*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La música nos enseña a vivir

Ventanitas en concierto3

Si cada persona tiene imaginación (sea ésta mucha o poca), entonces un niño no tiene fronteras. Los más pequeños, disfrutan de los colores, de los juegos, de las canciones y del protagonismo.

“Ventanitas en concierto”, les da la oportunidad de hacerlos sentir especiales por un ratito. Si bien existen muchos musicales para niños, cada uno se caracteriza por algo diferente en general.

Esta propuesta de Ale Vera y Cristina Sansberro, incluye temas conocidos por todos: como el famoso Veo veo que grandes y chicos disfrutamos, inventando un mundo único, Ventanitas en concierto1con un objeto de un color determinado que deberá ser adivinado por los demás. Pero al versito típico se le agrega música, una coreografía con cintas de diversas tonalidades y la sorpresa de que los cuatro protagonistas de la obra recorran la platea del teatro.

Claro que estaba lleno de criaturas que se entusiasmaban con una y otra canción, bailando, moviéndose y disfrutando al máximo. ¿Y los adultos? Las carcajadas se escuchaban de parte de ellos y esto era señal de aprobación y, como muchas veces ocurre, de excusa para llevar a la función a sus hijos o sobrinos o nietos.

Estos actores(Matías Dinardo, Iara Grodmadzyn, Constanza Urrere y Karina Henández) no paraban de jugar, de encarnar a verdaderos infantes, de sentirse parte de ellos y -seguramente esto- despertó la alegría del público (quien no paraba de aplaudir al finalizar cada interpretación) y que la adrenalina fuera in crescendo.

Con respecto a la escenografía, llena de vida y capturando la vista humana, fue desplegando no solo un decorado sino un sinfín de ideas, despertares, sueños y lo más importante de todo que es la diversidad de cada uno.

¿Quién no ha jugado a las escondidas, contando hasta un número y luego corriendo en busca de sus amigos?

¡También está presente! Con otro desafío en que cada actor diseña la figura que imagina con unas formas de cubos y triángulo.

Pero de tanto desplazarse por el escenario se olvidaron de la merienda y así fue como prepararon una mesa con toda la vajilla para el té y la leche, creando colectivamente su menú preferido.

“Ventanitas en concierto” no solo es una puesta comprometida con el público más pequeño, sino con el aprendizaje de antes, el cual era más ingenuo, sin malas palabras, sin agresiones… un vocabulario puro para los corazones más sensibles.

Ventanitas en concierto2

Debo felicitar al equipo creativo por seguir apostando al crecimiento de una manera dulce, tierna y llena de amor; dejando de lado a aquellos contenidos que solo conducen a la violencia.

Y como de descubrir se trata, cada una de las ventanas y su decoración, están relacionadas con su dueño. Como quien se maquilla o peina de un modo determinado, estos artistas también lo hacen. De esta manera, sus características físicas y personales provocan empatía con los espectadores, quienes instantáneamente se sienten reflejados con alguno de ellos o tienen, simplemente, a su preferido.

Desde que ingresé a la Sala Pablo Neruda, hasta que salí de la función, me sentí sumergida en un programa de televisión de los años 90, donde era imposible levantarse para hacer otra cosa o perder el interés por lo que estábamos visualizando y escuchando.

Quizás porque la niñez la abandoné hace mucho tiempo, pero los recuerdos y los deseos -por sobre todas las cosas- siguen intactos. La canción, justamente, que hace mención a estos últimos, detalla cada sensación al contemplar una estrella fugaz o al llegar el momento en que podemos anhelar y cumplir nuestro pequeño o gran sueño.

Creo que la diferencia más notoria entre la generación de los pequeños y la de los más grandes, reside en que los adultos tenemos que esperar la llegada de la noche para dormir e intentar soñar. En cambio, ellos tienen la facilidad y espontaneidad de permanecer con los ojos abiertos y esas ansias de que el día no termine.

“Canción de ventanitas, como todos llevamos dentro, si salimos a encontrarnos con un mundo nuevo”, relatan en un instante de la obra. Y qué otro detalle se podría agregar. Solo falta que se acerquen para vivenciarlo.

Ventanitas en concierto

Mariela Verónica Gagliardi

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Los suburbios tienen aroma a Cachafaz

Cachafaz1

“Cachafaz, adiós milonga querida. Cachafaz, al compás del bandoneón”. Esta estrofa sonaba y resonaba en mi cabeza, una y otra vez, buscándole el sentido a la obra, a los relatos, a la intencionalidad de la pieza artística.

El personaje picaresco, chanta y adorable que encarna Emilio Bardi en los suburbios de un conventillo, donde vive con La Raulito (Claudio Pazos), su compañera, es una de las cuestiones más sobresalientes de la pieza teatral de Copi -dirigida por Tatiana Santana-.

Ellos hablan en forma de payada, ambientados como en la década del 40´, sintiendo el tango, la milonga, hablando en lunfardo y actuando instintivamente en un mundo donde el que no garronea algo está perdido.

Cuando empezamos a introducirnos en la historia, notamos como él es un borracho y “ella” trabaja de mucama pero la echaron por la barba crecida. Esta pareja no tiene demasiado tiempo para deprimirse ni llorar por los rincones. El dinero no les alcanza, no hay trabajo que dure y el Cachafaz chamuya con que tiene que inspirarse para escribir, narraciones que nunca llegará a publicar porque las ideas no le surgen demasiado.

Una de las cuestiones que me asombró fue la gran cantidad de personas grandes y que en ningún momento se horrorizaron ante las palabrotas esbozadas por los protagonistas. CachafazEs que en los burdeles, en los conventillos y en esa clase social, era moneda corriente escuchar ciertas expresiones.

En cierto momento escuchamos una canción sobre la pija que ella le canta a él, con ritmo de milonga. Los dos, felizmente, se tocan, danzan y expresan su sentimiento -tan profundamente- que logramos entender el amor que siente uno por el otro.

Estos personajes tan especiales, se enfrentan a la autoridad policial ante cualquier adversidad. Un día, el uniformado toca a la puerta y quiere arrestarlo. Explica el motivo y dice que están culpando al Cachafaz de haber robado cosas, lo cual es cierto. Y es que él tiene que hacerlo para sobrevivir monetariamente.

Mientras la comedia musical prosigue su eje emblemático y cada una de las trabas surgidas, las vecinas dentro del conventillo, le cantan a La Raulito sobre las cosas que les robaron.

Aunque no tienen solo un modo de proceder negativo. También se dedican a abastecer a la ciudad Pardo con carne, aquella carne surgida de los cuerpos matados. De esa manera, tienen otro ingreso para intentar mantener su humilde vivienda.

Pero la desfachatez hace que el delinquir sea un detalle y que todos sus actos sean justificados -de alguna manera- por su amada. El Cachafaz canta sobre su inspiración y dice versos como: “El hombre es un enemigo negro, blanco, pobre o rico; pero ninguno es pavo real”.

En cuanto regresa la policía, intenta arrestarlo pero él lo termina matando. No es un asesino a sangre fría, simplemente un hombre práctico. Claro que no sabe que acaba de asesinar a un familiar muy cercano, pero éste no es motivo suficiente para que se entristezca ni tenga cargo de conciencia. Un hombre raudo como él está para otras cosas.

Otra de las situaciones más relevantes de la historia es la referida a la noche en que van a comprometerse. Dicha unión surge a partir del asesinato del último vigilante y al robarle su anillo, se da cuenta de que puede dárselo a ella. La Raulito va a estallar de felicidad, aunque Cachafaz2más tarde una desgracia se avecinará, la cual romperá con toda la dicha.

La puesta en escena es oscura, arrabalera, con un cuerpo de baile que expresa los sentires de cada situación, sumado al agregado de sus voces -las cuales no podrán ser silenciadas-, y el lujo de contar con tres músicos que interpretan con sus instrumentos las melodías de las canciones en vivo.

“Pedile perdón al cielo por haber comido humanos”, dice uno de los vecinos. A lo cual podemos agregar que cuando la desesperación es tan grande no hay moral que prevalezca. ¿Está bien consumir animales y no humanos? El especismo presente nuevamente. En otra época, en otro contexto sociocultural. La quietud predispone al hombre a aceptar que es ético asesinar a los inferiores y, sin embargo, es incorrecto comerse entre pares.

Cuando el corazón deja de latir, cuando éste es lastimado, herido, imposibilitado de seguir con su sonido interno, recién ahí los valores más profundos salen a la luz. La humanización del humano.

Ficha artístico-técnica Cachafaz

 Mariela Verónica Gagliardi

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Soñar es como volar

La fábrica de los sueños

Finito (Gaspar Fernández) y Caniche (Cecilia Peredo) son los protagonistas de una obra de teatro para chicos, en la cual se aborda la temática de la imaginación. Se suele decir que los niños tienen mucha imaginación, pero a veces se exagera. Lo que ellos tienen son sueños sin fronteras, sin límites y eso es lo que -muchas veces los adultos- necesitamos.

Cuando me senté frente al escenario y comenzó a narrarse la historia, inmediatamente, recordé un film de Jean-Pierre Jeunet, titulado La Cité des enfants perdus.  Esta película, para quienes no la han visto, trata sobre una ciudad en la que los adultos han dejado de soñar. Es entonces cuando deciden tomar prisioneros a los niños y robarles dichas ilusiones.

En “La fábrica de los sueños”, se transmite un mensaje similar pero para infantes y con una magia especial. Al comienzo del relato, los actores principales, dicen lo que les gustaría ser en un futuro; claro que cada profesión u oficio tiene un tinte gracioso.

Lo interesante de la puesta en escena es que cada actor tiene su espacio para demostrar su arte y llevar a cabo su interpretación. Además, cada personaje se justifica y no existen roles de “secundarios”. Existe una variedad de recursos utilizados por los actores como el canto (letras inventadas especialmente), el baile coreográfico, los títeres y una amplia gama de expresiones. A su vez, se suman las animaciones en una pantalla grande que están relacionadas específicamente con la historia y sus protagonistas. Cabe resaltar el profesionalismo con que está realizada cada una de las partecitas de la dramatización.

La fábrica de los sueños4

Y en un momento llega Bobinsky -el cartero- (Catalina Mancini) quien le dice a los chicos que: “Los ciudadanos que no tienen sueños se convierten en zombies”. Esta frase es el puntapié inicial para insertarnos en el desarrollo de la obra y entender el por qué de cada acto de la obra.

Avanzando el relato nos enteramos de que existen dos ciudades: Alegría y Oscuridad.

Claro que Elvicaria (Cecilia Peredo) es la reina de Ciudad Oscura, que junto a su ayudante Gagá (Gaspar Fernández), le quitaron los sueños a algunos niños. Es aquí, cuando entran en escena Romina Almaluez y Catalina Mancini, interpretando dichos roles. Ellas están obligadas a trabajar para la malvada y solo si se duermen, perderán sus sueños. ¿Cómo harán para que esto no ocurra?

Los cuatro actores están extraordinarios durante toda la obra y tienen más de un papel cada uno le permite lucirse con diferentes vestuarios, voces, libretos y ademanes.

Uno de las partes más bellas de la obra ocurre cuando clasifican los sueños en por ejemplo: lindos, imposibles, entre otros. Es allí cuando se dan cuenta que Elvicaria necesitaría sueños agradables para su vida, como para tener algo de bondad en su corazón. Pero lo cierto es que no es nada sencillo saber el camino hasta su vivienda de chiquita. Así que aparece Faustina, la aviadora, (Romina Almaluez) quien los guía hasta su morada.

La fábrica de los sueños3Después de encontrarse con ella, descubren que no es tan mala como se mostraba y, también, conocen la triste historia que la traumó desde chica. Como le decían a todo que no, jamás pudo tener un sueño.

Esto que parece algo simple, es importantísimo lograr conservar para toda la vida: la ilusión. Y es increíble cómo ciertas etapas y hechos de tu vida, pueden condicionarte a que seas feliz o infeliz en el futuro.

El final de “La fábrica de los sueños” es original y muy dulce. Las niñas deciden enfrentar a la mala de la obra con un acto de amor, optan por hacer el bien poniendo una caricia a esta “bruja” sufrida.

Es una historia para emocionarse, reír, conectarse con el niño interior (si sos adulto) o para sentir todo en carne viva (si sos chico). Está llena de enseñanzas, una escenografía super atractiva, llena de colores y muy estética. A su vez, los vestuarios acompañan a la decoración y esto hace que no exista algo a destacarse por sobre lo demás. Todo se valora y da ganas de estar en el público cada función.

La fábrica de los sueños2

Si quieren vivir una experiencia diferente en lo que es el teatro infantil, aprovechen para asistir los sábados a las 17 hs, al Tinglado.

ficha artístico técnica La fábrica de los sueños

Mariela Verónica Gagliardi

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Historias pasadas, traumas presentes

El mal recibidoIIIComo la famosa frase que dice Vi luz y entré, así fue. Parecía una casa familiar y lo era. Una mesa con sillas alrededor, un televisor encendido, personas dando vueltas por allí, una cocina más apartada, alimentos en proceso de ser cocinados. No entendí bien qué estaba por ocurrir, pero algo diferente seguro sería.

De repente, las luces se centraron en la mesa y aparecieron cuatro personajes a decir –cada uno- su propio relato. Éstos, se fueron hilando, mimetizando, confundiendo, entrelazando, dando giros inesperados; hasta finalmente aceptar que “El mal recibido” no era la típica dramatización con introducción, nudo y desenlace.

