*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Shakespeare’

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Dos estrenos teatrales durante el 1° Festival Sábato

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Cuando escucho la palabra Festival, todos mis sentidos se preparan para vivir una experiencia única y vinculada con celebrar. Porque de eso se trata el ánimo festivo que se siente durante las jornadas que dura dicho evento.

En esta oportunidad, un fin de semana en que se decidió homenajear al escritor Ernesto Sábato, pudo vestir las calles del histórico barrio de Santos Lugares con un aire realmente renovador. En la grilla de ambos días hubo una variedad de actividades bastante amplia y Sabor A Teatro optó por cubrir las dos obras que se brindaron durante el domingo. Así fue como tuvimos un mediodía con una puesta en escena infantil, llamada La tempestad (de William Shakespeare, con versión y dirección de Aranzazu Larrinaga) con una propuesta realmente innovadora, sagaz, que conjugó diversos ritmos musicales y pintó sonrisas en grandes y chicos. Manteniendo vivo el espíritu shakesperiano, varios acordes de reggaetón, entremezclados con tango; se apoderan de la atención de los más pequeños para narrarles las aventuras y desventuras de los enamorados. De las grandes travesías que deben superar para terminar felices para siempre. Un escenario a puro color, valiéndose de diversas herramientas como títeres de varilla para contar más activamente los diálogos entre un monstruo, el mago Próspero y un sinfín de personajes tradicionales que irán surgiendo luego de la gran tempestad que los hará desembocar en una isla encantada. Un gran despliegue que, al compás de las canciones, convidarán con su alegría a todas las familias presentes. Quizás puedan preguntarse por qué un clásico inglés en un festival homenaje a Sábato… eso será parte de otro capítulo pero sí se puede confirmar que tragedia y drama siempre habrá en la pluma ambos escritores.

Luego, horas más tarde, la impronta de Pino Siano con Informe sobre ciegos (inspirada en el libro Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato) produjo un fenómeno no muy visto en estos tiempos. La cancha de basquet del club Defensores de Santos Lugares recibió a miles de espectadores que no quisieron perderse el estreno de esta atrapante historia.

En cuanto giré hacia atrás, observé unos segundos la gran cantidad de público y mi emoción se apoderó de mí. Esta fue la introducción al cuasi monólogo en que su actor se lució, demostró su talento y evidenció el acierto de Pino al adaptar este segmeno del libro de Sábato para las tablas.

Quienes hayan leído el texto original podrán notar que se asemeja bastante pero que existen algunos pasajes cambiados que le otorgan más ritmo al relato e interpretación de César André.

El mundo de la oscuridad es tan atrapante e incierto como la muerte y su desenlace. Hay quienes deseamos saber y nuestra intriga aumenta y convierte en adrenalina cuando encontramos algunos datos interesantes. Esto es lo que produce Informe sobre ciegos: un viaje hacia lo tenebroso y desconocido, hacia un pantano en que todo lo investigado se descubre. Qué importante se vuelve la obsesión en el relato, en cada una de sus reflexiones acerca del mundo ciego. Un mundo en el que se plantea un universo colmado de interrogantes y suspicacias dentro de las que es posible saber -absolutamente todo- lo temido.

Cuanto más oscuro es lo que se teme, más desgracias ocurren; y esto es lo que le sucede a este hombre que busca. Que en verdad su vida es una continua búsqueda, en la que jamás se pierde, y cuando llega a su cometido, el fin lo espera con más acertijos e imprecisiones que al comienzo.

Murciélagos que lo vaticinan todo, como si se tratara de cuervos en una historia de terror anticipando la muerte. Aunque ésta no es tal, de alguna manera lo es su desenlace -un espacio en el que es posible imaginar que hubiera pasado si tal investigación no se habría hecho presente-.

Realmente merece un destaque esta obra y cada uno de los detalles de la puesta en escena que permiten hacer brillar aún más a su director. Entre jaulas vacías y un escritorio con muchos libros acomodados, este ser pretende hallar su lugar, y lo encuentra. Se dice que cuando uno cumplió con su misión ya está en condiciones de pasar a la historia.

