*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Unidos por la mala racha

Jugadores

Ficha JugadoresAlgunas personas consideran que un amigo debe estar en las buenas y en las malas, otras que deben estar en las buenas, otras en las malas. Hay diversidad de criterios y justificaciones para todos pero lo importante a destacar es que los Jugadores es una obra de teatro que demuestra cómo son los lazos y las uniones con el correr y a pesar del tiempo.

La escritora de la presente pieza dramática, Pau Miró, supo cómo conseguir a los cuatro actores precisos para que la comedia de que hablar. Estos artistas famosos, consagrados, con una larga trayectoria en los diversos medios, cuentan sus penas, se muestran como son y se comportan como verdaderos niños indefensos.

Intentando conseguir un abrazo fraternal, sin dejar mostrar sus dolores pero dándole lugar a que ocurra cuando sea el momento.

Entonces es a partir de una noticia poco grata que el mal los atrae, los reagrupa, los hace recordar los tiempos vividos y darse un lugar para sentir que los pasos gastados son, además de vejez, conocimientos que los más jóvenes aún no consiguen tener.

Con unos subtítulos que anuncian el ingreso de cada personaje y le otorgan a la introducción de la obra un dinamismo preciso es que cada actor es presentado con un recurso funcional y que le da la posibilidad al público de comprender quién es quién.

Unas miradas cómplices serán más que fundamentales para que las desgracias se abran como un verdadero abanico de oportunidades.

Nadie dice que el viejo sabe por sabio en esta ocasión, sino que lo hace por impulso y la pulsión de querer apostar por el mero hecho de hacerlo. Total, esos ojos que los han juzgado por siempre ya no los sienten demasiado, ya no les importan. Son otros tiempos, otros códigos, otras conductas y el as en la manga está a punto de asomar… como un sol radiante que podría pintarles una sonrisa o quemarlos al instante.

De esto, esencialmente, se trata Jugadores. Una comedia en la que el drama también hace su aparición, en la que es imposible no reír y sentir la identificación con varios de sus diálogos.

Con respecto a la escenografía, es un acierto enorme el situar toda la historia dentro de una casa de antes, con tintes específicos y simbólicos como es el caso de un tocadiscos, con una heladera de aquel entonces, sillas beige que hacen juego con la gama de colores del resto del ambiente y permiten que los actores se destaquen por encima de la misma, consiguiendo un contraste a nivel imagen grandioso y a su vez complementario.

¿Qué lecciones de vida le podrá dar un amigo a otro en esta suspicaz comedia que promete todo lo que anuncia, que se desarrolla con un ritmo ágil y de la mano de un director tan talentoso como lo es Nelson Valente?

Todo tiempo pasado seguro fue mejor, para ellos. Porque por algo no se sienten muy fusionados con el presente en que ocurren los hechos, desposeídos de las aventuras de antaño y de los chistes que, probablemente, en la actualidad no signifiquen lo mismo ni despierten tanta magia.

Cuando comience a sonar un disco de Dean Martin, la adolescencia se les vendrá encima y entonces, será el instante preciso para que pongan manos a la obra y rememoren en acción el antes trasladado al ahora.

Roberto Carnaghi, Daniel Fanego, Luis Machín y Osmar Nuñez son jugadores y lo será eternamente ya que tienen esas miradas brillantes que los hacen cometer lo que quizás para algunos pueda ser un grave error.

Mientras tanto la sociedad podrá señalar con el dedo aunque para eso no tengan a quien acusar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una espera desafiante

Fotografía: Carlos Furman.

Fotografía: Carlos Furman.

Ficha Vigilia de nocheSe dice que cuando uno espera, desespera. Y, cuando se espera en grupo y ese grupo está integrado por personas no compatibles todo puede tornarse caótico y exasperante.

En Vigilia de noche (escrita por Lars Norén, con traducción de Francisco J. Uriz y con versión y dirección de Daniel Veronese) puede notarse cómo dos matrimonios tienen que pasar una velada juntos por necesidad y compasión, como si se tratara de una obligación imposible de quitar del camino.

A partir de un hecho puntual como es la muerte de un familiar, dos hermanos se reencuentran después de muchísimo tiempo y así surgen todos los problemas y conflictos del pasado (trasladados a un presente muy poco prometedor). Sus mujeres no se quedan atrás y si bien no compiten entre ellas, tienen bastante para decir y gritar entre las cuatro paredes para que se haga justicia y de lugar a sus sentimientos tan poco valorizados.

Pareciera ser que el resentimiento está inmiscuido entre las cenizas y que no podrá soslayarse tan fácilmente. Quizás la única esperanza sea que digan lo que les pasa, que se expongan ante los demás y puedan emitir con palabras quiénes son. Porque este es uno de los puntos que más se resaltan durante la dramaturgia: los matrimonios parecieran están conformados por dos personas que prácticamente no se conocen por más que el tiempo debería demostrar lo contrario.

El statu-quo está en manos de los hombres con su machismo predominante y la necesidad de marcar territorio como si fuesen animales que necesitan delimitar el espacio que ocupan. Mientras tanto, las mujeres son mostradas como bienes-objetos que ocupan el lugar de acompañantes y que no deberían tener voz ni voto. Son esposas al fin, presas de dos hombres que son más parecidos de lo que muestran ser en un principio de la obra. Dos seres obsesivos (cada uno a su manera) que impiden la fluidez y espontaneidad ajena.

Vigilia de noche es una pieza artística que alcanza la excelencia, con cuatro interpretaciones perfectas que se lucen a lo largo de la historia dramática, dentro de la que surgen algunos momentos humorísticos que permiten relajar a los espectadores para que luego el remate sea prometedor.

Existen escenas cargadas de sensualidad, erotismo y violencia verbal en las que es posible comprender la magnitud de esta familia que no solo está separada por la distancia geográfica sino por las limitaciones mentales de las que se atan con nudos imposibles de quitar.

Esta obra es un claro ejemplo sobre tapar el sol con una mano y sobre las barreras emocionales que no permiten avanzar sin destruir a los demás, a quienes se supone que aman sin poder demostrárselo.

Cuatro seres que quieren disimular el dolor que sienten y, sin embargo, continúan dentro de un círculo vicioso que nada positivo les aporta.

La violencia de género, instaurada como un cuadro de antaño, juntando polvo y sin lograr acabar. Un living que aloja y sostiene a las dos parejas desparejas a quienes ya no se toleran y no tienen el valor para tomar otro rumbo que los favorezca.

Pareciera ser que el camino escogido es el de poner en práctica todo lo absorbido hasta el momento sin mediar las consecuencias, ignorando que el mal no se termina con odio sino con un giro rotundo en la conducta y accionar. Pero para eso el psiquiatra podría dar cátedra y el ejemplo, un ejemplo que calumnia y angustia, que sofoca a la víctima y no la deja ser.

¿Por qué el maltrato, por qué su validez?

Horas que transcurren, una tras otra, desnudando a las personalidades más temidas. Víctimas, victimarios y la enfermedad de continuar cuando ya no es sano, cuando ya no existe el amor y cuando la locura ingresa sin pedir permiso convirtiendo a quien -menos se esperaría- en otra persona, quizás, capaz de combatir los días y el futuro en otra etapa, en un rumbo -al menos- direccionado por sí misma.

Pilar Gamboa demuestra, una vez más, que su talento es infinito, siendo sensualidad, mujer pasional, fiera y defendiéndose de todo lo que surja como por arte del mismo arte.

Un libro y dirección increíblemente detallistas que logran abrazar a los actores para que se luzcan como lo hacen.

Mariela Verónica Gagliardi