*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para 2014

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Un cuerpo que canta

Abi Gonzalez13

Como azuleño no cabe más que orgullo por el festival.

Se refiere al Festival Cervantino, que se está llevando a cabo desde el 31 de octubre y hasta el 9 de noviembre, por octavo año consecutivo.

El folklore brota de nuestras raíces como el tango. Se inmiscuye por cada uno de nuestros huesos, músculos, arterias y venas; hasta llegar al corazón. Ahí late, quedando ciertas melodías más recordadas que otras.

Abi González es un joven de Azul que va recorriendo, hace años, un camino diferente. No alternativo, sino complementario, basándose en el folklore tradicional pero, utilizando, nuevos aportes musicales que dotan a este género de una forma muy particular, permitiendo que no solo los seguidores de este ritmo se sientan identificados, sino los más jóvenes.

Con una buena voz, aunque haciendo primar lo instrumental, él y su grupo atraviesan letras de amor, donde éste provoca distintas sensaciones según el autor e inclusive el arreglo realizado por el músico y guitarrista Alejandro Starosielski.

Una cosa que llama poderosamente la atención es Abi. Él no canta solamente sino que se va transformando en la aventura propuesta por cada canción. Su cuerpo, evidentemente, le dice a su voz lo que debe emitir y cómo hacerlo. No existe la magia en esto: es talento y vocación por algo… amor.

Manuel Tejón fue uno de los compositores elegidos para abrir el recital, con Remolinos , una canción que hace referencia al viento. También se pudieron escuchar: Agüita demorada (Pepe Nuñez), la cual hace mención a su amada diciendo Segurito que llegues de madrugada, despeinada y gritona, mujer amada; Pasado mañana, es una chacarera trunca que habla de lo sentimental: Siempre llevaré mis recuerdos.

Pero, sin lugar a dudas, Milonga triste (Homero Manzi, Sebastián Piana) produjo un antes y un después en el espectáculo. La realidad es que toda la puesta en escena iba hacia un horizonte donde la percusión, el viento y las cuerdas se aliaban para pintar paisajes y sentimientos tan profundos como reales: Volví por caminos blancos, volví sin poder llegar. Grité con mi grito largo, canté sin saber cantar. La composición actoral que desenvolvió Abi, se pudo vibrar. No eran solo palabras y frases reiteradas sino un hombre desgarrado, transmitiendo cada uno de sus pesares.

El resto del repertorio fue muy agradable y el patio de   se llenó de gente que recordaba y sentía, durante una tarde fresquita, en la que la buena energía y sonrisas permanecieron.

Chayita del vidalero (Ramón Navarro), Zamba del arribeño (Néstor Soria, Juan Falú) -con arreglos de Alejandro Starosielski-, Chacarera de un triste (Los Chalchaleros) -cantada por Abi con acompañamiento de percusión-, Me lo ha dicho (bailecito) y Milonga en tiempo; entre otras de las que sonaron.

Resulta interesante y conmovedor, ver que siguen existiendo jóvenes artistas amantes del cancionero popular, que no solo repiten lo ya hecho sino que toman prestadas canciones para hacerlas suyas, con su propio estilo e interpretación.

Como si fuera un viajero del tiempo, Abi transita y vive. Sus experiencias son volcadas en la música y dice que, ya pronto, comenzarán a grabar su primer disco. Están felices por este gran paso en sus carrera, pero, me atrevo a afirmar que la unión colectiva los condujo a este premio.

Mientras tocan una canción, sus miradas se cruzan, se conectan y, de allí, surge una nueva propuesta. Sería como una libre interpretación de un guión ya establecido. Ellos tienen pautas, las respetan pero se rebelan para fomentar un quiebre. Lo inventado, inventado está. Lo innovador o experimental es una nueva veta que no pretende desvalorizar sino llamar la atención para que los espectadores se sientan parte e incluidos en una travesía por donde lo rígido ya no tiene sentido de ser.

Yo me hago con tus misterio, hacete con mi cantar.

Mariela Verónica Gagliardi

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Eternamente viva

Electric mamma3

Perder a una madre debe ser terrible, pero, en esta obra se apela a la ciencia ficción para no llorarla tanto. Para sentir su compañía, inclusive, ya muerta.

“Electric mamma” (escrita y dirigida por Mónica Cabrera), es una historia tan real como ficticia a la vez. Por un lado, el recuerdo de una persona querida y detestada,  sumado a la necesidad de hacer todo tipo de rituales para sentir su aroma y presencia.

Durante el transcurso de la obra puede notarse el importante papel que tiene la música. Lejos de adornar, simplemente, cumple la función de marcar momentos relevantes, el paso de una escena a otra y, la posibilidad, de distinguir la realidad real de la ficción.

En un living con un cómodo sofá, con varios teléfonos, un tocadiscos y demás objetos -que se utilizarán en su momento- dos hermanos traerán al mundo de los vivos la esencia de quien los tuvo y crió. No vamos a tener la posibilidad, como espectadores, de conocerla por su discurso sino por lo que sus hijos deciden contar sobre ella.

Como el aroma del café, dice en un momento la hija. Es algo que no se puede explicar.

El lado más oscura de esta madre la convertirá en una persona odiada a la que, mínimamente, bronca se le podrá tener. Pero, a no olvidar, que su pérdida también provoca todo tipo de sensaciones, hasta irracionales. Ella era la que comandaba todo, la que tenía el consejo justo, la palabra cruda y la certeza de que todo lo que decía era correcto. Su vanidad y egocentrismo la ubicaron en un lugar difícil de olvidar.