Ignacio Apolo –quien dirige esta obra-, ingresa en cierto momento a escena con el guión en la mano, lo cual sorprende por lo que entendemos (estructuralmente) que se debe hacer en vivo.

Muchos libros antiguos, distribuidos sobre la mesa, son portadores de las palabras dichas por los actores, también como ejemplos y guías, durante cada anécdota e historia.

Y la tragedia irrumpe con un relato, pronunciado por Leónidas (Mario Jursza), en el cual nos cuenta que intentó matar a su propia abuela en defensa El mal recibidopropia. Pero no se lo puede juzgar, porque aún no se sabe si tuvo motivos reales para hacerlo, qué lo condujo a eso. Y como si sus palabras se diluyeran, prosigue otra oratoria en la que nos enteramos de la causa perseguida por parte de Sandra (Martina Viglietti) –empleada del delegado de la intendencia de un pueblo en La Pampa-, quien defiende fervorosamente al feminismo y sus doctrinas, tratando de descubrir distintos homicidios en la zona.

Claro que Lucas Barca –vestido con ropa no inflamable, en cierto momento- nos adentra en sus preocupaciones y Alejandro Dufau –personificado como un reo- también tienen historias por contar. Y para clarificar un poco el panorama, tendremos que estar muy atentos a cada intervención y no ponernos ansiosos con descubrir nada antes de tiempo ya que lo que interesa es estar atentos a la evolución de la dramaturgia.

Con respecto a la puesta en escena, existen varias cuestiones originales a destacar como: la estética de las historias, el modo de contarlas y los recursos utilizados para éstas.

El televisor no cumple la función de distracción sino todo lo contrario. La selección de entrevistas y fragmentos, extraídos de diferentes estilos de programas, son doblados por los actores a lo largo de la obra (al igual que la creación por parte del mismo equipo de actores, especialmente para la pieza teatral).

Las palabras siguen, se reiteran y vuelven a empezar. De este modo se entiende que lo trascendente es lo intrascendente de lo que se dice, cobrando valor real el cómo.

Entre un suceso y otro –se crucen o no-, los actores van cobrando vida en otros personajes, interpretando magníficamente un rol u otro. A su vez, una El mal recibidoIIcena está aproximándose, las recetas son recordadas por ellos, las recetas de la abuela, sus albóndigas con pan, mojadas en salsa; las mismas que son convidadas a los espectadores, haciendo que formen parte de lo que acontece. El vaso de vino tinto, acompañando los estragos, las penurias, las ilusiones, las angustias y el deseo de que todo cambie para bien.

Cuando todo parece calmarse, una madre está muriéndose de cáncer y nadie se anima a terminar con su dolor –por más que lo esbozan-. Cada personaje se altera, cobra valor y vuelve a caer en la monotonía.

Y ciertos fragmentos son dichos a coro (reiteración) con el propio Apolo, quien tiene la suspicacia de tomar este desafío en “Un mal recibido”; una historia que se enreda, un conjunto de historias que se enredan pero que al encontrar el sentido, se asume que no hay mal que por bien no venga.

Todos los protagonistas tienen su costado oscuro y no tienen miedo de sacarlo a la luz. Ni Leónidas, quien no para de empapelar el barrio con la foto de su perro desaparecido.

Todos los males fueron absorbidos, pero no todos asimilados. Al contarlos, se quitan un gran peso de encima, pero no por eso dejan de existir.

ficha artístico-técnica El mal recibido

Mariela Verónica Gagliardi

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Un rescate emotivo

El caballero de la mano de fuego2En un palacio medieval, viven un Rey y su hija. Pero las cosas no marchan bien. El Brujo parece estar cerca y tiene el plan de raptar a la princesa. Su padre intenta elaborar estrategias para impedirlo, pero no lo logra.

Además, el Brujo tiene como amigo al Diablo y, juntos, son dinamita. Una dinamita extraña y poco convencional ya que no tienen la fuerza suficiente como para combatir al bien.

Esta obra de títeres llamada “El caballero de la mano de fuego” (de Javier Villafañe en conjunto con la Compañía de Títeres de Eva Halac), nos narra una historia de amor, de luchas, de intereses, de héroes y heroína. Ellos serán los encargados de hacernos reír y estar en tensión hasta que la princesa recobre su libertad.

