*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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¡Yo soy la mejor!

Síndrome de Eureka2

La palabra síndrome me transporta a un significado, indefectiblemente, relacionado con alguna patología o algo que se quiere denominar fuera de los parámetros “normales”.

Pero en esta obra de teatro clownesco, quién es Eureka? Hay muchas Eurekas o existe una sola con distintas personalidades que para nosotros el público, parecieran múltiples? Será que quiere mostrarse que una persona no tiene una faceta sino varias?

Al comenzar la función, se pudo ver una escenografía que solamente tenía como decorado a los propios artistas. Por momentos una música rusa nos deleitaba, pero al instante se modificaba por otro ritmo circense, entre algunos de los utilizados en esta pieza teatral.

Cinco mujeres diferentes -personificadas como niñas- se divierten y compiten entre sí por el único nene habitante en ese mundo de fantasía infantil.Síndrome de Eureka4

En un principio, podemos observar que cada actor tiene en sus manos una caja -cada una con un diseño distinto-, que se esmera por darnos a conocer. Tal cual intentan convencernos -y muchas veces logran- los pequeños, éste sería un caso similar.

Cada sketch contiene una pequeña historia, durante la cual lucharán estas mujeres por conquistar al héroe. Como sucede con el complejo de Edipo, ese enamoramiento tan utópico de la hija hacia su padre; aquí ocurre un amor irreal, también, y no recíproco.

Ellos son amigos y enemigos, se encariñan entre sí pero luego se detestan. El objeto de deseo es lo que está en juego, justamente como algo material y, a la vez, sensorial; ya que usan todos sus encantos para lograr aunque sea una mirada de aprobación.

En cierto momento dos de las chicas juegan con patas de ranas, dándoles usos diversos como: teléfono, abanico, gorro, pistola. La Síndrome de Eureka3imaginación que se lleva a cabo y transmite, es igual a la de las criaturas. Sin límites.

Otra de las cuestiones a destacar es la coordinación dada entre los movimientos de los artistas y la música. Este aspecto es interesante, llamativo y permite más dinamismo durante los distintos actos en que se va resolviendo la obra.

Pero la competencia vuelve a escena en cuanto van apareciendo las payasas con paraguas -de distintos tamaños-, ante una eventual lluvia. El objeto deseado es sorprendido y cada una de sus musas intentará protegerlo, aunque él elegirá estar bajo el paraguas más grande, mejor dicho gigante. Y siguiendo esta línea, el niño aparece jugando con una pelota pero la histeria de sus compañeras estalla en cuanto no consiguen su objetivo y es entonces cuando se desquitan con él, Síndrome de Eurekagolpéandolo con pelotas grandes y buscando la complicidad de los espectadores.

Después de hacerlo pasar por distintas pruebas, el niño queda abatido y toma represalias contra ellas, arruinándoles sus festejos y distracciones. En ese momento demuestra que es él quien seleccionará a la que más le guste y con ella compartirá miradas y un breve enamoramiento.

Por algunas escenas que aparecen en la obra -a mi entender un poco fuertes-, no me parece recomendable para los más pequeños.

“Síndrome de Eureka” es un reflejo a lo que puede sentir una mujer ante la impotencia de conseguir caprichosamente su deseo. A través de la risa, lo lúdico y la interacción continua con el público, demostrarán cuán errado es el mundo de Venus.

Síndrome de Eureka1

«Síndrome de Eureka» es un hallazgo, una revelación, un camino que no tiene un fin determinado sino la continua búsqueda -a veces cronológica y otras zigzagueantes-.

Ficha artístico-técnica Síndrome de Eureka

Mariela Verónica Gagliardi

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Existe la vida después de la muerte

Ay Carmela!

Una obra situada durante la Guerra Civil Española, nos muestra a dos actores (Verónica Faral y Fernando Cueto), que interpretan a un matrimonio. La particularidad de dicha pareja es que ella está muerta y Paulino vivo. A partir de esto, los diálogos producen un paralelismo entre la vida y la muerte muy interesante. El autor de la pieza teatral es José Sanchís Sinisterra y el director Alejandro Giles.

“¡Ay! Carmela” nos permite sentir cada alegría y cada dolor, tan profundamente que por momentos desearíamos que continúe la obra y por otros que se termine.

Carmela es una mujer llena de pasión por cada cosa que hace, que tuvo que morir (asesinada) para continuar desde otra esfera, con su ideología. Él, en cambio, es un hombre simpático pero que obedece, que no tiene un carácter tajante como su amada.

Durante la puesta en escena se pueden observar distintos fragmentos llevados a cabo por ellos durante una de sus funciones de varieté, preparada para el General. Me arriesgo a decir que nadie puede saber la intención de la obra hasta no estar sentado frente a las tablas.

En dicha función, ficcionada para nosotros, ellos preparan varios números de baile flamenco y zarzuelas, en conjunto con canto. Pero no son números rígidos sino cómicos. Es tan grotesco lo que hacen que esa desprolijidad produce risas en el público.

En cierto momento de “¡Ay! Carmela”, podremos saber lo que siente una persona viva-muerta y una muerta-viva. ¿Qué ocurre cuando está más despierto y con ansias el que ya no tiene la posibilidad de estar en este mundo, que el que tiene la posibilidad y no la aprovecha?

Ella le cuenta a su marido que del otro lado no ha visto a ningún Santo, que no entiende el por qué. Le transmite diversas anécdotas de personajes famosos españoles con los que entabla diálogo y de esa  manera, él no encuentra un equilibrio para disfrutar de la presencia de Carmela y no sentir en cierta forma, desprecio y dolor por su ausencia terrestre.

