*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para 2015

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El deseo es más fuerte

las iglesiasHay obras de teatro que son fabricadas como una pieza artesanal y consiguen no exponerse solamente a un público sino a integrar a éste en la historia que se plantea en el argumento.

¿Qué diferencia a esta dramaturgia de otras?

Sinceramente, muchas cuestiones. Claro que no es la única obra de teatro que merece ser destacada pero sí tiene que ser distinguida porque ofrece la oportunidad de ser parte, como espectador, de la intimidad de tres mujeres que se van fusionando no solo como personas sino como temáticas a tratar.

Las Iglesias es un título referencial, que significa (aún antes de inmiscuirnos en sus profundidades) muchas cosas. Es un apellido, una institución y demás detalles que se irán conociendo durante la función.

Sin lugar a dudas que desde que llegamos a la sala, hasta que ingresamos por su pasillo, ya estamos dentro del universo Iglesias. Se puede sentir con el olfato, con la vista y con el cuerpo como totalidad. Las fragancias nos permiten ir reconociendo la magia de la luz tenue, de la delicadeza de sus artistas al narrar lo que les sucede y de la femineidad que tienen al hablar de sí mismas -de sus recuerdos y de la impronta que llevan en su interior-.

Un hostel familiar funciona de una manera bastante peculiar, hospedando a turistas. La llegada de uno de ellos será la pieza cuasi fundamental para hilar cada hecho ocurrido antes y ahora. En un principio se podrá ver un ritmo discursivo lento que irá unido a una circunstancia dada en ese momento; pero, luego, la agilidad aumentará para dar a conocer una segunda parte de la historia que conmoverá desde las lágrimas hasta las entrañas.

Quisiera afirmar que existe una transformación en cuanto a espectador al salir de la obra. Así como las puertas de la casa se abren, muy despacio, para alojarnos; deberemos ser cuidadosos al escuchar cada una de sus charlas.

Este trío consigue adentrarnos en su mundo y crearnos la sensación de no teatro, de no actuación. Se trata de una verdadera interpretación sobre hechos que las unen y separan, sobre sensaciones que se les presentan y deben resolver, sobre asuntos pasados no concluidos ni cerrados.

Y, al conocer estas situaciones, podremos envolvernos en su aire, escuchar cómo un techo se corre, cómo una llamada transforma y cómo una invitación participa.

Todo lo que ocurre dentro de estas paredes húmedas y atractivas, a su vez, queda allí y en nosotros. Por eso es que no pueden develarse más misterios que los hasta ahora dichos.

Mientras otros aromas se apoderan de nuestras narices, creo que las artes escénicas son posibles gracias a diferentes propuestas y a este tipo de espectáculo intimista que hace latir diferente al corazón.

Cuando las lágrimas recorren sus mejillas, ella ya no es la misma. Ahora está dispuesta, abierta y por eso logra atravesar lo que tanto le duele. Un adiós, un final inesperado y sustancioso, un desenlace suspicaz y súper fuerte que hace latir, ahora, las paredes y la humedad frena -para absorber al amor más tierno y noble que pudiera existir-.

Las Iglesias son una máxima potencia que recorre habitaciones, oscuridades, melodías y silencios, gracias a la certeza más grande llamada: convicción. Cuando se sabe lo que se desea, el deseo se puede convertir en realidad y toda barrera disolverse para dejar transitar a quien camine.

Ficha Las Iglesias

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

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El triunfo de la bondad

La loca de Chaillot

«Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho».

(Jean Giraudoux).

Una sátira muy distinguida, que se vale y apoya de y en varios recursos literarios y teatrales para conseguir que este clásico francés de Jean Giraudoux se convierta en una pieza artística digna de ser vista y apreciada en todo momento. La loca de Chaillot (escrita por Jean Giraudoux y dirigida por Francisco Javier) no es solo la historia de una mujer sino de varias mujeres que se unen para tramar un plan. Dicho plan será muy estratégico y girará en torno a una problemática de aquel entonces que no podía ser quitada con un simple pestañear de ojos: la invasión de Alemania a Francia.

Durante la cuarta escena de esta dramaturgia (que tuvo su única función en la Alianza Francesa), Francisco Javier utilizó al teatro como máxima expresión, haciendo que cada actor se destaque con su personaje -tanto si fuera secundario como protagónico-. Y es que este director tiene tanto conocimiento acerca de las artes escénicas y del presente autor que pudo hacer una puesta en escena magnífica, montando un fragmento extraordinario y en que se puede comprender a la perfección el argumento de la obra sin necesidad de conocer las escenas restantes. Claro que tuvimos, como espectadores, el plus de escuchar a Francisco Javier quien hizo un recorrido acerca de la vida y obra de Giraudoux y de La loca de Chaillot.

Casualmente, el dramaturgo, un año antes de morir escribe en 1943 la presente sátira -momento en que Francia había sido derrotada en la Segunda Guerra Mundial-. Ese es el contexto de la obra, la cual tiene un doble giro para hacer pensar al público y también para que éste pueda hacer su análisis sobre la historia que bien podría entenderse como un triunfo de Francia por sobre Alemania.

En cierto momento menciona que “los personajes expresen lo que les ocurre, lo que sienten, lo que les pasa en relación a los acontecimientos de la época, los acontecimientos”. Y, ciertamente, es así. Seis personajes finamente caracterizados, con un andar que refleja quién es quién, con un trabajo tanto corporal como vocal en el que se logra vislumbrar hacia dónde se conduce cada uno y qué es lo que pretende.

