*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Como te deseo: agua

un hombre equivocado

Foto: Gustavo Gorrini / Mauricio Cáceres

Ficha Un hombre equivocadoPor diferentes motivos, que podremos justificar o no, el ser humano suele querer tener la razón. Algo tan simple y complejo a la vez como es estar en lo cierto, tener esa verdad que tanto se añora. Pero, una vez que se tiene el «honor» de tener esa respuesta cierta, ¿qué placer o sentimiento se apodera del cuerpo?

Las personas más neuróticas, necesitan a flor de piel, tener la respuesta «verdadera» para no entrar en un colapso nervioso. Aunque, ¿quién determina lo cierto cuando no se trata de ciencias exactas?

Un hombre equivocado (escrita por Roberto Tito Cossa, dirigida por Villanueva Cosse) es, justamente, lo contrario a lo que se cree a simple vista. En este caso no es el personaje de Luis (Alejandro Awada) el que se empecina por defender su verdad y postura, sino su familia y sociedad que lo juzgan por sus principios y valores.

Esto es lo que, poderosamente, llamó mi atención ya que el título esboza una síntesis de la historia pero es Luis quien delimita un mundo de otro. No es él quien sale con su bandera de fundamentalista sino sus palabras y, sobre todo, actitud las que lo hacen flamear su vida.

En definitiva él es un simple pintor que prefiere vivir rudimentariamente mientras su entorno desea, fervorosamente, participar de los adelantos. Uno, como espectador, también podría juzgar por qué no lo dejan vivir su vida en vez de tropezarse constantemente con sus ideales. Y es acá donde se produce un quiebre ya que Luis no solo quiere seguir sus principios sino que obliga a su familia a participar aún cuando no estén de acuerdo como es el caso.

El agua potable es el eje central en esta dramaturgia y en la película de los ochenta. El agua que debería salir pura en todos los hogares del mundo y que, sin embargo, aún ni siquiera ocurre en la totalidad de nuestro país.

Como contrapartida, su hija está embarazada y necesita más comodidad, más salubridad. Pero Luis, ingresó en ese túnel de obstinación y terquedad que lo conducirán hacia su destino.

Entonces es cuando resulta imprescindible volver a empezar por el principio: Luis no solo quiere seguir bombeando manualmente sino que obliga a su entorno a participar de su elección. Para esto es que se persigue la verdad y la razón, no para tenerlas capturadas en un guante sino para soltarlas al viento y someter a cuantos más se pueda a vivir según dichas argumentaciones.

Un trabajo artístico impecable es el que puede disfrutarse de la mano de Awada, Alejandra Darín, Gustavo Pardi y Maia Francia, acompañados por un elenco formidable que hace relucir a este pueblito del interior y a cada una de las tuberías instaladas reglamentariamente o no para poder contar con este servicio fundamental.

Una vereda que separa a los beneficiarios de los olvidados, un municipio que se encarga y otro que se olvida, unos hombres que procederán según sus objetivos y uno solo que lo hará según el latido de su corazón. Aunque esto sería juzga su actitud y la del resto. En definitiva, este relato nos da cuenta de lo equivocados que estamos todos cuando decidimos tener una postura tan absoluta e inamovible. Se pueden tener valores y convicciones sin necesidad de padecer o hacer vivir un infierno.

La dramaturgia renace una y otra vez, se posiciona en los diálogos emitidos por un actor y por otro, permite interactuar al mundo de los vivos con el de los muertos, fusiona ambas realidades para revivir lo pasado con lo presente de una manera conmovedora. Así el color verde segmenta una realidad de otra, y el color lo que aún respira.

Mientras una abuela le explica a su nieta quién fue su abuelo, las anécdotas, las sonrisas y la fragancia a viejo toman ese aroma a rica humedad de antaño en que lo pasado siempre fue o pudo haber sido mejor.

¿Un hombre equivocado o una sociedad sin valores?

Mariela Verónica Gagliardi

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The Rocky Horror Show, llega el 2 de agosto al Maipo

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ROBERTO PELONI – MELANIA LENOIR

“THE ROCKY HORROR SHOW”

Desde el 02 de agosto TODOS LOS MARTES A LAS 21:00

TEATRO MAIPO (Esmeralda 443 – C.A.B.A.)

