*** Julio 2017 ***

Tapa libro Desde la muralla

Jorge Andrade es narrador, ensayista y economista. Ha publicado varias novelas entre las que se destacan: Signos, Los ojos del diablo, Proyección en 8 mm y blanco y negro y Un solo Dios verdadero. Por sus novela recibió el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes (Argentina) y el Premio Internacional Pérez Galdós (España).

Ficha Desde la muralla

Desde la muralla (libro escrito antes de estallar la crisis económica del 2008) es una novela que atrapa, conmueve, invita a la reflexión y realiza un recorrido muy interesante en que las descripciones se destacan. Así es como reuniones políticas, sucesos fuertes en la vida de los pobres y “accidentes fatales” se van sucediendo unos a otros hasta encontrar el anzuelo. Para ese entonces el desenlace haya llegado a su fin y queramos una segunda parte que nos explique a los argentinos por qué cuando un modelo económico como el neoliberalismo puede darse el lujo de volver cada tanto a presentarse con diferentes nombres para sorprender a ilusos que se conforman con campañas de marketing encantadoras.

La principal ironía que se desata a lo largo de la historia político-socio-económica es la que gira en torno a un padre y un hijo. De hecho es este uno de los recursos que engloba a los recursos literarios utilizados por el autor en el que se va desarrollando una introspección en cada uno de los personajes.

Si bien la novela esta dividida en tres partes, con unos títulos que sintetizan cada argumentación venidera, pude sentirme cautivada de la mitad del libro hacia su desenlace. Considero que es, de hecho, el efecto que el autor quiso provocar: el introducirnos, apaciblemente, en el territorio político, social y económico que estaba desarrollándose en un Country que lindaba con una Villa. Esta convivencia “forzosa” no es novedad ya que, hace varias décadas, que una determinada élite supuso que mudándose a un sitio practicamente blindado y con seguridad las 24 horas iba a estar “a salvo” de todo acto de vandalismo ocasionado por los individuos con menos recursos.

¿Hasta cuándo se va a seguir considerando responsable a la clase más vulnerable y, hasta cuándo, los medios masivos de comunicación van a seguir tergiversando las noticias a su antojo sin importarles, absolutamente nada, las consecuencias que puedas sufrir estas personas (porque son personas) que tienen -según los ricos- la culpa por no tener su mismo dinero?

Es notorio cómo la historia argentina repite, de forma cíclica, hechos del pasado como si las pruebas no existieran, como si se le pusiera una venda a los candidatos políticos y a los que tienen la potestad de mejorar la situación social en el país.

Se dice que el hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra y este es el caso. Una Villa llamada Misteriosa en la que habitan ciudadanos (algunos trabajadores y otros delincuentes, como en cualquier lado) al lado de un Country llamado Doña Eulogia (en el que habitan algunos trabajadores y otros delincuentes, como en cualquier lado). Dos lugares que respiran el mismo aire, que ven el mismo cielo, que contemplan las mismas estrellas y, sin embargo; en el que unos pueden comer caviar mientras los otros pueden, a veces, tomar una leche de segunda marca que ya ni siquiera es leche. Sólo es de color blanca como para que el iris satisfaga al estómago.

Resulta imposible no angustiarse al vislumbrar que, en la actualidad, sigue habiendo enfrentamientos que no siempre tienen la razón. Porque el odio no entiende de razones y un “otro” por el hecho de ser de determinada condición social y de determinado color de piel ya no merece vivir, su vida no vale lo mismo. Y, ¿quién lo dice? Los políticos que dirigen junto a las empresas, los mismos que le encargan a la seguridad privada del Country que disparen cuando alguien se acerque al paredón. No solo cuando intente traspasarlo sino cuando se acerque, cuando lo toque. Y, es entonces cuando unos niños son víctimas de esta decisión. Si bien ocurren varios enfrentamientos durante la historia de Andrade, es este el que más apena. Siempre que haya menores involucrados todo cobrará una arista distinta en la que la venganza se apodera hasta del más pacífico.

Como si se tratara de una guerra sin fin, de un asentamiento que no puede disolverse porque sí y de una sociedad que se cae a pedazos como esa muralla inepta que pretende olvidar lo que no ve.

Mientras tanto, un padre y un hijo componen uno de los hilos conductores más eficaces de toda la novela y el remate final es el encargado de dar cuenta que dicho escrito es una realidad compuesta por palabras un tanto más bonitas que las que podrían decirse a vivas voces por el simple objetivo de llegar a todo tipo de público. Disfrazar la verdad es el acierto más realista de Andrade.

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: