*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Cuando el dinero podría comprar la felicidad

Antihéroe off

ficha Antihéroe off“Para poder alcanzar la sensibilidad del espectador en todas sus caras, preconizamos un espectáculo giratorio, que en vez de transformar la escena y la sala en dos mundos cerrados, sin posible comunicación, extienda sus resplandores visuales y sonoros sobre la masa entera de los espectadores” (Artaud, Antonin, 1938, El teatro y su doble).

Existen momentos en la vida en que todo pareciera ser una nebulosa tan grande como infinita a la vez. Desde ese nubarrón pesado, denso y angustiante es que Remo se para ante un público que oficiará de confidente -para guardar sus intimidades más preciosas y sufridas-.

De esta manera, Patricio Abadi, escribe e interpreta a un padre y actor que pretende escapar de la realidad componiendo diferentes personajes, los cuales se combinan de un modo humorístico, existencialista y satírico. Una fusión, realmente, conmovedora en la que el artista es superado por su presente y futuro, luchando por reunir el dinero necesario y viajar hacia Inglaterra a reencontrarse con su pequeño hijo. Toda la puesta en escena girará en torno a su niño a quien no ve hace tiempo.

¿Cuántos padres como Remo existirán y quisiéramos que existan para que el mundo sea más noble y espiritual?

Remo, como una sencilla acepción relacionada al movimiento, al avance, a querer llegar a ese puerto en que se encuentra su amor más grande, fruto de la esperanza.

Así es la historia de este luchador en Antihéroe off y que se embiste como una criatura sufrida, noble y sincera. Un verdadero héroe que solo precisa confiar en sí mismo y proyectar un futuro colmado de fortunas -no solo económicas sino sentimentales-. Allí, desde un sitio que oscila entre la desesperación, la angustia, la depresión, las botellas de alcohol, los sueños y cada uno de los recuerdos; está Remo. Pretendiendo estar, permanecer y avanzar si saber bien cómo. Sin referentes a quien copiar o pedirle ayuda, sin una familia, con personajes que compone desde antaño -pero que no tiene la oportunidad de mostrar en vivo-, con la grandeza obtenida por tanto sufrimiento y por el estar en pie cuando su corazón está derrotado absolutamente. ¿Cómo dar cuando ya no se tiene?

De repente, una voz infantil se escucha desde un grabador de juguete y la piel se me eriza completamente. En este momento del unipersonal se produce un quiebre en que el humor es dejado de lado y ya no puede disimularse el dolor que invade a este hombre que rememora sus comienzos en los escenarios, su primer profesor de teatro y las páginas leídas de autores excepcionales que lo formaron profesionalmente. Todo, ¿para qué?

Pareciera ser que él no quiso ser actor sino huír de sus penas, ponerse el traje de Hamlet pero hablar con otra voz, combinar el delirio con el clasicismo y la oportunidad con el deseo.

Abadi es un talentoso que deja todo en el escenario, que suda como boxeador y sufre como padre, que baila como Freddy Mercury pero llora como niño, que lucha como un águila pero cae como un pichoncito de su nido incluso antes de nacer, que implora al universo su existencia y no obtiene las respuestas que busca, que quisiera estar simplemente con su hijo a quien ama desde lo más profundo pero que no tiene el dinero para un pasaje, ni la oportunidad de actuar en Londres ni un hombro en que apoyarse para descansar.

Y, de repente, una tortuga camina lentamente simbolizando a Artaud y su teatro absurdo. Simplificando la complejidad del hombre y explicando la esencia de la existencia humana.

Chuker, el poeta edulcorado es aquel personaje que descontractura la presión del artista-hombre, que lo encauza y permite reír en medio de tanta pena.

Resulta increíble el don que tiene Patricio Abadi para manejar cada uno de los clímax por los que transita la obra, metiéndose a cada espectador en el bolsillo y andando por momentos risueños al principio y dramáticos (plenamente) hacia el final.

Con respecto a la iluminación, a la música y efectos, todo está a merced del espectáculo otorgándole los detalles necesarios para que Remo se concentre y transmita cada uno de sus sentires, despreocupándose por el entorno. A su vez, los objetos que aparecen le sirven para citar e ir componiendo cada partecita de su ser, cada detalle de su relato y cada lágrima contenida.

“El corazón tiene razones que la razón no entiende” (Pascal, Blaise), afirma en cierto instante y así consigue asumir ciertas elecciones del pasado que lo ubicaron donde hoy está parado, frenado y obstaculizado -en cierta forma- por él mismo.

Y, como si el telón cayera ferozmente de golpe, se acentúa diciendo que el actor “tan cerca de la basura como de la eternidad” (Kantor, Tadeusz).

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Noche mágica de música pop

Machaca3Cuando se termina uno año, siempre se busca hacer un balance.

En el caso de Sabor A Teatro, el desafío es encontrar el último espectáculo del año a cubrir, que sorprenda, que llene de satisfacción al alma y que deje alguna enseñanza.

