*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Jugando a ser quien se desea

detectives-privados1

ficha-detectives-privadosEs difícil aceptar el concepto de vivir el amor con completa libertad ya que por libertad muchas veces se entiende libertinaje. Hay quienes tienen cierto grado de evolución, por llamarlo de alguna manera, transformándose en seres bastante de otro mundo y consiguen estar con alguien al lado, compartiendo la vida y riéndose del resto (la mayoría) que hacemos de todo para controlar, saber los próximos pasos y desesperarnos cuando «algo» sale fuera de lo planificado.

Detectives privados (basada en el libro Private eyes de Steven Dietz, adaptada y dirigida por Hugo Halbrich) nos presenta un mundo artístico en el que el deseo, el compromiso y la vocación se ponen en juego.

Todo comienza con un simple casting y, a partir de allí, nada volverá a ser como antes. El sueño de una joven es entremezclado con el enamoramiento, quien resulta ser el más pedante y miserable se convierte en mártir y cuando todo parece ir en una dirección, se desvanece para dar una lección de vida.

Detectives privados es una comedia en la que prima el humor, el sarcasmo y la exageración. Resulta muy agradable la historia ya que en ningún momento el espectador se tensiona sino que puede estar completamente relajado y sentir que este género teatral no está perdido, sino que basta con juntar a un elenco con características diversas para que pueda explotar lo mejor de sí mismo.

Resalta la excelente performance de Fernando Rodríguez Dabove quien se lleva al público en el bolsillo y consigue deleitar en todo momento, siendo el protagonista de su propia historia de vida.

Y esto es lo que tiene de particular la puesta en escena: que existen dos relatos paralelos. Ambos muestran precisamente cuál es la ficción y cuál la realidad, por momentos convergen y por otros se separan. Así, los detectives podrían ser uno, dos, todos o ninguno.

El título es el encargado de mantenernos en constante búsqueda, pretendiendo cuándo ingresará a escena aquel estereotipo con piloto, lupa y una libretita. Quizás la sorpresa venga cuando se rompa con dicho esquema y deban investigarse otros rumbos.

Mateo (Fernando Rodríguez Dabove) y Lisa (Ligüén Pires) son actores, intérpretes de una futura ficción y de sus propios días, ensayando personajes que podrán ser verdaderos para la obra y tal vez para la dramaturgia. Jugar junto a ellos es el desafío que se plantea y la adrenalina podrá correr por la sala hasta que el final llegue y cada uno de los presentes puedan replantearse qué creer y qué dejar en el olvido.

La figura encarnada por Daniel Miglioranza, con su personaje de Adrián Cory, representa más a un tercero en discordia como prueba a superar que a un protagonista en sí mismo, así como la actriz que interpreta a su esposa (Carolina Alfonsín) y el rol del terapeuta (Alejandro Hodara) que surge en algunos momentos de la obra.

La desconfianza es la desesperanza más gigante que pueda existir en una pareja y cuando todo parezca estable y para siempre, se recordará que eso solo se da en los cuentos de realismo mágico, que el amor no tiene billete de compra y que quien no se abra a sentir solo podrá permanecer en el mismo lugar por los tiempos de los tiempos.

Mariela Verónica Gagliardi

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El frío arco iris: pinceladas de arte

Vacaciones Timbre 4

Las vacaciones tanto de invierno como de verano permiten que las carteleras de teatro vibren de una manera diferente, dándole la oportunidad a grandes y chicos para que disfruten de sus amplias variedades.

En invierno, con el frío recalcitrante y esas lluvias que menguan por momentos y vuelven a pintar la ciudad de paragüitas; resulta ser el escenario perfecto para no quedarse en casa. Resulta verdaderamente imposible poder asistir a todas las obras que deseaba por eso es que tuve que escoger algunos lugares donde situarme algunas tardes. Timbre 4, sin lugar a dudas, fue mi refugio, en el que conocí algunos artistas, vibré con propuestas diferentes y pude observar la conducta de los más pequeños cuando son llevados (o lo piden) a disfrutar de un espectáculo de nivel. Porque eso es Timbre 4, un espacio en el que se puede ir sin titubear ni sentir que el dinero se malgastó o que el tiempo se perdió.

El primer hallazgo fue un concierto de música, titulado como ¿Por qué no te mandé al turno tarde?, a cargo del grupo Los Raviolis. Este ensamble hizo saltar, jugar, correr, bailar, cantar y reír a todas las familias presentes. Recorriendo un amplio espectro musical, el paseo que llevó casi una hora dejó sin energías a los pequeños que no se rendían ante ninguna propuesta.

Sin lugar a dudas que la canción Soy pelotita de ping pong fue una de las puestas más divertidas para observar desde lo más alto de la platea, viendo como los cuerpitos rebotaban sin cesar. Juegos para relacionarse con sus padres, para invitarlos a participar de una aventura audaz -demostrando cómo se puede compartir la risa con distintas generaciones-.

Pero, ¿cuál es el eje central de este infantil? Justamente, que los adultos puedan replantearse las decisiones que toman o tomaron como padres, y todas las peripecias que irán viviendo durante todo el periodo escolar.

Canciones acerca de los bomberos voluntarios -que invitan a jugar-, otras para saltar, aquellas que fusionan estilos más callejeros y otros ritmos como el rock, pop, cumbia y heavy metal, entre otros; para hacer mover a cuanto humano esté en la sala. La intención de Los Raviolis es que los adultos se desahoguen un poco, se tranquilicen y ¡sepan que no están solos! Padres que instruyen a otros padres, la ternura de hacer crecer una semillita, de cuidarla y protegerla; la diversión que puede tener escoger frases que rimen y aprender de absolutamente todo… como si no existiera un techo.

Bombero voluntario, Chapotear, ¿Por qué no te mandé al turno tarde?, Celular en la mano, Semillita, No me sale la tarea, Se explotó, Diente diente, Nelly the elephant; son algunas de las canciones que integraron este fantástico concierto que podría esbozarse como de adultos para adultos, mientras los niños disfrutan de su ¿destrucción?

Claro que continuando con la problemática entre padres e hijos, le tocó el turno después a La familia de la soga que, de una manera bastante peculiar, puede digitar el movimiento de cada uno de sus miembros. Porque si bien puede parecer simpática la unión que tienen y esos lazos tan pero tan estrechos; existen clanes que (metafóricamente) se retroalimentan de este modo enfermizo.

Esta familia no precisa de celulares ni de tecnología para estar al tanto de dónde está cada niño o adulto porque su «libertad» es bastante limitada. Unos pocos metros que pueden extenderse o estrecharse de acuerdo a la actividad que estén llevando adelante en ese instante. Nutriéndose en el lenguaje clownesco, los De la soga realmente fueron un encanto para la diversión de todos los espectadores y dejarán una gran enseñanza al respecto cuando ocurra el desenlace.

A la luna en un barquito, es un deleitoso espectáculo de títeres que fusiona este arte con el teatro, permitiendo que su protagonista nos invite a conocer un poquito más acerca del mundo marino, de sus paseos en busca de su compañera ideal, de sus aventuras y del encanto más valorado: el poder sorprenderse con la naturaleza.

Su intérprete (Matías López Barrios), de un modo especial y preciso consiguió nuestra atención y participación, a la vez que pudo sentirse más acompañado que al comienzo de su triste historia. Porque un verdadero marinero tiene que ser valiente y no temerle a ¿nada? Bueno, eso es lo que intentará demostrar desde lo más profundo de su ser. Cuando consiga llegar a su objetivo, un universo en miniatura le dará un tinte asombroso a las profundidades oceánicas, a su luna, a los peces y al brillo mágico de la vida.

Para completar cada una de las disciplinas escénicas, la obra de danza Soñar no cuesta nada, dejó en evidencia el talento de Claudio Hochman que con los artistas presentes consiguió convertir un mundo paralelo con el real. Así fue como los sueños, de distinta índole, jugaron, se unieron y distanciaron, se complementaron y/o fragmentaron, hasta hacernos entender que la imaginación es la principal protagonista en la vida de todo niño o adulto. Este espectáculo es increíble y consigue despertar todos los sentidos, aunque no considero que sea para un público muy pequeño por la cantidad de recursos que utiliza.

Valiéndose del color blanco para los vestuarios y la sencilla escenografía, es posible que un personaje se entrometa en el sueño de otro, juegue y despierte hasta hacernos confundir deleitosamente. Un juego dentro de otro, un paso de baile que es secundado por otro y la música -en vivo- que sonará a cada momento que se precise.

Como un círculo perfecto, esta aventura invernal culminó de la misma manera que empezó: con otro recital de música y esta vez de la mano de Lalá y el Toque toque con su nueva performance Muevequetemueve.

Esta agrupación que conocí hace unos cinco años atrás y que cada vez está más consolidada, con nuevas ocurrencias y un gran director musical: Osvaldo Belmonte (quien, además, es el tecladista de la orquesta).

Desde ya que la solidez que tiene cada uno de sus integrantes, junto a la originalidad y talento; permiten despertar, cada vez más, el interés de sus seguidores -entre los que hay muchísimos grandes-.

¡Qué importante se vuelve el darle a los niños productos de calidad, sin subestimar sus edades!

Y Lalá (Karina Antonelli) es el claro ejemplo de cómo conseguirlo.

Con una impronta fundamentalmente basada en la reflexión, en la enseñanza, en la diversión, en el arte, y en colocar cada sabiduría sobre notas musicales que harán aún más llevadera la cuestión.

Desde la primera vez que vi a esta fenómena agrupación en la sala de NoAvestruz, el recorrido se volvió más interesante, más sólido, emblemático, nutriéndose de instrumentos que no abundan en orquestas para jóvenes y que son tan placenteras para los oídos humanos.

El barco y el barquito, Canción marinera, No se vaya a confundir, Horizonte, Tómelo como lo tómelo, Exagerado José, Peces en el aire, Reggae de Chaplín, Tarantela de corazón, Cara de amore, Vals de cuando, Mal ô mains, O laláque lelé, Sanará, Candombe, y, Esmeralda ráscame la espalda; son las canciones que componen el nuevo disco y que vale la pena adquirir.

Oscilando entre vals, chacarera, tango, melódico, y otros ritmos; es posible colorear no solo las proyecciones visuales que puede observarse durante cada tema, sino el alma, la suspicacia y el amor por lo que se hace.

Haciendo trencitos, permitiendo participar a su público, interactuando como corresponde a los espectáculos para niños y soltando la imaginación. Integrando a la amiga tana que llegará para darle frescura a su performance y permitiendo que la tarde se tiña de arco iris.

Una inmensa felicidad que exista tanto arte en la Ciudad de Buenos Aires y que pueda rodar por diferentes territorios en busca de esperanzas.

