*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Entrevista a Gustavo Tarrío

Gustavo Tarrío foto Laura Ortego-1

¿Cómo surge la idea de hacer un Festival en el Conurbano?

Es idea de una amiga, Alejandra Menalled, que trabaja desde hace años en la dirección de producción y programación del Cine teatro Helios. Yo me reencontré con ella el año pasado, fui al Helios a ver una película del festival de cine independiente, EPA. Esa misma noche Alejandra me dijo que quería hacer un festival de teatro independiente y desde ese momento empezamos a trabajar.

Primero le tocó el turno al cine y ahora al teatro. ¿Cómo considerás que será la recepción tanto en Ciudad Jardín como en el resto de las sedes?

Nosotros queremos que sea una fiesta, en un momento del año ideal para ser anfitriones y también para caer de visita. Hay una historia en relación al teatro muy presente en cada uno de los espacios y la intención no es recuperar una tradición sino más bien inventar la posibilidad del encuentro entre vecinos, artistas, locales y lejanos.

¿Por qué LATE? 

Creemos que resume bien el carácter de acontecimiento vivo y una vocación de circulación. LATE da para muchas metáforas, nosotros hacemos uso de algunas.

Parecía casi improbable en que nuestra zona pueda gestarse una movida artística de este nivel. Si bien no es el primer festival del conurbano, sí el primero en Ciudad Jardín con 100% de artes escénicas. ¿Qué sentís como Director?

Hay un poco de inconsciencia y al mismo tiempo tengo claro que encuentro en LATE algo en común con otros trabajos que hice, obras en la calle y también en la experiencia como director de documentales, en la que tu punto de vista sobre lo real determina la tarea de la obra. Y el festival es una buena manera de disponer de situaciones en las que pensar de manera colectiva.

Respecto a Ciudad Jardín, yo estudiaba en Morón y cuando me rateaba y me venía a pasear a Ciudad Jardín. Me encantaba. La arquitectura redondeada de algunos edificios, lo poco cuadrado de su configuración urbana me hacía pensar que estaba en otro país. Pensándolo ahora, creo que es un poco lo que te pasa en el teatro cuando logra conectar y te traslada a otro lugar, te pone en perspectiva y eso es lo que emociona. Salir de las rutinas, de los deberes y las obligaciones. Al final, LATE es un poco como invitar a todos a una rateada comunitaria.

Pasa el tiempo y tanto la situación política como social nos enseñan que es fundamental plasmar todo en el arte. ¿Habrá algún espacio para debatir después de cada función? 

Claro. Después de las obras va a haber un rato para hablar con los hacedores e intercambiar puntos de vista. Por un lado queremos darlas a conocer y también que las obras conozcan algo más del público con el que compartió todo ese tiempo.

Las obras son un emergente de esta época  y en ese sentido el festival no es para nada una vidriera en la que las obras se exhiben como un cuadro clausurado.

¿Cómo fue el proceso de selección de las obras? Cuándo comenzó? 

Desde que arrancamos con Alejandra y también con Camila Palacios pensamos en la idea de celebración. Obras que permitan el disfrute como condición fundamental. Y que para un público no habituado puedan ser una buena puerta de entrada al teatro independiente. Y para el público que gusta del teatro, una buena oportunidad para repensarse y establecer nuevos lazos.

Creemos que la formación de lo que entendemos por el “gusto personal” a veces se anquilosa de manera demasiado temprana y experiencias como estas tienen un poco la tarea de poner todo en cuestión y de borronear esos límites.

¿Cuál es tu sueño como Director de LATE?

Ahora que está por empezar, ¡que salga todo bien! Que las compañías se sientan en su casa y que, en lo posible, puedan probar más recursos que en sus espacios de origen. Eso es un poco lo que a mí me gusta que me pase cuando voy a un festival, es lo que te hace crecer también como compañía. Pero lo que más queremos todos los que trabajamos es que el público acuda y disfrute. A futuro, nos dan ganas de que la edición de este año sea un puntapié inicial y que con el tiempo el LATE se expanda a varios municipios.  

En la programación puede notarse una diversidad en cuanto a estilos, propuestas, modalidades y estéticas.

Al poco tiempo de empezar nos dimos cuenta de que no solamente queríamos un festival variado pensando en el público. También nos parecía que la verdadera ganancia estaba al revés y era para las obras. Que las compañías puedan enfrentar otros espacios, otro público y que también pudieran dialogar. Y en ese sentido quisimos diversidad de obras, de temáticas, de orígenes y de procedimientos. Por eso las obras son muy distintas entre sí y va a ser interesante ver como cada una resuelve su participación en LATE.

Por ejemplo, Himalaya de la compañía Rojo Accidente nunca hizo la obra en otro espacio desde que estrenó y ahora van a hacer su obra en el Teatro Ocean de Santos Lugares. O La vida brutal, que se va a hacer en el salón de trofeos del club AFALP, un espacio para nada convencional. O la Compañía de Titiriteros de la UNSAM, que va a ocupar el Helios de otra manera con una obra documental de recorrido. O una obra sobre Ciudad Jardín, con el público desplazándose junto a la Compañía de Funciones Patrióticas que de alguna manera invita a percibir de otro modo el espacio propio.

Hay una vocación de salir del cauce y de comunicación. Y también de evitar el hermetismo.   

Habrá muchos corazones latiendo a partir del 29 de octubre.

En términos numéricos, sí. Mucha gente dando vueltas, visitando un barrio cercano al que no van tan seguido o al que no fue nunca. Y es un poco la esencia de este encuentro. La invitación a desconocerse y a descubrir algo nuevo. Porque sentís que te late el corazón cuando estás enamorado o algo te pone nervioso. Y tiene que ver con desviarte del espacio del trabajo, de la producción, donde el descontrol está contraindicado. El teatro, por lo general, te enfrenta a mucha gente junta experimentando una situación, haciendo silencio, respirando con otros. Es un momento muy especial en tiempos de aislamiento en el trabajo o en la familia. Es lo opuesto a ir al supermercado, que es una experiencia de apropiación salvaje. Ir al teatro es lo mejor que le puede pasar a una comunidad.  

¿Qué mensaje le dirías a los vecinos de la zona y al resto de los amantes del teatro?

¡Que vengan a ver las obras! El mensaje del festival está ahí. Hay algunas gratuitas, como la de apertura con Las palomas dicen o Ciudad Jardín, una obra hecha especialmente para LATE. Y las entradas son muy accesibles. Y si alguien no tiene el dinero, puede hablar en la puerta y seguro que entra. Nosotros tenemos ganas de que usen a LATE para su placer personal. Que vayan todos, solos y acompañados. No quisimos ni creemos que LATE sea un festival representativo del teatro del conurbano, no tenemos esa capacidad y hubiese sido ingrato para todos adjudicárnosla. A lo sumo LATE será un nodo por el que se cruzan coordenadas bien diversas. Porque las obras que vienen de CABA tienen integrantes de todo el país, lo mismo que las obras que vienen de otros municipios. El intercambio tiene que ver con la composición de las compañías. Porque ya nadie nace, es criado y se queda a vivir en el mismo lugar. En ese sentido el festival quiere pensar en esta cuestión de límites geográficos, saber si las obras se piensan territoriales o no. Yo pienso que no y que por suerte es más complejo y también mucho más divertido.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Meri Hernández de «Quién retiene a quién»

Ella es una de las actrices de «Quién retiene a quién» (Hereafter, de Vinnie Favale y Frankie Keane), la obra que acaba de estrenarse,  y, a su vez, es quien consiguió los derechos de este musical que es oriundo de Broadway y que tuvo la suerte de ser llevado a la pantalla grande años atrás.

Meri Hernández nos cuenta varios detalles del proceso creativo y del mundo de los muertos, de las despedidas, de ese duelo que tan difícil resulta y que, muchas veces, no sabemos cómo procesar.

Desde que nacemos, tenemos la certeza que algún día moriremos. ¿Cómo surge la idea de llevar adelante este musical con una de las temáticas que más preocupan al ser humano?

