*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘obra de teatro’

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Naturalizar lo que se repite no siempre hace bien

La sala baja sus luces hasta que se ilumina la cara de un personaje llamado Andrés. Él es abogado, fanático de la música que hace el tenista Guillermo Vilas y sin un rumbo fijo.

Este hombre de unos 40 años, nos narra su vida pero desde un plano muy específico: el sufrimiento, la desdicha y el poco valor que tiene para ser “alguien”.

Como su autoestima es inexistente, toda persona con la que se cruza, lo maltrata física y verbalmente. Andrés, no se da cuenta, que todos los acontecimientos que se van presentando día tras día, se vuelven en su contra y, repetidamente, siempre le ocurre lo mismo. Lo único que cambia es el escenario y la gente que conoce o frecuenta.

Loop, es una clara imagen de la realidad cotidiana de todo ser humano. Es un principio y un final, al igual que una vuelta de página para volver a empezar, cuando se pueda.

Loop, es un camino a veces elegido por comodidad y, otras tantas, por no tener energía para emprender algo nuevo. Es como la tan famosa frase: “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

El protagonista nos pasea por distintas etapas de su vida, al parecer muy significativas, y que fueron dejando huellas en su corazón, difíciles de borrar.

Lo primero acontecido es el regreso a su casa de la infancia, que logra habitar después de mucho tiempo. Nunca imaginó volver al barrio de su niñez y verse metido en un conflicto con una muerte de por medio. Él nunca es culpable de nada, pero todo lo negativo se le pega como un imán, sin dejarle una salida placentera.

Su relación con las mujeres a nivel sentimental, son totalmente enfermizas y se enamora de un perfil igual, siempre. Al igual que el vínculo distante que tiene con su padre, quien pretende moldearlo a su gusto y preferencia, sin asumir que su hijo es diferente a él.

Esta tragicomedia, de un humor negro, por momentos, nos presenta a cuatro actores (Andrés Rossi —Andrés—, María Laura Santos —Alice—, Eduardo Peralta el papá de Andrés, Juan Manuel Castiglione el portero del edificio y Lizzi Argüelles Isabel, la vendedora de parcelas); que logran lucirse y transmitir: comicidad, odio, bronca, rencor, resentimiento, amor, pasión y dolor.

Loop es como un perfume concentrado que con más de una gotita, nos provoca un efecto, en la vida del protagonista, desagradable.

Andrés y su novia Alice – una policía super original e histérica -, Andrés y su nueva relación con una vendedora de parcelas en el cementerio, Andrés y sus diálogos con el portero del edificio donde vive, Andrés y su padre. Andrés vs Andrés podría resumirse. Él contra él mismo, aniquilándose de a poco, lamentándose por no encontrar ese cable a tierra. Intentando sobrevivir después de tanto dolor.

¿Lo conseguirá? ¿Logrará aceptarse y quererse? ¿Intentará vencer esas fronteras que lo separan de la alegría y felicidad?

Mariela Verónica Gagliardi

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Amar desesperadamente la vida

Frágil es una historia real. Frágil, envuelta en cintas de embalar. Frágil porque ya se ha quebrado, porque se ha hecho añicos contra la vida, frágiles las muñecas de porcelana, frágil por amor, por locura y por exilio.

El exilio, justamente, es de lo que trata esta obra. El exilio como elemento poco investigado en lo que tiene que ver con nuestra historia. Con nuestro pasado de represión, sangre y dolor. El exilio como aquello a los que tantos argentinos tuvieron que someterse, obligados, empujados, echados de su patria, de su ciudad, de su barrio, de su casa.

Estefanía Saez, con sus poderosos veinte años, nos atrapa y nos pasea por la intensa vida de Gabriela Cirelli, quien hace la asistencia en la dirección y la musicalización de la función. Gabriela es hija de militantes montoneros. Es hija de una etapa dura, es víctima del Proceso. Su familia debe irse del país, debe llevarse nada e irse ya, lo antes posible. Esta chiquita y sus hermanos, pierden automáticamente la infancia. Los fuertes les robaron la inocencia.

La actriz que brilla en este unipersonal, logra conmover al público, que está sentado en sillas ubicadas sobre el escenario de la Sala A de la Biblioteca Osvaldo Soriano, detalles en los que piensa el director, Félix Bello, para generar un clima cálido, cercano, logrando lo que la cercanía y un gran trabajo corporal y emotivo consigue: sentir en carne de la actriz, la vida que está narrando.

