*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Patriarcado versus Matriarcado. ¿Dos caras de una misma moneda?

El padre1

Ficha El padreNadie nace de un repollo pero hay quienes tienen la posibilidad de tener un padre presente y quienes se quedan con las ganas de poder disfrutarlo por diferentes circunstancias de la vida.

Hay quienes discuten, pelean y no le dan crédito en su familia por considerar que las decisiones las deben tomar otras personas. Por más irrisorio que suene esto, antes y ahora la figura de un padre ha sido y es boicoteada. El padre antes era el encargado de trabajar hasta el cansancio, hacer dinero y cumplir con todas las obligaciones. Sin embargo, la mujer, se dedicaba a tareas de la casa, a cuidar de los hijos y, tantas veces, a administrar el dinero ganado por su marido. ¿Que si la mujer estaba de acuerdo? Algunas quizás no, otras quizás sí y algunas tal vez ni siquiera se lo planteaban.

Sin caer en una dramaturgia sexista ni machista, El padre, la casa está que arde (es una adaptación de Fraden, del escritor sueco August Strindberg, dirigida por Marcelo Velázquez) es una delicia que se va digiriendo de a poco. Y digo, de a poco, porque a simple vista el texto podría ser atacado, por eso es ideal ingresar a la función en modo neutral para escuchar, mirar y observar (por sobre todas las cosas) de dónde viene este hombre, qué pretende conseguir y hacia dónde lo van llevando sus decisiones.

Haciendo un pequeño análisis sobre la vida de Strindberg, podemos decir que en el plano sentimental, tuvo una vida bastante sufrida, tuvo algunos intentos de suicidio, tenía un gran miedo a la soledad y la dificultad de adaptarse a la realidad real. Estos conflictos personales y tantos otros más le permiten soslayarse en la literatura y convertir sus desgracias en interesantísimas dramaturgias.

Lo que primero llama la atención es la escenografía, la cual está ubicada a lo largo del espacio y que le permite a los actores utilizarla como necesiten en todo momento. Ellos podrán caminar cual pasarela, usarla como mobiliario, escritorio y con diversas funciones, sin tener que cambiarla durante la dramaturgia.

Corría el año 1887 cuando el autor escribió este interesante e intrincado texto. Y, cabe cuestionar-se si algo ha cambiado en nuestros tiempos vigentes. Si la mirada de una mujer sobre su marido es otra, si la mirada de una sociedad completa acepta los cambios y qué lugar ocupa cada esposa en su hogar en la toma de decisiones. Porque es muy fácil y simplista colocar una figura con un rol determinado y pasar a otra cosa. Pero esa decisión tendrá consecuencias y la toma de una ideología que no podrá esfumarse.

Este padre es un ex Capitán del Ejército y pareciera, por momentos, no abandonar su uniforme ni su autoritarismo. Sin embargo, Laura (su mujer) no consigue ponerse de acuerdo con él sobre cómo educar a Bertha (hija de ambos) y, a partir de ese conflicto, todo lo que vendrá será catastrófico. Una manipulación tras otra recaerán en este hombre que terminará abatido, sin energía ni ganas de vivir. Y no es que haya que tenerle lástima o rendirle pleitesía pero su carácter lo ha metido en problemas difíciles de resolver con un chasquido de dedos. Él no será consciente de la ola de vicisitudes que se avecinarán y, cuando eso ocurra, ya nada podrá hacer para revertirlo.

Edgardo Moreira se sumerge desde el comienzo de la historia dramática en la piel de este ser, consigue interpretarlo de una manera formidable y en cuanto brotan lágrimas de sus ojos, el público se conmueve. No existe posibilidad de no emocionarse, de no sentir algo de pena por el lugar en que está ahora. Tanta lucha no le sirvió para ser escuchado. Y es que, tal vez, él no tenga ganas de equilibrar su matrimonio y solo quiera ganar: como en la guerra. La dupla que consigue con su nana (Ana María Castel) es tan tierna y sutil que dibuja una sonrisa en nuestros rostros. Sin embargo, este personaje irá mutando a lo largo de la historia y dará qué hablar su completa transformación.

En el siglo XIX se pretendía derribar al patriarcado, como ahora. Quizás como siempre.

