*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Mis pensamientos se están muriendo

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“Sentir amares”, escrita por Carolina Gómez (la actriz de la historia) y dirigida por Diego Jaraz, nos presenta a una mujer hipocondríaca, miedosa, solitaria (no por elección) y muy observadora; nos irá introduciendo en distintos aspectos de su vida privada de una manera interesantísima.

Cada frase esbozada por la artista nos dejaran boquiabiertos, exhaustos, son sensación de vértigo.

Su pie izquierdo se arruga más que el derecho, en el agua. Así empezará a sentir que su vida corre peligro. Se volverá cada vez más obsesiva y los detalles como en su pie la irán poniendo muy nerviosa. Pero ella no sabe estallar.

Con un vestuario delicado, bien de la década de los 60´, demostrará cuán femenina puede ser una persona dedicada exclusivamente a su hogar.

Si bien el escenario es uno solo, la escenografía es la encargada de dividirlo en distintos espacios a partir de los cuales se recrean distintos ambientes de su casa. La calidez que hay en la misma, nos sumerge rápidamente en su interior.

A partir de la retórica, diversos planteos aparecen y automáticamente su correspondiente respuesta. No es posible para ella dejar una pregunta en el aire. Necesita justificaciones para que su corazón siga latiendo, aunque sea rutinariamente.

En un primer momento vemos cómo está sentada en un sillón antiguo sumergiendo sus pies en una pecera con agua. Desde ese entonces sabemos que esta obra dará que hablar, al igual que su protagonista y única actriz.

Lo convencional es remojarnos en una palangana pero ella eligió este objeto porque la traslada al lugar que más ama en el mundo: el mar. Allí, tiene una amiga imaginaria, con la cual tiene largas y tendidas charlas. La arena es su espacio y cada granito será como la sal de su vida.

En cierto momento se cuestiona las diferencias entre escuchar y oírse. Sentir amares2Esto no hay que pasarlo por alto ya que constantemente se habla a sí misma -como casi única compañía- y, sin embargo, se miente descaradamente. Pero ella está casada y tiene una hija. Viven los tres juntos pero, a su vez, ellos tienen una vida aparte de la familiar, cosa que ella no. No logra desligarse de su rol de ama de casa -el cual desempeña a la perfección-, en el cual se disfraza y esconde.

Su vida es demasiado triste y patética. Su belleza como mujer no le permiten ver lo negativo de la gente. No consigue enojarse y de ese modo, todo a su parecer tu justificación.

“Sentir amares” es un fiel reflejo femenino, de aquel momento en que miramos tanto para afuera que nos olvidamos de quiénes somos. Ese instante en que la conversación de la vecina se vuelve más relevante que nuestra miserable rutina y nuestra soledad más asfixiante que una soga.

Cada metáfora escogida y utilizada nos demuestra cuán vulnerable es y, sus pensamientos (en alusión a sus flores), se secan día a día. Tuvimos el placer de escucharla cantar y allí pudimos descubrir una voz tan especial y dulce que nos conmovió hasta los huesos.

También, podemos observar el cuarto de planchado en el cual hace confesiones sobre su matrimonio, tan inverosímiles que su desgarro se potencia a flor de piel. Ella desea huir, pero por más que lo haga físicamente, no podrá escapar de sus propias garras.

El placer y la alegría no están incluidos en su libro de ama de casa. Ella tiene obligaciones como esposa y madre que la encerrarán cada vez más en su hogar.

Su único escape es el jardín que intenta cuidar, pero el cual está tan ligado a ella que no florece. Entre los dos irán tramando una historia muy jugosa, con tensión constante y con un goce pleno.

En esta obra no existen los altibajos, ni momentos mejores que otros. Toda la pieza artística es ideal y, para sorprendernos, hasta existen momentos de stand up durante los cuales reiremos y nos sentiremos seguramente identificados.