Durante los paseos por el túnel del pasado, ella aparecerá. Su presencia permitirá recrear momentos graciosos, adorables y, otros no tanto. Igualmente, todos, conformarán el imaginario de esta familia que está destrozada por no tenerla consigo.

Los relatos con máscaras le darán a la historia una impronta diferente que los dotará con una varita. Al existir un vaivén, constante, entre el tiempo pasado y el presente, jamás podrá caer el ritmo de la dramaturgia sino todo lo contrario.

Estos juegos con accesorios -no vistos a menudo en el teatro-, permitirán que todos nos riamos para, luego, emocionarnos hasta las lágrimas. Considero que este es, justamente, el principal rasgo que resalta en Electric mamma: la excelente composición de atmósferas que crean climax muy bien distinguidos unos de otros.

Dicha obra puede ser vista por un público erudito y por uno no entendido. Así, la apertura del guión, da la posibilidad de llegar a todos, brindando la oportunidad de que cada quien tome el mensaje o moraleja que más se adecue a su persona.

Otro punto a resaltar es la fusión interesante lograda entre ellos, como personas, y las sombras en las paredes, creando figuras e inclusive diálogos entre la madre y su hijo, representados por la hermana.

Las historias con conflictos familiares son recurrentes hace décadas y es por eso que esta madre no parece ser un drama tradicional sino la consecuencia de dos hermanos que no fueron ni son felices y que, por ende, le echan la culpa a la pobre mujer.

Juzgarla no me parece lo más atinado ya que ha sido abandonada por su marido. Aunque, justificar sus actos -si es que realmente fueron tal como se narran-, tampoco lo considero atinado.

Nadie nace madre sino que cada una se va haciendo camino al andar. Esta madre tana, con un corazón gigante, tuvo la humildad de no preocupar a sus hijos demasiado; así como el egoísmo de inventar para llamar la atención.

Como el yin y yang, la mamma fue buena y mala. Alegre y triste. Dedicada y desconsiderada. Cariñosa y desalmada. Divertida y grandiosa.

Mientras la abogada se mantiene fiel a su estructura rígida, el hermano inventa su nueva vida y esconde lo que no le sirve. Las luces cambian sus colores, según el momento descripto, y, cada monólogo, tiene una tesitura diferente. En cuanto la realidad los aclama, ellos hablan en serio. Pero, en cuanto su corazón late más fuerte, vuelven al pasado. Hasta que encuentran la manera feliz de sobrevivir, que es al lado de cada una de sus vivencias ocurrentes. Así, esta familia continúa transitando y dando las mínimas explicaciones a una sociedad que siempre pide y pide más. Que se entromete en temas delicados y en la intimidad más profunda.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Lo más absurdo del poder

La nueva autoridad1

Mario Segade, escribe y dirige “La nueva autoridad”, una historia diferente, eligiendo la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín para escenificar, íntimamente, un conflicto que trae a colación una de las peores etapas ocurridas en nuestro país.

Francisco (Marcos Montes), Graciela (Celina Font) y Betty (Vivian El Jaber); son tres personas que intentan dominar el poder. Un poder que no les otorgaría más que la administración de un edificio. Sin embargo, sienten que quieren llegar lejos con su mandato, imponiendo sus ideales y haciendo primar cada uno de sus caprichos, sin medir las consecuencias.

Todas las actuaciones sobresalen por igual, personificando a los tres con rasgos muy diferentes.

Graciela vive ahí desde los cinco años y toda su familia fue enterrada en los alrededores. Ella, vestida como mujer de un poder adquisitivo alto, contrarresta con la vestimenta de Francisco y de Betty. Él, con ropa de aborigen y ella, con uniforme en tonos verdes.

Desde el comienzo de la dramaturgia puede admirarse el gran trabajo sonoro que nos van metiendo -de a poco- en la primera escena. Es cierto que la sala no permite una total visualización desde todas las butacas, pero, lo indispensable es observar lo que podamos o pararnos para conocer más de lo que nuestro ángulo nos permita.

Segade traza un paralelo entre la televisión y el teatro; dándonos la posibilidad de hacer foco en una situación que sobresale, o en otra que está en segundo plano.

Francisco, por otro lado, fue aprendiendo a domar fieras gracias al marido de Betty (su difunto marido y administrador del edificio), quien le impartió enseñanzas al respecto. Él habla una lengua, podría decirse aborigen, además del castellano.

Betty, supuestamente, sería la sucesora de su marido, el Sr. Saldivar; pero no se imagina que tendrá que disputar el puesto que le corresponde según la ley.

Cada uno tiene una concepción diferente de lo que es llevar adelante una administración, mejorar el jardín común, y, por qué no, la relación entre todos los vecinos.

Este espacio está colmado de chatarras, un hueco lleno de agua y jaulas con fieras adentro.

Francisco llegó junto a la gestión del fallecido y siente una “melancolía” por su desaparición física. Él no toma partido por la ideología de una u otra de las mujeres, sino que está en su propio lugar, hablando lo que le conviene en el momento oportuno para ganar su tajada.

La muerte de la familia de Graciela, abre una puerta al pensamiento. Tantos interrogantes que quedan abiertos para evaluar si sus vidas se perdieron por enfermedad o por captura de los más desalmados.

“Yo me ofrezco, Graciela, para cobrar casa por casa” – dice en un momento el actual cuidador del jardín.

Este hombre es una mezcla entre groncho y romántico, haciendo despertar a uno u otro según la ocasión.

Pero, cuando Betty aparece en escena, todos los planes entre Graciela y Francisco se desvanecen como espuma en el agua.

“La angustia es enemiga de la razón”, dice él en un momento. Y esta frase puede resumir gran parte del argumento de la obra. La angustia no se piensa, se siente y, la razón, contradice muchas veces un sentir.

Aunque, la viuda, dice: “de las fieras que se ocupe Dios. Me refiero al gobierno”.

La futura pileta, actualmente un pozo con agua, representa lo que está y debe ser transformado, tapado. Tapar las ideas y mentiras de un gobierno que está al poder.

Con respecto, puntualmente, al contrato firmado por el marido de Betty y el consorcio, tuvo lugar en el año 1979. No es casual ni azaroso que se escoja una fecha anterior a la democracia.

Sabemos que esa etapa fue una de las más duras, sanguinarias y feroces en Argentina. Pleno gobierno de facto, con Rafael Videla a la cabeza, la tortura física, masacre, dolor y censura, se sucedían infinitamente.

En 1979, ocurre un hecho tensionante entre Chile y Argentina, conocido mundialmente como conflicto de Beagle. Territorios disputados entre ambos países, parecían seguir hundiendo a nuestra patria en la sangre. Intervino el Papa, haciendo firmar a los dos países el Acta de Montevideo, acuerdo que los hacía comprometer en no usar la fuerza y retomar la paz.

Si tomamos como referencia a la dictadura de Videla, “La nueva autoridad”, cobra un vuelo increíble. Desde ya que son temáticas que siguen doliendo en el alma, cavando bien profundo, pero, creando más conciencia a medida que pasa el tiempo.

Francisco podría erigirse como militar, escogiendo un dialecto inentendible, con el cual él solo sabe lo que dice y piensa. Por otro lado, Betty, también habla en lenguas inventadas; mientras que Graciela es la única que utiliza el castellano como principal idioma.

Betty, sería la sucesora del poder dictatorial, acompañada por él -quien la traicionará, sin piedad-. Mientras que las jaulas son las que atrapan, infunden miedo y alojan a los muertos para siempre.

De hecho, guión hace referencia a las fieras como sinónimo de gobierno, un gobierno que no es fácil de reemplazar ya que se vale de la violencia como primer instrumento, de abolición de ideales como segunda opción, y de imposición como principal arma de tortura física e ideológica.

Francisco esboza casi al final de la dramaturgia que “los papeles no gobiernan, gobiernan las personas”. Nada más cierto: golpe de estado como solución a los poderes más débiles que quieren suprimir toda bondad y pensamiento diferente que evoque razonamientos y evolución.

Para digerir tantas frases ciertas, dichas y repetidas, el humor invade varias escenas de la historia. Queda bien en claro dónde está la ideología, la razón de ser de la pieza teatral y la posibilidad de entretenerse con la ridiculez de ciertos mandatos eternos a lo largo del tiempo.

Los que están vivos no siempre son los honorables ni los que tienen la “razón”. De por sí, por querer tenerla, se perdieron tantas almas inocentes en medio de la angustia imposible de canalizar con buenas acciones.

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Mariela Verónica Gagliardi

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El mundo fue y será miserable

La ópera de los 3 centavos15

La talentosa directora Tatiana Santana, fue contratada para hacerse cargo de la dramaturgia de Bertolt Brecht, llamada Die Dreigroschenoper -conocida como La ópera de los tres centavos o La ópera de dos centavos, entre algunos de los títulos más famosos- (con música de Kurt Weill); que conforma el trabajo final de residencia de los estudiantes de teatro de la Escuela Municipal de Formación Actoral Pedro Escudero (Morón – Gran Bs.As).

Esta propuesta es muy interesante, con un guión tan actual, a pesar de haber sido escrito antes de 1930 en Alemania. Su contemporaneidad, eriza la piel y da escalofríos.

Un argumento centrado en la economía de ese entonces y de ahora. El capitalismo enfrentando al comunismo, desde una mirada marxista que muestra al mendigo como delincuente y a los ladrones de pequeñeces como responsables principales de todo lo malo que sucede.

Llama poderosamente la atención cuando al inicio de la obra uno de los personajes dice que solo un mendigo pagaría para verla. Y, cuanta razón tiene con esa introducción ya que es difícil que los verdaderos responsables pueda asumir sus culpas y quitarse los guantes blancos para demostrar su delincuencia.

Los estereotipos se van confinando cada vez más y, es increíble lo innovador que resulta John Gay al escribir “The beggar’s opera” -La ópera del mendigo o La ópera del vagabundo- (con música de Johann Christoph Pepush), pieza artística sobre la que se basó Brecht para hacer una remake más moderna y conflictiva.

Polly Peachum, hija del comerciante de los mendigos; comienza una relación con un rufián que, al fin de cuentas, no es tan malo como parece.

Navaja es un delincuente que está metido en negocios turbios y su entorno es, básicamente, de alcohólicos, reos y ladrones.

Pero, cuando todo parece marchar “entre rieles”, Jenny, una prostituta -ex amante del Capitán-, con su cara de inocente y enamorada le tiende una redada al hombre.

Por un lado, puede notarse cómo los uniformados son resaltados, irónicamente, como los prolijos, poseedores del poder y portadores de la última palabra. A la vez que, del otro bando, se encuentran los mendigos, pidiendo una mísera moneda, vestidos con ropas que ni siquieran son de sus tallas.

El comisario Brown y el policía Smith, son dos personas que no solo abusan de su puesto de seguridad sino que maltratan a todos los que no son como ellos. Lucy, hija de Brown, también jugará con esto, utilizando la manipulación en mayor medida.

No puede entenderse cómo entre prostitutas y niña bien se lo disputan al Capitán. Es cierto que tiene carisma pero su principal aliada es la mentira, permiténdose ver a cuanta mujer quiera, inclusive estando tras las rejas.

Para la época en que Gay escribió este texto, las óperas solían tener cinco actos, mostrándose él como rebelde, haciendo que tan solo tres actos fueran suficientes para narrar lo más trascendente. Valiendo y apoyándose en el teatro italiano, John Gay, utiliza lo grotesco y la satirización para emitir los mensajes más crudos y reales que pretendía evocar.

La sátira es el género literario más recurrente durante la historia y, puede notarse, cómo Polly -prometida de Mackie- habla con un tono muy similar al de un dibujo animado, mostrándose superada, enamorada de su hombre del que ignora todo. Ella cree en cada una de sus promesas sin tomarse siquiera un momento para darse cuenta que está siendo ferozmente engañada.

No es el propósito de la obra -de ninguno de los dos autores- juzgar la inocencia femenina sino plantear la desigualdad presente en las clases sociales más notorias, dentro de las que siempre se estereotipó como moneda corriente que poco vale. Por eso, el título de Gay y, luego el de Brecht. Este último mantuvo casi fielmente el guión de su creador.

Durante esta versión adaptada de Tatiana Santana, lógicamente, no estuvieron presentes los caballos ni cierta escenografía inglesa o alemana. Bastó con un espacio que tenía a un lado al pianista y pocos elementos para contextualizar las escenas. El foco estuvo puesto, durante toda la historia, en las interpretaciones; debiendo los actores lucirse sin tener la opción de apoyarse en recursos secundarios.

En la obra de Gay, se respeta el canto lírico como pieza fundamental de la ópera. Mientras que en la versión de Brecht, el jazz se apodera de todo estilo anterior. Por último, en la puesta en escena de Santana directamente se quita lo lírico y todo vestuario y representación aristocrática, para narrar las vicisitudes de los más desposeídos, quienes se ponen encima lo que tienen sin poder escoger colores o texturas. El jazz es el que predomina a lo largo de los actos y todas las canciones son interpretadas en castellano.

Resulta toltamente gratificante saber que las prostitutas -representando otro de los lugares más relegados, siempre- en esta oportunidad, tienen la última palabra y la oportunidad de vengarse de este mal bicho que termina corriendo mejor suerte de la esperada.

Ni siquiera merece morir. Se lo deja suelto, resumiendo que un reo más en libertad…

Las voces suenan al unísono diciendo: “que el que vive sin problemas, venga a vernos, padecer”.

“El mundo no va a ser más inmoral si un reo se escapa del montón”.

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Mariela Verónica Gagliardi

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«Los elegidos», una película de Rodolfo Mórtola

Los elegidos filmEn un pueblo de la provincia de San Luis, vive un matrimonio de ancianos con sus dos nietos. Ellos, a diferencia del prototipo de jóvenes, quieren ser cantantes líricos. Para esto, reciben una propuesta para estudiar en la Capital Federal.

Lejos de lo que pueda creerse, este polo céntrico, alberga muchas controversias, disturbios, perversión y caos. Allí estarán estos hermanos, soñando cambiar sus vidas para siempre.

“Los elegidos” (de Rodolfo Mórtola) es una película argentina protagonizada por: Pablo Heredia (Martín), Florencia Otero (Estela) y Rodrigo Gosende (Román).

La misma comienza de una manera un tanto frívola y creemos estar transitando por un mundo musical en medio del suburbio de la ciudad. Pero, más adentrada la historia, nos conmovemos por la inmensidad que manifiesta. Esto se logra gracias a los tres personajes -totalmente opuestos uno de otro- que se inmiscuyen en terrenos diferentes y nos hacen vivir la profundidad de cada vida.

Dentro de la intimidad, surgen hilos tan delgados que están a punto de quebrarse con tan solo mirarlos. Las rivalidades existirán en este trío que en un principio es unido, fuerte y divertido; hasta que se abre para darle lugar a la individualidad de cada ser.

Considero que la gran diferencia entre un ambiente y otro, permiten y logran empatizar con un tipo de espectador u otro. Por un lado, Estela, con una voz increíble cantando en sitios no muy distinguidos, impidiéndole llevar a cabo una carrera artística de verdad. Y, por el otro, los dos jóvenes que llegan con mucha energía a Buenos Aires para cumplir sus metas, las cuales no solo no podrán lograr sino que se tropezarán con demasiados obstáculos. Con respecto a las trabas, serán las que le muestren la luz a Martín para que conozca un mundo espiritual que nunca había tenido en cuenta. Sin embargo, su hermano no correrá con la misma suerte ya que sus debilidades lo harán flaquear antes de lo previsto.

Las cámaras recorren la ciudad con paneos y se centran, sobre todo, en los primeros planos. Como congelándose, durante segundos, podemos observar sus alegrías, tristezas, melancolías y cada lágrima que recorre sus mejillas sin piedad. En cuanto a la fotografía, utiliza los tonos más oscuros -como negros, grises, marrones- para pintar una realidad conmovedora y triste, contrastando con pocos momentos de la película en que las tonalidades más rojas se apoderan de la pantalla gracias a la presencia de la diva del espectáculo.

Existe un gran trabajo de dirección ubicado en el detalle. Cada objeto, accesorio o palabra dicha no deben ser pasados por alto ya que, entre todos, construyen un universo futuro -sin el cual no tiene sentido contemplar el guión-.

Se puede disfrutar, plenamente, el personaje de Martín por su delicadeza, precisión y actuación. Lejos de ser mostrado como el galán que ya es, en esta oportunidad le permite su rol, lucirse como intérprete y demostrar que una cara bonita es mucho más que eso. Resulta imposible no identificarse con él, quien sueña con algo que no puede ser y, sin embargo, encuentra otra vocación que se basa en ayudar al prójimo. Allí radica su servicio, su humanidad y el amor con el que intenta curar hasta lo imposible.

Como le dice, en cierto momento de la película, el Padre Anselmo (gracias a quien se conoce por completo): la fe no produce milagros. Es a la inversa. Y, justamente, en torno a esta temática girará la historia. Una historia profunda, sentimental y bien lograda. No existen exageraciones sino un rumbo adecuado que oscila entre el excelente argumento y las actuaciones naturales.

Si bien todas las escenas tienen rasgos interesantes a analizar, las que se establecen entre Daniel Tedeschi y Pablo Heredia me lograron atravesar hasta las vena, notando cómo el Padre le imparte enseñanzas a Martín, abrigándolo no solo como párroco sino como abuelo, amigo y humano.

¿Los elegidos? ¿De quién, para qué?

Tienen el don de la voz, del canto y la posibilidad de hacer lo que aman. Por debilidades personales no cumplirán con lo que sus corazones quieren. Ellos serán tres más del montón, habiendo sido escogidos por una divinidad para que marquen la diferencia.

Mientras Román muestra su cuchillo, se pueden tramar las peores conclusiones, quizás erradas o ciertas. A la vez que Estela dará a conocer su vida, su piedad por el más débil y su entrega, inocente, que la hará pagar por algo que no merece. El que sale más ileso de todo es Martín, por su gran conexión con Dios. A pesar de haber perdido a dos de las personas más importantes en su vida, su integridad como persona lo mantienen a salvo.

La solidaridad, el egoísmo, la competencia y el amor; son los sentimientos que más se marcan a lo largo de Los elegidos. Un interesante trabajo que enlaza situaciones quizás olvidadas por muchos y recordadas por algunos: los que tienen esa luz para marcar la diferencia sin necesidad de derribar a nadie.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Bohemia y popular

Bohemia noche19

“Agua del río viejo, llevate pronto este canto lejos, que está aclarando y vamos pescando para vivir”.

Cuando alguien es tan famoso, resulta imposible desvincularlo de su lazo sanguíneo sin decir: la hija de… Pero, en esta oportunidad, ella también se hizo su propio camino, trayectoria y un nombre que no debe ser asociado -en primera instancia- con la la cercanía a su madre.

Ligia Piro es un sello que integra varias sensaciones, además de profesionalismo y vocación por el canto. Ligia es una artista que convierte una sala de teatro como la del Picadero en un living de casa. Tiene un don especial como para hacernos sentir un público con identidad y no uno que compró un ticket.

Recuerdo a la cantante de años atrás, avocada al jazz y, ahora, ella misma abrió sus alas para disfrutar y hacernos aliados de una aventura más popular. Teniendo en cuenta a los que partieron hace poco, van resurgiendo con sus melodías en escena y los arreglos musicales que convierten a las canciones tan conocidas en versiones diferentes. La no imitación, da satisfacción.

Un espectro musical muy amplio, recorrió Ligia junto a sus músicos (). Desde folklore hasta pop, invadieron las tablas en una gran noche de tormenta. Y, ultimamente, diría que la lluvia viene dejando huellas tan especiales que ya no atemorizan a nadie. Ningún noticiero que muestre rayos asesinos, logran desplezar al arte de escena.

“Te juro por los dos que me cuesta la vida” (Verdad amarga – Consuelo Velázquez), afirma en un momento, el bolero, tan tenazmente; y, momentos más tarde, El monigote (canción tradicional venezolana) aparece para quedarse: “Vendo este monigote, se lo vendo por dos reales. Y si no tiene dinero, me lo paga con un baile”.

Esta letra marca un quiebre en el recital ya que se trata de su infancia, de cuando con tan solo ocho años escuchaba dicha canción y soñaba con cantar. Veía a su madre y pretendía, algún día, estar en su lugar. Este sueño se convirtió en su estilo de vida del que añora -por momentos- a la Ligia bohemia. Ser bohemio es no prestarle atención a la hora, nos dice. Actualmente, quizás, se mezcle un poco este término con el hippismo, autonombrándose -quienes no tienen una meta clara- con alguno de ellos como para sentirse parte.

Ser bohemio es estar descontracturado, también nos cuenta. Y sí. Para eso creo este ciclo de conciertos semanales que nos permiten viajar a un lugar especial, en el cual nos sumergimos sin pensar, dejando que nuestros oídos escuchen esas notas que, seguramente, nos remitirán a un momento del pasado.

