*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘títeres’

Minientrada

El espanto de estar vivo

Cumple zombi1

La Sala Casacuberta del Teatro San Martín en este caso no se ilumina sino que se oscurece para adentrarnos en una historia muy peculiar: la de un zombi que busca ser querido y aceptado por sus semejantes. Con una música que recrea la atmósfera pretendida, lo negro y colorido se unen y separan cuantas veces sea necesario para dar lugar al conflicto, al amor, al deseo, a la bronca y a todo tipo de sentimiento surgido.

Ivo Siffredi adapta el cuento Cumple zombi (de Alberto Pez y Roberto Cubillas) al mundo de los títeres en que todo es posible. Ese universo de hilos, de marionetas y de voces cambiantes que irán construyendo al pueblo de Jacumel -un espacio habitado por seres un tanto peculiares que, como todo lugar, tiene buenos y malos-. Con su impecable dirección y confección de marionetas y títeres, este espectáculo se torna maravilloso.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Cuando las luces se atenúan, el humo invade y ellos aparecen, de a poco, uno tras otro para celebrar un nuevo aniversario en la vida de Benito. Si hasta suena tierno este nombre al igual que sus ojitos que pestañean cuando se enamoran, que teme no tener torta ni regalos y el olvido de sus amigos.

Más allá del festejo, ocurren algunas peripecias antes de llegar al mismo. Y es que una mujer, en este caso una zombi, se disputa el corazón de dos y uno de ellos jugará demasiado sucio pretendiendo envenenarlo.

Un primer beso que se hace esperar, que quizás nunca llegará. La tensión es sopesada gracias a los diferentes animalitos que se mueven espontáneamente dentro de la escena, recobrando su libertad. Los vivos no mucho más vivos que los muertos y éstos teniendo los mismos sueños de cualquier mortal que se enciende cuando ve luz y se entristece al apagarse.

Realmente es atrapante el modo en que se desarrolla la dramaturgia, la habilidad en que los titiriteros se desempeñan y la parte visual súper atractiva que cautiva en todo momento, consiguiendo sonrisas y sustos en las caras de sus pequeños y adultos espectadores.

Existen varias enseñanzas en esta historia referidas a los buenos valores, a la felicidad y a las pequeñas cosas que sirven para construir un mundo mucho mejor. Si la trampa no existiera, no habría corrupción. Claro que la magia de esta aventura no apunta a asuntos políticos pero sí puedo afirmar que la política está presente como mecanismo para llevar adelante un festejo con toda la ingenuidad que eso implica, la misma que tiene una mirada ante la presencia de un ser amado o las maripositas en la panza cuando se está acercando o hay incertidumbre.

Para que nadie del público se pierda en el relato, una pantalla gigante subtitula extractos de cada escena y, a su vez, el personaje de Bikor (interpretado por un humano que también es movido con hilos) se encarga de hilvanar cada uno de los diálogos, conceptos y escenas existentes para que ningún niño quede afuera de lo que acontece.

Una aventura en la oscuridad en que los colores fluorescentes nos dejan atónitos y permiten que disfrutemos durante una hora de un espectáculo excelente, bien realizado y con todo lo que tiene que tener una obra para ser de alta calidad.

Colores por todos lados, formas distintas, voces de diferentes tonalidades, personalidades que se unen o disienten, dos universos de lenguajes paralelos (escénico y visual), un cumpleaños quizás no como el ansiado pero cumpleaños al fin que logra vencer todo tipo de obstáculo para traer lo más lindo de la vida -o de la muerte- que es poder compartir a pesar de las diferencias.

Los hermanos Desgracia quisieron hacer valer su nombre pero entre tanta alegría su cometido llegará a exterminarse por completo.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Elenco: Daniel Spinelli, Silvia Galván, Bruno Gianatelli, Florencia Svavrychevsky, Valeria Galíndez, Julia Ibarra, Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Celeste López, Leticia Yebra, Lorena Azconovieta, Cristóbal Varela, Ariadna Bufano, Esteban Quintana. Diseño de escenografía, títeres y animaciones de pantalla: Roberto Cubillas. Realización de títeres, diseño y mecanismo de marionetas: Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Cristóbal Varela, Katy Raggi, Florencia Svavrychevsky, Ivo Siffredi. Música incidental original y dirección musical: Santiago Chotsourian. Diseño y puesta de sonido: Mariano Fernández. Dirección: Ivo Siffredi. Funciones: sábados y domingos, 16 hs. Teatro San Martín.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Función de desconocimiento a Silvina Reinaudi

Los Chikuchis6

Así fue presentada la velada por parte de los revoltosos títeres que no entendieron correctamente la palabra reconocimiento y la desdibujaron según su propia fonética.