Dicha escena se centra en el conflicto del petróleo. Pareciera ser que debajo de una casa, en un sótano más exactamente, se encuentra este hidrocarburo que pretenderá ser extraído por un grupo de personas interesadas. Como contrapartida, Aurelia y sus amigas (Constanza, Gabriela y Josefina) emprenderán un plan para darle la lección a quienes suelen fijarse en el dinero más que en la humanidad.

Lo más interesante es que la escalera que conducirá a estos hombres al subsuelo, no les permitirá retornar a la superficie ya que un abogado -designado por ellas- se encargará de celebrar un juicio para que eso ocurra.

Una figura noble de abogado es fabricada por este grupo de mujeres que pretenden hacer el bien por sobre todas las cosas y la designación del hombre de la ley tendrá mucho que ver con esta cuestión.

Todos los actores consiguen lucirse deleitosamente y en casi una hora desfilar por el escenario, haciéndonos sentir en París -con proyecciones fílmicas-, con palabras en francés, con la delicadeza y suspicacia para conseguir esa templanza en que es posible decir y hacer sin correr velozmente. A su vez, un vestuario que ilustra a cada personaje y lo dota de la apariencia que, junto a la destreza de cada quien, logra desenvolverse muy bien.

Buenos y malos (puramente hablando) se enfrentan y prevalecen unos por sobre otros. Según palabras de Javier, la Loca de Chaillot y quienes la rodean, conforman una especie de “Corte de los milagros, parecen personajes de la picaresca española”.

Realmente un extracto que llega al alma, muy tierno, bien logrado y que, seguramente, continuará reuniendo a esta “nobleza” relegada de la sociedad parisina.

ficha La loca de Chaillot

Mariela Verónica Gagliardi

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Libros de diferentes estilos

Desde el fondo, de Eugenio Polisky

Describir desde el fondo como un poemario queda corto. En el nuevo libro de Eugenio Polisky, los poemas coquetean con la narración y van adentrándonos en la historia.

Con un tono experimental, el poeta, actor y traductor se toma con seriedad el juego que posibilita el lenguaje.

Con la pasión que lo caracteriza, Eugenio Polisky nos trae otro poemario lleno de sensaciones y emociones.

El autor cuenta también con los poemarios Silencio en la nada luz (textosintrusos), traducido recientemente al inglés e italiano; y Quimera Bulevar (textosintrusos), también disponible en inglés.

Lolas. Una plástica historia de amor, de Flor Canosa

La primera novela de Flor Canosa narra la crisis existencial de Julia, “una mujer divorciada que habla mal de algunos hombres, de otras mujeres y de sí misma”.  Una historia sobre el amor y la obsesión corporal, liderada por una antiheroína posmoderna, llena de amores light modelo siglo XXI, en un tono ágil, cuya lectura es difícil de cortar.

Ganadora del Premio Equis de Novela 2015, organizado por Specimens?Mag.com, Editorial El Cuervo (Bolivia) y Suburbano Ediciones (EEUU), para escritores emergentes en el ámbito iberoamericano.

Desde la muralla, de Jorge Andrade

Jorge Andrade anticipa en esta novela el estallido de la crisis económica global de 2008 cuyas consecuencias se viven aún hoy y se vivirán, sin duda, por muchos años. Si la capacidad del autor para abordar la prospección de la realidad es remarcable, no lo es menos su manejo de los recursos literarios que le permiten graduar la tensión narrativa mediante el ejercicio de una prosa impecable y la justa dosis de una refinada ironía.

Solo pido que sea presentable, de Mirta Ovsejevich

Una novela donde el humor y la lucidez son protagonistas. El cambio de década siempre parece auspiciar una crisis, pero también la oportunidad para soltar las últimas amarras.

Una historia súper femenina para reírse de las cosas que se es capaz de hacer para encontrar el amor.

Espionaje en Argentina, su impacto en la política, en la sociedad y en la cultura, de Julio César Forcat

Un libro que nos obliga a reflexionar seriamente sobre la amenaza que significa la intervención ilegal de los servicios de inteligencia de nuestro país en la intimidad y en la vida cotidiana de los ciudadanos. La vigilancia masiva de la población causa la auto-represión, inhibe la libertad de expresión y conduce a la destrucción de la cultura. Auge del espionaje significa muerte de la cultura. Dijo Gandhi que la policía debe proteger al ciudadano, no intentar dirigirlo y aterrorizarlo. En su forma actual el espionaje es el secreto e invisible verdugo de la cultura argentina.”

Tiempo de otros tiempos – Del reloj de sol al reloj de pulsera: descubrimientos, avances y actualidad de los maestros relojeros.

La historia del desarrollo de los sistemas de mediciones, las herramientas con las que el hombre ha intentado registrar el paso de su existencia y la genuina aristocracia encargada de poner a punto su mecánica son losprotagonistas de Tiempo de otros tiempos. En sus 224 páginas de alta calidad, el lector podrá conocer a fondo el finísimo arte dela relojería, conocer las más modernas piezas y las marcas número uno abocadas a su producción.