La verdad es que el musical Quién retiene a quién, me encontró de casualidad. Esas casualidades que por algo suceden. Buscaba material para Espacio Lemos , donde dicto clases, y me enamoré de la canción «Waiting». Y como no encontraba la partitura para enseñar el arreglo, Melu (hoy parte de la producción) escribió a los autores y ellos mandaron todo el material. Leí la obra entera y escuche el resto de las canciones ¡y fue amor a primera vista! Por otra parte , pienso que es un tema sensible del cual todos tenemos algo por decir. La muerte de los seres vivos es inevitable y las preguntas que esto genera son sinfín. De todas maneras, la obra tiene mucho humor, no recae solamente en lo solemne acerca de la muerte. Creo que el musical aborda la muerte de una manera muy humana y natural. De manera que te podés identificar con el material.

¿Cómo se logra el duelo perfecto?

Creo que no hay duelo perfecto. Las personas tienen tiempos y maneras distintas de encarar la muerte y el duelo es algo muy personal. ¿Tener un duelo perfecto es creer que no hay más que bellos recuerdos de la persona que ya no esta viva? ¿Es no tener pendientes? No lo sé. En la obra hay un personaje que está esperando reencontrarse con su hijo después de 30 años. ¿Serían 30 años de duelo? ¿Tiene las heridas abiertas aún 30 años después? ¿Es mucho? ¿Es poco?. Creo que no hay un tiempo limite para el dolor, tiene que ver con las personas que lo sufren. Por eso creo que no hay duelo perfecto. Hay emociones varias, para cerrar una historia o recordar a una persona que hoy ya no está en este plano. Creo que la pregunta me trae más preguntas. 

¿Cómo fue el proceso actoral desde el primer contacto con el texto? ¿Existió un momento en que el espíritu de la muerte ya se había apoderado de estos personajes?

El proceso con el texto  fue muy natural. Juan Álvarez Pardo (nuestro director) trabajó con nosotros para no caer en lo obvio con respecto a la muerte y sacarnos del lugar solemne y llorón que por ahí a veces el tema «muerte» pide.  La verdad que fuimos dejando que los personajes aparecieran, que los lazos y vínculos se formaran. Las tres historias que se cuentan son sobre madres e hijas/os que necesitan volver a verse para poder cerrar su historia en paz. Lo mismo pasa con el personaje del médium ( Fabian Vena), quien también tiene una historia personal por resolver. En la obra, los espíritus son quienes finalmente tienen que decidir si hacen contacto o no con sus seres vivos ya que en la trama se plantea que, una vez hecho el contacto, pasarán al más allá. Tratamos de trabajar el texto desde la verdad de estos 8 personajes. 

¿»Quién retiene a quién» podría decirse que es una jugada doble como para concientizar sobre el más allá en caso de que exista?

La muerte es una incertidumbre. ¿Qué nos pasa después? Nadie sabe… y ahí es interesante poder pensar que pasa lo que cada uno crea que tiene que pasar. Hay gente que es feliz pensando que se va a reencontrar con sus seres queridos. Hay gente que piensa que se revive en otra vida para aprender aquello que hicimos mal en la anterior. Hay gente que cree que se apaga la luz y no pasa nada más, eso es muy personal . Yo creo que la obra te deja preguntas, o te deja reflexionando. Pero no entrega respuestas. 

¿A dónde van esas almas que no supieron exprimir sus vidas?

En la obra las almas no están ahí retenidas  como castigo por no haber aprovechado sus vidas, sino que acompañan a sus seres queridos mientras viven. Van a un lugar… pasan a otro plano, pero no dicen a dónde… supongo que depende de cada persona dónde el alma termina.

¿Es más fácil digerir la angustia con canciones y música?

Yo creo que la música es de gran ayuda. Genera momentos y climas hermosos, en el piano Hernán Matorra nos guía con calidez por cada canción. Claro, también, con las palabras que Marcelo Kotliar supo encontrar para cada una. Creo que la música acompaña, pero no aliviana. Hay veces que la música eleva lo dicho, refuerza. Es redondo el intercambio entre la palabra y la canción. Y entre las voces nuestras guiadas por Florencia Carchak. Pero no sé si es más fácil, la angustia es angustia. 

¿Se puede estar muerto en vida?  

No lo sé. Yo soy una entusiasta de la vida, del hacer, no me imagino siendo una persona apática a la que las cosas le sucedan sin capacidad de reacción o disfrute. Nunca digo nunca, pero no me pasó. En la obra se toca un poco este tema, uno de los personajes dice que puede esperar toda la vida hasta hacer contacto con su ser querido. Y el personaje con más experiencia en el tema del duelo, le dice que tiene que tener cuidado… y prestar atención a los que quedan vivos, al aquí ahora. Porque sino va a perder mucho mas que un ser querido. Supongo que tiene que ver con esto de estar muerto en vida. 

Los vivos podemos reflexionar. ¿Y los muertos, qué queda para ellos?

En la obra todos reflexionan. Los vivos tratando de cerrar cuentas pendientes, empatizando con las pérdidas de los demás personajes. Y los muertos tienen esperanza -me parece o así me gusta pensarlo a mí-, que en la obra ellos se van adonde cada uno soñó. Y también reflexionan sobre lo que vivieron, sea mucho, poco o el cómo lo vivieron. 

Nuestra cultura no es muy amiga de mantener una conversación con alguien que ya no está físicamente. ¿Después de ver esta propuesta cambiarán de idea?

Yo creo que la muerte es un tema que genera mucha intriga. Genera algo de miedo, mezclado con ganas de saber. Vértigo a lo desconocido. ¿Quién no conoce a alguien que fue a una bruja, a una astróloga , a una armonizadora? El futuro es un misterio y a la gente lo desconocido le da miedo y a la vez ansiedad. Lo que está fuera de mi control, me puede asustar. Pero todos fantasean con poder saber. Por ahí no lo llevan a cabo, pero seguro se les cruzó por la cabeza. ¿Quién no jugó al juego de la copa de chico ? Uno imagina que será como en las películas. La verdad no sé si va a cambiar por ver la obra, pero supongo que algunos del público lo pensarán.

¿Por qué habría que ir a ver este musical?

Tienen que venir a ver Quién retiene a quién, porque es una obra que te deja pensando. Que te invita a transitar por diferentes emociones. Pasás de reír a carcajadas, a llorar, a emocionarte. Y cuando uno genera algo en el otro haciendo teatro es una sensación maravillosa. Ver la reacción inmediata del público es hermoso. Como público también es hermoso estar sentado en una butaca y meterse en una historia que me provoque millones de sentimientos.

La música es increíblemente bella y, por sobre todo, es una historia que habla sobre las relaciones humanas, las cosas no dichas y el hacer las paces con uno mismo. Porque tenemos un elenco que la rompe y un equipo de trabajo que lo deja todo en el escenario.

 

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Entrevista a Laura Correa

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¿Cómo se gesta la propuesta de Parrandera´s?

Parrandera´s surge para un ciclo de teatro cumbiero. Me convoca Horacio Nin Uría a participar con la propuesta de escribir una escena de 15 minutos sobre el universo de la cumbia. Así fue que me senté a escribir, con una imagen clara en mi cabeza, que era una mujer de espaldas con los brazos elevados hacia arriba y una campera de flecos colgantes. Y, de ahí, se destapó todo este universo. Realizamos esa escena breve por dos años, en distintos espacios, hasta que me decidí y la hice obra larga. Y allí empezó el proceso de ensayos de lo que hoy es «Parrandera´s. Epifanía de un rapto».

¿Considerás que es indispensable tener a alguien a quien adorar?

Considero que siempre es bueno tener miras hacia donde aspirar, gente humana y real que admirar, creo que la adoración ciega, endiosando, puede ser bastante falible en su resultado, muy desilusionante. Pero yo tengo grandes artistas mitificados que son mi inspiración y tengo sus fotos dando vueltas por ahí como guardianes de mi inspiración. Tengo mis propios ritualcitos, con objetos e imágenes que tienen un valor para mí, y son mis espacios sagrados.

¿En qué te inspiraste para crear esta historia de suspenso?

El tema de la adoración estaba ya en mí, en otro material que había estado escribiendo, pero con más tinte social político, y cuando empecé a escribir esta obra sobre el universo de la cumbia, nuevamente el tema me surgió desde otro lado y todo se desarrolló muy genuinamente. Fue ir siguiendo a los personajes e ir entendiendo a dónde me iba llevando la trama. La historia me pedía empaparme de algunos materiales, y fui leyendo varias cosas sobre los cultos populares, sobre mitos y, fue ahí, que apareció muy fuertemente Helena de Troya como paralelismo y todo se terminó de acomodar en mi cabeza.

¿Puede el amor salvar a las almas perdidas?

Románticamente hablando podría decirte que sí, que el amor podría salvar todo, pero siendo un poco más errática podría decirte que hay almas que no quieren ser salvadas.

¿Cómo hubiera resultado la historia sin la intervención del hermano de Raquel?

No puedo imaginar la historia sin ese personaje, ya que es el que desata el conflicto central, y la obra se concibe alrededor de su llegada, y ese choque de mundos. Y de esa dualidad entre él y ella, y ellos y él.

No hay personajes buenos o malos.

No, definitivamente. Los personajes son humanos, tienen una historia detrás, tienen sus desilusiones vividas, sus marcas sociales, y justamente desde ahí se definen y desde ahí dialogan con sus imposibilidades y con sus virtudes.

Cuando el afuera es muy cruel, ¿mejor crear un universo paralelo?

Sí, yo creo que hay bellísimas historias sobre cómo en situaciones de opresión, ciertas personas han encontrado una vía para poder encontrar sentido a su existencia (como Ana Frank y su escritura). Aquí, los personajes crean culto, sus propias reglas y se crean, así, una pertenencia y una nueva identidad que el sistema capitalista les ha robado al dejarlos completamente desclasados, desamparados económicamente. Esa es la importancia de la cultura, justamente en una sociedad, a mi entender: suplir ese lugar de pertenencia, de comunión y sentido, más allá de todo. También se incluyen en esto las religiones.

¿Ser o pertenecer?

Me es difícil separarlas. Yo soy una persona muy social, adoro pertenecer a grupos, pero también creo que es importante poder ser más allá de eso. Quiero decir, poder trascender algunas pautas sociales y acomodarlas a antojo. A veces, por pertenecer las personas dejan de ser, y ese es el punto a tener en cuenta y cuestionarse siempre en la grupalidad. A mí me cuesta poder seguir una religión, un partido político, con un 100 por ciento de pertenencia si hay reglas que se imponen que no comparto. Por lo tanto, creo que hay que ser criterioso y no decir sí a todo por miedo a ser excluido.

¿Las luces obnubilan la oscuridad de los personajes?

Sí. En cierta forma, sí. Todo el brillo de sus vestuarios y toda la jocosidad de sus diálogos, tapan una gran oscuridad que llevan consigo, latente.

¿Hay algo de Gilda en Raquel?

Claramente sí. Aunque no sea una decisión premeditada, pero mientras íbamos haciendo la obra, y mientras yo la iba escribiendo, haber vivido el fenómeno Gilda me hacía poder sustentar la historia verídicamente, digamos. Saber qué cultos populares de esa magnitud existen. Helena se esfuerza por ser Raquel, por pertenecer a ese mundo de la cumbia, pero ya su cuerpo cuenta otra cosa. A Gilda le había pasado un poco eso también.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Entrevista a Ana Padilla

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La vagina enlutada es un libro escrito en el 2010 por Walter Hugo Ghedin.

En la sinopsis del mismo se hace alusión al duelo, a la muerte de algo importante, a la soledad, a la desesperanza y al amor fundamentalmente.

Gastón Marioni, toma el argumento original y lo convierte en movimiento, llevando a escena a cinco actrices de renombre y muy talentosas. Ana Padilla es la elegida para esta breve entrevista.

Ella tiene una larga trayectoria en las artes escénicas, tanto como intérprete, coreógrafa y directora, en televisión y en teatro. Ha actuado en televisión: Amas de casas desesperadas, Locas de amor, Los simuladores, Son Amores entre otros. También, en teatro: Melodías de Diván, Casi Tennessee, Córnea y Oxímoron por citar algunos de ellos. En lo que respecta a dirección de obras: El pájaro azul, Y se nos fue de gira, son dos títulos que caben mencionar.

¿Cómo debería ser tu hombre perfecto?

No sé si existe el “Hombre Perfecto”, tampoco La “Mujer Perfecta” Para mí a esta altura de la vida tiene que ser compañero, libre, que le guste reírse, que me divierta, que le guste tomarme de la mano, que se deje amar, que ame lo que haga, que sea confiable, amable y sobre todo buena persona.

¿Existe una edad para cerrarse al amor?

No, no existe una edad. Hay determinadas circunstancias en cualquier momento de la vida que hacen que nos cerremos temporariamente al amor. Después esas puertas se vuelven a abrir cuando volvemos a creer.

¿Qué factores crees que inciden para que las mujeres no creamos, muchas veces, en la palabra de un hombre?

La mentira, la infidelidad.

¿Qué expresan estas cinco mujeres en escena?

Estás mujeres sacan sus miserias a la luz y cuentan sus historias. Por eso uno entiende porque están momentáneamente cerradas al amor.

¿Se ven muchos espectadores masculinos? Qué opinan al respecto?

Se ven varios hombres en la platea y lo pasan muy bien. Se ríen a la par de las mujeres y nos entienden un poquito más.

La vagina enlutada… Si hablara, ¿qué le diría al universo masculino?

Que nos amen, que nos respeten, que no somos objetos, que somos sensibles, vulnerables, que amamos amarlos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Alejandro Tantanián

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¿Cómo surge la iniciativa de tener una conversación con obras del Museo de Arte Moderno?

La idea en realidad surge a partir de que se cumplen este año, 2016, sesenta años de la existencia del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; entonces una forma de vincular el ciclo El borde de sí mismo, conjuntamente con estos festejos, es que entre en diálogo con el Patrimonio del Museo. Por eso se le pidió a cada uno de los artistas convocados que se vinculasen con una o más obras del Patrimonio del Museo y en ese diálogo, en esa tensión, en ese borde entre la obra elegida y la propia estética, construir un trabajo que de cuenta de esa relación.

¿Qué se siente al mantener un diálogo desde el arte escénico? ¿Qué sensaciones surgen?

La idea de poder trabajar con las experiencias de orden performático (vinculadas al arte del espectáculo) y las artes visuales tiene que ver un poco con el espíritu del ciclo que lo que intenta es ir construyendo una reflexión entre las artes visuales y las artes performáticas o artes del espectáculo. En este caso también incluimos la danza y el cine en la figura de Diana Szeinblum, la figura de Santiago Loza (que, si bien también es autor teatral, en este caso trabaja específicamente desde su rol de director de cine, para poder dialogar con las obras del Patrimonio.

¿Cada artista eligió su obra o la selección fue azarosa?

La obra elegida por cada uno de los artistas tuvo que ver con pedidos muy expresos por parte de los artistas y también un diálogo que tuvieron con la curaduría de artes visuales del Museo, con Sofía Dourron, con Javier Villa; que, a partir de determinadas obsesiones, o imágenes o vínculos de cada uno de los artistas convocados, ellos interpretaban (la curaduría) esas necesidades y les sugerían obras posibles que entrasen en diálogo o fricción con ese tema, con esas obsesiones, en sí esas imágenes que los artistas convocados proponían.

¿Cuánto tiempo le llevó, estimativamente, a cada artista concretar su consigna para esta segunda edición?

El trabajo de convocatoria empezó, más o menos, por abril; por lo cual son unos seis meses los que llevó el trabajo. Primero se convocó a los cuatro artistas, se les explicó el proyecto y una vez que aceptaron, entraron en contacto con la curaduría del museo para elegir las obras sobre las cuales trabajarían (eso fue más o menos un mes), entonces quedaron entre cuatro y cinco meses de trabajo concreto de cada uno de los artistas de los materiales elegidos.

¿Considerás que este tipo de propuesta podrían ir despertando a los museos y creando mayores incentivos para que la gente se acerque más frecuentemente?

Yo lo que creo es que los Museos, hoy por hoy, son instituciones más bien lábiles, perforadas, en el sentido de que pueda vincularse cualquier expresión artística. Me parece que un Museo que se llame Contemporáneo y, en este caso un Museo de Arte Moderno, necesariamente tiene que empezar a trabajar sobre los bordes y sobre los desbordes y sobre los derrames de las estéticas de las artes visuales y confluir en otras disciplinas, por lo cual esto también permite cierta flexibilidad y cierta ampliación, obviamente, del público.