Seguramente, para muchos, este último día sea el más esperado. Por un lado, se junta la emoción de haber atravesado junto a organizadores y elencos unas funciones maravillosas y, también, la sensación -mezcla adrenalina y mezcla melancolía- de que todo llega a su desenlace.

Como un gran libro de aventuras, esta edición del Festival de títeres para adultos nos ofreció una amplia y diversa programación, dentro de la cual fue posible que aparecieran niños, como en esta última. Es que los Chikuchis, para quienes los siguen a diario por la tele o internet, son unos chicos encantadores. Y me atrevo a hacer esta afirmación porque si bien tienen notables diferencias estéticas con los humanos infantes, todas sus actitudes, conductas y dichos son propias de los más pequeños.

Hace años que llegaron a Paka-Paka para quedarse, para transmitir sus genialidad y para que su creadora -o madre como la llaman ellos mismos- Silvina Reinaudi tenga la posibilidad de envejecer en edad pero no en personalidad ni actitud frente a la vida. Esta gran autora, dramaturga, docente y tantas otras cosas más; merece tener un reconocimiento por parte de este festival, del cual está orgullosa y eso se nota en sus ojos y sonrisa constante.

Claro que todos los adultos presentes nos sentimos pequeños y disfrutamos de una función -adaptada especialmente para nosotros-. Un capítulo relacionado con un ensayo general, dentro del que ocurren algunas peripecias como la de no encontrar el guión sobre el cual basarse. Es que “los Chikuchis somos así” (reafirman momento tras momento para justificar sus olvidos, malos comportamientos y chistes).

Si bien las escenas, conformadas como sketchs tuvieron su contenido infantil, los titiriteros se dieron el gusto de agregar algunos modismos y palabras del mundo de los grandes, dentro del que estuvo ausente el maltrato y violencia de estos tiempos. Estos encantadores títeres son fenomenales y podrían recordarnos a tantos de nuestra infancia -por su ingenuidad- como Carozo y Narizota, y, por que no a 31 minutos (procedente de Chile).

Recuerdo que durante la primera función del festival, estaba en la fila y adelante la tenía a Silvina. Me sorprendió, al instante, su rostro que expresaba alegría, festividad. Creyó conocerme pero le dije mi nombre y resultó que no. Allí le comenté que era fanática de sus personajes y me respondió que es un camino de ida.

Es tan noble esta frase aplicada a unos títeres que expresan energía, vitalidad y simpleza en cada acción.

Los Chikuchis4

Pasaron rápido los días y cada uno de ellos se convirtió en una experiencia diferente. No siempre se puede decir esto de un evento de esta magnitud ni de su elenco. En este caso se conjugan buenas personas con bellos espectáculos. ¿Qué más pedir?

Para la décima edición habrá que esperar al próximo año aunque, seguramente, Carolina Erlich y su equipo en breve pongan manos a la obra.

En lo que respecta a los Chikuchis, fue una función interesante y ágil, dentro de la que pudimos apreciar la actuación de los titiriteros -en escena-, además del detrás de retablo. Vestidos de negro, para dejar lucir a estos muñecos de diferentes colores y nombres; en pocos minutos se ganaron los corazones de todos los presentes. De quienes los vemos a menudo y de quienes apenas conocían algunas cualidades.

Las canciones se hicieron presentes durante las distintas secuencias y, cada número, se llevó sus respectivos aplausos. Este espectáculo tiene fines educativos y es un fiel ejemplo de cómo entretener enseñando. La educación formal está siendo cuestionada, por suerte, por muchas familias que deciden emprender otro camino, en el que sus hijos sean considerados. Existiendo programas, obras, canales y, sobre todo, personas que se unan con propósitos similares, tendremos un futuro muy luminoso en el que los niños serán creadores de intereses y no repetidores de lecciones.