En España, esta mujer conoce el amor, la pasión, pero también el rechazo, la indiferencia y la discriminación. Pero hay algo que va a conocer que va a cambiarle por completo la vida. La pequeña Gabi, ya adolescente, va a conocer la heroína. Se va a convertir en adicta, va a sentirse en lo más alto del climax y se va a caer tan fuerte que no se reconocerá frente a ningún espejo. Y las caídas duelen, pero nos enseñan.

Vuelve. La protagonista de esta historia retorna a su amada Mar del Plata. Vuelve para sentir el olor del mar, de su mar. Vuelve ella y también su familia. Vuelven porque uno debe morir en la tierra que los parió. Porque a pesar de las adversidades de la vida, hay que levantarse y luchar, hay que pelear. Es necesario embanderarse una vez más, para que Nunca Más. Hay que tener memoria, ser frágil como una hoja de árbol, y permitirse amar poderosamente la vida.

La obra vuelve a cartelera el 2 de noviembre en la Sala B de la Biblioteca Osvaldo Soriano. Llevar pañuelitos descartables y el corazón bien despierto.

Actuación: Estefanía Saez

Dramaturgia y Dirección: Félix Bello

Asistencia de dirección y Musicalización: Gabriela Cirelli

 Melisa Morini

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Huicio Husto – ¿Quién mató a Goritti?

Fufi, una joven mega estrella de rock, es acusado del asesinato de Compañero Goriti, Secretario General de los Gastronómicos y padre de La Melli, su incondicional novia adolescente.

Durante el juicio, oral y público, que se representa, van sucediéndose los contradictorios testimonios de los implicados; quienes cruzan acusaciones, sospechas y reproches, que son representados en súbitos flashbacks; hilvanando, así, la trama de esta comedia policial absurda.

Duración: 50 minutos

Ficha técnico artística

Autoría: Gerardo Chendo

Actúan: Daniel Aiello, Alejandro Brudner, Jorge Camisay, Fernando Casarín, Nahuel Echeverría, Camila Gallimberti, Yol Medina, Benjamín Rojas, Fernanda Samartino y Emilio Zineroni.

Vestuario: Mara Samartino.

Escenografía: Eliana Sánchez.

Iluminación: Horacio Novelle.

Maquillaje: Eliana Sánchez.

Diseño de peinados: Daniel Ledesma, Rodolfo Romano.

Fotografía: Verónica Gambini.

Diseño Gráfico: Yol Medina, Fernanda Samartino.

Entrenamiento Corporal: Demián Candal.

Entrenamiento Vocal: Josefina Silveyra.

Asistencia General: Matías Milmar.

Asistencia de Dirección: María Florencia Bermúdez.

Producción Ejecutiva: Tony Chávez.

Dirección: Gerardo Chendo, Graciela Stéfani.

Teatro El Tinglado.

Las funciones son los viernes a las 23.30 hs y las localidades cuestan $60.

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Resentimiento a flor de piel

Si sos mujer y sufriste por amor, al dejar a tu novio, te sentirás identificada.

Si, sos madura y procedés de una forma protocolar ante la ruptura de un noviazgo, lo más probable es que no te interese la obra ni tampoco seas mujer.

Pero, seas o no despechada, tengas o no resentimiento, creas o no que sos la peor cucaracha del mundo; lo que es imposible es que ames que te dañen.

En «La carne de tu ex en el freezer», (Macarena Albalustri) interpreta a Mariana, una mujer sufrida, desganada, con odio adentro y sin ganas de vivir.

Cuando se encienden las luces, ella aparece vestida con un pijama de colores, esos colores perdidos por completo en su ser. De repente, toma un micrófono y empieza a declararse ante el público, quien atentamente la observa.

En un comienzo, no se sabe a dónde nos conducirá su relato: si estallará en ira o llorará por los rincones. Luego, observamos que, su historia de desamor, es principalmente por culpa de ella.

Mariana, está atrapada en celos ridículos, basados en las viandas que P.G – Gran Pelotudo – guarda en el freezer. Dicha comida, fue elaborada por su ex mujer, con quien convivió 13 años de su vida.

Pero la protagonista, nos necesita como público «cómplice», para llevar a cabo su idea…

Esta comedia burlesca y bizarra, pone en escena los próximos años de la protagonista. Con una idea, muy bien lograda, de la mano de Mariana Levy, aparecen: Sofía Wilhelmi (Mariana en el futuro), Vanesa Butera (Verónica y ex esposa de P.G) y Conrado Busquier, quien interpreta a un actor, intentando dramatizar las principales características del hombre en cuestión.