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Podríamos decir que si durara más tiempo, no agotaría sus recursos ya que es original el modo de narrar y el cambio de escenas le da una agilidad al relato que nos deja con ganas de más durante todo el tiempo.

Queremos conocerla, queremos ayudarla, no queremos verla sufrir pero sabemos que -como toda mujer- posee la fortaleza para salir a flote y ser feliz.

¿Cómo ordenará sus pensamientos para que su espacio externo, que tanto ama, sea parte de verdad de su vida?

Mudar el mar a su casa no sería tarea fácil pero quizás a la inversa solucione parte de sus conflictos y sinsabores.

Dejar a un marido que no la tiene en cuenta no resolverá cada uno de sus interrogantes pero al menos le sacaría un gran peso de encima.

¿Cómo ordenará sus prioridades y cómo hará para ponerse ella en primer lugar sin sentir culpa?

Mariela Verónica Gagliardi

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Un gigante en escena

Criatura de dios3Y de repente despertó… miró a su alrededor, observó por encima de su cuerpo y notó que el mismo estaba vendado con cintas de embalar. Él no sabía lo que le estaba ocurriendo ni quién era, así que se entregó al azar.

Sus ojos se detuvieron en unas lámparas de luces blancas y toda la sala parecía un quirófano. Claro que él era el observado, el investigado, la pieza fundamental para descubrir seguramente algo importante.

Pero a él no le importó y bruscamente comenzó a quitarse las cintas que le impedían cualquier movimiento natural en el cuerpo. Una vez hecho esto, se encontró con un impedimento en el habla que pudo ir resolviendo.

Sus palabras fueron para él un hallazgo, al igual que sus saltos, sus piruetas, su caminar, sus estados de ánimo. Pero su lenguaje no fue muy claro desde el inicio y no supo cómo hacerse entender con el mismo. Le resultaba más agradable y fácil transmitir con su cuerpo. Era un anti-humano en ese aspecto.

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Simulaba ser un ser primitivo o alguien que vendría de otro planeta. Él se comunicaba con otros lugares, también con distintos objetos y su viaje por el escenario fue un paso en el tiempo para nosotros (los espectadores).

Este pequeño grande, investiga, siente, confía, busca. Lo hace como alguien que recién despierta de verdad y a quien le importa hallar su lugar, su espacio, su todo. Sus zapatos con plataformas le permiten mojarse, embarrarse, tener equilibrio y destreza. Su divismo surge cuando está en plenitud y allí las carcajadas se escuchan en las distintas escalas de sonidos. Él se “burla”, sin burlarse. Él copia, repite, aprende, aprehende. Él asimila, reinventa, construye y sigue adelante. Él está en un lugar que no es -evidentemente- el suyo original. Pero, ¿cuál es el espacio de cada uno? ¿El que le toca, el que encuentra o el que descubre?

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“Criatura de Dios”, es una pieza delicada, cuidada, en la cual Darío Levín protagoniza, se desenvuelve, emociona y no tiene intención de finalizar su narración. Este unipersonal clownesco es para observar y entregarse por completo sin prejuicios, sin fruncir el ceño. Debemos sentirnos libres al mirar a un actor que todo lo da, que no tiene miedos en sus venas, que es puro talento y vocación.

Entre el público pudimos ver cómo algunas personas se rehusaban a participar cuando la obra lo requería y es que “Criatura de Dios” no conoce la energía negativa, solamente aquello que brilla lo toma. Quien no desee colaborar con algún sentir que proponga el actor, se perderá la posibilidad de formar parte de algo importante llamado: reciprocidad.

Muchas veces el ser humano se cree omnipotente y al comprar su entrada para una obra de teatro siente que va a ocupar una butaca y durante un tiempo determinado verá con sus ojos dicho espectáculo. Hace falta un poco de compromiso desde el corazón para sentir que es mucho más que eso. Que el esfuerzo de un intérprete que todo lo da en una hora, merece ser aplaudido con todas las partes del Criatura de dios2cuerpo, con todos los músculos, con una aprobación llena de un contagio que invada absolutamente toda la sala de la función. Así como un público elige qué ir a ver, el actor también debería ser libre de -aunque sea- desear a sus observadores.