Ficha obras 1° Festival Sábato

Mariela Verónica Gagliardi

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El arte en las venas

La comedia de los herrores

Nosotros queríamos hacer un espectáculo que pudiesen disfrutar todos, que no sea un espectáculo para chicos que tenga guiños para adultos, sino que la pasen bien todos juntos.

Estaría bueno generar siempre situaciones en que pueda compartir: a veces en el arte, en el cine, en el teatro. Son pocas las oportunidades que uno tiene de compartir con el chico la experiencia y disfrutarlo por igual.

Soy fanático del cine mudo, entonces quería buscar algo que tenga que ver con coquetear con el teatro clásico de Shakespeare, con el cine clásico de Chaplín y Buster Keaton y Harold Lloyd; y de una mezcla así como de una batidora salió la propuesta”.

Estas palabras fueron dichas por Emiliano Dionisi durante el Festival de la Palabra el 22 de marzo, el cual tuvo lugar en Tecnópolis.

Emiliano Dionisi es un talentoso director que no deja de sorprender con su amplia creatividad y puestas en escena.

Desde el año pasado está llevando a cabo “La comedia de los herrores” (basada en la Comedia de las equivocaciones de William Shakespeare) -habiendo recibido muchos premios y ganado el concurso propuesto por La Comedia de Buenos Aires- una de las obras más entretenidas del autor inglés, con más intrigas, ironías y en tono burlesco de principio a fin. Estas características la convierten en una pieza artística maravillosa que es para disfrutar en familia, orientada a todas las edades.

En marzo asistí por primera vez a una función y quise aguardar a una segunda para realizar algunas comparaciones. La primera fue en Tecnópolis, con entrada gratuita y a sala llena. De hecho, hubo gente que se tuvo que quedar afuera porque no cabía ni un alfiler más en la sala, que de por sí era grande.

Esta segunda vez, en un teatro como La Comedia, que oscila entre independiente y comercial, no tuvo el mismo resultado. Con entrada a un precio normal, no colmó la platea. Aquí está el primer rasgo: esta obra quiere ser vista por toda persona que se entere ya que cuenta con una propuesta innovadora que mezcla teatro con cine mudo, con un vestuario en blanco, gris y negro que guarda dicha coherencia con la época y un elenco de actores muy carismáticos, profesionales y que interpretan sus personajes deleitosamente.

Y, no es cierto que una función gratuita sea sinónimo de sala llena, ya que eso sería subestimar al espectador, que de por sí demuestra que tiene criterio para elegir qué ver.

La trama gira en torno a una familia que se separa por un naufragio. Dicha familia estaba compuesta por un matrimonio (Emilia y Egeón) y dos gemelos (llamados ambos Antífolo), a la vez que dos sirvientes también gemelos (y llamados Dromio). Al ocurrir este accidente, Egeón junto a uno de sus hijos y sirvientes, quedan juntos y, su mujer, unida a su otro hijo y sirviente.

Al ser los niños iguales a sus hermanos, este es uno de los factores que provoca a lo largo de toda la dramaturgia, muchísimas confusiones que despiertan el humor infrenable.

Valiendo de y apoyándose en la música, se disfruta de un espectáculo que entrelaza proyecciones visuales (con estilo de film) en que están los mismos personajes que en vivo, ingresando y saliendo de escena como si fuera un efecto en que la fusión del séptimo arte se fusiona con el arte dramático.

Es llamativamente interesante observar este paralelismo ya que tienen que realizarlo sincronizadamente, tanto a nivel de diálogos como de movimientos. Y, de hecho, los compases musicales, los pasos de baile y cada palabra tienen su firmeza y suspicacia para demostrar la excelencia de todo el grupo.

Las equivocaciones entonces, generan conflictos momentáneos, enamoramientos que parecen de antemano frustrados, regalos que no llegan a manos de la persona deseada e inclusive la prisión del erróneo.

Shakespeare delineó esta entramada historia a fines del Siglo XVI pero se publicó recién en 1623. Él se basó en relatos de diversos autores como Plauto, Geoffrey Chaucer y Philip Sidney, entre algunos de los más citados según fuentes históricas. De hecho, Plauto menciona a una pareja de gemelos y Shakespeare doblega la apuesta.