Lo que nos propusimos con este ciclo, que se inició el año pasado, fue ampliar la convocatoria del propio museo al público consumidor de teatro de Buenos Aires (que es un público alto); es una gran cantidad de personas que asisten al teatro en general, por lo cual nos parecía que era muy atendible plantear un ciclo que vinculase el teatro (las artes escénicas) con las artes visuales y eso también permitiera a un montón de gente que por ahí no se acerca a los museos, empezar a hacerlo. Y bueno, la verdad que el primer ciclo fue muy exitoso y por eso fue la idea de extender o de tener una segunda edición que es la que estamos llevando a cabo en este año.

Una magnífica idea donde las formas se mezclan con la danza, el teatro y el séptimo arte. ¿Cómo será el resultado de este año, qué es lo que se espera?

La idea del resultado es siempre una incógnita. A mí me interesa mucho, desde la curaduría, darles el espacio para que puedan probar cosas que por ahí no podrían probar en otros ámbitos, o sea, ensayar algunas cuestiones, equivocarse, buscar. Me parece que tiene que ser un espacio de riesgo y de búsqueda para que eso también sea atractivo para los propios artistas -ya que la iniciativa está muy vinculada a eso, a pensar en cuestiones vinculadas al ensayo y al error-. De hecho, el año pasado, planteamos claramente el ciclo como ensayo entre el teatro y las artes visuales. Este año se amplía un poco más -hay otras disciplinas, además del teatro-. Está, como dije antes: la danza y el cine, pero también en relación con las artes visuales (en ese diálogo, que para mí, es algo muy fructífero y que permite (como dije antes también) la presencia de otro tipo de público en los museos.

¿Alguna recomendación para el público que no haya asistido a la primera edición?

La recomendación que podemos hacerle al público es que se acerque. Las entradas están muy accesibles, salen $50; y eso también incluye la posibilidad de visitar todas las exhibiciones del museo (además de ir a ver estrictamente la función que cada uno elija). Esto puede hacerse en la boletería del Museo (en San Juan 350), o también en Alternativa Teatral (www.alternativateatral.com) y ahí buscan el evento “El borde de sí mismo”, segunda edición y pueden comprar la entrada para el día que quieran. Esto arranca ya el viernes 21 de Octubre y se extiende hasta el domingo 20 de Noviembre, a razón de una obra por semana de los cuatro artistas convocados: Diana Szeinblum, Analía Couceyro, Santiago Loza y Mariano Tenconi Blanco (en ese orden). Y, en la quinta semana, que es la última, vamos a hacer una charla en el Auditorio del Museo (el día viernes 18) y el fin de semana (19 y 20) presentamos las cuatro obras de corrido. El sábado hacemos dos obras y el domingo dos obras. Las funciones son siempre los viernes a las 20 hs y sábados y domingos a las 16 y a las 18 hs. Bueno, los esperamos a todos en el Museo de Arte Moderno en esta Segunda Edición del Borde de sí mismo.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Entrevista a Daniella Mastricchio

La que nunca estuvo11Todos recordamos al personaje de Sol en Chiquititas durante varios años. Pero la niña de aquel entonces es hoy una gran mujer, madre y continúa con su trayectoria en el teatro. De la mano de Mauro Yakimiuk, (quien es su pareja en la actualidad y director de la obra La que nunca estuvo), interpreta a un personaje realmente encantador en el que se van desenvolviendo diferentes matices sobre la violencia infantil.

En los últimos tiempos, el término Bullying se puso de moda, aunque lo que representa, lamentablemente, existe hace muchísimas décadas en el país. ¿Cómo te sentiste al ser convocada para representar a una de las compañeras de la que nunca estuvo?

Sí, si bien existe hace mucho, lamentablemente en los últimos tiempos se han dado varios casos de bullying.

Me sentí con una gran responsabilidad al aceptar esta obra. No solo por el tema que trata, sino también por el personaje que represento. Creo que hay una línea muy delgada que separa la ficción del ridículo. Tenía que estar a la altura del libro y poder resolver con la ayuda de nuestro director, Mauro.

Por otra parte, para mí es un gran desafío en lo profesional ya que el género de la comedia me saca de mi lugar de confort como actriz. Y de eso se trata, de no encasillarme como actriz.

¿Cómo madre, qué cosas considerás que tenés que tener en cuenta en lo cotidiano para que tus hijos no sufran acoso en la escuela?

Considero que lo mejor siempre es hablar mucho con nuestros hijos y es lo que hago. 

Si bien no hay una manera exacta ni del todo segura como mamá para evitar estas cosas, es fundamental escucharlos, estar muy atenta a lo que me cuentan, observarlos y dedicarles el tiempo necesario para que las posibilidades de que sufran algo así se acorten, o, en su defecto, detectarlas a tiempo.

Sin lugar a dudas que la palabra acoso siempre se relaciona, en primer lugar, con lo sexual. ¿Suponés que un chico que tiene la contención de su familia y la atención que precisa puede defenderse ante un posible ataque?

Eso es relativo y un tema muy delicado. Creo que cada situación y cada persona es diferente, por ende, no depende solo de la contención familiar, aunque considero que es importante hablar mucho con los hijos para que puedan desenvolverse con cuidado ante las diferentes situaciones.

¿Por qué crees que un niño decide ensañarse con otro?

No tengo los conocimientos profesionales que se necesitan para poder responder.

Como madre, creo que el amor, el respeto y la educación son la base de un gran pilar para la formación de nuestros hijos. 

La compleja temática que eligió Mauro Yakimiuk para la obra consigue desarrollarse de manera excelente en las tablas y el plus de crear consciencia. ¿Considerás que el humor es una especie de respiro?

Particularmente creo que el humor en La que nunca estuvo, cumple muchos roles. 

En algún punto, sí, es un respiro. Por momentos complicidad y hasta incluso una burla. El humor va mutando…

¿Cómo fueron los primeros ensayos?

Se hizo una primera lectura del libro con todo el elenco ya completo. Luego, a medida que los ensayos avanzaban, íbamos conociendo cada vez más a nuestros personajes.

La pasábamos muy bien y nos resultaba inevitable reírnos de los gags que Mauro marcó en el libro y los que iba agregando con un resultado excelente.

¿Te parece que esta historia debería ser vista por niños y adolescentes? ¿Por qué?

Totalmente. Es una excelente historia para chicos en edad escolar porque ayuda a reflexionar sobre los comportamientos.

Poder verlo en una representación así, permite contemplar desde afuera, qué siente cada uno de los que intervienen la situación de acoso.

De esta manera, poder hacerse cargo cada uno del rol que le toca.

Con total certeza, ayuda a concientizar de una manera inteligente, divertida y sumamente atrapante.

¿Crees que el espectador sale transformado después de la función?

Espero que sí, la idea es poder aportar un granito de arena desde éste humilde lugar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Marina Lamarca de Teatro Border

Border fundadores

Marina Lamarca es una de las actrices que le dio origen (junto a sus tres amigos actores) a este nuevo oasis en Palermo en que podrán tomar clases de diferentes disciplinas artísticas, ensayar y convivir en un espacio sustentable.

¿Cómo surge la iniciativa de instalar un espacio sustentable en pleno Palermo? ¿A qué se debió la elección de este barrio y no de otro?

Estábamos abiertos a diferentes lugares a nivel geográfico pero apareció Godoy Cruz 1838, con la bicisenda en la puerta, en pleno circuito de teatro independiente de Palermo y nos pareció que cerraba por todos lados. Nos gusta la idea del “plan”… Ir a ver teatro, salir a comer, ir a tomar algo, caminar y quedarse en una plaza. En Palermo hay mucha oferta de bares, restaurantes, ferias y creo que complementan muy bien nuestra propuesta.

¿Cuáles son los pilares fundamentales de este proyecto artístico?

Construimos un espacio cultural en Palermo conformado por una sala teatral, una escuela de arte y un bar diseñados para crear, representar y entrenar diferentes expresiones artísticas en un entorno que invita a disfrutar de cada vivencia como única y significativa. Decimos que en Border, el impacto es humano.