Los Raviolis y Lalá, sin lugar a dudas, que existen como cable a tierra, como lenguajes comunes y de reflexión en un punto, de hallazgos, de maneras de ver y sentir la vida al igual que de un universo sensible compuesto por las criaturas que lo habitan.

Ficha Vacaciones Timbre 4

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Grandiosos circenses

Circo Alboroto 28 de julio Hoy funcion

Ficha Circo AlborotoSon una minoría (si es que ésta exista) quienes acuden a un espectáculo sin expectativas y neutrales. Ir desprovistos de adrenalina, posiblemente nos haga empaparnos en una aventura sin igual; mientras que llevar la carga de lo que «debería ser», puede provocar la ingrata desilusión. Claro que no siempre es posible decirle a nuestras mentes qué máscara portar y en qué momento.

Conocí al Circo Alboroto en el Festival de Rafaela, años atrás y me encantó. Y es que no existen demasiadas cosas que se puedan decir cuando algo encanta de entrada. Un cuarteto de artistas-acróbatas que la tienen súper clara con sus rutinas físicas, con sus trucos, que saben mantener un feedback -constante- con su público y que, por más fallas técnicas que pudieran ocurrir si es que éstas tienen lugar, no distraen en absoluto a sus espectadores.

Hoy función es lo nuevo de Circo Alboroto que vendría a ser la secuencia del anterior 4 X 4. Una rutina excelente que tiene lugar como previa a lo que sería el gran show. Sin embargo, resulta ser tan entretenida dicha introducción que es posible olvidarse del pos.

Así es como podremos ser testigos de todas las peripecias que pueden ocurrir y desatarse en el armado de un espectáculo de circo. La plasticidad de los cuatro acróbatas llama la atención, sumada a la suspicacia y picardía en sus rostros, en sus sonrisas eternas y en el modo que tienen -tan peculiar- de armar una historia.

El género absurdo tiene un gran protagonismo durante la función y es posible, incluso, construir una performance de ballet circense, mientras una meditación, eterna, tendrá lugar en escena. Al mismo tiempo que unos amigos pretenderán convertirse en magos sin tener muy en claro la resolución de sus trucos, y poniendo en «peligro» a quienes se prestaron a intervenir en dichos cuadros de ilusionismo.

Y es que este circo demuestra, a cada momento, que la vida es una ilusión óptica, que es posible construir con mucho y también con poco. Que el juego es la pieza fundamental de creación, capaz de adoctrinar a quienes más lo añoren.

El alboroto de estos personajes les permite inventarse y reinventarse a cada rato, dejándonos atónitos, deseando que la función no comience para que nunca jamás termine.

Este es el efecto que produce la alegría en cada uno de sus sketchs, en los conflictos típicos cuando el tiempo agobia y debe encontrarse una solución casi inmediata, cuando la pasión rompe con las estructuras tradicionales y es posible disfrutar un circo en el teatro y del teatro en un circo. Ambas propuestas se combinan, se nutren, se fusionan y dan como resultado que después de cada finalizado el espectáculo se pueda respirar ese aroma a verano, relajado, con la oportunidad de convertirnos en fans o seguidores, que queramos saber sus próximas fechas, sus giras por el país y cuándo tendremos la oportunidad de divertirnos, consumiendo un producto artístico de calidad.

Respecto de la parte técnica que incluye todo el dispositivo escénico, de iluminación y sonido; realmente el Teatro El Cubo cumple con sus funciones al pie de la letra; permitiendo que el elenco pueda vivenciar su show sin nervios innecesarios.

El dinamismo de este grupo hace que cada situación cómica, cada «dramatismo» y cada ironía puedan ser entendidas y sentidas como las propone Circo Alboroto. Por eso es que tanto niños como adultos pueden (puedo) y podemos repetir la ida al teatro, observando cada vez más detalles y repetir aquellos momentos en que fuimos felices.

Mariela Verónica Gagliardi

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Verde que te quiero swing

Tierra de Oz1

Ficha Tierra de OzLos clásicos pueden seguir siendo «clásicos» o conseguir una impronta diferente como para determinar que está basado en…

Esto es lo que ocurre con Tierra de Oz (libro, letra y coreografías a cargo de Gigi Marchegiani; dirección y puesta en escena de Sergio Lombardo), una comedia musical que se las trae a todo trapo. Que atrae visual y sonoramente, una historia conocida por todos pero totalmente diferente -donde es posible reconocer algunos detalles del libro original pero con más colores y tintes modernos-.

El mago de Oz, entonces no es hombre sino mujer, la autora Gigi Marchegiani que deslumbra con su sutileza y bondad. Y, Odette (la bruja mala) es quien se lleva las ovaciones de los espectadores: Giannina Giunta que siempre parece (y es) recargada, ¡qué mujer!, con puro glamour, con sus tonalidades vocales. Ella atrapa al público, se lo lleva en el bolsillo, logra que cada una de sus apariciones sea única, y dota al espectáculo de ese ilusionismo necesario para permitirnos soñar una y otra vez. Porque detrás de esa malvada, se esconde otro gran corazón.

Qué decir de Laurita Fernández, protagonizando a Emma (Dorita en versión original), que con su perfección dota cada coreografía de enérgica danza y trucos como es su costumbre. Deslumbrando a cada paso y sonriéndole a todos sus amigos que irá conociendo a lo largo del camino esmeralda. En esta aventura no irá sola sino acompañada de Tincho y Fede, aunque como ya se sabe, tendrá la oportunidad de dialogar con más personajes.