Siracusa estaba condenando a muerte a mercaderes de Éfeso que no contaban con dinero para pagar la fianza. Así es como Éfeso adopta una medida similar en cuanto a los mercaderes de Siracusa. La tirantez de la medida es otro de los motivos por los cuales se origina un conflicto ya que Egeón (antiguo mercader de Siracusa) se encuentra en esas tierras para hallar a su esposa y a su otro hijo.

De ahí en más, la serie de escenas, escándalos y situaciones graciosas consiguen una impronta súper agradable que serán aplaudidos por todos los presentes.

“La comedia de los herrores” es un reflejo sobre cómo de una palabra se puede conformar un universo tremendamente delirante, justificado en todos sus aspectos y utilizando el drama, la comedia, la farsa y todos los recursos necesarios para demostrar que, de un momento a otro, se puede esbozar una idea u otra, un reflejo de la sociedad o una contraposición a la misma. Para reír a carcajadas, que los niños aprendan, disfrutan y todos los adultos tengamos la excusa para revivir momentos únicos.

ficha La comedia de los herrores

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Patricio Orozco

Patricio OrozcoCientos de años pasaron desde la muerte de Shakespeare y jamás pasó de moda. ¿A qué factores crees que se deba esto?

La obra de William Shakespeare describe el alma humana como nadie. El alto nivel poético y la precisión con la que llega al nervio del hombre para develar los más secretos sentimientos, es única. Es por esto que sigue vigente y es un clásico universal. 

¿Cómo se originó el Festival Shakespeare en Argentina y por qué motivo decidiste que las entradas sean libres y gratuitas?

Soy un apasionado de la obra de Shakespeare y Beckett. Siempre he tenido una profunda admiración por estos dos autores que han descripto la condición humana y su contexto existencial como nadie.

Desde 2006 dirijo un festival reconocido mundialmente en honor a Beckett, y siempre tuve pendiente la cuenta con Shakespeare. En junio de 2010 comencé a trabajar en la producción de lo que luego sería el 1er. Festival Shakespeare de Buenos Aires. Finalmente, después de muchos meses de trabajo, en febrero de 2011 pude darle forma a la primera edición.

El éxito fue inmediato, con todas las funciones con localidades agotadas y gran repercusión en la prensa. Se gestó así un festival que es único por su temática en Latinoamérica. Así se estableció una cita anual entre el público argentino y artistas e investigadores nacionales y extranjeros apasionados por la obra de este autor.

Quiero agradecer especialmente a las personalidades de ámbito de la cultura que desde un primer momento se acercaron y nos brindarnos su apoyo: Kive Staiff, Duilio Marzio, Carlos Kaspar, Oscar Barney Finn, Beatriz Sarlo, Jorge Dubatti, Salo Pasik, María Comesaña, Mónica Maffía, entre otros.

A las pocas semanas de finalizado el 1er. festival, luego de una reunión en el  Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se cristaliza la posibilidad de realizarlo en 2012 en la modalidad de co-producción junto a empresas privadas que también deciden apoyarme. El Festival toma una nueva dimensión y se presenta con una amplia oferta de espectáculos, talleres y actividades recreativas que se ofrecen de manera gratuita. Prestigiosas instituciones internacionales suman su apoyo como la Royal Shakespeare Company, La Shakespeare Birthtrust Foundation, LAMDA, Universidad de Florida (USA), y personalidades como Harold Bloom o Stanley Wells, entre otros.

Así, todos los años puedo concretar mi idea de incluir diferentes disciplinas en la programación del Festival, como danza y música renacentista, cine, ópera, bicicleteadas y el recreacionismo medieval; además de los talleres y la master class, que aportarán una mirada más amplia y enriquecedora sobre la obra de William Shakespeare y su contexto histórico.

En 2014 ya tenemos la capacidad de poder producirlo íntegramente desde Próspero Producciones. Sumamos nuevas instituciones que nos brindan un importante apoyo: la Embajada Británica en Buenos Aires y el British Council. El Gobierno de la Ciudad deja de co-producir y pasa a ser auspiciante de este evento y de esta manera sigue garantizando que sea gratuito para todos los vecinos.

Es enorme la emoción y el orgullo que siento al ver cómo mi iniciativa ha tomado vuelo y ahora puede ser disfrutada por  mayor cantidad de vecinos posible. Como porteño, amante de esta ciudad y del teatro, estaré por siempre agradecido a todos los entusiastas que año a año se suman. 

Inglaterra y Argentina, dos mundos muy diferentes y, sin embargo, se pueden adaptar perfectamente los escritos.

Shakespeare nos propone un mundo en sí mismo, más allá de los límites geográficos o políticos que se impongan. Culturalmente, su universo atraviesa a toda la humanidad. 

¿Considerás que a partir de Shakespeare es posible transmitir verdades que de otro modo serían “mal vistas”?

Creo que todos los buenos dramaturgos abren un espacio del alma humana que permite conocernos y reconocernos en el otro. Esas “ventanas” del alma suelen ser grandes transmisoras de verdades.

Existe un público amante de los clásicos en el teatro y otro que los repudia de algún modo. ¿A qué crees que se deba esto más allá de a un gusto personal?

No conozco gente que repudie a los clásicos, quizás algunas personas hayan tenido malas experiencias con algunas puestas. A veces se tiene un poco de prejuicio con los clásicos y se los cataloga como obras “viejas”, pero los clásicos son clásicos porque son excelentes no por viejos.

Muchas funciones a sala llena demostraron el éxito del festival que tenés el honor de haber fundado.

Sí, es una alegría enorme ver que año a año acercamos la obra de Shakespeare a cada vez más gente. Ese es el objetivo del festival.

¿Cómo es el proceso de selección de obras y qué parámetros tenés en cuenta, junto al resto del equipo, al momento de elegir aquellas que formarán parte de la nueva edición?

Todos los años contamos con un jurado compuesto por artistas y académicos que selecciona las obras. 

Uruguay también forma parte a partir de este año de la gran movida cultural protagonizada por William Shakespeare.

Sí, desde este año dirijo también el festival en Uruguay. Hemos tenido un gran recibimiento y apoyo del público. Es muy emocionante ver cómo este pequeño sueño va tomando cada vez más impulso en la región.

¿Qué sentimientos van confluyendo en tu ser cada vez que ves una dramaturgia o adaptación del autor?

Me gustan las adaptaciones, me gustan las representaciones más clásicas. Siempre siento alegría cuando veo un nuevo estreno shakesperiano. Incluso las representaciones en las que me aburro mucho, ahí también encuentro algo para aprender. 

¿Por qué Shakespeare y no otro?

Desde el año 2006 dirijo el Festival Beckett de Buenos Aires. Comparto también la pasión por este gran autor irlandés.

Shakespeare es el autor de las palabras y Beckett el de los silencios, así que tengo bien balanceadas mis pasiones.

Mariela Verónica Gagliardi

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Puedo sonreír y asesinar mientras sonrío

Sweet William4

Michael Pennington es un actor inglés que interpretó varios roles shakesperianos, decidiéndose a crear su propio unipersonal titulado “Sweet William”. En el marco del V Festival de Shakespeare Buenos Aires, el artista estuvo presente dando charlas sobre el escritor y, también, sobre su vida.

Es sumamente atrapante, sepas o no el idioma, cómo los relatos entre ambos se van entrelazando hasta que llega un momento en que tenés que preguntarte de quién se trata en ese entonces. Desde ya que sus pasados familiares no tienen semejanzas pero sí el amor por la literatura, el teatro y el deseo por narrar.

Cada cual con su lenguaje transmitió una atmósfera diferente y similar a la vez. En esta oportunidad, la Usina en el barrio de La Boca, abrió sus puertas para que disfrutemos de Pennington a través de su representación.

Solo, sin escenografía, simplemente con una silla logró conmover, anhelar, soñar despierto y atravesar esas fronteras que suponemos existen en la vida.

Una primera parte se basó en los primeros años de vida de Shakespeare donde contó que su infancia no fue del todo feliz, que dejó el colegio y desapareció hasta que se casó. Que no se sabe por qué contrajo matrimonio ya que su mujer había quedado embarazada, pero no existe información fehaciente que diga si estaba enamorado o no.

Desde ya que no es lo mismo escuchar hablar a un actor en castellano que en inglés porque para comprenderlo, en vivo, habría que tener un nivel excelente. Ese fue el único aspecto negativo en cuanto al unipersonal, sobre todo teniendo en cuenta la extensión de alrededor de dos horas, motivo por el cual tuvimos que escuchar la traducción a través de unos auriculares.