Entradas —> http://bit.ly/29cGZ8v

ELENCO

ROBERTO PELONI – Frank N. Furter

MELANIA LENOIR – Magenta

FEDERICO COATES – Riff Raff

WALTER BRUNO – Brad Majors

SOFÍA RANGONE – Janet Weiss

IGNACIO PEREZ CORTES – Rocky

MICA PIERANI MENDEZ – Columbia

MAIA CONTRERAS – Dr. Scott / Eddy

ENSAMBLE

LULI MUIÑO, LUCAS GENTILI, FACUNDO MAGRANÉ, MARIANO CONDOLUCI, ANA DE VICENTIIS, JULIA TOZZI

EQUIPO CREATIVO

ANDIE SAY – Dirección General

LORENZO GUGGENHEIM – Dirección Vocal y musical

ALEJANDRO LAVALLEN – Coreografías

ANTONELLA CAMPANIELLO – Asistente Coreografías

MARCELO KOTLIAR – Adaptación, libro y letras

ESTANISLAO OTERO VALDEZ – Producción ejecutiva

VICTORIA SAUD – Producción ejecutiva

NICOLÁS DAL FARRA  – Producción ejecutiva

JAVIER PONZIO – Diseño de Vestuario

ANA DIAZ TAIBO – Diseño de Escenografía

MARTÍN REBELLO – Diseño de iluminación

MARIANO DEL ROSSO – Diseño de Sonido

SANTIAGO CASTRO – Maquillaje

ADRIAN LLAMOSAS – Peinados

GINA SOLOR – Stage Manager

ALAN GEJTMAN – Stage Manager

LAURA ESLAVA – Asistencia Dirección

NACHO LUNADEI – Fotografía

MATIAS GORDON – Diseño gráfico

BELU MAFFEI – Marketing digital y Social Media management

CARLOS MAZALÁN, MARCELO BOCCIA, ARIEL ZAPPONE  – Comunicación y prensa

TAMARA BUR – Asistente de producción

ANDRES COLL ARECO – Asesor legal/Asistencia producción

REDES SOCIALES

Facebook, Twitter e Instagram

@RockyHorrorAr

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Ricardo III, versión de Francisco Civit

 

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El villano es parte de una construcción social. Si las condiciones no están dadas sus planes no prosperan. Por lo tanto, si lograse sus objetivos, seríamos sus cómplices, para luego convertirnos inevitablemente en sus víctimas. Entonces, en el peor de los casos, todos somos el villano o mejor dicho Ricardo…

13 actores representan a 52 personajes y cada uno de ellos es Ricardo.
En Andamio 90 / Paraná 660. Los sábados a las 19:45hs.Reservas: 4373-5670 o en alternativateatralEntrada: $ 150,00 / $ 100,00

En el año conmemorativo de los  400 años de la muerte de William Shakespeare, se presenta  Ricardo III en  Andamio 90.

Dice Francisco Civit: «En el teatro Isabelino, los hombres interpretaban personajes masculinos y femeninos ya que las mujeres por ley tenían prohibido actuar. Shakespeare es un autor al que el género nunca le importo, ni le impidió crear y llevar a escena sus grandes relatos, por eso mismo en esta versión los actores y actrices  cubren tanto roles masculinos como femeninos.»

Elenco:Marta Pomponio / Roberto Monzo / Fernando Migueles / Gabriel Yeannoteguy / Pedro Merlo / Marcela Grasso / Fernando Arluna / Gabriela Calzada / Belén Rubio / Laura Pagés / Juan Marcelo Duarte / Mariano Rótolo / Juan Pablo Maicas.

Ficha tècnica:Diseño de Iluminación y de Escenografía: Facundo Estol

Diseño de Vestuario: Cecilia Zuvial

Diseño de Maquillaje y Accesorios: Florencia Petroselli

Diseño Gráfico: Adrián Riolfi

Community Manager: Constanza Logares

Fotografía escénica y documental : José Miguel Carrasco

Fotografía para gráfica y video: Lluis Miras Vega

Dirección Musical: Francisco Civit y Adolfo Oddone

Arreglos Musicales: Adolfo Oddone

Música Original: Gabriela Calzada, Francisco Civit, Juan Pablo Maicas, Pedro Merlo, Fernando Migueles, Adolfo Oddone, Mariano Rotolo, Belén Rubio, Gabriel Yeannoteguy

Producción Ejecutiva: Graciela Barreda, Ariel Cortina

Producción General: Zoilo Garcés

Asistencia de dirección: Nacho Ansa y Daniel Barbarito

Prensa: Novello

Dirección General:Francisco Civit

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Anabella Zoch en el CAFF cerrando su gira

Anabella Zoch

Anabella Zoch, cantautora argentina.