¿Bañarse? Uno de los Chikuchis no tiene ganas y, sin embargo, sus amigos le hablan para convencerlo de que tiene que hacerlo. Pero, este rebelde no quiere ingresar en la ducha hasta que se da cuenta de lo linda que es el agua calentita en su cuerpo, acompañado por un patito amarillo.

Esas son las lecciones que los niños, a su ritmo, van comprendiendo y asimilando según sus gustos y preferencias. No se trata de ser tildado de hippie ni de utilizar adjetivos descalificativos por parte de quienes no comprenden otro modo de vida diferente al suyo. Los Chikuchis11Estos geniales Chikuchis son portadores de mensajes, de estilos, de frases y de canciones que incluyen bajadas de línea. Cada quien se quedará con una filosofía u otra. Lo más importante es ser coherente y dar el ejemplo como tal.

Un brindis cerró esta preciosa noche en que la vida de Reinaudi fue recreada por un video basado en los momentos más importantes de su carrera. Entre emoción y una copa, la foto no se hizo esperar. Hasta el 2015 prometieron sus organizadoras. Así será entonces. ¡Salud!

Los Chikuchis ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Un mundo de sensaciones

Varieté1

Al ir a una varieté, sabemos que será imposible pasarla mal y aburrirnos. El abanico de estilos artísticos estará frente a nosotros y la decepción, en general, no tendrá lugar.

El 9no Festival de títeres para adultos, continúa con su programación y, después de haber visto todas las propuestas de días anteriores, mi corazón late ante esta Varieté titiritera -la cual será a la gorra y permitirá el ingreso de todos los fanáticos, seguidores y personas que no tienen la posibilidad de pagar una entrada con precio fijo-.

A las 21 horas, la cola comenzaba a formarse, los artistas a llegar, los vecinos a preguntar por el espectáculo y, las puertas de Pan y Arte a abrirse de a poco. Una noche maravillosa y fresquita, nos tocó esta vez como contexto. Quisiera decirles, para los que no pudieron venir, que la sala estuvo invadida de sonrisas tanto de adultos -en su mayoría- como de niños. Nuevamente parecía ser la apertura de aquel miércoles 19 de noviembre en que no cabía ni un alfiler más como espectador.

Con breves presentaciones pero más extensas que las de la presentación (además de contar con sketchs protagonizados por la carismática Carolina Erlich, donde la carcajada fue incesante por su desquiciado personaje), pudimos disfrutar de cuatro elencos muy diferentes. En primera instancia pudimos ver “Así es Mimí” (escrita, interpretada y dirigida por Vanina Gomez Zequeira), un performance en que la artista lució a su estética dama -la cual se debatía entre un sombrero u otro, escogiendo el adecuado ante una cita con su amado-. La voz depositada en el títere le dio una impronta súper femenina, estereotipando las típicas acciones que tenemos casi todas las mujeres ante el llamado de quien nos gusta y, todo lo sucesivo hasta la hora en que se producirá el acontecimiento. El vestido antiguo, con mucha cola, le permitió danzar diferentes canciones de acuerdo al sombrero que se iba probando -el cual estaba relacionado con la melodía reproducida-. Desde ya que la dulzura se impregnó en esa pequeña casa de muñeca con tocador, baúl e inclusive espejo.

Después de esta muestra continuó la noche con “Historia de amor en Humahuaca” (de Pandilla Varilla, interpretada por: Alfonso Álvarez y Magdalena Gamboa, dirigida por ésta última), una dramaturgia que combinó títeres con sombras. Diferentes filminas que daban cuenta de la ubicación geográfica e información de la obra, nos fueron contando detalles de un romance en el norte argentino. Como objetos se utilizaron globos, demostrando que no siempre hay que contar con demasiados recursos para poner manos a la obra. Los simpáticos personajes se fueron desarrollando, utilizando lenguaje adulto, ciertos códigos íntimos y, las sombras, para llevar adelante cada acontecimiento surgido.

Pero, cuando llegó el tercer número, las palmas parecieron sonar más y el ánimo festivo, contagiare por completo. Era el turno de Aquinomas (Uruguay), una puesta novedosa que tuvo como intérpretes a Tamara Couto y Rodrigo Abelenda (dirigidos por Rodrigo Abelenda y Adrián Giovinatti). Este dúo sorprendió y deleitó a todos. Se trató de dos objetos naranja fluorescentes (brillando en la oscuridad) que se fueron amalgamando, separando, uniendo y combinando -sincronizadamente- al compás de la música que sonaba. De repente se pudo notar la semejanza con el tradicional videojuego   , un niño recreado a la perfección que bailaba YMCA, un cuerpo amorfo montado sobre otro y todo tipo de transformación mostrada por estos titiriteros que nos dejó boquiabiertos y repletos de felicidad.

Por último, Guillermo Aguilar presentó su teatro de sombras llamado “Nada más asombroso”, utilizando sus manos y una cámara para reflejar diferentes formas, cantantes, animales y aves que se fueron desplazando por una tela blanca convertida en escenario. La unión de canciones le permitió al intérprete poder tener el timing de cada secuencia e hilar cada fragmento con el siguiente.

En cuanto a historias podría decirse que las dos primeras cumplieron con un hilo conductor, sin por esto desmerecer a las otras. Como sucedió en la apertura del festival, en este caso la conducción del espectáculo estuvo a cargo de Eli Valdez y, la programación a cargo de Carmen Kohan -quien días atrás nos impresionó con Secuencias de un anonimato-.

Fue una velada en que todos celebramos, aplaudimos y repetimos canciones infantiles como niños adultos.

Quién dijo que los grandes no tenemos lugar en el mundo de los títeres?

Por suerte, en esta edición del festival se está demostrando cómo se revierte la teoría y cómo, de a poco, quienes nunca incursionaron en este ambiente, ahora se están animando a hacerlo.

Sensaciones y más sensaciones nos invaden el corazón y cada día es una nueva aventura para vivenciar.

Varieté titiritera fichaMariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Si no puedes con tu enemigo

Manifonías

Mariano Cossa interpreta a un músico concertista que intentará tocar unas piezas clásicas, las cuales serán, recurrentemente, interrumpidas por unos simpáticos títeres de varilla.

Este espectáculo infantil se presentó dentro del Festival de títeres para adultos y, el público, se apasionó con las melodías en tempo di allegro.

Mientras los pelos revoltosos del músico se despeinaban, más de la cuenta, por el momento tenso que atravesaba, sus nuevos amiguitos lo invitaban a formar parte de una entretenida misión.

Realmente, es interesante “Manifonías” (de la Compañía Buenos Aires Títeres, dirigida por Néstor Caniglia) para melómanos y para personas que no tienen demasiado vínculo con la música clásica, convirtiéndose durante una hora en fieles conocedores de la temática.

Si bien ya había visto la obra en el verano, noté algunas diferencias entre ambas funciones. Notablemente, la primera vez los niños eran mayoría y, en esta ocasión, los adultos invadieron -lógicamente- la sala del Celcit.

Con respecto al intérprete humano, es muy gracioso, motivador y empático su personaje; logrando interesar a los espectadores y elaborando diferentes expresiones en su rostro y cuerpo que provocaban risas constantes.

Por el lado de los títeres, tanto Sandra Antman como Mario Luis Marino, desarrollaron una estupenda performance con dichos objetos que se paseaban por delante y detrás del pobre músico.

Una vez que lograron enloquecerlo y sacarlo de las casillas, se unieron y lanzaron a la aventura. De ahí en más, ambas partes se necesitaron para resolver la misión que no tendría sentido develar.

Manifonías1

El escenario -recreado bien al estilo de teatro tradicional con telones- tendrá al artista que, entre partitura y partitura, le irán ocurriendo diferentes peripecias -como ver convertidas éstas en un barco de papel-. Todos las secuencias tendrán su encanto e intervención por parte de los adorables títeres, los que simbolizarán a las almas infantes.

Un muñequito amarillo se desplazará, en primera instancia, por lo bajo, intentando pasar algo desapercibido, para luego irrumpir durante el concierto.