¿Se imaginan cómo sería elegir a los personajes de tu propia aventura y guionarles cada conversación como para que la historia tenga un final predecible?

Y, ¿se imaginan cómo sería que dicho guión no sea respetado a rajatabla, haciendo que el destino sea la vida real?

Conrado, se sumerge tanto en su rol que chocará con el propio libreto y, en ese momento, Mariana lo odiará. Muchos conflictos irán sucediéndose en el escenario.

Esta obra nos muestra cómo se siente de patética una persona, al actuar mal en una relación amorosa. Sin meditar las consecuencias, sin ser inteligente, solamente sintiendo al igual que un animal.

Un recurso muy bien utilizado es el de la leche marca Verónica, que es el hilo conductor a lo largo de todo el guión de «La carne de tu ex en el freezer». A los minutos de comenzado el monólogo al estilo stand up, aparece un cartón de leche, con adentro ella. La segunda más odiada por Mariana, a quien desea conocer en profundidad, desde una enfermiza conducta. La misma que llevó a que sufriera una aguda depresión, sin rumbo más que el odio infundado.

Gracias a la atemporalidad del relato, se puede romper con lo típico y sumergirnos en algo mucho más entretenido. Por momentos, las risas se escuchan y, en otras instancias, los silencios profundos nos hacen urgar en nuestro corazón alguna semejanza con los hechos reales.

No hay exageraciones en los diálogos, sino discursos emitidos por una mujer sufrida que intenta demostrar lo que fue sintiendo en su pasado, en su presente y lo que, le encantaría, que ocurriese en el futuro.

Con respecto a los vestuarios son muy graciosos y descriptivos para cada uno de los personajes. La iluminación, también acompaña a cada una de los sketchs, creando escenas originales y dando la sensación de estar en un callejón sin salida literal y visualmente.

El desempeño de Vanesa Butera es digno de destacar ya que logra transmitir lo que siente, de una forma muy comprometida. También tuvimos el agrado de escucharla tocar la guitarra y cantar unas estrofas relacionadas con la temática de la obra.

El videoclip, las canciones e imágenes, que van apareciendo, ayudan a narrar las situaciones y logran un timing perfecto, como para que la historia no decaiga en ningún momento.

Pero, los años que vendrán, ¿cómo serán en realidad? ¿Logrará madurar y aceptar sus equivocaciones o seguirá luchando contra un hombre que nunca más vio?

¿Cómo será el espejo que verá al imaginarse a su futura Mariana? ¿Será mejor que ella, con mejores sentimientos?

¿Le seguirá cantando a la tristeza y al dolor o podrá superar los estragos que le provocó ser impulsiva?

Ficha técnica

Asistente de dirección: Sebastián Bahamonde

Diseño de vestuario: Ezequiel Galeano

Diseño de luces: Paula Praga

Diseño gráfico: Gastón Galvao

Diseño de títulos: Carlos Merchan

Videoclip: Natalia Devoto y Santiago Rivaldo.

Dirección y Dramaturgia: Mariana Levy.

Ofelia Casa Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un rinconcito de arena y sal en el mundo

Una pequeña playa privada, propia, individual, un pedacito de arena en este caos. De escenografía, un armario mágico. Cuando las puertas se abren, podemos observar que cuelgan unos cuantos trajes, vestidos multicolores, tapados de piel, pañuelos, tules, anteojos, fotos y hasta una botella de alcohol.

Despacito, va despertando entre los trajes y queriendo salir del ropero, La dueña del mar. Un cuerpo anónimo que se refugia en su espacio salado, de viento, lluvia y mareas. Un cuerpo anónimo que tiene la particularidad de ocuparse del mundo, como si fuera cosa sencilla. Observar el mar, a cualquier hora, a todas las horas, a las seis de la mañana, cuando todavía no hay nadie, cuando por la costa solo vemos un perro flaco, ella se tiñe de olas, se transforma en mar por dentro y al fin sabe lo que quiere.

La obra remarca una estética puramente marplatense. En las puertas del armario se puede ver un collage de fotos antiguas de Mar del Plata, clásicas, de familias disfrutando las vacaciones en “La feliz”. Barcos en el puerto, algunas más modernas, de surf y castillitos de arena.