Cómo ganar al póker aprendiendo la técnica de lectura de Manos, de Owen Gaines y José Daniel Litvak

El Póker es un juego de información incompleta: no conocemos las cartas comunitarias con las que vamos a jugar ni las de los rivales. Por eso, el cuarto librode la Colección Pensar Poker es indispensable para todo jugador

Para dominar la lectura de manos, hay algunas guías básicas y otras más sofisticadas: todas tratadas en este tomo didácticamente. Los autores son reconocidos expertos que han demostrado una gran capacidad de análisis y una muy entrenada técnica para transmitir los conocimientos de manera clara y entretenida.

PensarPoker es la primera editorial argentina íntegramente dedicada al Poker. Cuenta con títulos como 50 Manos inolvidablesCómo ganar torneos Sit and Goy La sabiduría del Hold’em, entre otros.

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Latin Lover

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Existen personajes en el mundo artístico que superan todo tipo de ficción. Tal es el caso del actor italiano Saverio Crispo (Francesco Scianna), un galán empedernido que arrasaba con hombres y mujeres por doquier. Ese ángel y encanto que tenía tanto al interpretar un rol en un film como en «vivo» con sus esposas, lo dotaba encantador. Tanto que en cuanto se reúnen sus viudas (con sus hijas y nietos) para homenajearlo, no demuestran odio ni rivalidades entre ellas. Todo lo contrario, se crea una atmósfera perfecta en la que un grupo de mujeres intercambia anécdotas, sueños, vicisitudes, suspicacias y esa admiración por Saverio.

Latin Lover (escrita por Giulia Calenda y Cristina Comencini, dirigida por ésta última) es una película con un encanto sublime, que te conquista desde el principio y hasta llegar al corazón. Con una estética de décadas pasadas, en tonalidades pasteles y con diferentes estilos musicales bien característicos de los sesenta.

El humor es el ingrediente esencial y primordial en esta historia en la que no solo se admira el trabajo fílmico de Saverio, sino la convivencia de estas particulares mujeres que darán mucho que hablar. Entre planos secuencia, primeros planos y panorámicos; Latin Lover se convierte en un recorrido sin igual que da ganas de seguir observándolo durante horas.

Con una calidad de imagen realmente impecable, una intercalación entre datos reales y anecdóticos en su justa medida (como para no convertir la comedia en un documental convencional). Utilizando recursos del drama y la comedia es posible imaginar el universo de Crispo a través de los relatos de sus ex parejas e hijas. Al no haber opiniones masculinas todo se vuelve una aventura feminista en la que se ensalzan las hazañas del encantador tano.

En medio de una tarde, previa a la proyección de la película en que se narra la vida del homenajeado, todos los trapitos se muestran -al igual que cada debilidad y dolor-. Como si alguien hubiera dicho “basta”, como si no aguantara más el llevar esa mochila tan pesada. Dar el ejemplo se torna inmoral y cada escena avanza por sobre quienes intentan perdurar ante todo el pasado. De repente, un hombre, un amigo de Saverio y su doble. Quien más lo conocía realmente y quien se detiene a narrar -durante la función- cada detalle que engalanará muy suspicazmente el film.

Existen varias frases que quedarán en el imaginario social de los espectadores, pero me atrevo a resaltar la siguiente: “Mis hijas son mis verdaderas mujeres”. Y en verdad así se hizo evidente durante la reconstrucción de cada retazo de la vida del actor. Sus mujeres-esposas solo fueron compañías especiales que no titubeó en reemplazar. En cambio, ellas, sus descendientes que tienen esa magia por el arte al igual que su padre. Claro que no llegó a conocerlas muy en profundidad a algunas de ellas y seguramente estaría feliz de saber quiénes son.

Son “amigas de desgracia”, según Ramona (Marisa Paredes), y utiliza estas palabras para dirigirse a Rita (Virna Lisi). Ambas se apoyan, se recuerdan cuando jóvenes, se desvisten sus intimidades y vuelven a empezar de alguna manera. En definitiva, el homenaje solo será un día, pero bien cargado de dramatismo no exagerado. Encuentros, desencuentros, separaciones, tensiones y el aporte de Pedro (Lluís Homar) que creará un antes y un después.

¿Se puede ser un galán a toda costa?

En el caso de Saverio, pareciera ser que sí. Inimputable, adorado por toda persona (de cualquier sexo) que se cruzara con él, enaltecido por su sonrisa y el talento para cantar y bailar deleitosamente.

Mientras todo se va desenvolviendo un periodista tendrá el honor de escribir (o mejor dicho de reescribir) la verdadera historia del galán.

¿Por qué contar solo una mirada cuando ya se tienen dos y bastante complementarias?

A la vez que las imágenes de “El secreto del coyote” y “El amante extranjero” continúan agregando sonrisas, desfachatez y romanticismo, todo llega a su desenlace. Como el entendimiento de que él ya no está vivo y que todos los recuerdos permiten imaginarlo por doquier, sentirlo, amarlo… como en las estrofas que suenan al final: passa il tempo e tu, dove sei con chi sei, tu non pensi a noi, ma io so che da me. Tornerai (pasa el tiempo y vos, donde estés con quien estés, vos no pensarás en nosotros, pero sé que de mí. Volverás).

Imposible no derramar lágrimas al escuchar esta canción titulada Tornerai (Nino Rastelli – Dino Olivieri), que resume la esencia del film y que viéndose de atrás para adelante podrían conocerse los aspectos más profundos del latin lover más popular del cine italiano.

Una película para atravesar, momento a momento, con el corazón abierto y pudiendo disfrutar de un elenco actoral increíble, de mucha trayectoria y de diferentes países europeos que es dirigido por Comencini con el enaltecimiento de conocer a cada artista y a cada personaje para exprimirlo al máximo.

Latin Lover será, sin lugar a dudas, un film que recorrerá el mundo. Su personaje ilusiona y todos quisiéramos que exista en la realidad real. Saverio es quien permite abrir la puerta de los años 60 y 70 de aquel cine -tan bien ejemplificado durante la historia- y brindar por esas producciones con un encanto especial.

ficha Latin Lover

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

 

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Ser conservador con el cuerpo ajeno

Cien veces no debo1

Todo terrestre habrá visto la película interpretada por Luis Brandoni en la que, su un padre, decía la famosa frase: “¡Le inflaron el bombo!” Un elenco inolvidable compuesto además por: Norma Alejandro, Andrea Del Boca, Federico Luppi, Darío Grandinetti, Oscar Ferrigno y Verónica Llinás. ¿Quién podría olvidar determinadas escenas del texto de Alejandro Doria basado en el original de Ricardo Talesnik?

Con un éxito tan grande y rotundo como el que tuvo este film de los años 90´ (dirigido también por  Doria), resulta un desafío montar una obra de teatro con un excelente nivel actoral. Pero con un director como Daniel Dalmaroni las expectativas fueron superadas y el elenco pisó fuerte en el escenario. Esta propuesta es oriunda de la Ciudad de Crespo (Entre Ríos) y forma parte de Cervantes Federal (un programa que se hace anualmente, trayendo a artistas de todo el país).

Quien hizo de Lidia (Celina Zamero), la joven embarazada, realmente deslumbró con su interpretación. Considero que el argumento, en estos tiempos, se vuelve más polémico ya que se relaciona, íntimamente, con los miles de casos de violencia de género. Esta colegiala que está a punto de terminar quinto año, que sigue los sueños ajenos y que pretende conformar a su madre y/o padre a cualquier costo; hasta que entiende que es ella la que debe vivir, aunque para eso deba despegarse de la «comodidad» a la que estaba acostumbrada.

Cien veces no debo (escrita en 1970) es como un castigo impuesto por las maestras de colegios a los alumnos “rebeldes”. Como si por escribir la misma frase, una y otra vez, se pudiera cambiar de parecer o de personalidad o de sentimientos.

Era muy habitual el prejuicio, aunque actualmente siga existiendo y la moral, aunque no se daba el ejemplo, como sigue pasando ahora. Décadas atrás el tema del aborto era aún más silenciado, pero no por eso no existía. Mujeres tildadas de ligeras, de inmorales y mencionadas de tantas maneras para que sintieran ese peso pesado que no deberían llevar bajo sus espaldas. Una sociedad que no ayudaba, que no apoyaba, que juzgaba y, como si fuera poco, familias enteras decidiendo por la futura mamá.

Pero todo se vuelve un verdadero caos -en esta comedia que utiliza a la parodia como principal recurso- cuando Lidia se opone a que decidan por ella. De un momento a otro lo que parecía ser la regla se vuelve oposición y todo mandato es cuestionado por la juventud (tanto por ella como por sus amantes).

Mientras tanto, una casa conservadora alojará a Julio (Adolfo Recchia) y a Mabel (Norma Espiñeira), que se desesperan ante la imposibilidad de controlar a su hija, quien demuestra tener voz y voto en su propia vida. Lo que podría decirse que más impacta es, lógicamente, la temática vinculada a la violencia hacia las mujeres, al trato que se le da a la joven como si se estuvieran refiriendo a un objeto que no tiene sentimientos ni pesares. Los años 70 y la actualidad se diferencian en algunos aspectos: entre ellos se encuentra la lucha diaria que hacemos muchas mujeres por reivindicar nuestros derechos, nuestra inserción en el plano laboral, la pertenencia, la identidad y el modo de ser, queriendo ser consideradas al igual que los hombres. Sin mencionar superioridades o inferioridades, esta versión teatral nos permite revalorizar nuestro rol en la sociedad, sin sentir que se es menos porque “alguien” así lo decrete. Jorge (Ezequiel Buch), Pilo (Ezequiel Gareis) y Carlos (Mario Lorán) le otorgan a la historia un aire de frescura y una lección que oscila entre lo profundo, lo tierno y la cruda realidad.

Hay muchas Lidias esperando morder el fruto prohibido, intentando aventurarse en su camino, en equivocarse por sí mismas, en celebrar su cumpleaños como quieran, en retirar cuadros de la infancia para construir un futuro propio y en determinar que en cualquier parte del mundo una mujer tiene derecho de ser feliz sin ser menospreciada por su elección.

Mientras la actriz se emociona, llora -pero sigue en pie- su discurso se afirma cada vez más. Es momento de que vuele como se lo sugirió Pilo y que no se deje manipular por quienes la trajeron al mundo.

Conservar, guardar, hacer que todo permanezca quieto, igual y sin modificación alguna. Así transcurren los días en este hogar hasta que todo se disuelve. Un hogar que fue reflejo de la Dictadura en Argentina, que copiaba el modelo de someter a los más débiles. Claro que esta pieza artística no utiliza la tragedia como tal, sino que, con humor, pretende crear conciencia. Antes, ahora y siempre, cada mujer es dueña de su cuerpo y de su vida.

ficha Cien veces no debo

Mariela Verónica Gagliardi

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Somos la sociedad pos Cromañón

foto charla

La ley nueva sobre Centros Culturales viene a quitar un gran peso de encima que se refiere al modo de conseguir la habilitación para apertura de un espacio. El gran cambio se basa en que, actualmente, desde que se inicia el trámite, ya se puede proceder a funcionar en la actividad.

Con una charla organizada por la Asociación Civil Abogados Culturales y, en conjunto con el Club Cultural Matienzo, se llevó a cabo una reunión en la que la información desfiló con muy buena vibra.

Claudio Gorenman (CCM) fue el encargado de esta mágica charla que tuvo muchas expectativas en las redes sociales y su convocatoria se hizo notar: “Dependiendo del rubro, voy a tener más o menos ventajas. En los Centros Culturales Clase A (hasta 150 espectadores) puedo destinar hasta un 30% del lugar a gastronomía -sin tramitar ningún permiso extra-. Para todo lo demás vamos a tener que tramitar algún tipo de habilitación complementaria como: café bar o cualquier otra.

Lo importante es saber que hasta 150 está perfecto y que sino habrá que consultar específicamente.

¿Por qué hacer esto si puedo hacer teatro independiente? Porque puedo hacer música, porque puedo hacer radio, porque soy un Centro Cultural. Porque tienen ventajas muy similares y a la larga es nuestra identidad.

El año que viene, con los amigos de MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) intentaremos que los Centros Culturales puedan acceder a los subsidios de BAMÚSICA, para poder subsidiar la actividad musical de los cientos de centros culturales que hoy no reciben un peso. Así que se nos vienen muchos desafíos para el año que viene”.

Una charla muy interesante, disfrutando del calor al aire libre, en el playón de un estacionamiento en el que no paró de ingresar gente. Una charla sobre la que pudimos conocer los aspectos generales de la Ley 5240, qué consideraciones tener en cuenta, con cuánto dinero estimativamente se debe contar para los trámites administrativos iniciales, cómo se regula actualmente toda la problemática que pesa sobre estos lugares tan indispensables para una sociedad, sobre el amor al arte con todo el significado de la palabra arte y la pasión que tenemos cada una de las personas que, a diario, damos nuestro granito de arena para que los entes gubernamentales entiendan de una vez por todas que la Cultura no es una actividad complementaria de la humanidad sino la humanidad misma y que siempre que tengamos acceso a la misma vamos a ser una comunidad y no solo un grupo de individuos que deambulan por ahí.

La nueva ley aún no tiene número pero ya fue aprobada el 30 de Septiembre por el Gobierno de la Ciudad y a la brevedad se conocerá a través del boletín oficial tanto su número como cada uno de los artículos que la constituyen. Es imprescindible que todos conozcamos cada uno de sus ítems, que la hagamos valer, que la defendamos que continuemos, juntos, defendiendo lo que hacemos y las metas que perseguimos.

Con respecto a esta segunda ley,  comenta que había un truco referido a la “doble lectura” y la gran batalla que tuvieron que perseguir pidiendo ciertas modificaciones hasta minutos antes de que se aprobara para que no fuera en vano todo el trabajo. Los detalles están relacionados a la zonificación e impacto ambiental que resalta “es lo más complejo de todo”. La zonificación tiene que ver con la categoría de barrio, por ejemplo si es residencial o no. Además, hasta hace poco un centro cultural o teatro independiente tendía que ser inscripto con la categoría de industrial. A partir de esta nueva ley, ya no. Todo Centro Cultural, a partir de la nueva ley, puede ubicarse en cualquier zona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (salvo algunas especificaciones muy puntuales). Respecto del certificado de impacto ambiental, se hace en el organismo correspondiente, luego de tener los planos firmados por un arquitecto. Para casi todas las categorías de centros culturales, este trámite ahora es mucho más simple y el certificado se obtiene por internet, en el momento (salvo ciertas categorías específicas).

En lo que respecta al estudio de impacto acústico, “hay que hacer mediciones, inscribirse en el registro de impactos contaminantes, dependiente de APRA (Agencia de Protección Ambiental)”. Si las mediciones llegaran a salir como que el lugar se excede, deberá hacer los ajustes correspondientes para disminuir el sonido.

También hay detalles sobre el plan de evacuación, que varía de acuerdo al espacio cultural y que debe establecerse desde el inicio de la actividad. El personal de Defensa Civil es el encargado de definir de qué manera se procederá ante una evacuación. Esto solo rige para los lugares de más de 150 personas. Los que cuenten con habilitaciones para menos personas, simplemente deberán contar con un plano dentro del que se podrá verificar la salida más próxima ante un caso de emergencia o incendio.

Así transcurrió la tarde, con información, aplausos y el compromiso de todos de sumarnos a la lucha de defender lo que es nuestro, lo que nos corresponde, lo que siempre llevaremos en el alma y nadie podrá arrebatarnos: la Cultura.

Una jornada muy especial por también coincidir causalmente con el Día Nacional del Teatro que nos envuelve en un molino de viento a favor siempre que brindemos por los logros y continuemos hacia adelante.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Besos de amor

Yo no duermo la siesta2

Ese aroma a infancia y a niñez, con aires frescos y conflicto igualmente sin resolver, amores, sensaciones de agobio y placer, tensiones y la vitalidad de hacer remediando, luego, las consecuencias.

Yo no duermo la siesta (escrita y dirigida por Paula Marull) plantea diversos problemas que son ubicados, sin orden de prioridad, unificando criterios, espacios escénicos, momentos recurrentes y situaciones que se van de las manos sin poder arrepentirse.