Luego de su reciente gira por Europa, Anabella Zoch, presentará su último trabajo discográfico Espejo de Amor, producido por Peteco Carabajal, donde se destacan las nuevas obras escritas junto a Peteco : «Domingo» y «El Bien y el mal». Incluye

además canciones mundialmente conocidas en la voz de Mercedes Sosa como: Las Manos de mi madre, Al despertar o La Estrella Azul.

También se agregan a este espectáculo, temas propios de sus discos anteriores, como «Justo ahora» (que nace grabada en la voz de Tamara Castro), «Raíces arrancadas» o «Tonada del Sol para mi madre» del disco Raíces Arrancadas producido por Lucho Gonzalez y «Estrategia del arraigo» o «Milonga para tus ojos», del disco Merece lo que sueñas editado en Madrid, España. Anabella se está convirtiendo en una compositora referente de la nueva canción argentina.

Esta noche en el Caff será junto a Jorge Luis Guliano en la guitarra y Lucas Homer en el bajo, sumándose Anabella en la percusión y accesorios. También habrá Invitados Sorpresa.

DOMINGO 31 DE JULIO-20,30 HS

CAFF- CLUB ATLÉTICO FERNANDEZ FIERRO

SANCHEZ DE BUSTAMANTE 772-CABA

Cúrcuma Producciones.

Localidades anticipadas $74, en puerta $150.

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Militantes del futuro

25 millones de argentinos

Lo que casi la mitad del país quisiera gritar en este momento sería que una década de sufrimiento no vuelva a repetirse. Que las palabras ¡Nunca más! no sean solo un esbozo reiterado sino un sentimiento tan profundo y necesario como el aire que debería respirarse para mantenerse vivo.

Propuestas artísticas como 25 millones de argentinos, siempre tienen que existir, y aún ahora más. Porque muchos podrán aburrirse al escuchar sobre temáticas vinculadas a la dictadura militar pero para crear conciencia es imprescindible invocar el pasado para que las huellas de sufrimiento no sirvan para que los mismos grupos de siempre continúen con el proceso sanguinario.

Lisandro Fiks centra su historia en el romance trágico entre un montonero y su novia Ana. Y, ¿por qué subrayo trágico? Porque esta joven era hija de un militar y esto es el hilo conductor de toda la dramaturgia. Qué interesante que resulta ser esta relación, el modo en que se va desenvolviendo, las piezas que tienen que ir moviendo para que su amor perdure y la ideología que se arraiga a pesar de todo.

En un primer momento la escuchamos a el, en la actualidad, después de esos años de lucha. Ha cambiado el país y ha cambiado ella esencialmente. Sentada en un bar, narrando su pasado, sintiéndose superada y no sufriendo por todo lo que tuvo que atravesar para salir airosa y con vida. Una representación realmente impecable aunque aún no del todo profunda. Para saber lo que padeció habrá que adentrarse en los diálogos establecidos con su madre, con sus amigos y con el único representante del «orden» que aparece en escena. Recién ahí las lágrimas de la protagonista empañarán nuestras pupilas y su angustia se reflejará en cada uno de nosotros como espectadores.

25 millones de argentinos está provisto de una investigación detallista y en la que la ficción ocupa un segundo lugar. Porque el complemento de proyecciones audiovisuales sustentan cada segmento de la obra y le dan el apoyo necesario y fundamental para que se entienda la seriedad con la que debe ser tratado dicho sistema de tortura.

Resulta muy clara la división de ideas que se marcan tanto con las palabras como con el vestuario lucido por cada uno de los actores. De hecho lo más triste es notar la soledad de esta joven que lucha sola (aunque no lo está). La vemos en escena sola, contra todo su círculo. Sola y valiente, sola y fiel a cada uno de sus pasos. Si pudiéramos ver a su amor o a su padre, ya la historia narrada no sería la misma ni tendría el peso que tiene en nuestro imaginario social.