Pero, aniquilar un sistema de antaño no significa derribar a quien tuvo el mando de determinadas decisiones. Debería ser poder compartir y, juntos enfrentar las adversidades. Pero esto hace temblequear al protagonista de Strindberg y que se sienta solo. A partir de esa soledad él pierde un poco la razón y todos sus miedos se apoderan de su cuerpo. Y cuando digo de su cuerpo no me refiero solo a la parte externa sino a su esencia, aquella que le permitió estar en pie y ser quien es hasta entonces.

Por eso, ¿es posible extinguir al patriarcado sin desmerecer la figura de papá?

¿Es posible vivir sin un padre? ¿Es posible que una madre haga lo que sea para convertirse en la sucesora de esa figura que tanto aborrece?

Habría que tener el cuidado suficiente como para no convertirse en espejo de lo que más se detesta. No sea que un día ese fantasma se apropie de las criaturas que parecían más celestiales y bondadosas.

Un elenco súper talentoso que se completa con Marcela Ferradás, Enrique Dumont, Luis Gasloli, Denise Gómez Rivero y Santiago Molina Cueli. Cada uno se complementa con el otro y por eso es que esta pieza artística agota localidades en cada una de sus funciones. Porque los actores desde ya tienen su trayectoria y porque conocer lo que un hombre piensa en su rol de padre es algo que no abunda en estos tiempos. Porque cada época tendrá sus hitos, complejidades y problemas a resolver; pero si más de un siglo después se sigue considerando que en una familia tiene que haber alguien que dirija esto sería lo más complicado de modificar, no al patriarcado en sí. Porque ningún ser humano merece ser desvalorizado para tomar su lugar o posición. Por eso, este Padre es la muestra intacta de lo que hombres y mujeres tenemos que destruir sin acabar con nosotros mismos. ¿Humanos contra humanos?

Mariela Verónica Gagliardi

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Brasas del resentimiento

Brasas del resentimiento

Basada en

“El pelícano” de August Strindberg

Adaptación y Dirección: Ezequiel Castillo

Sinopsis:

A diferencia del autor, Brasas del resentimiento, se apoya en la herencia familiar, del legado que todo ser humano  lleva plasmado en la sangre y que  sin darse cuenta, lo legitima y lo transmite de generación en generación.

Brasas del resentimiento, muestra una familia deteriorada, sumergida en el egoísmo, la mentira, el engaño y el odio. Pero también habla sobre el Perdón, da  lugar  al espectador a sentirse  identificado y a  entender ciertos sucesos que ocurren en la vida sin que uno los genere. Lleva a reflexionar sobre la enseñanza que se da en el hogar y la importancia del cuidado, la protección de los hijos.

Teatro Arlequino

Alsina 1484 – C.A.B.A. 

Entradas  $ 60.-

 Elenco:

Amparo: Rosario Otaño, Federico: Pablo Scorcelli, Ana: Mariel Nicolosi, Margarita: Marianela Garcia, Ignacio: Pablo  Pieretti.

 Direccion General: Ezequiel Castillo

Ezequiel Castillo, en conjunto con todo el elenco, optó por situar la obra en el barrio del San Telmo Buenos Aires, a un año del regreso de la democracia al país.

La acción se desarrolla en un gran caserón,  El edificio se construyó a comienzos del siglo anterior y sus habitantes son los únicos moradores del mismo. Está en un estado de evidente deterioro, tanto en su aspecto externo, que muestra a la vista de todos,  la decadencia de sus elementos arquitectónicos, como interno. En el interior hace un frío glacial. Las paredes están desconchadas, existen grietas por las que se cuela el viento, los muebles están prácticamente inservibles y, además, como la vivienda es enorme y las fuerzas y el interés de Margarita  en limpiarla son escasos, todo está sucio, lleno de polvo y podrido por la humedad.

Los objetos se acumulan sin ningún orden aparente, recubiertos con una fina película de mugre, y cada cual acumula los suyos en la parte de la casa que le corresponde.

En el último mes se han precipitado los acontecimientos familiares a una gran velocidad. En realidad, los personajes están conmocionados por esta celeridad, que les ha superado a todos, exacerbando tanto sus propias contradicciones como el frágil marco de sus atormentadas y complejas relaciones.