Claro que lo que importa, más allá de lo que dice es el cómo, las herramientas que utiliza y despliega para unir dos épocas completamente diferentes, para hacernos sentir que los reinados y monarquías siguen vigentes, y para que, realmente, deseemos con el corazón seguir consumiendo Shakespeare para siempre.

Al avanzar el relato, Michael hace una diferenciación entre tipos de actores estando de gira, con muchos tintes de humor y esa sonrisa de placer por poder representar no a uno sino a muchos de los personajes de sus libros.

En cuanto sigue mechando su historia de vida con la de Shakespeare, llega el momento de transitar por diferentes obras del autor, las que, posiblemente, pudieron ser concebidas gracias a lugar solitario en que vivía el autor. Macbeth, La comedia de las equivocaciones, Rey Lear, Ricardo III, Sueño de una noche de verano, Hamlet, entre algunas de las obras citadas por Pennington a lo largo del unipersonal. De ellas decide tomar ciertos fragmentos e interpretarlos en el espacio escénico.

¿Qué hubiera dicho Shakespeare si hubiera escrito en época de un mundial? – cuestiona el actor en un momento de la obra. Dejándonos perplejos y continuando con otra temática, es tarea para resolver en casa, pensando en tantos factores como sean posibles.

Uno de los momentos más cruciales se produce cuando menciona el lugar que tenían los teatros en la época de Shakespeare, a qué altura estaban y el menosprecio que sentían los poderosos por éstos: los teatros eran puestos al mismo nivel de un burdel, de hecho se trataba de los mismos dueños. También, nos explica que los autores eran peor pagos que los actores. Seguramente, habrá sido el único momento en que un actor ganó bien, agrega Pennington.

Respecto a los niños, dice que no suelen tener suerte en las historias de Shakespeare, aunque el resto de los personajes tienen la oportunidad, a través de monólogos, de esbozar sus pensamientos. Dice que el que recita el soliloquio, nunca miente en las obras de Shakespeare.

“El amor me abandonó desde el seno de mi madre , logra erigirse como una de las frases más emblemáticas de Shakespeare y habría que cuestionarle si ese abandono y esa soledad también existieron en su vida, si además de trasladar la política a sus libros, se atrevió a caracterizar personajes desolados y tristes que de cualquier manera pretendían sentir algo de amor, aunque sea por un instante.

 Mariela Verónica Gagliardi

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La corona menos deseada

La noche en que Fortimbrás se emborrachó1

Al ingresar al Teatro Sarmiento se puede notar cómo una arquitectura con profundidad de campo y perspectiva, nos permite viajar hacia varios siglos atrás. Una escenografía en tonos grises, con luces tenues que acompañan la fría noche en que transcurre la historia, una tragicomedia en que se conjugan el drama, la comicidad, el absurdo y todo el despliegue que corresponde a una verdadera puesta en escena antigua.

Agustín Alezzo es el responsable de la puesta en escena y dirección de esta obra y a él debemos agradecerle por todo lo que puede apreciarse durante la función, deleitándonos con las caracterizaciones de los personajes y riéndonos de un Rey que permanece en su trono aún muerto, despertando la intriga de su figura y de las escenas que lo incluirán como objeto que debe estar rigurosamente donde está.

Estaremos en presencia de dos textos similares y opuestos, en algunos puntos, entre sí. Como si se tratara de un ring de titanes, Shakespeare y Glowacki se disputan erigirse como mejores literatos. Un inglés y un polaco que no se conocieron por haber nacido en distintos momentos de la historia pero que, en el caso del segundo, tiene la ventaja de conocer todas las obras del primero como para hacer lo que quiera con ellas.

En esta ocasión, Glowacki, toma a la novela de Hamlet como puntapié para narrar una dramaturgia realmente diferente en que se mezclan distintos géneros y estilos artísticos.

Por un lado, Fortimbrás (sobrino del rey de Noruega e hijo del rey Fortimbrás, que murió durante una batalla contra el rey Hamlet) deberá hacerse conocer por el pueblo noruego sin que por ello sea asociado con su padre ni juzgado por acciones o pensamientos que no le corresponden. Las asociaciones o encasillamientos no tienen lugar en esta versión recreada por el polaco, donde priman las genialidades y el modo de juzgar el statu-quo y todas las herencias que giran en torno a la corona.

