*** Octubre 2017 ***

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Existen personajes en el mundo artístico que superan todo tipo de ficción. Tal es el caso del actor italiano Saverio Crispo (Francesco Scianna), un galán empedernido que arrasaba con hombres y mujeres por doquier. Ese ángel y encanto que tenía tanto al interpretar un rol en un film como en “vivo” con sus esposas, lo dotaba encantador. Tanto que en cuanto se reúnen sus viudas (con sus hijas y nietos) para homenajearlo, no demuestran odio ni rivalidades entre ellas. Todo lo contrario, se crea una atmósfera perfecta en la que un grupo de mujeres intercambia anécdotas, sueños, vicisitudes, suspicacias y esa admiración por Saverio.

Latin Lover (escrita por Giulia Calenda y Cristina Comencini, dirigida por ésta última) es una película con un encanto sublime, que te conquista desde el principio y hasta llegar al corazón. Con una estética de décadas pasadas, en tonalidades pasteles y con diferentes estilos musicales bien característicos de los sesenta.

El humor es el ingrediente esencial y primordial en esta historia en la que no solo se admira el trabajo fílmico de Saverio, sino la convivencia de estas particulares mujeres que darán mucho que hablar. Entre planos secuencia, primeros planos y panorámicos; Latin Lover se convierte en un recorrido sin igual que da ganas de seguir observándolo durante horas.

Con una calidad de imagen realmente impecable, una intercalación entre datos reales y anecdóticos en su justa medida (como para no convertir la comedia en un documental convencional). Utilizando recursos del drama y la comedia es posible imaginar el universo de Crispo a través de los relatos de sus ex parejas e hijas. Al no haber opiniones masculinas todo se vuelve una aventura feminista en la que se ensalzan las hazañas del encantador tano.

En medio de una tarde, previa a la proyección de la película en que se narra la vida del homenajeado, todos los trapitos se muestran -al igual que cada debilidad y dolor-. Como si alguien hubiera dicho “basta”, como si no aguantara más el llevar esa mochila tan pesada. Dar el ejemplo se torna inmoral y cada escena avanza por sobre quienes intentan perdurar ante todo el pasado. De repente, un hombre, un amigo de Saverio y su doble. Quien más lo conocía realmente y quien se detiene a narrar -durante la función- cada detalle que engalanará muy suspicazmente el film.

Existen varias frases que quedarán en el imaginario social de los espectadores, pero me atrevo a resaltar la siguiente: “Mis hijas son mis verdaderas mujeres”. Y en verdad así se hizo evidente durante la reconstrucción de cada retazo de la vida del actor. Sus mujeres-esposas solo fueron compañías especiales que no titubeó en reemplazar. En cambio, ellas, sus descendientes que tienen esa magia por el arte al igual que su padre. Claro que no llegó a conocerlas muy en profundidad a algunas de ellas y seguramente estaría feliz de saber quiénes son.

Son “amigas de desgracia”, según Ramona (Marisa Paredes), y utiliza estas palabras para dirigirse a Rita (Virna Lisi). Ambas se apoyan, se recuerdan cuando jóvenes, se desvisten sus intimidades y vuelven a empezar de alguna manera. En definitiva, el homenaje solo será un día, pero bien cargado de dramatismo no exagerado. Encuentros, desencuentros, separaciones, tensiones y el aporte de Pedro (Lluís Homar) que creará un antes y un después.

¿Se puede ser un galán a toda costa?

En el caso de Saverio, pareciera ser que sí. Inimputable, adorado por toda persona (de cualquier sexo) que se cruzara con él, enaltecido por su sonrisa y el talento para cantar y bailar deleitosamente.

Mientras todo se va desenvolviendo un periodista tendrá el honor de escribir (o mejor dicho de reescribir) la verdadera historia del galán.

¿Por qué contar solo una mirada cuando ya se tienen dos y bastante complementarias?

A la vez que las imágenes de “El secreto del coyote” y “El amante extranjero” continúan agregando sonrisas, desfachatez y romanticismo, todo llega a su desenlace. Como el entendimiento de que él ya no está vivo y que todos los recuerdos permiten imaginarlo por doquier, sentirlo, amarlo… como en las estrofas que suenan al final: passa il tempo e tu, dove sei con chi sei, tu non pensi a noi, ma io so che da me. Tornerai (pasa el tiempo y vos, donde estés con quien estés, vos no pensarás en nosotros, pero sé que de mí. Volverás).

Imposible no derramar lágrimas al escuchar esta canción titulada Tornerai (Nino Rastelli – Dino Olivieri), que resume la esencia del film y que viéndose de atrás para adelante podrían conocerse los aspectos más profundos del latin lover más popular del cine italiano.

Una película para atravesar, momento a momento, con el corazón abierto y pudiendo disfrutar de un elenco actoral increíble, de mucha trayectoria y de diferentes países europeos que es dirigido por Comencini con el enaltecimiento de conocer a cada artista y a cada personaje para exprimirlo al máximo.

Latin Lover será, sin lugar a dudas, un film que recorrerá el mundo. Su personaje ilusiona y todos quisiéramos que exista en la realidad real. Saverio es quien permite abrir la puerta de los años 60 y 70 de aquel cine -tan bien ejemplificado durante la historia- y brindar por esas producciones con un encanto especial.

ficha Latin Lover

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

 

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