Con respecto al estilo de interpretaciones, cabe resaltar que quizás uno espera un poco más de acción, de cuerpos gastados y desgastados, del dolor provisto por la tortura física y psicológica, pero esto no se vislumbra. Es una decisión probablemente vinculada con el hecho de dejar que el monólogo de la actriz protagónica y los diálogos que se van desencadenando luego, se apoyen en las palabras y no en sus proyecciones.

Somos espectadores de un pasado que no se puede cambiar, muchos fueron espectadores del inolvidable mundial del 78´, otros ahora le aclamarán a Messi que continúe en la selección y siempre existirá un evento deportivo que obnubile la realidad real y atroz que se posa sobre nuestros rostros. Esta obra viene a recordarnos que la cultura es fundamental, que lo dicho por artistas siempre va a ser más soportable que un discurso político y que mientras se niegue lo ocurrido -intentando separar cultura de política- el dolor se volverá a apoderar de cada uno de nosotros.
Somos una sociedad dormida, que cada tanto se despierta -como el televisor que capta momentos únicos-, y pretenden destruir con engaños berretas.

Elenco: Romina Fernandes, Patricia Rozas, Brenda Bonotto, Manuel Novoa, Lisandro Fiks
Dirección y dramaturgia: Lisandro Fiks
Funciones: martes 21 hs
Teatro Ópalo

Mariela Verónica Gagliardi

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Dos estrenos teatrales durante el 1° Festival Sábato

portada

Cuando escucho la palabra Festival, todos mis sentidos se preparan para vivir una experiencia única y vinculada con celebrar. Porque de eso se trata el ánimo festivo que se siente durante las jornadas que dura dicho evento.

En esta oportunidad, un fin de semana en que se decidió homenajear al escritor Ernesto Sábato, pudo vestir las calles del histórico barrio de Santos Lugares con un aire realmente renovador. En la grilla de ambos días hubo una variedad de actividades bastante amplia y Sabor A Teatro optó por cubrir las dos obras que se brindaron durante el domingo. Así fue como tuvimos un mediodía con una puesta en escena infantil, llamada La tempestad (de William Shakespeare, con versión y dirección de Aranzazu Larrinaga) con una propuesta realmente innovadora, sagaz, que conjugó diversos ritmos musicales y pintó sonrisas en grandes y chicos. Manteniendo vivo el espíritu shakesperiano, varios acordes de reggaetón, entremezclados con tango; se apoderan de la atención de los más pequeños para narrarles las aventuras y desventuras de los enamorados. De las grandes travesías que deben superar para terminar felices para siempre. Un escenario a puro color, valiéndose de diversas herramientas como títeres de varilla para contar más activamente los diálogos entre un monstruo, el mago Próspero y un sinfín de personajes tradicionales que irán surgiendo luego de la gran tempestad que los hará desembocar en una isla encantada. Un gran despliegue que, al compás de las canciones, convidarán con su alegría a todas las familias presentes. Quizás puedan preguntarse por qué un clásico inglés en un festival homenaje a Sábato… eso será parte de otro capítulo pero sí se puede confirmar que tragedia y drama siempre habrá en la pluma ambos escritores.

Luego, horas más tarde, la impronta de Pino Siano con Informe sobre ciegos (inspirada en el libro Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato) produjo un fenómeno no muy visto en estos tiempos. La cancha de basquet del club Defensores de Santos Lugares recibió a miles de espectadores que no quisieron perderse el estreno de esta atrapante historia.

En cuanto giré hacia atrás, observé unos segundos la gran cantidad de público y mi emoción se apoderó de mí. Esta fue la introducción al cuasi monólogo en que su actor se lució, demostró su talento y evidenció el acierto de Pino al adaptar este segmeno del libro de Sábato para las tablas.

Quienes hayan leído el texto original podrán notar que se asemeja bastante pero que existen algunos pasajes cambiados que le otorgan más ritmo al relato e interpretación de César André.

El mundo de la oscuridad es tan atrapante e incierto como la muerte y su desenlace. Hay quienes deseamos saber y nuestra intriga aumenta y convierte en adrenalina cuando encontramos algunos datos interesantes. Esto es lo que produce Informe sobre ciegos: un viaje hacia lo tenebroso y desconocido, hacia un pantano en que todo lo investigado se descubre. Qué importante se vuelve la obsesión en el relato, en cada una de sus reflexiones acerca del mundo ciego. Un mundo en el que se plantea un universo colmado de interrogantes y suspicacias dentro de las que es posible saber -absolutamente todo- lo temido.