Ambos son un todo que cuando se complementan, surge -con naturalidad- una magia llena de brillos.

“Criatura… es enorme en su entrega y el adjetivo le queda pequeño hasta para su personaje. Quizás sea la típica frase, el nombre de la dramaturgia, pero su despliegue de saberes -incluyendo al acordeón- nos trasmiten profesionalismo, amor por el arte, convicción en su personaje y una firmeza en cada uno de sus movimientos.

ficha artíscto-técnica Criatura de dios

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

UN RECITAL CONTRA EL MIEDO

Cuando se hace de noche y tu hijo tiene que ir a dormir, seguramente te pide que le dejes una luz prendida o el velador. Sino, le deben dar ganas de meterse en la cama grande.

¿Es de los que miran debajo de la cama para ver si hay un monstruo o fantasma?

¿Las arañas e insectos le asustan?

No está solo y no es el único que pasa por esto. ¿Crees que no tienen solución sus miedos?

Si lo llevás a ver la obra de teatro “Canciones para no tener miedo”, se convertirá en valiente y no vas a poder creer cómo, después de una hora, es otro niño.

¿Tan fácil es? Sí. En el Taller del Ángel (Mario Bravo 1289 – C.A.B.A), los sábados a las 17.30 hs, te vas a dar cuenta que es así como te digo.

¿Le gustan las historias? ¡Buenísimo! Porque un grillo super temeroso, desea conquistar a la princesa, pero hasta no derribar sus pánicos, no podrá hacerlo.

Elisa López Oroño es la actriz que va hilando todo el relato de la obra con su excelente voz y habilidades.

La acompañan: Diego Mazurok que interpreta al Grillo Rey en el cuento, Rodolfo Fernández Lisi a cargo de la guitarra e interpretaciones de diversos personajes y Agustín Lumerman que, gracias a su batería, le da ritmo a la historia.

A partir de un cuento se  les enseña a los más pequeños cómo convivir con los típicos temores de la niñez y, hacerles frente, en vez de huir.

Los cuatro músicos se desenvuelven de maravillas en el escenario y su espontaneidad es captada por el público que, en todo momento quiere subir junto a ellos y sus padres tienen que ir a buscarlos, corriendo. Producen una ola de energía positiva y de festividad durante los 60 minutos. Son muy talentosos y esto se reluce en cada palabra, en cada gesto, en cada expresión. Su profesionalismo los conecta con los niños que desean, ansiosos, seguir cantando y bailando todo el tiempo.

A través de las canciones temáticas que se van sucediendo durante la narración, los chicos podrán asimilarlas, aprenderlas y reírse de todo lo malo que les pudiera ocurrir en su infancia.

También, los juegos – indispensables para las criaturas – los transportarán a un mundo lleno de alegría, en el cual deberán ayudar a los protagonistas de la historia, a superar cuatro pruebas relacionadas con los miedos. Cada prueba que se vaya conquistando, tendrá su recompensa y se deberá llenar un valientómetro. Una vez que este aparato se complete con valientines, la misión se habrá cumplido.

¿Querés saber si el grillo podrá cumplir las pruebas y conquistar a la princesa que tanto quiere? ¿Te gustaría ayudarlo? ¡Sacá tu entrada y participá!

La obra está recomendada para niños de 3 a 7 años.

Música original: Valor Vereda

Vestuario: Betanha Almendra

Escenografía: Valor Vereda

Valientómetro: Federico Klarich

Prensa: Ayni Comunicación

Producción y Dramaturgia: Valor Vereda

Dirección: Maximiliano Trento

Reservas: 4963-1571
Entradas $40