La unión es lo que más parece destacarse en este argumento moderno, las diferencias entre seres que en nada se parecen y, sin embargo, tienen el mismo deseo: conseguir aquello que les falta para ser del todo felices.

Siempre, pero siempre, la fórmula reside en crear un espectáculo para niños donde no se los subestime, se los entretenga, se les deje alguna enseñanza y, si se puede, se les regale más de una sonrisa. Acá, todo se cumple y no por casualidad, sino porque el equipo técnico y artístico existen y no son un agregado como puede ocurrir con la decoración y/o escenografía. Cada deseo, entonces, del león rockero (José Tramontini), del espantapájaros y del luminoso hombre de hojalata; serán cumplidos. Y esto no es azaroso sino el corazón que late hasta en el objeto más inanimado.

Singularmente llamó mi atención este rey de la sabana que con su guitarra y pelos al viento se unía al ritmo veloz. Sintiendo cada nota, sin lugar a dudas, junto a la maga son los personajes más vistosos, atractivos y que más entusiasmo le otorgan al musical.

Las aventuras de esta niña aburrida, harán que su fantasía sea un modo de vida, un milagro buscado y perseguido hasta el cansancio en que los cuerpos reposan hasta seguir el baile que más se adecúe a sus propósitos. De eso se trata la vida: de convertir la rutina en alegría y que el hartazgo nunca llegue, ni siquiera en la infancia.

El verde, el del camino hacia Oz, la esperanza que titila en cada performance, que desfila por el escenario en busca de complicidad, de alegría y de un leitmotiv.

Tierra de Oz es una conjunción enérgica, divertida, llena de colores, de proyecciones visuales y de un dinamismo en que pareciéramos rodar sin darnos cuenta de ello. Ver los rostros de todas las criaturas presentes, sus destellos, sus aplausos y las ganas de más es lo que significan un éxito.

Mientras los zapatitos brillantes estén en sus pies, ella podrá hacer lo que quiera, ir hacia un destino u otro, convocar a su hada madrina, conversar con seres extraños y otorgarle a sus días un poco de adrenalina. Esta es la historia y la aventura recién comienza.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Los Cazurros

los-cazurros

Pablo Guerrero y Ernesto Sánchez conforman a este dúo que hace mucho más de dos décadas se hizo famoso en el programa Paka-Paka, para luego colmar de alegría y enseñanzas a todo el país con sus giras teatrales y en espacios públicos. Ellos se adaptan a los lugares en que les toque actuar para que no exista criatura ni familia que se los pierda.

Hay espectáculos que triunfan y otros que quedan en el olvido. ¿A qué se debe el éxito que año atrás año consiguen Los Cazurros?

Creemos que la continuidad de una propuesta lúdica y por decir de alguna manera , una propuesta que apunta al juego, a la diversión y al rescate de la imaginación es lo que hace que los chicos sigan teniendo empatía con nosotros, que cabe aclarar somos dos personajes que hablan su mismo idioma y tomamos con la misma seriedad que un chico el momento del juego ; en nuestro caso el juego teatral y/o televisivo.

¿Cómo fueron esos comienzos cuando aún no estaban en el imaginario social de los niños y sus familias?

Lejano y cercano a la vez… Nos conocimos hace 24 años estudiando teatro… Nos unió la pasión por el teatro y por generar nuestros propios proyectos artísticos… Nos juntamos… escribimos nuestro primer espectáculo que se llamó “Al Rescate de la Imaginación” en el año 1994… Empezamos a trabajar en la Feria del Libro, En la Feria del Libro Infantil, en escuelas, colegios y jardines de infantes… en el verano trabajábamos en la costa la gorra… nos veían miles de personas por año… Al año siguiente escribíamos otro espectáculo y así más funciones… mas experiencia… siempre pensando en hacer mejor lo nuestro… disfrutando … divirtiéndonos … De manera inevitable ha pasado el tiempo y mucha agua bajo el puente de Los Cazurros y seguimos haciendo lo mismo en teatro o televisión… solo con más canas.

¿Dónde reside la diversión?

La diversión en nuestro caso es hacer espectáculos o programas que nos den placer al momento de la actuación.

Por otro lado no olvidarnos nunca de nuestra niñez, eso hace que la diversión sea natural y se vea a través de la pantalla o en el escenario el disfrute nuestro al hacer Cazurros.

¿Consideran que existen espectáculos que se fragmentan según sus edades? ¿Por qué?

Sí… y a veces es inevitable… No es lo mismo escribir un espectáculo para niños que tienen entre cero y 4 años… los que tienen entre 4 y 8 años… y los que tienen entre 8 y 12 años por poner un número arbitrario de la niñez … Las capacidades de atención son diferentes, sus gustos… o necesidades que tienen según su edad… Nosotros cuando pensamos nuestras obras de teatro o nuestros programas para tv intentamos que se sean lo más universal posible… que lo puedan disfrutar tanto las niños como los adultos… Hay espectáculos o programas de televisión que apuntan a una franja de edad determinada otros son más amplios… pensamos que depende de la propuesta artística.

¿Qué opinan acerca del mundo de las princesitas en la actualidad?

Las Princesas, los piratas, los monstruos, etc, siempre fueron parte del mundo infantil; no se trata de los personajes que se representen, sino el tema radica, a nuestro criterio, en el uso de esa temática.

La estigmatización de la princesa perfecta, la mirada errónea a nuestro parecer de mostrarles a los niños y niñas ciertos estereotipos como un fin a imitar o una meta para alcanzar esa «felicidad plena » que depende de lo que se ve y no lo que se hace.