Cuanto más oscuro es lo que se teme, más desgracias ocurren; y esto es lo que le sucede a este hombre que busca. Que en verdad su vida es una continua búsqueda, en la que jamás se pierde, y cuando llega a su cometido, el fin lo espera con más acertijos e imprecisiones que al comienzo.

Murciélagos que lo vaticinan todo, como si se tratara de cuervos en una historia de terror anticipando la muerte. Aunque ésta no es tal, de alguna manera lo es su desenlace -un espacio en el que es posible imaginar que hubiera pasado si tal investigación no se habría hecho presente-.

Realmente merece un destaque esta obra y cada uno de los detalles de la puesta en escena que permiten hacer brillar aún más a su director. Entre jaulas vacías y un escritorio con muchos libros acomodados, este ser pretende hallar su lugar, y lo encuentra. Se dice que cuando uno cumplió con su misión ya está en condiciones de pasar a la historia.

Ficha obras 1° Festival Sábato

Mariela Verónica Gagliardi

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La sonrisa más macabra

La herencia de Eszter2

Ficha La herencia de EszterNo hace falta mencionar que los temas de bienes siempre crearán conflictos, de una parte o de otra. Más cuando se trata de una persona que ha fallecido y que no tiene voz presente para decir: ¡basta!, cuando todo esté a punto de descontrolarse por completo.

La herencia de Eszter (novela escrita por Sándor Márai, adaptada por María de las Mercedes Hernando, con la eximia dirección de Oscar Barney Finn) vuelve a confirmar cómo lo más inesperado puede apoderarse del más débil y cómo la ambición puede volverse más enfermiza que cualquier tipo de dolor real y verdadero. Una novela que se escribió en el año 1939 (comienzos de la Segunda Guerra Mundial) y con muchas luchas de clases, conflictos e intereses que harán convertir la quietud en un acto belicoso, hasta reposar en el más confortable «paraíso».

Un texto en el que será posible reposar en la más exquisita y apacible paz llevada adelante por el personaje de Eszter (Thelma Biral), quien le otorgará a la dramaturgia ese brillo especial que tiene una actriz de esta trayectoria y nivel como ella. Así será posible recorrer su casa y jardines de una manera relajada, pudiendo prestar atención a los extensos diálogos de Márai. Claro que una protagonista necesita de un elenco encantador como el que le tocó para hacer posible todo este éxito ya en su debut.

Pero, ¿por qué la presencia de Lajos (Víctor Laplace) hará sucumbir con su visita?

Pasaron dos décadas desde la última vez que se miraron a los ojos y jamás se comunicaron a lo largo de los años. Aunque parece que el tiempo podría ser tan relativo como un amor que no ha culminado o que jamás ha surgido como se merecía.

Aquí es entonces cuando surgen algunos interrogantes y conceptos. Por ejemplo: la valentía. ¿Podría haberse modificado el destino si Eszter recibía la supuesta carta que le envió Lajos? ¿Realmente esas palabras volcadas en un papel fueron robadas por su hermana para impedir el romance? ¿O Lajos pretende salirse con su cometido poniendo todas las cartas sobre la mesa sin tener algo de bondad en su accionar?

Este drama es realmente exquisito y si bien el ritmo de los relatos es bastante lento, dichas pausas permiten que el disfrute sea aún más profundo. En tiempos en que todo «debe» resolverse con un chasquido de dedos, es importante que existan piezas artísticas puestas en escena con estas características y que la ambientación signifique parte del argumento y la fusión con el mismo.

Quienes conozcan la novela sabrán que el hilo conductor está puesto sobre Eszter y Lajos, pero en el pasado. Es cierto que la historia se narra en presente pero es un presente gastado y con aroma a viejo, como huelen aquellas cosas no resueltas. Así, esta pobre mujer transcurre sus días en calma pero sin ningún sobresalto, junto a una amiga de siempre. Posiblemente, ninguna de las dos imaginó cómo terminarían ni por qué.

Aunque Eszter no es una persona que tenga en mente combatir a su ex amor ni mucho menos contradecirlo. Su nobleza la convierte en un ser apacible y con una sonrisa tan inmensa como el jardín que disfruta, contemplando cada una de sus flores y árboles. Por momentos pareciéramos estar en El jardín de los cerezos (Chéjov), en que la naturaleza y su gran casa entran en disputa familiar. Es cierto que resulta, a veces, hasta absurdo pensar por qué sus huéspedes debieran «abandonar» el lugar en el que viven porque otro así lo dictamina.