Una familia es el foco dentro del que irán interactuando cada uno de los personajes principales y secundarios hasta conformar una unidad que se mueve como pieza de engranaje, que se desliza aceitada sin por eso tener que terminar con un tradicional feliz como se quisiera.

Existe un gran contenido simbólico en el que habitan estos hombres, mujeres y niñas. Tal es el caso de Aníbal (Marcelo Pozzi) que, sin lugar a dudas, es el que más llama la atención desde un principio por su dificultad para comunicarse y moverse. Igualmente, él hace hasta lo imposible para lograrlo aunque suele fracasar en el intento por culpa de quienes se burlan de sus problemas como modo de entretenimiento. Así, el bien y el mal toman protagonismo indefectiblemente al igual que lo correcto e incorrecto y varios de los antagonismos que desfilan por la dramaturgia.

El sometimiento es otro de los factores que existen en la historia y a través del que se obtienen determinados resultados, no siempre gratos.

Puede observarse una puesta en escena realmente atractiva, vistosa y que cumple a la perfección con la línea argumental, sin sobrecargar los espacios pero otorgándole a cada ambiente los detalles precisos para que sepamos en qué lugar de la casa se está en qué momento. El vestuario también es el ideal para cada personaje y la música que se apodera del corazón infantil que todos llevamos dentro.

Natalie (Micaela Vilanova) es la que más protagonismo tiene en Yo no duermo la siesta, no solo por su excelencia para interpretar a esta niña perversa e inocente a la vez, sino por el rol que ocupa en la historia. Ella es la encargada de transmitir el deber ser, la moral y, sin embargo, tener acciones opuestas a sus argumentaciones. Uno de los juegos que puede verse es un tratamiento para que su amiga espante a los mosquitos de su cuerpo. Así, cada una de las intervenciones de la pequeña será precisa, eficaz y dando a entender el sufrimiento por el que está viviendo y tuvo que crecer de repente.

El personaje antagónico de Natalie es la talentosa María Marull -quien interpreta a Doris-, una mucama que vive con esta familia y tiene la función de armonizar. Como si se tratara de un hada madrina que sonríe, sufre y llora en privado para después tener la fortaleza de dar lo mejor de sí. Cabe resaltar que Natalie no pertenece a dicha familia sino que es una vecina que, por diversos motivos, está con ésta momentáneamente.

Es verano, los insectos abundan, el clima agobia y las discusiones también. El ventilador no alcanza, los caprichos desbordan y todo explota de un momento a otro.

“Yo no duermo la siesta”, dice Natalie. Porque le hace mal y le da ganas de vomitar al despertarse. Afirma a su amiga Rita (Agustina Cabo) que cuando sea grande va a irse a vivir a una ciudad para evitar dormir de tarde. Esta última sin saber que hacer solo justifica que “Hay que decir las cosas para no enfermarse”.

Mientras Doris se acuesta e intenta no pensar, su mirada se entristece, lagrimea y silencia su padecimiento. Al mismo tiempo, puede verse a las niñas jugar en el living y resulta encantador vivenciar la niñez tan bien narrada. No parece ser una historia sobre la infancia escrita por adultos sino por una mujer observadora que se detuvo a reflexionar en el tiempo y captó la esencia justa de cada momento luego desarrollado por las pequeñas en escena.

Jugarán al videoclip, recorrerán la casa de un extremo a otro y harán cosas de toda niña traviesa. De eso también se trata. Mientras la madre de Rita (Sandra Grandinetti) está fuera del hogar, el descontrol se apodera de la atmósfera in crescendo.

Yo trato, trato, trato pero no te olvido. Yo lucho, lucho, lucho y no lo consigo (Contra la corriente – Karina) se escucha de repente y la cumbia sintetiza una de las líneas argumentales de la obra. Todo parece fusionarse en un punto y los pensamientos de Doris ser, de algún modo, los que transmite en ciertos momentos la pequeña Natalie.

“Hay que darse cuenta de las cosas”, dice Doris; y pretende solucionar como por arte de magia el caos de la casa.

Varios relatos que tienen una profundidad impecable, una sensación de que no todo lo malo es tan malo y que la alegría puede aparecer en determinadas situaciones para digerir los malos estragos.

La adultez recién aparece cuando el personaje interpretado por William Prociuk se hace presente, habiéndose anunciado con anticipación y también existirá un cierre prometedor que emocionará a todo aquel presente.

“No me da miedo ir, me da miedo llegar”, dice Natalie casi al producirse el desenlace de la historia. Una historia que emociona, angustia, que te traslada a un mundo de fantasía y realidad muy bien logrado, que otorga ese don para sentirse bien hasta en el peor momento, recordando quién es cada uno.

ficha Yo no duermo la siesta

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Negar la realidad no la vuelve diferente

Tribus

Los argumentos sobre conflictos familiares suelen tener bastante protagonismo en las dramaturgias teatrales, así como la manera en que se resuelven dichos problemas en tono de comedia dramática.

En este caso, Tribus (escrita por Nina Raine y dirigida por Claudio Tolcachir) expone a una familia tradicional, pero con cuestiones pasadas que realmente no han quedado en el pasado. Como si hubieran pretendido olvidar las voces que pedían auxilio o las problemáticas de ciertos miembros de la familia o, aún más profundo, el poder de unos sobre otros, los mandatos que se repiten, se internalizan y continúan sin siquiera replantearse su eficacia.

Dentro de esta casa se pueden observar muchos libros y espacio para moverse, trasladarse y debatir acerca de quién es cada uno.

Tribus que admiran a oriente u occidente, que pretenden copiar culturas totalmente opuestas, y adaptar modelos a personas sin debatir acerca de su lugar en el mundo.

Lo que más llama la atención es la ceguera y sordera para asimilar lo que le ocurre al “otro”, la necesidad y simpleza con que la mayoría prosigue su rutina evadiendo el dolor ajeno.

Podrá hablarse mucho de integración, de discapacidades, de capacidades diferentes y de inclusión; olvidando que cada uno es diferente y cada uno tiene propósitos determinados, siendo en general el más frecuente: la felicidad.

Disimular un problema no lo hace disolver, sino que en algún momento se convierte en un fantasma demasiado poderoso como para combatirlo sin secuelas. Un joven que es sordo y que es tratado como si no lo fuera es la mayor evidencia de la problemática que sufre esta familia, de todo lo que pretenden esconder sin importar cuan sometida se pueda sentir la víctima.

La frase tan famosa que dice “hicimos lo mejor” se torna fundamental para el argumento de la obra, y el roce entre uno y otro resulta ser el modo que encuentran de que todo explote y pueda tomar el rumbo más adecuado y sano.

En verdad, existe un desgaste de hace tiempo al que se someten, incansablemente, sin siempre darse cuenta de ello. El factor que hace detonar la situación reinante es la aparición de un tercero que inculcara otra mirada respecto de la vida.

Tribus, clanes, estilos, formas, similitudes, modelos a seguir; terminan siendo sinónimos en algún punto.

El elenco es muy bueno y talentoso, consiguiendo interpretar personajes encantadores con los que podremos identificarnos como público. En cuanto al argumento, no resulta novedoso aunque si se vuelve atractivo el recurso del lenguaje sordomudo que va ganando territorio en la historia. Cuando esto ocurre, cada persona y situación se va acomodando sin tener que discutir demasiado -con en ciertas oportunidades- pero si buscando explicaciones y respuestas para saber que hicieron mal.

Respecto de la palabra, esta se vuelve obsoleta y demuestra que para comunicarse, simplemente, hay que tener ganas de abrirse, de conocer, de aceptar y no siempre contrariar egoístamente.

Como quien aprende de pequeño a hablar, a establecer vínculos, a perseguir sus sueños y a luchar por lo que se quiere; así es la pieza artística. Un espacio por el que desfilan resentimientos, encuentros y desencuentros, rencores, broncas, culpas no sanadas, rutinas escalofriantes y la oportunidad de cambiar cuando se tiene un rumbo.

Mientras se desarrolla la obra, el recuento de votos se está realizando entre los dos candidatos a Presidente de la Nación. Dos tribus se enfrentarán, dos ideologías completamente diferentes se harán sonar y cada segmento apoyara a quien más lo represente. Como una familia de millones de habitantes que nacen, mueren, renacen y se diluyen, como la ambición que no siempre triunfa. Porque ganar no siempre significa tener la razón y el triunfo quizás venga tanto en la dramaturgia como en el resultado electoral, de las convicciones, de la fuerza que tiene cada individuo y la perseverancia -desde el amor- para alcanzar objetivos que puedan hacer evolucionar y no aniquilar por “perder”.

Mariela Verónica Gagliardi

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Imprevisiblemente poética

Constanza muere

Hay títulos que sintetizan el argumento, otros que sugieren ideas, algunos caprichosos y solo pocos que permiten hacernos volar antes de tiempo.

Constanza muere (escrita y dirigida por Ariel Farace) forma parte del último tipo y tiene la particularidad de atraer al público, función tras función.

Sabemos que Constanza (Analía Couceyro) muere y, sin embargo, somos conscientes de que el argumento es mucho más que un fallecimiento. Que el folleto dice: Es difícil dejarlo todo, y resulta angustiante imaginarlo.

Una puesta en escena excelente que compone la casa de esta mujer con tantas cosas por decir. Un recorrido por el que se pueden ver todo tipo de objetos, aparatos y accesorios acumulados a lo largo de los años. ¿Acumular para qué?

Constanza es visitada por la muerte (Matías Vértiz) y alguien más que bien podría ser ella de más joven (Florencia Sgandurra). Es entonces cuando los sonidos y acciones guturales se combinan para el desenlace final. Para una muerte convincente y lenta en la que se pueda observar cada detalle corporal.

Y una vez muerta -o habiendo al menos intentado morir- se reúne con ellos y surge un realismo mágico muy atractivo. Disfrutar de una merienda, de un té calentito, de unas macitas y del placer que encierra algo tan tradicional, del poder compartir recuerdos y volver a vivirlos.

Ella está en todo, como toda persona mayor que suele no descuidar el orden ni las plantas ni su memoria ancestral. Entonces cuenta anécdotas de pequeña como una de sus once años en que jugaba a morir.

¿Se pueden ensayar formas de muerte?

¿Se puede preparar una persona para ese momento sin saber cuándo le va a tocar?

Como escenas que se suceden unas a otras éstas son separadas por una luz sepia. No son muchos los colores que aparecen en las vestimentas ya que los diálogos y discursos poéticos ilustran demasiado.

Todo, todo, todo, todo repite la protagonista; y, tiempo después lo hace con nada, nada, nada, nada. Estas dos palabras opuestas -pero complementarias- evocan un universo paralelo en el que es posible la convivencia de antagonismos. Como parte de la contrariedad de la vida, de sus pasos, del olvido y el recuerdo.