El 30 de diciembre, casi 31, andando por las calles de Microcentro, un lugar me invitó a pasar. Se trataba de un espacio que forma parte de un hostel en el que se podían ver muchísimas personas de otros países. Con un ánimo festivo, como si ya se tratara de la víspera del 1° de año, una banda estaba tocando. Con un estilo de “rock”, a lo que en la actualidad se suele denominar como tal, seguí depositando mi esperanza en algún otro grupo que se presentaría a lo largo de la noche.

Y se trató de la segunda banda, una banda con vigor, con muchísima onda, con un repertorio propio y otro de covers, que desfiló por el folk, pop y nos brindó un verdadero show en el que se pudo ver a sus músicos muy compenetrados, fusionados, felices de estar allí y dichosos de contagiar su energía a un público que estaba más acostumbrado a la banda anterior súper convencional y no a un equipo profesional con el que había que establecer un lazo diferente y entregarse a un viaje colmado de placer, sabiduría e inteligencia.

Machaca está integrada por: Gianni Sabbione (Voz y sintetizadores), Nicolás Castañeda (Voz y bajos) y Nahuel Santos (Voz y guitarras). Un grupo que suena a sintetizadores de los años setenta con un tinte más contemporáneo aún y una pasión por la música y sus melodías de tiempo atrás. Con reminiscencias de rock, pop y un aire innovador que hace vibrar de principio a fin.

Sin lugar a dudas que el tema “Elefantes rosas”, con el que abrieron la noche; es uno de los más increíbles de todo el disco que se titula “Machaca, instinto de satisfacción”. Una satisfacción para ellos y para nosotros como espectadores, para sus seguidores de siempre y los que nos sumamos a este móvil de cultura pop en castellano e inglés.

Sé quién soy, Himno de mi corazón, Satisfaction, No soy tu amor, Loco, Safe and sound, Chica Nacional, Dame una razón, Nada personal, Sabés y Chica cool; completaron el repertorio escogido por estos músicos talentosos que ya han compartido escenario con Miranda, Cuentos Borgianos y demás bandas famosas de larga trayectoria.

No fue casual encontrarlos horas antes de finalizar este 2015. Un aplauso cálido, conmovedor y colmado de alegría, suena durante las últimas estrofas de Chica cool. Y no es una despedida sino un hasta pronto y que en el 2016 puedan rodar por diferentes espacios y movidas culturales impregnando su compromiso musical y dejando huella al andar.

Mariela Verónica Gagliardi

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«Esa mala mujer», en febrero

esa mala mujer

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Arrancando la viruta

Percal Ocho x ocho

Unos años atrás en un Festival de Fado y Tango tuve la oportunidad de escuchar a Percal Tango. Esta orquesta -integrada por diferentes músicos- modificó su formación inicial y se convirtió, con el correr del tiempo, en una búsqueda consolidada, precisa e íntegra, que pisa fuerte, que tiene nombre propio y brilla desde lejos.

Así como en un momento sonaban a tangos de otros (porque resulta imposible no tener incidencias musicales de autores ya consagrados) hoy en día consiguieron su propio sello.

Entre anécdotas, el carisma serio de Nacho Cabello, la conjunción de instrumentos de cuerdas y percusión, la voz del líder y Eva Fiori otorgándole la femeneidad arrabalera al género. Esto es Percal y el tango de antaño y de ahora. Un recital que tuvo como finalidad presentar el nuevo disco “Ocho x ocho”, un material doble y que por eso duplica su apuesta.

El show en Boris permitió percibir auditívamente la magia de cada canción, del repertorio propio y del apropiado. De un material titulado Admiración -con autoría de Pedro Laurenz y homenaje a éste- y de la segunda parte mencionada como Inspiración -que incluye temas propios-.

Desfilaron por el escenario diferentes estilos que engloban a: tangos tradicionales, milongas, vals y una fusión de ritmos tangueros bien de Percal. Porque de eso se trata, de acercarse a una orquesta joven que apuesta a perdurar en el tiempo, a homenajear y, también, a escribir su propia historia, a aplaudir a los históricos y también ser aplaudidos, a sonreír cuando se rememora y también lagrimear en ocasiones que lo justifiquen.

Cerrando los ojos pude sentir a otra de las orquestas que conquistaron mi corazón hace rato llamada El Arranque. Siento sus pasos, su esencia, pero no como una copia… es simplemente un vestigio, ese algo que resulta imposible de definir pero que ahí está como una sensación en el aire, en las notas, en los acordes, en ese pisar fuerte y decir “acá vamos, arrasemos”. Considero que con los años esta orquesta se convirtió en un equipo que se encamina hacia un objetivo determinado, un equipo en el que cada artista tiene su espacio, en el que no resalta uno por encima del resto, una solvencia sin igual que está integrada por: Álvaro del Aguila (Bandoneón), Nacho Cabello (Voz y guitarra), Juan Manuel Costa (Violoncello), Eva Fiori (Voz), Sergio Milman (Piano), Nicanor Suárez (Contrabajo) y Hernán Zauner (Violín).

