*** Junio 2017 ***

Robinson en la casa de Asterión1

Robinson en la casa de Asterión (escrita y dirigida por Carlos Arroyo) es una obra de teatro venezolana que tuvimos el lujo de presenciar en el teatro Andamio 90´. Esta puesta en escena al igual que muchas más, fueron incluidas en lo que se pasó a llamar el 1° Corredor Latinoamericano de Artes Escénicas (organizado por el Centro Cultural Kirchner y aprovechando a nuclear a diferentes festivales y movidas teatrales que se desarrollarán en el presente mes de octubre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en diferentes zonas del Gran Bs.As).

Así es como esta bellísima y dramática obra muestra a un hombre que soñaba con la libertad, con empapelar la ciudad y los pueblos con libros, con educación, con la necesidad imperiosa por implantar la semilla de la bondad y erradicar todo mal sentimiento. Este hombre es el escritor Tomás Jurado Zabala, quien visita a Asterión (el Minotauro) y consiguen establecer unos jugosos diálogos en que transitan por diferentes tipos de emociones.

Mientras unos sonidos devientos ilustran el principio de esta historia, la quietud no consiga primar los actos.

Simón Rodríguez (Aníbal Grunn), un educador muy famoso de Venezuela, nacido en el año 1769, es a quien encarna el escritor de la presente obra. Él nos habla de la soledad, de la necesidad que existan libros para liberar a América de la ignorancia, entre algunos de sus principios más conmovedores. Simón Rodríguez, durante su exilio recibió el apodo de Robinson (nombre que se utiliza para la presente dramaturgia).

A su vez, Asterión (Wilfredo Peraza), nacido en el mismo año pero antes de Cristo, en la Isla de Creta; sufrió mucho la soledad, fue un hombre de lealtad y su estilo de vida de aquel entonces lo hacía alimentarse de carne (sin importarle su procedencia).

Al tiempo que avanza la historia, los hombres no tienen más opción que aferrarse a quienes en verdad son, a tolerar lo intolerable y a seguir adelante con el propósito que más los caracteriza. Simón Rodríguez nos habla del poder que se vale de gente ignorante, de cómo los poderosos se aprovechan de los menos provistos de intelecto.

Pero el discurso del educador continúa clamando por la enseñanza, por la necesidad de que se le otorguen conocimientos a todos los hombres por igual, porque al menos tengan un oficio del cual valerse a diario. De los oficios de albañil, carpintero, herrero que son necesarios en una sociedad. También nos introduce en una temática muy interesante referida al rol de la mujer. Él no habla de nosotras como merecedoras de un lugar menor sino de la oportunidad que también deberíamos tener como para valernos de nosotras mismas sin que recaigamos en meras esposas.

Y los niños, claro que tendrán que ir aprendiendo pero siempre desde la razón. Para ello tenía el deseo de crear una República, una escuela republicana donde hospedar a estos chicos que serían el futuro.

La iluminación cumple un papel muy relevante ya que se encarga de acentuar las escenas más importantes y de crear suspenso mediante sus oscilaciones. Del vestuario qué podría decirse más que es ideal, vistiendo al personaje griego con un majestuoso traje y accesorios, y al educador de blanco como su pureza y convicciones.

Una verdadera historia que recorre el mundo con sus giras, enseñando, aprendiendo y con una humildad que es la encargada de dotar a estos artistas en verdaderos cautivadores de público.

De repente mis ojos no pueden disimular más y se ponen rojos, cargados de lágrimas. Asterión me comenta esto después de la función. Y es que ambos actores no solo están sobre su escena montada sino en la piel de cada ser que los observa detenidamente.

Cuando todo termina, el pasillo no queda vacío sino que dotado de magia, de revolución, de ganas de saber más sobre este elenco y, así, Wilfredo Peraza nos comenta una experiencia que vivieron con otra de sus obras meses atrás: El año pasado estuvimos en Grecia, nos invitó la Embajada de Venezuela en Grecia, (…) porque ellos hacen un encuentro cultural venezolano: llevan músicos, bailarines, pintores, entonces muestran el arte de Venezuela allá en Grecia (…) Ellos nos ayudaron a cambiar ciertas cosas para hacerlo más local para ellos. De esa manera los chistes que realizaban causaban mucha gracia en los espectadores.

ficha Robinson

Mariela Verónica Gagliardi

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