*** Octubre 2017 ***

Varieté1

Al ir a una varieté, sabemos que será imposible pasarla mal y aburrirnos. El abanico de estilos artísticos estará frente a nosotros y la decepción, en general, no tendrá lugar.

El 9no Festival de títeres para adultos, continúa con su programación y, después de haber visto todas las propuestas de días anteriores, mi corazón late ante esta Varieté titiritera -la cual será a la gorra y permitirá el ingreso de todos los fanáticos, seguidores y personas que no tienen la posibilidad de pagar una entrada con precio fijo-.

A las 21 horas, la cola comenzaba a formarse, los artistas a llegar, los vecinos a preguntar por el espectáculo y, las puertas de Pan y Arte a abrirse de a poco. Una noche maravillosa y fresquita, nos tocó esta vez como contexto. Quisiera decirles, para los que no pudieron venir, que la sala estuvo invadida de sonrisas tanto de adultos -en su mayoría- como de niños. Nuevamente parecía ser la apertura de aquel miércoles 19 de noviembre en que no cabía ni un alfiler más como espectador.

Con breves presentaciones pero más extensas que las de la presentación (además de contar con sketchs protagonizados por la carismática Carolina Erlich, donde la carcajada fue incesante por su desquiciado personaje), pudimos disfrutar de cuatro elencos muy diferentes. En primera instancia pudimos ver “Así es Mimí” (escrita, interpretada y dirigida por Vanina Gomez Zequeira), un performance en que la artista lució a su estética dama -la cual se debatía entre un sombrero u otro, escogiendo el adecuado ante una cita con su amado-. La voz depositada en el títere le dio una impronta súper femenina, estereotipando las típicas acciones que tenemos casi todas las mujeres ante el llamado de quien nos gusta y, todo lo sucesivo hasta la hora en que se producirá el acontecimiento. El vestido antiguo, con mucha cola, le permitió danzar diferentes canciones de acuerdo al sombrero que se iba probando -el cual estaba relacionado con la melodía reproducida-. Desde ya que la dulzura se impregnó en esa pequeña casa de muñeca con tocador, baúl e inclusive espejo.

Después de esta muestra continuó la noche con “Historia de amor en Humahuaca” (de Pandilla Varilla, interpretada por: Alfonso Álvarez y Magdalena Gamboa, dirigida por ésta última), una dramaturgia que combinó títeres con sombras. Diferentes filminas que daban cuenta de la ubicación geográfica e información de la obra, nos fueron contando detalles de un romance en el norte argentino. Como objetos se utilizaron globos, demostrando que no siempre hay que contar con demasiados recursos para poner manos a la obra. Los simpáticos personajes se fueron desarrollando, utilizando lenguaje adulto, ciertos códigos íntimos y, las sombras, para llevar adelante cada acontecimiento surgido.

Pero, cuando llegó el tercer número, las palmas parecieron sonar más y el ánimo festivo, contagiare por completo. Era el turno de Aquinomas (Uruguay), una puesta novedosa que tuvo como intérpretes a Tamara Couto y Rodrigo Abelenda (dirigidos por Rodrigo Abelenda y Adrián Giovinatti). Este dúo sorprendió y deleitó a todos. Se trató de dos objetos naranja fluorescentes (brillando en la oscuridad) que se fueron amalgamando, separando, uniendo y combinando -sincronizadamente- al compás de la música que sonaba. De repente se pudo notar la semejanza con el tradicional videojuego   , un niño recreado a la perfección que bailaba YMCA, un cuerpo amorfo montado sobre otro y todo tipo de transformación mostrada por estos titiriteros que nos dejó boquiabiertos y repletos de felicidad.

Por último, Guillermo Aguilar presentó su teatro de sombras llamado “Nada más asombroso”, utilizando sus manos y una cámara para reflejar diferentes formas, cantantes, animales y aves que se fueron desplazando por una tela blanca convertida en escenario. La unión de canciones le permitió al intérprete poder tener el timing de cada secuencia e hilar cada fragmento con el siguiente.

En cuanto a historias podría decirse que las dos primeras cumplieron con un hilo conductor, sin por esto desmerecer a las otras. Como sucedió en la apertura del festival, en este caso la conducción del espectáculo estuvo a cargo de Eli Valdez y, la programación a cargo de Carmen Kohan -quien días atrás nos impresionó con Secuencias de un anonimato-.

Fue una velada en que todos celebramos, aplaudimos y repetimos canciones infantiles como niños adultos.

Quién dijo que los grandes no tenemos lugar en el mundo de los títeres?

Por suerte, en esta edición del festival se está demostrando cómo se revierte la teoría y cómo, de a poco, quienes nunca incursionaron en este ambiente, ahora se están animando a hacerlo.

Sensaciones y más sensaciones nos invaden el corazón y cada día es una nueva aventura para vivenciar.

Varieté titiritera fichaMariela Verónica Gagliardi

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