Este proyecto fusiona el arte con la consciencia. Creamos este espacio con el objetivo de que impacte lo menos posible el medioambiente. Tenemos una escuela de formación de artistas pero también de personas y, en este sentido, consideramos que contamos con una plataforma viva de comunicación acerca de la sustentabilidad. Desarrollamos un edificio que aprovecha al máximo la luz y la ventilación natural. El 100% de la iluminación en nuestro espacio es LED, incluso la planta de la sala teatral. Durante este año iremos incorporando paneles fotovoltaicos para abastecer todo nuestro consumo eléctrico. Tenemos un tanque de recolección de agua de lluvia para riego de jardines verticales y techo verde. Tener pasto en la terraza reduce un 40% el uso del aire acondicionado y, sobre esto, contamos con un sistema aerotérmico de calefacción y refrigeración. Nuestros revestimientos están hechos con materiales de reuso, como tapitas de gaseosas y persianas antiguas.

mapa Border
Además, cada espacio ha sido proyectado desde cero en función de los requerimientos artísticos. Tenemos una sala teatral con un escenario de 8,5 x 9 mts. con techo a doble altura y equipado con tecnología de luz y sonido de primer nivel, un salón de danza de 12 x 8,5 mts., con cámara de aire y techo a doble altura y una tercera sala para materias teóricas y entrenamiento vocal. Todo en Border invita a una experiencia confortable, tanto para los artistas como espectadores, alumnos, profesores y comensales del bar. Pensamos también en que sea inclusivo. Tenemos un ascensor que llega hasta el tercer piso, espacio para discapacitados en la platea y planeamos la carta del bar de manera consciente.

¿Por qué es importante la existencia de un lugar como Border?

Border fue creado por 4 actores  y en ese sentido, todo ha sido pensado en función de la necesidad artística. Tenemos una sala de 115 localidades, que pudieron haber sido 180 si achicábamos el escenario. Pero nuestra idea era poder tener un escenario grande y fue la que prevaleció. Así con cada uno de los espacios que planificamos. La existencia de cualquier teatro o centro cultural es importante en sí misma por su aporte para la comunidad. Es un espacio de creación, transformación y congregación. Tenemos en Border una “Comunidad de Arte” que se va agrandando todos los días, con personas que se suman y comparten nuestros valores y la pasión por el arte. Y armamos un equipo docente de primer nivel.

El clima político-social se ha modificado bastante en estos meses, ¿qué estrategias irán llevando adelante como para trabajar en pos del arte sin verse perjudicados en cuanto a semillero artístico?

Nuestro espacio es independiente y no creemos que el clima político social pueda afectarnos de manera directa, aunque consideramos que hay muchas oportunidades de mejora en la gestión cultural pública.

Nuestro objetivo final es convertirnos en una productora. Este año se lanza la Escuela de Actuación Integral, un plan de 4 años para formar actores críticos y comprometidos. Hay materias teóricas y prácticas, todas pensadas para que nuestros actores puedan  desempeñarse en distintos géneros, ya sea teatro de texto, comedia musical, cine o televisión. Nuestro propósito es que los egresados de Border sean artistas completos, partiendo de la idea de que el teatro se hace con actores que canten, con actores que bailen, con actores acróbatas; y no al revés. Nuestro staff docente está conformado por artistas reconocidos con amplia trayectoria en docencia. Incorporamos Yoga antes de comenzar las clases diarias. Al igual que el teatro, esta disciplina invita a descubrirse más allá de los límites de la propia personalidad expandiendo la conciencia. En el cuarto año tendremos este “semillero artístico” montado y con ellos realizaremos producciones a estrenarse en Border.

¿Consideran que a partir de Border se podrá ir concientizando un poco más a la sociedad sobre la importancia del medio ambiente y la colaboración -como sociedad- que cada persona podrá llevar a cabo desde lo más simple?

Seguro que sí. Cada vez que una persona conoce Border, expresa sus ganas de incorporar algunas de sus características sustentables. Por ejemplo, quieren tener revestimientos de tapitas de gaseosa, techo verde, comprar paneles fotovoltaicos, etc. Sería importante que todos los arquitectos pudieran incorporar pilas en el hormigón. Nosotros hemos trabajado con Fundación Ecovolta. Ellos nos prepararon una botellas para meter las pilas usadas adentro y dejar en el hormigón. Hicimos una campaña en la que vecinos, artistas y amigos nos trajeron sus pilas usadas. Si en cada construcción pudiese incorporarse esta idea, se reduciría muchísimo la problemática de la contaminación por pilas.

Además, nos están invitando a dar charlas acerca de nuestro proyecto en conferencias de universidades así que creemos que será una buena fuente de inspiración.

¿Sienten que Border será un oasis en medio del caos de la Ciudad?

Sí, sentimos que así será. Imaginamos a nuestros alumnos comiendo algo en la plaza verde del techo, ensayando para sus clases, las prácticas de yoga por la mañana, la posibilidad de salir de una clase de danza y tomar un jugo natural, las familias acercando a sus hijos a una clase los sábados y, fundamentalmente, será una casa, una Comunidad de Arte, ese “semillero artístico” por el que preguntaban antes, un espacio de experimentación, de formación y entrenamiento, otra alternativa para sublimar el caos y convertirlo en arte.

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Entrevista a Eduardo Marún

logo epa cineEduardo Marún es Licenciado en Artes, Director de Teorema Producciones y el organizador del 1° Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar que tendrá lugar del 25 al 29 de mayo del corriente año. Para tal fin se fusionó el Cine Helios (ícono artístico y cultural en el barrio de Ciudad Jardín) con Teorema Producciones ( para darle una experiencia única a esta zona del Noroeste del Gran Bs.As.

Contame cómo fue la iniciativa de querer realizar este Primer Festival y acá en el barrio de Ciudad Jardín.

Siempre estas iniciativas son conglomerados de circunstancias y deseos conjuntos.

El Festival está co-organizado por una cooperativa de servicios que es Teorema, que la formamos entre amigos festivaleros que vamos realizando un recorrido por festivales (amén de que nos vemos en otras circunstancias) pero cuando es el Bafici, Mar del Plata y otros festivales; estamos practicamente juntos todo el día y compartimos un montón de proyecciones así que el festival -desde esta parte- sale de ahí, ¿no? De tratar de compartir esa experiencia tan grata que es esos días de festival, esa circunstancia tan particular que es transitar por un festival que es muy distinto a un simple almacenamiento de visiones de películas, compartirlo con los vecinos de El Palomar, trasladar esa experiencia que, acá, al día de hoy no existe. Por parte de Teorema viene de ahí y por parte de el Helios cuando les hice la propuesta a Gustavo y a Alejandra, posteriormente a Luis; por supuesto quedaron encantados y enseguida comenzamos a organizar el festival desde el Helios. ¿Por qué quisimos desde el Helios organizar un festival? Porque entendemos también que hay que darle un espacio a esas cinematografías que no entran dentro de ciertas lógicas distributivas, además de que ahora estamos proyectando cine comercial, somos Espacio INCAA; pero bueno, queríamos que el Helios sea también un referente o un espacio para este tipo de diálogos con otro tipo de cinematografía.

¿Alternativas también?

Digamos alternativas, independientes, de difícil acceso.

Como que si no está dentro de ese circuito de cine, es bastante difícil llegar a propuestas copadas, cosas muy interesantes que, de hecho, las hay.

Por supuesto.

Muchísimas.

Hay bastante. No es que la propuesta nuestra del festival sea original porque hay un montón de festivales en toda la Argentina. Sí es original dentro de este ámbito, dentro de esta geografía y, justamente eso, ¿no? Darle la chance, la posibilidad a los vecinos de El Palomar y alrededores que tengan una experiencia festivalera.

Una experiencia local.

Una experiencia local.

Apropiársela, al menos por cuatro días.

Son cinco días: cuatro de programación y la gala de apertura.

Supongamos una misma película, no es lo mismo verla en el Bafici -siendo vecino de El Palomar- o en Mar del Plata que en tu propio espacio. Es distinto porque uno entra a dialogar con la película desde otro lugar, desde el lugar de uno. Siempre entendemos, desde el Helios y los chicos de Teorema, que lo que hacen los festivales es, justamente, por esos días transformar un poco el espacio, que excede totalmente al hermetismo de la sala.

El Festival va a constar de dos partes: la presentación que van a tener en cuanto a cortos y después largometrajes a nivel internacional.

Exactamente. Son las dos grandes secciones que se trabajan a nivel de convocatoria. Una es la muestra de cortos nacionales y la otra es la competencia…

Cuando la gente empiece a enviar cortos (risas)

Ya enviaron un montón.

Van a tener que armarse de paciencia.

Ya estamos armados de paciencia. El modus operandi del festival es dialogar entre todos así que todos tenemos acceso a las películas y estamos muy contentos porque nos llegaron un montón de cortos, más de ochenta largometrajes, de geografías impensadas (como decirte Austria, Letonia, Estonia).