Tangos melódicos, tangos cantados, tangos para bailar, otros para soñar despiertos, para hacer firuletes o para conquistar desde la mirada.

Los tangos admirados fueron: Orgullo criollo, La revancha, Risa loca, Milonga de mis amores, Mala junta, Mal de amores, Berretín y Esquinero. Mientras que los inspirados: Cocó, Lila y las luces, Coplas de mi niño, Sobre los tilos, Final del juego, Un vals para Joaquín, Cables y cajita, y Buenas noches.

Una velada realmente encantadora de la que disfrutamos todos. Una noche en la que se sintió unión y fuerza, sonrisas, expresiones y deseos, una noche en la que la política fue dejada de lado por un momento para demostrar cómo las letras de estas canciones pueden hablar más que cualquier discurso.

Sumado a esto, la voz de la talentosa Eva Fiori que deleitó en cada una de sus interpretaciones en que consiguió lucirse como una verdadera figura. Una cantante excelente que subió al escenario cada vez que le tocaba su turno y que con sus rulos perfectos conformó una performance encantadora.

Así da gusto presenciar un recital de tango, que tiene la particularidad de ser para todo público. Sí, porque podían verse a bebés de meses de vida despiertos y sin hacerse notar en absoluto. Y es que los pequeños que crecen entre melodías, difícilmente no lleven al tango su sangre.

Entre fotos, videos, aplausos, gritos desenfrenados, ovaciones y saludos; fue despidiéndose esta orquesta que, notablemente, pasó por esta noche loca que más que loca fue sentimental.

Mariela Verónica Gagliardi

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El triunfo de la bondad

La loca de Chaillot

«Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho».

(Jean Giraudoux).

Una sátira muy distinguida, que se vale y apoya de y en varios recursos literarios y teatrales para conseguir que este clásico francés de Jean Giraudoux se convierta en una pieza artística digna de ser vista y apreciada en todo momento. La loca de Chaillot (escrita por Jean Giraudoux y dirigida por Francisco Javier) no es solo la historia de una mujer sino de varias mujeres que se unen para tramar un plan. Dicho plan será muy estratégico y girará en torno a una problemática de aquel entonces que no podía ser quitada con un simple pestañear de ojos: la invasión de Alemania a Francia.

Durante la cuarta escena de esta dramaturgia (que tuvo su única función en la Alianza Francesa), Francisco Javier utilizó al teatro como máxima expresión, haciendo que cada actor se destaque con su personaje -tanto si fuera secundario como protagónico-. Y es que este director tiene tanto conocimiento acerca de las artes escénicas y del presente autor que pudo hacer una puesta en escena magnífica, montando un fragmento extraordinario y en que se puede comprender a la perfección el argumento de la obra sin necesidad de conocer las escenas restantes. Claro que tuvimos, como espectadores, el plus de escuchar a Francisco Javier quien hizo un recorrido acerca de la vida y obra de Giraudoux y de La loca de Chaillot.

Casualmente, el dramaturgo, un año antes de morir escribe en 1943 la presente sátira -momento en que Francia había sido derrotada en la Segunda Guerra Mundial-. Ese es el contexto de la obra, la cual tiene un doble giro para hacer pensar al público y también para que éste pueda hacer su análisis sobre la historia que bien podría entenderse como un triunfo de Francia por sobre Alemania.

En cierto momento menciona que “los personajes expresen lo que les ocurre, lo que sienten, lo que les pasa en relación a los acontecimientos de la época, los acontecimientos”. Y, ciertamente, es así. Seis personajes finamente caracterizados, con un andar que refleja quién es quién, con un trabajo tanto corporal como vocal en el que se logra vislumbrar hacia dónde se conduce cada uno y qué es lo que pretende.

Dicha escena se centra en el conflicto del petróleo. Pareciera ser que debajo de una casa, en un sótano más exactamente, se encuentra este hidrocarburo que pretenderá ser extraído por un grupo de personas interesadas. Como contrapartida, Aurelia y sus amigas (Constanza, Gabriela y Josefina) emprenderán un plan para darle la lección a quienes suelen fijarse en el dinero más que en la humanidad.

Lo más interesante es que la escalera que conducirá a estos hombres al subsuelo, no les permitirá retornar a la superficie ya que un abogado -designado por ellas- se encargará de celebrar un juicio para que eso ocurra.

Una figura noble de abogado es fabricada por este grupo de mujeres que pretenden hacer el bien por sobre todas las cosas y la designación del hombre de la ley tendrá mucho que ver con esta cuestión.

Todos los actores consiguen lucirse deleitosamente y en casi una hora desfilar por el escenario, haciéndonos sentir en París -con proyecciones fílmicas-, con palabras en francés, con la delicadeza y suspicacia para conseguir esa templanza en que es posible decir y hacer sin correr velozmente. A su vez, un vestuario que ilustra a cada personaje y lo dota de la apariencia que, junto a la destreza de cada quien, logra desenvolverse muy bien.

Buenos y malos (puramente hablando) se enfrentan y prevalecen unos por sobre otros. Según palabras de Javier, la Loca de Chaillot y quienes la rodean, conforman una especie de “Corte de los milagros, parecen personajes de la picaresca española”.

Realmente un extracto que llega al alma, muy tierno, bien logrado y que, seguramente, continuará reuniendo a esta “nobleza” relegada de la sociedad parisina.

ficha La loca de Chaillot

Mariela Verónica Gagliardi

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Latin Lover

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Existen personajes en el mundo artístico que superan todo tipo de ficción. Tal es el caso del actor italiano Saverio Crispo (Francesco Scianna), un galán empedernido que arrasaba con hombres y mujeres por doquier. Ese ángel y encanto que tenía tanto al interpretar un rol en un film como en «vivo» con sus esposas, lo dotaba encantador. Tanto que en cuanto se reúnen sus viudas (con sus hijas y nietos) para homenajearlo, no demuestran odio ni rivalidades entre ellas. Todo lo contrario, se crea una atmósfera perfecta en la que un grupo de mujeres intercambia anécdotas, sueños, vicisitudes, suspicacias y esa admiración por Saverio.

Latin Lover (escrita por Giulia Calenda y Cristina Comencini, dirigida por ésta última) es una película con un encanto sublime, que te conquista desde el principio y hasta llegar al corazón. Con una estética de décadas pasadas, en tonalidades pasteles y con diferentes estilos musicales bien característicos de los sesenta.

El humor es el ingrediente esencial y primordial en esta historia en la que no solo se admira el trabajo fílmico de Saverio, sino la convivencia de estas particulares mujeres que darán mucho que hablar. Entre planos secuencia, primeros planos y panorámicos; Latin Lover se convierte en un recorrido sin igual que da ganas de seguir observándolo durante horas.

Con una calidad de imagen realmente impecable, una intercalación entre datos reales y anecdóticos en su justa medida (como para no convertir la comedia en un documental convencional). Utilizando recursos del drama y la comedia es posible imaginar el universo de Crispo a través de los relatos de sus ex parejas e hijas. Al no haber opiniones masculinas todo se vuelve una aventura feminista en la que se ensalzan las hazañas del encantador tano.

En medio de una tarde, previa a la proyección de la película en que se narra la vida del homenajeado, todos los trapitos se muestran -al igual que cada debilidad y dolor-. Como si alguien hubiera dicho “basta”, como si no aguantara más el llevar esa mochila tan pesada. Dar el ejemplo se torna inmoral y cada escena avanza por sobre quienes intentan perdurar ante todo el pasado. De repente, un hombre, un amigo de Saverio y su doble. Quien más lo conocía realmente y quien se detiene a narrar -durante la función- cada detalle que engalanará muy suspicazmente el film.

Existen varias frases que quedarán en el imaginario social de los espectadores, pero me atrevo a resaltar la siguiente: “Mis hijas son mis verdaderas mujeres”. Y en verdad así se hizo evidente durante la reconstrucción de cada retazo de la vida del actor. Sus mujeres-esposas solo fueron compañías especiales que no titubeó en reemplazar. En cambio, ellas, sus descendientes que tienen esa magia por el arte al igual que su padre. Claro que no llegó a conocerlas muy en profundidad a algunas de ellas y seguramente estaría feliz de saber quiénes son.

Son “amigas de desgracia”, según Ramona (Marisa Paredes), y utiliza estas palabras para dirigirse a Rita (Virna Lisi). Ambas se apoyan, se recuerdan cuando jóvenes, se desvisten sus intimidades y vuelven a empezar de alguna manera. En definitiva, el homenaje solo será un día, pero bien cargado de dramatismo no exagerado. Encuentros, desencuentros, separaciones, tensiones y el aporte de Pedro (Lluís Homar) que creará un antes y un después.

¿Se puede ser un galán a toda costa?

En el caso de Saverio, pareciera ser que sí. Inimputable, adorado por toda persona (de cualquier sexo) que se cruzara con él, enaltecido por su sonrisa y el talento para cantar y bailar deleitosamente.

Mientras todo se va desenvolviendo un periodista tendrá el honor de escribir (o mejor dicho de reescribir) la verdadera historia del galán.

¿Por qué contar solo una mirada cuando ya se tienen dos y bastante complementarias?

A la vez que las imágenes de “El secreto del coyote” y “El amante extranjero” continúan agregando sonrisas, desfachatez y romanticismo, todo llega a su desenlace. Como el entendimiento de que él ya no está vivo y que todos los recuerdos permiten imaginarlo por doquier, sentirlo, amarlo… como en las estrofas que suenan al final: passa il tempo e tu, dove sei con chi sei, tu non pensi a noi, ma io so che da me. Tornerai (pasa el tiempo y vos, donde estés con quien estés, vos no pensarás en nosotros, pero sé que de mí. Volverás).

Imposible no derramar lágrimas al escuchar esta canción titulada Tornerai (Nino Rastelli – Dino Olivieri), que resume la esencia del film y que viéndose de atrás para adelante podrían conocerse los aspectos más profundos del latin lover más popular del cine italiano.

Una película para atravesar, momento a momento, con el corazón abierto y pudiendo disfrutar de un elenco actoral increíble, de mucha trayectoria y de diferentes países europeos que es dirigido por Comencini con el enaltecimiento de conocer a cada artista y a cada personaje para exprimirlo al máximo.

Latin Lover será, sin lugar a dudas, un film que recorrerá el mundo. Su personaje ilusiona y todos quisiéramos que exista en la realidad real. Saverio es quien permite abrir la puerta de los años 60 y 70 de aquel cine -tan bien ejemplificado durante la historia- y brindar por esas producciones con un encanto especial.

ficha Latin Lover

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

 

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Ser conservador con el cuerpo ajeno

Cien veces no debo1

Todo terrestre habrá visto la película interpretada por Luis Brandoni en la que, su un padre, decía la famosa frase: “¡Le inflaron el bombo!” Un elenco inolvidable compuesto además por: Norma Alejandro, Andrea Del Boca, Federico Luppi, Darío Grandinetti, Oscar Ferrigno y Verónica Llinás. ¿Quién podría olvidar determinadas escenas del texto de Alejandro Doria basado en el original de Ricardo Talesnik?

Con un éxito tan grande y rotundo como el que tuvo este film de los años 90´ (dirigido también por  Doria), resulta un desafío montar una obra de teatro con un excelente nivel actoral. Pero con un director como Daniel Dalmaroni las expectativas fueron superadas y el elenco pisó fuerte en el escenario. Esta propuesta es oriunda de la Ciudad de Crespo (Entre Ríos) y forma parte de Cervantes Federal (un programa que se hace anualmente, trayendo a artistas de todo el país).

Quien hizo de Lidia (Celina Zamero), la joven embarazada, realmente deslumbró con su interpretación. Considero que el argumento, en estos tiempos, se vuelve más polémico ya que se relaciona, íntimamente, con los miles de casos de violencia de género. Esta colegiala que está a punto de terminar quinto año, que sigue los sueños ajenos y que pretende conformar a su madre y/o padre a cualquier costo; hasta que entiende que es ella la que debe vivir, aunque para eso deba despegarse de la «comodidad» a la que estaba acostumbrada.

Cien veces no debo (escrita en 1970) es como un castigo impuesto por las maestras de colegios a los alumnos “rebeldes”. Como si por escribir la misma frase, una y otra vez, se pudiera cambiar de parecer o de personalidad o de sentimientos.

Era muy habitual el prejuicio, aunque actualmente siga existiendo y la moral, aunque no se daba el ejemplo, como sigue pasando ahora. Décadas atrás el tema del aborto era aún más silenciado, pero no por eso no existía. Mujeres tildadas de ligeras, de inmorales y mencionadas de tantas maneras para que sintieran ese peso pesado que no deberían llevar bajo sus espaldas. Una sociedad que no ayudaba, que no apoyaba, que juzgaba y, como si fuera poco, familias enteras decidiendo por la futura mamá.

Pero todo se vuelve un verdadero caos -en esta comedia que utiliza a la parodia como principal recurso- cuando Lidia se opone a que decidan por ella. De un momento a otro lo que parecía ser la regla se vuelve oposición y todo mandato es cuestionado por la juventud (tanto por ella como por sus amantes).

Mientras tanto, una casa conservadora alojará a Julio (Adolfo Recchia) y a Mabel (Norma Espiñeira), que se desesperan ante la imposibilidad de controlar a su hija, quien demuestra tener voz y voto en su propia vida. Lo que podría decirse que más impacta es, lógicamente, la temática vinculada a la violencia hacia las mujeres, al trato que se le da a la joven como si se estuvieran refiriendo a un objeto que no tiene sentimientos ni pesares. Los años 70 y la actualidad se diferencian en algunos aspectos: entre ellos se encuentra la lucha diaria que hacemos muchas mujeres por reivindicar nuestros derechos, nuestra inserción en el plano laboral, la pertenencia, la identidad y el modo de ser, queriendo ser consideradas al igual que los hombres. Sin mencionar superioridades o inferioridades, esta versión teatral nos permite revalorizar nuestro rol en la sociedad, sin sentir que se es menos porque “alguien” así lo decrete. Jorge (Ezequiel Buch), Pilo (Ezequiel Gareis) y Carlos (Mario Lorán) le otorgan a la historia un aire de frescura y una lección que oscila entre lo profundo, lo tierno y la cruda realidad.

Hay muchas Lidias esperando morder el fruto prohibido, intentando aventurarse en su camino, en equivocarse por sí mismas, en celebrar su cumpleaños como quieran, en retirar cuadros de la infancia para construir un futuro propio y en determinar que en cualquier parte del mundo una mujer tiene derecho de ser feliz sin ser menospreciada por su elección.