La dueña del mar se saca el vestido, se queda en traje de baño turquesa enterizo, se mimetiza con la playa, se pone las antiparras y bucea. Agarra la reposera y el sombrero y se sienta con los pies en el agua a mirar el cielo. Pide ayuda, nadie responde. Ella tendrá que poder sola.

Cuando se hace de noche, la dueña del mar se acuesta en su colchón de arena y se tapa con sus prendas. Se baña con la lluvia y se ilumina con la luz intermitente del faro en miniatura que guarda en el ropero. Recoge sus zapatos que son algas, sus ropas que son restos de botes abandonados, pescados muertos en la orilla, y dice chau, le pide a un «él», habla con el pasado, con caracoles, con el amor, andate, andate y no vuelvas. Ella ya eligió lo que quería.

Idea y dramaturgia: Adrián Canale y Paola Belfiore

Actúa: Paola Belfiore

Asistente de dirección y producción: Claudia González

Vestuario: Mónica Arrech

Escenografía: Mariano Rafael Campero

Diseño de luces: Adrián Canale

Operación de luces y sonido: Marina García y Mariano Marrama

Dirección: Adrián Canale

La obra se presentó el domingo a las 20 hs.

El Club del Teatro (Rivadavia 3422 – Mar del Plata).

 Melisa Morini

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Te quiero y te aporreo

Si al entrar a tu casa tu esposa te reprocha que llegaste tarde. Si, vos mujer, al cocinarle te critica la comida que con tanto amor le hiciste. Si cuando empiezan a discutir, salten los reproches, los trapitos al sol y siguen y siguen y siguen, sin poder frenar la mala onda.

Si todos los días son un infierno pero, a pesar de ello, los disfrutás porque sos masoquista; tenés que ser parte de «Cotidiano», la obra de Martín Salazar, que se presenta los sábados a las 23 hs en el Centro Cultural Konex (Sarmiento 3131). Laura Silva, Martín Salazar, Agustina Ruiz Barrea y Esteban Ruiz Barrea, van creando distintas situaciones de la vida misma, sin importarles el qué dirán. El público se convierte en espectador de cada momento de la intimidad de estos personajes que no hacen más que intentar salir adelante, en sus parejas o matrimonios.

¿Lograrán aprender de sus errores y de los ajenos, como para no volver a repetirlos?

El ser humano es el único ser que tropieza con la misma piedra más de una vez… así que no debería sorprendernos que jornada tras jornada una pareja discuta sobre los mismos temas, encarándolos de la misma manera y sientiendo exactamente lo mismo.

«Cotidiano», no intenta sorprendernos con cambios de vestuarios ni de escenografía.

El talento está exclusivamente en sus cuatro actores, quienes de forma burlesca y cómica nos presentan diversos diálogos y monólogos de la vida justamente cotidiana. Es una obra que demuestra que no existen matrimonios con problemas especiales sino que son diversos factores conflictivos los que se apoderan de ellos.

Los cuatro artistas, van rotando en sus personajes y, de esa manera, protagonizan muchos sketchs familiares.

Quien conozca a Martín Salazar («Macocos»), sabrá lo que es posible reírse descostillándose, provocando dolor en las mandíbulas, cosquillas en la panza y ansias de seguir viéndolo. Él representa a El Gracioso de Saavedra – el tipo hombre que no escucha a su mujer y que solo vive para él mismo.

Agustina Ruiz Barrea es La Diva de Parque Patricios, despliega sus dotes dramaturgos en conjunto con el canto y también logra perfectamente, hacernos sentir lo que lleva en sus entrañas una ama de casa, desvalorizada, reclutada en cuatro paredes, con una vida rutinaria, un esposo que ni la observa y un hijo que no rinde como quisera en el colegio.

Laura Silva es La Flor de Ortúzar, que hace de mujer de Martín, y también surgen provocaciones y resentimientos entre ellos.

Por otro lado, Esteban Ruiz Barrea con su rol de El Juglar de Almagro, acompaña con su guitarra y repertorio de Chico Buarque, cada una de las escenas construidas por los actores. Pero no es un músico pasivo, sino que interactúa con ellos, además de musicalmente.

De esta manera, una historia de amor que puede ser recorrida como de terror (humorísticamente hablando), nos deleita con cada gesto, con cada canto y con cada problema de los personajes.

¿Tu vida es perfecta? ¿Tu matrimonio es color de rosa? ¿Nunca te quejás ni reprochás nada?