Colores verdes, la vegetación inundando las lágrimas de las soñadoras y encrudeciendo a los más astutos y mordaces. Con unas interpretaciones que completan la fascinante trama, puede vislumbrarse cómo los personajes secundarios no son más que eslabones fundamentales para ir armando, a medida que avanza la obra, un perfecto tapiz.

La perfección que puede notarse en el vocabulario, en los modismos, en el lenguaje protocolar, en el vestuario épico y conservador, en un escenario estático como el lento avance de la historia política en que fue escrita la novela de Sándor Márai. Un contexto que vale la pena conocer y explayarse. El dramaturgo también fue poeta y vivió en lo que actualmente se conoce como Eslovaquia (anteriormente, Hungría). Su vida no fue fácil y su manera combativa de defender sus ideales lo expuso de pies a cabeza. Así lo deseó y así lo llevó adelante. Pero eran tiempos del nazismo y su entereza para expresarse al líder de este movimiento lo hizo enfermar de tal manera hasta terminar con su propia vida. Huyendo de su país hacia 1948 (ya que el ejército soviético había invadido su tierra natal), estuvo viviendo en Italia y Estados Unidos (entre algunos de los lugares por los que transitó). Él se consideraba burgués, pero no como se lo suele entender vulgarmente, sino como un estilo de vida, como un modo de hacerle frente a la misma y de pelear por propósitos.

Lo irónico de todo esto fue que una vez fallecido, cayó el Muro de Berlín y, posiblemente, su historia hubiera sido muy distinta de haberlo podido vaticinar.

Entonces es como al ver la figura de Lajos, un hombre completamente carismático, también podemos ver a Hitler. Y no quiero decir con esto que se trate del movimiento nazi, sino de una actitud hacia la sociedad (que es, de algún modo, la propia familia o lo que queda de ésta). Un líder que es apoyado por una mayoría, una mayoría que ignora -quizás- cómo la confianza puede ser utilizada y convertida en la peor pesadilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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Tiempos para compartir

La denuncia20

Ficha La denunciaUna perfecta iluminación, espacios escénicos muy bien recreados con los precisos detalles y la elección de utilizar a la actuación como principal aspecto hacen que una pintura de Molina Ocampo se acerque a nuestros tiempos.

Quienes adoramos el género de Comedia dell´ arte, seguramente, sintamos que esta obra es deliciosa por donde se la mire y sienta. Más aún cuando se combina con el lenguaje criollo, nutriéndose del lunfardo -ideal para que cuatro actores excelentes puedan lucirse de principio a fin-.

La denuncia (escrita por Rafael Bruza y dirigida por Claudio Martínez Bel) es una historia que puede darse el lujo de basarse en distintos tiempos y jugar con el pasado y presente espontáneamente. De esta forma, una mujer -que no tuvo ni tiene demasiada suerte en el amor-, decide presentarse ante dos oficiales y llevar adelante un íntimo reclamo que hará ventilar la historia de su familia.

Lo interesante de esta dramaturgia es que utiliza a la sátira para narrar los complejos vínculos entre cuatro integrantes realmente pasionales. Si no existiera la ridiculización de cada uno de ellos, estaríamos en presencia de una pieza totalmente dramática y tensionante, permitiendo que pudieran compararse los diálogos con noticias desde épocas de antaño.

¡Cuántas historias reales podrían verse reflejadas en esta ficción teatral que se basa en un hecho real del año 1909! Y, cuántos familiares estarían sintiéndose identificados por más que no se hicieran cargo de ello públicamente.

Sin lugar a dudas que cabe resaltar la impecable interpretación de los actores en escena, demostrando su ductilidad y perfección para encarnarse en la piel de un hombre o de una mujer; teniendo en cuenta los ademanes característicos de cada género, al mismo tiempo que su modo de caminar, de desplazarse y de contemplar su universo más cercano.

Habría que pensar y repensar, una y otra vez, qué pretende denunciar una persona cuando se acerca a una comisaría, qué desea exponer y cómo busca sentir una determinada tranquilidad al abandonar la dependencia. Aquí se hallan maneras, muy sutiles y picarescas, de tener cierta paz y tranquilidad en el interior, valiéndose de atributos no esperados por nuestra sociedad actual. Claro que se trata de una historia montada como sainete, bien autóctono, muy rural y con los ingredientes necesarios para hacer estallar en risas a los espectadores, constantemente.