Justamente, la original dramaturgia titulada “La noche en que Fortimbrás se emborrachó” (originalmente “Fortinbras gets drunk”, escrita por Janusz Glowacki) enfrenta a Hamlet (Dinamarca) con Fortimbrás (Noruega), un enfrentamiento que no es casual sino que está fundamentado entre dos países limitados por una estrecha frontera.

En la historia de Hamlet, éste lucha contra Fortimbrás (ambos padres), disputándose los territorios y quedando en evidencia sus propósitos. Hamlet es quien gana y, luego, muere sin saberse el motivo de su deceso. Este misterio es el hilo conductor y lo que mueve a toda la historia épica por parte de un bando y del otro.

La ironía presente en los diálogos y las ejecuciones de aquel entonces confirman que las cabezas decapitadas están guardadas como muestras de poder, un poder sin inteligencia y del cual Fortimbrás (hijo) ni siquiera pretende formar parte. Él mismo se ríe de su vida, del descontrol y de las tradiciones monárquicas a las que no les encuentra sentido.

El fantasma del fallecido Rey Hamlet, se supone aparece y es tema de preocupación y delirios por parte de sus familiares y conocidos. De hecho, el espíritu le informa a su hijo quién y cómo lo han asesinado.

Con respecto a la versión de Fortinbras gets drunk, los noruegos envían a Dinamarca un fantasma del rey Hamlet que es en verdad un espía encubierto, es así como nadie sospecha de Fortimbrás por su gran adicción a las bebidas alcohólicas.

Si bien, es de temer una posible invasión por parte de Fortimbrás, este muchacho se sumerge en el alcohol y las mujeres, descontrolándose como un adolescente. Esto se puede observar en tan solo unos minutos en que se desploma en la cama sin fuerzas para luchar, absorbido por sus deseos involuntarios.

En esta oportunidad, la mirada es puesta del lado noruego y varias cuestiones del relato son modificadas por Glowacki. Una de ellas es la que se refiere al sucesor del trono en dicho país. En Hamlet (de Shakespeare) se puede ver casi llegando al final, que éste antes de morir pide que lo ocupe Fortimbrás; mientras que en la presente historia ocurre a la inversa.

Son muchos los interrogantes, la ausencia o falta de identidad y los propósitos personales que tanto Fortimbrás como Hamlet pretenden llevar a cabo. Esto puede relacionarse con la Noche de 400 años, que se basó en la unión, casi obligatoria, que tuvo que llevar adelante Noruega -por su debilidad como país- con Dinamarca desde fines del siglo XIV, motivo por el cual ni todas las bebidas del mundo podrían ahogar las penas sufridas por este reino, aunque no hayan tenido la figura de un Rey (al fallecer Hamlet) que tome las riendas, e intentando manejarse de manera absolutista para exterminar a cualquier costo a quienes sí se suponía eran hostiles y capaces de tener el mando.

La noche en que Fortimbrás se emborrachó fichaMariela Verónica Gagliardi

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Esa trágica historia de amor

Roméo et Juliette8

La Orquesta de Buenos Aires Lírica, comienza a narrar con notas musicales una dramaturgia tan esperanzadora como melancólica, tan motivadora como triste, tan desgarradora como lo puede ser Roméo et Juliette (con libreto de Jules Barbier y Michel Carré y música de Charles Gounod).

Un grupo de músicos talentosos que con instrumentos de cuerdas, vientos y percusión, recorren cada diálogo, situación y momento de esta obra de teatro convertida en ópera. El alto nivel de los ejecutantes nos permite pasar una velada mágica, enamorándonos junto a cada sonido producido por ellos, en conjunto con la decoración de cupido, con flores y todo tipo de accesorio en la gama de los rojos y rosas.

Sin lugar a dudas, sin amor es imposible vivir y, sin tragedias o conflictos, también. Para todos los amantes de Shakespeare, Romeo y Julieta será uno de los clásicos más bellos y conmovedores surgidos durante el renacimiento; permitiendo que los corazones se enamoren en todas partes del mundo.

En esta ocasión, el compositor francés, Charles Gounod, compuso en el Siglo XIX la música para una nueva versión de Roméo et Juliette -una de las piezas líricas más representadas desde 1867 hasta la actualidad-, junto a Barbier y Carré -ambos libretistas franceses-.

