*** Octubre 2017 ***

Quienes amamos a los animales tenemos una sensibilidad superior. Por eso, nuestro universo es muchísimo más grande y precioso. El amor hacia otro ser vivo que no sea humano, sin considerarlo inferior, es algo que se siente y es imposible de explicar con demasiadas palabras.

De repente me encuentro saludando a cuanto can veo por la calle, hablando con sus amos, preguntándoles el nombre, edad, observando si sonríe o esta triste. No se trata de una obsesión sino del amor hacia estos animalitos que nos acompañan en lo cotidiano, que son fieles (de verdad), que no reprochan, que están ahí siempre. Algunos podrán decir que no les queda otra porque, a cambio, piden techo y comida. Pero, no estoy de acuerdo. Cuando un perro no está a gusto lo hace notar y se “porta mal” a su modo para que esto se modifique. Ellos con su lenguaje y nosotros con el nuestro, podemos entendernos completamente.

Qué felicidad tuve al acudir a la función de Mi perro López (Libro y letras: Gastón Cerana; Dirección: Gastón Cerana y Omar Calicchio) porque además de contar con un elenco extraordinario, unas canciones que reflejan el mundo canino y una dirección impecable; resulta emocionante notar cómo Gustavo Cerana pudo captar esa esencia de los perros. Desde la elección de su protagonista (Omar Calicchio) hasta la de su amo (Gustavo Monje) y el resto de los artistas que conforman esta puesta en escena tan maravillosa, así como el piano y efectos sonoros en vivo a cargo de Juan Ignacio López. Cabe resaltar el vestuario, confeccionado con tonalidades muy llamativas al igual que toda la escenografía -que cambia de acuerdo al cuadro musical-.

Este perrito es de la calle, un típico mestizo que un día consigue familia humana. De ahí en más, una sucesión de hechos irán ocurriendo hasta transformar las conductas de las personas y el arte en sí. Porque esta comedia musical entrelaza la ternura con la toma de conciencia, al adoptar una mascota y el amor que siempre habrá que darle a ésta.

A puro color y pasión, los mensajes para los más pequeños no tardarán en llegar y, también, para los adultos que siguen creyendo que un animal es un objeto con el que se puede ganar dinero.

Nada de domar, nada de lucrar. Un perro es solamente para amar y, juntos, ser felices.

Canciones que enseñan y acompañan para la construcción de un mundo mejor, uno en el que todas las especies podamos habitar sin exterminarnos sino cuidarnos.

Hay quienes adoptan o compran un perro para tener seguridad en su casa. Quienes lo mandan a adiestrar para que proteja y, luego, dicha “protección” se vuelve en contra. Porque cada vez que el humano interviene la naturaleza, algo negativo ocurre. Con esto no quiero decir que una castración esté mal. Todo dependerá del caso y de lo que aconseje su veterinario. Para los callejeros, sobre todo perritas, es recomendable hacerlo para que no haya más cachorros abandonados y sin hogar que los repare. Esto también puede verse durante el musical, un musical colmado de enseñanzas, para toda la familia y de un nivel artístico supremo.

El enamoramiento entre ellos, la simpatía de estos actores-perros que, a través, de melodías y coreografías irán recorriendo el escenario llenándolo de alegría, tristeza, melancolía y sabiduría. Porque ellos tienen mucho para mostrarnos, para que cambiemos. Porque un perro no discrimina, no se cree superior por su raza sino que socializa con sus pares corriendo de un lado a otro, ladrando, ¡celebrando la vida!

Y, ¿quién no quisiera tener la libertad de hacer eso mismo?

Es posible transformar una sociedad con pequeños gestos, con sentirnos iguales entre nosotros y con seguir enalteciendo a Mi perro López que, con su cola en movimiento, su ternura y paciencia; dará lengüetazos de amor y compañía durante todos sus días en esta Tierra.

Guau, guau guau. Cada uno sonará distinto según la necesidad y mensaje que López quiera dar. Él no tendrá ningún problema en jugarse por lo que siente, en perseguir al amor de su vida y en aguardar a su amo una y otra vez. También gozará de reuniones con sus amigos, deliciosas comidas en la plaza y un sinfín de aventuras antes de partir al más allá.

Recomiendo esta historia a todos los amantes de los cuadrúpedos, a quienes son pequeños, medianos y grandes. A todo aquel que adore una pieza artística musical y tenga la intriga de saber cómo puede concretarse un sueño aún cuando se lo crea inalcanzable.

Mi perro López necesita un nombre y no tardará en conseguirlo. Lo que no se atreverá es a sumergirse en el mar… Al fin y al cabo, ninguno de ellos simpatiza mucho con el agua.

Mariela Verónica Gagliardi

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