Las máscaras y pelucas le permitirán a sus creadores e intérpretes el poder jugar y, al mismo tiempo, montar varios relatos que se unirán de un modo irrisorio, poco convencional y muy ágil.

Posiblemente, la estructura escénica es la que permite que el éxito sea rotundo durante toda la función. El visualizar el pasado, conjugado con el presente, en simultáneo le otorgan a la denuncia un valor agregado y una sed de querer más brebaje artístico para nuestra alma. Qué importante resulta el unir un texto de estas características que cobra vuelo gracias a su director y a la performance llevada adelante por sus actores. Estaría en condiciones de afirmar que el público querrá asistir a esta obra varias veces, porque es el efecto que queda subrayado por los aplausos y las carcajadas emotivas.

Mientras el galán de la historia desfila por los rieles del tren en busca de su salvación, el amor lo esperará más cerca de lo imaginado hasta que todo vuelva a empezar -casi de manera idéntica aunque sin dar a lugar a la especulación por parte de los espectadores-.

Mariela Verónica Gagliardi

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Otras maneras de vincularse

Independencia

PH: Fuentes2fernández

En el país del nunca jamás esta familia podría ser ubicada, colgada como un cuadro en sepia y desvinculada de todo contacto con el exterior. Así es como ocurre todo y toda “rebeldía” podría ser combatida con el peor odio imaginado. El terror podría avecinarse de un momento a otro, solo hay que saber esperar la oportunidad para vislumbrarlo si es que eso se desea.

No siempre una familia convive y se relaciona de una manera saludable y normal. A veces, y tantas realmente, lo que trata un clan es de moverse de forma funcional sin prestar real atención a su felicidad.

Este es el caso de la historia Independencia escrita por el dramaturgo contemporáneo norteamericano, Lee Blessing (traducida por Cecilia Chiarandini y dirección de Jorge Azurmendi) que invoca aquellas reminiscencias llenas de polvo. Un polvo de antaño, que huele a podredumbre y enviciamiento cuajado.

El lugar en que se desarrolla dicha trama es en un pueblo de Iowa (Estados Unidos), donde casualmente estudió Blessing la carrera de dramaturgia.

Tres hijas, de edades muy diferentes, se reúnen junto a su madre para rememorar ciertas cuestiones no resueltas. En verdad, más que reunión es una preocupación por la jefa de esta casa que utiliza determinados artilugios para manipular las vidas ajenas -por no haber logrado, quizás, tener una propia-. Y considero el “quizás” porque cada quien elige cómo vivir e incluso el que transita por este mundo sin tomar supuestas decisiones, aún está eligiendo desde el silencio.

Independencia, entonces, no se basa solamente en una lucha llevada adelante por cuatros familares íntimos, sino en el descubrimiento bien profundo acerca del rumbo que desean trazar en el futuro cercano, cuasi inmediato.

Las tres hijas necesitan liberarse de su pasado y presente. Es tal el agobio que sienten que piensan en escaparse de esas cuatro paredes. Claro que no viven juntas, pero la culpa las engaña y envuelve de tal modo que logra confundirlas y regresar a aquel momento en que sí lo hacían.

Esta dramaturgia, activa mecanismos de pulsión constantes, no dejando un instante para reflexionar en el momento. Los silencios no existen, los espacios vacíos tampoco. Es tal el control que quieren tener estos personajes -sobre sí mismos y sobre los demás- que Azurmendi consigue plasmar dichas esencias en cada acción y reacción. Es entonces cuando los engranajes funcionan a la perfección, dotando a la pieza artística de completa ira, pasión, deseo, odio, amor y demás sentimientos que surgirán durante toda la disputa familiar.

Con respecto a las interpretaciones, quisiera resaltar a Cristina Dramisino y a Anahí Gadda -las cuales consiguen una unión no solo como madre e hija ni por sus textos en escena, sino por la fusión que se precisa como para que una obra dirigida por Jorge Azurmendi cobre el vuelo necesario y se tiña de luz-. Es este dúo el que debe seguirse a lo largo de las líneas de la historia y diálogos para saber el dolor tan profundo que aún no cicatriza, el aroma a niñez que no madura y las caricias no siempre presentes que todo lo perdonan.