“No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas, sabiamente, quiero que me trates suavemente” (Tratame Suavemente – Gustavo Ceratti). Imposible no llorar de alegría y tristeza a la vez, cuando esta letra se incrusta tan profundamente en el alma que pidió para que el artista despierte. No pudo ser, como tantas cosas que se tornan imposibles. “Tan solo un pañuelo, al cielo se me olvidó, se te olvidó” (Canción de lejos – Chaqueño Palavecino).

Bohemia noche19

Casi veinte canciones suenan a lo largo de esta velada, en la que se pide un bis y otro bis y otro más. Los argentinos somos pedigüeños y, siempre, queremos más. Pero Ligia, ahora es madre y, su hijo, a un lateral la observa con una mirada de amor eterno. “Ya lo estoy queriendo. Ya me estoy volviendo, canción” (Barro tal vez – Luis Alberto Spinetta).

Y en cuanto el recital avanza, se produce otro hito importante: la llegada al escenario, del músico y compositor, Nahuel Pennisi. Mis párpados se convirtieron, en ese momento, en una especie de limpiaparabrizas ineficientes para secar o quitar tantas lágrimas. Existen muy buenas voces en el país, pero, tal como lo presentó la propia Ligia, es un ángel. Su caudal de voz, unido al de ella; se fusionaron tan deleitosamente al oír “Oración del remanso” (Jorge Fandermole). Anterior a este momento tan especial, Nahuel interpretó una canción de su propia autoría sobre la cantante tucumana: “Mercedes, como un ángel perseguido por los asesinos de la paz”

Un desfile de estilos rítmicos tuvo lugar en una noche mágica en que las gotas limpiaron el cielo, mientras Ligia quiso retornar al Café concert, contando anécdotas, sentimientos, sensaciones, placeres y una enorme calidez humana. Canciones en portugués, castellano e inglés; conformaron una nostalgia que no solo está impregnada en el tango arrabalero sino en cada poeta y narrador.

Ella, ahí parada -con su peinado recogido y una bonita vestimenta-, mirándonos sin ver una masa, saludando a sus amigos en la platea y agradeciendo.

Bohemia noche1

Mariela Verónica Gagliardi

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Esta patria chica engendra traidores

San Martín vuelve34

Una obra sobre un prócer puede resultar muy aburrida o muy entretenida. En este caso, los hermanos rosarinos (Juan Manuel Arana y Maximiliano Arana), interpretan una odisea establecida entre el retorno de San Martín y lo poco que se sabe y recuerda respecto a éste.

Quien no sea amante de la historia, posiblemente vincule a este gran hombre de la patria con su caballo blanco, el cruce de los Andes y el 17 de agosto.

Esta dramaturgia (escrita por Pablo Felitti) intenta plasmar quién fue San Martín, además de construir diferentes historias que lo utilizan como figura principal en cada una de ellas.

Lo más tradicional es el acto escolar en que se cita la muerte de él, haciendo una especie de cronología sobre las batallas en que intervino, sobre su vida personal y su fundamental aporte a la independencia del país.

Un día igual a tantos otros, un chico despierta y lo ve en su dormitorio. Como caído del cielo, el propio José le ayudará a preparar un trabajo especial para la escuela. Utilizando la ironía, en esta escena y todas las que aparecerán a lo largo de la obra, se irá transmitiendo la esencia del héroe junto a su rol en la sociedad argentina.

Pareciera como si los próceres que figuran en los libros de historia, fuesen personas congeladas y devenidas en estatuas y esculturas, puestas en parques, plazas y museos; solamente para ver -junto a un cartel que indique año en que nació y murió, junto a características que se supone son fundamentales-.

Cuántas veces uno puede soñar con mantener una charla interesante junto a su ídolo. Claro que los tiempos cambiaron, demasiado, y ahora cada persona elige, por temas de libertad, a quién admirar. Da escalofríos saber que hay fanáticos hasta de grupos de cumbia. Ya no es posible comparar los siglos pasados con éste. ¿Qué han dejado los hombres actuales, qué podrá decirse de los mortales contemporáneos?

Entre las diferentes personificaciones, se encuentra una en especial que provocó la risa de todo el público presente. Se trata de una maestra, muy bien estereotipada, con rasgos que demostraban la rigidez de los discursos, el statu-quo y la censura aplicada a los alumnos, a quienes se sigue considerando como pasivos.

Queremos decir, también que, desde el departamento de matemáticas, estamos muy contentos de cargar este año con la responsabilidad de llevar adelante este acto. Ya que x tal que x no quedaba otra. Y sabemos muy bien que nos consideran a las de matemática algo -como decirlo- exactas, calculadoras, frías, casi inhumanas. Carentes de toda sensibilidad (…) Y, a continuación, los alumnos van a bailar algo muy loco. Sería como una coreo del cruce de los andes pero que está inspirado en una canción de Lazy Town (…).

Como era imposible que falte, (…) Un padre nos va a deleitar con la canción de Un caballito blanco (…). Puede ser simpática esta poesía pero muy lejos está de relacionarse con la vida de San José de San Martín.

Las batallas también se vieron representadas, junto a un gran cañón que producía explosiones con humo artificial y todo. Un trabajo impecable, reluciente, extraordinario, dentro del que se podrían mencionar un sinfín de adjetivos encantadores.

Estremece y cautiva el modo en que el director eligió retratar a este héroe y lo bien que se comprenden las secuencias, tal como si se tratara de una película documental -durante la que se suma el humor- y convierte a la historia en un tesoro para recordar y transmitir.

Dos actores que dejan absolutamente todo en “San Martín vuelve”, un director que los conduce por un camino exitoso y, un entrenamiento que seguramente habrán tenido que seguir minuciosamente como para coordinar los cambios de vestuarios constantes, las historias representadas en escena, la música en vivo que acompaña ciertos momentos de la obra y esos personajes tan bien lookeados, difíciles de no recordar.

Esta obra fue la última del Festival de Pirologías y se sintió esa adrenalina de cierre.

Escrita por: Pablo Felitti.

Actores: Juan Manuel Arana y Maximiliano Arana.

Dirección: Los Hermanos Arana.

Mariela Verónica Gagliardi

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Explorando maneras de ser feliz

Techo de cielo24

«Techo de cielo» (de la Compañía Harina Leudante) es una obra de teatro interpretada por dos clowns: Cinthia Axt y Roxana Bernaule, con la dirección de Sebastián Pomiró; dentro de la que se pueden trazar dos interpretaciones paralelamente: una, referida a la triste situación de las personas que tienen que vivir en la calle y, la otra, apuntada a lo divertido que puede resultar no tener un techo tradicional de vivienda.

Dos amigas, emprenden la «aventura» de vivir con un techo de cielo, -nada más grandioso que dejarse sorprender por la naturaleza-, intentando sonreír hasta en los momentos más duros.

Esta pieza teatral, presentada durante el Festival de Pirologías, en la vereda del Centro Cultural Espacios, lleva consigo el mensaje de que siempre es posible ver algo bueno, rescatando lo positivo por encima de lo negativo.

Cuando una lluvia se avecina, no es posible detenerla, pero sí disfrutarla, abrir el paraguas si se tiene uno o buscar un lugar más seco.

Estas dos jóvenes, eligen reírse de la vida, pintándonos sonrisas, constantemente.

Al llegar la noche, el sueño las vence pero, antes, buscan sus mantas construidas con unos hermosos papeles de diarios para abrigarse ante el frío.

Sin lugar a dudas, la comedia es el género para ellas y, juntas, van descubriendo un arcoíris imaginario, que logran transmitir al público.

Una función en la calle -colmada de pequeños, de niños y de adultos, por supuesto- haciendo de su puesta escénica una coherencia total, durante una noche preciosa en que todos disfrutamos del talento.

Como si fuera poco, todos los efectos sonoros, la musicalización y canciones; estuvieron a cargo de Gabriela Padlubne -quien con todo tipo de luthería creada fue cambiando entre un instrumento y otro a lo largo de la obra-. Este aspecto, realzó más la dramaturgia, permitiéndonos sentir cada escena más profundamente.

Llama, agradablemente, la atención, el vestuario y accesorios confeccionados artesanalmente. Ese carrito lleno de bártulos y de todo lo necesario para una estadía en la calle, sin que algo pueda importunarlas.

Inclusive, el carisma que tienen las dota de ternura e inclusive, mientras preparan la comida. Esa ternura se ve interrumpida por una confabulación climática, permitiendo que su negocio de huevos pasados por agua, pueda salir adelante. Ligado a los huevos, nacen unos pollitos que se enamoran y reproducen. Durante esa escena, lo cursi se apodera del argumento y ya el final empieza a avecinarse.

Como todo dúo de payasas, ellas no se quedaron atrás. Fueron alternando entre diálogos cómicos, otros amorosos, otros disparatados; utilizando globos con formas de animales para montar una breve historia entre éstos.

Es posible sanar al mundo, con tanto cariño, con tanta concientización y con tanto movimiento artístico desplegado a lo largo de Techo de cielo.

Compañía Harina Leudante – San Martín.

Actúan: Cinthia Axt y Roxana Bernaule.

Música: Gabriela Padlubne.

Dirección:Sebastián Pomiró.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un último deseo: morir dignamente

Arritmia7

En un lugar alejado, con alambrado bien desprolijo, están presentes dos ancianas muy particulares. Ellas son amigas, confidentes y tienen, por sobre todas las cosas, un sentido del humor excepcional.

Dentro de lo que sería un relato íntimo, estas dos mujeres (Graciela Pérez, Stella Testa) reirán sobre todo lo que les pasa, sobre cada afección que tengan sus cuerpos desgastados y, llegarán a la conclusión, de que no recuerdan ni sus propios nombres.

La demencia senil se apoderará de sus organismos, produciéndoles una carjada tras otra, como simulando que -a pesar de la oscuridad- aún les queda una mirilla de luz. Como ejemplifica la puesta en escena, casi en penumbras, dando sensación de agobio, tristeza, pena, frustración y una súplica al más allá.

Como tomando distancia del problema puntual que las aqueja, analizarán, muy detenidamente todo, y, revisarán, los componentes químicos de sus remedios. Una vez hecho esto, reflexionarán mucho, llegando a sentir que las enfermeras no desean curarlas sino todo lo contrario.

¿Una pastilla por día o un frasco completo?

La obra de teatro “Arritmia” (del grupo de San Miguel Simbueltas, escrita por Leonel Giacometo y dirigida por Fernando Armani), intenta demostrar la ambigüedad que tiene el envejecer, y, el deseo de vivir muchos años. Como si se tratara de cosas opuestas y a la vez semejantes, estas hermosas señoras nos darán una gran lección.