Llevará consigo una pequeña escalera. Aparecerá y desaparecerá tantas veces que nos descostillará de la risa por cada movimiento.

Algo a tener en cuenta y resaltar es que la obra no se vale de la palabra, utilizando gestos, sonidos y la música en vivo tocada con una guitarra acústica.

Nunca fue tan divertido pescar ya que no se trataba de peces sino de objetos impensados por el público, un público que por una noche se dio el gusto de reír como criatura y disfrutar.

Esta obra demuestra cómo es mucho más lindo nutrirse del “otro” antes que dejarlo de lado o pelear por destruirlo.

Manifonías ficha

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

La mirada del espectador

Calabazín32

El espíritu de esta obra es que no tenga diálogos para que pueda ser compartida por personas que no estén al alcance de la palabra.

Calabazín (escrita y protagonizada por Ivo Siffredi) es una obra de teatro de objetos encantadora. No solo por la ternura con que el artista manipula a sus más de 42 títeres, sino por las historias encadenadas a lo largo de la puesta en escena.

Además de ser una pieza artística para toda la familia, permite que los bebés, niños, jóvenes y adultos puedan absorber y analizar la dramaturgia desde una óptica diferente -llegando a conclusiones similares, diferentes o inclusive opuestas-. Así, la magia se apodera de los espectadores, brindándole al público la varita para convertir cada calabaza en el personaje que más le guste.

En esta oportunidad, Calabazín, se presentó en la sala de La Usina Cultura Chascomús y si bien la tarde fue muy calurosa, ese motivo no impidió que las sonrisas se unieran al unísono.

No son muchas las obras de este género que permiten situarse como espectadores al estilo de escenario a la romana o detrás de bambalinas. Esta es una de ellas en que uno puede optar por ver lo que el titiritero muestra o aquello que está por detrás, esos trucos y todo lo oculto que tanto intriga a los más curiosos.

Durante esta función se dio una situación bastante frecuente: los niños se pasearon de un lugar a otro, mientras que los adultos fueron los que menos se animaron a trasladarse por miedo a perderse cosas -según dijeron al terminar la obra-.

Es increíble cómo la sociedad está acostumbrada a obedecer los mandatos más rígidos, perdiendo de a poco esa libertad tan linda de la niñez.

En cuanto al guión, Ivo mencionó que éste fue variando con el correr de los años hasta convertirse en el actual. Lo mismo ocurrió con los títeres. El espectáculo se trabajó durante más de seis años, buscando las acciones más contundentes, para buscar las escenas de cada acto (nos cuenta Ivo Siffredi). En un comienzo eran los tradicionales de manga con vestuarios determinados, hasta llegar a la elección de estas calabazas, como símbolo natural, terrestre y simple.

Resulta muy interesante el poder ser partícipe de las escenas creadas especialmente para plasmar etapas de la vida tan diferentes como son: los bebés dejando el chupete, los animales jugando entre ellos, los adultos magnificando hasta lo más irrelevante, entre algunas de las más representativas.

Cabe aclarar que cada escena está acompañada por música salida de consola, además de ser el propio artista quien expresa los propios sonidos para cada personaje de las narraciones.

La poesía visual -tal como la denomina el actor- se apodera de todo, haciéndose valer de la expresión y el drama, para demostrar que la palabra no es fundamental. Cada cual puede recortar, construir, armar el relato que le gusta.

Decido involucrarme como niña y como adulta, intentando conseguir dos resultados posibles al análisis.

Como niña, sin lugar a dudas, me hubieran llamado mucho la atención los perros calabaza, tan juguetones, traviesos y simpáticos. Aunque, como adulta, supera cualquier rito imaginativo, el matar moscas. Esa secuencia que se repite y remata al final, es una metáfora al daño, constante y progresivo, por el que la humanidad transita.

Todo lo molesto es quitado del camino, sin evaluar su importancia sino tan solo el egoísmo personal.

El poder en esta obra lo tiene cada espectador que se hace responsable de la lectura e interpretación que realice, lo que dará la pauta sobre quién es.

 Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Minientrada

Contame un cuento presenta: «Un ratito más»

Minientrada

Circo Fokus Bokus

Teatro negro, títeres y clowns

Un varieté circense de títeres, objetos y clowns con la  magia del Teatro Negro y el show de laser. Cinco clowns mojados por una tormentosa lluvia entran a un circo para protegerse, pero los confunden con los artistas, el show debe comenzar y se ven obligados hacer la función. Idea, puesta en escena y dirección: Antoaneta Madjarova. Intérprete: Grupo Kukla.
Ganadora del Premio Teatro del Mundo. Para chicos a partir de los 3 años y para toda la familia.
CON EL APOYO DEL INSTITUTO NACIONAL DEL TEATRO Y DE PROTEATRO. Premio ACE 2010
Funciones: Sábados y Domingos 16:30hs. Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543 – C.A.B.A). Sala Solidaridad / Localidades: Platea $ 55. Pullman $ 50. Última función el 2 de diciembre.

Minientrada

SENTIR LA VIDA

Cada obra de teatro es como un nuevo descubrimiento. Estamos acostumbrados a que se guionen los diálogos, a que los actores nos conduzcan por un camino, a que la música nos ambiente las escenas… pero, ¿se imaginan cómo sería una historia no narrada con palabras ni en silencio? ¿Se imaginan como público no subestimado? ¿Les gustaría zambullirse en una aventura donde no puedan saber qué va a pasar hasta no terminar de transitar, junto a los artistas, la obra?

Al llegar al Salón Siranush, empecé a observar al público. Siempre tiendo a llevarme alguna que otra sorpresa al respecto. En esta ocasión, como era el día del niño, asistieron varios infantes junto a sus padres. Varios mayores, no sabían que no era una puesta en escena para chicos, sino apta todo público. Una madre, me pidió explicaciones al respecto y muy enojada me citó una crítica de un diario muy conocido en el país, donde recomendaban Bambolenat para niños. Traté de explicarle que no formaba parte de la producción, como ella creía. A los minutos, se apagaron las luces por completo, y comenzó el show.

Me llegaron a caer hasta lágrimas de la emoción, al presenciar junto al escenario, cada dibujo ilustrado con arena, por Ale Bustos. No sé si alguna vez tuvieron la oportunidad de ver gráficos de paisajes hechos en el momento. Pero les aseguro que cada trazo, cada árbol, cada sol y cada recorrido tenían un don. ¿Cómo se pueden dibujar tremendas obras de arte, en vivo, y coordinarlas con la actuación de un excelente actor, detrás del escenario, al estilo de sombras?

Ale Bustos, a partir de muy pocos elementos, diseñó todo lo que necesitó para que Bambolenat, sea  – hace años – un éxito y nos deje con ganas de más. En cuanto a la técnica que utiliza el ilustrador, se llama Sand animation (o arte con arena). Esta técnica es milenaria y se basa en crear imágenes sobre una superficie translúcida retroiluminada, la cual se cubre con arena. Sus bolígrafos son sus propias manos que definen cada figura y objeto. A su vez, dichos dibujos son proyectados en una pantalla mediante una cámara de video. Es así como la historia se narra a partir de secuencias, que son ambientadas, musicalmente y con efectos, como para marcar el paso de una hacia otra.

¿Cuánto puede tardar un artista en pintar un paisaje y que quede perfecto? Ale, puso en marcha su reloj y tardó pocos segundos, entre una escena y otra. Se puede practicar una canción y que quede afinada o una coreografía y que quede sincronizada, pero ¿cómo puede un dibujo ser logrado en tan poco tiempo y en el momento preciso. No fue una imagen de fondo, fue el lugar por donde el actor – que hacía de sombra -, caminaba, se desplazaba, perseguía su sueño, buscaba a su amor, moría…

¿Cómo se puede ser tan preciso como para no escapar al mínimo detalle?

Todo ocurría en el momento, pero mostrado a partir de una pantalla central, a través de la cual fueron ocurriendo las acciones, peripecias, logros y fracasos del personaje principal (Matías Haberfeld). El relato nos muestra el nacimiento de un hombre, quien se enfrenta a la naturaleza, al amor, a la desolación y a sí mismo.

A su vez, los paisajes, que en su mayoría remitieron a muy bonitos bosques, desiertos asiáticos, entre otras cosas; fueron acompañados por música étnica (árabe e hindú, por ejemplo), tocada y cantada en vivo, al igual que los títeres proyectados en la pantalla por Natalia Gregorio.

Los sonidos provenientes de diferentes instrumentos como: didjeridoo, mrindangam, berimbao, cuencos tibetanos, platillos, laúd, y percusión oriental, nos invitaronn a transportarnos, por una hora, a una magia indiscutible.

Pero, esta idea espectacular, fue acompañada por un actor en el escenario (Juan Pablo Sierra), vestido de hindú, sin pronunciar vocablos, pero danzando e interviniendo con la sombra de Matías. Este hindú sabía lo que iba a ocurrir, porque lo leía en su gran libro de aventuras.

Por otro lado, el Sand art es muy poco utilizado en nuestro país, pero sería excelente que este grupo y otros puedan seguir adelante con la difusión y proyectos porque, realmente, nos hacen sentir como experiencia: que estamos humanamente vivos.

Por último, quisiera responderle a la señora del principio, que la felicito por haber llevado a sus niños, ya que en ningún momento pudieron aburrirse ni dejar de asombrarse con lo que observaban. Quizás, sea momento de dejar de lado el temor por lo desconocido y dejarse llevar de la mano de los artistas.

Un espectáculo de esta categoría no merece solamente aplausos de pie sino un click para que todo el mundo del arte siga evolucionando.

Elenco:

Actor: Matías Haberfeld.

Títeres: Natalia Gregorio.

Dibujos de arena: Ale Bustos.

Música: Germán Cantero, Gabi Landolfi, Douglas Felis.

Puesta en escena: Juan Pablo Sierra.

Voz Diosa: Naymi García.

Vestuario: Lidia Benítez.

Bambolenat pertenece a la Compañía Sombras de arena.

Se presentan por última vez, los viernes 19 y 26 de agosto a las 21 hs.

Localidades a partir de $80.

Salón Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

UNA SALIDA ORIGINAL

El jueves 19, estuvimos en «El viaje a la isla del coco», en el teatro El Tinglado (Mario Bravo 948 – C.A.B.A). 

Relatos de ultramar, palmeras, bellos paisajes descriptos y una odisea, nos sumergieron en las profundidas más recónditas.

Pero lo que todos quieren saber es sobre los títeres, seguramente. Ellos son super originales, de distintos tamaños y divertidos. ¿Qué nos tienen preparado?

Una historia fascinante. Varias de las escenas transcurren en una escuela y las protagonistas son dos maestras: Clara Chardin y Guadalupe Lombardozzi. Ambas son las encargadas de desarrollar sus papeles como docentes y, además, de darles vida a los personajes, quienes llevarán adelante un romance. A su vez, una pareja de ancianos es clave en este relato. La anciana está a punto de ser internada en un geriátrico, pero descubre que su rumbo puede cambiar y, junto a su nieta, emprenderán un viaje.

Los espectadores, en su mayoría niños, por supuesto, parecían jugar a las estatuas, boquiabiertos y espectantes a lo largo de la hora que duró la travesía.

Los mayores, rieron junto a ellos y todos disfrutamos de la magia de esta narración que nos depositó en hermosas descripciones.

Las funciones en vacaciones de invierno son de miércoles a sábados a las 17 hs. Las localidades cuestan $50.

Espectáculo para mayores de 4 años.

Duración: 50 minutos.

Idea original y Producción general: Compañía La Zopenca
Dramaturgia: Natalia Bindenmaister
Actrices / Titiriteras: Clara Chardin, Guadalupe Lombardozzi
Música original: Esteban Rosenszain
Diseño de títeres, vestuario y escenografía: Azul Borenstein
Realización de títeres y objetos: Lucía Lossada
Realización de mecanismos: Alejandra Castillo
Realización de escenografía: Marcelo Díaz
Realización de vestuario: Inés Robotti
Diseño web y gráfico: Mercedes Creus
Prensa: Ayni Comunicación
Puesta en escena y Coordinación general: Guadalupe Lombardozzi
Dirección: Javier Swedzky y Natalia Bindenmaister

Mariela Verónica Gagliardi