Por el lado de la escenografía, el espacio físico les permite jugar con cada lugarcito del teatro, utilizando absolutamente todo como para recrear sensaciones y sonidos lo más reales posibles.

Tal vez lo que produzca un alejamiento entre el escenario y el espectador sea el haber conservado los nombres en inglés de sus personajes y lugares. Si esto se modificara, sin lugar a dudas, la identificación sería excelente y no habría que imaginar dónde está situada, geográficamente, cada ciudad.

Independencia es una obra de teatro fresca, ágil y con mucho por analizar en el plano psicológico, social y dramático. Cada persona podrá hacer su propio viaje e ir quitándose aquellas mochilas tan pesadas que se creía cargarían para siempre.

Mariela Verónica Gagliardi

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Amor: antes y ahora

Cosas de la lluvia1

Ficha Cosas de la lluviaUna historia romántica es lo que mantiene en vilo a los espectadores que conocen a estos encantadores personajes de Cosas de la lluvia (escrita y dirigida por Julián Bertero, con música de Joaquín Bertero).

Así es como dos desconocidos, se encuentran abrigados por un acogedor paraguas que les permite una mágica unión. Como en las novelas, pero en su realidad y bajo sus reglas.

Esta comedia musical brinda la posibilidad de viajar a través de diferentes melodías, dentro de las que se van describiendo ella y él para, luego, conformar un ellos.

Canciones que otorgan detalles de la historia y que le dan mayor dinamismo a la trama, bajo la que es posible soñar, anhelar y lagrimear junto a los desencuentros ocurridos en algunas de sus escenas.

Son varias las temáticas que se abordan en Cosas de la lluvia y, sin lugar a dudas que una de ellas es la felicidad. Dante la menciona con el adjetivo sincero de: embole. Quizás por ello se permita sufrir más de la cuenta o no defender un poco más su romance con Mariana.

Lo interesante de la dramaturgia es que no sigue un orden cronológico y, así, es posible sentir un poco más de adrenalina y suspenso. Un actor que tiene la necesidad de contarle al público cómo fue su ruptura de pareja y cada uno de los pormenores que rodearon esos momentos. Él junto a su novia, actriz también, que es sin ocultar, que brinda lo mejor de sí y que está en condiciones de prosperar gracias a su generosa personalidad.

Otro de los atributos de esta pieza artística es que entre los dos actores se van retroalimentando durante los monólogos que interpretan durante la historia de amor. De este modo, la comedia se apodera de la narración y las risas abundarán durante la mayor parte de la función.

Al igual que todo joven y persona, ellos se posicionarán sobre los ejes fundamentales de su pasado, los cuales hicieron de ellos quienes son ahora.

En ensamble de músicos, en vivo, convierte a la lluvia en la escenografía ideal para que los amantes se fundan en un beso de amor eterno -aquel que los salvará del más profundo dolor-.

La convivencia, la incertidumbre, las personalidades opuestas, el deseo, la pasión, una misma vocación, el trabajo y demás temas irán convergiendo como sucede en toda relación íntima. De a poco, cada cosa irá ubicándose en su lugar y lo que se creía finalizado podría continuar.

Nosotros, mientras tanto, podríamos jugar a determinar si ella debería perdonarlo o él ser menos intrigante. Pero, lo verdadero y puro reinará al llegar el final y los ubicará en el sitio que tanto deseaban ocupar. No como trofeo sino como necesidad imperiosa del corazón.

Mientras tanto, cada una de las canciones será representada por una escenografía diferente y sencilla de cambiar -de un momento a otro- para que se vaya ilustrando cada situación.

Cabe resaltar el impecable y gran trabajo de Belén Ucar, quien tiene -como siempre- la facilidad de demostrar su brillo y talento para la actuación y el canto, los cuales permiten que la historia se desenvuelva muchísimo mejor. Utilizando el lenguaje clownesco para ridicular ciertas cuestiones y hacer más llevaderas aquellas más trágicas. Así, su figura muestra presencia y ductilidad que se demuestran en cada uno de los personajes que encarna.

¡Cosas de la lluvia es realmente una obra encantadora que merece ser vista por toda aquella persona que sienta maripositas en la panza!

Mariela Verónica Gagliardi

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