En el código Cazurro, es posible entretenerse aprendiendo. ¿Cómo comenzaron a construir este mundo lleno de colores e imaginación?

La construcción del mundo Cazurros surgió desde el primer momento… intuitivamente… nuestra primer referencia para escribir y crear espectáculos éramos nosotros mismos… Por eso la apelación a nuestra niñez, al recuerdo de cuando éramos chicos… Eso nos dio una herramienta fundamental … saber qué nos gustaba, qué nos divertía, qué cosas no gustaban, no la pasábamos bien… y a partir de ahí empezar a construir ese código… esa estética.

¿Cómo escogen las temáticas de los shows y qué aspectos van teniendo en cuenta?

Las temáticas las vamos sacando de nuestra bitácora de viaje por la vida, de nuestros recuerdo de la niñez y de la actualidad que vemos y sentimos. Vamos eligiendo qué queremos contar, de qué modo llevarlo al escenario y después armamos esa gran aventura Cazurra que puede llevarte a distintos momentos y escenarios.

Teniendo en cuenta siempre de no sacar el foco de que los receptores son niños y niñas; por lo tanto las temáticas, el arte, la música, el vestuario tienen que ser elementos que los atraigan y les despierten diferentes sensaciones.

¿Qué satisfacciones se llevan después de cada función en el teatro?

Las satisfacciones son muchas… hay una satisfacción que tiene que ver con un costado más interno… que tiene que ver con disfrutar lo que hacemos… de divertirnos … de estar orgullosos de escribir, dirigir y actuar en un propuesta artística que sigue vigente después de más de 22 años… Y por otro lado… la satisfacción cuando termina la función… el cariño y el agradecimiento de los chicos y grandes… los besos, los abrazos, las fotos… el recuerdo que nos llevamos.

¿La pasión se contagia?

La pasión siempre está. La cuestión es despertarla, ponerla en acción y después cuidarla, dejarla crecer y mantenerla firme.

Muchas veces la devolución en forma de cariño de los chicos hacia nosotros es lo que mantiene viva la pasión y el respeto a lo que hacemos.

Una gira por todo el Conurbano Bonaerense en vacaciones de invierno: ¿cómo se están preparando?

Nos estamos preparando con alegría, ansiosos por recorrer la provincia… Lo nuevo de ir a localidades que nunca habíamos ido… de volver a otras que ya habíamos estado… El placer de estar de gira con nuestro equipo Cazurro que tanto nos divierte… viajar y hacer lo que nos gusta.

Mariela Verónica Gagliardi

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Cómo quisiera ser animal

Zoomos libres1

Ficha Zoomos libres¿Puede existir un derecho más importante que la libertad?

Sin ánimos de convertir una crítica teatral en una descarga social y política, mi deber como periodista y ciudadana, es consagrar al reino animal. Un reino que, tantas veces y en reiteradas ocasiones, se menosprecia, se pretende subordinar a la especie humana, se intenta convertir -mediante la domesticación y diversos mecanismos- en seres cuasi idénticos al hombre.

Mientras observo la comedia musical Zoomos libres (creada por Mariano Taccagni y Agustín Konsol), comienzo mi introspección, me cuestiono por las veces que de pequeña iba a visitar animales encerrados, les daba de comer, repetía ritos y costumbres y deconstruyo lo establecido por el capitalismo.

Es entonces cuando las puertas de un zoológico se abren y se decide que los animales que lo habitaban y, estaban y/o habían nacido en cautiverio, sean libres. «¿Qué pensás que vas a hacer, cómo sobrevivirás? « De aquí en adelante, estos seres tan peculiares se irán tropezando con diversos obstáculos de la sociedad, al mismo tiempo que el temor se apoderará de ellos. ¿Para qué pueden querer ser libres si no tienen a dónde ir ni cómo desenvolverse? Estos animales, no han tenido la oportunidad de aprender lo que su instinto les otorga de nacimiento. Son seres que tienen su rutina, que se enamoran, juegan, socializan y no parecen precisar esa libertad tan discutida.

A su vez, Fredy (Mariano Taccagni), el guardia del zoo, los irá acompañando en esta aventura frustrante hasta que ellos mismos decidan, por fin, lo que desean para el resto de sus días.

«Pero de mí, puedo decir que estoy vacío, sin sus graznidos, sus monerías, sin mis amigos»…

¿Acaso alguna vez se les ha consultado si necesitan algo, si son felices comiendo el alimento que se les brinda, si desean estar más o menos limpios, si las rejas no los aprisionan notoriamente…?

«Libertad, ¿para qué, para quién?»

Inevitablemente, la noticia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acerca de cerrar el zoológico de Palermo, no es un tema menor. No es algo que sobrevuele y se olvide. Han dejado morir a varias especies de animales en extinción, se los ha maltratado, se los ha abandonado. Y todo, mientras las criaturas junto a sus padres recorrían cada celda, cada prisión y, seguramente, nadie se ha detenido a llorar por el dolor ajeno. ¿Para qué? Si son menos que los humanos, si tienen que divertir, si están como en vidrieras, si las características peculiares de cada animal y especie determina que una ciudad tan contaminada como la capital no les otorga la naturaleza y hábitat que merecen.

«No te ilusiones, las personas son complejas» – canta uno de los animales que van conociendo el reino no animal.

Sin lugar a dudas que esta pieza artística emociona, entretiene, nos pinta una sonrisa inmediatamente y consigue su objetivo principal que es concientizar: «¿A dónde ir, a dónde irás?»

Entre la presencia de la excelente actriz Jimena Gonález que interpreta a Isadora y las ocurrencias que irán dándose paso, es que Zoomos libres dejará pintada su huella de colores en este camino de la vida que podrá ser de un modo para unos y de otro para otros. Lo más importante es ser quien se quiere ser y jamás dejar que un «superior» anule la alegría.

Coreografías atractivas, canciones con letras que invitan a la reflexión, estilos musicales que realizan un interesante recorrido desde el rock hasta el género melódico, una estética y escenografía realmente encantadoras, sumado al talento de los actores es que Zoomos libres deberá seguir en la cartelera para cumplir con la misión de llegar al corazón de cada familia Argentina.

«Quiero quedar bonita y ser una jirafa glamorosa» – emite este esbelto animal, pretendiendo concretar uno de sus sueños de coqueta. Letras perspicaces que le dan voz y voto a estos cariñosos y extrovertidos personajes, de la mano de su guardia-amigo, una aventura sin límites que nos permitirán conocer los deseos de quienes no hablan como los humanos sino a su manera.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Como te deseo: agua

un hombre equivocado

Foto: Gustavo Gorrini / Mauricio Cáceres

Ficha Un hombre equivocadoPor diferentes motivos, que podremos justificar o no, el ser humano suele querer tener la razón. Algo tan simple y complejo a la vez como es estar en lo cierto, tener esa verdad que tanto se añora. Pero, una vez que se tiene el «honor» de tener esa respuesta cierta, ¿qué placer o sentimiento se apodera del cuerpo?

Las personas más neuróticas, necesitan a flor de piel, tener la respuesta «verdadera» para no entrar en un colapso nervioso. Aunque, ¿quién determina lo cierto cuando no se trata de ciencias exactas?

Un hombre equivocado (escrita por Roberto Tito Cossa, dirigida por Villanueva Cosse) es, justamente, lo contrario a lo que se cree a simple vista. En este caso no es el personaje de Luis (Alejandro Awada) el que se empecina por defender su verdad y postura, sino su familia y sociedad que lo juzgan por sus principios y valores.

Esto es lo que, poderosamente, llamó mi atención ya que el título esboza una síntesis de la historia pero es Luis quien delimita un mundo de otro. No es él quien sale con su bandera de fundamentalista sino sus palabras y, sobre todo, actitud las que lo hacen flamear su vida.

En definitiva él es un simple pintor que prefiere vivir rudimentariamente mientras su entorno desea, fervorosamente, participar de los adelantos. Uno, como espectador, también podría juzgar por qué no lo dejan vivir su vida en vez de tropezarse constantemente con sus ideales. Y es acá donde se produce un quiebre ya que Luis no solo quiere seguir sus principios sino que obliga a su familia a participar aún cuando no estén de acuerdo como es el caso.

El agua potable es el eje central en esta dramaturgia y en la película de los ochenta. El agua que debería salir pura en todos los hogares del mundo y que, sin embargo, aún ni siquiera ocurre en la totalidad de nuestro país.

Como contrapartida, su hija está embarazada y necesita más comodidad, más salubridad. Pero Luis, ingresó en ese túnel de obstinación y terquedad que lo conducirán hacia su destino.

Entonces es cuando resulta imprescindible volver a empezar por el principio: Luis no solo quiere seguir bombeando manualmente sino que obliga a su entorno a participar de su elección. Para esto es que se persigue la verdad y la razón, no para tenerlas capturadas en un guante sino para soltarlas al viento y someter a cuantos más se pueda a vivir según dichas argumentaciones.

Un trabajo artístico impecable es el que puede disfrutarse de la mano de Awada, Alejandra Darín, Gustavo Pardi y Maia Francia, acompañados por un elenco formidable que hace relucir a este pueblito del interior y a cada una de las tuberías instaladas reglamentariamente o no para poder contar con este servicio fundamental.

Una vereda que separa a los beneficiarios de los olvidados, un municipio que se encarga y otro que se olvida, unos hombres que procederán según sus objetivos y uno solo que lo hará según el latido de su corazón. Aunque esto sería juzga su actitud y la del resto. En definitiva, este relato nos da cuenta de lo equivocados que estamos todos cuando decidimos tener una postura tan absoluta e inamovible. Se pueden tener valores y convicciones sin necesidad de padecer o hacer vivir un infierno.

La dramaturgia renace una y otra vez, se posiciona en los diálogos emitidos por un actor y por otro, permite interactuar al mundo de los vivos con el de los muertos, fusiona ambas realidades para revivir lo pasado con lo presente de una manera conmovedora. Así el color verde segmenta una realidad de otra, y el color lo que aún respira.

Mientras una abuela le explica a su nieta quién fue su abuelo, las anécdotas, las sonrisas y la fragancia a viejo toman ese aroma a rica humedad de antaño en que lo pasado siempre fue o pudo haber sido mejor.

¿Un hombre equivocado o una sociedad sin valores?

Mariela Verónica Gagliardi

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Militantes del futuro

25 millones de argentinos

Lo que casi la mitad del país quisiera gritar en este momento sería que una década de sufrimiento no vuelva a repetirse. Que las palabras ¡Nunca más! no sean solo un esbozo reiterado sino un sentimiento tan profundo y necesario como el aire que debería respirarse para mantenerse vivo.

Propuestas artísticas como 25 millones de argentinos, siempre tienen que existir, y aún ahora más. Porque muchos podrán aburrirse al escuchar sobre temáticas vinculadas a la dictadura militar pero para crear conciencia es imprescindible invocar el pasado para que las huellas de sufrimiento no sirvan para que los mismos grupos de siempre continúen con el proceso sanguinario.

Lisandro Fiks centra su historia en el romance trágico entre un montonero y su novia Ana. Y, ¿por qué subrayo trágico? Porque esta joven era hija de un militar y esto es el hilo conductor de toda la dramaturgia. Qué interesante que resulta ser esta relación, el modo en que se va desenvolviendo, las piezas que tienen que ir moviendo para que su amor perdure y la ideología que se arraiga a pesar de todo.

En un primer momento la escuchamos a el, en la actualidad, después de esos años de lucha. Ha cambiado el país y ha cambiado ella esencialmente. Sentada en un bar, narrando su pasado, sintiéndose superada y no sufriendo por todo lo que tuvo que atravesar para salir airosa y con vida. Una representación realmente impecable aunque aún no del todo profunda. Para saber lo que padeció habrá que adentrarse en los diálogos establecidos con su madre, con sus amigos y con el único representante del «orden» que aparece en escena. Recién ahí las lágrimas de la protagonista empañarán nuestras pupilas y su angustia se reflejará en cada uno de nosotros como espectadores.

25 millones de argentinos está provisto de una investigación detallista y en la que la ficción ocupa un segundo lugar. Porque el complemento de proyecciones audiovisuales sustentan cada segmento de la obra y le dan el apoyo necesario y fundamental para que se entienda la seriedad con la que debe ser tratado dicho sistema de tortura.

Resulta muy clara la división de ideas que se marcan tanto con las palabras como con el vestuario lucido por cada uno de los actores. De hecho lo más triste es notar la soledad de esta joven que lucha sola (aunque no lo está). La vemos en escena sola, contra todo su círculo. Sola y valiente, sola y fiel a cada uno de sus pasos. Si pudiéramos ver a su amor o a su padre, ya la historia narrada no sería la misma ni tendría el peso que tiene en nuestro imaginario social.

Con respecto al estilo de interpretaciones, cabe resaltar que quizás uno espera un poco más de acción, de cuerpos gastados y desgastados, del dolor provisto por la tortura física y psicológica, pero esto no se vislumbra. Es una decisión probablemente vinculada con el hecho de dejar que el monólogo de la actriz protagónica y los diálogos que se van desencadenando luego, se apoyen en las palabras y no en sus proyecciones.

Somos espectadores de un pasado que no se puede cambiar, muchos fueron espectadores del inolvidable mundial del 78´, otros ahora le aclamarán a Messi que continúe en la selección y siempre existirá un evento deportivo que obnubile la realidad real y atroz que se posa sobre nuestros rostros. Esta obra viene a recordarnos que la cultura es fundamental, que lo dicho por artistas siempre va a ser más soportable que un discurso político y que mientras se niegue lo ocurrido -intentando separar cultura de política- el dolor se volverá a apoderar de cada uno de nosotros.
Somos una sociedad dormida, que cada tanto se despierta -como el televisor que capta momentos únicos-, y pretenden destruir con engaños berretas.

Elenco: Romina Fernandes, Patricia Rozas, Brenda Bonotto, Manuel Novoa, Lisandro Fiks
Dirección y dramaturgia: Lisandro Fiks
Funciones: martes 21 hs
Teatro Ópalo

Mariela Verónica Gagliardi

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Dos estrenos teatrales durante el 1° Festival Sábato

portada

Cuando escucho la palabra Festival, todos mis sentidos se preparan para vivir una experiencia única y vinculada con celebrar. Porque de eso se trata el ánimo festivo que se siente durante las jornadas que dura dicho evento.

En esta oportunidad, un fin de semana en que se decidió homenajear al escritor Ernesto Sábato, pudo vestir las calles del histórico barrio de Santos Lugares con un aire realmente renovador. En la grilla de ambos días hubo una variedad de actividades bastante amplia y Sabor A Teatro optó por cubrir las dos obras que se brindaron durante el domingo. Así fue como tuvimos un mediodía con una puesta en escena infantil, llamada La tempestad (de William Shakespeare, con versión y dirección de Aranzazu Larrinaga) con una propuesta realmente innovadora, sagaz, que conjugó diversos ritmos musicales y pintó sonrisas en grandes y chicos. Manteniendo vivo el espíritu shakesperiano, varios acordes de reggaetón, entremezclados con tango; se apoderan de la atención de los más pequeños para narrarles las aventuras y desventuras de los enamorados. De las grandes travesías que deben superar para terminar felices para siempre. Un escenario a puro color, valiéndose de diversas herramientas como títeres de varilla para contar más activamente los diálogos entre un monstruo, el mago Próspero y un sinfín de personajes tradicionales que irán surgiendo luego de la gran tempestad que los hará desembocar en una isla encantada. Un gran despliegue que, al compás de las canciones, convidarán con su alegría a todas las familias presentes. Quizás puedan preguntarse por qué un clásico inglés en un festival homenaje a Sábato… eso será parte de otro capítulo pero sí se puede confirmar que tragedia y drama siempre habrá en la pluma ambos escritores.

Luego, horas más tarde, la impronta de Pino Siano con Informe sobre ciegos (inspirada en el libro Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato) produjo un fenómeno no muy visto en estos tiempos. La cancha de basquet del club Defensores de Santos Lugares recibió a miles de espectadores que no quisieron perderse el estreno de esta atrapante historia.

En cuanto giré hacia atrás, observé unos segundos la gran cantidad de público y mi emoción se apoderó de mí. Esta fue la introducción al cuasi monólogo en que su actor se lució, demostró su talento y evidenció el acierto de Pino al adaptar este segmeno del libro de Sábato para las tablas.

Quienes hayan leído el texto original podrán notar que se asemeja bastante pero que existen algunos pasajes cambiados que le otorgan más ritmo al relato e interpretación de César André.

El mundo de la oscuridad es tan atrapante e incierto como la muerte y su desenlace. Hay quienes deseamos saber y nuestra intriga aumenta y convierte en adrenalina cuando encontramos algunos datos interesantes. Esto es lo que produce Informe sobre ciegos: un viaje hacia lo tenebroso y desconocido, hacia un pantano en que todo lo investigado se descubre. Qué importante se vuelve la obsesión en el relato, en cada una de sus reflexiones acerca del mundo ciego. Un mundo en el que se plantea un universo colmado de interrogantes y suspicacias dentro de las que es posible saber -absolutamente todo- lo temido.

Cuanto más oscuro es lo que se teme, más desgracias ocurren; y esto es lo que le sucede a este hombre que busca. Que en verdad su vida es una continua búsqueda, en la que jamás se pierde, y cuando llega a su cometido, el fin lo espera con más acertijos e imprecisiones que al comienzo.

Murciélagos que lo vaticinan todo, como si se tratara de cuervos en una historia de terror anticipando la muerte. Aunque ésta no es tal, de alguna manera lo es su desenlace -un espacio en el que es posible imaginar que hubiera pasado si tal investigación no se habría hecho presente-.

Realmente merece un destaque esta obra y cada uno de los detalles de la puesta en escena que permiten hacer brillar aún más a su director. Entre jaulas vacías y un escritorio con muchos libros acomodados, este ser pretende hallar su lugar, y lo encuentra. Se dice que cuando uno cumplió con su misión ya está en condiciones de pasar a la historia.

Ficha obras 1° Festival Sábato

Mariela Verónica Gagliardi

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Tiempos para compartir

La denuncia20

Ficha La denunciaUna perfecta iluminación, espacios escénicos muy bien recreados con los precisos detalles y la elección de utilizar a la actuación como principal aspecto hacen que una pintura de Molina Ocampo se acerque a nuestros tiempos.

Quienes adoramos el género de Comedia dell´ arte, seguramente, sintamos que esta obra es deliciosa por donde se la mire y sienta. Más aún cuando se combina con el lenguaje criollo, nutriéndose del lunfardo -ideal para que cuatro actores excelentes puedan lucirse de principio a fin-.

La denuncia (escrita por Rafael Bruza y dirigida por Claudio Martínez Bel) es una historia que puede darse el lujo de basarse en distintos tiempos y jugar con el pasado y presente espontáneamente. De esta forma, una mujer -que no tuvo ni tiene demasiada suerte en el amor-, decide presentarse ante dos oficiales y llevar adelante un íntimo reclamo que hará ventilar la historia de su familia.

Lo interesante de esta dramaturgia es que utiliza a la sátira para narrar los complejos vínculos entre cuatro integrantes realmente pasionales. Si no existiera la ridiculización de cada uno de ellos, estaríamos en presencia de una pieza totalmente dramática y tensionante, permitiendo que pudieran compararse los diálogos con noticias desde épocas de antaño.

¡Cuántas historias reales podrían verse reflejadas en esta ficción teatral que se basa en un hecho real del año 1909! Y, cuántos familiares estarían sintiéndose identificados por más que no se hicieran cargo de ello públicamente.

Sin lugar a dudas que cabe resaltar la impecable interpretación de los actores en escena, demostrando su ductilidad y perfección para encarnarse en la piel de un hombre o de una mujer; teniendo en cuenta los ademanes característicos de cada género, al mismo tiempo que su modo de caminar, de desplazarse y de contemplar su universo más cercano.

Habría que pensar y repensar, una y otra vez, qué pretende denunciar una persona cuando se acerca a una comisaría, qué desea exponer y cómo busca sentir una determinada tranquilidad al abandonar la dependencia. Aquí se hallan maneras, muy sutiles y picarescas, de tener cierta paz y tranquilidad en el interior, valiéndose de atributos no esperados por nuestra sociedad actual. Claro que se trata de una historia montada como sainete, bien autóctono, muy rural y con los ingredientes necesarios para hacer estallar en risas a los espectadores, constantemente.

Las máscaras y pelucas le permitirán a sus creadores e intérpretes el poder jugar y, al mismo tiempo, montar varios relatos que se unirán de un modo irrisorio, poco convencional y muy ágil.

Posiblemente, la estructura escénica es la que permite que el éxito sea rotundo durante toda la función. El visualizar el pasado, conjugado con el presente, en simultáneo le otorgan a la denuncia un valor agregado y una sed de querer más brebaje artístico para nuestra alma. Qué importante resulta el unir un texto de estas características que cobra vuelo gracias a su director y a la performance llevada adelante por sus actores. Estaría en condiciones de afirmar que el público querrá asistir a esta obra varias veces, porque es el efecto que queda subrayado por los aplausos y las carcajadas emotivas.

Mientras el galán de la historia desfila por los rieles del tren en busca de su salvación, el amor lo esperará más cerca de lo imaginado hasta que todo vuelva a empezar -casi de manera idéntica aunque sin dar a lugar a la especulación por parte de los espectadores-.

Mariela Verónica Gagliardi

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