Si es así, no te recomiendo la obra. Si, por el contrario, sos una persona que transita por distintos cambios de humor, te invito a que el próximo sábado a las 23 hs, reserves tu butaca.

¿Querés invitar a otras parejas, a almas solitarias o a cualquiera que desee pasar un buen momento en un lugar excelente y super cómodo?

Apuráte que la sala se llena… ¡de risas y de gente!

Producción ejecutiva: Luciana Vainer
Vestuario: Cuando las Papas Queman
Iluminación: Eli Sirlin
Escenografía: Marcelo Valiente
Prensa: Ayni Comunicación
Dramaturgia: Martín Salazar
Dirección: Julián Howard

Mariela Verónica Gagliardi

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Musicalmente aprenderás

NoAvestruz, nos abrió las puertas para disfrutar del espectáculo «Lalá y el toque toque», el cual además de convocar a muchos niños, llevó de cola a los adultos. ¿Como acompañantes de los más pequeños? Dejemos abierto el interrogante porque, a decir verdad, los grandes sabían a la perfección todas las letras de las canciones, aplaudían en el momento preciso, jugaban cuando los artistas lo proponían…

Y claro, «Lalá» se recomienda a partir de los 3 años, así que función a función, debe ocurrir que los padres les propongan a sus hijos, ir a ver la obra, y no a la inversa.

Pero, comencemos el itinerario musical: Osvaldo Belmonte (Piano y Dirección Musical), Juan Martín Damiani (Percusión), Roberto Seitz (Contrabajo), María Florencia Prieto (Violín) Jorge Caruso (Banjo); hicieron sonar de a poco sus instrumentos. De repente, las partituras empezaron a volar, como por una fuerte ráfaga de «El viento» (Pepe Iglesias «El Zorro») y allí Karina Antonelli (Voz), apareció.

El repertorio de las canciones es para infantes ya que les enseña a rimar, a deducir antónimos de determinadas palabras, mezclan música clásica, tango y rumba con ritmos más pegadizos para niños.

Mientras Osvaldo, hacía sonar el teclado, le pedía a su musa inspiradora «Esmeralda rascame la espalda»utilizando distintas frases pegadizas, entrenidas y que rimaban entre sí como para ser asimiladas al instante. También disfrutamos «Toque toque», el tema que nos dice que si no queremos bailarlo no lo hagamos.

Uno de los momentos más lindos fue cuando Karina, invitó a los niños a hacer una ronda, mientras recitaban las melodías, como para lograr empatía con el público.

A través, entonces, de distintos matices musicales, nos fueron transmitiendo una historia de amor, en la cual ella y el pianista se enamoraron.

Con respecto a la puesta en escena, fue sencilla y delicada. Uno de los objetos a los que más se remitieró la pareja fue, en distintas ocasiones, a una antigua radio. ¿Qué sonaba? Una voz (a modo de estrategia publicitaria) para entusiasmar a los niños a que compren los discos del grupo. Fue una buena forma de hacerles conocer que a la salida de la sala podrían adquirirlo si así lo deseaban.

«Lalá» es un producto perfecto, trabajado, seleccionado en cada uno de sus temas y canciones. Eso es lo que atrae también al público. No hay dubitaciones ni improvisación. ¿Esto es positivo o negativo? Depende del gusto de cada uno, muy en particular. A decir verdad, «Lalá y el toque toque», parece un espectáculo trasladado de la televisión a las tablas. Solamente le faltarían algunos muñecos o personas disfrazadas y estaríamos en presencia de un programa de la pantalla chica.

Cuando tocaron «La bailarina», Karina le cantó a una marioneta blanca y a nosotros, muy dulcemente. Dicha bailarina, en manos de su ama, fue mostrando los pasos de ballet e introduciéndonos en un mundo de fantasía.

Pero, otra gran instancia de la tarde surgió cuando llegó la canción «El monito» (Pepe Iglesias «El Zorro») ya que en diversas estrofas tuvieron que niños y grandes, hacer estatuas y movimientos, guiados por la cantante. Si te equivocabas, eras reprendido por ella, así que no fue tarea sencilla copiar paso a paso.

Uno de los chicos, casi desde el principio de la función quería la canción de la polenta, pero con el calor que hacía, la banda no tenía demasiadas ganas de interpretarla. Finalmente, le dieron el gusto y por más gotas de sudor que tuvieron, entonaron «Y la fuerza que tiene» (Pepe Iglesias «El Zorro»).