Zapatillas de baile que solo darán un impulso y no serán jamás usadas, posturas copiadas de una parca un tanto particular, conversaciones sensatas, sentidas y conmovedoras.

Ver a quien fallece no resulta del todo ameno, pero en esta historia se puede disfrutar el desenlace gracias a la presencia del séptimo arte artesanalmente. No precisa de una pantalla audiovisual ni de aparatos electrónicos, sino que con detalles específicos Ariel Farace consigue fusionar cine con teatro. La guadaña pasa a reemplazar a una cámara filmadora y con las sombras y luces conseguir el efecto deseado.

A su vez, las melodías suenan a cargo de una intérprete-actriz que consigue ambientar las escenas sin pronunciar palabra alguna, pero formando parte de todos los rituales necesarios para que la nueva muerta se sienta a gusto.

Como quien está leyendo un libro habitualmente y, de repente, siento cambios en su cuerpo imposibles de evitar. Como quien pensara toda su vida en ese día oscuro o como quien pretendiera continuar haciendo lo mismo que cuando respiraba. Y, de alguna manera, ¿cómo saber que la muerte no es una continuación de la vida? ¿Cómo comprender lo que se puede sentir segundos antes del adiós definitivo?

Quizás, después de todo, no sea demasiado malo y la oscuridad exista más en vida que fuera de la misma.

Una anciana que habla con un tono de voz impostado y que, recién llegando al final, va entremezclando su propia voz -como si su juventud y adultez se enfrentaran al igual que la figura de la pianista a quien contempla de una manera muy especial-.

Constanza muere es una obra para sentir con el corazón abierto y los sentidos a flor de piel. En definitiva, las interpretaciones en los textos de Farace pueden ser infinitas, motivo por el cual es tan valiosa su escritura y modo de percibir la vida.

ficha Constanza muere

Mariela Verónica Gagliardi

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Documentar la trata para erradicarla

Susana Trimarco

Hay cosas que no deberían existir y, sin embargo, existen. Situaciones que las mujeres jamás tendríamos que vivir y, sin embargo, suceden. Momentos en que la razón  debería predominar y, sin embargo, se desplaza a un lado –olvidando las consecuencias o gravedades de sus actos-.

Cuerpo a cuerpo (serie documental de y dirigida por Mathieu Orcel) es una co-producción argentino y francesa que constará de trece capítulos y que logrará llevar adelante una realidad no ficcionada. Nada de recrear el dolor, porque el dolor existe, ni de escribir monólogos sufridos porque sus víctimas y testigos ya hablan por sí solos. Ni de contextualizar con paisajes bonitos cuando las paredes frías y oscuras son las únicas que saben las verdades.

El 3 de abril del año 2002, María de los Ángeles fue al médico en Tucumán donde residía y hasta la actualidad nunca volvió a su casa. Desde ese día, no hubo descanso para sus padres que la rastrearon incansablemente. Su padre falleció de tanto dolor y su mamá sigue en pie con una fortaleza impresionante. Si bien ya fueron condenadas a 25 años de prisión once de los trece culpables, la sentencia no fue sencilla, el caso pretendía ser cerrado sin culpables y lo que debería haberse hecho en 2 años tardó 10.

Qué decir y reconstruir cuando la realidad es cruda pero no inamovible, cuando existen corazones nobles que resisten y se ocupan de lo que quienes deberían están ocupados por dirigir uno de los negocios más grandes y crueles como lo es la trata de personas. Cuando Susana Trimarco y su nieta, buscan y ansían ver a Marita Verón. Porque estamos en democracia y estas locuras tramadas por psicópatas no deberían existir, en vez de condenarse (si llegara a ocurrir) cuando ya es tarde, cuando las mujeres son cosificadas, violadas, prostituidas, amenazadas, cuando se les realizan cambios de identidades para llevárselas del país y, otras tantas, asesinadas.

Cuando no deberían existir estos casos de mujeres ligadas a la privación ilegítima de la libertad.

Hoy estamos presentes en la Avant Premier de esta serie porque resulta fundamental el apoyo y compromiso.

Cuerpo a cuerpo proyecta en una pantalla gigante su primer capítulo de casi una hora de duración, a Susana Trimarco, a todas las víctimas que se animaron a hablar y contar sus padecimientos, a la lucha arraigada en el corazón de una madre que no pierde las esperanzas y que la busca a diario por diferentes territorios, a su fundación, a su historia fortalecida por una hija ausente y desaparecida hace tantos años, a las imágenes de alta definición con un sonido increíble, a la selección de lo que corresponde mostrar y lo que no aporta, al cuidado que tuvo el equipo por acariciar los testimonios en vez de garronearlos y a algo fundamental como fue el modo de narrar sin crear sensacionalismo y sin pensar en vender sino en transmitir.

Porque es momento de que como sociedad digamos: ¡Basta! Y tomemos real consciencia de que le puede ocurrir (nos pueda ocurrir) a cualquiera.

Porque las cárceles tienen que ser ocupadas por los culpables y no por los que no tienen dinero para fianzas, porque la mafia conformada por la justicia, las fuerzas policiales y ciertos matones no es apta para una civilización que quiere ser feliz y libre.

¡¡Sin clientes no hay trata!!

ficha Cuerpo a cuerpo

Mariela Verónica Gagliardi