*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Los misterios mexicanos

Un conejo en la luna

Una leyenda azteca, narrada por la actriz Araceli Flores, sobre una serpiente emplumada llamada Quetzalcóatl -quien conoce a un conejo-. La sonrisa de la intérprete, quien contagia sus emociones a grandes y chicos, nos hace sentir una magia especial durante el espectáculo.

Esta serpiente recorre todo el mundo y galaxias posibles, hasta que decide internarse en el mar. Allí contempla a un pececito el cual intenta sacar un alga dentro de una roca. Pero el agua se empieza a evaporar y es entonces cuando Quetzalcóatl le lleva más líquido -hasta de las nubes- para que permanezca vivo.

La serpiente emplumada -tomada como un Dios por la cultura mexicana-, es representada gráficamente por la artista mediante una mesa de arena, la cual se proyecta en una pantalla y acapara la atención de los espectadores.

Uno de los recursos más utilizados por Araceli es la gesticulización, los movimientos y cada uno de los roles encarnados por ella. No hace Un conejo en la luna1falta un elenco de actores cuando uno solo es capaz de dramatizar y transmitir sensaciones a su público.

Y la historia continúa con la aparición del conejo que tuvo la particularidad de plantar semillas, que se convirtieron en plantas -algunas hasta con flores-. Dicho animalito tan tiernamente intentaba concientizar a la serpiente acerca de la alimentación, pero ésta se resistía. Comida que le mencionaba, comida que ella decía que no le gustaba. Hasta que supo que consumía carne. Pero la serpiente no tenía intenciones de comerse al conejo, aunque él sí le brindó la opción de hacerlo.

Ambos se hicieron amigos y la serpiente abrazó a par, levantándolo tan alto que llegaron en cierto momento a la luna. Allí quiso hacerle un retrato -el cual quedó dentro de ésta- y más tarde lo llevó de regreso a la Tierra.

Lo más destacable de la narración fue la humildad con que se contaba cada fragmento de la leyenda, los instrumentos con los cuales se acompañaban, los muñecos confeccionados con elementos vegetales –los cuales representan a los distintos Un conejo en la luna2personajes y los efectos en vivo realizados por Nicolás Lucociero.

De esta manera, grandes y chicos, pudimos disfrutar del último día de las vacaciones de invierno, acompañados de “Un conejo en la luna”, una historia sencilla pero excelentemente representada.

 Mariela Verónica Gagliardi

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Existe la vida después de la muerte

Ay Carmela!

Una obra situada durante la Guerra Civil Española, nos muestra a dos actores (Verónica Faral y Fernando Cueto), que interpretan a un matrimonio. La particularidad de dicha pareja es que ella está muerta y Paulino vivo. A partir de esto, los diálogos producen un paralelismo entre la vida y la muerte muy interesante. El autor de la pieza teatral es José Sanchís Sinisterra y el director Alejandro Giles.

“¡Ay! Carmela” nos permite sentir cada alegría y cada dolor, tan profundamente que por momentos desearíamos que continúe la obra y por otros que se termine.

Carmela es una mujer llena de pasión por cada cosa que hace, que tuvo que morir (asesinada) para continuar desde otra esfera, con su ideología. Él, en cambio, es un hombre simpático pero que obedece, que no tiene un carácter tajante como su amada.

Durante la puesta en escena se pueden observar distintos fragmentos llevados a cabo por ellos durante una de sus funciones de varieté, preparada para el General. Me arriesgo a decir que nadie puede saber la intención de la obra hasta no estar sentado frente a las tablas.

En dicha función, ficcionada para nosotros, ellos preparan varios números de baile flamenco y zarzuelas, en conjunto con canto. Pero no son números rígidos sino cómicos. Es tan grotesco lo que hacen que esa desprolijidad produce risas en el público.

En cierto momento de “¡Ay! Carmela”, podremos saber lo que siente una persona viva-muerta y una muerta-viva. ¿Qué ocurre cuando está más despierto y con ansias el que ya no tiene la posibilidad de estar en este mundo, que el que tiene la posibilidad y no la aprovecha?

Ella le cuenta a su marido que del otro lado no ha visto a ningún Santo, que no entiende el por qué. Le transmite diversas anécdotas de personajes famosos españoles con los que entabla diálogo y de esa  manera, él no encuentra un equilibrio para disfrutar de la presencia de Carmela y no sentir en cierta forma, desprecio y dolor por su ausencia terrestre.

Existen escenas colmadas de felicidad entre ellos, pero otras en que ella empieza a sentir los cambios lógicos en su cuerpo. Lo que más la entristece es perder el sentido del gusto y no poder saborear más el membrillo que tanto le gustaba. La melancolía en su rostro produce una inmensa tristeza, porque va mostrando su deterioro en la tierra.

Si quisiéramos saber el motivo de su asesinato, se podría deducir que fue por considerarla una rebelde ya que estaba a favor de la igualdad y no de la lucha sanguinaria que se estaba llevando a cabo entre los españoles mismos, apoyados por otros países de Europa.

Carmela y Paulino, según palabras del director, tuvieron que dar una función obligada a favor de las tropas vencedoras de la Guerra Civil (la dictadura de Franco) y esto se puede asumir al notar los movimientos torpes y las gestualidades de sus rostros.

Quien haya visto La vitta e bella podrá entender a la perfección el mensaje y moraleja de la obra, al igual que varios de los recursos utilizados para el personaje de ella y los consiguientes efectos deseados.

“¡Ay! Carmela” nos hace sentir la piel de gallina, presentándonos situaciones y momentos que no pueden repetirse. Es una obra para no juzgar, sino para dejar que ingrese por cada uno de nuestros poros y, recién ahí, sacar conclusiones, comparar, juzgar, entre otras cosas.

La escenografía es un tocadiscos antiguo con gramófono y la bandera de España. Lo único que se va modificando al transcurrir el tiempo, son los vestuarios de ambos protagonistas. No hace falta encandilar a los espectadores con otro tipo de estética, ya que el texto en sí es un tesoro.

Al ingresar tenía la fantasía de ver un espectáculo colmado de música, baile y risas. Si bien intento no prejuzgar, es una tarea cuasi imposible de llevar a cabo.

Al salir de la sala, sentí un vacío gigante. Sentí tristeza, dolor, melancolía y ganas de llorar.

Este matrimonio sigue unido a pesar de cualquier circunstancia como lo puede ser esa línea tan estrecha entre la vida y la muerte. Quién no se ha preguntando acerca de lo que habrá después de terminar la vida? Y es que justamente contamos con la experiencia única de Carmela quien logra irse de a poquito, difuminándose tan despacio como para que su compañero se acostumbre.

Ficha artístico-técnica Ay Carmela!

Mariela Verónica Gagliardi

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La risa cura todos los males

En otra vida fui M. BrandoTres actores -amigos- (Jorge Tomas, Rodrigo Arostegui y Marcelo Martín) están por salir al escenario y deleitar al público con fragmentos de distintas piezas de William Shakespeare. Pero durante los momentos previos a la obra, se quiebran y comienzan a decir qué los tiene preocupados (demostrando sus debilidades), llegando al punto tal de sentirse mal y no querer actuar.

Como paradoja, tenemos en un primer momento, al vestuario de época, contrarrestando con el lenguaje utilizado por sus protagonistas. Si bien, por momentos Toto (Jorge Tomas), usa un léxico adecuado, es solamente para repasar el guión.

Pero, ¿qué mensaje intenta transmitir “En otra vida fui Marlon Brando”? ¿Qué semejanzas puede haber entre Martín, quien interpreta a dicho galán y el galán mismo?

A lo largo de la dramatización, la cual narra a la tragedia de una manera cómica y relajada, notamos cómo el actor siente que su vida va en decadencia. Quizás podría ser la etapa en que Brando empezó a perder protagonismo. La única similitud que se encuentra es la vinculada a su matrimonio obligado y a la cantidad de hijos que tuvo con su mujer. Claro que sus amigos lo incentivan para que se sienta el mejor, recalcándole que siempre obtiene los mejores papeles, pero esto no es motivo suficiente para que él posea más confianza en sí mismo y encare un rumbo más provechoso.

Luego de atravesar varios infortunios, llega la hora de salir a las tablas y la función no se realiza ya que uno de los actores, decide abandonarlos. Aunque los demás, optan por seguir las discusiones, sin darse cuenta que están haciendo un papelón frente a los espectadores. Sus esfuerzos, sienten, que no valieron en absoluto, pero los mensajes y valores que dejarán en las tablas serán los que realmente sean relevantes.

Jorge Tomas -el actor más destacado de la obra, guionista y director de la misma-, dice en un momento de la representación: “Le damos a la gente, miserias humanas autóctonas, por $50”. Y eso es lo trascendente a lo largo de la función (la ficcionada y la real): lo que están dispuestos a difundir y cómo.En otra vida fui M. Brando2

Un actor muchas veces es visto como un objeto que tiene que entretener al espectador, pero acá sale a la luz el costado humano de un intérprete, las dificultades que tiene que atravesar y cómo -después de vencer a los fantasmas en su cabeza-, debe salir a escena haciendo su mejor representación.

“En otra vida fui Marlon Brando”, tiene la particularidad de no contar con un personaje principal -por más que el título demuestre que sí- y que los tres actores tengan su espacio a partir del cual conocemos estilos muy distintos, que es un punto a favor en la obra. También, existen chistes, humor, juegos de palabras que hacen reír al público, ternura, compasión por parte de los amigos y resaltar el drama existente con una sonrisa.

Otro de los momentos a destacar es la intervención de Romina (Carolina Ghigliazza) -ex novia de Toto y más tarde esposa de Martín-, quien logra hacer dos personajes muy bien caracterizados y, a partir de su incorporación, la obra cobra un vuelo enorme. La acompaña Pedro Padilla López, quien hace de su actual novio y también de madre de ella en otra de las actuaciones.

En otra vida fui M. Brando1

A su vez, la iluminación cumple una función importante, ya que ésta nos facilita a qué debemos prestarle atención y, también, da la posibilidad de que sigamos riendo a carcajadas por los grotescos personajes de Carolina Ghigliazza.

Esta pieza teatral sorprende de comienzo a fin, ya que en sus inicios parece ir por un camino -y cuando estamos compenetrados con el mismo- toma un giro inesperado, tanto en el libreto como en la caracterización de sus personajes.

La ambigüedad del relato y sus justificaciones son fundamentales, ya que a partir de ésta se logra entender el significado total de “En otra vida fui Marlon Brando”.

ficha artístico-técnica En otra vida fui M.Brando

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Bom, Bim, Bam (Inspirada en el Universo Beckettiano)

Espectáculo para chicos desde 3 años y para toda la familia.
De Martín Palladino, por la Compañía Amichis. Dirección y puesta en escena: Cecilia Miserere. Actores: Virginia Kaufmann, Martín Palladino, Federico Salles. Tres clowns y un montículo de juguetes viejos, invitan al espectador a sumergirse en el universo beckettiano, que a través del juego, la acción, la música y el humor buscaran la forma de escapar del aburrimiento y del paso del tiempo. Sábados y Domingos 16:00 hs. Sala Raúl González Tuñón Localidades: $ 60.

Centro Cultural de la Cooperación

Av. Corrientes 1543 – C.A.B.A.