Nadie pudo quejarse de nada, ya que complacieron los caprichos de cada uno. Hasta uno de los niños, en un momento corrió a tocar el piano de Osvaldo.

Hubo entusiasmo, alegría y ganas de volver por segunda, tercera o vaya a saber uno, quizás cuarta vez.

Quedan cuatro funciones más, para que aprendas las canciones y conozcas a este gran grupo de concertistas. ¿Te lo vas a perder?

Equipo

Escenografía: Valeria Abuin

Diseño sonoro: Nicolás Diab

Voz para locución de radio: Eugenia Alonso

Vestuario: Ana Algranatti

Iluminación: David Seiras

Coreografía: Ana Padilla

Dirección de títeres: Daniela Calbi

Diseño gráfico: Eduardo «Bochi» Tunni

Prensa: Luciana Zylberberg

Producción: Lalá y Gonzalo Guevara

Asistencia General: Graciela Gallelli

Dirección: Karina Antonelli y Luciana Zylberberg

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un hombre, todos los hombres, ningún hombre, él hombre.

“Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas están abiertas día y noche a los hombres.” J.L Borges, La casa de Asterión.
Un tipo en calzones a rayas y camiseta blanca corre por el cuadrado de cerámicos que delimita el escenario. Nos encontramos frente al típico psicótico – paranoico – aterrado – encerrado – hombre moderno. Hoquenops no puede salir. Está claro, pero no sólo del espacio físico que habita, sino de la cárcel mental que lo domina.
Discutiendo consigo mismo, este hombre que sale, que no, que sí, que se olvida de algo, que no puede… manipulado por el sistema que le vende enfermedades y él compra, compra el lacerado del HIV, compra el amarillo de la hepatitis, compra la gangrena y  también la toxoplasmosis.


De repente, sacando la cabeza de adentro de una caja, nos encontramos con una nena macabra que narra un drama familiar con la ingenuidad perspicaz de la infancia. Mamá linda, rubia, cuida el planeta, es vegetariana y hace yoga. Y papá un desocupado que fuma y mira televisión. Esta nena/monstruo absorbe ese mundo “sano y natural” que paradójicamente la transforma en un vómito del sistema.

De la casita en la pradera, de las flores y las muñecas pasamos al gorrito y los golpes. Changuito es un muchachito de clase popular del norte de nuestro país, a quien el Pulpito (que nunca vemos, que sólo conocemos por lo que Changuito nos cuenta) encuentra y apaña para que entrene y luche, para que sea boxeador. Él no quería ser boxeador, no quería pelear, pero “pasa que el pulpito é muy bueno é”.
Con una excelente fluidez y capacidad de caracterización inmediata, Eugenio Geraci se transforma ahora en un taxista renegado, aporteñado, quejoso y charlatán. “Sss, yo no voy a saber, sss, yo, seré lo que seré, pero eso, no soy”. El monólogo del tachero está cargado de negatividad, de odio y resentimiento contra todo en lo que el mundo se ha covertido. Pasa que él la tiene clara, viste, cosa de muchos años en la calle, de pasar por todos lados.
Y otra vez sin traje, volvemos al hombre inicial, al tipo que no puede salir, al que quería ser botánico, a ese que quería plantar plantitas. A ese que es todos, que piensa que tal vez pueda salir volando, a ese que hace el esfuerzo por calzarse los zapatos, que revisa el gas una y otra vez. A ese que envuelve a todos, que se para frente a la puerta y hace fuerza, que intenta reinventarse una vez más.

¡Y es que hay tantos Hoquenops en el mundo!

La obra se presentó el sábado 15/09 en El Club del Teatro (Av. Rivadavia 3422, a las 21.30 hs – Mar del Plata).

Melisa Morini

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Ser adolescente y casi adulto

Después de la edad del pavo, ingresamos en otra etapa aún más conflictiva y no demasiado feliz.

Durante más o menos 10 años, sino más, transitamos un camino donde notamos cambios físicos y psicológicos. Nos sentimos solos, abandonados por la familia, creemos que nadie nos entiende, que somos los primeros en pasar por la adolescencia, periodo en el que, justamente, adolescemos de muchas cosas (quizás la más importante sea la falta de comprensión).

«Cómo te explico» (Dirigida por Gustavo Salgado), nos muestra a un grupo de jóvenes en la escuela secundaria, que intentan revelarse contra el sistema educativo vigente.