Mientras la actriz se emociona, llora -pero sigue en pie- su discurso se afirma cada vez más. Es momento de que vuele como se lo sugirió Pilo y que no se deje manipular por quienes la trajeron al mundo.

Conservar, guardar, hacer que todo permanezca quieto, igual y sin modificación alguna. Así transcurren los días en este hogar hasta que todo se disuelve. Un hogar que fue reflejo de la Dictadura en Argentina, que copiaba el modelo de someter a los más débiles. Claro que esta pieza artística no utiliza la tragedia como tal, sino que, con humor, pretende crear conciencia. Antes, ahora y siempre, cada mujer es dueña de su cuerpo y de su vida.

ficha Cien veces no debo

Mariela Verónica Gagliardi

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Somos la sociedad pos Cromañón

foto charla

La ley nueva sobre Centros Culturales viene a quitar un gran peso de encima que se refiere al modo de conseguir la habilitación para apertura de un espacio. El gran cambio se basa en que, actualmente, desde que se inicia el trámite, ya se puede proceder a funcionar en la actividad.

Con una charla organizada por la Asociación Civil Abogados Culturales y, en conjunto con el Club Cultural Matienzo, se llevó a cabo una reunión en la que la información desfiló con muy buena vibra.

Claudio Gorenman (CCM) fue el encargado de esta mágica charla que tuvo muchas expectativas en las redes sociales y su convocatoria se hizo notar: “Dependiendo del rubro, voy a tener más o menos ventajas. En los Centros Culturales Clase A (hasta 150 espectadores) puedo destinar hasta un 30% del lugar a gastronomía -sin tramitar ningún permiso extra-. Para todo lo demás vamos a tener que tramitar algún tipo de habilitación complementaria como: café bar o cualquier otra.

Lo importante es saber que hasta 150 está perfecto y que sino habrá que consultar específicamente.

¿Por qué hacer esto si puedo hacer teatro independiente? Porque puedo hacer música, porque puedo hacer radio, porque soy un Centro Cultural. Porque tienen ventajas muy similares y a la larga es nuestra identidad.

El año que viene, con los amigos de MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) intentaremos que los Centros Culturales puedan acceder a los subsidios de BAMÚSICA, para poder subsidiar la actividad musical de los cientos de centros culturales que hoy no reciben un peso. Así que se nos vienen muchos desafíos para el año que viene”.

Una charla muy interesante, disfrutando del calor al aire libre, en el playón de un estacionamiento en el que no paró de ingresar gente. Una charla sobre la que pudimos conocer los aspectos generales de la Ley 5240, qué consideraciones tener en cuenta, con cuánto dinero estimativamente se debe contar para los trámites administrativos iniciales, cómo se regula actualmente toda la problemática que pesa sobre estos lugares tan indispensables para una sociedad, sobre el amor al arte con todo el significado de la palabra arte y la pasión que tenemos cada una de las personas que, a diario, damos nuestro granito de arena para que los entes gubernamentales entiendan de una vez por todas que la Cultura no es una actividad complementaria de la humanidad sino la humanidad misma y que siempre que tengamos acceso a la misma vamos a ser una comunidad y no solo un grupo de individuos que deambulan por ahí.

La nueva ley aún no tiene número pero ya fue aprobada el 30 de Septiembre por el Gobierno de la Ciudad y a la brevedad se conocerá a través del boletín oficial tanto su número como cada uno de los artículos que la constituyen. Es imprescindible que todos conozcamos cada uno de sus ítems, que la hagamos valer, que la defendamos que continuemos, juntos, defendiendo lo que hacemos y las metas que perseguimos.

Con respecto a esta segunda ley,  comenta que había un truco referido a la “doble lectura” y la gran batalla que tuvieron que perseguir pidiendo ciertas modificaciones hasta minutos antes de que se aprobara para que no fuera en vano todo el trabajo. Los detalles están relacionados a la zonificación e impacto ambiental que resalta “es lo más complejo de todo”. La zonificación tiene que ver con la categoría de barrio, por ejemplo si es residencial o no. Además, hasta hace poco un centro cultural o teatro independiente tendía que ser inscripto con la categoría de industrial. A partir de esta nueva ley, ya no. Todo Centro Cultural, a partir de la nueva ley, puede ubicarse en cualquier zona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (salvo algunas especificaciones muy puntuales). Respecto del certificado de impacto ambiental, se hace en el organismo correspondiente, luego de tener los planos firmados por un arquitecto. Para casi todas las categorías de centros culturales, este trámite ahora es mucho más simple y el certificado se obtiene por internet, en el momento (salvo ciertas categorías específicas).

En lo que respecta al estudio de impacto acústico, “hay que hacer mediciones, inscribirse en el registro de impactos contaminantes, dependiente de APRA (Agencia de Protección Ambiental)”. Si las mediciones llegaran a salir como que el lugar se excede, deberá hacer los ajustes correspondientes para disminuir el sonido.

También hay detalles sobre el plan de evacuación, que varía de acuerdo al espacio cultural y que debe establecerse desde el inicio de la actividad. El personal de Defensa Civil es el encargado de definir de qué manera se procederá ante una evacuación. Esto solo rige para los lugares de más de 150 personas. Los que cuenten con habilitaciones para menos personas, simplemente deberán contar con un plano dentro del que se podrá verificar la salida más próxima ante un caso de emergencia o incendio.

Así transcurrió la tarde, con información, aplausos y el compromiso de todos de sumarnos a la lucha de defender lo que es nuestro, lo que nos corresponde, lo que siempre llevaremos en el alma y nadie podrá arrebatarnos: la Cultura.

Una jornada muy especial por también coincidir causalmente con el Día Nacional del Teatro que nos envuelve en un molino de viento a favor siempre que brindemos por los logros y continuemos hacia adelante.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Besos de amor

Yo no duermo la siesta2

Ese aroma a infancia y a niñez, con aires frescos y conflicto igualmente sin resolver, amores, sensaciones de agobio y placer, tensiones y la vitalidad de hacer remediando, luego, las consecuencias.

Yo no duermo la siesta (escrita y dirigida por Paula Marull) plantea diversos problemas que son ubicados, sin orden de prioridad, unificando criterios, espacios escénicos, momentos recurrentes y situaciones que se van de las manos sin poder arrepentirse.

Una familia es el foco dentro del que irán interactuando cada uno de los personajes principales y secundarios hasta conformar una unidad que se mueve como pieza de engranaje, que se desliza aceitada sin por eso tener que terminar con un tradicional feliz como se quisiera.

Existe un gran contenido simbólico en el que habitan estos hombres, mujeres y niñas. Tal es el caso de Aníbal (Marcelo Pozzi) que, sin lugar a dudas, es el que más llama la atención desde un principio por su dificultad para comunicarse y moverse. Igualmente, él hace hasta lo imposible para lograrlo aunque suele fracasar en el intento por culpa de quienes se burlan de sus problemas como modo de entretenimiento. Así, el bien y el mal toman protagonismo indefectiblemente al igual que lo correcto e incorrecto y varios de los antagonismos que desfilan por la dramaturgia.

El sometimiento es otro de los factores que existen en la historia y a través del que se obtienen determinados resultados, no siempre gratos.

Puede observarse una puesta en escena realmente atractiva, vistosa y que cumple a la perfección con la línea argumental, sin sobrecargar los espacios pero otorgándole a cada ambiente los detalles precisos para que sepamos en qué lugar de la casa se está en qué momento. El vestuario también es el ideal para cada personaje y la música que se apodera del corazón infantil que todos llevamos dentro.

Natalie (Micaela Vilanova) es la que más protagonismo tiene en Yo no duermo la siesta, no solo por su excelencia para interpretar a esta niña perversa e inocente a la vez, sino por el rol que ocupa en la historia. Ella es la encargada de transmitir el deber ser, la moral y, sin embargo, tener acciones opuestas a sus argumentaciones. Uno de los juegos que puede verse es un tratamiento para que su amiga espante a los mosquitos de su cuerpo. Así, cada una de las intervenciones de la pequeña será precisa, eficaz y dando a entender el sufrimiento por el que está viviendo y tuvo que crecer de repente.

El personaje antagónico de Natalie es la talentosa María Marull -quien interpreta a Doris-, una mucama que vive con esta familia y tiene la función de armonizar. Como si se tratara de un hada madrina que sonríe, sufre y llora en privado para después tener la fortaleza de dar lo mejor de sí. Cabe resaltar que Natalie no pertenece a dicha familia sino que es una vecina que, por diversos motivos, está con ésta momentáneamente.

Es verano, los insectos abundan, el clima agobia y las discusiones también. El ventilador no alcanza, los caprichos desbordan y todo explota de un momento a otro.

“Yo no duermo la siesta”, dice Natalie. Porque le hace mal y le da ganas de vomitar al despertarse. Afirma a su amiga Rita (Agustina Cabo) que cuando sea grande va a irse a vivir a una ciudad para evitar dormir de tarde. Esta última sin saber que hacer solo justifica que “Hay que decir las cosas para no enfermarse”.

Mientras Doris se acuesta e intenta no pensar, su mirada se entristece, lagrimea y silencia su padecimiento. Al mismo tiempo, puede verse a las niñas jugar en el living y resulta encantador vivenciar la niñez tan bien narrada. No parece ser una historia sobre la infancia escrita por adultos sino por una mujer observadora que se detuvo a reflexionar en el tiempo y captó la esencia justa de cada momento luego desarrollado por las pequeñas en escena.

Jugarán al videoclip, recorrerán la casa de un extremo a otro y harán cosas de toda niña traviesa. De eso también se trata. Mientras la madre de Rita (Sandra Grandinetti) está fuera del hogar, el descontrol se apodera de la atmósfera in crescendo.

Yo trato, trato, trato pero no te olvido. Yo lucho, lucho, lucho y no lo consigo (Contra la corriente – Karina) se escucha de repente y la cumbia sintetiza una de las líneas argumentales de la obra. Todo parece fusionarse en un punto y los pensamientos de Doris ser, de algún modo, los que transmite en ciertos momentos la pequeña Natalie.