En cuanto a los propios muñecos, están confeccionados hasta con el mínimo detalle de su cuerpo y vestimenta, al igual que los distintos castillos y ambientes que van surgiendo con el correr de los minutos. La minuciosidad con que se despliega el cuento, nos llenan de ternura y, a su vez, salimos con una sonrisa de la función.

Existen varios aspectos de los personajes (interpretados por Ariel Pérez de María y Eva Halac) que permiten darle a la historia un vuelo diferente. Por ejemplo El caballero de la mano de fuego3la voz del Diablo, muy finita que provoca risa en el público y hace que los mismos intérpretes no se vean tan hostigados.

También, la utilización de un presentador -títere-, facilita el entendimiento por parte de los niños, quienes se ven hipnotizados por la historia. Como un libro que se abre, lleno de imágenes encantadoras, esta puesta en escena contiene efectos y música en vivo -a cargo de Juan Sleigh -, melodías que logran una historia de género fantástico con todo lo que esto implica, conflictos, tensión y magia.

Desde un principio no se comprende por qué deciden llevarse de fugitiva a la hija del Rey (la princesa de las Trenzas de oro), ni para qué. Lo cierto es que su padre y El caballero necesitan encontrar pistas que las conduzcan al castillo de brujerías -un sitio con tonos oscuros y energía negativa-.

Así es como nuestro héroe tendrá que enfrentar al malo de la historia, hasta que le hacen un hechizo y éste queda pequeño. No se rinde y lucha por su amada; consiguiendo arrojarlo al pozo del infierno. “Su fuego está en la ropa y el mío en el corazón”, le dice El caballero al Diablo. Esta metáfora resume el contenido de la obra, las palabras utilizadas y la fuerza que tiene el amor para combatir cualquier mal.

Lo bello de la narración es que es para todo público. Los pequeños se quedarán con lo visual y los adultos con los mensajes emitidos por sus personajes.

El caballero de la mano de fuego1

“El caballero de la mano de fuego” es una historia, un cuento para infantes y una cosquilla al alma. Ver interactuar a los personajes, escuchar las voces de los actores y las intervenciones del único músico; tienen como consecuencia que pasemos un rato agradable, colmado de aprendizajes.

El caballero de la mano de fuego

 

Mariela Verónica Gagliardi

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La muñeca en su jaula

La muñeca en su jaula

LA MUÑECA EN SU JAULA

Versión dramática de la obra de Alejandra Pizarnik

con Stella Maris Closas

y la participación de Alba Azucena Rombulá

Dirección: Ezequiel Ludueña

Las puertas del universo teatral de Alejandra Pizarnik.  Huellas poéticas sobre el escenario.

Una mujer, que ordena la casa de un familiar muerto, descubre un mundo paralelo luego de haber limpiado y embalado una serie de objetos, y expresa su asombro, sus miedos y su felicidad a través de textos de Alejandra Pizarnik.

La autora de Árbol de Diana escribió una única obra teatral: Los poseídos entre lilas. Sin embargo, su poesía  y su prosa, traen huellas de un universo construido sobre imágenes dramáticas, que definen su teatralidad desde su carácter escenográfico y sus conflictos interiores.

Coreoforma: Leo Murray

Escenografía y vestuario: Pablo Graziano

Realizador: Maximiliano Soto

Maquillaje: Pilar Trujillo

Ilustración: Luciana Sáez

Fotografía: Ezequiel Ludueña

Prensa: Carolina Alfonso

Asistentes de dirección: Alba Rombulá y Carlos Lupori

Producción: Ruhesi Producciones

Dramaturgia y dirección: Ezequiel Ludueña

 ESTRENO: DOMINGO 16  DE JUNIO A LAS 19 HS.

Funciones: Domingos a las 19 hs.

Duración: 55  minutos.

Teatro La Comedia

Rodríguez Peña 1052

Entadas: $ 80.

Palabras del director:

Hay un cuerpo anterior a uno mismo, un cuerpo que es el propio cuerpo y, a la vez, el cuerpo de nuestros mayores, de nuestros antepasados. Los textos de Pizarnik me causaban admiración pero me resultaban ajenos; percibía que en esa música había algo muy simple, muy antiguo forjado con oficio y angustia pero no podía asociarlo enteramente con mí realidad. Esta obra es el desenlace del intento de acercarme a la obra de Pizarnik a través de una corporalidad que no es mía y que, sin embargo, es tan mía que me trasciende: la de mi madre. Gracias a ella, algo de esa música ajena se hizo carne en mí. Y Pizarnik pasó a ser Alejandra.

Ezequiel Ludueña

 

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Segunda temporada de «El Imperio de Goldie»

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Promo 2×1 para «Marionetas Orsini»

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