Hace tan solo cuatro semanas, Ana  y su Madre se marcharon de la casa y se trasladaron a la vivienda de Ignacio. Al cabo de unos días, el padre se presentó en mitad de la noche, desesperado y con visibles signos de estar profundamente desequilibrado, llorando y suplicando vivamente que regresaran. Ellas lo vieron por la ventana, pero no accedieron a sus deseos, aunque el suceso conmocionó profundamente a Ana. Tres días más tarde, Margarita se presentó con alarmantes noticias. Les informó muy preocupada que el señor estaba en la cama, aquejado de una fiebre altísima, y que el médico había hecho un diagnóstico muy preocupante. Entonces ellas regresaron, pero la salud del padre siguió empeorando, hasta que dos días más tarde, murió.

La fecha de la boda de Ignacio y Ana llevaba tiempo concertada, y cuando murió el padre hubo una reunión entre  Ignacio, Ana y la Madre en la que, sin contar con Federico, decidieron mantenerla a pesar de las nuevas y luctuosas circunstancias. La tímida oposición de Ana no fue suficiente para cambiar los planes establecidos que se ejecutaron en medio de la improvisación y el desorden.

Una semana después la pareja se marchó de viaje de novios y, en el momento en que acaban de regresar, comienza la acción de  “Brasas del Resentimiento”, adaptación de “El pelícano”.  De Agust Strindberg

Palabras del Director:

El tema de esta obra se refiere a uno de los tópicos universales de todos los géneros literarios  y el arte en general: la familia.  Esta y sus formas son el reflejo de la sociedad y la cultura en la que viven las personas. En su seno aparecen pasiones como corrupción, la mentira, la justicia, el deseo o el amor, como podemos ver a lo largo del desarrollo de esta pieza.

Trabajar con un autor, como el clásico finés Johan August Strindberg nos lleva a reflexionar sobre la importancia que tiene este grupo humano como principal institución donde se forman los seres humanos desde su nacimiento, y generarán lazos para toda la vida. Y como los hábitos, adquiridos se pueden prolongar de una generación a otra inconcientemente. Como podemos rastrear en las palabras del personaje Amparo “…Ustedes, no tiene una idea de la niñez que tuve, ni se imaginan el horror que fue el hogar donde me crié. Todo lo malo lo aprendí ahí. !No me juzguen!, porque así yo no juzgare a mis padres, ni ellos a los suyos y así interminablemente; Yo no tengo la culpa de la vida que llevo, Es como una HERENCIA , pasa en todas las familias, aunque los extraños, jamás se den cuenta…”.

El Pelícano no es un texto más: es tan actual, tan vivo, que necesita ser presentando, para que cada espectador pueda  encontrarse  consigo mismo, con su propia historia de vida y de esta manera comprender que muchos sucesos causados son el desenlace de lo que se vino gestando desde el pasado, no solo como actor, sino como Trabajador Social, mi interés es transmitir un mensaje, creo que en una sociedad donde reina, la mentira, el egoísmo, el maltrato, la frustración. Es  por demás importante, hablar sobre un valor que parece haberse pedido: “el perdón”. Poder absolver todo lo que nos causaron en nuestra vida y así poder continuar hacia adelante, es menester para mudar el rumbo de nuestra generación.

El autor: Agust Strindberg

Fue un escritor y dramaturgo sueco. Considerado como uno de los escritores más importantes de Suecia y reconocido en el mundo, principalmente, por sus obras de teatro; se le considera el renovador del teatro sueco y precursor o antecedente del teatro de la crueldad y teatro del absurdo. Su carrera literaria comienza a los veinte años de edad y su extensa y polifacética producción ha sido recogida en más de setenta volúmenes que incluyen todos los géneros literarios. También se interesó por la fotografía y la pintura y en una etapa de su vida le obsesionó la alquimia. De personalidad esquizofrénica, durante la mayor parte de su vida se sintió acosado y perseguido. Esta peculiaridad dotó a su obra de una especial fuerza y dramatismo. Sintiéndose atacado y perseguido por el movimiento feminista, su feminismo de juventud pronto se transformó en misoginia. Strindberg estuvo casado con tres mujeres (Siri von Essen, Frida Uhl y Harriet Bosse, en orden cronológico) y tuvo hijos con todas ellas — fueron tres experiencias matrimoniales desastrosas. Protagonizó fuertes polémicas éticas y políticas. A su muerte fue reconocido como una persona notable en Suecia, asistiendo a su entierro más de 50.000 personas

Prensa: NGN Comunicación.