*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Lo más absurdo del poder

La nueva autoridad1

Mario Segade, escribe y dirige “La nueva autoridad”, una historia diferente, eligiendo la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín para escenificar, íntimamente, un conflicto que trae a colación una de las peores etapas ocurridas en nuestro país.

Francisco (Marcos Montes), Graciela (Celina Font) y Betty (Vivian El Jaber); son tres personas que intentan dominar el poder. Un poder que no les otorgaría más que la administración de un edificio. Sin embargo, sienten que quieren llegar lejos con su mandato, imponiendo sus ideales y haciendo primar cada uno de sus caprichos, sin medir las consecuencias.

Todas las actuaciones sobresalen por igual, personificando a los tres con rasgos muy diferentes.

Graciela vive ahí desde los cinco años y toda su familia fue enterrada en los alrededores. Ella, vestida como mujer de un poder adquisitivo alto, contrarresta con la vestimenta de Francisco y de Betty. Él, con ropa de aborigen y ella, con uniforme en tonos verdes.

Desde el comienzo de la dramaturgia puede admirarse el gran trabajo sonoro que nos van metiendo -de a poco- en la primera escena. Es cierto que la sala no permite una total visualización desde todas las butacas, pero, lo indispensable es observar lo que podamos o pararnos para conocer más de lo que nuestro ángulo nos permita.

Segade traza un paralelo entre la televisión y el teatro; dándonos la posibilidad de hacer foco en una situación que sobresale, o en otra que está en segundo plano.

Francisco, por otro lado, fue aprendiendo a domar fieras gracias al marido de Betty (su difunto marido y administrador del edificio), quien le impartió enseñanzas al respecto. Él habla una lengua, podría decirse aborigen, además del castellano.

Betty, supuestamente, sería la sucesora de su marido, el Sr. Saldivar; pero no se imagina que tendrá que disputar el puesto que le corresponde según la ley.

Cada uno tiene una concepción diferente de lo que es llevar adelante una administración, mejorar el jardín común, y, por qué no, la relación entre todos los vecinos.

Este espacio está colmado de chatarras, un hueco lleno de agua y jaulas con fieras adentro.

Francisco llegó junto a la gestión del fallecido y siente una “melancolía” por su desaparición física. Él no toma partido por la ideología de una u otra de las mujeres, sino que está en su propio lugar, hablando lo que le conviene en el momento oportuno para ganar su tajada.

La muerte de la familia de Graciela, abre una puerta al pensamiento. Tantos interrogantes que quedan abiertos para evaluar si sus vidas se perdieron por enfermedad o por captura de los más desalmados.

“Yo me ofrezco, Graciela, para cobrar casa por casa” – dice en un momento el actual cuidador del jardín.

Este hombre es una mezcla entre groncho y romántico, haciendo despertar a uno u otro según la ocasión.

Pero, cuando Betty aparece en escena, todos los planes entre Graciela y Francisco se desvanecen como espuma en el agua.

“La angustia es enemiga de la razón”, dice él en un momento. Y esta frase puede resumir gran parte del argumento de la obra. La angustia no se piensa, se siente y, la razón, contradice muchas veces un sentir.

Aunque, la viuda, dice: “de las fieras que se ocupe Dios. Me refiero al gobierno”.

La futura pileta, actualmente un pozo con agua, representa lo que está y debe ser transformado, tapado. Tapar las ideas y mentiras de un gobierno que está al poder.

Con respecto, puntualmente, al contrato firmado por el marido de Betty y el consorcio, tuvo lugar en el año 1979. No es casual ni azaroso que se escoja una fecha anterior a la democracia.

Sabemos que esa etapa fue una de las más duras, sanguinarias y feroces en Argentina. Pleno gobierno de facto, con Rafael Videla a la cabeza, la tortura física, masacre, dolor y censura, se sucedían infinitamente.

En 1979, ocurre un hecho tensionante entre Chile y Argentina, conocido mundialmente como conflicto de Beagle. Territorios disputados entre ambos países, parecían seguir hundiendo a nuestra patria en la sangre. Intervino el Papa, haciendo firmar a los dos países el Acta de Montevideo, acuerdo que los hacía comprometer en no usar la fuerza y retomar la paz.

Si tomamos como referencia a la dictadura de Videla, “La nueva autoridad”, cobra un vuelo increíble. Desde ya que son temáticas que siguen doliendo en el alma, cavando bien profundo, pero, creando más conciencia a medida que pasa el tiempo.

Francisco podría erigirse como militar, escogiendo un dialecto inentendible, con el cual él solo sabe lo que dice y piensa. Por otro lado, Betty, también habla en lenguas inventadas; mientras que Graciela es la única que utiliza el castellano como principal idioma.

Betty, sería la sucesora del poder dictatorial, acompañada por él -quien la traicionará, sin piedad-. Mientras que las jaulas son las que atrapan, infunden miedo y alojan a los muertos para siempre.

De hecho, guión hace referencia a las fieras como sinónimo de gobierno, un gobierno que no es fácil de reemplazar ya que se vale de la violencia como primer instrumento, de abolición de ideales como segunda opción, y de imposición como principal arma de tortura física e ideológica.

Francisco esboza casi al final de la dramaturgia que “los papeles no gobiernan, gobiernan las personas”. Nada más cierto: golpe de estado como solución a los poderes más débiles que quieren suprimir toda bondad y pensamiento diferente que evoque razonamientos y evolución.