Existen escenas colmadas de felicidad entre ellos, pero otras en que ella empieza a sentir los cambios lógicos en su cuerpo. Lo que más la entristece es perder el sentido del gusto y no poder saborear más el membrillo que tanto le gustaba. La melancolía en su rostro produce una inmensa tristeza, porque va mostrando su deterioro en la tierra.

Si quisiéramos saber el motivo de su asesinato, se podría deducir que fue por considerarla una rebelde ya que estaba a favor de la igualdad y no de la lucha sanguinaria que se estaba llevando a cabo entre los españoles mismos, apoyados por otros países de Europa.

Carmela y Paulino, según palabras del director, tuvieron que dar una función obligada a favor de las tropas vencedoras de la Guerra Civil (la dictadura de Franco) y esto se puede asumir al notar los movimientos torpes y las gestualidades de sus rostros.

Quien haya visto La vitta e bella podrá entender a la perfección el mensaje y moraleja de la obra, al igual que varios de los recursos utilizados para el personaje de ella y los consiguientes efectos deseados.

“¡Ay! Carmela” nos hace sentir la piel de gallina, presentándonos situaciones y momentos que no pueden repetirse. Es una obra para no juzgar, sino para dejar que ingrese por cada uno de nuestros poros y, recién ahí, sacar conclusiones, comparar, juzgar, entre otras cosas.

La escenografía es un tocadiscos antiguo con gramófono y la bandera de España. Lo único que se va modificando al transcurrir el tiempo, son los vestuarios de ambos protagonistas. No hace falta encandilar a los espectadores con otro tipo de estética, ya que el texto en sí es un tesoro.

Al ingresar tenía la fantasía de ver un espectáculo colmado de música, baile y risas. Si bien intento no prejuzgar, es una tarea cuasi imposible de llevar a cabo.

Al salir de la sala, sentí un vacío gigante. Sentí tristeza, dolor, melancolía y ganas de llorar.

Este matrimonio sigue unido a pesar de cualquier circunstancia como lo puede ser esa línea tan estrecha entre la vida y la muerte. Quién no se ha preguntando acerca de lo que habrá después de terminar la vida? Y es que justamente contamos con la experiencia única de Carmela quien logra irse de a poquito, difuminándose tan despacio como para que su compañero se acostumbre.

Ficha artístico-técnica Ay Carmela!

Mariela Verónica Gagliardi

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UN RECITAL CONTRA EL MIEDO

Cuando se hace de noche y tu hijo tiene que ir a dormir, seguramente te pide que le dejes una luz prendida o el velador. Sino, le deben dar ganas de meterse en la cama grande.

¿Es de los que miran debajo de la cama para ver si hay un monstruo o fantasma?

¿Las arañas e insectos le asustan?

No está solo y no es el único que pasa por esto. ¿Crees que no tienen solución sus miedos?

Si lo llevás a ver la obra de teatro “Canciones para no tener miedo”, se convertirá en valiente y no vas a poder creer cómo, después de una hora, es otro niño.

¿Tan fácil es? Sí. En el Taller del Ángel (Mario Bravo 1289 – C.A.B.A), los sábados a las 17.30 hs, te vas a dar cuenta que es así como te digo.

¿Le gustan las historias? ¡Buenísimo! Porque un grillo super temeroso, desea conquistar a la princesa, pero hasta no derribar sus pánicos, no podrá hacerlo.

Elisa López Oroño es la actriz que va hilando todo el relato de la obra con su excelente voz y habilidades.

La acompañan: Diego Mazurok que interpreta al Grillo Rey en el cuento, Rodolfo Fernández Lisi a cargo de la guitarra e interpretaciones de diversos personajes y Agustín Lumerman que, gracias a su batería, le da ritmo a la historia.

A partir de un cuento se  les enseña a los más pequeños cómo convivir con los típicos temores de la niñez y, hacerles frente, en vez de huir.

Los cuatro músicos se desenvuelven de maravillas en el escenario y su espontaneidad es captada por el público que, en todo momento quiere subir junto a ellos y sus padres tienen que ir a buscarlos, corriendo. Producen una ola de energía positiva y de festividad durante los 60 minutos. Son muy talentosos y esto se reluce en cada palabra, en cada gesto, en cada expresión. Su profesionalismo los conecta con los niños que desean, ansiosos, seguir cantando y bailando todo el tiempo.

A través de las canciones temáticas que se van sucediendo durante la narración, los chicos podrán asimilarlas, aprenderlas y reírse de todo lo malo que les pudiera ocurrir en su infancia.

También, los juegos – indispensables para las criaturas – los transportarán a un mundo lleno de alegría, en el cual deberán ayudar a los protagonistas de la historia, a superar cuatro pruebas relacionadas con los miedos. Cada prueba que se vaya conquistando, tendrá su recompensa y se deberá llenar un valientómetro. Una vez que este aparato se complete con valientines, la misión se habrá cumplido.

¿Querés saber si el grillo podrá cumplir las pruebas y conquistar a la princesa que tanto quiere? ¿Te gustaría ayudarlo? ¡Sacá tu entrada y participá!

La obra está recomendada para niños de 3 a 7 años.

Música original: Valor Vereda

Vestuario: Betanha Almendra

Escenografía: Valor Vereda

Valientómetro: Federico Klarich

Prensa: Ayni Comunicación

Producción y Dramaturgia: Valor Vereda

Dirección: Maximiliano Trento

Reservas: 4963-1571
Entradas $40