Es que eso es lo que tiene un Festival. Desde adentro, desde el lugar de ustedes, no tienen la dimensión de lo que están haciendo hasta que pasan estas cosas.

Sí, por suerte, nos sorprendemos gratamente con la convocatoria, con la cantidad y la calidad de películas que nos llegaron así que le tenemos mucha fe a la programación de estas dos secciones con convocatoria -que está abierta hasta el 29 de febrero-.

Lo que tienen de mágico los festivales es que se va creando como una comunidad, entre los que organizan y proyectan y, en este caso, entre los vecinos.

Apuntamos a estas formas de mirar que ya tienen ciertas herramientas (como los cineclubistas), pero también aportamos a los otros vecinos que no frecuentan este cine.

El concepto que nosotros entendemos de lo cinematográfico, excede totalmente de lo meramente visual. La película no es el único acontecimiento cinematográfico, entendemos que que las charlas son cinematográficas, una master class… Los diálogos que sean posterior a la función que se den entre los vecinos, también son cinematográficas. Por eso es que uno de los objetivos del festival es brindarle herramientas a los vecinos para que cuando entren a una sala de cine puedan mirar desde otro lado.

El festival, durante esos días, va a recuperar una de las viejas salitas del Helios que ahora funciona la escuela de danza Arte en acción, que todavía sigue teniendo su cabinita de proyección.

Era preciosa.

Sí. Bueno, es como muy mágico que se de en ese lugar.

Es como (a mí siempre me hizo acordar) un living de una casa grande.

Totalmente.

Íntimo.

Colectivo, ¿no? Colectivo, pero íntimo. Bueno, en ese espacio que vos bien detallás, ahí vamos a dar clases abiertas al público, va a venir alguien de banda de sonido a explicar qué es una banda de sonido, va a venir un director de fotografía a explicar qué es la dirección de fotografía; como para brindarle a los potenciales espectadores ciertas herramientas.

Para convertirlo, de alguna manera, de pasivo en activo de alguna manera.

Sí. En cinéfilo, digamos.

Claro.

Nosotros, los cinéfilos, siempre creemos que cuantos más cinéfilos haya el mundo pueda llegar a ser mejor.

No son egoístas ustedes.

No, para nada. El cine lo entiendo y lo entendemos como un hecho colectivo, en todas sus etapas: desde la producción, el rodaje (que es de por sí colectivo), es una de las características que lo distingue de las otras artes; y en su recepción es siempre colectiva. Por eso es imposible tener un cine en una casa, por más pantalla grande que se tenga, por más sonido 5.1.

Por más individualista que se sea.

Totalmente. La sala convive un encuentro de distintas subjetividades pero, a la vez, el cine lo que otorga es una igualación (en el sentido de que en una sala de cine no importan las diferencias de clase, no importa la coyuntura de cada uno). En esa sala de cine valemos todos igual pero, a la vez, se sostienen las distintas subjetividades, no se anulan. El cine es de por sí un hecho colectivo, es el arte popular del Siglo XX.

Y no es tan tirano el cine como el teatro. Los artistas están en ese momento dentro de la película, no están esperando el aplauso que es realmente muy tirano, en algunas circunstancias.

Sí, es una de las diferencias que en el teatro tiene esa cuestión de lo efímero y del contacto con el espectador y el diálogo es ahí mano a mano.

Es positivo y es negativo.

Sí, sí. Tiene sus diferencias. En este caso, uno también dialoga con la película y la película también dialoga con uno pero es otro tipo de registro. Es bastante difícil de traspolarlos. Pero, igualmente, esa cuestión tirana que vos decís que los actores esperan el aplauso, se traspola a los programadores. Los programadores esperamos el aplauso.

Claro que sí.

Y en los festivales suele ocurrir mucho que haya o que no haya aplauso. Entonces, cuando vos programaste una película y la estás viendo estás muy pendiente a los gestos de las personas, a ver cómo reaccionan y, sobre todo, al final de la película si ese sonido estalla o no. Y es muy interesante el aplauso en el cine, porque si en el teatro tiene que ver más con el agradecimiento , en el cine tiene que ver más con una celebración, de un acto festivo, colectivo. Es celebrar, entre todos, que vemos una película que nos gustó. Tiene como esta cuestión más de ritual.

Mencionaba sobre las Master Class.

Las Master Class (no me gusta decirles master class porque es un término de afuera)…

Bueno, clases magistrales.

Vamos a ver si podemos traer a algún director, a algún realizador, a gente que haga edición…

Uno de cada categoría.

Exactamente. Para que se pueda descentralizar también el punto de vista únicamente del director. Para que se entiendan y conozcan los distintos procesos que forman un film y las distintas miradas que hacen que un film se materialice.

Va a haber una función con música en vivo, también estamos muy contentos.

Qué lindo.

Con la gente de Q el trío que va a musicalizar un film en vivo.

Qué buena experiencia.

Sí, sí. La sala tiene muy buena acústica y le tenemos mucha fe a ese evento. Una de las cosas importante que, entendemos, tiene que tener un festival es la inserción de la comunidad. Es por eso que vamos a trabajar con la gente de Máquina de mirar (que trabajan con juguetes ópticos), van a venir chicos de jardín y de primaria a conocer los juguetes ópticos y a fabricar sus juguetes ópticos. Estamos muy contentos con esa actividad; y, también, van a participar chicos de secundarias de la zona (esta actividad la estamos organizando con la gente de Cuca de la Untref). Ellos, durante todo el año, hacen el proceso de un corto y la idea es que vengan a ver su corto al cine y que también vengan los que van a participar, que se junten las dos generaciones y que tengan la experiencia de disfrutar su trabajo en una sala de cine, para lo cual fue concebido. Esta actividad nos llena de orgullo y estamos muy contentos también.

Y algo que nos gusta a todos… ¿va a haber cine debate, vamos a poder desmenuzar una película?

Hay que ver qué se genera en las preguntas y respuestas en caso de que haya un director. El festival va a tratar de generar esos espacios en los llamados meeting point (puntos de encuentro) en donde, como decías vos, los vecinos puedan dialogar nosotros o puedan dialogar entre ellos ya sea en el pasillo del cine o en esta segunda sede o en la ante sala del cine, tratando de tener un espacio donde se pueda dialogar más espontáneamente.

También, el festival, va a tener un foco de cine experimental. Nunca se pasó cine experimental en la historia del Helios y, es probable, que la gente que venga a esa función -sea mucha o poca- nunca haya tenido un acercamiento, con lo cual también va a haber como dos programas de una hora.

Todos ustedes, cinéfilos, ¿hace cuánto se reunieron?

Mi entrada en el cine Helios fue a través del Cine Club que ya tiene tres temporadas, entonces yo soy el que pivotea entre los dos organizadores del festival. Primero se lo plantee a Alejandra y a Gustavo, por supuesto se entusiasmaron con la idea, después se entusiasmaron el resto de las personas del Helios y cuando se lo dije a estos amigos cinéfilos (de Teorema) si se copaban y me ayudaban a hacer un festival todos dijeron que sí encantadísimos.

Ya hace un año que estamos trabajando con el festival duro y parejo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Juli y Juanchi de Playground

Playground entrevista

Tirando besos y saludando, así de cariñosos y fieles a su público se muestran y comportan. Sin máscaras ni personajes. Como dos artistas plenos.

Desde las vacaciones de invierno, el elenco de Playground (programa de cable emitido por Disney Junior Latinoamérica) pisó por primera vez el teatro. Pero, el 26 y 27 de septiembre realizarán dos funciones por la tarde (14:30 hs y 16:30 hs) en El Nacional, para seguir sorprendiendo, enseñando y divirtiendo a pequeños y adultos.

Juanchi (Juanchi Macedonio) y Juli (Julieta Nair) son los conductores de este éxito televisivo para niños de entre 2 a 7 años, que entre canciones y colores vuelcan información convertida en juegos.

A raíz de que se están agotando las dos primeras funciones, se agregaron cuatro más para el 10 y 11 de octubre.

Y en plena conferencia de prensa, adelantando lo que será el estreno de Playground en vivo en el Teatro El Nacional, Juli demuestra su emoción diciendo: estamos muy contentos de llegar, por fin, acá al Nacional. Con mucha ilusión, con mucha expectativa. Hace tres años que estamos haciendo el programa de televisión en Disney Junior y ahora llegar al teatro es algo totalmente diferente y conocer a los chicos ¡por fin! verlos a la cara porque ellos ya nos conocen pero nosotros no.