“Hay que darse cuenta de las cosas”, dice Doris; y pretende solucionar como por arte de magia el caos de la casa.

Varios relatos que tienen una profundidad impecable, una sensación de que no todo lo malo es tan malo y que la alegría puede aparecer en determinadas situaciones para digerir los malos estragos.

La adultez recién aparece cuando el personaje interpretado por William Prociuk se hace presente, habiéndose anunciado con anticipación y también existirá un cierre prometedor que emocionará a todo aquel presente.

“No me da miedo ir, me da miedo llegar”, dice Natalie casi al producirse el desenlace de la historia. Una historia que emociona, angustia, que te traslada a un mundo de fantasía y realidad muy bien logrado, que otorga ese don para sentirse bien hasta en el peor momento, recordando quién es cada uno.

ficha Yo no duermo la siesta

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Negar la realidad no la vuelve diferente

Tribus

Los argumentos sobre conflictos familiares suelen tener bastante protagonismo en las dramaturgias teatrales, así como la manera en que se resuelven dichos problemas en tono de comedia dramática.

En este caso, Tribus (escrita por Nina Raine y dirigida por Claudio Tolcachir) expone a una familia tradicional, pero con cuestiones pasadas que realmente no han quedado en el pasado. Como si hubieran pretendido olvidar las voces que pedían auxilio o las problemáticas de ciertos miembros de la familia o, aún más profundo, el poder de unos sobre otros, los mandatos que se repiten, se internalizan y continúan sin siquiera replantearse su eficacia.

Dentro de esta casa se pueden observar muchos libros y espacio para moverse, trasladarse y debatir acerca de quién es cada uno.

Tribus que admiran a oriente u occidente, que pretenden copiar culturas totalmente opuestas, y adaptar modelos a personas sin debatir acerca de su lugar en el mundo.

Lo que más llama la atención es la ceguera y sordera para asimilar lo que le ocurre al “otro”, la necesidad y simpleza con que la mayoría prosigue su rutina evadiendo el dolor ajeno.

Podrá hablarse mucho de integración, de discapacidades, de capacidades diferentes y de inclusión; olvidando que cada uno es diferente y cada uno tiene propósitos determinados, siendo en general el más frecuente: la felicidad.

Disimular un problema no lo hace disolver, sino que en algún momento se convierte en un fantasma demasiado poderoso como para combatirlo sin secuelas. Un joven que es sordo y que es tratado como si no lo fuera es la mayor evidencia de la problemática que sufre esta familia, de todo lo que pretenden esconder sin importar cuan sometida se pueda sentir la víctima.

La frase tan famosa que dice “hicimos lo mejor” se torna fundamental para el argumento de la obra, y el roce entre uno y otro resulta ser el modo que encuentran de que todo explote y pueda tomar el rumbo más adecuado y sano.

En verdad, existe un desgaste de hace tiempo al que se someten, incansablemente, sin siempre darse cuenta de ello. El factor que hace detonar la situación reinante es la aparición de un tercero que inculcara otra mirada respecto de la vida.

Tribus, clanes, estilos, formas, similitudes, modelos a seguir; terminan siendo sinónimos en algún punto.

El elenco es muy bueno y talentoso, consiguiendo interpretar personajes encantadores con los que podremos identificarnos como público. En cuanto al argumento, no resulta novedoso aunque si se vuelve atractivo el recurso del lenguaje sordomudo que va ganando territorio en la historia. Cuando esto ocurre, cada persona y situación se va acomodando sin tener que discutir demasiado -con en ciertas oportunidades- pero si buscando explicaciones y respuestas para saber que hicieron mal.

Respecto de la palabra, esta se vuelve obsoleta y demuestra que para comunicarse, simplemente, hay que tener ganas de abrirse, de conocer, de aceptar y no siempre contrariar egoístamente.

Como quien aprende de pequeño a hablar, a establecer vínculos, a perseguir sus sueños y a luchar por lo que se quiere; así es la pieza artística. Un espacio por el que desfilan resentimientos, encuentros y desencuentros, rencores, broncas, culpas no sanadas, rutinas escalofriantes y la oportunidad de cambiar cuando se tiene un rumbo.

Mientras se desarrolla la obra, el recuento de votos se está realizando entre los dos candidatos a Presidente de la Nación. Dos tribus se enfrentarán, dos ideologías completamente diferentes se harán sonar y cada segmento apoyara a quien más lo represente. Como una familia de millones de habitantes que nacen, mueren, renacen y se diluyen, como la ambición que no siempre triunfa. Porque ganar no siempre significa tener la razón y el triunfo quizás venga tanto en la dramaturgia como en el resultado electoral, de las convicciones, de la fuerza que tiene cada individuo y la perseverancia -desde el amor- para alcanzar objetivos que puedan hacer evolucionar y no aniquilar por “perder”.

Mariela Verónica Gagliardi