*** Agosto 2017 ***

La dificultad

El estilo de escritura de Patricia Suárez tiene algo especial. Es su manera de describir situaciones y lugares de tal forma que el suspenso se apodera de la trama, dándole rienda suelta.

En este caso, el desafío es doblemente interesante ya que Gustavo Pardi se suma como director de la obra La dificultad.

Tal como su nombre lo indica, la historia está referida a dificultades, a obstáculos, a silencios y a secretos de una familia. La dramaturgia de Patricia Suárez está basada en la familia Sassia y, a partir de ésta, se va gestando un universo ficcionado.

Se puede ver a tres hermanos (interpretados por Guillermo Tassara, Josefina Vitón y Hernán Vázquez) que se juntan para hablar del pasado y presente. Estos actores consiguen encarnar a tres individuos muy bien caracterizados, sólidos y con detalles que conservan durante toda la historia dramática.

Una ambientación de los años cincuenta, da lugar al desarrollo de diversos acontecimientos que irán ocurriendo y entrelazándose entre sí, hasta hacernos comprender que todo, absolutamente todo en sus vidas, es una dificultad.

Los pajaritos enjaulados representan al encierro de esta familia acomodada -que vive en una zona campestre- y que se expresa con un lenguaje de la época.

Cada hermano tiene un rasgo particular, un modo de expresarse, de vestir; aunque la oscuridad y el dolor los une completamente. Ellos están ahí, hablando, mientras el tiempo pasa, mientras sus padres están -aunque en ningún momento los vemos-, y mientras los obstáculos no dejan fluir las energías.

Todo el aire que se respira es denso, pesado y dificulta el desarrollo de sus personalidades, las cuales están estancadas hace tiempo. Como si fueran niños en cuerpos de adultos, imposibilitados de ver la realidad y lo que sucede. Existe un secreto que se nos cuenta solo en parte y, eso, es lo que más atrapa, además del modo en que dialogan.

Una madre enferma, atada en su propio cuarto. Su marido anciano, al igual que ella, pero que no sufre de nada. Un matrimonio que desearíamos ver y que diga algo, al menos una palabra. Pero esto no ocurrirá ya que la familia Sassia no se daba a conocer, por lo tanto, esta historia es solo un fragmento de lo oculto.

La tartamudez los une a dos de ellos, como si se tratara de un mal diabólico sin cura alguna. Una risa, desenfrenada, caracteriza al otro, y, así, los tres son mostrados como discapacitados sociales.

Costumbres muy conservadores, fuera de las cuales todo es mal visto, tildado de rebeldía y considerado como mal hábito. Un pasado que trae a colación todo lo incorrecto, lo triste y la dependencia.

Una casa que absorbe a sus integrantes sin dejarlos libres para que busquen su camino. Una bruma pesada que los obliga a quedar paralizados, esperando el peor desenlace que ni siquiera saben cómo será.

“La dificultad” permite que nuestra imaginación vuele del mismo modo que al leer un libro. Podrían haber develado el misterio o armado la trama de tal forma que no tengamos que suponer lo que no se ve o no se narra. Sin embargo, tanto la autora como el director, mantienen el suspenso y así consiguen asombrarnos.

Una madre muda, por no poder expresarse seguramente como quisiera, y privada de su libertad. Un pueblo situado en la provincia de Santa Fe que aloja a estos personajes que, por momentos, parecieran enloquecer o perder la cordura. Como si ya todo estuviera perdido y no supieran qué hacer para traer un viento de cambio favorable.

Con respecto a la puesta en escena, Pardi consigue un ritmo lento y preciso, como la historia en sí; que junto a la iluminación le otorgan tensión e intriga, constantemente. A su vez, la sala 3 del Teatro La Comedia es el lugar ideal para ambientar la morada de esta familia, con sus puertas antiguas y cada detalle que pareciera ideado especialmente para esta dramaturgia.

Cuando termina la función, me acerco al director y lo felicito por todo. Él, humildemente como siempre, me dice: con actores así es fácil. Y, agrego: esta historia sin un buen director se cae.

Esta es la dificultad de la presente pieza artística: su redundancia, sus matices, su modo de explicar y de argumentar. La rutina de los personajes, de cómo le hablan a quien sabe no responderá por diversos factores, y la necesidad de proyectar sus disgustos o miserias en un otro. Inclusive hasta en un pajarito.

La libertad puede llegar, podría. Solo es cuestión de tiempo y de valentía.

Funciones: jueves 21 hs. Teatro La Comedia.

Mariela Verónica Gagliardi

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