¿Qué sensaciones los van recorriendo por el cuerpo con todo este estreno en el Teatro El Nacional?

Juli: Yo creo que recorre mucha adrenalina. Ya antes de salir a escena escuchamos: ¡Juli, Juanchi! (te gritan, agrega Juanchi). Y eso ya es: hay que salir con todo porque están con una energía.

Te arrasan…

Juli: Te arrasan, hay que estar a la altura.

Juanchi: Y el corazón late y se sale por la garganta.

Juli: La verdad que para nosotros es hermoso hacerlo. Se pasa muy rápido. Nos divertimos mucho haciéndolo y eso tratamos de que se transmita, y si llega la gente también se divierte con nosotros.

¿Cómo fue la propuesta de realizar teatro, cómo fue la repercusión (que sabemos exitosa) en la gira por otros países y el interior del país, y cómo fue el empezar a volcarse al mundo del teatro que es bastante diferente al de la televisión?

Juanchi: la verdad que hace tres años que venimos haciendo Playground y no veíamos la hora de hacer teatro y a nosotros que venimos del teatro y nos encanta, es como la oportunidad de ver a los chicos a los ojos. Porque nosotros siempre preguntamos en la tele y los chicos responden, y ahora nos dan esa oportunidad de nosotros verlos. Y la verdad que el amor es enorme y, por suerte, le fue muy bien a Playground en Chile, en todas las provincias que fuimos (el Norte, el Sur).

Estarán por mi barrio también, en Palomar.

Juanchi: Y vas a venir a jugar con nosotros.

Voy a ir a jugar.

Juanchi: Perfecto (risas).

Cantan y bailan todo el tiempo. ¿Qué diferencias hay con respecto al programa que tan bello es?

Juli: La diferencia, básicamente, es la gente. O sea, que esté la gente ahí, que estén los chicos y los padres -casi te diría haciendo la obra con nosotros- (que es lo más importante, afirma Juanchi); es la diferencia. Y que no hay cortes. Es única toma, único plano secuencia. Al estar la gente cada función es diferente porque los chicos son muy espontáneos y gritan cosas y nos dicen cosas. A nosotros también nos hacen reír. (risas de los tres).

Y otras veces deben tener ganas de decir shhhh

A veces se ponen a gritar tan fuerte que no podemos seguir.

Realmente captás su atención para que sigan el hilo de la historia y, a veces, se enganchan con cosas también, como los hacemos participar tanto.

Después hay que manejarlos…

Juli: Hay que manejar ese barco (risas).

Juanchi: esa es la diferencia que tiene el vivo, que tiene una energía enorme desde que uno sale al escenario hasta que termina estamos todo el tiempo con una energía grande y ahí con los chicos presentes que también tienen una gran energía y nosotros tenemos que igualarla así que eso es lo lindo: lo público que hace Playground.

Tendremos la posibilidad de subir al escenario.

Juanchi: sí, sí.

Juli: por eso te digo que es un espectáculo muy interactivo porque bajamos al público, estamos jugando ahí con los chicos, durante unas canciones, después hacemos subir a un padre con su hijo al escenario y lo hacemos bailar una canción con nosotros así que eso está buenisimo.

El famoso feedback que a veces el teatro infantil lo corta y transforma al espectador en pasivo y cuando hay tantos niños…

Juanchi: por suerte Playground desde la tele ya tiene un feedback enorme con los chicos, porque nosotros cuando hacemos una pregunta les damos el espacio para que los chicos desde la casa respondan y acá en el vivo pasa lo mismo, y ahora la oportunidad de escucharlos.

Ser espontáneos.

Juli: escuchamos las respuestas, entonces eso para nosotros también es nuevo y muy lindo.

Juanchi: y mirarlos a los ojos que es lo que más deseábamos. A los grandes y los chicos porque también tenemos fans que son padres que vienen con la vincha.

Yo niños no tengo pero tendré que fabricarlos (risas).

Ambos: vos traé a tu niño interno (risas).

Juanchi: vas a bailar, vas a cantar. Es muy divertido.

En la sinopsis de la obra figura que es la fórmula de la diversión.

Juanchi: jugar.

Juli: lo que tratamos que siempre suceda es que los chicos aprendan algo de una manera divertida, entonces con la diversión de común denominador hacemos todo.

Qué mejor manera de aprender.

Juanchi: jugando.

Juli: qué mejor manera. Y te puedo asegurar que los chicos aprenden.

Mariela Verónica Gagliardi

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Vivito de antes y de ahora

Vivitos y coleando

Hace varios meses me acerqué a ver la obra Vidé, la muerte móvil en que actuaba Carlos March. Una puesta realmente fuerte, conmovedora, llena de humor e ironías por doquier. Pero, no es motivo de esta nota volver a mencionar dicha dramaturgia sobre la que ya escribí en su momento, sino el citar a este artista que hace un tiempo volvió a las andanzas con Vivitos y coleando, el musical que allá por 1986 estrenaba Hugo Midón junto a Carlos Gianni, con un elenco que es mitad nuevo y mitad el mismo de siempre.

De pequeña no tuvo la oportunidad de ir a una función de este clásico infantil así que unos cuantos años después me emocioné al poder hacerlo. Ser periodista no es una profesión fácil ni siempre placentera, así como tampoco es recurrente el ver espectáculos que motiven mi escritura.

Vivitos y coleando me puso la piel de gallina, en primera instancia por la cantidad enorme de adultos que sacaron su entrada sin venir con niños, sino para recordar aquellos tiempos en que las canciones se componían de una manera única y especial, en que las melodías eran pegadizas y en que los más chiquitos tenían la posibilidad de crecer rodeados de amor, ternura y enseñanzas de la mano de estos autores.

La obra transita todas las canciones del disco, los actores cantan en vivo y los espacios se van recreando de un modo especial como para dar pie al tema siguiente.

No son solo frases evocadas sino escenas conformados excelentemente, con intérpretes -idóneos a nivel artístico-, y la calidez de todo aquel que se para en el escenario para transmitir un conjunto de emociones a sus espectadores. Ese momento es y fue lo que permite y permitió que la función vuele más alto que un ave y recorra los corazones de bebés, infantes y adultos.

En cuanto a la escenografía, está conformado de tal manera que nada sobra, sino que es lo necesario para permitir una narración ubicada en tiempo y espacio. A su vez, la iluminación va invadiendo de colores los diferentes espacios y estos siete payasos nos invitan a viajar por una época importantísima, pos dictadura en que era preciso respirar de alegría y serenidad.

«Esto de pelearnos todo el día por llenar nuestra alcancía, no va más. Esto de agarrarnos de los pelos, por los celos, no va más. Habrá que hacer lo necesario para que estemos bien, sin hacernos daño» (No va más).

¿Qué diferencias artísticas existen entre esos años ochenta y la actualidad?

En principio hay que analizar el social-histórico que nos tocó a nosotros, a nuestra generación. En los 80´ había todo un desborde de deseo, de entusiasmo, de ganas y de toda una descarga de una época de oscuridad, de represión, de dolor, de muerte, de todo lo que ya sabemos que pasó… inevitablemente, fue como una explosión artística donde lo técnico y demás cosas que tienen que ver con lo profesional, con la búsqueda de estética y de perfecciones no era lo más importante. Ahí lo importante era la libertad de hacer lo que uno quería y descargar, como una efusividad (propia de cuando se destapa una olla a presión), entonces salió todo a borbotones.

Y cuando las aguas se fueron calmando (no sé si es bueno o malo), aparecieron otros objetivos, otras consecuencias y en el caso mío me pude dedicar más a eso, a la estética, a la búsqueda de lenguaje, a encontrar maneras de expresar que sean más representativas, seleccionar un poco más el material, con quién trabajar -lo que te da un poco la calma de todo eso, ¿no?-; poder separar la paja del trigo, disfrutar de lo que uno va haciendo y tratar de evolucionar, de mejorar.

Despues de casi tres décadas, ¿qué cosas cambiaron en Vivitos y Coleando?

De eso se encargó Manuel González Gil que, justamente, para eso y otras cosas, lo convocamos a él. 