El Director y guionista nos presenta una obra con mucha magia y espíritu, con aroma a triunfo desde el alma.

Zunny es una bailarina de danzas clásicas (Carolina Frogley) que abre la escena. Sus pasos perfectos van marcando su amor por el baile y el camino elegido para seguir adelante.

Una maestra (Mónica Divella), muy tradicional y exigente, que pretende que sus alumnos no asimilen conocimiento sino que aprendan de memoria los textos, muy bien caracterizada y con los ademanes precisos – y hasta un cántico obligado a repetir por los chicos. También hará de la madre de Marisa, desconcertada por la vestimenta que pretende lucir su hija y la niñez que por momentos desea abandonar, pero por temor aún no puede.

La diosa del colegio, perseguida por todos sus compañeros, es protagonizada por Patricia Fishman (Marisa), quien tiene un rol muy dulce ya que no intenta sobresalir por sobre sus amigos sino que trata a todos correctamente. Ella está enamorada de Cacho (Pablo Maltese) y viven un romance idílico, hasta que tienen que tomar una decisión importante y, a partir de la misma, todo podrá modificarse.

Daniel (Lalo Ramos), quien logra a través de su personaje mudo, mostrar todos sus dotes actorales y desenvolverse como si no tuviera voz de verdad. Él, con su simpatía y encanto será compinche con Marisa y, juntos, reirán y compartirán aventuras de niños. Quizás las últimas de este proceso infante.

Patricia (Candelaria Lua), la cheta del barrio, intentará mostrarse como una mujer diferente y distinguida. Junto a ella, estará su prima yanqui (Jimena González), quien atraerá las miradas de todos los adolescentes por ser más «rapidita» que las demás chicas de su edad.

Gustavo (Guillermo Borello), el traga del aula y preferido por la docente, aprenderá la lección tan de memoria que la olvidará al otro día por completo.

Acompañan cada sketch, un trío de músicos que no actúan como separadores de las escenas, sino como relatores – a través de sus canciones – de las mismas.

En cuanto al vestuario, el mismo caracteriza a la década de los 80′, una época muy especial en la que se sentía de otra forma y el amor no era cosa fugitiva.

Juntos, se divertirán, sufrirán por amor, por desolación y aprenderán a crecer.

Pero, ¿qué particularidad tiene esta historia?

Que está llena de gags muy particulares, que marcan el ritmo de la comedia. ¿Se acuerdan esa época en que uno iba al teatro, al cine o encendía la televisión y estaba lleno de cómicos donde no podías hacer más que disfrutar?

Bueno, exactamente eso sucede en Cómo te explico. Pero con una sumatoria de sensaciones, imposibles de transmitir con palabras. Hay que abrir el corazón y escuchar los latidos de estos grandes actores que nos contarán sus vidas personales, sus sueños y qué quieren lograr.

¿Cómo te explico que el teatro necesita de pasión para contar una historia, un nudo y un desenlace? ¿Cómo te explico que se te va a poner la piel de gallina con cada uno de los relatos y te vas a identificar con alguno?

Dramaturgia y Dirección: Gustavo Salgado

Asistente de Dirección: Carolina Correa

Músicos

Guitarra: Emiliano Salinas

Percusión: Germán Salinas

Cantante: Jimena González

Vestuario: Pablo Maltese

La cita es los jueves a las 21.30 hs en el Teatro El Tinglado.

Las localidades cuestan $60.

Mariela Verónica Gagliardi

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Sed de Poder

“Mecanismos de erosión para la tempestad de Shakespeare”, está basada en la obra de teatro “La tempestad” de dicho autor.

Esta puesta en escena, dirigida por Francisco Esteban Grassi, nos invita a recorrer las distintas maneras de Poder. Sabemos que el ser humano necesita de éste para, la mayoría de las veces, sentir confianza en sí mismo. En la antigüedad era muy común tener súbditos o esclavos, no solamente para delegar tareas sino para depositar humillaciones en alguien. Actualmente, el hombre modificó la forma de esclavizar a otros seres, pero aún no se abolió.

La simbología se hace presente, a cada instante, durante todo el drama representado por los actores: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Una fuerte tormenta acaba de desatarse y, después de distintos métodos para frenarla, el barco en el que viaja una tripulación, naufraga. Pocos son los sobrevivientes que logran llegar a la Isla de Nápoles.

