*** Julio 2017 ***

Semen en los ojitos“Semen en los ojitos” (escrita y dirigida por Gonzalo Senestrari) es una obra de teatro dramática que muestra a dos realidades: la ficcionada y la real. En la primera podemos notar cómo Chester desarrolla su devoción por la escritura, narrando -en vivo- una historia intrincada, apasionante y en la que muchas personas podrán sentirse reflejadas. Y, en la segunda, nos sumergimos, directamente, en un grupo de autoayuda para adictos al sexo.

Una dramaturgia dentro de la otra. Una más conmovedora que la otra y con tantos detalles para destacar que sería imposible adjetivar en pocas páginas.

A pesar de las diferentes sensaciones que podemos llegar a tener los espectadores, puedo esbozar una inmensa alegría y tristeza a la vez. Una nostalgia innegable por la que se disfruta al recorrer el camino de cada uno de estos padecientes.

Sin tener conocimiento del argumento, se podría disfrutar de un grupo, dirigido por Waldo, que intenta volcar todo su pasado y camino recorrido en la dirección del mismo. Un cartel, a su vez, invita a conocerlo, teniendo toda la soltura posible como para reconocer sus trabas y manera de curar, en cierta manera, la desesperación por concebir un mundo solo con ojos sexuales.

Ningún extremismo, se suele decir, es sano; así como tampoco no elegir un camino a seguir.

“Semen en los ojitos”, es una síntesis por el universo de la libido en que un escritor detiene el tiempo para narrar y construir la atmósfera de cada escena a gusto y piacere.

Nicolás Albamonte, Demián Bello, Martín Crespo, Manuela Fernández Vivian y Claudio Garófalo; componen esta obra que oscila entre montaje y realidad. Cabe resaltar la música que no solo decora la pieza artística sino que se eleva como una historia sonora paralela en la que se puede sentir cada nota como una vibración diferente.

Y, qué oportuno e inteligente es dicho aspecto ya que suele tomarse -en el teatro- a la música como algo ornamental por más que sea compuesta especialmente para la ocasión o se trate del género comedia musical.

En la ronda, pueden mirarse a la cara, a los ojos y discutir el propio o antagónico parecer. En dicho círculo tenemos que, nosotros como espectadores, mover nuestro cuerpo para descubrir lo que hacen y esta manera de presentar la historia demuestra la convicción de Senestrari por mostrarle al mundo su óptica sin que la puesta en escena sea perfecta y ordenada.

El desorden en que se encuentra un escritor a la hora de crear en su cabeza segmentos, como piezas de rompecabezas que luego irá uniendo de alguna manera sorprendente. Sorprender para sorprenderse y sorprender para erigirse como un sello distinto a una narración anterior o a un autor del mismo género.

A la vez que se escucha el compás de la música, el intelectual con gafas, toca -con precisión- la máquina de escribir, conjugando su devoción por las letras y el arte de contar.

Más allá del proceso de dicho escritor, es notoria la profundidad del grupo sobre adicciones y la gran investigación que habrán tenido que llevar a cabo para la composición de sus personajes.

Manuela Fernández Vivian es quien, como siempre, se destaca ya que logra interpretar a una joven, dulce y sensible, que ameniza con breves relatos amorosos -los cuales nada tienen que ver con lo sexual-. De hecho, ella tapa sus oídos cada vez que escucha el nombre de un miembro vinculado con la temática. Y, podrán cuestionar, cómo está tan atemorizada si su adicción es la misma que el resto de sus compañeros.

Sinceramente, develar todos los interrogantes de esta dramaturgia le quitaría completamente la gracia desmedida a “Semen en los ojitos”.

En un país como Argentina, en que algunos hombres siguen sintiéndose más machos por el tamaño de su miembro o las groserías dichas a las mujeres; es difícil poder decir qué porcentaje es realmente adicto al sexo y cuál lo simula para no quedarse afuera de la comparativa.

“Semen en los ojitos”, es todo lo opuesto que se pueda deducir sobre su título. Es una obra en que el arte se destaca y la pluma sigue, espontáneamente, el recorrido del corazón e intelecto.

ficha Semen en los ojitos

Mariela Verónica Gagliardi

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