Ser dirigido por Hugo Midón, durante tantos años, trabajando material de él, formando parte de un equipo que con los años se fue consolidando y fue generando un lenguaje que hoy todavía sigue vigente… era complicado quién nos iba a dirigir. Nosotros conocíamos el material, con Roberto (Catarineu) nos encargábamos un poco de lo estético y, de transmitir esa estética a los compañeros más jóvenes que estaban convocados. Pero decidimos desligarnos de eso y confiar en un director que supiera interpretar eso. Creíamos que Manuel era el más indicado, por una cuestión de generación también, por una cuestión de afinidad de él hacia el material -porque nos conocimos cuando ellos hicieron Los Mosqueteros-. Y, además, Manuel se entusiasmó muchísimo cuando le preguntamos. Más allá de que nosotros confiábamos en la mirada de él; a mí me sorprendió mucho su aporte y en cuanto a aggiornar el material, de la manera que lo hizo -con las luces y el sonido-.

Queda como un music hall para niños.

Queda una cosa raramente atractiva.

Por más que hizo adaptaciones a cuestiones contemporáneas, uno se siente en los 80´.

Ahí aparece el espíritu hoy.

No es como un túnel con telarañas.

Se sacudió el polvo y apareció hoy lo mejor: un aggiornamento y una mirada moderna, humanizada. Y, también, aportó muchísimo Jorge Ferrari y su escenografía que es muy puntual, muy chiquitita, muy sencilla -no hay trazos gruesos-. Además, es un amigo de muchos años, nos conocemos. Entonces, conociendo con quién trabajás, salen estas cosas. Bueno, Mónica Toschi (vestuarista) que siempre trabajó y lo de ella siempre es muy apropiado y atinado y de muy buen gusto; siempre dentro de lo austero (del espíritu de lo que es la obra de Midón).

Hay espectáculos que quedan marcados en una sociedad entera. Este es uno de ellos. ¿A qué creés que se deba el éxito?

Con los años de ir haciendo teatro he comprobado que el éxito es algo inexplicable…pero en el caso de Vivitos y Coleando, podría decir que no lo es. Haciendo un poco de historia, y partiendo de la dupla Midón-Gianni y de la continuidad de trabajo con ellos y con mis compañeros, Catarineu y Tenuta,se fue conformando una estética que se transformó en un movimiento teatral yo diría que de culto. Lo de ahora no es más que el resultado del ejercicio de la memoria de lo hecho mas la sumatoria de nuevas generaciones que crecieron como espectadores de aquél fenómeno y un público memorioso que respondió con nostalgia y entusiasmo a la propuesta de volver a encontrarnos.

¿Cómo manejaste esa gran dicotomía entre ser parte de Vidé, la muerte móvil y Vivitos?

Uno para eso se entró, estudió, se preparó y tiene una predisposición natural a abordar lo que uno elige para hacer. No fue fácil. Para nada fácil. Porque para eso se ensaya, se trabaja, se preparan las cosas. Pero una vez que estrenás, que el material sale a la luz, el público lo empieza a ver, lo empezás a compartir, a desarrollar y a transitar; después se transforma en una tarea -que no es cualquier cosa-.

Más fácil de digerir.

Y, porque es de alguna manera sanador. El teatro es sanador en general. Yo disfruto muchísimo de todo: de hacer Vivitos y de hacer Vidé, que es lo que me representa en toda su dimensión (desde los niños y hasta los adultos), y lo hago con la misma entrega.

Siempre con tap.

Me lo piden (risas de alegría y satisfacción). Estamos hablando de mis referentes en cuanto a teatro: uno, mi maestro Antonio Mónaco que es el que me inmaculó el virus del teatro cuando era joven y estudiaba (y que, justamente, era el que tenía El Picadero en la época que le prendieron fuego durante la dictadura con Teatro Abierto); Hugo Midón y Norman Briski. Norman fue el que me dijo: te vas a poner los zapatos de tap.

Es que le da un condimento, una sutileza.

Ese ruidito para caminar, para diferenciarlo del otro que son botas. Esa sutileza del tiqui tiqui tiqui que es la complicidad civil, que es una especie de Bufón del Rey -que lo acompaña, que lo adula, lo chucea-, convive con él, lo va preparando para la muerte.

Esas vueltas en bicicleta…

Y ese caminar, permanente, en círculo de los dos. Videla transitándolo rectamente, con el color rojo, y el amarillo sinuoso de Biondi.

Hay muchísimas escenas muy fuertes: la del ataúd…

Donde aparecen, además, Pepe Arias, Marrone, Sandrini…

La cruz, esa cruz imponente con la bandera.

Y muchos simbolismos.

Y el Falcon…

El Falcon, ni que hablar…

Y, al mismo tiempo, el lenguaje del grotesco. Como puso Norman en el programa: tenemos derecho a burlarnos. Porque este tema si ya no lo tratás de esa manera, mejor que ya no lo trates, porque ya está.

La propuesta de Vicente Muleiro venía siendo grotesca y patética pero que teatralmente…

Además, al ser el escenario a lo largo permite observar todo en todo momento.

El espacio que tiene Norman es muy seductor.

Con esa escalerita.

Y propone, teatralmente, jugar y utilizar todo lo que hay.

¿Qué opinás de lo que cree un sector de la población acerca de que actualmente no hay democracia?

Eso no merece ya ningún tipo de comentario.

¿La democracia de los 80 era más democrática que la vigente?

Lo de la democracia es así: hay bemoles, hay idas y vueltas, cosas buenas y cosas para mejorar; pero siempre es lo mejor que hay. No hay ningún sistema mejor hasta ahora. Si se hubiera inventado, estaría apoyándolo. Lo importante es cómo nos manejamos dentro de la democracia.

Si yo vivo en democracia pero soy un intolerante -si soy todo eso que se dice desde el odio, desde el resentimiento, de la crítica y nada más- … además somos una democracia joven (comparada con otras democracias a las que siempre nos queremos parecer), pero no nos estamos fijando nosotros lo que estamos haciendo mal para ver qué son. Entonces estamos navegando siempre entre esos recovecos complicados.

¿Si Hugo Midón estuviera presente qué diría?

No sé, tengo miedo (con tono contento). Porque era una persona tan exigente, tan cuidadosa de su material… no me animo a decir…

Yo creo que aplaudiría.

Sí, yo creo que sí. Creo que estaría contento. No sé cómo reaccionaría porque era muy hermético en su manera de expresar sus sentimientos. Me imagino que mal no estaría porque el espíritu existe, sigue estando. Al verlo a Gianni, cuando viene, está contento… ahí me doy cuenta que lo estaría (Midón).

Iría como en efecto dominó.

Hay mucha afinidad entre ellos y coincidían mucho estéticamente en sus gustos y demás.

¿Pensás que la gran cantidad de espectáculos que hay para ver en la Ciudad de Buenos Aires es para satisfacer los diferentes gustos del público o necesidad de los propios actores por hacer lo que les interesa?

Y, debe haber. Yo no he visto todo. Como todo, hay de todo. Yo supongo que lo más difícil es juntar esas dos cosas. Yo lo que hago lo hago para mí y en la medida que lo que yo haga para mí sea coherente, sea honesto, idóneo en cuanto a cómo comunicar y cómo contar y mostrar un trabajo; supongo que, del otro lado, tiene que suceder algo parecido. Creo que está bien que uno trabaje para uno. Ahora, lo que vos decís, si lo vemos con la mirada del ego (el ego es un arma de doble filo), si vos trabajás nada más que para vos… eso no quiere decir que hagas las cosas que la gente quiere escuchar.

Lo interesante del teatro es que cuando uno se mete en algo y quiere transmitir algo, se mete en un sin red que no sabe después qué va a pasar, y ahí está el riesgo. Sin riesgo tampoco hay satisfacción de buenos resultados.

El teatro es mágicamente inexplicable. Hay espectáculos que son muy buenos y el público no responde como debería y como uno cree que debería. Pero como todo es tan subjetivo, no tiene explicación.

¿Qué sensaciones vas teniendo a lo largo de la obra?

Estoy a 50 centímetros del piso siempre. Si querés una imagen: no me doy cuenta dónde está el piso. Es ese estado medio de levitación donde no aparece el pensamiento… es una eternidad que, en algún momento, me dice que paró, que terminó. Por ejemplo, ahora que estoy hablando con vos.

Mariela Verónica Gagliardi