¿Qué significa la tormenta o tempestad? Nos sugiere, sin lugar a dudas: violencia, odio, agresión y sed de venganza.

En cuanto a la Isla, ¿qué importancia tiene dicho lugar? Justamente, el escenario rodeado de aguas, demuestra la vulnerabilidad del hombre y cómo está apto para sobrevivir, aún cuando tema por su vida y lo crea imposible.

Unos fenómenos mágicos se desencadenan continuamente, como si fuesen un conjunto de códigos o un lenguaje, conocido por un solo habitante de la isla. A su vez, la música cobra un papel protagónico, en todo momento, ya que tiene relación con esa metafísica desplegada.

Para comprender mejor de qué se trata, Ariel, es protagonizada por una mujer que es la encargada de llevar adelante todo lo que Próspero le ordene y pida. Ella, es una especie de divinidad, que responde solamente a su amo.

Retomando el sitio de la isla, muchos estudiosos de los textos de Shakespeare, suponen que dicho lugar no es un invento sino que se trataría de las Bermudas ya que en el siglo XVII, naufragó un barco inglés (Sea Venture), haciendo que los sobrevivientes tengan que habitar la isla.

Próspero (antiguo duque de Milán y exiliado de sus tierras) vive en una isla desierta junto a su hija Miranda (campesina). Ambos tienen una mala relación entre sí, ya que él decidió vengarse de una traición pasada. Ella no entiende por qué debe vengarse pero sí descubre que fue el culpable del naufragio. Cáliban (sirviente e hijo de la hechicera Sicorax), intenta satisfacer constantemente a su amo pero comete el error de dejar huellas y, a partir de ellas, los sobrevivientes del naufragio, descubren la isla y su magia.

Por otro lado, Ferdinando (un Noble caballero e hijo del Rey Alonso) se enamora de Miranda y decide, para estar junto a ella, convertirse en esclavo de su padre. La pareja tendrá una sola opción para seguir amándose, que será elegida por Próspero: el casamiento. Así es como Ferdinando abandona su clase social para continuar junto a su mujer, para siempre.

Pero, actualmente, al Rey de Nápoles (Alonso) se le hace muy difícil continuar en su trono ya que su hermano (Sebastián) junto a su mujer (Antonia, hermana de Próspero), planean destituirlo, matándolo. Francesca (la sirvienta), es la única alma bondadosa que se puede sentir en ese mundo tan vacío y tenebroso, lleno de poder.

Además, aparecen otros personajes llamados Tríncula y Estéfano (un borracho empedernido), que intentarán encontrar las pistas para llegar a un tesoro oculto en la isla. Para tal fin deberán ganarse la confianza de Cáliban que los guiaría para tal objetivo. Se preguntarán cómo conoce tal tesoro. Porque las tierras eran de él y un hechicero se las robó, dejándolo sin nada. Para intentar recuperar lo que es suyo, deberá conseguir aliados. ¿Lo conseguirá?

El modo en el que Próspero decide conservar su calma interior, es asombroso. Más allá de los miles de años que tienen los textos originales, el mensaje sigue siendo el mismo: el perdón y la paz.

En cuanto a las roles desenvueltos por los actores, son excelentes. Logran cambiar de un instante a otro, sus personajes y vestuarios, a la perfección.

Se podría denominar una obra de teatro prodigio porque no existe el error humano.

En cuanto a la iluminación y el sonido, ambos cumplen un papel importantísimo ya que los cambios de escenas se determinan por las distintas tonalidades y sus gamas, al igual que la presencia de los espíritus son tenidos en cuenta por la música.

La tempestad, ese torbellino que todos llevamos dentro pero que cuando aprendemos, sabiamente, a domesticar, nos volvemos civilizados y Personas humildes.

Ficha técnica:

Dramaturgia: Francisco Grassi.

Dirección: Francisco Grassi.

Elenco: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Coach actoral: Nicolás Barsoff.

Música: Alejandro Attwell.

Iluminación: Luciana Jarez.

Escenografía: Duilio Della Pittima.

Vestuario: Juan José Barocelli y María Mazza.

Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.

Teatro: El Excéntrico de la 18, Lerma 420, C.A.B.A. – Argentina.
Funciones: Sábados a las 22:30hs.

Reservas: 4772-6092 / 4775-1438. Costo de entrada $60. (Descuento para estudiantes y jubilados $40).

Finalización: 27 de octubre.

Mariela Verónica Gagliardi