Ni bien se abrió el telón de terciopelo del Teatro Avenida, se dio lugar al desarrollo de la historia de amor, con todos sus dolores, angustias y resoluciones. Una bella y talentosa Julieta (Oriana Favaro) interpretó a la joven perteneciente a la familia Capuleto con una voz soprano increíble, bien proyectada, que abriga al público con su calidez. Ella conoce en un baile a Romeo Montesco (Santiago Ballerini), sin saber quiénes eran sus padres, ignorando que su futuro estaría ligado a odios irracionales.

En cuanto al tema argumental, Jules Barbier y Michel Carré se basan en los personajes principales, destacando el romanticismo, la tragedia, la diversión y los sectores más relegados de esa sociedad francesa.

Resulta muy interesante indagar en el origen de la historia Romeo y Julieta que, desde ya, no se remonta a la pluma de William Shakespeare. Como sabrán, el escenario está ubicado en Verona-Italia y fue Mateo Bandello quien, entre más de 200 piezas literarias, escribió un cuento sobre estos enamorados. Después, de tres décadas, Shakespeare, desarrolla la tragedia más ampliamente, convirtiéndose en el poseedor del talento. Y, por último, Charles Gounod, junto a ambos escritores le dan, cientos de años después, un estilo diferente.

Con respecto a la puesta en escena, Mercedes Marmorek, hace algo increíble. Muy estético, llamativo y manteniendo el estilo épico. Al igual que los vestuarios, muestran un glamour y finura bien marcados. Lo visual es acompañado por un coro que tiene a la cabeza a artistas relevantes, logrando una impronta diferente.

Entre diversos comentarios de los espectadores podía escucharse que hacían referencia a la obra incompleta, a la falta de determinadas escenas y a la reiterativa comparación con el texto inglés. Justamente, no va a existir una fiel copia entre las dos versiones ya que se trata de escritores de distintos países que vivieron en siglos diferentes. Teniendo en cuenta esto, sería erróneo creer que debe representarse siempre el mismo guión, sobre todo cuando uno es una obra de teatro y, el otro, una ópera.

Puede notarse, en referencia al argumento, la importancia que cobra Fray Lorenzo al convertirse en el celestino de esta pareja que tanto se amaba. También, su caudal vocal, actuó amorosamente, permitiendo que nos enamoremos de su canto.

En cuanto al eje de la historia, por un lado se encuentra al amor y, por el otro, el duro enfrentamiento entre ambos clanes. Considero que estamos acostumbrados, en occidente, a tildar de romántica una narración colmada de guerra, sangre, asesinatos y un beso entre dos personas. Basta con que se produzca este último hecho para que suspiremos, olvidando el contexto.

Con Romeo y Julieta pasa lo mismo e, inclusive, con el agregado francés del canto lírico. Cómo no sonreír ante su casamiento privado y oculto y cómo no desesperarnos ante la toma de veneno por parte de Romeo.

Por suerte, un grupo de bailarinas, ameniza entre una escena y otra, con el can can. De esta manera, lo trágico no es tan trágico y el desenlace demuestra que no tiene demasiado sentido perder la vida por amor.

Y, con respecto, a la tradicional escena del balcón, no es la que más sobresale durante la obra ya que otras cobran protagonismo por la distinguida puesta en escena. Unos hermosos corazones, l’ amour y el corazón central con la cara de un ángel; se apoderan de las miradas. Allí se produce uno de los besos más nostálgicos de la ópera.

Cinco actos que van in crescendo con el pasar de los minutos, al igual que sus personajes. Un Romeo que, al inicio, parece un tanto cobarde hasta que la historia demuestra lo contrario. Y no me refiero a su amor incondicional sino a la manera en que lucha, hasta darse cuenta que todo es un circo del que no quiere formar parte.

El renacimiento predecesor al romanticismo, mostrando dos facetas similares pero con un dejo diferente; se apoderan de esta trágica historia en que el amor es tan fugaz como la palabra.

Una espada clavada en el corazón de Julieta, uniéndola a su amor, consiguiendo escapar a tanto dolor.

 

Roméo et Juliette ficha

 

Mariela Verónica Gagliardi

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