Llegar a mayor siendo cuidado por una persona extraña y desconocida, no será la mejor vejez. Ni la esperada ni la soñada, solo la que, a veces, toca.

En un sinfín de palabras que se van enredando, de a poco, todos los relatos de una y otra se unirán para no desesperarse tanto. Están juntas en esto y, desde ya que, sus propósitos, no están basados en decir adiós.

Cuando un corazón late fuerte, hay que asustarse y cuando late despacio, también. Siempre el estado anímico refleja a un cuerpo que más que partes es un todo único y armonioso.

Mientras una está en silla de ruedas, la otra la cuida; como si una estuviera en condiciones de hacerse cargo de su amiga. Ambas, chifladas, ríen y lloran de felicidad y melancolía. De pena e impotencia.

¿Qué se cree una enfermera como para suministrar un medicamente que puede provocar efectos secundarios?

¿Qué importa si se pierde un anciano o dos o tres o infinitos? ¿Para qué sirven estas viejas? – dirá mucha gente.

Ana y Ana son tiernas, humanas y sensibles, incapaces de hacer daño.

Cuando una se queda dormida, la otra se asusta y en cuanto la dramaturgia avanza, todo parece tomar un rumbo determinado. No puedo asumir qué final sería el ideal para la trama pero, aún, quedo insatisfecha, con bronca. Y es que verlas allí, desoladas, me traumó. No, no estoy loca. Simplemente, siento y pienso en cada uno de esos asilos para ancianos que son más pocilgas que hogares donde puedan sentirse queridos.

Seguramente, cada una tenga su familia o al menos personas cercanas. Pero cuando llegan a determinada edad, ¿a quiénes le sirven? Hay que cuidarlas, amarlas, protegerlas y procurar darles lo mejor.

Quizás, pueda soñar con crear un lugar para abrigar tanta maldad con caricias y transmitirles que ellas y todos ellos son fundamentales en el mundo. Sin cada uno no existirían esas vivencias pasadas cargadas de tanto aprendizaje y el aire se tornariá brumoso, pesado y asfixiante.

No puedo concebir que las Anas sean el reflejo de nuestra sociedad. Me cuesta asumirlo por más que sé con certeza que es así.

Además de un Estado competente, es inminente el cambio de mentalidad.

Cuando las píldoras se terminan, los cuerpos quedan inmóviles, tiesos, duros, desmayados.

Arritmia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Payaseando

Babilonia Banda Clown1

La amplia sala de A.S.I. (Amor, superación, integración) -asociación sin fines de lucro- alojó a la obra «Babilonia Banda Clown» (una creación colectiva, dirigida por Sebastián Pomiró y Cintia Axt) la cual entretuvo a grandes y chicos, durante otra de las jornadas del Festival de Pirologías.

Utilizando en primer lugar al lenguaje clownesco y, siendo acompañados por una banda de músicos, en vivo; estos artistas -muy heterogéneos entre sí- lograron entretener y dejar varios mensajes.

Se trata de una propuesta, encarada como varieté, integrada por varios sketchs que no tienen una historia en común pero sí algunos puntos relacionados como: la tolerancia, la solidaridad, el humor y el amor.

Cada cuadro tiene un principio y un fin, a la vez que sonorización. En cuanto al vestuario, cada personaje consigue diferenciarse de los demás, utilizando algo más o menos formal.

Todas las representaciones están basadas en situaciones conocidas por todos y que, por un lado causan gracias, aunque por el otro merecen un análisis por parte de los espectadores.

¿Quién no ha ido a pagar una factura y se han quedado sin sistema en el lugar, cuando estaba haciendo la cola?

Ellos están ahí, formando la fila, pero, los reclamos no tardan en llegar, al igual que la prioridad que se le debe dar a ciertas personas. Aunque existen esos días en que hay que cederle el lugar a más de una.

Una tarea de salvataje en el mar, terminará románticamente y, ver una película en el cine nunca será tan divertido como acompañarla con pochoclo y la banda sonora de Rocky -entre una de las tantas que se reproducirán-.

Son muchísimos los intérpretes en escena y, todos, tienen una simpatía arrolladora y cautivante, las cuales dan ganas de pedir que la función no termine.

Melodías pegadizas recorren pequeñas dramaturgias dentro de las que el humor se torna fundamental.

El igual se une al semejante y, el diferente, se solidariza con quien lo necesite. De esto se trata: de crear conciencia, inclusive, dentro de un festival; unificando criterios y dándole igualdad de oportunidades a quienes estén interesados en participar.

Babilonia Banda Clown

Actores: Eliana Liguiori, Sebastián Oliva, Alicia Godoy, Guillermo Otalora, Micaela Picarelli, Jimena López Gandolfo, Mariano Trovato, Rocío Gutiérrez, Emiliano Pérez, Ricardo Goldberg, Agustina Groba, Leonardo Losardo, Verónica Irrazabal, Igor Janos Alfaro, Carlos Sarramone, Rodrigo Calvo y Roxana Bernaule.

Músicos: Gabriela Padlubne, Tomás Vela, Natalia Calza, Garza Gianorio, Lula Gianorio, Morena Pedernera, Felipe Iriondo.

Dirección: Sebastián Pomiró y Cintia Axt.

Mariela Verónica Gagliardi

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