definir exactamente, como lo desteñido del negro u opacado del blanco. Como un pie dejando huella en Italia y Argentina, como la confusión de un Coliseo y la cancha boquense. Como el mareo que no permite saber a ciencia cierta para qué permanecer donde se permanece ni por qué.

Ficha Gris de ausencia - radioteatro

Mariela Verónica Gagliardi

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Laura Grandinetti se suma los miércoles a «Yo no duermo la siesta», de Paula Marull

Una historia atravesada por ese territorio que excede lo geográfico y tiene siempre su propio paisaje, que es la infancia.

Obra ganadora de la 4ta Edición del Premio Artei a la Producción de Teatro Independiente

Mención Honorífica de El Fondo Nacional de las Artes en el Concurso Obras de Teatro Inéditas 2012

Actúan: Laura Grandinetti, Marcelo Pozzi,  María Marull, Micaela Vilanova,  Sandra Grandinetti y Willy Prociuk.

 Escenografía: Alicia Leloutre y José Escobar

Iluminación: Matías Sendón

Vestuario: Jam Monti

Foto y diseño gráfico: Natalia Milazzo

Fotografías de escena: Sebastián Arpesella

Sonido: Micaela Vilanova

Prensa: Carolina Alfonso

Asistente general: Lara Todeschini y Javier Torres Dowdall

Sonido: Micaela Vilanova

Coreografía y colaboración creativa: Silvia Gómez Giusto

Supervisión dramatúrgica: Javier Daulte

Dramaturgia y dirección: Paula Marull

Funciones: miércoles 21 hs.

 Teatro Espacio Callejón

Humahuaca 3759

Tel. 4862-1167

Reservas y compra de entradas: www.alternativateatral.com

Valor de la entrada: $160 / $ 130 (descuentos a estudiantes y jubilados).

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La sabiduría del arte

Camarines1

Ficha CamarinesMuchas cosas le puede enseñar un padre a un hijo y también son varias las cosas que puede aprender un hijo de un padre. Pero, cuando no se está presente, suele quedar un vacío tan profundo, tan difícil de volcar con las palabras justas como de comprender certeramente. Las sensaciones no siempre pueden verbalizarse.

Es así como Víctor Laplace y Sergio Surraco, interpretan a dos seres que creen ser quienes quieren hasta que se dan cuenta de lo mucho que se están perdiendo por la terquedad de sus personalidades.

Uno actor y el otro ingeniero, realmente dos carreraras completamente opuestas que no conseguirían unirse de ningún modo. Sin embargo, estos hombres tan desconocidos entre sí y con genes tan similares encuentran la manera, espontánea, de retroalimentarse.

Si bien existen muchísimos momentos en que el humor hace estallar varias carcajadas en ellos y el público, es la nostalgia la encargada de lograr quitarle tanto polvillo a dicha relación.

Dos actores que se lucen de principio a fin, que convocan y llena la sala del teatro Tornavía (en San Martín), que tienen muchísimos cambios de vestuario (los cuales consiguen hacer lucir aún más a estas estrellas del teatro) y un sin fin escenografías que alcanzan la fluidez necesaria para que cada una de las escenas consiga la hilación con la siguiente.

Así, Camarines (escrita y dirigida por Rafael Bruza) se convierte en el espacio ideal para que los personajes se desnuden por completo y decidan su futuro sin culpas o morales innecesarias. Entonces, la vida misma les va mostrando cuán interesante resulta el desafío de imaginarse estar en otro lugar, cambiar rotundamente, maquillarse con los colores que desean para encarnar a quienes sueñan y entenderse, mutuamente, sin la necesidad imperiosa de pretender convencerse para modificar algo.

Como quien quisiera ser feliz y no conformarse con lo conseguido hasta el momento, ellos buscan, indagan, se sorprenden sin imaginarlo, sueñan con los ojos abiertos y se ayudan como nunca lo hicieron antes. Por eso, Camarines, es un búsqueda hacia lo más profundo y sensible de un ser humano, sobre todo sobre aquellos que no tuvieron un padre presente, sobre la oportunidad de cambiar y no estancarse en un pasado doloroso, dejando a un lado el rencor, asumiendo que toda persona se equivoca y que la única condena que debería existir es la de ser preso de las propias palabras.

Al observar a los espectadores pude notar como todos teníamos la misma sensación: la de estar dentro de un verdadero camarín, escuchando las conversaciones privadas detrás de una puerta, intentando capturar la esencia de cada charla y asombrándonos por cada uno de los sucesos de la presente trama.

Como la frase: nunca digas de ese agua no he de beber, así se manifiesta esta entretenida y sensible historia que nos lleva de la mano por un camino conmovedor y lleno de esperanza en el que siempre se está a tiempo.

¡Qué lindo resulta saber que una persona puede arrepentirse y que no tiene que seguir un modelo para no evitar decepcionar a alguien!

Una comedia dramática que sutilmente consigue enaltecer al amor y demostrar cómo lo esencial es la ternura que le imparte uno a otro, el cuidado y la enseñanza de transmitir lo que más se sabe.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Es fuerte quien pelea?

La que nunca estuvo12
Ficha La que nunca estuvoPara defenderse hay que estar presente y resulta ser muy cobarde la actitud de atacar en ausencia de la víctima.

Por múltiples factores y sin ser mi objetivo el justificar a los agresores verbales, psicológicos o físicos; deseo plasmar en palabras un análisis al respecto.

Muchos títulos de obras de teatro hacen referencia a su argumento, a una idea o son el simple capricho de quien desea atraer al público sin más.

La que nunca estuvo (escrita y dirigida por Mauro Yakimiuk) sintetiza una problemática muy profunda que puede tener varias interpretaciones. Quien ha sufrido el ataque de compañeros en periodo escolar podrá comprender un poco mejor de qué se trata, a dónde apunta. Quienes hayan sido los agresores quizás aún no asuman su responsabilidad al respecto y quienes no se encuentren en ninguno de estos dos grupos, podrán debatir una infinidad de premisas y teorías como meros investigadores externos.

El sufrimiento puede ser muy provechoso si se aprende cómo evolucionar y correrse de los factores de riesgo: de seres incapaces de hacer su propio camino sin evitar denigrar a un “otro” más débil.

En la presente historia puede disfrutarse de una comedia dramática que nos invita al goce y reflexión. Permitiendo aunar estos dos aspectos que, en ciertas piezas artísticas, parecen irreconciliables.

Así es como un grupo de amigas (ex compañeras de colegio) se juntan a celebrar. Pero, la llegada de otra persona será lo que producirá la rispidez necesaria como para que la reunión vaya desarrollándose de una manera poco feliz -por momentos-. Es que estas jóvenes tomaron diferentes rumbos en sus vidas, ya no son las niñas de aquel entonces y no dejará de aparecer el factor discriminativo que despierte la ira de unas por sobre otras.

El hilo conductor de la obra nos hace preguntar a cada momento: ¿a qué hace referencia el título? Una enunciación que destila ausencia, soledad, un sin nombre, un anonimato, alguien que no tuvo la oportunidad y posibilidad de hacerse presente. Quizás ahora, tal vez antes. Lo interesante es el fluir de la dramaturgia que nos va permitiendo (como público) distendernos en ciertos instantes, sentir el suspenso en otras escenas y no sacar conclusiones apresuradas antes de tiempo.

La que nunca estuvo8

Entre risas, llantos, ebriedad y enjuiciamientos, un juego se va abriendo y no solo sobre la mesa sino en las breves historias de vida de cada una de las chicas que tienen la necesidad de hablar, de mostrar quiénes son ahora, quiénes fueron antes y cuestionar ciertas actitudes.

Como una sucesión de sketchs al mejor estilo de sitcome, es sorprendente el giro que va tomando la historia con el correr de los minutos. Valiéndose del talento de cada una de las actrices, habrá quien recuerde (posiblemente) a alguna compañera de la infancia y quiera decirle sus verdades.

Con respecto a los personajes, cada uno de ellos está muy bien caracterizado y diferenciado del otro. Así es como se obtiene un abanico de personalidades que dan la posibilidad de estigmatizar a quien no es como se desea.

El colegio entonces retorna al presente de estas adultas mujeres para darles una lección de vida y una fuerte sensibilización.

A su vez, el humor será el recurso imprescindible para que los diálogos tensionantes puedan ir y venir sin desesperarlas demasiado. Sin éste, las bebidas se enfriarían más rápido que la quietud de todas las palabras que pudieran agregarse.

Por último, cada una de las actrices tiene su momento para destacarse y brillar, pero merecen ser destacadas como muy buenas comediantes: Daniella Mastricchio y Natalia Álvarez. Y, en cuanto a composición dramática, sin lugar a dudas es Julieta Fazzari una revelación en la obra y la que se encarga de definir cómo continuará la juntada amistosa-. ¿Amistosa?

Mariela Verónica Gagliardi

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El deseo de ser

Tu madre no sabe1

Ficha Tu madre no sabeTu madre no sabe, es una tragicomedia con muchos tintes de comedia negra (escrita y dirigida por Gastón Cerana). Al tratarse de este género humorístico se supone que el público reirá incansablemente de las desgracias sufridas por los personajes de la historia. Pero no es así. Existen muchísimos momentos para el goce y la risa, aunque el dramaturgo indaga por las profundidades más reveladoras en la vida de un ser humano. Aquello que se supone no es correcto, sino todo lo contrario.

Un elenco de lujo (Luis Contreras, Dalia Elnecavé, Anita Gutiérrez, Martín Lavini y Teresa Murías) compone esta obra y hace posible que talento y placer vayan unidos de la mano. Se trata de la segunda obra que presenta el teatro Border y continúa dejando boquiabiertos a los espectadores que se acercan a la sala sustentable para conocerla.

Imposible no destacar la excelencia de Anita Gutiérrez que irradia luz cada vez que interviene en la presente propuesta, demostrando su pasión por el teatro y la actuación.

Con respecto al argumento de la pieza artística, existen algunas cuestiones intrincadas que datan de la realidad real: el vínculo entre una niñera y su víctima. Una madre presente pero ausente que no consigue hacerse cargo de su propio hijo. Y es así es como una criatura es citada a través de sonidos de llantos y congoja para darle notoriedad en el relato. Un pequeño que no se ve en persona pero que, sin embargo, sirve de protagonista y es a través de él que gira la historia.

Chusmeríos de barrio, palabras puestas en boca de la persona “equivocada”, la información que viaja como a través de un teléfono no descompuesto y los hechos que se van reconstruyendo a medida que avanzan los diálogos.

A su vez, cabe destacar el gran dinamismo que se lleva a cabo durante toda la obra, el modo de narrar que permite conocer cada detalle de la acción y su correspondiente relato paralelo, un gran aporte cineasta que permite retroceder y avanzar activamente sin proyección de película fílmica y unos personajes que están perfectamente compuestos para que todo lo establecido corporalmente y con palabras sea realmente creíble y provoque el efecto deseado por su director.

Existe un gran trabajo de creación e interpretación que deja lucir a todos los actores en cada escena, dando lugar a varias sensaciones que permiten replantearnos por qué es tan común y notorio juzgar a quien se supone comete un error (sea este voluntario o no) sin realizar un mea culpa que muestre alguna señal de evolución personal y de sabiduría.

Lo conmovedor aparece en la presente historia y consigue significar más de lo que se supone a simple vista. Una hija que es deslucida públicamente y que puede plasmar incluso algo de sensibilidad por su madre a quien resguarda de toda crítica despectiva.

Más allá del grato momento que se siente durante la función, es posible analizar factores sociales que puestos de una manera u otra pueden convertir la dramaturgia en dos: por un lado puede vislumbrarse cómo los “defectos” son exaltados para conseguir fines humorísticos; pero, también, existe un relato simultáneo en el que se puede observar el significado de cada uno de esos “defectos”. Si bien no hay demasiado tiempo para evaluar instantáneamente y a lo largo de las escenas, sí quedan plasmadas en como fotografías todas aquellas acciones que Cerana quiso realzar por diversas cuestiones. Y, se vuelve todo mucho más interesante y llamativo cuando se descubre que cada personaje (por sí solo) también es una historia diferente en sí misma.

Entonces, un drogadicto puede ser gracioso por el puesto que ocupa y una mujer desequilibrada puede ser vista con ojos lacrimosos o victimaria de su propia vida. El desfile de interpretaciones cobra vigor de una u otra manera, según los ojos de cada espectador y de lo que quiera aportarse en la argumentación.

Tu madre no sabe es un pedido de justicia para los niños que, muchas veces, son tratados como objetos, a quienes no se comprende y a quienes se maltrata por diferentes motivos. A los secretos que se guardan en una familia, a quienes tienen el poder y la potestad de someter a los más indefensos y a burlarse de sus traumas en vez de ayudarlos.

Como una pieza que va íntimamente unida a la siguiente y se juntan entre sí por recursos originales (tanto escenográficos como lumínicos) para dar lugar lazos humanos que son manipulados por el más maniático.

Mariela Verónica Gagliardi