Para digerir tantas frases ciertas, dichas y repetidas, el humor invade varias escenas de la historia. Queda bien en claro dónde está la ideología, la razón de ser de la pieza teatral y la posibilidad de entretenerse con la ridiculez de ciertos mandatos eternos a lo largo del tiempo.

Los que están vivos no siempre son los honorables ni los que tienen la “razón”. De por sí, por querer tenerla, se perdieron tantas almas inocentes en medio de la angustia imposible de canalizar con buenas acciones.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El mundo fue y será miserable

La ópera de los 3 centavos15

La talentosa directora Tatiana Santana, fue contratada para hacerse cargo de la dramaturgia de Bertolt Brecht, llamada Die Dreigroschenoper -conocida como La ópera de los tres centavos o La ópera de dos centavos, entre algunos de los títulos más famosos- (con música de Kurt Weill); que conforma el trabajo final de residencia de los estudiantes de teatro de la Escuela Municipal de Formación Actoral Pedro Escudero (Morón – Gran Bs.As).

Esta propuesta es muy interesante, con un guión tan actual, a pesar de haber sido escrito antes de 1930 en Alemania. Su contemporaneidad, eriza la piel y da escalofríos.

Un argumento centrado en la economía de ese entonces y de ahora. El capitalismo enfrentando al comunismo, desde una mirada marxista que muestra al mendigo como delincuente y a los ladrones de pequeñeces como responsables principales de todo lo malo que sucede.

Llama poderosamente la atención cuando al inicio de la obra uno de los personajes dice que solo un mendigo pagaría para verla. Y, cuanta razón tiene con esa introducción ya que es difícil que los verdaderos responsables pueda asumir sus culpas y quitarse los guantes blancos para demostrar su delincuencia.

Los estereotipos se van confinando cada vez más y, es increíble lo innovador que resulta John Gay al escribir “The beggar’s opera” -La ópera del mendigo o La ópera del vagabundo- (con música de Johann Christoph Pepush), pieza artística sobre la que se basó Brecht para hacer una remake más moderna y conflictiva.

Polly Peachum, hija del comerciante de los mendigos; comienza una relación con un rufián que, al fin de cuentas, no es tan malo como parece.

Navaja es un delincuente que está metido en negocios turbios y su entorno es, básicamente, de alcohólicos, reos y ladrones.

Pero, cuando todo parece marchar “entre rieles”, Jenny, una prostituta -ex amante del Capitán-, con su cara de inocente y enamorada le tiende una redada al hombre.

Por un lado, puede notarse cómo los uniformados son resaltados, irónicamente, como los prolijos, poseedores del poder y portadores de la última palabra. A la vez que, del otro bando, se encuentran los mendigos, pidiendo una mísera moneda, vestidos con ropas que ni siquieran son de sus tallas.

El comisario Brown y el policía Smith, son dos personas que no solo abusan de su puesto de seguridad sino que maltratan a todos los que no son como ellos. Lucy, hija de Brown, también jugará con esto, utilizando la manipulación en mayor medida.

No puede entenderse cómo entre prostitutas y niña bien se lo disputan al Capitán. Es cierto que tiene carisma pero su principal aliada es la mentira, permiténdose ver a cuanta mujer quiera, inclusive estando tras las rejas.

Para la época en que Gay escribió este texto, las óperas solían tener cinco actos, mostrándose él como rebelde, haciendo que tan solo tres actos fueran suficientes para narrar lo más trascendente. Valiendo y apoyándose en el teatro italiano, John Gay, utiliza lo grotesco y la satirización para emitir los mensajes más crudos y reales que pretendía evocar.

La sátira es el género literario más recurrente durante la historia y, puede notarse, cómo Polly -prometida de Mackie- habla con un tono muy similar al de un dibujo animado, mostrándose superada, enamorada de su hombre del que ignora todo. Ella cree en cada una de sus promesas sin tomarse siquiera un momento para darse cuenta que está siendo ferozmente engañada.

No es el propósito de la obra -de ninguno de los dos autores- juzgar la inocencia femenina sino plantear la desigualdad presente en las clases sociales más notorias, dentro de las que siempre se estereotipó como moneda corriente que poco vale. Por eso, el título de Gay y, luego el de Brecht. Este último mantuvo casi fielmente el guión de su creador.

Durante esta versión adaptada de Tatiana Santana, lógicamente, no estuvieron presentes los caballos ni cierta escenografía inglesa o alemana. Bastó con un espacio que tenía a un lado al pianista y pocos elementos para contextualizar las escenas. El foco estuvo puesto, durante toda la historia, en las interpretaciones; debiendo los actores lucirse sin tener la opción de apoyarse en recursos secundarios.

En la obra de Gay, se respeta el canto lírico como pieza fundamental de la ópera. Mientras que en la versión de Brecht, el jazz se apodera de todo estilo anterior. Por último, en la puesta en escena de Santana directamente se quita lo lírico y todo vestuario y representación aristocrática, para narrar las vicisitudes de los más desposeídos, quienes se ponen encima lo que tienen sin poder escoger colores o texturas. El jazz es el que predomina a lo largo de los actos y todas las canciones son interpretadas en castellano.

Resulta toltamente gratificante saber que las prostitutas -representando otro de los lugares más relegados, siempre- en esta oportunidad, tienen la última palabra y la oportunidad de vengarse de este mal bicho que termina corriendo mejor suerte de la esperada.

Ni siquiera merece morir. Se lo deja suelto, resumiendo que un reo más en libertad…

Las voces suenan al unísono diciendo: “que el que vive sin problemas, venga a vernos, padecer”.

“El mundo no va a ser más inmoral si un reo se escapa del montón”.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Bohemia y popular

Bohemia noche19

“Agua del río viejo, llevate pronto este canto lejos, que está aclarando y vamos pescando para vivir”.

Cuando alguien es tan famoso, resulta imposible desvincularlo de su lazo sanguíneo sin decir: la hija de… Pero, en esta oportunidad, ella también se hizo su propio camino, trayectoria y un nombre que no debe ser asociado -en primera instancia- con la la cercanía a su madre.

Ligia Piro es un sello que integra varias sensaciones, además de profesionalismo y vocación por el canto. Ligia es una artista que convierte una sala de teatro como la del Picadero en un living de casa. Tiene un don especial como para hacernos sentir un público con identidad y no uno que compró un ticket.

Recuerdo a la cantante de años atrás, avocada al jazz y, ahora, ella misma abrió sus alas para disfrutar y hacernos aliados de una aventura más popular. Teniendo en cuenta a los que partieron hace poco, van resurgiendo con sus melodías en escena y los arreglos musicales que convierten a las canciones tan conocidas en versiones diferentes. La no imitación, da satisfacción.

Un espectro musical muy amplio, recorrió Ligia junto a sus músicos (). Desde folklore hasta pop, invadieron las tablas en una gran noche de tormenta. Y, ultimamente, diría que la lluvia viene dejando huellas tan especiales que ya no atemorizan a nadie. Ningún noticiero que muestre rayos asesinos, logran desplezar al arte de escena.

“Te juro por los dos que me cuesta la vida” (Verdad amarga – Consuelo Velázquez), afirma en un momento, el bolero, tan tenazmente; y, momentos más tarde, El monigote (canción tradicional venezolana) aparece para quedarse: “Vendo este monigote, se lo vendo por dos reales. Y si no tiene dinero, me lo paga con un baile”.

Esta letra marca un quiebre en el recital ya que se trata de su infancia, de cuando con tan solo ocho años escuchaba dicha canción y soñaba con cantar. Veía a su madre y pretendía, algún día, estar en su lugar. Este sueño se convirtió en su estilo de vida del que añora -por momentos- a la Ligia bohemia. Ser bohemio es no prestarle atención a la hora, nos dice. Actualmente, quizás, se mezcle un poco este término con el hippismo, autonombrándose -quienes no tienen una meta clara- con alguno de ellos como para sentirse parte.

Ser bohemio es estar descontracturado, también nos cuenta. Y sí. Para eso creo este ciclo de conciertos semanales que nos permiten viajar a un lugar especial, en el cual nos sumergimos sin pensar, dejando que nuestros oídos escuchen esas notas que, seguramente, nos remitirán a un momento del pasado.

“No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas, sabiamente, quiero que me trates suavemente” (Tratame Suavemente – Gustavo Ceratti). Imposible no llorar de alegría y tristeza a la vez, cuando esta letra se incrusta tan profundamente en el alma que pidió para que el artista despierte. No pudo ser, como tantas cosas que se tornan imposibles. “Tan solo un pañuelo, al cielo se me olvidó, se te olvidó” (Canción de lejos – Chaqueño Palavecino).

Bohemia noche19

Casi veinte canciones suenan a lo largo de esta velada, en la que se pide un bis y otro bis y otro más. Los argentinos somos pedigüeños y, siempre, queremos más. Pero Ligia, ahora es madre y, su hijo, a un lateral la observa con una mirada de amor eterno. “Ya lo estoy queriendo. Ya me estoy volviendo, canción” (Barro tal vez – Luis Alberto Spinetta).

Y en cuanto el recital avanza, se produce otro hito importante: la llegada al escenario, del músico y compositor, Nahuel Pennisi. Mis párpados se convirtieron, en ese momento, en una especie de limpiaparabrizas ineficientes para secar o quitar tantas lágrimas. Existen muy buenas voces en el país, pero, tal como lo presentó la propia Ligia, es un ángel. Su caudal de voz, unido al de ella; se fusionaron tan deleitosamente al oír “Oración del remanso” (Jorge Fandermole). Anterior a este momento tan especial, Nahuel interpretó una canción de su propia autoría sobre la cantante tucumana: “Mercedes, como un ángel perseguido por los asesinos de la paz”

Un desfile de estilos rítmicos tuvo lugar en una noche mágica en que las gotas limpiaron el cielo, mientras Ligia quiso retornar al Café concert, contando anécdotas, sentimientos, sensaciones, placeres y una enorme calidez humana. Canciones en portugués, castellano e inglés; conformaron una nostalgia que no solo está impregnada en el tango arrabalero sino en cada poeta y narrador.

Ella, ahí parada -con su peinado recogido y una bonita vestimenta-, mirándonos sin ver una masa, saludando a sus amigos en la platea y agradeciendo.

Bohemia noche1

Mariela Verónica Gagliardi

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Explorando maneras de ser feliz

Techo de cielo24

«Techo de cielo» (de la Compañía Harina Leudante) es una obra de teatro interpretada por dos clowns: Cinthia Axt y Roxana Bernaule, con la dirección de Sebastián Pomiró; dentro de la que se pueden trazar dos interpretaciones paralelamente: una, referida a la triste situación de las personas que tienen que vivir en la calle y, la otra, apuntada a lo divertido que puede resultar no tener un techo tradicional de vivienda.

Dos amigas, emprenden la «aventura» de vivir con un techo de cielo, -nada más grandioso que dejarse sorprender por la naturaleza-, intentando sonreír hasta en los momentos más duros.

Esta pieza teatral, presentada durante el Festival de Pirologías, en la vereda del Centro Cultural Espacios, lleva consigo el mensaje de que siempre es posible ver algo bueno, rescatando lo positivo por encima de lo negativo.

Cuando una lluvia se avecina, no es posible detenerla, pero sí disfrutarla, abrir el paraguas si se tiene uno o buscar un lugar más seco.

Estas dos jóvenes, eligen reírse de la vida, pintándonos sonrisas, constantemente.

Al llegar la noche, el sueño las vence pero, antes, buscan sus mantas construidas con unos hermosos papeles de diarios para abrigarse ante el frío.

Sin lugar a dudas, la comedia es el género para ellas y, juntas, van descubriendo un arcoíris imaginario, que logran transmitir al público.

Una función en la calle -colmada de pequeños, de niños y de adultos, por supuesto- haciendo de su puesta escénica una coherencia total, durante una noche preciosa en que todos disfrutamos del talento.

Como si fuera poco, todos los efectos sonoros, la musicalización y canciones; estuvieron a cargo de Gabriela Padlubne -quien con todo tipo de luthería creada fue cambiando entre un instrumento y otro a lo largo de la obra-. Este aspecto, realzó más la dramaturgia, permitiéndonos sentir cada escena más profundamente.

Llama, agradablemente, la atención, el vestuario y accesorios confeccionados artesanalmente. Ese carrito lleno de bártulos y de todo lo necesario para una estadía en la calle, sin que algo pueda importunarlas.

Inclusive, el carisma que tienen las dota de ternura e inclusive, mientras preparan la comida. Esa ternura se ve interrumpida por una confabulación climática, permitiendo que su negocio de huevos pasados por agua, pueda salir adelante. Ligado a los huevos, nacen unos pollitos que se enamoran y reproducen. Durante esa escena, lo cursi se apodera del argumento y ya el final empieza a avecinarse.

Como todo dúo de payasas, ellas no se quedaron atrás. Fueron alternando entre diálogos cómicos, otros amorosos, otros disparatados; utilizando globos con formas de animales para montar una breve historia entre éstos.

Es posible sanar al mundo, con tanto cariño, con tanta concientización y con tanto movimiento artístico desplegado a lo largo de Techo de cielo.

Compañía Harina Leudante – San Martín.

Actúan: Cinthia Axt y Roxana Bernaule.

Música: Gabriela Padlubne.

Dirección:Sebastián Pomiró.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un último deseo: morir dignamente

Arritmia7

En un lugar alejado, con alambrado bien desprolijo, están presentes dos ancianas muy particulares. Ellas son amigas, confidentes y tienen, por sobre todas las cosas, un sentido del humor excepcional.

Dentro de lo que sería un relato íntimo, estas dos mujeres (Graciela Pérez, Stella Testa) reirán sobre todo lo que les pasa, sobre cada afección que tengan sus cuerpos desgastados y, llegarán a la conclusión, de que no recuerdan ni sus propios nombres.

La demencia senil se apoderará de sus organismos, produciéndoles una carjada tras otra, como simulando que -a pesar de la oscuridad- aún les queda una mirilla de luz. Como ejemplifica la puesta en escena, casi en penumbras, dando sensación de agobio, tristeza, pena, frustración y una súplica al más allá.

Como tomando distancia del problema puntual que las aqueja, analizarán, muy detenidamente todo, y, revisarán, los componentes químicos de sus remedios. Una vez hecho esto, reflexionarán mucho, llegando a sentir que las enfermeras no desean curarlas sino todo lo contrario.

¿Una pastilla por día o un frasco completo?

La obra de teatro “Arritmia” (del grupo de San Miguel Simbueltas, escrita por Leonel Giacometo y dirigida por Fernando Armani), intenta demostrar la ambigüedad que tiene el envejecer, y, el deseo de vivir muchos años. Como si se tratara de cosas opuestas y a la vez semejantes, estas hermosas señoras nos darán una gran lección.

Llegar a mayor siendo cuidado por una persona extraña y desconocida, no será la mejor vejez. Ni la esperada ni la soñada, solo la que, a veces, toca.

En un sinfín de palabras que se van enredando, de a poco, todos los relatos de una y otra se unirán para no desesperarse tanto. Están juntas en esto y, desde ya que, sus propósitos, no están basados en decir adiós.

Cuando un corazón late fuerte, hay que asustarse y cuando late despacio, también. Siempre el estado anímico refleja a un cuerpo que más que partes es un todo único y armonioso.

Mientras una está en silla de ruedas, la otra la cuida; como si una estuviera en condiciones de hacerse cargo de su amiga. Ambas, chifladas, ríen y lloran de felicidad y melancolía. De pena e impotencia.

¿Qué se cree una enfermera como para suministrar un medicamente que puede provocar efectos secundarios?

¿Qué importa si se pierde un anciano o dos o tres o infinitos? ¿Para qué sirven estas viejas? – dirá mucha gente.

Ana y Ana son tiernas, humanas y sensibles, incapaces de hacer daño.

Cuando una se queda dormida, la otra se asusta y en cuanto la dramaturgia avanza, todo parece tomar un rumbo determinado. No puedo asumir qué final sería el ideal para la trama pero, aún, quedo insatisfecha, con bronca. Y es que verlas allí, desoladas, me traumó. No, no estoy loca. Simplemente, siento y pienso en cada uno de esos asilos para ancianos que son más pocilgas que hogares donde puedan sentirse queridos.

Seguramente, cada una tenga su familia o al menos personas cercanas. Pero cuando llegan a determinada edad, ¿a quiénes le sirven? Hay que cuidarlas, amarlas, protegerlas y procurar darles lo mejor.

Quizás, pueda soñar con crear un lugar para abrigar tanta maldad con caricias y transmitirles que ellas y todos ellos son fundamentales en el mundo. Sin cada uno no existirían esas vivencias pasadas cargadas de tanto aprendizaje y el aire se tornariá brumoso, pesado y asfixiante.

No puedo concebir que las Anas sean el reflejo de nuestra sociedad. Me cuesta asumirlo por más que sé con certeza que es así.

Además de un Estado competente, es inminente el cambio de mentalidad.

Cuando las píldoras se terminan, los cuerpos quedan inmóviles, tiesos, duros, desmayados.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Payaseando

Babilonia Banda Clown1

La amplia sala de A.S.I. (Amor, superación, integración) -asociación sin fines de lucro- alojó a la obra «Babilonia Banda Clown» (una creación colectiva, dirigida por Sebastián Pomiró y Cintia Axt) la cual entretuvo a grandes y chicos, durante otra de las jornadas del Festival de Pirologías.

Utilizando en primer lugar al lenguaje clownesco y, siendo acompañados por una banda de músicos, en vivo; estos artistas -muy heterogéneos entre sí- lograron entretener y dejar varios mensajes.

Se trata de una propuesta, encarada como varieté, integrada por varios sketchs que no tienen una historia en común pero sí algunos puntos relacionados como: la tolerancia, la solidaridad, el humor y el amor.

Cada cuadro tiene un principio y un fin, a la vez que sonorización. En cuanto al vestuario, cada personaje consigue diferenciarse de los demás, utilizando algo más o menos formal.

Todas las representaciones están basadas en situaciones conocidas por todos y que, por un lado causan gracias, aunque por el otro merecen un análisis por parte de los espectadores.

¿Quién no ha ido a pagar una factura y se han quedado sin sistema en el lugar, cuando estaba haciendo la cola?

Ellos están ahí, formando la fila, pero, los reclamos no tardan en llegar, al igual que la prioridad que se le debe dar a ciertas personas. Aunque existen esos días en que hay que cederle el lugar a más de una.

Una tarea de salvataje en el mar, terminará románticamente y, ver una película en el cine nunca será tan divertido como acompañarla con pochoclo y la banda sonora de Rocky -entre una de las tantas que se reproducirán-.

Son muchísimos los intérpretes en escena y, todos, tienen una simpatía arrolladora y cautivante, las cuales dan ganas de pedir que la función no termine.

Melodías pegadizas recorren pequeñas dramaturgias dentro de las que el humor se torna fundamental.

El igual se une al semejante y, el diferente, se solidariza con quien lo necesite. De esto se trata: de crear conciencia, inclusive, dentro de un festival; unificando criterios y dándole igualdad de oportunidades a quienes estén interesados en participar.

Babilonia Banda Clown

Actores: Eliana Liguiori, Sebastián Oliva, Alicia Godoy, Guillermo Otalora, Micaela Picarelli, Jimena López Gandolfo, Mariano Trovato, Rocío Gutiérrez, Emiliano Pérez, Ricardo Goldberg, Agustina Groba, Leonardo Losardo, Verónica Irrazabal, Igor Janos Alfaro, Carlos Sarramone, Rodrigo Calvo y Roxana Bernaule.

Músicos: Gabriela Padlubne, Tomás Vela, Natalia Calza, Garza Gianorio, Lula Gianorio, Morena Pedernera, Felipe Iriondo.

Dirección: Sebastián Pomiró y Cintia Axt.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una ciudadana ilustre

Olympia7

En la ciudad de Ouro Preto (dentro del Estado de Minas Gerais-Brasil), surge una historia alrededor de una mujer muy particular. Ella podría haber sido como las demás, podría haber contraído matrimonio con un buen partido y, sin embargo, quiso que su destino sea otro. Gracias a su elección, una cantidad enorme de turistas desfiló en sus viajes alrededor de ella, queriendo conocerla para saber más acerca de este fenómeno tan especial.

Ângela Mourâo interpreta a Olympia, esta señora encantadora, saliendo del cajón por un rato para deleitarnos a nosotros, en esta ocasión con su belleza.

Al ingresar en la sala de Las musas club de arte, se vio un ataúd abierto y decorado por dentro con tantos adornos, muñecos y detalles que son imposibles de recordar. A ella no se la veía, pero ahí estaba, reposando y cobrando fuerzas para retornar al mundo de los vivos.

La interesante propuesta, dirigida por Marcelo Bones, permite adentrarse en un conjunto de códigos sensibles y profundos, muy bien llevados a cabo por la actriz que compone dos personajes durante la obra: el de la homenajeada y el de una narradora que va hilvanando cada anécdota de Olympia.

Aquí en Argentina, posiblemente, jamás se haya realzado tanto a un personalidad con estas características ya que se la consideraría una linyera loca. Sin embargo, el texto de esta dramaturgia no pretende juzgarla ni determinar si los datos son verdad o mentira, producto de su imaginación o certeros.

Captar la esencia de alguien es mágico ya que se puede interpretar en vez de hablar demasiado al respecto.

Ângela es relatora y protagonista, compone dos realidades y logra representar diferentes situaciones tan solo usando una máscara para enlazar situaciones o la cantidad enorme de objetos y accesorios que trae consigo para la ocasión.

La sutileza con que se mueve y escoge, a la perfección, consiguen dotarla. Vestida con pollera amplia, una remera, arriba su mantilla y los pelos revueltos; nos compra. Llega a nosotros con sus palabras, nos conmueve. Seguramente ninguno de nosotros tuvo la posibilidad de conocer a esta viejita, por eso es la emoción. Quizás, algunos crean que alguien de la calle no merece ser exaltado de este modo y es que merece un aplauso para el elenco el haber tenido la amabilidad de tomar una situación real y pasajera en historia.

Olympia perteneció a una familia muy bien posicionada pero no tuvo suerte en el amor – me cuenta la actriz, al mismo tiempo que busca en el cajón una foto de ella. La miro y comparo, brevemente, con Ângela. Una es más joven que la otra, sin embargo, sus vestimentas son idénticas, el palo decorado con miles de adornos, también. No conozco la voz de la original pero siento que la representación fue exacta. La actriz sí pudo saber quién era esta vagabunda, conocerle la voz, sus historias y sentirse atrapada por cada narración.

Mientras la actriz se mueve y desplaza por el espacio escénico, noto su destreza como bailarina. No necesita hacer giros ni pasos clásicos. Tan solo observándola puede verse cómo sus pies y piernas no caminan como transeúnte, cómo su torso, sus brazos y hasta sus ojos se conmueven y emocionan al recrear a dicha brasilera.

Habrá decidido vivir en la calle por desamor, como culpándose por lo que no pudo ser?

La nostalgia me invade, aunque imagino que Olympia fue feliz a su manera. Quizás no tuvo unos brazos de hombre que le den esa calidez y seguridad, pero sí tuvo el amor de la gente, el reconocimiento de tantos turistas y la oportunidad de ser una especie de celebridad.

Ella dijo haber conocido al poeta Vinícius de Moraes, a la cantante de rock Rita Lee y Juscelino Kubistchek, presidente de la república. También mencionaba a Don Pedro II -afirmando haber sido la novia-, amiga de Tiradentes, mártir de la Inconfidência Mineira, entre algunos de los citados.

En cuanto la historia avanza, la andariega va soltando más detalles, haciéndonos sentir el frío de la soledad, la pasión por la vida y por cada momento transitado.

Las risas y lágrimas nos brotan de manera constante, oscilando entre unas y otras; hasta que llega el momento de la despedida. Para tal situación, Olympia precisa llevarse algo nuestro. Es ahí cuando pide y suelto una hebilla que tenía desde niña. Ella la necesita más que yo. Precisa seguir acumulando cositas de quienes se cruzaron por su camino. Con esta hebilla podrá atar su pelo en los días de calor y mirarla: es un corazón, el mismo que ella dio a una población mundial, compartiendo su intimidad y haciéndose famosa como quizás jamás soñó.

Olympia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Esa trágica historia de amor

Roméo et Juliette8

La Orquesta de Buenos Aires Lírica, comienza a narrar con notas musicales una dramaturgia tan esperanzadora como melancólica, tan motivadora como triste, tan desgarradora como lo puede ser Roméo et Juliette (con libreto de Jules Barbier y Michel Carré y música de Charles Gounod).

Un grupo de músicos talentosos que con instrumentos de cuerdas, vientos y percusión, recorren cada diálogo, situación y momento de esta obra de teatro convertida en ópera. El alto nivel de los ejecutantes nos permite pasar una velada mágica, enamorándonos junto a cada sonido producido por ellos, en conjunto con la decoración de cupido, con flores y todo tipo de accesorio en la gama de los rojos y rosas.

Sin lugar a dudas, sin amor es imposible vivir y, sin tragedias o conflictos, también. Para todos los amantes de Shakespeare, Romeo y Julieta será uno de los clásicos más bellos y conmovedores surgidos durante el renacimiento; permitiendo que los corazones se enamoren en todas partes del mundo.

En esta ocasión, el compositor francés, Charles Gounod, compuso en el Siglo XIX la música para una nueva versión de Roméo et Juliette -una de las piezas líricas más representadas desde 1867 hasta la actualidad-, junto a Barbier y Carré -ambos libretistas franceses-.

Ni bien se abrió el telón de terciopelo del Teatro Avenida, se dio lugar al desarrollo de la historia de amor, con todos sus dolores, angustias y resoluciones. Una bella y talentosa Julieta (Oriana Favaro) interpretó a la joven perteneciente a la familia Capuleto con una voz soprano increíble, bien proyectada, que abriga al público con su calidez. Ella conoce en un baile a Romeo Montesco (Santiago Ballerini), sin saber quiénes eran sus padres, ignorando que su futuro estaría ligado a odios irracionales.

En cuanto al tema argumental, Jules Barbier y Michel Carré se basan en los personajes principales, destacando el romanticismo, la tragedia, la diversión y los sectores más relegados de esa sociedad francesa.

Resulta muy interesante indagar en el origen de la historia Romeo y Julieta que, desde ya, no se remonta a la pluma de William Shakespeare. Como sabrán, el escenario está ubicado en Verona-Italia y fue Mateo Bandello quien, entre más de 200 piezas literarias, escribió un cuento sobre estos enamorados. Después, de tres décadas, Shakespeare, desarrolla la tragedia más ampliamente, convirtiéndose en el poseedor del talento. Y, por último, Charles Gounod, junto a ambos escritores le dan, cientos de años después, un estilo diferente.

Con respecto a la puesta en escena, Mercedes Marmorek, hace algo increíble. Muy estético, llamativo y manteniendo el estilo épico. Al igual que los vestuarios, muestran un glamour y finura bien marcados. Lo visual es acompañado por un coro que tiene a la cabeza a artistas relevantes, logrando una impronta diferente.

Entre diversos comentarios de los espectadores podía escucharse que hacían referencia a la obra incompleta, a la falta de determinadas escenas y a la reiterativa comparación con el texto inglés. Justamente, no va a existir una fiel copia entre las dos versiones ya que se trata de escritores de distintos países que vivieron en siglos diferentes. Teniendo en cuenta esto, sería erróneo creer que debe representarse siempre el mismo guión, sobre todo cuando uno es una obra de teatro y, el otro, una ópera.

Puede notarse, en referencia al argumento, la importancia que cobra Fray Lorenzo al convertirse en el celestino de esta pareja que tanto se amaba. También, su caudal vocal, actuó amorosamente, permitiendo que nos enamoremos de su canto.

En cuanto al eje de la historia, por un lado se encuentra al amor y, por el otro, el duro enfrentamiento entre ambos clanes. Considero que estamos acostumbrados, en occidente, a tildar de romántica una narración colmada de guerra, sangre, asesinatos y un beso entre dos personas. Basta con que se produzca este último hecho para que suspiremos, olvidando el contexto.

Con Romeo y Julieta pasa lo mismo e, inclusive, con el agregado francés del canto lírico. Cómo no sonreír ante su casamiento privado y oculto y cómo no desesperarnos ante la toma de veneno por parte de Romeo.

Por suerte, un grupo de bailarinas, ameniza entre una escena y otra, con el can can. De esta manera, lo trágico no es tan trágico y el desenlace demuestra que no tiene demasiado sentido perder la vida por amor.

Y, con respecto, a la tradicional escena del balcón, no es la que más sobresale durante la obra ya que otras cobran protagonismo por la distinguida puesta en escena. Unos hermosos corazones, l’ amour y el corazón central con la cara de un ángel; se apoderan de las miradas. Allí se produce uno de los besos más nostálgicos de la ópera.

Cinco actos que van in crescendo con el pasar de los minutos, al igual que sus personajes. Un Romeo que, al inicio, parece un tanto cobarde hasta que la historia demuestra lo contrario. Y no me refiero a su amor incondicional sino a la manera en que lucha, hasta darse cuenta que todo es un circo del que no quiere formar parte.

El renacimiento predecesor al romanticismo, mostrando dos facetas similares pero con un dejo diferente; se apoderan de esta trágica historia en que el amor es tan fugaz como la palabra.

Una espada clavada en el corazón de Julieta, uniéndola a su amor, consiguiendo escapar a tanto dolor.

 

Roméo et Juliette ficha

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Dos suicidios y un asesinato

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Cuán difícil debe ser sobrevivir dentro de una casa donde ocurren cosas no muy saludables ni felices, y qué angustiante podría haber resultado la vida de Leopoldo Lugones si hubiera estado vivo durante las torturas y episodios tan tristes y macabros llevados a cabo con su apellido.

Él, un poeta reconocido, abocado a la tarea de escribir y desarrollar ideas, se casó y, tuvo un hijo a quien bautizó con su mismo nombre. Tal vez, este haya sido uno de sus grandes errores, motivo por el cual tuvieron que perecer varias víctimas.

Además de ser recordado como escritor, también debe mencionarse su ideología y apoyo a la dictadura militar y a los movimientos políticos que se centraron en exterminar vidas, vidas y vidas.

“Los Lugones” (de Cristian Palacios y dirigida por Guillermo Heras), se focaliza en esta familia famosa, para narrar los acontecimientos históricos más sobresalientes -por su tortuosidad- desde 1861 hasta la actualidad.

Se dice que la historia es cíclica como un espiral y no es una frase repetida porque sí. Tiene su justificación, su argumento y la posibilidad de aplicarse antes y ahora. Los actores cambian, los años también, pero, el hombre no tiene paz.

“Hay demasiadas cabezas de Sarmiento” – menciona uno de los actores en cierto momento de la obra. Estas palabras que se reiteran, hacen alusión, justamente, a la hegemonía que tiene siempre un mismo sector, al poder que cobra y a la falta de bondad que no abundó jamás. Un “prócer”, torturador como tantos otros, que se divulga como enseñanza, como ejemplo a tomar. ¡Si tan solo pudieran quemarse los millones de libros que mencionan su nombre positivamente, nos ahorraríamos más disgustos y sangre derramada!

Mientras los actores interpretan a Leopoldo Lugones, a su hijo Polo, a su nieta Pirí y a su bisnieto Alejandro; las lágrimas recorren mis mejillas, sintiendo que el fin de la masacre todavía no llegó. Que se han modificado procedimientos, pero, el impulso al odio todavía está latente.

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Los personajes están caracterizados de manera excelente, tanto en sus movimientos, sus diálogos, vestuarios y corporalidad. De hecho, éste último punto se torna fundamental a lo largo de la pieza artística, donde cada paso, caída o desplazamiento tiene una razón de ser -imposible de pasar por alto-.

Pero, ¿qué fue la Campaña del desierto sino una manera de aniquilar al diferente?

Próceres y más próceres, nacen y mueren para instalar ideologías difíciles, aunque no imposibles, de erradicar con amor y aceptación.

Muertes, hambre, guerra, mutilación, suicidio, masacre; van surgiendo durante la historia. Esta historia y doscientos años de la misma. A la vez que las escenas terminan, una música -donde predominan los violines-, ayudan a complementar cada momento desarrollado.

Cabe resaltar que las actuaciones no se basan solamente en los integrantes de este fabuloso clan sino en otros que permiten unir un acontecimiento con otro, incluyendo al humor en determinadas situaciones. Claro que no provoca carcajadas, sino, simplemente ironía en tono de clown, para que toda la información política no se torne tan dura.

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Pero, retomando a los personajes verdaderos, Polo se caracterizó por desarrollar, aún más, el pensamiento de su padre; creando
incluso hasta la picana eléctrica. También se suicidó su progenitor. Suena irrosorio creer que la tortura, años más tarde, recayó sobre su propia hija Pilí (montonera). La única que luchó por sus ideales -sin quitarle la vida a nadie-, tuvo que perderla sin piedad; para quienes recurrieron a la masacre y no tuvieron la valentía de asumir lo que hicieron.

Yendo hacia atrás, llegan hasta el origen del hombre como ser humano, pero, no dicen que éste desciende del mono sino que el hombre es un mono degenerado. No utilizan este término vinculado a la perversión sino a que lo civilizado no fue de la mano con la evolución del ser, se retornó a los ancestros para querer creerse más que ellos, sin piedad.

Una vez que los años setenta se implantan en escena, comienzan a mencionarse diferentes personalidades como Rodolfo Walsh y su hija Victoria, ésta última montonera y, por esto, asesinada. Los nombres quedan en el aire para ser tomados por el público, para que cada uno de los presentes pueda sentirse tocado y partícipe de este país que se construye entre todos.

El pensamiento es fundamental para que los tatú carreta sigan existiendo, no se extingan y nadie tenga que violarle su espiritualidad. Es un bicho, como podrá decirse, pero somos como él hace tiempo.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia: Cristian Palacios.

Elenco: Mariana Ortíz Losada, Cristian Palacios, Fabio Prado, Fernando Santiago, Gastón Santos.

Puesta en escena: Guillermo Heras.

Dirección general: Guillermo Heras.

Mariela Verónica Gagliardi

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Love of my life

El telefono6

Una ópera en inglés, con diálogos sencillos, fáciles de comprender -y sin necesidad de leer- nos permite disfrutar, completamente, de la puesta en escena.

La invención del teléfono dio la posibilidad de sentir cerca al lugar más lejano. Claro que, con el pasar del tiempo, empezó a provocar adicción, fanatismo, obsesión y dependencia.

En esta ópera cómica de Giancarlo Menotti, llamada «El teléfono o el amor a tres», puede notarse la influencia y desazón que siente una mujer al no recibir aquel llamado de su enamorado.

La palabra, en vivo, es reemplazada por sonidos que viajan a través de un cable, a la vez que una ambientación -cálida y detallista-, decoran una casa que hospedará unas exquisitas conversaciones con y sin frivolidad.

Actualmente, el celular se convirtió en un arma de doble filo que, por suerte, no se desarrolla durante la historia. Son otros tiempos, distintas realidades y necesidades -ficticias- creadas por otra arma llamada publicidad.

Casi 100 años después de inventado el primer teléfono, por Antonio Meucci (como medio hogareño, para comunicarse dentro de su casa), se estrena esta pieza artística en 1947, en la ciudad de Nueva York. Los cantantes-protagonistas fueron: Anja Silja y Eberhard Wächter.

Mientras el único acto de la obra, de aproximadamente media hora, se desarrolla; puede entreverse cómo Lucy siente que le falta algo en su vida. Parece tener al amor de su vida, pero no es motivo suficiente para que sonría plenamente. La ironía se apodera del libreto y realza la ridiculez y dependencia femenina hacia este aparato -que a medida que pasan los años es más diminuto-.

La historia pretende llevar al punto máximo el ideal de la época, dándole la oportunidad al espectador de darse cuenta que, hoy en día, la sobre-comunicación es perjudicial y que, lejos del dominio que el humano tiene sobre la tecnología, sucede lo contrario.

Como un monstruo, la alienación se apodera, absorbiendo a los más débiles, nutriendo, solamente, a quienes tienen la inteligencia suficiente como para tomar aquello que les sirve.

Respecto a las interpretaciones, Noraly Plaza (soprano), demuestra su gran caudal de voz, proyectando e invadiendo la sala de diferentes matices. Pareciera abrazarnos con su canto, transmitiendo lo afligida que está por no sentirse comprendida, hasta que su amor la entiende. Vale aclarar que no es necesario tener un dominio del idioma inglés ya que las actuaciones son tan buenas que con solo mirarlos, dan a entender el conflicto. En cuanto al barítono, Leonardo Menna, está tan bien caracterizado su personaje que los años 50´ parecen haberlo comprado y lookeado. Qué decir de su voz que no pueda contemplarse durante la ópera en la que personifica a Ben, un hombre tímido que intenta complacer a su mujer.

Conforman un dúo excelente, junto al acompañamiento en piano de Guillermo Salgado, quien está incluido -con miradas- dentro de la obra.

La duración de la puesta en escena, es tan corta -comparada con una ópera tradicional- que nos quedamos con ganas de más. Para saciar nuestro entusiasmo, el coro del Espacio Victorium, representó algunos temas -junto a los artistas- y, otros, en los que pudo lucirse solo.

Un acto, en este caso, es suficiente para mostrar una idea, desarrollarla y poner un sello original para casi principios de los cincuenta.

Mariela Verónica Gagliardi

 Soprano: Noraly Plaza. Barítono: Leonardo Menna. Piano: Guillermo Salgado.

Los artistas pertenecen al Espacio Victorium.

Sábado 18 de octubre, 19.30 hs, Centro Cultural Espacios (Villa Ballester).

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