*** Junio 2017 ***

Humanidad

Principios del Siglo XIX y principios del Siglo XXI, son épocas realmente distantes y, sin embargo, con varios aspectos en común.

Por un lado, Charles Chaplin, por el 1910 comenzó a filmar su personaje de vagabundo en el cine mudo. Dicho vagabundo no era un personaje de la ficción sino un hombre que precisaba describir la realidad en que vivía, resaltando conflictos de la sociedad tanto inglesa como estadounidense. Llegada la Primera Guerra Mundial, el mundo sigue resquebrajándose y, si bien actualmente no podemos decir que estemos en guerra propiamente dicha; sí existen muchísimos temas que enfrentan a la sociedad. La intolerancia ha llegado a su punto cúlmine.

Por otro lado, tenemos a Jorge Costa quien interpreta desde el año 2009 a este personaje de Chaplin, manteniendo los aspectos más trascendentes de su estilo y obra.

Humanidad (escrita, protagonizada y dirigida por Jorge Costa) es el título de esta dramaturgia que se revuelca en las miserias más gigantes del hombre citadino. Para ello se vale de una escenografía compuesta por productos de consumo masivo (y de primeras marcas), bolsas de residuos, ciertos objetos que servirán para describir situaciones de tensión y un vestuario sumamente coherente con lo que se pretende narrar.

Existen muchas cuestiones a resaltar en esta obra y comenzaré por su nombre. Humanidad se divide en dos, al igual que nuestra sociedad argentina. De un lado están los humanos, con valores, códigos y que sienten amor por un semejante -pertenezca este a su familia o no-; y, del otro lado, se encuentran los desposeídos de corazón y sentimientos, aquellos que pretenden discriminar a quien no es exactamente igual.

Humanidad es un grito al cielo y a la vida, que pide por los que menos tienen, por aquellas almas que comen las sobras de quienes tienen y derrochan. Es un pedido, no de caridad, sino de conciencia, de entender que mientras uno consume de más, hay otro que ni siquiera tendrá un pedazo de pan duro.

El lenguaje corporal tanto de Jorge Costa como de Julia Muzio, es sensible, perfecto, conmovedor y profundo. Con o sin máscaras, ellos interpretan a dos personajes que viven en la calle y que tienen búsquedas diferentes. Ella, busca a su hijo y, él, busca respuestas, busca trabajo, busca algo. Ambas búsquedas se unen y confluyen, espontáneamente, haciendo coincidir sus sentimientos.

Una música muy amena, que le otorga agilidad a la pieza artística en todo momento, irá cambiando sus melodías, haciendo pausas y continuando por el sendero escogido por este Chaplin que tiene que poner orden en el mundo capitalista para que las cosas sean un poquito más justas.

En el universo de este personaje, tan encantador, la justicia se compone de humildad y buenos sentimientos. Y, en el universo de las marcas, todo es poder, todo es tener sin saber para qué.

Así, se enfrentan, nuevamente, dos paradigmas que confunden a sus habitantes. Por un lado, la sociedad de consumo que expone en sus góndolas lo que se tiene que adquirir (sin cuestionarse por qué ni para qué) y, por el otro, los residuos que dejan aquellos que pueden comprar todo lo que se les muestra.

Pareciera ser que siempre será así: comer la basura de los ricos, nutrirse de tóxicos que éstos dejan. Y, ¿por qué? La limosna adquirida no es la deseada. Este no es el camino. Una enfermedad que aqueja y precisa dinero para ser curada. ¿Y los hospitales públicos? Al extremo, se muestra cómo cierran sus puertas a los pobres y las mantienen abiertas para los ostentosos. La alfombra roja es puesta a éstos últimos, sin importar que una anciana fallezca o deba sufrir a más no poder.

El poder está en la figura de un policía, en el tapado de piel de una mujer de la alta sociedad, en el cariño de un abrazo contenedor y en la posibilidad de cambiar.

Humanidad atociga con imágenes, con videos en blanco y negro, con el cuerpo de una vedette que seduce y corrompe; y con todo lo que se conoce y no se consigue desplazar.

¿Ser humano es sinónimo de humanidad?

De repente, un globo gigante, color celeste intenso, aparece en escena. Es una esfera, es nuestro mundo en manos de este vagabundo desplazado, marginado y que, sin embargo, logra poseerlo, introducirse en él y caminarlo a su gusto.

Las funciones son los domingos 19 hs en Pan y Arte.

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: